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10 de Octubre, 2006

Fracasa el último intento de Garzón de mantener abierta una causa penal separada contra los peritos

Por Narrador - 10 de Octubre, 2006, 12:00, Categoría: ¿Garzón ha Prevaricado?

El Decanato asigna a la juez Gallego las diligencias de Garzón contra los peritos. La magistrada desiste del conflicto de competencias que promovió ante el Tribunal Supremo El CGPJ debate hoy la petición de amparo del instructor de la Audiencia, que recusa al vocal Requero

MADRID.- La pretensión de la Fiscalía de la Audiencia Nacional y del juez Baltasar Garzón de enviar a un Juzgado de Instrucción de Madrid -no al número 35, cuya titular es Gemma Gallego- las diligencias instruidas en la Audiencia Nacional contra los peritos del 11-M no ha surtido efecto.

El Decanato de los Juzgados madrileños ha asignado a la magistrada Gallego las actuaciones realizadas por Garzón tras la decisión de éste de inhibirse en la investigación de una supuesta falsedad documental que atribuye a los miembros de la Policía Científica Manuel Escribano, Isabel López y Pedro Manrique.

Garzón imputó a estos peritos por un delito para el que, según la Sala de lo Penal de la propia Audiencia Nacional, carecía de competencia. El juez aprovechó las manifestaciones realizadas por los agentes como testigos para dictar contra ellos un auto de inculpación, mientras exoneraba a los mandos policiales que, presuntamente, alteraron un informe sobre el 11-M en el que Escribano, López y Manrique mencionaban a ETA.

Tras dos desautorizaciones de la Sala y con un conflicto competencial en ciernes planteado por la juez Gallego, Garzón decidió el pasado jueves enviar sus diligencias contra los peritos a la Plaza de Castilla. Pero, con la aquiescencia de la Fiscalía, no las remitió a la juez que se las llevaba reclamando una semana, sino al Juzgado Decano para que procediera a su reparto.

El Decanato ha enviado los papeles de Garzón al Juzgado de Instrucción número 35 por antecedentes, ya que en este órgano recayó una querella interpuesta el pasado septiembre por la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M.

No habrá, pues, un proceso autónomo contra los peritos, a dos de los cuales Gallego recibió declaración el pasado viernes como testigos, condición en la que permanecen.

El tercer perito, Pedro Manrique, estaba citado para ayer, pero la instructora ha pospuesto su comparecencia hasta conocer el contenido de las diligencias de Garzón. Gallego ha devuelto al juez de la Audiencia Nacional las actuaciones enviadas al no tratarse de un testimonio con plenos efectos jurídicos sino de una simple fotocopia, no adverada por la secretaria judicial.

Tras la inhibición de Garzón, la magistrada ha desistido del conflicto de competencias que el pasado viernes promovió formalmente con una exposición razonada dirigida a la Sala Penal del Supremo.

Por su parte, la Comisión Permanente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) examinará hoy la petición de amparo del juez Garzón, que ayer insistió en un nuevo escrito en la «gravísima perturbación» de su independencia que ha sufrido.

Garzón anuncia, además, su intención de recusar al vocal del CGPJ José Luis Requero, que pidió a la Inspección que investigara el trato dado por el instructor a los peritos, los cuales han denunciado que se sintieron presionados.

En el CGPJ existe un precedente de recusación de un vocal por haber puesto en conocimiento de la Inspección hechos atribuidos a un magistrado. En ese caso se trataba del vocal de la minoría Félix Pantoja, que además era miembro de la Comisión Disciplinaria. Pantoja participó en la resolución del asunto que afectaba al juez que le recusó por decisión unánime de la Comisión, presidida por el vicepresidente del Consejo, Fernando Salinas.

Una información de Maria Peral publicada por el diario EL MUNDO el martes 10 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Ácido bórico: la Abogacía del Estado se persona por orden de Interior

Por Narrador - 10 de Octubre, 2006, 11:00, Categoría: Informe del Acido Bórico

MADRID - La Abogacía del Estado se ha personado en la causa que investiga la juez Emma Gallego, titular del Juzgado de Instrucción número 35 de Madrid, sobre una presunta falsificación del informe pericial que relacionaba el 11-M con ETA. Según confirmaron fuentes jurídicas, la personación, realizada a instancias del Ministerio de Interior, se ha realizado «para defender los intereses del Estado concernidos en la causa». Esas mismas fuentes no precisaron si, para salvaguardar esos intereses y despejar cualquier atisbo de duda sobre posibles falsificaciones, la Abogacía del Estado defenderá a los tres peritos que acusaron a sus superiores de eliminar de un informe redactado por ellos un párrafo que relacionaba el 11-M con ETA o a los propios mandos policiales. Sobre todo después de que el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón imputase a los peritos una falsedad documental por hacer pasar por verdadero un informe que, según él, nunca lo fue (en el que aludían al hallazgo en el domicilio de Hassan el Haski, uno de los 29 procesados por el 11-M, de ácido bórico, y de la presencia de esa misma sustancia en el piso utilizado por un comando etarra).

