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La 'Conspiración' que nunca ha existido (26 septiembre de 2006): La Audiencia confirma el Sumario

Por Narrador - 26 de Septiembre, 2006, 8:00, Categoría: ABC y EL PAIS contra EL MUNDO

La Audiencia Nacional ratifica que el 11-M se cometió con Goma-2 y que ETA no participó

La Audiencia Nacional confirmó ayer punto por punto la investigación de los atentados del 11-M dirigida por el juez Juan del Olmo y, fruto de la misma, el procesamiento de los 29 acusados de haber participado en mayor o menor medida en la matanza de los trenes en Madrid. La Sala de lo Penal avala la tesis de que fueron islamistas radicales vinculados a Al Qaida los promotores y autores del 11-M, descartando así cualquier relación de ETA con los hechos. La única referencia que se hace a la banda terrorista es para señalar que su vinculación con el 11-M «en modo alguno ha resultado adverada».

El Tribunal también considera «perfectamente acreditado» que la sustancia explosiva utilizada en los distintos escenarios criminales «provenía de mina Conchita y respondía a la denominación de Goma-2 Eco». Así lo afirman los magistrados en uno de los autos notificados ayer, con los que confirman los procesamientos dictados por Del Olmo. De esta manera, antes de la celebración del juicio (previsto para febrero), la Sala ya despeja cualquier duda en torno al explosivo utilizado para fabricar las bombas, sustancia cuya naturaleza los «teóricos de la conspiración» siguen cuestionando todavía.

A pesar de respaldar la labor realizada durante algo más de dos años por el magistrado instructor y destacar los numerosos indicios reunidos sobre la presunta participación de los veintinueve procesados en los hechos, la Sala de lo Penal reprocha a Juan del Olmo que el auto de procesamiento, dictado el pasado 10 de abril, fuera «extralimitado y desmesurado» y que no atribuyera, de forma diferenciada y personalizada para cada uno de los procesados, los indicios delictivos reunidos contra ellos, lo que ha contribuido, asegura, a generar «confusionismo» entre los abogados defensores.

Este tirón de orejas a Del Olmo es la respuesta que el Tribunal da a una queja común expresada por todas las defensas en relación con la supuesta «falta de motivación» de la resolución recurrida, un defecto que la Sala de lo Penal considera subsanado en el auto, dictado el 5 de julio, con el que el propio Del Olmo confirmó los procesamientos.

El Tribunal justifica esas posibles deficiencias en la «complejidad de la causa, en la dificultad de su instrucción, en el gran número de partícipes y en la propia barbarie del atentado en sí, con su enorme cantidad de muertos y lesionados».

No sólo en el contenido, sino también en los aspectos formales, la Audiencia Nacional ha dado su respaldo al trabajo de Del Olmo. Todos los abogados defensores denunciaron la indefensión que había causado a sus clientes el mantenimiento del secreto del sumario prácticamente hasta el último momento de la instrucción. El Tribunal, por el contrario, no cree que se haya producido ninguna vulneración de derechos y asegura que el juez ha actuado siempre conforme a la doctrina del Tribunal Supremo y del Tribunal Constitucional.

Con el fin de simplificar, la Sala de lo Penal no ha dictado una única resolución para resolver los recursos contra el procesamiento, sino un auto por cada uno de los procesados.

Rafa Zouhier. Confidente de la Guardia Civil, la Sala detalla un gran número de indicios que le vinculan con el 11-M y expone los contactos que mantuvo con los miembros de la trama asturiana desde principios del año 2003. Sirvió de enlace entre éstos y los integrantes de la célula islamista de Madrid y participó en varias reuniones en las que se negoció la compra del explosivo. A finales de 2004, se desplazó con «El Chino» a Asturias, donde Suárez Trashorras les hizo entrega de la dinamita utilizada el 11-M.

