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La 'Conspiración' que nunca ha existido (27 de septiembre de 2006): Loando la Instrucción de Del Olmo

Por Narrador - 27 de Septiembre, 2006, 8:00, Categoría: ABC y EL PAIS contra EL MUNDO

Los autores del 11-M manipularon los móviles de las bombas con técnicas impartidas por Al Qaida en Jalalabad

MADRID. La Unidad Central de Información Exterior precisa en uno de los informes que fueron enviados al juez Juan del Olmo que «la técnica de utilizar móviles programados para activar bombas es una técnica que se enseñaba en un campo de adiestramiento de Jalalabad (Afganistán) que estaba dirigido por el Grupo Islámico Combatiente Marroquí (GICM)», organización terrorista a la que pertenecen varios de los implicados en el 11-M. Esta conclusión está recogida en uno de los dos tomos en los que se incluyen los documentos policiales que echan por tierra las sospechas de que la mano de ETA estuvo detrás del 11-M y que han llevado a la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional a concluir que la vinculación entre ambos grupos «en modo alguno ha resultado adverada».

Uno de los elementos utilizados por los «teóricos de la conspiración» para alimentar sus dudas sobre la presencia de la banda terrorista en los atentados de Madrid son los teléfonos móviles que integraban las bombas que estallaron en los trenes de cercanías, ya que ETA también ha hecho uso de este tipo de aparatos en tres atentados. Pero la utilización que de ellos hicieron los etarras es muy diferente a la llevada a cabo por la célula dirigida por el marroquí Jamal Ahmidan y el tunecino Serhane ben Abdelmajid Farkhet. Así, mientras que los primeros usaron los móviles como activadores a distancia, los segundos lo hicieron como temporizadores. Es decir, dos formas distintas de fabricar bombas.

Los informes policiales recuerdan que ETA empleó móviles, pero como radiomando, el 9 de enero de 2001, cuando el «comando Buruntza» quiso asesinar a la dirección del PP vasco durante el homenaje que rindió en el cementerio de Zarauz al concejal José Ignacio Iruretagoyena, asesinado por ETA en enero del 1998. Las otras dos ocasiones fueron un atentado contra el cuartel de la Guardia Civil en San Sebastián y contra una garita del Puerto de Pasajes.

El mismo informe que destaca que la técnica de utilizar móviles programados procede de un campo de entrenamiento de Afganistán añade que la «buena planificación y ejecución de los atentados (varias explosiones prácticamente simultáneas eligiendo cuidadosamente los objetivos para causar el mayor número de víctimas) y las características de los artefactos explosivos plantean la posibilidad de que haya intervenido en los hechos algún terrorista, con más conocimientos y experiencia, adquirida en Afganistán o en otros frentes de lucha, que la de los detenidos hasta ahora». No obstante, el documento subraya que algunos de los procesados «también podrían tener la suficiente capacitación, obtenida por otros medios». En este sentido, cabe destacar los casos de Youssef Belhadj y Hassan el Haski, destacados cabecillas del Grupo Islámico Combatiente Marroquí a los que el juez Juan del Olmo considera «ideólogos» de la matanza del 11-M. A esta organización terrorista, que forma parte de la red nortefricana de Al Qaida junto al Grupo Islámico Combatiente Libio, pertenecen también los procesados Abdelmajid Bouchar y el huido Mohamed Alfalah.

Un texto de N. Colli y P. Muñoz publicada por el diario ABC el miércoles 27 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Un informe secreto vincula las bombas del 11-M al adiestramiento de islamistas en Afganistán 

Madrid - La Comisaría General de Información del Cuerpo Nacional de Policía remitió hace algunos meses al juez Juan del Olmo un "informe secreto" sobre los atentados del 11-M que profundiza en alguna de las incógnitas de la matanza de los trenes que costó la vida a 191 personas e hirió a otras 1.755. Ese informe secreto está incluido en el sumario que ahora Del Olmo ha facilitado a todas las partes. En el documento, la policía que ha investigado los atentados mantiene que la matanza de Madrid es obra de un comando islamista autónomo con vinculaciones con Al Qaeda y explica que en un campo de entrenamiento de Jalalabad (Afganistán), dirigido por el Grupo Islámico Combatiente Marroquí, se enseñaba cómo usar el vibrador de un teléfono móvil como activador de un artefacto explosivo.

