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2 de Octubre, 2006

El registro de Garzón exculpa a los peritos e incrimina a sus superiores

Por Narrador - 2 de Octubre, 2006, 10:30, Categoría: Informe del Acido Bórico

De sus casi mil análisis a escribano solo le cambiaron el que vincula ETA y el 11-M

MADRID.- El registro policial ordenado por el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón en las dependencias de la Policía Científica, llevado a cabo entre las 15.00 horas y las 23.30 horas del viernes 29 de septiembre, avala punto por punto las tesis de los peritos que realizaron el informe que relaciona a la banda terrorista ETA con uno de los principales imputados por el atentado del 11-M.

El registro fue practicado por dos inspectores de la UCI (Unidad Central de Inteligencia) expertos en informática. Otros dos agentes vigilaron la puerta de entrada a las oficinas donde los peritos tienen sus mesas, ordenadores y archivos, mientras que otros dos funcionarios auxiliaron en su trabajo a la secretaria judicial.

La orden del titular del Juzgado Central número 5 de la Audiencia Nacional tenía como fin encontrar pruebas que avalaran la imputación por «falsedad en documento oficial», delito que les imputó a los tres peritos en un auto redactado durante la mañana de ese mismo día.

El objetivo principal era desbaratar los argumentos de Manuel Escribano, el perito que asumió la autoría del análisis sobre la sustancia encontrada en el domicilio de Hasan Haski, que se llevó a cabo en el laboratorio de la Unidad de Análisis de la Policía Científica el 21 de marzo de 2005.

Escribano, que estuvo presente en el registro acompañado de su abogado, tomó nota con su habitual minuciosidad de todos los documentos de los que se incautaron los inspectores de la UCI.

Los hechos son los siguientes: El informe 48-Q3-05 (que determinó que la sustancia encontrada a Haski era ácido bórico) se encontraba grabado en un disquete de ordenador. Dicho informe era exactamente igual al original que se entregó, en copia de papel y firmado por los tres peritos, a su jefe, Francisco Ramírez, el día 21 de marzo de 2005. Efectivamente, al margen del análisis de la sustancia, en las observaciones que figuran al final del mismo, los peritos establecen que esa misma sustancia fue encontrada en un piso franco de ETA en Salamanca.

Asimismo, el informe que aparece en el disquete es el mismo que los tres peritos le entregaron el día 11 de julio de 2006 al jefe de la Unidad de Análisis, José Andradas, cuando se percataron de que el auténtico había sido sustituido por otro falso firmado por el jefe de sección Francisco Ramírez.

Si quiere saber si ese informe se corresponde o no con el que hicieron los tres peritos el día 21 de marzo, el juez Garzón no tiene más que reclamar al jefe de sección Ramírez que aporte al Juzgado el que le fue entregado ese día y que tiene que estar guardado en los archivos de la Policía Científica.

Además de ese disquete, que es oficial al pertenecer a las dependencias de la Policía Científica, los agentes de la UCI encontraron en uno de los armarios en los que Escribano guarda su documentación una serie de cuadernos manuscritos donde el citado facultativo anota todos sus análisis.

En uno de esos cuadernos (que le fue requisado por los agentes para su posterior entrega al juez Garzón) figura el análisis 48-Q3-05, realizado el día 21 de marzo. En la misma hoja del cuaderno donde se reseña el informe, también escrito a mano, se hace constar que el día 22 de marzo de 2005 Ramírez pretendió que se modificaran las observaciones del informe pericial. Asimismo, Escribano apuntó que el día 24 de marzo (dos días después de la fecha que figura en el informe falso remitido al juez Del Olmo por Ramírez) el jefe de sección de la Unidad de Análisis volvió a insistir en su petición de que se retirasen las observaciones que vinculan al imputado por el atentado del 11-M con ETA.

Dicho cuaderno, que forma parte de una serie en la que todos los informes están referenciados según la fecha en la que fueron realizados, es la segunda prueba que avala las tesis de los peritos ahora imputados por Garzón.

Hay que hacer constar que Escribano (perito que tiene el carné número 9) ha llevado a cabo casi 1.000 informes de explosivos en sus casi 18 años como facultativo de la Policía Científica. Hasta ahora, ninguno de sus informes había sido sometido a revisión o modificación por sus jefes. El primero ha sido justamente el que relaciona al 11-M con ETA.

El tercer y definitivo dato que respalda la tesis de los peritos -es decir, que fueron su jefe, el señor Ramírez, y sus superiores los responsables de un delito de falsedad en documento público, y no ellos- es el libro de registro del laboratorio de la Unidad de Análisis.

En dicho libro consta que fue Escribano y no Ramírez el encargado de hacer los análisis sobre la sustancia encontrada en el domicilio de Hasan Haski. No sólo eso, sino que también se reflejan las pruebas que se llevaron a cabo, que son justamente las que figuran en el informe que va firmado por los tres peritos.

En los seis informes que los tres peritos han realizado sobre explosivos relacionados con el atentado del 11 de Marzo, en ninguno ha figurado la firma del jefe de sección. Ante el juez, los responsables de los informes son siempre los peritos que lo firman, nunca sus superiores.

Pero es más, Ramírez no es un facultativo (su formación es la de ingeniero agrónomo) y, por tanto, no puede llevar a cabo personalmente análisis químicos y farmacológicos, para los que se necesita una cualificación especial.

Durante el registro llevado a cabo el pasado viernes, Escribano, quien al final también estuvo acompañado por la perito Isabel López, demostró a los inspectores de la Unidad Central de Inteligencia su conocimiento sobre explosivos y su puntillosa forma de trabajar.

En uno de sus armarios tiene almacenadas más de 20.000 pequeñas fichas con nombres y referencias de sustancias relacionadas con explosivos.

Cuando uno de los agentes le preguntó si era habitual que él hiciera referencias a otros atentados en sus informes, Escribano sacó de un archivador una carpeta con la inscripción Periodistas donde les mostró sus informes sobre los intentos de atentado que sufrieron con cartas bomba el columnista de EL MUNDO Raúl del Pozo y el subdirector de La Razón, Jorge Semprún, en octubre y diciembre del año 2000, respectivamente. La relación de las sustancias encontradas en ambos sucesos llevó a determinar que se trataba de los mismos autores.

Un funcionario de la Policía Científica que estaba presente durante el registro comentó a la secretaria del Juzgado: «Escribano es el mejor perito. Aquí, cuando tenemos alguna duda, le consultamos siempre a él».

Una información de Casimiro Garcia-Abadillo publicada por el diario EL MUNDO el lunes 2 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Más de 30 horas a disposición del juez Baltasar Garzón

Por Narrador - 2 de Octubre, 2006, 10:00, Categoría: Informe del Acido Bórico

Les tuvo esperando hasta la madrugada, les gritó e hizo llorar a Isabel López; y todo ello sin asistencia letrada

MADRID.- El juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón no sólo se atribuyó la competencia en la instrucción de un delito propio de la jurisdicción ordinaria (la falsedad documental), sino que trató desde el primer momento a los tres peritos que acudieron como testigos a los juzgados como si fueran culpables de graves delitos.

Para empezar, les citó a las 17.00 horas del 28 de septiembre. El último en declarar fue Manuel Escribano, quien compareció ante el juez a las 2.30 de la madrugada, concluyendo su declaración cuatro horas más tarde.

Garzón trató de forma muy dura a Escribano. En repetidas ocasiones le dijo que no le gritara (el perito tiene un elevado tono de voz, pero nunca le gritó) e incluso le advirtió de que no se riera de él, cosa que en ningún caso hizo el facultativo.