Precisamente ayer debía declarar ante la juez Gallego uno de los tres peritos, Pedro Manrique. Pero la magistrada decidió suspender la declaración para estudiar la declaración remitida por el juez Garzón, después de que el Decanato de los Juzgados de Plaza de Castilla decidiese remitirle las diligencias al considerar que esa supuesta falsedad de los agentes está relacionada con la que ella investiga, en la que los acusados de falsificación son, precisamente, sus superiores por laminar el párrafo que establecía la conexión de los atentados de Madrid con la banda terrorista.

Suspensión «sine die»

La magistrada tomó declaración el pasado viernes, en medio de una gran expectación, a los otros dos peritos, Manuel Escribano e Isabel López Cidad. El último tendrá que esperar, dado que según informaron fuentes jurídicas su declaración de momento no tiene fecha por ahora.

Los abogados de los peritos solicitaron al decanato que todas las investigaciones se acumulasen, como de hecho ha sucedido, en el juzgado de Gallego y que se declarase la nulidad de pleno derecho de todas las actuaciones practicadas por el juez Baltasar Garzón.

Una información de R. Coarasa publicada por el diario LA RAZON el martes 10 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Rajoy dice a su Comité Ejecutivo que el PP seguirá con el 11-M

Por Narrador - 10 de Octubre, 2006, 10:00, Categoría: Actuación de la Oposición (PP)

Reitera, sin una sola intervención en contra, en que no será el eje de su actividad política, pero que es «obligado» preguntar al Gobierno

MADRID.- Mariano Rajoy zanjó ayer de una vez por todas, en el seno del Comité Ejecutivo del PP, su estrategia política en relación con el 11-M. El presidente del PP dijo que este asunto no es el eje de su actividad política, pero se reafirmó en el propósito de seguir reclamando información al Gobierno acerca de la investigación de la masacre, pese a la proximidad del juicio oral y, más aún, ante la falta de aclaración, por parte del Ministerio del Interior, de algunas contradicciones publicadas en los medios de comunicación.

En su informe, Rajoy dio así respuesta a una intervención previa del diputado de UPN Jaime Ignacio del Burgo, quien se lamentó de algunas críticas recibidas por haber abanderado una teoría de la conspiración o por pertenecer a la derecha extrema.

Del Burgo, que contó con la presencia de Rajoy en el escaño durante las dos últimas sesiones de control en que preguntó al ministro Pérez Rubalcaba por esta cuestión, negó tanto su pretendido sello ideológico radical como la existencia de una posible obsesión política por parte de su grupo.

Aseguró, primero, que su censura a los jueces ya se había producido en casos anteriores como el del lino o Filesa, en los que él mismo asumió la representación política del PP. Añadió, en segundo lugar, que desde el cierre de la Comisión de Investigación del 11-M el Grupo Popular no había promovido más de cinco iniciativas parlamentarias en forma de interpelaciones y preguntas.

Pero, la intervención de Del Burgo tuvo por objeto, sobre todo, someter la estrategia del partido sobre el 11-M a debate. El diputado pidió a los miembros del Comité que si alguno de ellos consideraba que su actuación en el 11-M ponía en peligro las expectativas electorales del partido -tal como algunos dirigentes vienen comentando fuera de los foros orgánicos de la formación-, lo expusiera en ese momento. Nadie contestó a Del Burgo en el Comité, entre cuyos miembros se encontraban el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, y el presidente del PP catalán, Josep Piqué. Entre los ausentes, el portavoz en el Congreso, Eduardo Zaplana, y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre.

Rajoy, por su parte, aprovechó para puntualizar, primero, que la prioridad de su política es presentar la «alternativa» al Gobierno socialista. Se dijo, en este sentido, satisfecho del resultado de la reciente Conferencia para la inmigración, y subrayó la importancia de la que se celebrará en noviembre para la seguridad, y las que tendrán lugar en diciembre en relación con la economía y el modelo de Estado. Con ellas aspira a modelar su oferta electoral con propuestas abiertas al debate de expertos ajenos a las filas del partido.

Rajoy dijo, en segundo lugar, que la presentación de alternativas no impide, en todo caso, que el PP siga haciendo oposición. Más aún, lo consideró «obligado». Y en este capítulo incluyó el presidente del PP el control al Gobierno en relación con la investigación del 11-M.

El líder popular descartó literalmente este asunto como eje de la actividad política del partido, pero aseguró que el PP no renunciará a «que se sepa la verdad». Así, por último, señaló que el PP seguirá preguntando al Ejecutivo tantas veces cuantas lo requieran las noticias que publiquen los medios de comunicación, tanto más cuanto el Ministerio del Interior no responda más que con «filtraciones» interesadas.

