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MADRID.- La Confederación Española de Policía (CEP) calificó ayer de «fascistas y ultras» al Sindicato Unificado de Policía (SUP) por las amenazas que lanzó al periodista Luis del Pino. El portavoz del SUP, Maximiliano Correal, declaró que a «Del Pino lo dejaría con el tédax Pedro en una habitación donde no existiera el Estado de Derecho, a ver si volvía a repetir lo que ha dicho».
Desde el sindicato policial CEP tildaron de vergonzoso que Correal «haya dejado la imagen del Cuerpo Nacional de Policía por los suelos y haya dejado entrever que todavía hay habitaciones donde no se respeta el Estado de Derecho. Este señor es un ultra», manifestó el portavoz de la CEP, Rodrigo Gavilán.
«Hasta ahora, el SUP ha sido un sindicato mayoritario. Pero su apoyo constante al Gobierno socialista en la negociación con ETA y en el Estatut ha provocado que miles de policías nacionales se estén pasando a la CEP», añadió el portavoz.
En cuanto a las imputaciones del SUP sobre la existencia de un dossier negativo sobre la estancia de Gavilán en Argelia, en el informe oficial de este agente, al que ha tenido acceso este diario, figura la siguiente observación: «Sin que en su expediente personal existan notas desfavorables sobre el desempeño de su labor profesional en dicho periodo».
Información publicada por el diario EL MUNDO el martes 27 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.
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Un abogado de la defensa recusa a un perito por ser de la AVT y padre de una víctima
Gonzalo Boye, condenado por colaborar con ETA, considera que el experto no puede ser imparcial Los técnicos tienen previsto presentar hoy el análisis cuantitativo de los focos de las explosiones
MADRID.- Una acusación particular del 11-M recusó ayer a uno de los peritos que elaboran por orden de la Audiencia Nacional un nuevo informe sobre los explosivos de los atentados. Se trata del licenciado en Químicas Gabriel Moris, vicepresidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) y padre de Juan Pablo Moris, fallecido en los atentados de Madrid.
A juicio del abogado Gonzalo Boye, son precisamente estas dos circunstancias las que, a su juicio, pueden distorsionar su actuación como perito. El tribunal aún no ha resuelto el incidente de recusación.
Moris es uno de los tres expertos designados por las acusaciones del 11-M, que actúan junto a otro designado por las defensas y a otros cuatro nombrados por las Fuerzas de Seguridad: dos de la Policía Científica y dos de la Guardia Civil.
Pese a su cargo en la AVT, Moris no es el perito de la Asociación, que ha designado a otro experto. Su nombramiento proviene de una quincena de víctimas representadas por los letrados Juan Carlos Rodríguez Segura y Manuela Rubio, que sí actúan habitualmente como abogados de la AVT.
Boye, por su parte, representa a una víctima chilena de los atentados. Este letrado, también de origen chileno, está condenado por colaborar con la organización terrorista ETA en el secuestro de Emiliano Revilla en 1988. Fue juzgado y condenado a una pena de 14 años.
Los peritos tienen previsto comunicar hoy al tribunal los resultados del análisis cuantitativo de los explosivos, el que determina la proporción en la que se encuentra cada componente. El pasado 13 de febrero, entregaron a la Sala el informe cualitativo, que indica cuáles son los componentes detectados.
En ese informe preliminar, tres de los cuatro peritos, entre ellos Moris, presentaron varias alegaciones que no fueron suscritas por los expertos de las Fuerzas de Seguridad. En ellas resaltaban las dificultades encontradas para determinar qué estalló en los trenes. En relación con el análisis cuantitativo, ya advertían que no podría ofrecerse la proporción en la que aparece cada componente, dada la poca cantidad conservada, por lo que «difícilmente» se podrá indicar de qué tipo de explosivo se trata.
A esa dificultad se sumaba, según los tres expertos, que el tipo de restos recogidos por los Tedax junto a los trenes no facilitaba los análisis. También indicaban que el lavado con acetona y agua que efectuaron los expertos en desactivación «hace suponer que algunos componentes del explosivo han desaparecido de las mismas casi en su totalidad, lo que impide hacer un análisis completo». En otro punto, subrayaban que las muestras se tomaron hace más de dos años y medio, y que la fecha de caducidad de los explosivos, en general no sobrepasa los 18 meses». Por último, resaltaban que las 24 muestras recogidas en los focos eran insuficientes para resultar representativas del explosivo empleado.
Una información de Manuel Marraco publicada por el diario EL MUNDO el martes 27 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.
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Recusan a un responsable de la AVT como perito del informe de los explosivos
MADRID. A las 7.40 del 11 de marzo de 2004, Gabriel Moris, licenciado en Ciencias Químicas, perdió un hijo —Juan Pablo, 32 años—, cuando unos terroristas hicieron estallar un artefacto explosivo en un tren que estaba detenido en la estación de Téllez. Desde el año pasado este hombre es vicepresidente de la AVT y no cree en la autoría islamista de la matanza. Sí defiende la participación de ETA.
Gabriel Moris es uno de los cuatro peritos ajenos a las Fuerzas de Seguridad del Estado que ha participado en la última prueba pericial de los explosivos utilizados el 11-M, en la que apareció el dinitrotolueno, pero no a petición de la AVT, sino de una de las acusaciones particulares, que tiene la misma visión de los atentados que la asociación de víctimas de la que Moris es vicepresidente. Fuentes cercanas a Moris consultadas por Servimedia explicaron que este hombre trabajó durante 40 años como químico en una empresa industrial. Además, cuenta con una larga trayectoria que avala su elección como perito.
