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14 de Marzo, 2006

Columnistas de estrelladigital.es afirman la autoría de ETA el 11-M

Por Narrador - 14 de Marzo, 2006, 14:21, Categoría: General

La prensa ‘on-line’ fue, lógicamente, uno de los primeros medios en ofrecer opiniones sobre la tragedia. Tiene su punto repasar algunas de ellas. Por ejemplo Pablo Sebastián que tanto habla ahora de las ‘mentiras del gobierno’ qué decía aquel día ¿Mentía con engaños? No lo creo, como tampoco hemos creído nunca que el legítimo Gobierno del Reino de España tratase de engañar a sus gobernados. Deberíamos reflexionar sobre lo fácil que es hablar sobre cualquier tema cuando al final sale gratis ¿Verdad Señor Sebastián?

 

“Masacre en Madrid” por Pablo Sebastián

 

 

La banda terrorista ETA ha perpetrado en Madrid el mayor atentado de su historia, con paquetes bombas distribuidos en tres trenes de cercanías de la capital en el momento de máxima ocupación y con la clara intención de producir, en vísperas de las elecciones generales del próximo domingo día 14, el mayor número de víctimas posibles siguiendo una estrategia que ya habían intentado días atrás cuando se detectaron maletas bomba en trenes que llegaban a Madrid procedentes del País Vasco, o cuando se detuvo en la provincia de Cuenca a un comando que transportaba una camioneta bomba para ser explosionada en la capital española.

 

Se trata de un atentado horrible comparable al ataque lanzado por el terrorismo islámico, el pasado 11 de septiembre, contra las ciudades de Washington y Nueva York, o por el terrorismo checheno en Moscú en los últimos meses. Con la diferencia de que, en este caso, además de buscar la muerte y el terror de los ciudadanos españoles, los autores de la masacre han pretendido a su vez dinamitar la vida democrática y la convivencia entre los españoles, usando como telón de fondo de su execrable acción la campaña electoral en curso y las divergencias políticas que en ella se han puesto de manifiesto.

 

El primero de sus objetivos, muerte, heridas, destrozos y terror, lo han conseguido, pero en el segundo de la destrucción democrática y de la convivencia ciudadana, han fracasado desde el inicio mismo del ataque terrorista como quedó firmemente acreditado por la primera reacción solidaria del pueblo de Madrid, de los pueblos de toda España, de todas las instituciones y todos los partidos políticos unidos en el dolor, la rabia y la determinación de, ahora mas que nunca, hacer frente a esta nueva oleada de terror que pone en evidencia la locura criminal y también la desesperación de una banda y de su entorno político y social, que vivía los peores momentos de su negra historia, tras los últimos éxitos policiales contra su organización y comandos y el aislamiento político y social de sus aliados.

 

La suspensión de la campaña electoral por parte de las fuerzas políticas es una prueba de unidad de acción contra el terror, pero en ningún caso debe ir acompaña de la suspensión de la fecha electoral como pretenden los terroristas para así alterar el orden democrático del que había sido excluido, meses atrás, su brazo político Batasuna desde donde se ha querido imputar a comandos árabes la ciega andanada criminal de ETA, con el argumento de que ETA siempre avisa, repugnante consuelo y excusa, porque eso no es cierto como lo prueban los mas de 800 muertos - ahora cerca de millar- de sus múltiples atentado. ¿Avisan cuando dan un tiro en la nuca de un inocente?

 

La respuesta a semejante masacre está siendo y debe ser unánime de toda España, y así se han expresado la totalidad de los partidos y líderes democráticos. Y esa unidad se está viendo y se va a reflejar en estos días, pero también debe de tener otras consecuencias institucionales y por supuesto políticas, especialmente en el País Vasco donde sus gobernantes han tomado en los últimos años iniciativas que lejos de velar por la convivencia ciudadana, han provocado fracturas importantes, como las que se desprenden del llamado Plan Ibarretxe, que luego ETA y su brazo político o social, han manipulado y utilizado para dar cobertura a su acción criminal.

 

La disparatada entrevista del líder de Esquerra Republicana con dirigentes de ETA a principios de año ha quedado en evidencia definitiva, por mas que insista Carod Rovira en su intento de pacificación. Pero esa disparatada entrevista y la posterior tregua de ETA en Cataluña, ha servido a los criminales para avanzar en la ruptura del tejido social y político de España, y no podemos de ninguna manera consentir que se abra una brecha entre Cataluña y el resto de España, ni lo van a permitir los catalanes y resto de españoles, y mucho menos vamos a consentir que se abra en Cataluña una fractura social como la que ya existe en el País Vasco.