Llegados a este punto, Rajoy todavía puntualizó que el PP es «independiente» y que no se pondrá de ningún lado en este tema. Insistió en que el PP no ha acusado al PSOE ni a nadie de conspirar en el 11-M y que sólo se ha limitado a preguntar.

Una información de Carmen Remirez De Ganuza publicada por el diario EL MUNDO el martes 10 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

ABC empeñado en desacreditar el trabajo de los peritos de la policía científica

Por Narrador - 10 de Octubre, 2006, 9:00, Categoría: Informe del Acido Bórico

No había ácido bórico en el piso de ETA en Salamanca, según el informe final de la Policía

MADRID. El informe definitivo realizado por los peritos de la Comisaría General de Policía Científica sobre la sustancia encontrada en el piso de Salamanca a un comando de ETA en 2001 no acredita que fuera ácido bórico. Precisamente el perito de esa misma unidad imputado Manuel Escribano aseguró en el borrador en el que vinculaba a la banda terrorista con el 11-M que tanto en la vivienda de los etarras como en el domicilio de Hassan El Haski, relacionado con los atentados de Casalanca (y procesado por el 11-M), se había encontrado ácido bórico, sustancia que el islamista utilizaba para matar cucarachas.

Uno de los informes periciales que elaboró la Comisaría General de la Policía Científica tras el registro del domicilio de los etarras contenía dos muestras de «una sustancia pulverulenta blanca» que se envió a analizar al departamento de química de la unidad. La primera era una bolsa de plástico transparente «etiquetada como ácido bórico». Esta bolsa contenía 425 gramos de una sustancia pulverizada. La segunda muestra era una «tartera de plástico blanco traslúcido con tapa del mismo material de color azul» que contenía unos 575 gramos de una «sustancia pulverulenta de color blanco en la que se observan numerosos pelos». Tras someter estas muestras a análisis, el informe final de la Policía no hace ninguna referencia al ácido bórico como una de las sustancias encontradas en la vivienda del «comando».

Casi un lustro después

En este sentido, llama la atención que cuatro años después de aquellos hechos Manuel Escribano, el perito que redactó el borrador que luego dio a firmar a sus dos compañeros sobre los vínculos de la banda terrorista con los atentados de Madrid, utilizara el ácido bórico como nexo de ambas organizaciones (ETA y la célula islamista), cuando los químicos no hicieron mención alguna a esta sustancia en el informe definitivo sobre las muestras recogidas en el piso franco de ETA.

En este sentido, y previsiblemente hoy, Garzón dictará un auto en el que deje claro este extremo y desmonte finalmente la posible vinculación de ETA con la matanza de Madrid, al menos en lo que se refiere al bórico, lo que a día de hoy desde determinados sectores políticos y mediáticos se sigue cuestionando.

La conclusión que con toda probabilidad mencionará Garzón en el auto que hará público hoy se basa en las diligencias policiales que se llevaron a cabo con ocasión de la entrada y registro en la vivienda de los etarras en 2001, una causa que fue instruida por el magistrado Fernando Andreu. Fue este juez el que, a petición de Garzón, remitió hace unos días a su compañero los informes que la Policía elaboró entonces, aquéllos en los que no consta que la «sustancia pulverulenta blanca» intervenida en el piso de ETA fuera ácido bórico.

Aunque el pasado jueves Garzón dedujo testimonio de las diligencias que le llevaron a imputar a los tres peritos que suscribieron el informe de la relación de ETA con el 11-M, el magistrado continúa investigando los posibles usos del ácido bórico. De hecho, fue esta instrucción, enmarcada en la causa que Hassan El Haski tiene abierta en la actualidad por su implicación en los atentados de Casablanca, la que le llevó a practicar las «diligencias a prevención» que concluyeron con la imputación de los tres peritos que inicialmente habían ido a declarar como testigos. Tras una semana en la que la Sala de lo Penal resolvió hasta en dos ocasiones que Garzón no era competente para investigar la falsedad documental y en la que las presiones llevaron al magistrado a solicitar el amparo del Consejo General del Poder Judicial, el juez se inhibió en favor de los Juzgados ordinarios (Plaza de Castilla), pero sólo en lo que respecta a la presunta falsedad documental, una falsedad cuyos presuntos responsables se intercambian papeles en la investigación de Garzón y en la denuncia que investiga la juez Gema Gallego.

