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Libertad Digital muestra su contundencia desde el primer momento

Por Narrador - 19 de Marzo, 2006, 14:08, Categoría: General

La postura de Libertad Digital fue desde el primer momento nítida y diáfana. No había lugar para la duda. Seguidamente reproducimos los tres artículos de opinión publicados el mismo día 11.

 

“Es la hora de la política” por Agapito Maestre

 

 

Estamos consternados. Pero aún nos queda memoria e inteligencia para preguntarle a los malnacidos que juegan a la política: ¿Dónde están los actores que no quisieron ponerse la pegatina de “ETA NO”? Hoy, cuando hayan visto las imágenes de los cuerpos destrozados, espero que hayan sentido vergüenza de que alguien los reconozca por su humanidad. ¡Son alimañas que desconocen lo que traen adentro las palabras solidaridad y compasión! Sus miserables actitudes ya no valen ni como abono para que crezcan los partidos políticos que los amparan. ¿Dónde están los “intelectuales” que hablan de miedo? Ellos son los que producen miedo porque quieren dialogar a toda costa con los nacionalistas. Hoy, toda esa gentuza, nos hablará de unidad, de ser una piña, etcétera para acabar con ETA. ¡Ratas! Salid a la calle, si tenéis valor, y mirad los rostros tristes de los españoles para que aprendáis qué es la dignidad.

 

España está de luto, pero no rendida. La muerte de los españoles nos traerá más vida. La sangre de las víctimas del 11-M de Madrid, de todas las víctimas de ETA durante su miserable historia, es el cimiento de la continuidad de España. La sangre de las víctimas de ETA es el argumento para terminar con los terroristas, los independentistas y los nacionalistas. Y porque la sangre de las víctimas es el fundamento de la democracia española, tenemos que pedirle explicaciones a quienes hablan, dialogan o gobiernan con quienes comparten los objetivos de ETA. Es el momento de la política, de pedir responsabilidades a quienes colaboran con los nacionalistas, a quienes defienden el diálogo con los terroristas, a quienes quieren terminar con España como nación. ¿Dónde está Carod que aún sigue hablando de dialogar con ETA? ¿Dónde hallar a los bribones que hablan de formas plurales para convivir con los nacionalistas y sus tutores terroristas?

 

El 11-M es un desafío a España como nación. Este desafío a España necesita una respuesta política terminante. Sí, en efecto, política, porque estamos en tiempo de hacer política, ¿para cuándo entonces?, ¿cuántos muertos necesitan los “políticos” nacionalistas y “pactictas” con el terrorismo y todos sus colaboradores para decir basta ya? Es el tiempo de la política, porque tenemos que rendir un homenaje a los españoles que han sido asesinados por “ser sólo españoles”. Es tiempo de política y de recuerdos. Tenemos que recordar las mentiras de los miserables que hablaban hasta ayer de pluralidad y diversidad para acabar con el terrorismo y embridar al nacionalismo. Hay que decirle a Zapatero que fije seriamente una posición con respecto al nacionalismo catalán y vasco.

 

Zapatero debería romper su candidatura al senado con ERC, primero; segundo, exigirle inmediatamente a Maragall que deje de gobernar con un partido independentista; y tercero, que no admita ninguna veleidad del socialismo vasco con los nacionalistas de Ibarreche. Y mañana, mejor que pasado, que se ponga a hablar en serio con el PP sobre el artículo 155 de la Constitución. ¡Fuera máscaras y viva la Constitución democrática!

 

 

Publicado por Libertad Digital el 11 de Marzo de 2004

 

“Asesinados por ser españoles” por José María Marco

 

 

No hay motivo de justificación del terrorismo. No lo hay para ningún atentado terrorista, ni para quemar un cajero automático ni para la matanza que acaba de ocurrir en Madrid. Tampoco hay forma racional de entender lo que puede llevar a una persona a la locura de poner una bomba en un tren de cercanías a hora punta. Ninguna situación, ninguna idea, ninguna supuesta injusticia puede justificar ningún acto de terrorismo.