Antes había comparecido Isabel López, quien, fruto de la presión a la que fue sometida, se echó a llorar delante del juez. Cuando la perito le mostró unos documentos que demostraban que las observaciones que interrelacionan sustancias son muy comunes en los informes periciales, Garzón le dijo en tono sarcástico que algunos de esos papeles se iban a ver pronto «publicados en EL MUNDO».

Hay que tener en cuenta que ninguno de los tres peritos acudió con abogado, dado que fueron llamados a declarar simplemente como testigos.

Cuando Escribano concluyó su declaración, ya en la madrugada del día 29 de septiembre, tuvo que marcharse a su despacho en la sede de la Policía Científica, donde se iba a llevar a cabo el registro, que no comenzó hasta las 15.00 horas y que se prolongó hasta las 23.30 horas. Es decir, que estuvo más de 30 horas a disposición de Garzón.

El domingo, algunos periódicos publicaron con gran despliegue su declaración ante el juez. Ni Escribano ni su abogado tienen aún copia de la citada declaración. Hay que recordar que estamos ante unas actuaciones declaradas secretas por el instructor. Nunca un procedimiento judicial se había retransmitido de esta forma para facilitar a los medios afines su labor de linchamiento.

Una información de Casimiro Garcia-Abadillo publicada por el diario EL MUNDO el lunes 2 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Los autores del informe del ácido bórico recurren la competencia de Garzón

Por Narrador - 2 de Octubre, 2006, 9:30, Categoría: Informe del Acido Bórico

Piden a la Sala Penal de la Audiencia que envíe a los juzgados ordinarios la posible falsedad

Madrid. Los tres policías imputados por un delito de falsedad por el juez Baltasar Garzón no piensan permanecer impasibles ante esa acusación y sus abogados han comenzado a desplegar toda una serie de iniciativas jurídicas. La primera, y fundamental, es acudir directamente a la Sala Penal de la Audiencia Nacional para plantear la falta de competencia de Garzón a la hora de investigar nada relacionado con la presunta falsificación de determinados informes relacionados con el 11-M, según confirmaron a LA RAZÓN fuentes de la Confederación Española de Policía (CEP), cuyos servicios jurídicos han asumido la defensa de los tres agentes.

En este sentido, se esgrime que en el auto de imputación que dictó Baltasar Garzón no existe «ninguna vinculación ni referencia alguna al origen del sumario», al del atentado cometido por islamistas contra la Casa de España en Casablanca, «ni ninguna conexión con delitos de terrorismo».

Junto a ello, se sostiene que las diligencias practicadas por Garzón en relación con los tres policías imputados por él han ido encaminadas exclusivamente a determinar la posible falsedad documental, «que no es un delito que entre en la competencia de la Audiencia Nacional».

Por este motivo, acudirán directamente a la Sala de lo Penal para plantear la falta de competencia del magistrado, «porque ésta ya se ha pronunciado y no se ha producido nada para que pueda cambiar su criterio».

En relación con la imputación de los tres peritos que relacionaron ETA con los atentados del 11-M, Ignacio López, presidente de la CEP, declaró ayer a este periódico que, con respeto escrupuloso a la acción de la Justicia, «ni de lo practicado hasta ahora, ni de los registros efectuados ni de la argumentación del auto del Juzgado Central número 5 -el de la imputación- se infiere causa alguna de culpabilidad» de los tres policías.

En cambio, y tras defender la actuación de esos agentes en lo relacionado con los citados informes, dijo que lo esencial es determinar «cómo es posible que un informe pericial, que tiene que ir rubricado por los miembros que hayan practicado las pruebas, sea luego firmado por un único perito que, además, no haya participado en ellas».

En esta línea, Ignacio López resaltó que, en su opinión, «es evidente que los tres peritos -los imputados por Garzón por un delito de falsedad, castigado con penas de 3 a 6 años de cárcel- firmaron un informe que fue modificado y firmado por otro. Esto es lo realmente importante y no lo relativo a las fechas».

«Si los tres peritos, que estaban habilitados para realizar el informe, mantienen la vigencia del mismo, todo lo demás no dejará de ser maniobras de distracción», concluyó el presidente de la Confederación Española de Policía.

La deducción de testimonio, en Plaza de Castilla

El pasado jueves, la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional apreció indicios de, «al menos», un delito de falsedad en relación con el informe que finalmente se incorporó al sumario del 11-M, del que se habían eliminado las referencias a la banda terrorista ETA que se contenían en el que habían elaborado los tres policías posteriormente imputados por Garzón; y decidía remitir la investigación a los juzgados ordinarios de Madrid.

A pesar de que la fiscalía recurrió en súplica esa decisión, la Sala remitió a los juzgados de Plaza de Castilla la correspondiente deducción de testimonio, ya que la impugnación efectuada no tiene carácter suspensivo.

A mediados de esta semana, se resolverá el recurso, que, si se cumplen las previsiones, será en sentido similar al ya acordado.

Una información de F. Velasco publicada por el diario LA RAZON el lunes 2 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

José Maria De Pablo: «Cualquier estudiante de Derecho sabe que el documento falso es el de Francisco Ramírez»

Por Narrador - 2 de Octubre, 2006, 9:00, Categoría: Informe del Acido Bórico

MADRID.- El abogado de la Asociación Ayuda a las Víctimas del 11-M considera injusta la resolución del juez Garzón en la que imputa un delito de falsedad documental a los tres peritos que realizaron el informe sobre el ácido bórico. Su asociación ha presentado una querella contra el ex comisario general de Información Telesforo Rubio y otros mandos policiales por un delito de falsificación de documento público.

Pregunta.- ¿Qué opinión le merece el auto del juez Garzón?

Respuesta.- Es una resolución que, en un primer momento, lo que me causa es gran sorpresa y, una vez estudiada, me provoca estupor. El juez Garzón no es competente para imputar a nadie por un delito de falsedad documental, que es competencia de los juzgados de Instrucción de Plaza de Castilla. De hecho, la querella que nosotros interpusimos está siendo tramitada por el Juzgado de Instrucción número 35 de Plaza de Castilla.

P.- ¿Por qué el magistrado imputa el delito de falsedad documental precisamente a los tres peritos que denunciaban que su informe había sido falsificado?

R.- Es una resolución que va encaminada a castigar a las personas que denuncian las irregularidades que se producen en la investigación del 11-M. Garzón llama a esos testigos y, de madrugada y un poco a traición, les imputa por un delito. Es una resolución injusta desde el punto de vista formal y material. Desde el punto de vista formal, porque él no es el juez competente, y desde el punto de vista material, porque cualquier estudiante de primero de Derecho sabe que el documento falso es el que hace Francisco Ramírez. Él es quien se atribuye unos análisis que no ha realizado y un informe que no ha elaborado. El hecho de que los tres peritos hayan firmado su primer informe en un momento o en otro no cambia el contenido del informe y, por lo tanto, no significa que haya ningún tipo de falsedad.

P.- Curiosamente, al que se mantiene su condición de testigo es a Francisco Ramírez, el jefe de sección de la Unidad de Análisis de la Policía Científica, quien se apropió de un informe ajeno.

R.- Efectivamente. El hecho de que Garzón esté realizando una instrucción sobre la que no tiene competencia ya es sospechoso. Un juez en condiciones normales no lo hace. Se está imputando a los honrados, a los que han denunciado, a los que han hecho el informe original, y se está manteniendo como testigo al presunto falsificador. Cuando unos mandos de la policía mutilan un informe para que una información no llegue al juez, eso se llama falsedad en documento oficial.