Sin indicios de criminalidad

Pero antes de que el magistrado acordara la deducción de testimonio,ya había tomado declaración a los tres peritos que firmaron el documento (Manuel Escribano, Isabel López Cidad y Pedro Manrique) y a sus superiores: el comisario general de Policía Científica, Miguel Ángel Santano, y al jefe de la Unidad de Análisis de la Policía Científica, Francisco Ramírez, estos dos últimos presuntos responsables de la falsificación en la causa que instruye Gallego y meros testigos en la de Garzón. El magistrado se inhibió de la falsificación no sin antes apuntar la ausencia de indicios de criminalidad de los superiores de los peritos: «No se aprecia dolo en la conducta desarrollada por cada uno de ellos, que se enmarca en el ámbito de las propias competencias respecto de un documento que no alcanzó carácter oficial y que fue rechazado antes de que tuviera virtualidad oficial y, por tanto, jurídica según la propia normativa de la Comisaría General de Policía Científica».

Precisamente, hace dos semanas el comisario Santano aseguró a ABC que «no existe en la literatura científica ningún estudio que vincule el ácido bórico con los explosivos», una afirmación avalada por el informe hecho público el 21 de septiembre que sostiene que el ácido bórico tiene múltiples usos, pero ninguno relacionado con la fabricación de explosivos.

Por su parte, el perito Escribano, quien reconoció que recuperó el borrador de su archivo informático, declaró ante el juez que el conocimiento que tenía de la posible mezcla de ácido bórico con explosivos era superficial, ya que lo había leído en «algún sitio» que no llegó a precisar. Una de las incógnitas que quedarían por despejar es por qué Escribano hizo mención al ácido bórico como nexo entre ETA y el 11-M cuando en el informe definitivo de 2001 la Policía Científica no concluyó en ningún momento que la sustancia hallada en el piso de ETA en Salamanca fuera ácido bórico, por muy etiquetada que estuviera la bolsa que contenía el polvo blanco.

Un texto de Nati Villanueva publicado por el diario ABC el martes 10 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

EL PAIS se aferra a Garzón

Por Narrador - 10 de Octubre, 2006, 8:00, Categoría: ¿Garzón ha Prevaricado?

Garzón denuncia el "brutal y desmedido" ataque contra él por "pretensiones políticas" 

El magistrado advierte de que sin amparo "miles de jueces pueden ser objeto de campañas"

Madrid - Baltasar Garzón, titular del Juzgado Central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional, denunció ayer en un escrito al presidente del Consejo General del Poder Judicial que sufre "un brutal y desmedido ataque contra su independencia". Esa campaña de insultos pretendía, según Garzón, no sólo que "la investigación sobre la supuesta aptitud del ácido bórico para la fabricación de explosivos avance en el sentido por ellos deseado, sino, además, que también avancen en el sentido de sus deseos y pretensiones políticas las diligencias básicas y elementales sobre las posibles falsedades documentales...".

El escrito enviado ayer, ante la reunión de la comisión permanente del Consejo General del Poder Judicial prevista para hoy, donde se estudiará su solicitud de amparo, aclara el alcance del respaldo que pide. "No estoy solicitando del Consejo el amparo de mi honor frente a los insultos personales, descalificaciones e imputaciones delictivas que me han dirigido desde el pasado 30 de septiembre de 2006 aquéllos frente a quienes solicito el amparo del Consejo. Estas inadmisibles vulneraciones de mi derecho al honor serán hechas valer por mi parte ante los tribunales correspondientes", señala el juez. En otros términos, Garzón está anticipando que presentará, estos días, demandas de protección de su honor contra aquellos que le han atacado.

El juez aclara al Poder Judicial el tema sobre el que debe pronunciarse: "No es sobre si las actividades, declaraciones, artículos de prensa e intervenciones radiofónicas me han ofendido, sino sobre si tales acusaciones de haber prevaricado y coaccionado a testigos constituyen un ataque contra mi independencia como magistrado en mi actividad jurisdiccional".

Advierte de que "si el Consejo considera que una campaña de desprestigio profesional y de imputaciones delictivas no atenta ni perturba la independencia del juez, entonces debe decirlo así y vincularse a su propia doctrina para el futuro lo cual contribuirá a dar seguridad jurídica a los miles de jueces que pueden ser objeto de campañas similares".

Garzón explica al Poder Judicial su opinión sobre el objetivo que persiguen los insultos que ha recibido: "Tan brutal y desmedido ataque contra mi independencia", explica, "no sólo pretendían presionarme para que la investigación sobre la supuesta aptitud del ácido bórico para la fabricación de explosivos avance en el sentido por ellos deseado, sino, además, que también avancen en el sentido de sus deseos y pretensiones políticas las diligencias básicas y elementales sobre las posibles falsedades documentales, a las que estoy obligado cuando en el curso de una declaración testifical se pone de manifiesto ante mí la posible comisión de un delito, como sucedió en este caso".

En otros términos, el juez está denunciando que los ataques han buscado torcer sus diligencias en los dos puntos: el ácido bórico como presunta sustancia explosiva y la verdadera falsedad documental en el caso de los peritos del ácido bórico.