Jamal Zougam. Presunto autor material de la matanza de Madrid tras haber sido identificado por varios testigos en los trenes de El Pozo y Santa Eugenia, es una «figura relevante en el denominado grupo de Lavapiés», y los indicios existentes contra él en la causa le incluyen «dentro de un entramado islamista yihadista» desde 2001.

Del locutorio que este procesado regentaba en Madrid salieron al menos 143 tarjetas telefónicas que fueron utilizadas por los autores de la matanza. Además, existen indicios que relacionan a Zougam con «Mohamed El Egipcio», uno de los presuntos autores intelectuales de los atentados, así como con «Serhane El Tunecino», líder espiritual del 11-M y suicida de Leganés.

La Sala afirma que viajó a Asturias junto con «El Chino» y otros procesados el 28 de febrero de 2004 con el fin de hacerse con el cargamento de explosivos que los terroristas utilizaron para cometer la matanza. Este dato, sin embargo, no aparece en el auto de procesamiento.

Abdelmajid Bouchar. Se trata del segundo de los presuntos autores materiales de los atentados. Este procesado fue identificado por un testigo en una rueda de reconocimiento como una persona que se bajó del tren en la estación anterior a la de la calle Téllez, uno de los escenarios de las explosiones. También fue visto por uno de los policías que vigilaban la vivienda de Leganés en la que se suicidaron siete terroristas al verse acorralados. Al parecer, fue Bouchar quien avisó a sus compañeros al percatarse de la presencia policial cuando bajó la basura, momento que aprovechó este individuo para huir a la carrera (era corredor de fondo) sin que pudieran apresarle.

Bouchar mantuvo «contactos telefónicos y personales reiterados» con otros de los implicados, contactos «supuestamente derivados de la idéntica adscripción ideológica a la yihad islámica». Tras un viaje a Valencia a finales de 2003, junto con Mohamed Afallah (al parecer fallecido en un atentado suicida en Irak) y Allekema Lamari (muerto en Leganés), «volvió más estricto en sus planteamientos religiosos».

Rabei Osman «El Egipcio». La mayor parte de los indicios que pesan sobre este procesado, considerado uno de los tres conspiradores de los atentados del 11-M, se basan en los contactos que mantuvo con otros procesados, como «El Tunecino», Basel Ghalyoun o Fouad El Morabit. Detenido en Milán, se han acreditado en la investigación realizada en Italia «los comentarios» que con diferentes personas de su entorno radical islamista realizó en relación con los atentados de Madrid, sobre los que mostró tener conocimiento y cuya inspiración se autoatribuyó.

Youssef Belhadj. A este procesado se le identifica con el sobrenombre de «Abu Dujana», la persona que reivindicó los atentados en nombre de Al Qaida en la cinta de vídeo hallada en una papelera próxima a la mezquita de la M-30. El perfil radical de Belhadj es uno de los elementos que hacen pensar que se trate del portavoz de Al Qaida en Europa. Como tal, habría realizado labores de adoctrinamiento sobre los procesados Abdelmajid Bouchar y Brahim y Mohamed Moussaten (los dos últimos sobrinos suyos), así como el presuntamente fallecido Mohamed Afallah. Instalado en Bruselas y vinculado con el Grupo Islámico Combatiente Marroquí (GICM), se dedicó a recaudar fondos en una mezquita para sufragar los gastos de traslado de islamistas radicales.

En febrero de 2004, viajó a Madrid, donde mantuvo «contactos personales y telefónicos» con Bouchar, Afallah y sus sobrinos. El 3 de marzo, una semana antes de los atentados de los trenes y de manera precipitada, se marchó de España en un vuelo de la compañía Virgin.