P.- ¿Qué se puede hacer legalmente contra esta resolución?

R.- Estudiamos ejercer acciones legales. Si yo fuera el abogado de los peritos, interpondría una querella por prevaricación. Si a mí un juez que no es competente me imputa un delito que no he cometido, me querellaría por prevaricación.

Una entrevista de Ana Del Barrio publicada por el diario EL MUNDO el lunes 2 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

"Sólo la verdad nos hará libres" por Jaime Ignacio del Burgo

Por Narrador - 2 de Octubre, 2006, 8:30, Categoría: Opiniones

En las últimas semanas se ha desatado una inusitada y virulenta campaña contra la investigación extrajudicial o periodística del 11-M. Los últimos descubrimientos publicados por el equipo investigador de EL MUNDO, a los que se unen las aportaciones de Luis del Pino en Libertad Digital, han sacado de sus casillas al estamento gubernamental. Pero, se pongan como se pongan, es evidente que siguen sin esclarecerse cuestiones esenciales como quiénes decidieron y ordenaron la comisión del atentado, quiénes confeccionaron los artefactos y los colocaron en los trenes, qué tipo de explosivos utilizaron los terroristas, cuál es el misterio que rodea al Skoda Fabia aparecido tres meses después en la estación de Alcalá, o si la mochila de Vallecas estuvo alguna vez en la estación del Pozo del Tío Raimundo. Después de más de dos años de pesquisas judiciales, la conclusión del sumario no sólo no ha arrojado luz al respecto, sino que suscita nuevos interrogantes y a cual más inquietante.

Buena parte de la versión oficial se basa en suposiciones. Se supone que los autores materiales de la masacre fueron los moritos de Lavapiés, como se les llama en ciertos informes policiales, aunque -también se supone- podría haber alguno más en paradero desconocido. Se supone que su motivación fue castigar al pueblo español por hollar suelo musulmán en Afganistán y en Irak. Se supone que en los trenes explotó Goma 2 Eco. Se supone que la célula islamista acabó suicidándose en Leganés, pese a no haberlo hecho al colocar las bombas. En definitiva, al cabo de dos años y medio no tenemos respuesta firme y definitiva de casi nada.

Por otra parte, el sumario ha revelado fallos clamorosos e incluso graves negligencias en la actuación de determinados mandos policiales, cuya profesionalidad y pundonor -no la del conjunto de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad- están en entredicho al haberse descubierto que no dijeron la verdad ante la Comisión del 11-M. Ni en el sumario ni en ninguna otra parte se ha dado respuesta a la gran pregunta: ¿Cómo es posible que, si todos los implicados en el atentado o eran confidentes policiales o estaban estrechamente vigilados por la Policía, la Guardia Civil y el CNI -bajo la dirección, en algunos casos, del juez Garzón- al final se produjo el atentado?

Agua y aceite

En otro orden de cosas, la evidencia de que en las cárceles españolas se ha ido tejiendo una estrecha relación de amistad entre etarras e islamistas, sobre todo, a raíz del atentado contra las Torres Gemelas de Nueva York, se basa en pruebas incontestables, por más que en un principio las informaciones publicadas en tal sentido recibieran el más rotundo desmentido del Gobierno aferrado a la tesis de que «son como el agua y el aceite, que nunca se mezclan».

En las últimas semanas cobra cuerpo la necesidad -ya esbozada por el Grupo Popular en sus conclusiones sobre el 11-M- de investigar a fondo todo lo ocurrido en Asturias para determinar si los miembros de la llamada trama asturiana entraron en contacto con ETA a finales de 2001 o principios de 2002. Lo cierto es que hay testimonios que vinculan a Antonio Toro y Emilio Suárez Trashorras con ETA. Y los hay también que apuntan a la conexión entre miembros de la banda terrorista y Jamal Ahmidan, alias El Chino. El Gobierno se niega a dar credibilidad a testigos de cargo que incriminan a los asturianos porque proceden de delincuentes o procesados por su participación en el atentado, lo que les quita toda credibilidad. Se olvida que entre esos testigos hay personas que ni son delincuentes ni están implicados en la masacre. Por otra parte, cuando el Gobierno rechaza cualquier relación entre Suárez Trashorras y el atentado cometido por ETA en Santander el 3 de diciembre de 2002, lo hace tras creer la declaración de los etarras que fueron detenidos poco después.

Según tales testimonios Jamal Ahmidan, El Chino, habría tenido relación con los etarras detenidos en Cañaveras, 15 días antes del 11-M. Se sabe que el islamista viajaba con frecuencia al País Vasco. Se sabe que días después de la masacre estuvo en Pamplona. Se sabe que El Chino confesó a su familia: «Éstos de ETA se han pasado», frase enigmática tal vez dirigida a enmascarar su propia participación en la masacre, pero que podría haber sido dicha con pleno conocimiento de causa. Lo cierto es que no se ha llevado a cabo una investigación digna de tal nombre sobre las andanzas de El Chino en tierras vascas y navarras o sobre los contactos que mantuvo en la cárcel con presos etarras. Parece difícil que pudiera llevar a cabo su intensa actividad de narcotráfico en el País Vasco sin entrar en contacto con la mafia abertzale. Los detenidos de Cañaveras residían en Vizcaya y acababan de ingresar en ETA. ¿Pudo conocer El Chino a uno de ellos, como asegura Suárez Trashorras? ¿Se ha requerido a la Ertzaintza para que cuente todo lo que sabe? No lo sabemos, pero no me extrañaría que pronto aparezca un informe de la Comisaría General de Información donde se concluya que, después de una exhaustiva investigación, ETA nunca se cruzó en el tortuoso camino de El Chino.

Juramento

Que la mayoría del Gobierno está más que inquieta ante el avance de las investigaciones periodísticas que asombran a la opinión pública, lo prueba el bochornoso espectáculo protagonizado el pasado jueves en el Congreso de los Diputados, donde los grupos parlamentarios sellaron ante las cámaras de televisión el día 20 de septiembre un juramento de sangre para vetar cualquier iniciativa del Grupo Popular sobre el 11-M. Si alguna vez los grupos allí representados tuvieron virginidad democrática, la perdieron en una ceremonia sacramental oficiada por Diego López Garrido. Quién iba a decirlo si se tiene en cuenta el empeño de Izquierda Unida en investigar a toda costa la trama de los GAL cuando el portavoz socialista militaba en ella.

Los diputados conjurados para vetar al Grupo Popular dieron un mazazo a la democracia constitucional. Al alzarse contra el derecho de los diputados de la minoría a controlar la acción del Gobierno Diego López Garrido (PSOE), Jordi Jané (CiU), Joan Puig (ERC), Emilio Olabarría (PNV), Gaspar Llamazares (IU), Paulino Rivero (CC) y Uxue Barcos (Aralar) proclamaron la dictadura parlamentaria, o al menos lo hicieron en grado de tentativa. Confío en que el presidente del Congreso y el sentido común se impongan y no haya que acudir al Constitucional en demanda de amparo contra esta intolerable tropelía de la mayoría.

A tan insólita y descabellada contraofensiva del Partido Socialista y de sus socios en la Comisión del 11-M se unió el Colegio de Periodistas de Barcelona. En lugar de defender la libertad de información y de expresión, el comunicado hecho público por el Colegio catalán el pasado 25 de septiembre denunciaba la línea informativa de EL MUNDO, la Cadena Cope y Libertad Digital. Es como si en los Estados Unidos las asociaciones de la prensa hubieran denunciado al Washington Post por investigar el Watergate acusándole de utilizar «prácticas que afectan gravemente a las instituciones del sistema democrático y ponen en peligro la convivencia».