El primero se refiere a la causa del atentado de Casablanca, Marruecos. Garzón debe resolver si imputa en ella a Hassan El Haski, uno de los acusados de ese atentado, también imputado en el 11-M, por el delito de tenencia de explosivos ya que se le incautó, en su día, el citado ácido bórico. El segundo tema es la confesión de los propios peritos, ante Garzón, de que firmaron el 11 de julio de 2006 un documento de fecha 21 de marzo de 2005.

En su escrito, el juez Garzón apunta que en relación con el presunto delito de falsedad documental los ataques ya no afectan a su independencia habida cuenta de que ha resuelto inhibirse a favor de los juzgados ordinarios de la plaza de Castilla.

"Pero", añade, "no menos cierto es que la perturbación de mi independencia existió mientras estuve practicando las diligencias necesarias al respecto y sigue con respecto a mi actividad jurisdiccional referida a la aptitud del ácido bórico como explosivo o material apto para la elaboración de explosivos. De ahí, precisamente, las constantes referencias en quienes perturban mi independencia judicial a que estoy encubriendo a los responsables de los atentados terroristas del 11-M".

Garzón reitera la petición de amparo ante el vocal del CGPJ José Luis Requero, quien le denunció en la comisión disciplinaria, y anuncia su intención "de recusarlo caso de que no se abstuviera" al votarse la solicitud de amparo en el pleno del consejo. Requero anunció ayer que no se abstendrá.

Un texto de E. E. y J. M. R. publicado por el diario EL PAIS el martes 10 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Del atentado al honor al efecto perturbador 

Los argumentos esgrimidos por el juez Baltasar Garzón en su petición de amparo al Poder Judicial fueron ampliados ayer por el propio magistrado. Lo que sigue es un resumen de su escrito:

"El Consejo debe pronunciarse, por tanto, y así se lo he pedido, no sobre si las actividades, declaraciones, artículos de prensa e intervenciones radiofónicas me han ofendido, sino sobre si tales acusaciones reiteradas y con una difusión extraordinaria de haber prevaricado y coaccionado a testigos con motivo de mi actividad jurisdiccional constituyen un ataque contra mi independencia como magistrado en mi actividad jurisdiccional. Si el Consejo considera que una campaña de desprestigio profesional y de imputaciones delictivas de la magnitud de la que he sido y sigo siendo objeto con motivo de una actuación jurisdiccional no atenta ni perturba la independencia del juez, entonces debe decirlo así y vincularse a su propia doctrina para el futuro, lo cual contribuirá a dar seguridad jurídica a los miles de jueces que podemos ser objeto de campañas similares. Abrir la puerta a que se entienda que este tipo de acciones no pasan de ser un atentado al honor es, cuando menos, perturbador, máxime si esto se dice desde las más altas instancias del Poder Judicial".

"Es, por tanto, de una evidencia palmaria que quienes han perturbado mi independencia como juez no sólo pretenden presionarme para que la investigación sobre la supuesta aptitud del ácido bórico para la fabricación de explosivos avance en el sentido de sus deseos, sino también de sus pretensiones políticas las diligencias básicas y elementales sobre las posibles falsedades documentales, a las que estoy obligado cuando en el curso de una declaración testifical se pone de manifiesto ante mí la comisión posible de un delito, como sucedió en este caso".

"Solicito que conceda su amparo y confirme que ha existido y sigue existiendo una perturbación grave de mi independencia judicial con respecto a mi actividad jurisdiccional referida a las diligencias sobre la falsedad documental cometida en un informe policial, aunque formalmente tal perturbación ya no pueda existir, dado que me he inhibido de la instrucción de esos hechos".

"Por lo demás, se mantiene íntegra la petición de amparo frente al vocal del Consejo General del Poder Judicial, señor Requero, quien incluso después en varios programas de radio y televisión ha mantenido su postura, predeterminando el sentido de su voto, en el momento correspondiente, y para tal caso, anuncio mi intención de recusarlo, caso de que no se abstuviera...".

Texto publicado por el diario EL PAIS el martes 10 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


“Ante el amparo” (Editorial de EL PAIS)

La Comisión Permanente del Consejo del Poder Judicial, constituida por cuatro vocales y el presidente de la institución, Francisco José Hernando, deberá hoy por tercera vez decidir si ampara o no al juez Garzón, acusado públicamente de fabricar las diligencias sobre el informe del ácido bórico y de imputar prevaricadoramente por falsedad a sus autores. En esta ocasión, la mayoría de esta Comisión -los dos vocales propuestos en su día por el PP y el presidente del Consejo, habitualmente alineado con los vocales conservadores- ya no puede poner como pretexto para eludir un pronunciamiento que el juez afectado no ha solicitado el amparo.