Hassan El Haski. Los indicios que existen contra este procesado se derivan de datos proporcionados a la justicia española a través de comisiones rogatorias, de información policial suministrada desde los países en los que se detectó su presencia o de las declaraciones que sobre él han hecho otros procesados. Así, según las manifestaciones realizadas por un miembro del GICM, El Haski era uno de los líderes de este grupo en las fechas en las que se produjeron los atentados y además aseguró que había oído confesar a este ideólogo que la matanza «la había cometido su grupo», mostrándose por ello orgulloso. Entre las finalidades de la célula que lideraba, se encuentra el conseguir voluntarios para realizar la «guerra santa» con la «absoluta garantía de que los que dieran su vida por la defensa de la religión musulmana conseguirían así el paraíso». Es en este ambiente en el que El Haski animaba a sus discípulos a cometer atentados contra quien había atacado a su pueblo.

Basel Ghalyoun. Considerado por la Fiscalía autor material de la matanza de Madrid, sólo ha sido procesado por un delito de pertenencia a organización terrorista, aunque el Tribunal no ha cerrado la puerta a que se le condene como autor material de los atentados. De hecho, la Fiscalía piensa mantener su criterio en su escrito de acusación provisional, pues considera que existen suficientes indicios para considerarle partícipe directo en los atentados. Fue reconocido por dos testigos (en uno de los escenarios de las explosiones y en un restaurante de Alcalá de Henares, la noche anterior al 11-M). Entre otros elementos incriminatorios figuran las relaciones personales que mantuvo con los suicidas de Leganés y el conocimiento que, según el testimonio de varios imputados, tenía de la voluntad de «El Tunecino» de «cometer atentados terroristas en España». El perfil genético de Basel Ghalyoun fue encontrado en el desescombro del piso de Leganés. También han pesado sus numerosos contactos telefónicos con otros implicados en la matanza.

Fouad el Morabit. Los indicios delictivos contra este procesado se basan fundamentalmente en el contacto telefónico directo que mantuvo antes y después de los atentados con el también procesado Rabei Osman «El Egipcio», así como con «El Tunecino» y Jamal Ahmidan «El Chino», con quien habló en cuatro ocasiones el mismo 11 de marzo de 2004. Para la Sala, el «dato más relevante» de su participación en la matanza es que dio cobijo, junto con Basel Ghalyoun (en la vivienda que ambos compartían en la calle Virgen del Coro), al suicida Asrih Rifaat, persona que «aparece vinculada a la ejecución directa» de los atentados y cuyas ropas fueron encontradas por unos empleados en las cercanías de la estación de Vicálvaro.

Mohamed Bouharrat. Aunque el auto de procesamiento llega a la conclusión de que este procesado no es uno de los autores materiales del atentado, sí ha estado en «contacto continuo» con varios de los acusados tras salir de prisión, donde radicalizó su comportamiento «por razones de tipo religioso derivadas de las exigencias del Corán». Entre los indicios que figuran en la causa constan: la obtención de información sobre posibles objetivos, la aparición de sus huellas en un libro religioso, el hallazgo de fotos suyas tamaño carné y conversaciones telefónicas con varios procesados.

Hamid Ahmidan. Uno de los elementos incriminatorios más importantes es haber acondicionado, junto con Otman el Gnaoui, la vivienda de Chinchón «construyendo bajo el nivel del suelo un zulo» en el que ocultaron explosivos utilizados en los atentados. Además, constan en la causa numerosas llamadas a su primo «El Chino», huellas y perfiles genéticos.

Otman el Gnaoui. El Tribunal destaca el grado de confianza que tenía este procesado con Jamal Ahmidan «El Chino», para quien trabajaba en las obras de Chinchón antes citadas. Además, «utilizaba vehículos situados en la esfera de dominio de Jamal Ahmidan, realizaba los encargos que le encomendaba y era conocedor de las tendencias radicales islamistas de aquél, de su dedicación al tráfico de drogas y de las presuntas actividades de falsificación de documentos personales y relacionados con vehículos». En su declaración ante el juez, reconoció que participó en la construcción del zulo en la finca de Chinchón.