Para sostener estas afirmaciones, el informe secreto aporta decenas de pruebas recabadas durante la investigación y señala algunos aspectos novedosos respecto a la misma:

- 'Modus operandi'. "La buena planificación y ejecución de los atentados (varias explosiones prácticamente simultáneas, eligiendo cuidadosamente los objetivos para causar el mayor número de víctimas) y las características de los artefactos explosivos plantean la posibilidad de que haya intervenido en ellos algún terrorista, con más conocimientos y experiencia, adquiridos en Afganistán o en otros frentes de lucha, que los de los detenidos hasta ahora. No obstante, algunos de éstos también podrían tener la suficiente capacitación, obtenida por otros medios".

- Programación de teléfonos móviles. "La técnica de utilizar móviles programados en la función de despertador como sistema de activación para provocar las explosiones simultáneamente es una técnica que se enseñaba en el campo de adiestramiento cercano a Jalalabad (Afganistán), que estaba dirigido por el Grupo Islámico Combatiente Marroquí (GICM)". Este grupo, que está vinculado a Al Qaeda, ha sido señalado como responsable de los atentados de Madrid. También en Afganistán, el sirio español Mustafá Setmarian dirigió un campo de entrenamiento sobre armas químicas.

- Financiación. "Todo indica que al menos la mayor parte del dinero con que se financiaron los terroristas para cometer los atentados procedía del tráfico de drogas. En este sentido, se sabe que con fondos que tenían ese origen y con drogas se pagaron los explosivos y detonadores obtenidos en Asturias, e igualmente debió suceder con respecto a las armas de que disponía el grupo. Es muy probable que con dinero de la misma procedencia se pagasen los gastos de infraestructura, principalmente de la finca de Morata de Tajuña-Chinchón, chalé de Albolote (Granada) y piso de Leganés (Madrid)".

- Más atentados. "Tras los atentados del 11-M y la tentativa de atentado contra el tren AVE Madrid-Sevilla en la provincia de Toledo, el grupo terrorista tenía previsto continuar con las acciones terroristas. Ello se deduce del comunicado, en árabe, al parecer escrito por Sarhane, El Tunecino, remitido al periódico Abc, el mismo día 3 de abril de 2004, en que se suicidaron los terroristas, pues señalaba la fecha del día siguiente para volver a cometer acciones terroristas. Los restos encontrados después de las explosiones suicidas ponen de manifiesto la misma intención.

Abona esa idea el hecho de que antes de cometer los atentados del 11-M ya tenían alquiladas sendas viviendas, una en Leganés (donde se suicidaron los siete terroristas) y otra en la localidad de Albolote, en Granada, que no llegaron a utilizar, cuya finalidad posiblemente no era para refugiarse sino para utilizarlas como base para otros atentados. Ya estando en el piso de Leganés, llevaron a cabo el intento de atentado contra el tren AVE el 2 de marzo de 2004.

La misma idea se demuestra en los documentos que aparecieron en el piso de Leganés, según los cuales los miembros de la célula tenían preparados tres posibles atentados contra tres objetivos judíos, situados a cierta distancia de Madrid, pero con suficiencia para regresar el mismo día a la capital".

- Operación abierta. "La operación continúa abierta. El suicidio de los siete terroristas ha supuesto la neutralización total o parcial del grupo terrorista, pero las investigaciones ponen de manifiesto la existencia de otros individuos implicados en los atentados.