Sin embargo, una de las acusaciones particulares planteó ayer un incidente de recusación para que sea apartado del informe. El letrado Gonzalo Boyé recuerda que la Ley de Enjuiciamiento Criminal impide ejercer como perito a alguien que no sólo es querellante, sino también víctima. Boyé tiene también su propia historia: chileno de origen, fue condenado a 14 años por colaborar con ETA (estaba a sueldo) en el secuestro de Emiliano Revilla. Estudió Derecho en prisión.
Texto publicado por el diario ABC el martes 27 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.
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Recusado un perito sobre explosivos por ser dirigente de la AVT
Madrid - El abogado de una de las acusaciones particulares recusó ayer por falta de imparcialidad a uno de los ocho peritos que está participando en los análisis periciales de los restos de explosivos hallados durante las pesquisas de los atentados y que fue encargado por el tribunal del 11-M. El recusado, el químico Gabriel Moris, es vicepresidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) y padre de una de las víctimas del tren atacado en la calle de Téllez. Según el letrado Gonzalo Boyé, eso le lleva a incurrir en dos causas de recusación previstas en la Ley de Enjuiciamiento Criminal. El tribunal decidirá sobre la recusación a lo largo de esta semana.
Boyé, que representa a las víctimas Angélica Jérica Cortés y a su hijo menor de edad, considera que Moris puede tener "interés directo o indirecto en la causa o en otra semejante", según el artículo 468 de la LEC. Este interés quedaría demostrado en el hecho de que Moris es vicepresidente de una de las asociaciones que actúan como querellante en el procedimiento y, además, es padre de una víctima mortal, lo que implicaría ese supuesto interés del recusado en la causa. Moris, además, es un activo participante en las protestas que organizan el día 11 de cada mes los partidarios de la teoría de la conspiración y en la mayoría de las manifestaciones que ha convocado la AVT contra el Gobierno.
En principio, la recusación debería plantearse antes de que comenzara la diligencia pericial, pero Boyé entiende que dicho plazo comenzará a correr cuando la diligencia se examina en la sala de vistas.
Ocho expertos
Gabriel Moris es uno de los ocho peritos designados para analizar los restos de explosivos encontrados en los focos de los explosiones en los trenes, así como los encontrados en la Renault Kangoo, en la única mochila desactivada, en la bomba que los terroristas pusieron en las vías del AVE Madrid-Sevilla y en el piso de Leganés, donde se suicidó el núcleo del comando islamista.
La prueba pericial, que aún no ha concluido definitivamente, está siendo realizada por ocho peritos. Dos pertenecen a la Comisaría General de la Policía Científica, otros dos al Servicio de Criminalística de la Guardia Civil (designados por el tribunal), uno por la defensa de Jamal Zougam (que fue a la que se le aceptó la ejecución de la pericia), uno de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M, uno de la AVT y, finalmente, otro en representación de una acusación particular.
Inicialmente iban a ser 10 los peritos -las acusaciones que no pidieron la prueba tenían derecho a tener uno cada una- pero finalmente el número quedó reducido a ocho.
Un texto de J. Yoldi y J. A. Rodríguez publicado por el diario EL PAIS el martes 27 de febrero. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.
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'El Egipcio' dice que la voz que afirma haber ideado el 11-M no es la suya
MADRID.- Rabei Osman, El Egipcio, supuesto ideólogo del 11-M, negó ayer haberse atribuido «el proyecto» de los atentados de Madrid, como se desprende de lo grabado por la policía italiana y que sirve de base a la Fiscalía para solicitar para él casi 40.000 años de prisión.
Según dijo, la calidad de lo captado por los micrófonos instalados en su casa de Milán es muy deficiente y la traducción es incorrecta. Su abogado fue exponiendo ante el tribunal las sucesivas barreras con las que pretende evitar que esas grabaciones le condenen como autor de la masacre: son nulas, no se escuchan con claridad, no es el acusado quien habla y, en todo caso, lo que se oye no puede interpretarse como una implicación en el 11-M.
El presunto ideólogo de los atentados de Madrid compareció ayer por segunda vez ante el tribunal. En esta ocasión, para aclarar las grabaciones que le implican en los hechos. Su testimonio y el de otros presuntos islamistas dan casi por cerrada esta etapa del juicio y abren otra dedicada a esclarecer la 'trama asturiana'
El Egipcio ya ha sido condenado por la Justicia italiana como miembro de una organización terrorista, por lo que las acusaciones necesitan demostrar su intervención concreta en el 11-M para obtener una nueva condena. El elemento fundamental con el que cuentan son las conversaciones entre El Egipcio y Yahia Mamad, detenido en la misma operación y a quien supuestamente intentaba adoctrinar: «Escúchame Yahia, ten cuidado y no hables, la operación entera de Madrid fue mía [idea mía] [...] Fueron de los más queridos amigos [...] Cayeron mártires que Alá les tenga en su misericordia. El hilo de la operación de Madrid fue mío, ¿entiendes? Los trenes [...]».
La segunda comparecencia de El Egipcio ante el tribunal del 11-M abrió ayer la sexta jornada del juicio. El pasado 15 de febrero, la Sección Segunda de la Audiencia Nacional aceptó aplazar hasta ayer el interrogatorio de la defensa para que el acusado y su abogado, Endika Zulueta, pudieran escuchar las cintas. Después de hacerlo, su abogado confirmó que en los próximos días entregará al tribunal un nuevo informe que incorpora traducciones alternativas a los pasajes más comprometidos. El informe comenzó a elaborarse el jueves en la Audiencia, donde El Egipcio, su abogado y los intérpretes de la Audiencia han estado escuchando las grabaciones.
Respecto a la nulidad de las escuchas, se extiende tanto las telefónicas como las ambientales. Las primeras, por haberse iniciado antes de contar con autorización judicial; las segundas, porque la legislación española no permite colocar micrófonos en los domicilios.