 

Este es el momento del dolor, de la reacción policial y judicial contra ETA y sus terroristas, y sobre todo de la unidad de España y de todos los españoles. Y ojalá que esta acción desesperada de ETA confirme, al menos en el ámbito de la convivencia y la unidad de los españoles, su rotundo fracaso y el inicio de un tiempo nuevo y mejor. El que incluirá, sin lugar a dudas, dentro y fuera de España - y en el País Vasco de manera especial -el fin de la banda terrorista y de su entorno político y social.

 

La masacre de Madrid tiene aires de terrorífica traca final de una banda cercada y reducida a su mínima expresión. Esperemos que muy pronto esa pequeña infraestructura de terror y su apoyo social que aún tienen queden reducidos a la nada, como justa consecuencia criminal de su último y sangriento estertor.

 

 

Publicado por Estrella Digital el 11 de Marzo de 2004

 

“La huella de ETA” por Primo González

 

 

ETA ha dejado su huella en la casi totalidad de los procesos electorales que se han desarrollado en la España democrática. Para este del año 2004, novena cita de los españoles con las urnas para elegir un nuevo Congreso en el que posiblemente la representación de los grupos nacionalistas iba a alcanzar su máxima expresión numérica, ha querido hacerse visible de forma especialmente cruel. De la perplejidad que esta aparición parece haber provocado incluso entre las propias filas de la izquierda abertzale puede ser buena prueba la declaración realizada a mediodía por el dirigente Arnaldo Otegi, al atribuir este acto criminal a la “resistencia árabe”. Una declaración que tanto puede responder a un intento de distanciarse del aparato militar de la banda para marcar bien las diferencias como de un manifiesto despiste. Una tercera alternativa, tendente a desviar la atención hacia terceros, parece sencillamente impropia de una persona civilizada.

 

El atentado contra los trenes de cercanías que procedentes de la periferia madrileña llegan cada mañana, abarrotados de personas, al epicentro de la capital, pasará a la Historia como el asesinato colectivo e indiscriminado más sangriento de cuantos ha cometido la banda terrorista vasca en su macabro historial. No se ha producido aún confirmación oficial de la autoría del esta criminal acción, pero los precedentes cercanos ya habían alertado sobre la inminencia de una acción de amplias proporciones en la capital antes de la cita electoral. La reciente detención en Cuenca de dos jóvenes fundamentalistas con más de media tonelada de explosivos camino de Madrid hace escasas fechas ya nos puso sobre alerta de que las intenciones de la banda estaban orientadas en esta ocasión a realizar un golpe de proporciones descomunales. Los estrategas de ETA no sólo querían hacer escuchar su macabro discurso en la campaña electoral. Querían, a la vista de lo que se intuía de las detenciones en Cuenca y de lo que por desgracia ha sucedido este 11 de marzo, dar un golpe sonado y de proporciones sin precedentes, sembrando la muerte y el dolor en varios centenares de familias de toda clase y condición, seguramente también de todas las ideologías y de la casi totalidad de las opciones políticas que el domingo expresarán su decisión en las urnas. Es de suponer y esperar (más lo segundo que lo primero) que este atentado no modifique de forma sustancial las expectativas de voto en las urnas.

 

Este atentado se produce en vísperas de la jornada de reflexión de los españoles, fijada para pasado mañana sábado. Resulta inútil y quizás también imposible hacer una lectura política del terrorismo y, en particular, del terrorismo de ETA. Hace ya bastante tiempo que este tipo de lecturas ofrece conclusiones muy opacas y desde luego siniestras. Han generado, por lo general, más unión entre los demócratas que fisuras, aunque estas últimas también se han hecho presentes en alguna ocasión.

 

La más reciente, desde luego, la que suscitó la reciente visita del político independentista catalán Carod Rovira a dirigentes de la banda en suelo francés, de cuyo contenido, conclusiones e incluso participantes el señor Carod no nos ha dado excesivas referencias. Hemos tenido que contentarnos con las especulaciones y desde luego con las intoxicaciones, bien numerosas (sucede siempre que hay déficit de información) pero carentes por lo general de verosimilitud. Si lamentable ha sido la iniciativa del dirigente catalán más decepcionante ha sido su conducta ulterior, privándonos a los ciudadanos de toda explicación o información sobre el asunto, hecho especialmente criticable en una persona que con frecuencia ha pregonado la transparencia en sus declaraciones políticas. La primera ocasión que ha tenido para practicar con el ejemplo ha hecho justamente lo contrario. Carod seguía afirmando ayer su convicción de la necesidad de hablar con ETA para negociar no se sabe muy bien qué.