La detención de la red de Mohamed Larbi Ben Sellam ha puesto de manifiesto que parte de la trama del 11-M tenía previsto la huida hacia Irak, lo que demuestra que el concepto de la Jihad estaba en la referencia actual de estos grupos, es decir, en Irak, y que esa idea estaba dirigida en Europa por la estructura vinculada al Movimiento Salafista Jihadista marroquí, cuyo máximo exponente es el Grupos Islámico Combatiente Marroquí (GICM)". Uno de los huidos de Leganés, Mohamed Afallah, se suicidó en un atentado en Bagdad, en mayo del año pasado, del que previamente informó a su padre.

Un texto de José Yoldi y Jorge A. Rodríguez publicada por el diario EL PAIS el miércoles 27 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Tres borradores de reivindicación de los atentados de los trenes 

Madrid - La policía localizó entre los escombros del piso de los suicidas de Leganés dos borradores de reivindicación del 11-M, así como un comunicado de "colocación de un artefacto en la vía del AVE en dirección Sevilla". Los terroristas intentaron volar un tren de esta línea el 2 de abril de 2004, el día antes de que los islamistas se volaran por los aires cuando estaban rodeados por la policía. Los tres escritos han sido atribuidos por un testigo protegido a Jamal Ahmidan, El Chino.

Un informe de la Comisaría General de Información, fechado en febrero de este año, explica que en los escombros del piso de Leganés se encontraron "manuscritos en grafía árabe", entre los que figuraba "una serie de borradores de reivindicación de los atentados perpetrados el 11-M, y en todos ellos se apunta la intención de seguir cometiendo atentados en España".

Los comunicados se presentan bajo dos denominaciones: "Batallones de Ansar [partidarios] de Al Qaeda en Europa y las Brigadas de Ansar al Sunnah en Europa, Batallón de la Muerte". Ambas son "organizaciones completamente desconocidas hasta ese momento por los servicios de espionaje, coincidiendo con la práctica habitual del grupo Takfir wal Hijra [Anatema y Exilio]".

El primer borrador es "un comunicado de reivindicación y anuncio de las actividades terroristas en el plazo de cinco días", mientras que el segundo es de "reivindicación y de revocación de la tregua". Además, los agentes encontraron la carta de despedida de una persona que se va a convertir en "sahid o mártir".

Un texto de José Yoldi y Jorge A. Rodríguez publicada por el diario EL PAIS el miércoles 27 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


La Camorra, ladrones comunes, cuatro etarras y los GRAPO

Madrid - El estudio del sumario del 11-M muestra las conexiones que los islamistas establecieron en prisión y fuera de ella. La más sorprendente es la relación entre El Foual el Akil Abdelilah, el lugarteniente de Jamal Ahmidan, El Chino, y la Camorra napolitana, y el hallazgo en poder de Abdelkrim Bensmail, la mano derecha de Allekema Lamari, de las direcciones en prisión de cuatro etarras, un miembro de los GRAPO, dos implicados en el ataque contra el World Trade Center de Nueva York de 1993, tres islamistas luego detenidos en la Operación Nova y 10 delincuentes comunes.

Abdelilah fue detenido el 6 de abril de 2003 en Nápoles junto a cuatro italianos, acusados de estar involucrados "en un tráfico internacional de estupefacientes procedentes de España, a través de Holanda, organizado por destacados miembros de la Camorra napolitana", según los fiscales italianos Michele Del Prete y Franco Roberti. El grupo llevaba en su poder 24 kilos de cocaína. Abdelilah fue liberado, aunque luego se le reclamó para el juicio en Nápoles, pero ya el 2 de abril de 2004 fue detenido en Madrid, por su relación con El Chino.