El abogado pidió al acusado que diera su opinión: «Escuché esta grabación con mi abogado a lo largo de la semana más de cinco veces, y lo que está claro es que no se entiende nada, porque hay mucho ruido. Esa voz no es mía, no soy el que habla en absoluto. Además, las traducciones son defectuosas en un 80%. Se oye una voz, pero no es mi voz».
«¿Le dijo usted a Yahia que usted fuera el 'hilo' de los atentados de Madrid, que fue proyecto suyo?», insistió el abogado. «El que habla en la grabación nunca ha dicho eso y yo nunca he dicho cosa igual, yo condeno esta acción terrorista», respondió.
Sí admitió, al igual que ante la policía italiana y el juez Juan del Olmo, una conversación mantenida el 24 de mayo de 2004 con Mourad Chabarou, condenado recientemente en Bélgica como miembro de una organización terrorista. En ella, Osman citaba expresamente a sus «hermanos» El Tunecino -fallecido en Leganés- y Fouad Morabit, otro procesado. La transcripción aportada al escrito de acusación de la Fiscalía dice: «Hay tantas de esas cosas que quiero decirte [...] se han ido todos [...] todo ese grupo está con Dios».
Según explicó, con grupo quería decir los conocidos en España que resultaron implicados en el atentado. Una prueba de su falta de relación con la masacre era que creyera que su amigo Morabit era uno de los suicidas. Lo único que hizo, según explicó ayer, fue informar a Chabarou de lo que había oído en televisión unos momentos antes: «¿Te has enterado de las cosas que sucedieron ahí? Quiero decir, en el país [...] y tú conoces al grupo entero [...] Mourad, tú sabes las noticias ahí [...] los chicos, nuestros amigos, estuvieron con ella [la operación]. Serhane y todos los hermanos [...] Juro por Alá [...] Ahora todos están en el Cielo».
El Egipcio sugirió que se habían malinterpretado sus palabras. Como ya sucedió con Benedicto XVI, dijo, en referencia al revuelo causado el año pasado por sus palabras sobre el islam. También resaltó que cinco de los menos de nueve minutos de esa conversación sólo se referían a sus problemas matrimoniales.
A lo largo del interrogatorio, la defensa fue dibujando un panorama en el que el acusado difícilmente podía dar un paso sin que lo supieran las Fuerzas de Seguridad españolas, francesas o italianas: «¿Le comunicaron que su móvil y las cabinas de alrededor de su casa y los locutorios cercanos habían sido intervenidos, que tuvo intervenido su correo, que le siguieron las 24 horas, que le pusieron tres micrófonos en cada una de sus casas e incluso en el calabozo de la comisaría?»
ORDEN EN LA SALA
INTERPRETACION «SUCESIVA»
El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, volvió ayer a llamar la atención a los intérpretes de árabe, interrumpiendo el interrogatorio a Mohamed El Egipcio, porque los traductores no estaban haciendo su trabajo como es debido y esto provocaba demasiada demora en el desarrollo de la vista.
Cuando el abogado de El Egipcio, Endika Zulueta, llevaba 40 minutos interrogándole, Gómez Bermúdez advirtió que los intérpretes no estaban haciendo una traducción simultánea y suspendió la vista durante 10 minutos para hablar con ellos en su despacho.
El primer día de juicio, el pasado 15 de abril, Gómez Bermúdez ya tuvo que llamar la atención a los traductores al estimar que no estaban «muy finos» y les tuvo que recordar que debían realizar una traducción simultánea y no «sucesiva».
MIRADAS TENSAS
Javier Gómez Bermúdez aconsejó ayer a dos acusados en la trama asturiana de los explosivos -Antonio Iván Reis y Sergio Alvarez, que se encuentran en libertad provisional- que eviten situaciones de tensión con las víctimas que asisten a la vista oral.
El presidente del tribunal los llamó a su despacho en un receso después de que la presidenta de la Asociación 11-M Afectados por el Terrorismo, Pilar Manjón, denunciara verbalmente ante el tribunal que, el pasado miércoles, las miradas de uno de estos acusados y de una víctima se cruzaron en un momento determinado, siendo malinterpretadas por ambos. A la salida del juicio, coincidieron en el Metro y el incidente continuó.
Reis y Alvarez se enfrentan a una petición de la fiscal de ocho años de cárcel para cada uno por asociación ilícita y suministro de explosivos.
Una información de Manuel Marraco publicada por el diario EL MUNDO el martes 27 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.
MOHAMED MOUSSATEN: «Mi tío no dijo que era de Al Qaeda»
MADRID.- Mohamed Moussaten, el menor de los sobrinos del supuesto autor intelectual de la matanza Yusef Belhadj, dijo ayer que «mi tío nunca me dijo que era de Al Qaeda», o que lo ocurrido en los trenes de Madrid «le parecía poco». Declaró que, si lo afirmó así ante el juez Del Olmo, fue porque había recibido amenazas de la Policía. Moussaten sólo respondió a preguntas del letrado que patrocina su defensa, Miguel García Pajuelo.
La fiscal pide para Moussaten ocho años de cárcel por colaboración con banda armada, ya que sostiene que proporcionó a dos de los presuntos autores materiales de los atentados, el huido Mohamed Afalah y el procesado Abdelmajid Bouchard, el teléfono de Belhadj en Bélgica para facilitar su huida.
El acusado reconoció ayer que el hermano de Mohamed Afalah, Ibrahim, le pidió el 5 de abril de 2004 el número de su tío y que él se lo dio, pero aseguró que desconocía que Belhadj o Afalah tuviesen relación con el 11-M. En la declaración ante Del Olmo de la que ayer se desdijo consta que su tío no le confesó su pertenencia a Al Qaeda hasta diciembre de 2004.
Moussaten admitió que Belhadj estuvo en su casa desde finales de febrero de 2004 hasta primeros de marzo, cuando volvió a Bélgica
Una información de Joaquín Manso publicada por el diario EL MUNDO el martes 27 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.