Garzón lo ha solicitado formalmente y, por si había alguna duda sobre sus pretensiones, las reiteró ayer en un nuevo escrito al Consejo. Ese amparo lo plantea de manera expresa frente a las imputaciones que le han hecho tres medios de comunicación, que forman bloque a favor de la teoría de la conspiración sobre el 11-M; el diputado del PP Jaime Ignacio del Burgo, propagador entusiasta de la misma teoría; y el vocal del Consejo José Luis Requero, que en una iniciativa insólita y filibustera denunció por su propia cuenta a Garzón, saltándose a la torera la independencia y la imparcialidad a la que le obliga su condición de vocal de la institución.

La iniciativa de Garzón hace todavía más inanes las disquisiciones que han hecho Hernando y algunos vocales sobre si se siente el juez intimidado u ofendido en su honor. Lo que se ha dicho de este juez es algo más grave que un atentado al honor, pues afecta objetivamente a la función jurisdiccional que ejerce. ¿O no afecta a la función, además de insultar al juez, tildarle como han hecho sus acusadores "de torturador nazi", como antes hicieron con Del Olmo al que llamaron "guiñapo humano", "despojo" e "inútil"?

El Consejo debe decidir si señalar públicamente que en la Audiencia Nacional existe un juez prevaricador afecta o no a la jurisdicción como tal -a su credibilidad y a su prestigio- y supone una gravísima perturbación de su independencia en el ejercicio de sus funciones. Dar por buenas las imputaciones delictivas proferidas contra Garzón obligaría, en buena lógica, a que el Consejo las investigara con las naturales consecuencias, bien para el juez, bien para sus calumniadores. El Consejo está obligado, por tanto, a pronunciarse y a responder claramente a lo que le demanda Garzón: si se ha perturbado su independencia y se ha interferido gravemente en su actividad jurisdiccional tanto en el caso del ácido bórico como en el sumario sobre el atentado de Casablanca.

Editorial publicado por el diario EL PAIS el martes 10 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


José Luis Requero: «Al juez Garzón no le inquieto ni yo; y es imposible que haya habido injerencia»

Por Narrador - 10 de Octubre, 2006, 7:00, Categoría: ¿Garzón ha Prevaricado?

Madrid - Su decisión de ordenar al Servicio de Inspección del CGPJ que investigue las circunstancias en que se produjeron los interrogatorios del juez Garzón a los peritos que elaboraron un informe donde se relacionaba a ETA con el 11-M ha provocado multitud de reacciones. Se ha visto inmerso en una tremenda polémica y ha sido criticado con dureza desde sectores tanto judiciales como políticos. Él se defiende e insiste en que actuó en el ejercicio de sus competencias y con la finalidad de que se puedan aclarar las denuncias publicadas sobre esas cuestiones.  

- ¿Qué piensa de toda la polémica suscitada por su petición?

- Me ha dejado sorprendido, porque esta iniciativa forma parte del ejercicio ordinario de nuestras competencias. La única razón que justifica esta polvareda es que se está ante un asunto que ha tenido mucho eco en los medios de comunicación, una ramificación del 11-M, donde se concitan de alguna manera las guerras tanto políticas como entre medios de comunicación; y el hecho de que tiene como protagonista a un juez que lleva monopolizando las noticias judiciales desde hace casi 20 años. En todo caso, a Garzón no le inquieto ni yo.

- ¿Cree que hay algún interés oculto detrás de toda esta «movida» en la que se ha visto involucrado?

- No lo sé. Sí sé, en cambio, cuáles son mis motivaciones, que son las de indagar la realidad de una noticia que da cuenta de un hecho en sí muy grave. Todo esto se me echa en cara por quienes defienden ahora a ultranza la acciones de un juez que actúa a golpe de un titular de periódico, cuando ese juez, al que ahora tanto alaban y protegen, en el «caso Gal» actuó muy al hilo de las investigaciones de un medio de comunicación.- El juez Garzón denuncia en su petición de amparo al CGPJ una supuesta injerencia en su actividad por su iniciativa.

- Yo admito que el Consejo o uno de sus miembros pueda perturbar la independencia de un juez. Esto no lo digo ahora, sino que lo tengo dicho hace 8 o 9 años, en público y por escrito. Ahora bien, en este caso se está ante un ejercicio de competencia en el que se ordena que se investiguen unos hechos, para ver si son o no ciertos, y esto es algo que han hecho otros vocales en distintas ocasiones. En cualquier caso, la perturbación o injerencia es imposible, porque mi iniciativa se produce cuando él ya ha realizado todas las actuaciones judiciales, con lo que no puede influir en nada y es imposible que se afecte a su imparcialidad.

- ¿No está prejuzgando con estas manifestaciones, o con las que realizó el propio presidente, Francisco Hernando, el acuerdo que se pueda adoptar?