El último episodio lo constituye el insólito auto del juez Garzón del 28 de septiembre, imputando un delito de falsedad a los tres peritos policiales que tuvieron la valentía de denunciar que el informe por ellos redactado el 21 de marzo de 2005 en el que esbozaban la posibilidad de una conexión entre ETA y los islamistas no sólo no fue remitido al juez del Olmo, sino que fue sustituido por otro firmado al día siguiente por un solo perito, que eliminó las observaciones por ellos efectuadas. No me extrañaría nada que al final a quienes actuaron de manera tan irregular se les premie con una condecoración.

Por si fuera poco, el juez Garzón no tiene competencia para investigar un delito de falsedad que, a tenor del auto dictado por la propia Audiencia Nacional, debe ser investigado por un juzgado ordinario. Habrá que esperar al veredicto final de la Justicia, pero mientras tanto los peritos imputados por Garzón ya han sido masacrados ante la opinión pública al presentárseles como los falsarios del 11-M por formar parte de una «conspiración» urdida por los tres peritos policiales, el periódico EL MUNDO y el ex director general de la Policía, Agustín Díaz de Mera. Más no se puede pedir.

Seguimos donde estábamos. Queremos saber la verdad, toda la verdad. Por mucho que se empeñen no lograrán hacernos callar. Tenemos presente en todo momento a las víctimas del criminal atentado de Madrid. Queremos que caiga sobre sus autores, materiales e intelectuales, todo el peso de la Ley. Es falso que pretendamos hacer del 11-M el centro de la vida política española, pero mientras no se esclarezca lo ocurrido y el Gobierno siga con su política de engaño masivo, nos veremos obligados a denunciarlo. No defendemos ningún interés espurio. No estamos al servicio ni de EL MUNDO, ni de la Cope ni de Libertad Digital, aunque agradezcamos tanto su impagable labor investigadora como que nos hayan abierto sus puertas para hacer oír nuestra voz, en contraste con el silencio o manipulación de otros medios. Tampoco nos guía, como también se ha dicho, ningún móvil económico.

Cuando aceptamos formar parte de la Comisión de Investigación del Congreso sabíamos que la tarea iba a ser compleja y difícil. El Grupo Popular nos ha encomendado continuarla a la vista de su cierre en falso y de la sospechosa actuación del Gobierno. El «ya vale» de la fiscal del caso es todo un síntoma. No sospechábamos que, por cumplir con nuestro deber como representantes de la soberanía popular, caería sobre nosotros toda clase de descalificaciones, calumnias e incluso amenazas. En el colmo de la infamia, se nos ha llegado a acusar gratuitamente de intentar nada menos que la deslegitimación de la institución monárquica. Pero no conseguirán silenciarnos. Seguiremos preguntando e interpelando hasta la extenuación. Los españoles nos merecemos un Gobierno que no mienta.

Mendacidad

No hemos sustentado, hasta ahora, ninguna tesis sobre la autoría del atentado. No hemos alentado ninguna teoría de la conspiración. No hemos imputado ni al PSOE, ni al CNI, ni a la Guardia Civil ni a la Policía -como sostiene de forma mendaz y reiterada la mayoría gubernamental- su participación en ninguna conjura para cambiar el curso de la Historia de España. Respecto a ETA, sólo preguntamos por qué no se investiga si ha habido o hay alguna conexión entre islamistas y etarras, así como otros indicios de colaboración. Ni más ni menos.

Hemos sido acusados de mancillar las instituciones y, en particular, a la Justicia, de amparar a los terroristas, de sustentar teorías extravagantes, absurdas e incluso delirantes con el único objetivo de torpedear el proceso judicial por motivos electorales. Pero nosotros sólo queremos respuestas fundadas en argumentos sólidos. Lo cierto es que el Ministerio del Interior está en llamas. El ministro Rubalcaba se ha visto obligado a remover a la cúpula policial responsable de la investigación. Por eso, hemos pedido una auditoría de la investigación, aunque predicamos en el desierto. Estamos convencidos de que sólo la verdad nos hará libres.

Jaime Ignacio del Burgo es diputado de Unión del Pueblo Navarro (UPN)

Publicado por el diario EL MUNDO el lunes 2 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Albiac, Losantos, Garzón y los Peritos del Informe Falso

Por Narrador - 2 de Octubre, 2006, 8:00, Categoría: Informe del Acido Bórico

“El síntoma Garzón” por Gabriel Albiac

El juez cruje la grieta más frágil de la Constitución española. Lo del magistrado no es jurídico. Por eso es síntoma. Y tan grave.

Garzón es síntoma. Y es esa su importancia. Y es lo que nos exige perder tiempo, dando vueltas en torno a lo más tedioso en el tedioso mundo: un juez incompetente. Síntoma de lo más letal para una democracia: la permeabilidad entre dos poderes estancos, política y justicia. De no darse ese alto riesgo, la figura puerilmente vanidosa del juez nos movería a risa: los vanidosos son, al fin, legión casi coincidente con la legión de los necios. No hay adulto normal que no sepa del desasosiego de mirar a ese extraño que ante nosotros ponen los espejos. A la desazón del «yo odioso», que con tanta belleza analizara Pascal hace cuatro siglos, sólo escapa el muy tonto o el muy loco.

Garzón es síntoma, sin embargo. Más allá de sus pobres limitaciones. Y aun de esa desmesura entre cargo y personaje, tan común en las altas esferas de este triste país regido infaliblemente por los peores. Síntoma de lo más grave: de que algo en el sistema constitucional español ha fallado desde el principio; de que ese algo afecta al pilar clave de la seguridad con la que el ciudadano pueda esperar de sus jueces un criterio por completo despojado de adherencias políticas. Yo, que voy siendo por edad y oficio cada vez más inmoderadamente antiguo, no veo corrección alguna que hacer a la fórmula con la cual, en el verano francés de 1789, se fijaran los términos de la primera Declaración de derechos del hombre y el ciudadano, y, con ella, la frontera última del constitucionalismo moderno: «Toda sociedad en la cual la garantía de los derechos no esté asegurada y la división de poderes no esté determinada, no posee Constitución». Aunque sueñe tenerla. La lectura del reciente libro de Mariano Sánchez Soler, Baltasar Garzón, tigre de papel, me ha forzado a mirar de nuevo eso que es lo que en la España contemporánea más me duele admitir: que aquí no hay garantía jurídica digna de tal nombre. Todo el que haya pisado una redacción de periódico en estos años lo sabe: cada vez que un procedimiento judicial trascendente se ha producido, bastaba con hacer recuento de los magistrados; éstos pertenecen a tal grupo, éstos a tal otra tendencia; sumabas y restabas, mucho antes de que la vista oral se iniciase; no te equivocabas nunca. No era perversidad humana. O no era sólo. Era un sistema incompatible con el constitucionalismo moderno. El que inauguró la Ley orgánica del Poder Judicial de Felipe González; y que perpetuó la Ley Orgánica del Poder Judicial de Aznar: el nombramiento de la cúpula judicial por los partidos políticos. Garzón sacó de ello las últimas consecuencias. Y su obsesión por las primeras páginas (ese papel de prensa al cual alude el título del libro) es sólo signo de la vidriosa prioridad que prensa y propaganda han asumido en la política de nuestros días.