Nasreddine Bousbaa. Admitió que habló con Jamal Ahmidan de unos documentos falsificados. De hecho, los falseó con nombres árabes que «El Chino» le proporcionó; estos documentos fueron recuperados en el desescombro del piso de Leganés.

Mouhannad Almallah. Su asistencia a reuniones celebradas en Virgen del Coro, así como a las que tenían lugar junto a un río próximo a Navalcarnero, son algunos de los indicios que justifican el procesamiento de este individuo, que «ostentaba una posición de ideólogo al servicio de la causa del terrorismo islámico». Almallah tenía relaciones directas con «El Tunecino», Ghalyoun, El Morabit y «El Chino».

Mohamed y Brahim Moussaten. Sobrinos de Youssef y Mimoun Belhadj, los hermanos Mousaten fueron adoctrinados por el primero de ellos. Mohamed facilitó al huido Afallah el teléfono de Belhadj en Bélgica pese a conocer «el nivel de implicación de sus tíos en la labor de proselitismo realizada por éstos a favor de la “yihad”».

Saed El Harrak. Este procesado mantuvo una estrecha relación con varios miembros del comando operativo que cometió los atentados, contactos telefónicos que se intensificaron en las fechas previas al 11 de marzo. Algunas de esas llamadas fueron localizadas en un lugar próximo a las vías del tren en Mocejón, donde los terroristas intentaron volar el AVE Madrid-Sevilla.

Emilio Suárez Trashorras. El ex minero asturiano es el procesado sobre el que recaen las acusaciones más graves, pues se le considera cooperador necesario no sólo de los atentados de los trenes (que causaron la muerte a 191 personas y heridas a otras 1.755), sino también de la explosión del piso de Leganés (en el que se suicidaron siete islamistas, falleció un geo y otros 18 resultaron heridos). Trashorras suministró todo el explosivo al grupo liderado por Jamal Ahmidan, «El Chino», actividad sobre la que existen múltiples indicios que llevan a la Sala a confirmar su procesamiento. Entre estos elementos, el tribunal cita sus reuniones con la célula islamista de Madrid, tanto en la capital como en Asturias, para negociar la venta de la goma-2 Eco robada en mina Conchita; así como que organizara los tres viajes realizados por los también procesados Sergio Álvarez y Antonio Iván Reis, y el menor ya condenado, conocido como «Gitanillo», en los que se transportó el explosivo para entregarlo personalmente a Jamal Ahmidan. También destaca los numerosos contactos telefónicos de Trashorras con los islamistas y las expresiones que vertió «ante sus allegados» cuando tuvo noticias de los «gravísimos hechos ocurridos aquel día».

Antonio y Carmen Toro. Cuñado y esposa de Suárez Trashorras, respectivamente, la Sala atribuye al primero una labor de enlace entre el ex minero asturiano y el grupo de procesados que se relacionan con Rafa Zouhier (la célula islamista). Participó en el suministro de explosivos y, a principios de octubre de 2003, acudió a una reunión con Trashorras y Zouhier, donde los dos españoles enseñaron a este último un detonador en presencia de Jamal Ahmidan y Rachid Aglif (ambos, suicidas de Leganés). Por su parte, la esposa de Trashorras también participó en la citada reunión, así como en otra posterior en la que se «trataron las cuestiones relativas al transporte de explosivos desde Asturias y a su abono mediante entrega de sustancias estupefacientes». Además, Carmen Toro mantuvo contactos telefónicos con otros sujetos implicados en los hechos, por lo que el tribunal descarta que fuera su marido el que utilizó su terminal para efectuar las llamadas.

Iván Granados y Sergio Álvarez. Ambos participaron en dos de los tres viajes que sirvieron para transportar la Goma-2 y los detonadores a Madrid. Según la Sala, el primero mantenía «un nivel de relación y confianza grandes con Suárez Trashorras», hecho que se deduce del número de contactos telefónicos que mantuvieron, sobre todo entre el 12 y el 16 de enero de 2004. Igual que Del Olmo, el Tribunal sostiene que Granados era consciente de que la bolsa que entregó a «El Chino» contenía explosivos porque había acompañado a Suárez Trashorras a la mina para vigilar mientras el primero «recogía» el material.