 

Todos deberíamos tener claro eso. Pero también debemos tener claro que las personas asesinadas en Madrid el 11 de marzo lo han sido por una razón: porque eran españolas. Puede que entre las víctimas haya personas que no lo fueran. Pero han sido muertos y mutilados y heridos porque vivían y trabajaban en España, porque hablan o hablaban español, porque vivían en España.

 

La brutalidad de los terroristas etarras no se dirige contra el género humano, ni contra el Otro, así con mayúscula, ni contra una fantasía creada por el fanatismo. Todo eso surge en nuestro país de una sola fuente: el odio a España. Y todos nosotros podemos ser víctimas del terrorismo no porque cojamos el metro o un tren de cercanías a una hora punta, sino por la misma razón por las que han sido asesinadas estas personas: porque somos españoles, porque vivimos en España, porque nuestro idioma es el español.

 

Hay lazos más hondos, de pura humanidad, que nos deben llevar a solidarizarnos, a expresar nuestra compasión y a ayudar en la medida de nuestras fuerzas a quienes han sufrido el zarpazo del terror esta mañana. Pero lo primero que nos une a quienes han muerto y a quienes sufren ahora es una palabra. Esa palabra es España. Pretender no saberlo, no decirlo, no manifestarlo de la forma en que esté en nuestra mano hacerlo es empezar a traicionar a nuestros compatriotas martirizados y mentirnos a nosotros mismos.

 

 

Publicado por Libertad Digital el 11 de Marzo de 2004

 

“No sólo se ha acabado la campaña” por Juan Carlos Girauta

 

 

Esta densa red de dolor que ha cubierto la nación es el capítulo final de la última estrategia del terror, que ha durado algo más de tres meses. La estrategia crepuscular de ETA, que se inicia con su legitimación a través de un acuerdo con un alto representante institucional con cuya formación política comparte fines, una oportunidad dorada para los asesinos; que continúa con la masiva presencia de las siglas, posiciones e intereses de ambas partes en los medios; que culmina con lo que cualquier observador despejado temía: una masacre masiva e indiscriminada que sacude el país con una violencia desconocida desde la guerra civil.

 

Esta sangre de marzo es la consecuencia lógica del regalo que un fundamentalista visionario convertido en presidente autonómico en funciones le hizo a ETA. Que la reunión de Perpiñán y la matanza de Madrid, que marcará nuestras vidas, son los dos extremos de la misma estrategia de los enemigos de España y de la libertad es una obviedad que no admite discusión. El cómplice necesario, con docenas de cadáveres aún esparcidos por los suelos, ha dicho que algunos lo estaban deseando. Si no se refiere a quienes lo han hecho, que parece que no, entonces está intentando que en vez de mirar hacia los autores miremos hacia otro sitio, lo cual equivale a escupir sobre los muertos y los heridos, sobre sus familiares y amigos, sobre todos los españoles de bien, que como un solo hombre corrieron a dar su sangre a los centros de transfusión móviles como una metáfora viva de identificación con las víctimas.

 

Con el derramamiento y con la entrega de la sangre abundante y generosa de España se ha terminado prematuramente la campaña electoral. Como se demostrará mañana cuando millones de españoles tomen las calles, también se han terminado muchas otras cosas. Entre ellas, la presunción de inocencia de los que han despejado para los asesinos las vías muertas hacia las tres estaciones de Madrid, la justificación de quienes alojan en su gobierno a los que abrieron el primer capítulo de la tragedia y les dan cabida en sus listas electorales, la paciencia con los que dudaron de las detenciones de Cuenca y con los que todos los días equiparan a las víctimas con los verdugos. Si los socios de los interlocutores de los terroristas se equivocaron, que corrijan ahora. Que no se limiten a decir que hoy todos somos madrileños. Su dolor será sincero, pero debe ir acompañado de acciones muy concretas. Si no corrigen el error, sus condenas serán vanas, sus condolencias serán huecas. A muchos no nos engañaron nunca sus socios de gobierno. ¿A quién van a engañar ahora?