Los juristas académicos –aún quedan– subrayan estupefactos, estos días, la aberración jurídica mediante la cual un juez de la Audiencia Nacional abre procedimiento por un delito de falsedad en documento oficial, para el cual carece de jurisdicción. No importa. Lo de Garzón no es jurídico. Por eso es síntoma. Y tan grave.

Publicado por el diario LA RAZON el lunes 2 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


“Los tres 'liaños'” por Federico Jiménez Losantos

Si no existiera el caso Liaño como prueba de los extremos de escándalo y politización a que se ha llegado en España sirviendo desde la Justicia al poder político y mediático del PRISOE, hablaríamos del caso de los Tres peritos como límite de la desfachatez judicial. Mas, para deshonra de la Justicia española, el caso Liaño existió; García Ancos y Bacigalupo el de los Estigmas existieron, vaya si existieron; y Baltasar Garzón traicionó a los que se creían sus amigos, Liaño y Márquez de Prado, vaya si los traicionó. El aflautado juez no vaciló en ir en las listas electorales como número 2 de Míster X, jefe de los GAL en su organigrama, en cuanto le prometió un supercargo. Y como no lo cumplió, desenterró el sumario del GAL y lo empapeló. Pues bien, el caso Liaño y aquella hazaña ética del 93 son los antecedentes de la penúltima de Garzón, que se ha prestado a linchar a tres policías decentes como si de tres liaños se tratara. Y lo ha hecho con un descaro que incluso en él, tan chapucero instruyendo, resulta zafio.

Ayer, Victoria Prego lo explicaba a la perfección: «Lo que aparece nítidamente como un presunto delito de falsificación en toda regla perpetrado por mandos policiales pasa por las manos de un juez que no es competente para instruirlo; que ha recibido la orden de abandonar esas diligencias; que hace caso omiso de esa orden de sus superiores; que, con la abnegada ayuda del fiscal jefe de la Audiencia, sigue adelante con el asunto, al que impone el secreto sin motivo alguno; que hace declarar a los peritos de madrugada, sin abogado y sin que se sepa todavía qué ocurrió en el transcurso de esas horas y hasta qué punto fueron coaccionados o amedrentados; y que le da la vuelta al caso y a la verdad de tal manera que los tres peritos que se atrevieron a denunciar la falsedad cometida por sus mandos salen de la Audiencia imputados como falsarios, mientras los presuntos verdaderos culpables quedan impunes».

«Todo esto -seguía- ha sido perpetrado en cuestión de horas por un juez que actúa sin competencias, por la noche y en secreto, con evidente mala fe, y habrá que comprobar si también con afán coactivo y de manera ilícita. Y resulta que, como en los peores tiempos de las peores dictaduras, ese hecho escandaloso es aireado por los acólitos del Gobierno con tantos aplausos y tal grado de grosería intelectual que se ha ganado a pulso la calificación de propaganda (...) saltándose toda regla que se oponga a su fuerza, oscureciendo la realidad, tapando los focos de luz, retorciendo la legalidad y haciéndose acompañar de gran aparato de fuegos y petardeo. Para asustar».

Curado de espanto en el caso Liaño, veo tres diferencias: Garzón tiene más años y kilos: en vez de un juez, hay tres policías honrados vilmente linchados; y al trabajo sucio de El País; se ha unido el sucísimo del ABC. Pero aquella tragedia, aunque como farsa, se repite.

Publicado por el diario EL MUNDO el lunes 2 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


"Dos siameses contra EL MUNDO" (Editorial de EL MUNDO)

Por Narrador - 2 de Octubre, 2006, 7:30, Categoría: ABC y EL PAIS contra EL MUNDO

Quienes se hayan sorprendido por la virulencia con que tanto el perpetuo órgano del Partido Socialista como el veterano portavoz de la derecha tradicional -pasmosamente convertido en segundo piloto de la escudería gubernamental- están desencadenando su actual ofensiva de otoño contra EL MUNDO, pueden encontrar hoy la explicación en nuestras páginas de Comunicación.

El veredicto del mercado, según la información suministrada por los propios editores a la OJD, no puede ser más rotundo. En el acumulado de los ocho primeros meses del año, mientras las ventas en quiosco de EL MUNDO registran un incremento de 16.000 ejemplares -caso único entre los grandes diarios de calidad europeos- las de El País y el ABC sufren pérdidas de nada menos que 40.000 ejemplares por cabecera.

Eso significa que mientras EL MUNDO se ha puesto a un tiro de piedra de El País, su ventaja respecto al ABC supone ya un abismo infranqueable de más de 100.000 copias. Si a ello le unimos la rotunda hegemonía de elmundo.es en internet con varios millones de usuarios únicos mensuales de ventaja sobre las ediciones electrónicas de tales competidores, el resultado es que nuestro periódico -este periódico- se ha convertido ya en el líder absoluto de la prensa de información general en España cuando aún no ha cumplido los 17 años de vida. ¡Quién lo hubiera dicho hace tan sólo un lustro!

No somos nosotros quienes tenemos que echarnos flores, pero es evidente que junto al rigor y dinamismo de sus informaciones, la centralidad transideológica de sus opiniones y el pluralismo de sus grandes columnistas, la clave del éxito de EL MUNDO es la credibilidad de su periodismo de investigación. Ahí están las sentencias judiciales que acreditan que cuanto descubrimos y alegamos en solitario sobre los GAL, los fondos reservados, Filesa, Ibercorp o las escuchas ilegales del CESID era cierto.

El pánico de El País y ABC ante la caída -en el segundo caso, desplome- de sus difusiones y la constatación de que nuestras investigaciones sobre el 11-M van proporcionando a los ciudadanos datos esenciales que de otro modo desconocerían, es lo que les ha hecho perder los nervios hasta empeñarse en una alocada campaña de desprestigio contra EL MUNDO en la que todo vale: desde la grotesca manipulación por parte de El País de unas palabras de Trashorras referidas a otro asunto para dar a entender falazmente que le habíamos pagado, hasta la patética invitación por parte del director de ABC a que el director de la Policía y la Guardia Civil haga lo que pueda para que el fiscal del Estado emprenda acciones penales contra nosotros. En ese contexto se encuadra el infame linchamiento de los tres peritos víctimas del montaje -probablemente prevaricador- del juez Garzón.

Con orientaciones idénticas, enfoques calcados y hasta con las mismas palabras, estos dos hermanos siameses unidos por el común tronco de la subordinación a la estrategia gubernamental parecen empeñados día a día en una ofensiva concertada en forma de pinza para obligar a EL MUNDO a abandonar sus pesquisas o, al menos, para desprestigiar sus revelaciones.

Se trataría de intentar trasladar al terreno periodístico la coincidencia en la crítica que una fuerza de izquierdas -la IU de Anguita- y una de derechas -el PP de Aznar- desplegaron contra los abusos del felipismo hace ahora una década. Pues bien, como también de aquella oportuna conjunción -que acaba de evocar con gran precisión Anguita en sus memorias- se nos hizo responsables, estamos en condiciones de advertir que las dos diferencias esenciales son que ahora EL MUNDO no tiene nada de lo que avergonzarse -todo lo contrario- y que quienes nos acosan no pugnan por averiguar la verdad sino por ocultarla.