- Probablemente, pero también habrían prejuzgado todos aquellos vocales que ya se han pronunciado a favor de otorgar el amparo al señor Garzón. Si a nosotros se nos recusa o piden nuestra abstención, también habría que acordarla respecto de éstos.

- ¿Y qué piensa de las críticas del grupo minoritario del Consejo a los acuerdos adoptados?

- Están cargadas de cinismo y causan un daño tremendo al Consejo y, en general, a la Justicia. Pero tampoco me sorprenden, porque desde el año 2001 llevan intentando desprestigiar a este CGPJ por el mero hecho de que ellos no lo controlan.

Críticas

- Un dirigente del PSOE, Julio Villarrubia, llegó a decir que usted se encuentra incluso fuera del sistema.

- Depende con qué sistema se encuentre él identificado, si es con el de aplaudir a presos que iban a entrar en la cárcel de Guadalajara (los condenados por el «caso Gal»), con el de que un juez tenga que practicar una entrada y registro en la sede de un partido político (el ordenado por Marino Barbero en la sede del PSOE por el «caso Filesa») o con un sistema donde afiliados a un partido son condenados por terrorismo de Estado o falsedad o financiación irregular de ese partido. Yo no creo en ese tipo de sistemas. Creo en el que se deduce de la Constitución de 1978, de la Declaración de los Derechos del Hombre de 1948, de la Convención Europea de Derechos Humanos y del Pacto de los Derechos Civiles y Políticos de Nueva York.

- El ministro de Justicia también criticó su iniciativa.

- Esa crítica es insólita pues la razón de ser del CGPJ es gobernar el Poder Judicial para que el Gobierno, el Ejecutivo, no ponga «sus manos» en este poder. Por lo tanto, está fuera de lugar que el ministro le diga al Consejo cómo tiene que gobernar la Justicia. Esto no lo puede hacer y seguro que lo sabe muy bien el ministro, como afamado catedrático que es de Derecho Constitucional.

- Si uno de los protagonistas no fuese el juez Garzón, ¿se hubiese producido toda esta polémica?

- No se habría producido, por la sencilla razón de que el hecho origen de la misma no habría tenido semejante trascendencia en los medios. Lo que no quita para que lo investigásemos, de conocerlo.

Una entrevista de F. Velasco publicada por el diario LA RAZON el martes 10 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

El Rencor y el delirio de Aguilar y Ekaizer

Por Narrador - 10 de Octubre, 2006, 6:00, Categoría: ABC y EL PAIS contra EL MUNDO

“La oxidación de los metales” por Miguel Ángel Aguilar

Continúan los ejercicios de prestidigitación periodística en medio de la admiración embobada del público que llena la sala, acude a los quioscos y sintoniza las emisoras de radio y los canales de televisión. Pero, ahora que tanto la inteligencia abstracta como la emocional han encontrado su adecuada correlación bioquímica, conviene proceder de modo que no decaiga el espectáculo, atendiendo a la consigna irrenunciable de "queremos saber", siempre en línea con los esfuerzos de los nuevos Presupuestos Generales del Estado respecto al capítulo del I+D+i (Investigación, Desarrollo e Innovación) de absoluta necesidad para mantenernos competitivos en un mundo globalizado y que habían quedado durante décadas en el más lamentable de los abandonos.

Dice, por ejemplo, nuestro amable químico de cabecera, Emilio Iglesias Delgado, que "el ácido bórico si penetra en el cuerpo provoca náuseas, pero si penetra en la vida política provoca, al parecer, alucinaciones". Asegura, además, que el ácido bórico es un ácido débil, que se vende libremente en las farmacias, que sirve para las vaginitis pero también para controlar la velocidad de fusión del uranio en las centrales nucleares y que su fórmula es H3BO3. En definitiva, recomienda a quien lo tenga en casa que proceda a deshacerse de los discos de la Orquesta Mondragón, a eliminar hasta el último resto de pacharán, a cambiar de furgoneta y a abandonar el país procurando no llamar la atención de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado que controlan las fronteras.

Cuando tantas esperanzas tenía depositadas la ciudadanía en quienes han tomado sobre sí la pesada carga de dar respuesta al "queremos saber" sobre el 11-M, observamos cómo, sin previo aviso, desaparecen de las primeras páginas del diario que nos alumbra en la noche todas las figuritas del cuidadoso belén compuesto con paciencia durante dos años, a base de Trashorras, Zouhier, la mafia asturiana de la dinamita, Manolón, la Kangoo, los 327 jubilados del TEDAX, el ácido bórico, el diputado de UPN en funciones de reporter Tribulete, Jaime Ignacio del Burgo, el castillo de Herodes y los Reyes Magos de Oriente, para dejar sólo, como quedó el Joven caballero en un paisaje de Vittore Carpaccio, al juez Campeador. Baltasar Garzón queda, así, convertido, por arte de birlibirloque, en la suma de todas las prevaricaciones imaginables, sin mezcla de bien alguno. Por eso, cunde el interrogante de a qué presiones habrán acabado sucumbiendo nuestros valedores cívicos o qué dádivas habrán terminado aceptando para desertar de su insustituible función.