MOHAMED BOUHARRAT: «Sospeché algo y me marché»
MADRID.- Mohamed Bouharrat justificó ayer a preguntas del fiscal Carlos Bautista la aparición de cuatro fotografías suyas tamaño carné en los escombros de Leganés, indicando que se las dejó en un vehículo que utilizó para dormir durante una temporada. Según dijo, el coche era propiedad de una persona, de nombre Abderramán, que conocía a Jamal Ahmidan, El Chino.
Según su relato, las fotos se encontraban en una mochila que abandonó en el vehículo después de ver que este amigo suyo saludaba después del 11-M a El Chino, al que reconoció como una de las personas que se encontraba en orden de busca y captura. «Sospeché que había algo, me marché y se me quedaron las fotos», aseguró, según informa Europa Press.
La fiscal Olga Sánchez sostiene que Bouharrat era uno de los integrantes de la célula islamista que atentó en Madrid y pide para él 12 años de cárcel. Se fundamenta en una serie de contactos telefónicos entre el acusado y los suicidas, así como en el hallazgo de las citadas fotografías y de un libro con sus huellas.
Bouharrat reconoció que conocía a los presuntos terroristas huidos Mohamed Afalah y Said Berraj, pero negó que los acompañase a colocar los explosivos al paso del AVE.
Una información de Joaquín Manso publicada por el diario EL MUNDO el martes 27 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.
MAHMOUD SLIMANE: «Me llevaba muy mal con 'El Chino'»
MADRID.- Según el sumario, entre enero y febrero de 2004, el acusado Mahmoud Slimane intercambió 65 llamadas telefónicas con Jamal Ahmidan, El Chino, y 102 con otro de los procesados, Abdelilah Fadual. Para todas ellas, Slimane tuvo ayer una explicación: «Les había prestado una lámpara que era de mi cuñado, y quería que me la devolviesen». La susodicha lámpara sería una herramienta necesaria para reparar un Volkswagen Golf. La Fiscalía pide para el procesado, que seguirá declarando mañana, 13 años de cárcel.
Slimane, pese a los indicios que le relacionan con el supuesto jefe logístico de los suicidas, afirmó que se llevaba «muy mal con El Chino, porque yo soy chiíta». Así, relató un episodio en el que coincidió en un locutorio con Jamal y éste le enseñó escenas de fiestas chiítas, reprochándole que fuesen «malos musulmanes».
Respecto a la llamada desde su móvil localizada el mismo 11 de marzo de 2004 en Morata, y dirigida al hermano de El Chino, Slimane aseguró que se dirigió a la zona buscando a un ladrón que le había robado «la mercancía». Añadió que, cuando supo que el caco conocía a Jamal, trató de ponerse en contacto con él o con sus amigos en los días posteriores.
Una información de Joaquín Manso publicada por el diario EL MUNDO el martes 27 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.
BRAHIM MOUSSATEN: «Dejaría de ser de mi familia»
MADRID.- El mayor de los hermanos Moussaten, Brahim, condenó «radicalmente» el 11-M, como antes había hecho Mohamed. Pero él fue aún más vehemente, y afirmó que «si conozco que alguien de mi familia participó en los atentados, dejaría de ser de mi familia». Yusef Belhadj, tío de los Moussaten, está acusado de ser uno de los autores intelectuales de la matanza. Moussaten dijo de él que nunca le había oído hablar de la yihad. Moussaten rechazó el principal argumento por el que la Fiscalía reclama para él seis años de cárcel: según respondió ayer -sólo a preguntas de su abogado, Eduardo García Peña-, él no proporcionó a Ibrahim Afalah el teléfono de su tío en Bélgica para facilitar la huida de Mohamed Afalah y Abdelmajid Bouchard. «Se lo dio mi hermano, pero yo también lo hubiese hecho», aseguró. Expuso que apenas conocía superficialmente a ninguno de los dos, y que ni sospechaba de su relación con el 11-M.
Añadió que su tío sí conocía a Afalah y a Bouchard. Incluso, precisó que pudo ver cómo Belhadj y éste último visitaban en un locutorio una página web de contenido aparentemente islamista. Por lo demás, corroboró las declaraciones previas de su hermano y aseveró: «Mi cultura es más española que marroquí».
Una información de Joaquín Manso publicada por el diario EL MUNDO el martes 27 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.
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«El Egipcio» niega ahora que fuese «el hilo de la operación de Madrid»
Madrid - Once días después de abrir con sus declaraciones el juicio del 11-M, Rabei Osman, «Mohamed el Egipcio», volvió ayer a comparecer ante el tribunal para dar cuenta de las comprometedoras conversaciones grabadas por la Policía italiana en los meses de abril y mayo de 2004, en las que se ufanaba de ser «el hilo de la operación de Madrid» y explicaba a su interlocutor que el proyecto requirió «mucha paciencia a lo largo de dos años y medio».
Poco después de que su abogado, Endika Zulueta, solicitara una nueva transcripción, el procesado afirmó que no es su voz la que se escucha en las conversaciones intervenidas en su domicilio de Milán. «Yo no he dicho nunca una cosa igual, estoy en contra de esa acción terrorista», insistió a los magistrados, aunque por si acaso se curó en salud: «La persona que habla nunca ha dicho eso».
Y para cerrar el círculo de su estrategia defensiva, también ofreció a la Sala una explicación por si, finalmente, ésta concluye que sí es su voz a la que, entre otras cosas, se le escucha decir: «Yo estaba preparado para ser mártir, pero ciertas circunstancias me lo impidieron». «Cualquier ser humano, cuando habla con otra persona, dice palabras que no han sido intencionadas. Soy una persona normal y esto es lo que ha pasado», declaró rectificándose a sí mismo antes de comparar ese traspiés con las polémicas palabras del Papa Benedicto XVI sobre el Islam.