El resultado, como no podía ser de otra manera, es que el tiro les está saliendo devastadoramente por la culata. No hay tertulia de la Ser que no dedique minutos y minutos a hablar de EL MUNDO, para luego terminar desquiciándose por el hecho de que tantos españoles nos consideren su periódico de referencia y porque, semana tras semana, marquemos la agenda política. ¡Parece un periódico serio, pero no lo es!, claman al unísono los dos siameses desvelando su frustración. Incluso los analistas del sector llegan a recomendarles que la única manera de parar su declive es entrar en polémica con quien está en alza para ver si de esa manera logran beneficiarse de un cierto efecto arrastre.

Pues bien, vamos a permitirnos darles un primer y último consejo: dejen de investigarnos a nosotros y pónganse a investigar todo lo que le importa a la sociedad española, incluido el 11-M. EL MUNDO ha descubierto que los asturianos imputados ahora por la masacre buscaban en 2001 a alguien que supiera montar bombas con móviles. EL MUNDO ha descubierto que existen múltiples lazos que los relacionan con ETA, empezando por el robo en el callejón de Trashorras. EL MUNDO ha descubierto que la práctica totalidad de los imputados o eran confidentes o estaban controladísimos por la Policía. EL MUNDO ha descubierto que el Skoda Fabia fue una prueba falsa colocada por los servicios secretos. EL MUNDO ha descubierto que hay serios indicios de que la mochila de Vallecas también lo fuera. EL MUNDO ha descubierto que la furgoneta de Alcalá estaba vacía cuando llegó a Canillas y llena cuando se dio parte al juzgado de su inspección. EL MUNDO ha descubierto que los teléfonos utilizados fueron liberados en la tienda de un policía cuya hermana era a su vez la traductora de las conversaciones grabadas por orden de Garzón. EL MUNDO ha descubierto que en la casa de Morata hubo «artistas invitados» ajenos a los islamistas los días que se montaron las bombas. EL MUNDO ha descubierto que el jefe de los Tedax pronunció en el Congreso reiteradamente una palabra -«nitroglicerina»- incompatible con la versión oficial. EL MUNDO ha descubierto que al sumario no han sido adjuntados los análisis sobre los restos de los focos de los trenes. Y EL MUNDO ha descubierto que altos cargos policiales falsificaron un documento -así fue, así lo mantenemos y así quedará acreditado- para privar al juez de toda conexión, por episódica que fuera, entre el 11-M y ETA. ¿Y ellos qué han descubierto?

Que no se llamen a engaño estas dos hermanas Sisters ni el Gobierno que a diario les alimenta con simétrica cartuchería. Mientras en España haya democracia y exista el Estado de Derecho, EL MUNDO seguirá empeñado en cumplir con la función social -con el servicio público en el más noble sentido del término- que entraña proporcionar informaciones como esas a los ciudadanos para que puedan ejercer como tales con todos los elementos de juicio. Y nos seguiremos sintiendo muy honrados de acoger entre los nuestros a aquellos lectores que se sientan decepcionados por la renuncia de otros diarios a cumplir con ese mismo cometido.

Editorial publicado por el diario EL MUNDO el lunes 2 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

"Como dos gotas de agua (II)" por Victor De la Serna

Por Narrador - 2 de Octubre, 2006, 7:00, Categoría: ABC y EL PAIS contra EL MUNDO

El proceso de identificación entre los diarios El País y ABC, otrora fieros adversarios (ver EL MUNDO de este domingo), prosiguió ayer con sendos artículos -titulares incluidos- perfectamente intercambiables que encabezaban sus respectivas portadas, y siempre en torno a las investigaciones sobre el 11-M y al esfuerzo de ambos periódicos por descalificar la información aportada por EL MUNDO.

Como sucedió la semana pasada con la publicación simultánea de la exclusiva compartida sobre las técnicas afganas de uso de teléfonos móviles como detonadores, los equipos investigativos de ambos rotativos conseguían ayer la proeza de publicar sendas reseñas de lo que los tres peritos de la Policía Científica declararon ante el juez Baltasar Garzón. Son datos obtenidos por ambos antes de que los propios peritos o sus abogados hayan conseguido copia de esas declaraciones, hechas sin la presencia de sus letrados.

En El País podíamos leer, bajo el antetítulo general de Declaración de los químicos policiales ante el juez Garzón, el siguiente titular a cuatro columnas: El principal perito del ácido bórico califica su informe de 'elucubración'. Por su parte, ABC coloca su propio antetítulo casi idéntico, Declaración de los tres agentes imputados ante el juez Garzón, y a toda plana titula: El perito que vinculó a ETA con el 11-M reconoce que es pura elucubración. Otros titulares insisten en ambos periódicos en que Todos los expertos citados admiten que el ácido nunca se ha usado como explosivo en España / Reconoció que los etarras nunca han usado ácido bórico en sus atentados.

En el texto de las informaciones también se insiste en la incoherencia del principal autor del disputado informe, Manuel Escribano. Así, José Yoldi escribe en El País que «el juez, al ver que [Escribano] modificaba sus declaraciones una y otra vez...», mientras que Nieves Colli resalta en ABC: «En una declaración llena de contradicciones, Escribano llegó a mantener que lo que previamente había definido como elucubraciones sin rigor científico alguno -el establecimiento de un vínculo entre ETA y los islamistas a través del ácido bórico- eran mucho más importantes que la propia conclusión del dictamen, en el que se identificó como ácido bórico la sustancia encontrada en poder de El Haski». Por su cuenta, y por si el lector no se hubiese percatado de lo caótico que andaba el imputado, la redactora de ABC agrega con tono indignado: «Es decir, en su opinión, tiene más importancia su elucubración que la conclusión científica del peritaje».

En la versión de El País encontramos, en cambio, algún indicio de que pudo tratarse de un interrogatorio bastante escorado y tendencioso. En efecto, Yoldi revela que Garzón «volvió a insistir» a Escribano para que le dijese si «el ácido bórico mezclado con otros componentes podría formar parte imprescindible de una bomba». Uno hubiese pensado que, para este tipo de informes, basta con advertir de su uso «posible», no «imprescindible», en la fabricación y ocultación de bombas.

Publicado por el diario EL MUNDO el lunes 2 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

ABC sigue dando la cruz de la historia

Por Narrador - 2 de Octubre, 2006, 6:30, Categoría: Informe del Acido Bórico

Los tres peritos rechazaron incluir sus «elucubraciones» sobre ETA y el 11-M en una nota informativa

MADRID. Los tres peritos de la Policía Científica que sostuvieron la hipótesis de la vinculación entre ETA y el 11-M rechazaron la posibilidad de incluir esa observación en una nota informativa de uso interno para la propia Policía. Así lo declararon sus superiores ante el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, que el pasado viernes imputó a los tres agentes -Manuel Escribano Escribano, Pedro Manrique Manrique e Isabel García Cidad- como autores de un presunto delito de falsificación de documento público por su pretensión de dar carácter oficial al borrador de un informe pericial.

El borrador en cuestión es un documento fechado el 21 de marzo de 2005 en el que se analizó la sustancia encontrada en la vivienda de Hassan El Haski (luego procesado como ideólogo de los atentados del 11-M), tras su detención en Lanzarote, en diciembre de 2004. El documento concluía que los 1.300 gramos de polvo blanco hallados en los bajos de la cocina del marroquí -y que éste dijo que utilizaba para matar cucarachas- eran ácido bórico y, en el apartado «observaciones», apuntaba a la posible relación de El Haski con ETA basándose en el hecho de que esa misma sustancia hubiera aparecido en 2001 en un piso de la banda en Salamanca.