 

 

Publicado por Libertad Digital el 11 de Marzo de 2004

 

“Responsabilidades políticas” por Alberto Recarte

 

 

En la estrategia de lucha contra ETA, los gobiernos de José María Aznar han sido perfectamente conscientes de que, para ganar, necesitaban aislarla políticamente y derrotarla policialmente. Lo primero se había logrado con una activa política nacional e internacional, que se ha plasmado en la condena y rechazo al terrorismo, y sus apoyos políticos, por parte de las instituciones europeas, de los gobiernos europeos más reticentes –como el belga– y con el apoyo incondicional de Estados Unidos. A nivel nacional, el gobierno solicitó y logró del Tribunal Supremo la ilegalización de Batasuna y explicó claramente al PNV que iba a hacer respetar la Constitución, costara lo que costase.

 

En esa tesitura, Carod se entrevista con ETA y rompe la estrategia de aislamiento político. Nada extraordinario por parte de alguien que tiene antecedentes de apoyo a Terra Lliure y que comulga con fines y, no sabemos hasta qué punto, incluso, con los medios; siempre, naturalmente, que los atentados no ocurran en Cataluña.

 

Una vez más en la historia de la democracia en España, el PSOE no estuvo a la altura de las circunstancias y traicionó la Constitución, como hizo en 1934 y como hizo en los meses –operación de acoso y derribo de Suárez– anteriores al golpe de estado de Tejero. Ahora, el traidor es Maragall, el cual, primero, se niega a desprenderse de Carod, para aceptar después su sustitución por otro miembro de Esquerra, que nunca rectificó la posición política que significó el encuentro de Carod con ETA. La responsabilidad llega hasta Rodríguez Zapatero, máximo dirigente del PSOE, quien, en una muestra de oportunismo político y falta de ética, pretende que no ha pasado nada, que lo ocurrido en el tripartito catalán es un tema menor; incluso que es una maniobra política del PP para influir en la campaña, filtrando la entrevista y no deteniendo –pudiendo haberlo hecho– a la cúpula de ETA, según declaraciones de “rencor” González.

 

ETA, naturalmente, se da cuenta de que con la ayuda de Esquerra, la abstención del PSC, el posicionamiento anticonstitucional de la Izquierda Unida de Madrazo y la siempre inestimable colaboración del PNV, tiene una oportunidad. Vuelve a tener relevancia política. Sólo le faltaba volver a atemorizar, lo que habría hecho en cualquier caso, con Esquerra o sin ella. Falla en una primera ocasión, cuando la guardia civil detiene la furgoneta con más de 500 kilos de dinamita en Cuenca, pero tiene éxito, ahora, con el atentado más sangriento de la historia de España.

 

En los próximos días tendremos que soportar el llamamiento a la unidad política de los responsables de partidos como ERC, PSC, IU y PNV, que proclamarán su oposición al terrorismo. El PSOE de Zapatero –por su parte– no podrá librarse de lo que significa la candidatura conjunta al senado de ERC y PSC en Cataluña. Me refiero al PSOE de Zapatero, porque conservo la esperanza de que dentro de ese partido haya otros dirigentes con ética y principios constitucionales, que sean capaces de comprender hasta dónde alcanza la responsabilidad que implica ser la oposición oficial en un régimen democrático.

 

Las ansias de poder de los políticos de los partidos del pacto anti PP, derrotados en la urnas o que, habiendo ganado, quieren apoderarse de competencias que no les pertenecen, han sido instrumentalizadas, una vez más, por ETA. Que el resultado político inmediato sea un retroceso político en las elecciones de sus aliados –y los que dialogan con ellos, o consienten que otros pacten con ellos– no les afecta. Su planteamiento es una locura a la camboyana a largo plazo.

 

Por supuesto que necesitamos un PSOE responsable y unido para asegurar la estabilidad política española. Pero no hay demasiados indicios como para ser optimista en relación con ese apoyo en los difíciles años que se avecinan. Lo que necesitamos, en cualquier caso, es que, si el PP gana las elecciones, se comporte como un partido unido, coherente y disciplinado, dispuesto a aplicar la Constitución. Si Rajoy lo consigue, podrá gobernar hasta desanimar, definitivamente, a los que históricamente han pretendido alcanzar el poder sin respetar la Constitución.

 

 

Publicado por Libertad Digital el 11 de Marzo de 2004

 

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