Mientras, sobre el desistimiento del empleo de las armas, que se espera de los etarras todavía en el aprisco de la banda terrorista -partir del momento del que llamaron con sonoridad militar alto el fuego-, apenas llegan noticias. Prevalecen los ruidos ambientales, caracterizados por los nuevos episodios de la kale borroka y los altibajos en la cotización de los agentes que se presumían interlocutores autorizados para ordenar el último rompan filas de los efectivos disponibles en formación. Ahora, la esperanza más sólida se basa en el proceso de oxidación de los metales. Algunos cubanos declaraban su admiración por la banda etarra porque "iban siempre con el hierro [la pistola] por delante". Pero el hierro, al fin metal, está también sometido a la erosión inhabilitadora. Esperemos que las armas de los terroristas acaben "tomadas de orín y llenas de moho", como aquellas que don Quijote quiso recuperar de sus bisabuelos, que pronto tengan la condición de herrumbrosas lanzas por utilizar el título de Juan Benet.

Reconozcamos que tal vez pueden sumarse otras mejoras ambientales, aquí y en el área internacional, y que se habría producido un sólido progreso moral si, como dijo el lehendakari hace unos meses, entre los vascos se hubiera instalado la tolerancia cero al asesinato con pretensiones de argumento político. Pero, todavía, debe atenderse al poeta Luis García Montero, quien en su último libro, El envés de los mitos (Tusquets Editores. Barcelona 2006), describe "el óxido de sus nostalgias y de sus utopías". Y de otras de tantos otros, en nombre de las cuales se ha vertido tanta sangre. Basta.

Publicado por el diario EL PAIS el martes 10 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


“Un juez en la boca del lobo de los teóricos de la conspiración” por Ernesto Ekaizer

Las campanas de la conspiración doblaron por Baltasar Garzón mucho tiempo antes de hacerse cargo del caso del ácido bórico. La fecha clave es el jueves 15 de julio de 2004. Ese día, Garzón, al ser interrogado en la comisión parlamentaria de investigación del 11-M, destruyó pieza por pieza los argumentos de la hipotética colaboración entre ETA y los radicales islamistas en el atentado del 11-M.

El diputado del Partido Popular Jaime Ignacio del Burgo ajustó cuentas con el juez en su libro 11-M, Demasiadas preguntas sin respuesta, publicado por la Esfera de los Libros, editorial vinculada al diario El Mundo.

Del Burgo ya avanzaba los elementos de la teoría de la conspiración. "Por aquella época", diciembre de 2003, "tanto la UCIE como el juez Garzón recibieron señales inequívocas de que se estaba cociendo algo gordo", advierte en su libro, en febrero de 2006.

Según afirma, el juez Garzón "tenía, pues, controlados a varios de los terroristas a los que en algún momento se ha imputado la autoría intelectual del atentado [del 11-M]". Por esta razón, Del Burgo sostiene: "Resulta muy difícil de entender cómo es posible que pudiera planearse y ejecutar el atentado no sólo en las narices de los cuerpos policiales, sino también en las del juez Garzón y del propio Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Incomprensible".

El hecho de que Garzón comenzara a instruir el caso del ácido bórico levantó todas las alarmas de quienes sostenían la relación entre ETA y los radicales islamistas que atentaron en el 11-M. ¿Por qué? Por la inconsistencia de la prueba elaborada. ¿Pero quién podía destapar esa inconsistencia? Un juez independiente. Y, sobre todo, independiente de la teoría de la conspiración.

Si no hubiese sido por la instrucción de Garzón, las inconsistencias hubieran quedado sepultadas. Y la apariencia de realidad sería la realidad. Esto es: tres peritos que vincularon científicamente a ETA con los autores materiales del 11-M fueron manipulados por sus superiores vendidos al Gobierno socialista.

Los intelectuales de la teoría de la conspiración y el PP movilizaron contra Garzón todas sus baterías. Pero ha resultado muy tarde: la trama conspirativa, con los tres peritos incluidos, algunos de ellos utilizados, ha quedado al descubierto.

Es previsible que Garzón exponga en un auto judicial, en las próximas horas, la crónica de la conspiración paso a paso. Tendrá que hacerlo en relación con el fondo -¿es el ácido bórico sustancia explosiva?- y la forma -¿quién fabricó una prueba inconsistente? Ninguna movida procesal futura podrá borrar esta verdad.

Publicado por el diario EL PAIS el martes 10 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


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