 

Nada parece indicar que si en los últimos 30 años la democracia española, con Gobiernos de distinto color, ha dado la espalda sistemáticamente a todo diálogo con los violentos vaya ahora a cambiar de parecer. Algunos recuerdan en las últimas horas alguna declaración de destacados dirigentes etarras cuando aludían a la necesidad de poner más de 100 muertos sobre la mesa para obligar al Gobierno a negociar. Una hipótesis que, si siempre ha sido rechazada, ahora resulta mucho más lejana que nunca.

 

La historia de las declaraciones y especulaciones sobre ETA y su presumible final ha sido rica en teorías. Pero hay una que, formulada en los albores del problema, quizás tenga ahora más validez que nunca. Fue pronunciada por un ministro del Gobierno español cuando, tras uno de los muchos golpes a la banda terrorista, alguien le preguntó si se podía hablar del fin de ETA. El ministro respondió diciendo que lo creía bastante improbable pero que el final de ETA iba a estar precedido por algunos atentados especialmente crueles y sanguinarios porque una organización que ha practicado la lucha armada acaba en manos de gente enormemente radicalizada, con escasa preparación y capaz de cometer las mayores brutalidades. La predicción no deja de resultarnos algo familiar a la vista de lo sucedido en los últimos meses y, desde luego, cuando contemplamos el impresionante atentado de este 11 de marzo. El hecho de que, contraviniendo una conducta que ha sido bastante habitual, casi norma, en la banda, estos atentados no hayan estado precedidos por ninguna llamada telefónica, es un dato bastante significativo y que da para pensar, ya que ha multiplicado los efectos devastadores de la acción criminal, añadiendo una cruel dosis de indiscriminación al colectivo de víctimas, además de incrementar su número hasta niveles que difícilmente resultarán soportables para una mente civilizada, por muy sectarias y radicales que sean sus ideas y sus objetivos políticos.

 

Unos objetivos que quedan definitivamente marcados, y desde luego descalificados, tras este sangriento atentado, que dificultará seriamente los progresos de los nacionalismos democráticos en España para un periodo de tiempo desgraciadamente largo. Alguien ha tenido a lo largo del día de hoy la tentación de afirmar que en la Historia española contemporánea siempre habrá un antes y un después del 11 de Marzo de 2004. Quizás no le falte razón.

 

 

Publicado por Estrella Digital el 11 de Marzo de 2004

 

“Contra violencia, Democracia” por M. Martín Ferrand

 

 

¡Canallas!. Nos han asesinado a doce docenas de vecinos. Gente común y sencilla que, tempranito, acudía a sus puestos de trabajo, a ganarse una vida que han perdido por las bombas terroristas. Otros cuantos más están heridos y muchos de consideración. Hace falta ser muy mal nacido para poder explicar algo así; pero lo suyo, ante tan grave circunstancia, es no perder la serenidad.

 

Los etarras se han personado en la campaña electoral. Su pregón de muerte constituye el mayor atentado terrorista de la historia de Europa y eso, naturalmente, no puede quedar impune. Exige una reacción enérgica y rotunda. La Estación de Atocha debe convertirse en la estación final de ETA y todo su asesino aventurerismo. La policía, las policías, ya están en ello.

 

Nos corresponde a nosotros, ciudadanos rasos, expresar la oportuna repulsa, la condena cívica, que merece una barbarie semejante y esa no puede, no debe, ser otra que la enérgica afirmación democrática. ETA ha querido alterar una convocatoria electoral en la que los ciudadanos españoles, pacíficamente, pretendemos designar a nuestros representantes en el Congreso y el Senado y no debe salirse con la suya. Lo democrático, lo cívico, lo útil es acudir a las urnas el próximo 14M.

 

Contra violencia, democracia. Una participación récord en los comicios del domingo es la respuesta más clara, más evidente, que ETA, sus amigos y mentores, puede recibir de una ciudadanía agredida.

 

 

Publicado por Estrella Digital el 11 de Marzo de 2004

 

“Chechenización” por José Javaloyes

 

 

No ha sido la masacre de Madrid, perpetrada en los trenes de cercanías a la hora en que fluyen colmados de la hermosa gente que acude al trabajo, una simple variante técnica del terrorismo etarra, vistas las dificultades que encontraban para llegar con sus cargas de muerte al centro urbano.

 

No ha sido una simple alternativa táctica o logística, sino un salto estratégico en el proceso etarra de su degradación organizativa y perversión moral.