Bensmail, preso desde 1997, tenía en su poder las direcciones en prisión de los etarras Jorge García Sertucha, Fernando Irakula Albizu, Henri Parot y Harriet Iragi, pero también del grapo Javier Calcerrada y de varios islamistas, según un informe firmado el 12 de noviembre de 2004 por el jefe de la Unidad Central de Inteligencia (UCI) Antonio Martín Zaragoza. Desde el rastreo ordenado el 12 de marzo de 2004 no se ha hallado ni una carta cruzada entre Bensmail, los etarras y el grapo.

Un texto de José Yoldi y Jorge A. Rodríguez publicada por el diario EL PAIS el miércoles 27 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


"Bush, Aznar y Garzón, terroristas... Os haremos pagar" 

El lugarteniente de uno de los suicidas de Leganés agredió a un funcionario y gritó amenazas cuando era conducido a la Audiencia

Madrid - Abdelkrim Bensmail estaba preso en Villabona (Asturias) cuando el juez Baltasar Garzón ordenó el 19 de noviembre de 2004 su detención acusado de preparar desde la cárcel atentados terroristas, en el marco de la operación Nova, en la que una célula islamista pretendía volar la Audiencia Nacional. Bensmail había sido detenido en Valencia en 1997 acusado de formar parte de una célula terrorista junto a Allekema Lamari, uno de los terroristas que se suicidó en el piso de Leganés y que perpetró los atentados del 11-M.

Un error judicial permitió que Lamari quedara libre dos años antes de los atentados del 11-M y durante ese tiempo se dedicó, entre otras cosas, a remitir giros periódicos de 150 euros a Bensmail con el mensaje "Aguanta hermano". Cuando la policía acudió a la cárcel a detener a Bensmail, los agentes encontraron en su poder algunas notas manuscritas con el nombre de dos etarras y su dirección en otra cárcel. Esas notas fueron en realidad entregadas al director de la prisión, quien, tras sacarle una fotocopia, se las devolvió al preso. Éste se la comió.

La policía investigó esa supuesta relación entre el islamista y los etarras y apenas encontró material para sustentar cualquier posible colaboración entre etarras e islamistas para la comisión de atentados terroristas. Pudo saber, por ejemplo, que Henri Parot y Bensmail coincidieron durante dos meses en la cárcel de Alcalá de Henares y que el islamista y miembro del GIA estuvo durante cinco meses en la prisión de Valdemoro cuando también estaba en ella el terrorista de ETA Harriet Hiragi. Los investigadores también comprobaron que Bensmail tenía la dirección del miembro de los GRAPO Javier Calcerrada Furnieles, con quien coincidió entre 2002 y 2003 en el penal de Ocaña I.

Para su trabajo, la policía contó con la información de Instituciones Penitenciarias sobre todas las comunicaciones del preso en la cárcel así como sus llamadas telefónicas y sus cartas. En ese rastreo no se halló ni una sola pista de la relación entre islamistas y etarras, salvo la nota manuscrita. Ya el 12 de marzo de 2004, el entonces secretario de Estado para la Seguridad, el dirigente del PP Ignacio Astarloa, ordenó un rastreo a Instituciones Penitenciarias, policía y Guardia Civil sobre cualquier vínculo entre el islamismo y ETA. Pero ni entonces ni en los dos rastreos ordenados posteriormente se halló correspondencia cruzada entre etarras e islamistas, a pesar de que todos, como presos terroristas, tienen sus comunicaciones y su correspondencia intervenida,

El historial de Bensmail en la cárcel le presentaba como un radical islamista que se había erigido en jefe de otros presos de su misma tendencia y que incluso había llegado a celebrar el asesinato en Irak de siete agentes españoles del Centro Nacional de Inteligencia. Su radicalismo se acentuó como consecuencia de la detención ordenada por el juez Baltasar Garzón.