Esas «observaciones» no pasaron el control de los mandos de la Policía por su falta de rigor científico y por tratarse, en palabras de su propio autor, de meras elucubraciones. Pues bien, según declararon al juez Garzón tanto el jefe de la sección, Francisco Ramírez, como el jefe de la unidad de análisis, José Andradas, y el secretario general, los tres peritos ahora imputados no quisieron en su momento eliminar las «observaciones» del peritaje para adjuntarlas al informe como una nota informativa. Es decir, para que no pasaran desapercibidas y para que la unidad de información hubiera profundizado sus investigaciones en esa línea, de haberla considerado interesante.

Se negó a ratificarlo

Ramírez -quien manifestó tener confianza en sus peritos- explicó en la Audiencia Nacional que le dijo a Escribano que sacara las «observaciones» del informe para hacerlas constar en una nota informativa, posibilidad que éste rechazó, así como también se negó a ratificar el documento si no aparecían las apreciaciones sobre la posible relación entre ETA y el 11-M. Fue por ese motivo que Ramírez, según él mismo declaró ante el juez, se reasignó el caso y firmó el peritaje definitivo con fecha 22 de marzo de 2005. Ese es el único informe oficial que salió de la Comisaría Científica y que llegó al juez Juan del Olmo. Reasignar los asuntos entra, dijo, en el ámbito de sus competencias.

Las menciones a la nota informativa son abundantes en las declaraciones de los tres mandos policiales. José Andradas explicó que, aunque no es frecuente, cuando se producen discrepancias entre los peritos, éstos pueden ponerlas de manifiesto a través de ese procedimiento. Andradas, sin embargo, no vio ninguna nota informativa relativa al asunto del ácido bórico, ETA y el 11-M hasta el 11 de julio pasado, fecha en la que por los peritos ahora imputados se le entregó una fotocopia del informe falsificado y una nota informativa.

El secretario general de la Comisaría fue quien revisó el borrador en presencia del jefe de la unidad -Ramírez- y quien ordenó la eliminación de la referencia a ETA por tratarse, dijo, de una barbaridad tanto científica como policial y de apreciaciones personales que un informe pericial no puede contener. Este mando explicó al juez Garzón que las apreciaciones subjetivas de los peritos deben incluirse en una nota informativa interna cuyo destino, en este caso, habría sido la UCIE (Unidad Central de Información Exterior) con el fin de que se investigara su contenido a nivel operativo.

El libro de las muestras

En sus declaraciones judiciales, tanto el comisario general de Policía Científica, Miguel Ángel Santano, como el jefe de sección Ramírez aclaran que los asientos borrados con tipex que han servido a los teóricos de la conspiración para sembrar dudas sobre la investigación no pertenecían a libro de salidas (donde se registran los informes oficiales que salen de la unidad) sino al libro de registro de muestras, cuyo carácter es interno y en el que es muy habitual que se hagan correcciones.

Respecto a los usos del ácido bórico, los mandos coincidieron. Nunca se ha encontrado un explosivo entre cuyos componentes figurara esa sustancia en ningún caso de terrorismo (Ramírez); no existe ningún estudio, ni en España ni en otro país, sobre la utilización del ácido bórico para la fabricación de explosivos (Santano); nunca, salvo en 2001 en Salamanca, se encontró en manos de ETA (Andradas). Del mismo modo, el comisario general Santano rechazó que pueda vincularse a ETA con el 11-M en base a esta sustancia.

El borrador de 21-III-2005 nunca llegó a tener carácter oficial

MADRID. El borrador redactado por el perito Manuel Escribano -y firmado por él y sus dos compañeros también imputados por el juez Baltasar Garzón- se quedó en eso, en borrador, y nunca llegó a tener carácter oficial. El jefe de la sección a la que pertenecen los tres peritos, Francisco Ramírez, explicó al magistrado que cuando Escribano le presentó el documento -el que contenía las observaciones sobre la hipotética relación entre ETA y Hassan El Haski-, éste no tenía el sello de la Comisaría ni el indicativo de que se trataba de una copia, puesto que era el original de un borrador que se sometía a la consideración de los superiores. El sello y el indicativo «es copia» sólo puede aparecer en los informes oficiales definitivos y es indicativo de que se han remitido a quien los hubiera solicitado.

También el comisario general, Miguel Ángel Santano, explica la diferencia entre el borrador y el informe definitivo así como que ambos documentos tuvieran el mismo número de referencia. Indicó Santano que el número se hereda por el informe definitivo puesto que, en la práctica, es el único documento válido. El borrador fue rechazado internamente y no puede tener ningún registro de salida porque nunca salió de la unidad. El único informe que oficialmente realizó la Policía Científica fue el de fecha 22 de marzo de 2005, firmado por Ramírez y en el que no aparecen las consideraciones personales de Escribano sobre la supuesta relación de ETA y los islamistas. Sobre Escribano, Ramírez señaló que quizá se molestara al comprobar que sus superiores no aceptaban sus opiniones, aunque no verbalizó este sentimiento.

Un texto de Nieves Colli publicado por el diario ABC el lunes 2 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

La 'Conspiración' que nunca ha existido (2 de octubre de 2006): Cuestionando los testigos de EL MUNDO

Por Narrador - 2 de Octubre, 2006, 6:00, Categoría: ABC y EL PAIS contra EL MUNDO

Testigos usados por el PP y sus medios en la teoría conspirativa declaran al juez que les manipularon 

Las declaraciones figuran en el sumario, después de que Del Olmo investigase los llamados 'agujeros negros' del 11-M

Madrid - La investigación judicial del 11-M ha profundizado en asuntos dudosos que fueron aireados en el Congreso por el PP haciéndose eco de informaciones de sus medios afines. El PP ha formulado cientos de preguntas al Gobierno planteando sospechas respecto a una conspiración policial en torno al 11-M. El juez, tras tomar declaración a muchos de los testigos utilizados por los citados medios para sostener sus informaciones, ha descubierto que, en muchos casos, su testimonio había sido manipulado. Así lo aseguraron al juez Juan del Olmo -y figura en el sumario al que ha tenido acceso EL PAÍS- un portero de un bloque citado para demostrar que el Skoda del 11-M era una prueba manipulada, un testigo protegido y, también, los policías que revisaron la Renault Kangoo.

El sumario demuestra cómo el juez ha investigado las informaciones publicadas sobre todo por El Mundo en la serie sobre el 11-M "Los agujeros negros". Éstos son algunos ejemplos que figuran en el sumario sobre testigos que aseguran que sus declaraciones fueron manipuladas.

- "Le dije a 'El Mundo' que no era verdad lo que habían publicado".

En diciembre de 2005, bajo el título El Chino tuvo contactos con ETA antes y después del 11-M, se aseguraba que el lugarteniente de Jamal Ahmidan, el Chino, a quien se identificaba como Omar, había contado que éste había conocido a etarras cuando estuvo en prisión en 1994 y que mantuvo dicho contacto después del 11-M. El testigo protegido S-20-04-T-74 fue citado ante el juez Juan del Olmo y la fiscal Olga Sánchez para que explicase estas afirmaciones.

El testigo relató que le comentó a dos periodistas de El Mundo que un piso de Laredo fue utilizado por el Chino y Mustafá y Hicham Ahmidan "cuando bajaban droga de Holanda", entre 1998 y 1999. Añadió que les dijo que Jamal tenía relaciones con personas del País Vasco y con etarras, pero no dijo que mantuviese el contacto. De hecho, agregó, "nunca he dicho contactos", sino "que Jamal tenía en el País Vasco conocidos de ETA".