 

Ha sobrevenido la chechenización de la miseria vasca, del racismo sabiniano pasado por los odres del leninismo revolucionario. Han ido a los espacios de masas humanas apretadas, como en Moscú y como en Israel. Pero sin el peaje brutal de la auto-inmolación de los terroristas.

 

Para eso les ha faltado a los asesinos dos cosas: la teología del fanatismo islámico – pues sus viveros primordiales fueron las sacristías – y la capacidad de pagar con la propia vida su opción terrorista. En términos de especie, terrorismo como el islámico, chechenio o palestino, pero supremamente enmerdado de cobardía.

 

 

Publicado por Estrella Digital el 11 de Marzo de 2004

 

“Un modelo de matar, clásico y moderno” por Lorenzo Contreras

 

 

ETA puede haber muerto matando, tal es la magnitud de la repugnancia y rechazo que inspira su comportamiento criminal, especialmente agravado con los atentados de Madrid. En todo caso, la banda prolonga su agonía con la tragedia de sus víctimas. Ha sido una agresión a España. La fecha del 11-M pasa a la historia como uno de los episodios más luctuosos y abominables de la trayectoria etarra. Una organización que se dice de izquierda y, por tanto, en teoría tendría que ser sensible al daño social, se acaba de cebar en los humildes que desde Guadalajara y Alcalá de Henares se incorporaba a su trabajo en Madrid.

 

La peligrosidad de ETA es proporcional a su debilidad. Está en razón directa. En tal circunstancia desaparece en su mentalidad cualquier sentido de la acción selectiva. Va al bulto, sin contemplaciones ni avisos previos. El modelo es clásico, pero también moderno, en cuanto evoca el terrorismo ciego de chechenos, islámicos y otros productores de violencia. Voladura de edificios, voladura de trenes o lo que haga falta para cumplir los más siniestros designios.

 

La jornada de reflexión electoral se adelanta y se triplica. No va a ser un día. Van a ser tres, hasta el domingo 14. Se ha dicho que la campaña electoral ha terminado y así lo han anunciado algunos partidos. Pero no es tal. Simplemente la campaña se ha transformado. Las comparecencias públicas de los líderes de las distintas formaciones son, ya se está viendo, prolongaciones monotemáticas de las posturas políticas. Se trata de asumir el luto de la manera más eficaz posible. La dificultad de este extraño e imprevisto final de campaña estriba en evitar que las reacciones puedan interpretarse como electoralistas. Pero inevitablemente lo son, condolencias aparte. Incluso la circunspección y la expresión de los sentimientos en calve más neutralizada y humana se convierten en mensajes muy delicados.

 

La declaración institucional prevista no hubo sido inmediata. Esto ha obligado a madrugar políticamente a los distintos representantes de los partidos, incluidos en primer lugar los candidatos principales de esas formaciones. Y los conceptos clave, en medio de anuncios de cancelación de actividades electorales, han sido esgrimidos en direcciones inequívocas. Necesidad de unidad de todos en la lucha común contraterrorista, pero al mismo tiempo matices reveladores de subyacentes críticas, que en medio del luto no parece conveniente exteriorizar de modo oportunista. Mariano Rajoy, al comparecer ante la Prensa en la sede del PP, ha puesto de relieve el concepto de “lo español” como principal objetivo afectado por la agresión terrorista. Es decir, esgrimió la idea clave de la campaña del PP, del mismo modo que Zapatero, al insistir en la idea de la unidad de todos y en el protagonismo del PSOE, y de él mismo, en la gestación del Pacto Antiterrorista y por las Libertades, reivindicaba una de los méritos principales del partido socialista.

 

La gran expectativa electoral, ante la llegada del 14-M, se centra, por supuesto, en Cataluña, donde la respuesta del electorado a Carod-Rovira, el hombre que se entrevistó en Perpiñán con la dirección de ETA y con los innegables sanguinarios que son y han sido históricamente Mikel Albizu “Antza” y Josu Ternera, este último acusado de inspirar en su día la matanza de Hipercor en Barcelona, pone a prueba la consistencia del “seny” catalán después de los atentados de Madrid, y, sobre todo, sirve para valorar el grado de solidaridad de una parte importante de la sociedad catalana con el pueblo de otra comunidad autónoma, la madrileña. La exención de Cataluña como objetivo etarra, después de este 11-M, es un regalo envenenado del destino, a favor de empedernidos criminales y no precisamente un motivo de gloria para Cataluña y mucho menos para su “protector”, el dialogante Carod-Rovira.

 

 

Publicado por Estrella Digital el 11 de Marzo de 2004

 

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