El día en que fue arrestado dentro de los muros de prisión, según un informe que consta en el sumario del 11-M, el preso fue trasladado a un furgón policial que le tenía que llevar desde la cárcel a la Audiencia Nacional. Como hacía falta un permiso de Instituciones Penitenciarias, los policías que le custodiaban le sacaron del furgón para devolverle a la celda a la espera de cumplir con los requisitos del traslado. "En el momento en que se abrió la puerta trasera del vehículo, el detenido acometió con gran violencia al funcionario, al cual propinó un fuerte cabezazo en la región nasal y diversas patadas, motivo por el que tuvo que ser reducido utilizando la fuerza mínima indispensable".

Durante el altercado, el detenido gritó varias consignas tales como: "Te tengo que matar, antes o después te tengo que matar. Bush, Aznar y Garzón, asesinos y terroristas. No me va a juzgar ningún terrorista. Matadme, matadme. Ya estoy preparado para morir. Ahora pensáis que esto es un triunfo, pero nosotros os haremos pagar y nuestra será la victoria final". En el mismo acto, Bensmail proclamó la supremacía de la religión islámica sobre la cristiana. El informe sobre su historial carcelario le presenta como un destaca su influencia entre los musulmanes presos. Un miembro del PSOE le facilitó una salida al dentista, con permiso de su abogado, del PP.

Un texto de José Yoldi y Jorge A. Rodríguez publicada por el diario EL PAIS el miércoles 27 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


"Han hecho una salvajada" 

Madrid - Entre las transcripciones de conversaciones que mantuvieron algunos islamistas en las fechas posteriores al atentado desde el teléfono pinchado a Rachid Ahmidan, hermano de Jamal, El Chino, uno de los autores del 11-M. La conversación entre Achraf y Rachid trata de tres de los terroristas que se suicidaron en Leganés. Rachid le cuenta a Achraf que los suicidas de Leganés habían hecho una salvajada (la policía interpreta que se refiere al atentado de los trenes que costó la vida a 191 personas en cuatro trenes).

Achraf. ¿Qué han hecho ahí los chicos?

Rachid. Mohamed [Oulad], Jamal y Rachid [Oulad] han hecho una salvajada, han alquilado un piso donde han estado escapados y cuando la policía lo ha descubierto y les tiroteó, se inmolaron.

Achraf. ¿Quiénes?

Rachid. Rachid, Jamal y Mohamed. La policía se enteró de dónde vivían y se inmolaron. Ha sido hace poco, ahora están las imágenes en la televisión.

Achraf. ¡Joder! ¿Cuándo fue?

Rachid. Fueron rodeados desde la mañana, pero se inmolaron ahora.

Achraf. ¿Lo sabe ya tu madre?

Rachid. Jamal la llamó antes y le dijo que en tres minutos se iba a inmolar. Pobre madre. Todos los días están hablando del Yihad y no sabe que querían llegar con esto.

Achraf. Deberían ir a las tierras donde deben hacer la Yihad.

Rachid. Nos están escuchando porque tienen mi número.

En otra conversación que aparece en el sumario entre dos marroquíes uno de ellos le dice al otro:

- Nos acaba de llamar Jamal y dice que se van a estallar ahora. No sé dónde está. Dijo que están en un edificio y que están rezando y que en cuanto acaben el rezo se estallarán.

Un texto de José Yoldi y Jorge A. Rodríguez publicada por el diario EL PAIS el miércoles 27 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Los autores del 11-M manipularon los móviles de las bombas con técnicas impartidas por Al Qaida en Jalalabad

MADRID. La Unidad Central de Información Exterior precisa en uno de los informes que fueron enviados al juez Juan del Olmo que «la técnica de utilizar móviles programados para activar bombas es una técnica que se enseñaba en un campo de adiestramiento de Jalalabad (Afganistán) que estaba dirigido por el Grupo Islámico Combatiente Marroquí (GICM)», organización terrorista a la que pertenecen varios de los implicados en el 11-M. Esta conclusión está recogida en uno de los dos tomos en los que se incluyen los documentos policiales que echan por tierra las sospechas de que la mano de ETA estuvo detrás del 11-M y que han llevado a la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional a concluir que la vinculación entre ambos grupos «en modo alguno ha resultado adverada».