«Pidió perdón y no pasó nada más en el mundo islámico», subrayó para ilustrar que en todas las culturas existentes se cometen equivocaciones.
Su abogado empleó buena parte del interrogatorio en incidir en la imagen de su cliente como un emigrante desafortunado que no tenía ni siquiera un euro para pagarse un simple café. «Mi estancia en Europa ha sido dramática, una tragedia. No he tenido nada de suerte», corroboró el procesado, más gesticulante que en su anterior comparecencia. «El Egipcio» –que vestía una indumentaria nada integrista, vaqueros y un forro polar rojo– sí reconoció su voz en otra conservación telefónica intervenida por la Policía italiana con Mourad Chabarou, condenado el pasado año 2006 por la Justicia belga por su relación con el Grupo Islámico Combatiente Marroquí (GICM) y con quien, según afirma la Fiscalía, compartía «proyectos para la yihad mundial sublimados por el suicidio». En la misma, el acusado aseguraba a Chabarou: «Se han ido todos. Todo ese grupo está con Dios. Serhane y todos los hermanos».
Peculiaridades culturales
«El Egipcio» se escudó en las peculiaridades culturales árabes para explicar sus palabras. «En Oriente Medio, la palabra “grupo” no implica que exista vinculación, no quiere decir que yo les conozca», dijo antes de precisar que únicamente conocía a Serhane «El Tunecino» (uno de los suicidas de Leganés) y a Fouad El Morabit, otro de los procesados. Y en cuanto a lo de «hermanos», recordó que es el término más común en el mundo islámico. Se limitó, añadió, a comentar lo que había ocurrido en Madrid con Chabarou, quien sorprendentemente dos meses después del 11-M no se había enterado de nada.
«Vi la foto de Serhane en la tele y me enteré de que murió. Cuando vi la de Fouad fue un shock, pensé que también había muerto», confesó «El Egipcio», que se enfrenta a 38.656 años de prisión como uno de los presuntos autores intelectuales de la matanza.
Tras «El Egipcio», declaró el único de los acusados de integrar la célula islamista al que todavía no se había escuchado, Mohamed Bouharrat. Poco convincente, replicó al fiscal Carlos Bautista en varias ocasiones y aunque comenzó muy seguro, terminó liado en un nudo de contradicciones a las que hizo frente con su español castizo.
Se apresuró a negar la principal acusación contra él, que se dedicara a seleccionar objetivos para la célula islamista, pero reconoció conocer a dos de los terroristas huidos tras el 11-M (Mohamed Afalah y Said Berraj). Los frecuentes contactos telefónicos con ambos y con otro de los fugados, Daoud Ouhnane, así como con varios de los suicidas del piso de Leganés, son algunas de las pruebas de peso contra él.
El marroquí declaró que con el procesado Abdelmajid Bouchar, el único superviviente del piso de Leganés, no ha hablado «nunca con él», pero poco después se refirió a él como «Mejido».
Tampoco aclaró nada en relación a las cuatro fotografías suyas encontradas en el piso de Leganés donde se suicidaron los terroristas. Explicó que se las entregó a un tal Abdelrraman para que le gestionase los papeles, el mismo día que éste le llevó en coche a Villaverde, donde les esperaba Jamal Ahmidan «El Chino». Su foto ya había salido en los periódicos como uno de los presuntos responsables del 11-M. «A ver si me van a meter en el lío de las bombas», contó ayer que pensó. Pero cuando le mostraron sus fotografías de carné, se cerró en banda. «Éstas no son de las que estaba hablando». Otro objeto de Leganés, en este caso un libro, también tenía una huella del procesado. La culpa, de nuevo, del tal Abderraman. «Tenía libros en el coche y quizá eché una ojeada a alguno».
Dos procesados se enfrentan a una víctima
La cercanía de los presuntos culpables de los atentados y las víctimas provocó ayer un enfrentamiento aunque no en la sala, sino en el medio de transporte más utilizado por familiares de acusados y víctimas: el Metro. Dos de los procesados, Antonio Iván Reis y Sergio Álvarez «Amokachi», ambos presuntos integrantes de la «trama asturiana» y acusados de trasladar parte de los explosivos a Madrid, se enfrentaron con la hermana menor de edad de una de las víctimas de la matanza de Madrid.
Según fuentes de la asociación 11-M Afectados del Terrorismo, que preside Pilar Manjón, los acusados insultaron a la adolescente, pero fuentes jurídicas relataron que únicamente hubo «gestos y miradas» ante las que la joven se sintió incómoda.
Para cortar de raíz que la tensión vaya a mayores, el presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, llamó en un receso a los dos procesados y a sus abogados y les advirtió seriamente de que no quiere que el incidente se repita en el futuro.
Una información de Ricardo Coarasa publicada por el diario LA RAZON el martes 27 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.
El sobrino de Belhadj exculpa ahora al presunto «cerebro»
Achaca a las amenazas de los policías y al miedo el que declarase ante el magistrado Juan del Olmo que su tío le propuso hacer la guerra santa
Madrid - La declaración de los hermanos Mohamed y Brahim Moussaten no pasaría de ser una más sino fuera porque a unos metros de ambos, actualmente en libertad, se sienta en la «pecera» su tío Youssef Belhadj, uno de los presuntos autores intelectuales de los atentados. Y la presencia de Belhadj se justifica, en buena medida, por las declaraciones ante el juez de su sobrino Mohamed, que explicó a Juan Del Olmo que su tío le reconoció ser de Al Qaida y le propuso hacer la Yihad. Pero ayer, la familia Belhadj cerró viejas heridas porque los dos hermanos Moussaten secundaron la versión de los hechos que ofreció Belhadj el segundo día del juicio. Negaron que su tío pertenezca a Al Qaida y que tras los atentados comentase que aprobaba lo ocurrido aunque le parecían «poca cosa». Pero Mohamed tuvo que tragar saliva y escuchar la lectura de sus declaraciones, en las que reconoció que le daba «miedo» decir lo que había dicho de su tío, y de su careo con Youssef. El acusado achacó las acusaciones que vertió contra él a las amenazas policiales. «Te vamos a llevar a Marruecos y te van a cortar las manos. Te vas a tirar 40 años en la cárcel», contó que le aseguraron los agentes. «Ellos me dijeron lo que tenía que decir», se excusó.