Raúl González y Javier González. Trabajador de mina Conchita, Raúl González Peláez declaró ante el juez que cualquiera podía sustraer explosivos de esa explotación debido a la «absoluta falta» de medidas de seguridad. Reconoció también que esconder los explosivos que no se utilizaban con el fin de aprovecharlos al día siguiente era una práctica habitual. Además, entre finales de enero y principios de febrero de 2004 —justo las fechas en las que la goma-2 es sustraída— se intensifican los contactos de este procesado con Suárez Trashorras. Iván Granados aseguró sobre este hecho que los explosivos los proporcionaba «Rulo», apodo con el que se conoce a Raúl González. En lo que se refiere a Javier González Díaz, el menor ya condenado aseguró que mientras éste realizaba labores de vigilancia, Trashorras robaba el explosivo. Otro de los indicios que pesan sobre este procesado es el tráfico de llamadas telefónicas con el ex minero, «habiendo ido los dos a mediados de febrero de 2004 a Madrid supuestamente a recoger un vehículo».

Emilio Llano. Vigilante de la mina Conchita y Collada, se le acusa de haber permitido la sustracción de explosivos. La Sala considera suficientes los indicios de criminalidad contra este procesado.

Un texto de N. Villanueva y N. Colli publicado por el diario ABC el martes 26 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


La Audiencia desmonta las sospechas del PP al afirmar que el 11-M se hizo con Goma 2

Madrid - La Sección Cuarta de lo Penal de la Audiencia Nacional afirmó ayer que la sustancia explosiva utilizada en los atentados del 11-M "provenía de Mina Conchita y respondía a la denominación de Goma 2 Eco". Esa afirmación desmonta la teoría conspirativa que apoya el PP respecto a que no se conoce ni el tipo de dinamita que se utilizó en los atentados de los trenes ni su procedencia. El Tribunal, que confirmó el auto de procesamiento de los 29 imputados por los atentados de los trenes de la muerte, destacó que tanto el origen como la identificación de los explosivos "figura perfectamente acreditada" en los autos.

El tribunal -presidido por Fernando Bermúdez de la Fuente, e integrado por Carmen Paloma González Pastor y Juan Francisco Martel Rivero- rechazó todos los recursos contra el auto de procesamiento dictado por el juez Juan del Olmo, incluido el presentado por la fiscal Olga Sánchez, que pretendía que se procesase a Basel Ghalyoun como autor material. La fiscal consideraba que éste había sido reconocido fotográficamente como uno de los terroristas que colocaron bombas en los trenes, pero que luego no había podido ser reconocido en rueda de reconocimiento de presos porque había cambiado notablemente su fisonomía, puesto que había engordado mucho y se había cortado el pelo al cero.

El tribunal, sin embargo, no ha admitido el recurso de la fiscal por entender que en este momento lo que procede es decidir si existen indicios racionales de que Ghalyoun cometió un delito por el que deberá ser juzgado, como así es, y no cuál es la calificación jurídica que correspondería a los hechos. Ésta deberá ser precisada en los escritos de calificación provisional por parte de las acusaciones. Es decir, que la fiscal podrá acusar en su momento a Ghalyoun como autor de los atentados, sin que sea necesario modificar el auto de procesamiento.