Uno de los elementos utilizados por los «teóricos de la conspiración» para alimentar sus dudas sobre la presencia de la banda terrorista en los atentados de Madrid son los teléfonos móviles que integraban las bombas que estallaron en los trenes de cercanías, ya que ETA también ha hecho uso de este tipo de aparatos en tres atentados. Pero la utilización que de ellos hicieron los etarras es muy diferente a la llevada a cabo por la célula dirigida por el marroquí Jamal Ahmidan y el tunecino Serhane ben Abdelmajid Farkhet. Así, mientras que los primeros usaron los móviles como activadores a distancia, los segundos lo hicieron como temporizadores. Es decir, dos formas distintas de fabricar bombas.

Los informes policiales recuerdan que ETA empleó móviles, pero como radiomando, el 9 de enero de 2001, cuando el «comando Buruntza» quiso asesinar a la dirección del PP vasco durante el homenaje que rindió en el cementerio de Zarauz al concejal José Ignacio Iruretagoyena, asesinado por ETA en enero del 1998. Las otras dos ocasiones fueron un atentado contra el cuartel de la Guardia Civil en San Sebastián y contra una garita del Puerto de Pasajes.

El mismo informe que destaca que la técnica de utilizar móviles programados procede de un campo de entrenamiento de Afganistán añade que la «buena planificación y ejecución de los atentados (varias explosiones prácticamente simultáneas eligiendo cuidadosamente los objetivos para causar el mayor número de víctimas) y las características de los artefactos explosivos plantean la posibilidad de que haya intervenido en los hechos algún terrorista, con más conocimientos y experiencia, adquirida en Afganistán o en otros frentes de lucha, que la de los detenidos hasta ahora». No obstante, el documento subraya que algunos de los procesados «también podrían tener la suficiente capacitación, obtenida por otros medios». En este sentido, cabe destacar los casos de Youssef Belhadj y Hassan el Haski, destacados cabecillas del Grupo Islámico Combatiente Marroquí a los que el juez Juan del Olmo considera «ideólogos» de la matanza del 11-M. A esta organización terrorista, que forma parte de la red nortefricana de Al Qaida junto al Grupo Islámico Combatiente Libio, pertenecen también los procesados Abdelmajid Bouchar y el huido Mohamed Alfalah.

Un texto de N. Colli y P. Muñoz publicada por el diario ABC el miércoles 27 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


“Respaldo a Del Olmo” (Editorial de EL PAIS)

El juez Juan del Olmo puede sentirse profesionalmente satisfecho, y hasta humanamente reconfortado, dado el acoso descalificador a que ha estado sometido durante dos años, por el espaldarazo que la Sección Cuarta de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional acaba de dar a su labor instructora sobre el 11-M. Este tribunal, formado por tres magistrados, ha confirmado íntegramente los procesamientos de los presuntos autores materiales, intelectuales y cómplices de los atentados -islamistas radicales inspirados en Al Qaeda y miembros de la trama asturiana que les proporcionaron los explosivos-, gracias a la solidez y abundancia de los indicios probatorios que la investigación judicial ha conseguido acumular contra ellos.

Es cierto que el tribunal ha señalado algunos defectos en la confección del auto de procesamiento dictado el 12 de abril de 2006, como la falta de concreción a veces en la imputación delictiva, unida en otras a la redundante e innecesaria acumulación de datos que figuran en el sumario. Pero esos defectos, corregidos por el propio magistrado en el auto de reforma de 5 de julio siguiente, en nada empañan la consistencia y minuciosidad de la instrucción. El tribunal encuentra, en todo caso, atenuantes, como la complejidad de la causa y el gran número de partícipes, así como la barbarie del atentado con su gran número de muertos y heridos. A lo que habría que añadir la campaña lanzada entonces contra la capacidad profesional de Del Olmo, acrecentada tras el error que propició la excarcelación de uno de los procesados. Desde tribunas mediáticas se le tildó despreciativamente de pequeño juez al que le venía grande el sumario del 11-M. Y dirigentes del PP llegaron a abogar muy irresponsablemente por la nulidad de la instrucción.