Moussaten, que se enfrenta a ocho años por colaboración con organización terrorista, sí reconoció que dio al hermano del huido Afalah el teléfono de sus tíos Youssef y Mimoun en Bélgica, un auxilio que según la Fiscalía permitió a Afalah y a Belhadj huir a ese país. Su hermano Brahim (para quien la fiscal pide seis años de cárcel) declaró que nunca escuchó a su tío decir que había que hacer la Yihad ni animar a llevar a cabo acciones terroristas. El último en declarar fue Mamoud Slimane, que se enfrenta a trece años de prisión.
Una información de Ricardo Coarasa publicada por el diario LA RAZON el martes 27 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.
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«El Egipcio» afirma que la voz de las cintas no es la suya
Se defiende de su confesión sobre la autoría del 11-M y atribuye el «malentendido» a errores de traducción
MADRID. «Escuché esta grabación con mi abogado durante este fin de semana más de cinco veces y lo que está claro es que no se entiende nada porque hay mucho ruido. Esa voz no es mía. Además, las traducciones son defectuosas en un 80 por ciento». El hombre que pronunció estas palabras es Rabei Osman el Sayed «El Egipcio», procesado como autor intelectual de los atentados del 11-M. Ayer volvió a declarar para responder a la parte del interrogatorio de su defensa que se refería a las conversaciones telefónicas y ambientales intervenidas en Italia, país que en el que ya ha sido condenado a diez años de cárcel por pertenencia a organización terrorista islamista.
-Defensa (D): «¿Ha oído en esa grabación que una voz diga: el atentado de Madrid es un proyecto mío?»
-«El Egipcio» (E): «No, en ningún momento».
-D: «¿Le dijo usted a Yahia (el joven palestino que vivía en Milán con él) o a cualquier otra persona que usted era el hilo conductor de los atentados de Madrid o que era un proyecto suyo?
-E: «La persona que habla en la grabación nunca dice eso»
-D: «¿Y usted?»
-E: «Yo nunca he dicho una cosa igual, y condeno esta acción y estoy en contra».
De esta forma, Rabei Osman trataba de defenderse de la principal prueba de cargo que pesa sobre él: las grabaciones que por indicación de la Policía española realizó la Digos (servicios secretos italianos) en los teléfonos y en los dos domicilios por los que pasó Rabei en Milán. Según la traducción de las autoridades italianas, en esas conversaciones «El Egipcio» se atribuye la autoría intelectual de la matanza, dice que los muertos en Leganés son sus hermanos de Madrid y que el atentado había sido obra de su grupo.
«El Egipcio» no sólo mantuvo que no es el autor de tales comentarios, sino que afirmó que la traducción está completamente desvirtuada. Entre otras cuestiones, señaló que «grupo», en árabe «jamaa», y «hermano» son conceptos que no significan en Occidente lo mismo que en Oriente Próximo, pues el primero para «ustedes es un grupo terrorista y para nosotros es un grupo de amigos»; y el segundo, se utiliza para los «creyentes en la fe islámica». Por eso, al decir el «hermano Serhane (por «El Tunecino», muerto) y Fouad (El Morabit, también procesado) era porque son creyentes en la fe islámica».
Mucho más locuaz que en la primera parte de su declaración, el pasado 15 de febrero, Rabei Osman se desenvolvió también con soltura, aunque poco convincente, cuando se le preguntó sobre el segundo pilar que sostiene su acusación: el uso de los teléfonos móviles, cuya trascendencia radica en el hecho de que, según la Fiscalía, el 1 de febrero de 2004 recibió en la tarjeta SIM de Amena que le fue intervenida en Milán un mensaje de bienvenida a Italia al llegar desde España. Esta y otras circunstancias llevan a la Fiscalía a pensar que ayudó a preparar el 11-M.
El procesado intentó por todos los medios echar por tierra todas las imputaciones al afirmar que desde que salió de España, en febrero de 2003, no ha vuelto a este país y que cuando se marchó no se llevó ningún móvil. Recurriendo de nuevo a la imagen de inmigrante vagabundo, dijo que su primer teléfono fue un regalo y que estuvo largas temporadas sin él porque su situación económica no se lo permitía.
La osadía de compararse con el Papa
La osadía de «El Egipcio», que no se considera ideólogo del 11-M, le llevó a comparar los «malentendidos» de sus conversaciones con «aquel» que se originó en los países árabes cuando el Papa Benedicto XVI, «la más alta autoridad católica del mundo», un hombre de «gran cultura», comentó los riesgos de llevar al extremismo las religiones, pues «podía desembocar en acciones violentas». Rabei Osman utilizó esa comparación para decir que cuando él hablaba de «hermanos» fue distinta la interpretación que se hizo en los países occidentales. «Cuando el Papa pidió perdón, porque se habían malinterpretado sus palabras, el mundo islámico entendió la confusión y ahí acabó todo. Cualquiera, con independencia de su intención, puede equivocarse», afirmó.
Un texto de N. Villanueva y D. Martínez publicado por el diario ABC el martes 27 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.
Bouharrat no sabe explicar el hallazgo de cuatro fotos suyas en Leganés
MADRID. Mohamed Bouharrat no supo explicar el hallazgo de cuatro fotos suyas en el piso de Leganés. Con respuestas poco convincentes, Mohamed intentó lidiar el contundente interrogatorio del fiscal Carlos Bautista.