El tribunal, a pesar de confirmar los 29 procesamientos dictados por el juez Del Olmo, censura duramente las deficiencias del mismo en varios de los autos dictados. Así, en el de Rafa Zouhier se destaca que "el auto de procesamiento dictado [por Del Olmo] no se corresponde con un resumen fundado de los hechos ocurridos y su respectiva imputación a cada uno de los procesados, atendiendo a las diligencias de investigación practicadas, pues, en su extensa redacción, se mezclan una serie de datos absolutamente dispares como son la secuencia del propio atentado al que se describe con total minuciosidad, inclusión de informes policiales íntegros, interminables listas de llamadas telefónicas y otros datos que apenas tienen relación con la implicación de los ahora procesados en el atentado, todo ello, unido a una escasa motivación con respecto a la concreta imputación delictiva de cada uno de los diversos procesados".

No obstante, esos defectos, para el tribunal, aparecen subsanados en el auto posterior por el que el propio magistrado resolvió la reforma y confirmó los procesamientos iniciales. "Las deficiencias", puntualiza el tribunal, "deben atemperarse" debido a "la propia complejidad de la causa, (...) la gran dificultad de su instrucción, (...) el gran número de partícipes y su relación interna, o (...) la propia barbarie del atentado en sí con su enorme cantidad de muertes y lesionados".

Objeciones superadas

"Dando por supuesto lo anterior, no puede desconocerse que todas esas objeciones han sido notablemente superadas en el auto que resuelve el recurso de reforma, donde, con mucha mayor precisión, aparecen las implicaciones materiales de cada uno de los procesados y su conexión con el resto, ya sea a través de las conversaciones telefónicas, documentación intervenida, huellas analizadas o declaraciones testificales o de otros coimputados que permiten obtener suficientes datos indiciarios" sobre la ejecución de los atentados.

Además, ayer se proporcionó a los letrados una copia digitalizada del sumario y se les informó del calendario aproximado: hacia el 15 de noviembre se producirá la apertura del juicio oral o la revocación del sumario. Antes de Navidad deberán estar presentados los escritos de calificación jurídica tanto por las acusaciones como por las defensas. El juicio se iniciará a principios de febrero de 2007 en las dependencias de la Casa de Campo y durará hasta agosto como mucho. La sentencia se hará pública en octubre o noviembre.

BASEL GHAYOUN: El tribunal no agrava su participación 

Basel Ghalyoun, sirio de 26 años, está considerado por la fiscal Olga Sánchez como autor material de los atentados. Dos testigos le reconocieron fotográficamente como uno de los terroristas que colocaron artefactos en los trenes de cercanías el 11 de marzo de 2004 en Madrid. Sin embargo, esas identificaciones no fueron ratificadas en las ruedas de reconocimiento. La fiscal adujo que Ghalyoun había cambiado de aspecto, que había engordado mucho y que se había cortado el pelo muy corto, cuando el día de los atentados lo llevaba notablemente más largo.

El juez del Olmo creyó en marzo que no había indicios suficientes para considerarlo autor material de los atentados, aunque sí para estimar que pertenecía a la organización terrorista que los cometió.

La fiscal recurrió para que se le imputasen los 191 asesinatos y 1.755 asesinatos en grado de tentativa. El tribunal ha considerado que no es el momento para ello, pero sí recuerda que alojó al suicida y autor material Asri Rifaat Anuar el 11 de marzo, que un gorro con su perfil genético apareció en el piso de Leganés donde se suicidaron siete de los autores materiales de los atentados y que existen contradicciones graves entre sus declaraciones y lo manifestado por otros de los imputados.

RAFÁ ZOUHIER: Intermediario en el tráfico de dinamita 

Rafá Zouhier, marroquí de Casablanca, de 27 años, confidente de la Guardia Civil en temas de droga está procesado por colaboración con banda terrorista. Su letrado preguntaba al tribunal en la vista del recurso, cuál era la banda con la que colaboraba.

Y para los magistrados, "la respuesta es clara. Su actuación, en síntesis, ha consistido en poner en relación los procesados asturianos -proveedores de explosivos- con quienes estaban interesados en su adquisición, a cambio de droga o de dinero, y, en este segundo grupo no cabe la menor duda de que se encontraba tanto el fallecido Jamal Ahmidan como varios de los procesados árabes en los que concurrían, a criterio del Instructor y de la Sala los presupuestos penales de banda armada".