El espaldarazo a la instrucción y la confirmación del procesamiento de los implicados en el 11-M no prejuzga lo que en su día se decida en el juicio. Pero en este momento procesal no se puede ir más allá de la existencia de indicios probatorios, y éstos -sólidos y copiosos- apuntan a los 29 procesados como autores en diverso grado de la matanza, así como a la utilización de Goma 2 Eco, aportada por Suárez Trashorras y sus amigos tras robarla en la mina Conchita. ¿Qué más tiene que suceder para que los instructores del sumario paralelo dejen de hacer el ridículo? ¿A qué esperan los dirigentes del PP, y especialmente su portavoz parlamentario, Eduardo Zaplana, para dejar de dar cobijo a teorías conspirativas sin sentido y apostar por la labor de la justicia en el Estado de derecho?

Editorial publicado por el diario EL PAIS el miércoles 27 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


“Espaldarazo al sumario del 11-m” (Editorial de ABC)

La confirmación de todos los procesamientos decretados por el juez Juan del Olmo en el sumario del 11-M supone un importante impulso hacia el juicio oral de este proceso. Aunque las ratificaciones decididas por la Sección Cuarta de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional se limitan, desde un punto de vista procesal, a confirmar los «indicios racionales de criminalidad» puestos de manifiesto en el auto de procesamiento, también tienen una evidente trascendencia material, en la medida en que igualmente respaldan el resultado de la investigación judicial y las conclusiones del instructor sobre los autores del atentado y su modo de actuación. La Sala no ha sido indiferente a la evidente incorrección técnica del auto de procesamiento, al que califica de «extralimitado» y «desmesurado», si bien reconoce que un auto posterior -lo que tampoco fue un ejercicio de buena técnica judicial- remedió el error del instructor. Evidentemente, este nuevo paso judicial en la causa del 11-M no prejuzga el resultado de la vista oral, que se celebrará ante otra sección de la misma Sala de lo Penal y con todas las pruebas que soliciten las partes y les sean admitidas. Sin embargo, no cabe duda de que la confirmación de los procesamientos consolida las conclusiones obtenidas por el instructor hasta ahora y despeja interrogantes -legítimos en su origen, pero manipulados desde fuera- sobre un extremo tan esencial como el tipo de explosivo que detonó en los trenes. Para los tres magistrados no hay duda de que fue Goma 2 Eco.

Aún restan más trámites hasta la confirmación definitiva de la conclusión del sumario y de la apertura de la vista oral. Pero lo importante es que el proceso sigue su marcha, que los procesados lo están por indicios ya ratificados por un órgano judicial colegiado y que las víctimas ven más cerca la posibilidad de recibir justicia. Aún subsisten lagunas en la investigación. El propio juez instructor lo reconoció en sus autos finales, al referirse a huellas anónimas y a movimientos desconocidos de los autores en las horas anteriores a los atentados, y por eso manifestó Del Olmo que la investigación debía continuar. Cuando la propia Justicia reconoce sus limitaciones, no tiene sentido construir sobre ellas juicios paralelos ni sospechas sin sentido sobre jueces, fiscales y policías. Por otro lado, la polémica interesada sobre conspiraciones que nadie ha podido demostrar está impidiendo que ahora se valore, en su justa y amplia dimensión, la eficacia con la que el Gobierno en funciones de José María Aznar resolvió, en cuestión de días, las incógnitas principales de este terrible atentado, con detenciones de los principales responsables y datos decisivos sobre su organización que ahora forman el núcleo duro de una investigación a la que la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional ha dado un claro apoyo.

Editorial publicado por el diario ABC el miércoles 27 de septiembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


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