De los principales cargos que se le imputan, el marroquí a duras penas se defendió. Uno de ellos es el hallazgo, entre los escombros de Leganés, de cuatro fotos suyas tamaño carné. La versión que ofreció el procesado fue especialmente rocambolesca. Relató que días antes de la explosión, se trasladó junto a un tal Abdelrrahman a Villaverde. Allí, su colega iba a tener una cita con un individuo, al que luego identificó como Jamal Ahmidan, jefe operativo del 11-M, por una fotografía del suicida en la prensa.
El procesado afirmó que al ver a «El Chino» se asustó y le hizo saber a Abdelrrahaman que a esa persona la estaba buscando la Policía. «Salí corriendo -explicó Bouharrat al Tribunal- y dejé mi mochila con la ropa y las fotografías en el coche». A continuación afirmó que desconocía la vía por la que esas fotos habían llegado al piso de la calle Carmen Martín Gaite. La misma explicación dio al hecho de que en Leganés se encontrara un libro con una huella suya. «Lo cogería del asiento de atrás del coche para hojearlo o para escribir algo», apuntó con titubeos.
Bouharrat afirmó que desconocía la existencia de unas anotaciones encontradas en el piso de los suicidas sobre un colegio británico situado en el barrio residencial de La Moraleja. El fiscal le recordó que las pruebas caligráficas habían determinado que su letra corresponde con la de la anotación, extremo que el procesado ignora. Este hecho ha sido considerado importante en la investigación por cuanto se deduce que ese centro educativo era uno de los cinco objetivos que tenían los terroristas antes de suicidarse.
Respecto a la cita que tuvo en Villaverde su colega Abdelrrahman con Ahmidan, el procesado señaló que era para hablar de tráfico de hachís en Algeciras, y rechazó que se tratara de un traslado de explosivos.
Un texto de N. Villanueva y D. Martínez publicado por el diario ABC el martes 27 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.
Los sobrinos de Belhadj exculpan a su tío y contradicen su primer testimonio
Los hermanos Moussatem alegan que lo delataron por amenazas de la Policía
MADRID. Los hermanos Mohamed y Brahim Moussatem negaron ayer cualquier vinculación de su tío Youseff Belhadj, procesado junto a ellos en esta causa, con la red Al Qaida. Además, aseguraron desconocer que el huido Mohamed Afallah, a quien le hicieron llegar el teléfono de su tío Belhadj en Bélgica, tuviera alguna relación con los atentados de Madrid.
Los hermanos Moussatem, procesados por colaboración con organización terrorista y para quienes la Fiscalía solicita ocho años de prisión, intentaron desvincularse de cualquier actividad que el presunto ideólogo de la matanza tuviera con otros partícipes en esos hechos, entre ellos Abdelmajid Bouchar, uno de los considerados autores materiales, y aseguraron que lo que declararon sobre su tío cuando fueron detenidos fue porque la Policía les amenazó con hacer daño a su familia, «dejarles 40 años en la cárcel y mandarnos a Marruecos para que nos cortaran allí las manos». A pesar de contar con distintos letrados, la estrategia de defensa de los sobrinos de Youssef Belhadj fue paralela, tanto que en sus declaraciones (en las que sólo contestaron a sus defensas) no se registró ni una sola contradicción, todo lo contrario a lo que sucede si se comparan sus testimonios con el que aportaron a la Policía y al juez.
Mohamed, el sobrino mayor, escuchó las preguntas de la Fiscalía cruzado de brazos y cabizbajo. Bajo la atenta mirada de su tío, a apenas unos metros en la pecera blindada, describió ayer su relación con el presunto ideólogo como «la normal entre tío y sobrino» y negó, a diferencia de lo que consta en autos, que Belhadj le propusiera en alguna ocasión ir a Afganistán, que le hablara del Yihad y que le comentara, a propósito de los atentados de Madrid, que estaba de acuerdo con ellos, pero que le parecían «poca cosa».
Los hermanos Mousatem reconocieron que Belhadj estuvo en Madrid la última semana de febrero y se marchó de nuevo a Bélgica días antes de que se produjeran los atentados del 11-M. Sin embargo, aseguró que no sabe cuáles fueron los motivos por los que decidió abandonar España, pero se imagina que lo decidió así «porque en casa ya eran muchos». Ambos justificaron los desplazamientos de su tío a España en motivos familiares y en el interés de Belhadj en regularizar su situación en nuestro país, lo que no encajaría muy bien con la decisión de marcharse sin dar una explicación a sus familiares.
Mohamed, además, reconoció que el 5 de abril Ibrahim Afallah se presentó en su casa para pedirle el teléfono de su tío (para que ayudara a su hermano Mohamed en su huida tras la explosión de Leganés). Se ratificó en que a continuación borró su número de la agenda «por miedo».
Igualmente, tanto Mohamed como Ibrahim Moussatem dijeron desconocer el apodo de Abu Duhana, que se atribuye a su tío Youssef Belhadj y que también fue utilizado para reivindicar los atentados en el vídeo que fue encontrado en una papelera cercana a la mezquita de la M-30. Mohamed dijo, además, que la Policía le obligó a declarar que su tío era la persona que leyó el comunicado de reivindicación del atentado, aunque en la prueba de audición no reconoció su voz.
Un texto de N. Villanueva y D. Martínez publicado por el diario ABC el martes 27 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.
Un islamista de la «Nova» estuvo con «El Tunecino» en el piso de Leganés
MADRID. El marroquí Khalid Zeimi Pardo, acusado de formar parte de una célula terrorista islamista, admitió ayer durante el juicio que se celebra en la Audiencia Nacional que el marroquí Amer Azizi, considerado el responsable militar de Al Qaida en Europa, le propuso hacer el yihad (cometer atentados contra los infieles), fuera de Europa. La célula a la que pertenece Zeimi fue fundada por Mustapha «El Maimouni», preso por los atentados de Casablanca.