Es precisamente en el auto que confirma el procesamiento de Zouhier, donde el tribunal señala que está acreditado que los explosivos utilizados en los atentados del 11-M provenían de Mina Conchita y respondían a la denominación Goma 2 Eco.

El auto detalla los contactos y reuniones que Zouhier mantuvo con José Emilio Suárez Trashorras, Jamal Ahmidan y otros implicados hasta que este último se desplaza a Asturias y Suárez "le provee de los explosivos que serán utilizados en el atentado del 11 de marzo".

J. EMILIO SUÁREZ TRASHORRAS: Proveedor de los explosivos utilizados 

El tribunal confirma el procesamiento de José Emilio Suárez Trashorras, destacando que frente a sus alegaciones de que no existen datos sobre su participación en los hechos, el instructor le atribuye una "muy relevante intervención", como "proveedor de la sustancia explosiva utilizada".

De sus declaraciones y de las de otros inculpados y testigos, "existe constancia de reuniones" celebradas el 28 de octubre y el 18 de noviembre de 2003 en Madrid, entre Suárez Trashorras y el jefe de logística del grupo islamista Jamal Ahmidan, a las que también asistieron otras personas y en las que se trató "del asunto del transporte de explosivos desde Asturias a Madrid", siendo desde entonces frecuentes sus contactos telefónicos. El procesado conseguía los explosivos "de la mina Conchita, debido a su condición de antiguo trabajador en la misma, siendo ayudado por el minero Raúl González Peláez, quien ha reconocido que José Emilio le vendía sustancia estupefaciente".

Los magistrados señalan que Suárez Trashorras dedujo la "adscripción islamista radical" de Jamal Ahmidan y también "la intervención de éste en los atentados del 11 de marzo de 2004, por las expresiones que vertió ante sus allegados una vez tuvo noticias de los gravísimos hechos ocurridos aquel día".

AUTORES MATERIALES: Las tarjetas de Zougam y las huellas de Bouchar 

Jamal Zougam y Abdelmajid Bouchar serán las dos únicas personas que se sienten en el banquillo del juicio del 11-M acusadas de ser autores materiales de los 191 asesinatos por los atentados de los trenes.

En los autos de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional se rechazan los recursos de apelación presentados por las defensas de Zougam y Bouchar confirmando que los indicios encontrados durante la investigación judicial son suficientes para atribuir a ambos su participación directa en la matanza de Madrid.

Respecto a Zougam, los magistrados de la Audiencia Nacional sostienen que han quedado suficientemente acreditados sus contactos con miembros de la célula islamista que atentó en Madrid -entre ellos con Allekema Lamari; Serhane, El Tunecino, y Jamal Ahmidan, El Chino-. Además, recuerdan que la tienda que regentaba Zougam vendió a los terroristas del 11-M hasta 30 tarjetas para teléfonos móviles, de las que al menos 14 ha quedado acreditado que se utilizaron por parte de los miembros del comando islamista, bien para montar las bombas o bien para sus propias comunicaciones. El auto no hace referencia a que dos testigos que viajaban en los trenes el día del atentado vieron a Jamal Zougam y lo reconocieron una vez preso en dos ruedas de reconocimiento.

En el caso de Bouchar, los magistrados recuerdan también sus contactos con algunos de los participantes en la matanza que se suicidaron en el piso de Leganés; la presencia de sus huellas en alguno de los escenarios en los que estuvieron los terroristas (la vivienda de Leganés donde se produjo el suicidio de siete de ellos o en la casa de Chinchón donde se montaron las bombas) y la declaración de un testigo que, al igual que en el caso de Zougam, le vio en los trenes de la muerte de los que supuestamente bajó en una estación anterior a la que se produjeron las explosiones. Ese testigo se ratificó en su apreciación en una rueda de reconocimiento posterior.