El testigo admitió que el Chino le había dicho que en 1994 estuvo "con unos de ETA" en la cárcel de Carabanchel. Pero añadió: "Yo no tenía conocimiento de que en España se estuviera relacionando el tema del 11-M con ETA". También contó que desde que el Chino volvió de la cárcel de Marruecos hasta el 11-M "ni Jamal ni Hicham me comentaron que tuviera relación Jamal con gente de ETA (...) tampoco me comentaron nada sobre que fueran al País Vasco a hacer alguna operación (...) Desde 1994 hasta el año 2000 nadie me manifestó nada sobre que Jamal tuviera contactos con ETA (...) y desde el periodo de tiempo de julio o agosto de 2003 a marzo de 2004 no he escuchado ningún comentario en relación con ETA". Como colofón, explica: "El día que salió todo en El Mundo, me puse muy nervioso y llamé al periódico para decir que no era verdad lo que habían publicado y les dije que les iba a denunciar". Sus interlocutores, entonces, le "aconsejaron que no hiciera nada".

- "La mayor parte de la información ha sido parcialmente manipulada por 'El Mundo". El Mundo publicó en marzo pasado que la policía halló el Skoda Fabia que utilizaban Serhane Ben Abdelmajid, el Tunecino, y Allekema Lamari "tres meses antes del 11-M". La explicación que daba es que era una prueba falsa, probablemente manipulada por el CNI, para implicar a Allekema Lamari, suicida de Leganés, en el 11-M, cuando ya se sabía que lo estaba por la Renault Kangoo y otros testimonios.

El reportero del citado diario explicaba que el portero de un bloque ante el que había estado aparcado el coche, a dos calles de la casa del Tunecino, "habló con los policías para darles la localización del Skoda sospechoso. Los policías comprobaron los datos y le comunicaron que, efectivamente, ese vehículo, el Skoda Fabia de color gris azulado con matrícula 3093 CKF, figuraba como robado en septiembre de 2003 a un francés en el paseo de la playa de Benidorm y que, además, tenía un montón de multas. Para saberlo, tuvieron que entrar en los ordenadores centrales y dejar rastro".

Emilio G. C., el portero citado por El Mundo, declaró en la Comisaría General de Información que ese coche "estuvo aparcado durante unas tres semanas, a finales del año 2003, en zona de carga y descarga" de la avenida de Bruselas. Dijo que le había dicho al periodista que no había visto "a nadie utilizar el vehículo", "que en el interior del mismo no miró, que le multaron en dos ocasiones, que el coche estaba perfectamente cerrado, sin signos de violencia", y que un día, cuando inició su trabajo, "sobre las 6.00 o 6.05, el vehículo había desaparecido". Le contó también al periodista que días después de desaparecer el vehículo llegó un representante de la compañía de alquiler de vehículos Hertz, "diciendo que eran propietarios del vehículo (...) que había recibido varias multas por mal aparcamiento". El portero explica: "Quiero hacer constar que, vista la noticia aparecida en El Mundo sobre el Skoda Fabia, cuando se refiere a la información aportada por el portero, me veo reflejado en que el informador del que habla el periodista soy yo (...) y sobre esas noticias quiero decir que la mayor parte de la información que aparece en el artículo ha sido parcialmente manipuladas por el periodista". Para precisar, añadió: "Yo no sabía que el vehículo Skoda referido estuviese implicado en ningún tipo de hecho delictivo hasta el día en que me entrevisté con el periodista, en que éste me dijo que el coche había estado relacionado en un atentado".

- "El dueño de la Kangoo confirmó que la tarjeta de Talleres Bilbaínos era suya". El Mundo, la Cope y Libertad Digital divulgaron en mayo que la furgoneta del 11-M, una de las piezas clave de la investigación, tenía una tarjeta del grupo Mondragón en el salpicadero, de lo cual había informado "el primer policía de paisano que la descubrió" y que "40 agentes escucharon esta información que apuntaba a ETA". Se refería a la Renault Kangoo que fue hallada en Alcalá de Henares el día del atentado.

El juez pidió a la policía de Alcalá de Henares que aclarase si eso era verdad. El primer policía que vio la Kangoo ya dijo que vio "en el salpicadero de dicha furgoneta una tarjeta o tarjetón, cuyo contenido no recuerdo exactamente y de lo que informé vía radio a la sala de coordinación". El jefe de Seguridad Ciudadana lo oyó y "personalmente" llevó a cabo las gestiones oportunas "con el dueño de la furgoneta", quien "confirmó que la tarjeta, la cual pertenecía a Talleres Bilbaínos, era suya y se encontraba en el vehículo antes de que le fuera sustraído". Las minutas de los policías "por el funcionario que llevó a cabo el primer avistamiento", dicen lo mismo. Tras la tarjeta, que era de Gráficas Bilbaínas, propiedad de un candidato de la ultraderecha a anteriores elecciones, decía: "Estoy en calle Aranjuez 15". Esa dirección "corresponde al taller de carpintería del propietario de la Renault Kangoo citada, así como la del domicilio de su madre". Todo está por escrito y firmado por los declarantes.

Informe de los policías que detuvieron al ex minero: Trashorras "en ningún momento hizo mención a ninguna persona de ETA" 

El juez Juan del Olmo fue especialmente diligente a la hora de averiguar si, como ha venido publicando El Mundo y han jaleado la Cope y el PP, el ex minero José Emilio Suárez Trashorras había asegurado que Jamal Ahmidan, el Chino, era amigo de los etarras que fueron detenidos el 28 de febrero de 2004 cuando bajaban con una furgoneta con explosivos a Madrid. Además de incluir en el sumario las diligencias completas de la Guardia Civil sobre esa detención, Del Olmo incluye tres informes del comisario Miguel Ángel Gamonal, encargado de desentrañar la trama asturiana en los primeros días posteriores al 11-M, en los que deja claro esto: "En el curso de la conversación, (Trashorras) en ningún momento hizo mención a ninguna persona relacionada con la organización terrorista ETA ni a que alguno de los moros de Madrid conociera o guardara algún tipo de relación con militantes de esta banda armada".

El comisario da los nombres y los cargos de las tres personas que le acompañaron en el interrogatorio. Explica cómo el ex minero tenía "serias sospechas" de que la autoría de los atentados era de los "radicales" marroquíes con los que traficaba con drogas, ya que creía "que pudieran haber tenido alguna participación en los atentados terroristas" por la manera en que "en alguna ocasión les había oído expresarse al referirse a los atentados del 11-S".

Sus amigos marroquíes "habían justificado" este ataque, tras lo que le habían dicho que "los musulmanes constituyen el ejército más poderoso del mundo porque no tienen miedo a morir". Durante el encuentro, Trashorras "insiste en su deseo de colaborar en la identificación de los moros" si se le garantizaba impunidad.

Tras ser presionado con los datos que le situaban en Mina Conchita el día en que Jamal Ahmidan y sus compinches estuvieron allí, dijo que éstos le habían utilizado y que les había enseñado dónde estaba la mina "en el transcurso de alguna excursión por Asturias". "De manera que estos individuos, aprovechándose de su incontinencia verbal producida, al parecer, por la bebida", habían ido a la mina "sin su conocimiento y habían robado el material". Finalmente, admitió que, el día del robo, la noche del 28 al 29 de febrero, se había desplazado a la mina "para recoger a los moros que se habían perdido en esas inmediaciones cuando viajaban por Asturias para realizar una entrega de drogas". Gamonal también declaró ante el juez.

Un texto de José Manuel Romero publicado por el diario EL PAIS el lunes 2 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

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