Zeimi, que estuvo imputado en el 11-M (aunque no fue procesado), se enfrenta a una petición de 10 años de prisión por un delito de integración en organización terrorista. El fiscal sostiene que se sumó a una célula de los Grupos Islámicos Combatientes Magrebíes dirigida por «El Maimouni», cuñado de Serhane Ben Abdelmajid «El Tunecino». Durante su interrogatorio, Zeimi explicó que vino a Madrid en 1998 y entabló amistad con «El Tunecino». Contó que un domingo éste le invitó a desayunar a su piso de la calle Carmen Martín Gaite de Leganés, el mismo en el que Serhane Abdelmajid se suicidó junto con otros seis autores materiales del 11-M. Una vez allí, «El Tunecino» quiso mostrarle un vídeo sobre «víctimas en algunos países», pero se negó a verlo porque «salía sangre» y se mareaba.
Texto publicado por el diario ABC el martes 27 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.
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'El Egipcio' no da el perfil de cerebro del 11-M (Editorial de EL MUNDO)
Rabei Osman El Egipcio, acusado de ser cerebro de los atentados del 11-M, negó ayer ser la persona que habla en una cinta grabada por la Policía italiana en la que se atribuye el papel de instigador de la trama. Esta cinta -por la que ya fue condenado en Italia- es la principal prueba contra El Egipcio. Igualmente negó ser el autor de una nota hallada en su residencia de Milán con la fecha del atentado y las palabras «mártir-explosivo». Sí admitió la autenticidad de la cinta grabada en Bélgica en la que conversa con el islamista Mourad Chabarou. En esta grabación, El Egipcio habla de sus «hermanos en España» que «se han ido con Dios» tras relatar sus desventuras conyugales. La declaración de El Egipcio es poco creíble porque, a pesar de su mala calidad, los expertos han acreditado que la voz de la cinta italiana es la suya. Lo que hace poco verosímil que El Egipcio sea el cerebro de la trama es su desconocimiento de los atentados, ya que, en abril de 2004, le dice a Chabarou que su amigo Fouad el Morabit ha muerto e ignora el número de víctimas en Leganés. Cuando El Egipcio se atribuye la masacre de Madrid, está hablando con un joven palestino llamado Yahya y da la impresión de que quiere impresionarle. Ayer explicó que no podía mantener el móvil ni hablar con sus amigos de Madrid porque no tenía ni un euro. Dormía donde podía sin domicilio fijo y vivía gracias a la caridad de sus conocidos. Desde luego, su perfil no es el de cerebro o instigador de unos atentados que requerían de unos conocimientos técnicos y unos medios de los que carecía.
Editorial publicado por el diario EL MUNDO el martes 27 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.
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“Sagaces memeces” por Federico Jiménez Losantos
En el fútbol hay una ley no escrita y adorada por los aficionados según la cual los penaltis injustos no terminan en gol. Naturalmente, el problema está en la diferente valoración del concepto justicia cuando de un penalti a favor o en contra se trata. El animal de grada o forofo irredimible se jacta de desear el triunfo de penalti injusto y en el último minuto de la prórroga. Pero si el jugador que, como vulgarmente se dice, se ha tirado a la piscina y engañado al árbitro es el que debe tirar el penalti, suele producirse una suerte de objeción de conciencia del empeine que acaba mandando el balón a las nubes. ¡Tanta trampa para nada! Pues, mire usted por dónde, a lo mejor eso es lo que les va a pasar a los responsables del tramposo sumario del 11-M y a las dudosas hazañas de 'Pepe Gotera Manzano' y 'Otilio Santano' en el cuidado y contaminación de explosivos.
Ha bastado que un juez, el apresuradamente bautizado como Superber, o sea, Gómez Bermúdez, ordenara lo primero que se hace en cualquier crimen de cualquier país del mundo, que es investigar científicamente el arma del delito, para que el sumario-restario del juez Del Olmo muestre la pavorosa aluminosis de sus cimientos, así como la endeblez de la estructura fiscal que lo sostiene.
¡En los trenes estalló Goma 2 ECO, y vale ya!», dijo un día la fiscal Olga Sánchez. Cabe temer que para entonces ya supiera que estaba mintiendo, pero aun si suponemos que creía de buena fe en las contaminadas chapuzas de Pepe Gotera y Otilio, el resultado legal, aunque no moral, es el mismo. Desde que en el primer análisis científico y legal apareció el DNT -que no existe en la Goma 2 ECO- como componente clave de lo que estalló en los trenes, mató a casi 200 personas, hirió o mutiló a 1.500 y facilitó un cambio radical de Gobierno y de política en España, el sumario es un árbol boca abajo y muerto de pie.
El apresuramiento es una causa habitual de fallo al tirar el penalti injusto. Y eso le ha sucedido a la fiscal al pedir que se adjunte un análisis sobre la Goma 2 ECO que en 2001 fue requisada a Toro y Trashorras en la Operación Pípol. Ya no se fabricaba Goma 2 EC y el DNT difícilmente podía aparecer en Mina Conchita, aparte de que nada demuestra eso sobre el 11-M y ya fue rechazado por el juez en su día. Tardía y torpe, ay, operación Rescate.
Pero aún resulta más inútil la sagacísima memez del Comando OJD, que dice que durante cuatro años los fabricantes de los explosivos vendieron dinamita contaminada. Ayer revelaba Casimiro que ninguna de las severas pruebas de calidad de los laboratorios de la UEE detectó nunca contaminación alguna. ¿E iban a contaminarse sólo el 11-M, ni antes ni después? ¡Amos, quita, moscovita! Total: el balón a las nubes.
Publicado por el diario EL MUNDO el martes 27 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.
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