Por último, el auto que rechaza la apelación de Bouchar señala que uno de los policías que vigilaban la casa de Leganés donde estaban los suicidas vio a Bouchar arrojar una bolsa al contenedor de basura y huir corriendo al presentir que lo seguían.

CONSPIRADORES PARA EL ATENTADO: Los vínculos de la célula con jefes islamistas 

El auto de procesamiento del juez Juan del Olmo sobre los atentados del 11-M considera a Rabei Osman, El Egipcio, Hassan el Haski y Youssef Belhadj conspiradores para un delito de terrorismo.

En el auto de la Sala de lo Penal conocido ayer se confirman estos tres procesamientos y se desestiman los recursos de apelación de las defensas de los tres islamistas.

Hassan el Haski. Los magistrados consideran acreditado que Hassan el Haski era uno de los líderes del Grupo Islámico Combatiente Marroquí cuando se produjo la matanza de los trenes. Hassan el Haski "animaba a quienes pertenecían a su grupo a cometer atentados contra quien había atacado su pueblo, premiando con el paraíso a quienes se inmolaran en tal misión", según el auto judicial.

Youssef Belhadj. "El procesado fue detenido el 19-3-2004 en Bélgica, donde residía en el mismo domicilio que su hermano Mimoun Belhadj, sito en la plaza Duquesa de Brabant de Molenbeek. Allí se desplazaron, a finales de noviembre y a principios de diciembre de 2003, sucesivamente, Abdelmajid Bouchar [procesado como autor material del 11-M] y Mohamed Afalah, a quienes habían conocido a través de los sobrinos de los primeros, llamados Brahim y Mohamed Moussaten (...). Existe constancia de la venida del procesado recurrente a Madrid en febrero de 2004, donde mantuvo contactos personales y telefónicos con Abdelmajid Bouchar, Mohamed Afalah y sus sobrinos Brahim y Mohamed, Moussaten, adoctrinándoles sobre la yihad islámica, habiéndose marchado de España, de forma precipitada, según uno de sus sobrinos, el 3-3-2004 en un vuelo de la compañía Virgin".

Rabei Osman, El Egipcio. "La investigación de Italia destapó que El Egipcio realizó comentarios a las personas de su entorno radical islamista que versaban sobre los atentados de Madrid, sobre el grupo que intervino y personas integrantes del mismo (...). Sus relaciones con otros procesados y presuntos implicados en los atentados, así como el conocimiento que sobre los atentados tenía y la asunción de los mismos como algo favorable a la causa yihadista... evidencian los mencionados indicios racionales, que se dan por reproducidos y se asumen plenamente por la Sala".

Un texto de José Yoldi publicado por el diario EL PAIS el martes 26 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Garzón cita a cinco policías por el 'caso del ácido bórico' 

Madrid - El juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón ha abierto diligencias para investigar la denuncia de la plataforma España y Libertad sobre una supuesta falsificación de un informe policial sobre los atentados del 11-M. El magistrado, que ha declarado secreta la investigación, ha citado para el próximo jueves, 28 de septiembre, al comisario general de la Policía Científica, Miguel Ángel Santano, y a cuatro peritos policiales que elaboraron el citado informe.

La denuncia señala que tres peritos policiales relacionaron una determinada cantidad de ácido bórico aparecida en 2004 en el domicilio en Lanzarote de Hassan el Haski, uno de los procesados del 11-M, con la misma sustancia aparecida en un piso franco de ETA en Salamanca en 2001. Esa referencia de los peritos que vinculaba a El Haski con ETA fue considerada una "elucubración" por el Ministerio del Interior y desapareció del informe remitido al juzgado. Debido a que el sumario del 11-M está cerrado, la denuncia fue remitida a Garzón porque éste tiene abierto otro sumario a El Haski.

Un texto de J. M. L. publicado por el diario EL PAIS el martes 26 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


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