El Blog

Calendario

<<   Octubre 2006  >>
LMMiJVSD
            1
2 3 4 5 6 7 8
9 10 11 12 13 14 15
16 17 18 19 20 21 22
23 24 25 26 27 28 29
30 31      

Sindicación

Foros

Un Suplemento de

Alojado en
ZoomBlog

La 'Conspiración' que nunca ha existido (11 de octubre de 2006): Disparatado Auto de Garzón

Por Narrador - 11 de Octubre, 2006, 7:30, Categoría: ¿Garzón ha Prevaricado?

Garzón acusa al perito Escribano de fabricar la relación entre ETA y el 11-M 

El magistrado archiva el 'caso del ácido bórico' sin ampliar la imputación de El Haski

Madrid - El juez Baltasar Garzón archivó ayer el denominado caso del ácido bórico sin ampliar la imputación del islamista Hassan el Haski, por no tratarse de una sustancia explosiva. Al mismo tiempo, el juez, en un auto de 15 folios, revela que, de las investigaciones que ha hecho, se ha "demostrado, sin duda racional alguna", que el perito Manuel Escribano realizó la "prefabricación intencionada" de la supuesta vinculación entre ETA y los presuntos autores de los atentados terroristas del 11 de marzo, en este caso el islamista Hassan el Haski, "para que produjera un efecto espurio a la propia pericia".

Garzón concluye que Escribano fabricó un nuevo documento, que no era oficial, y que lo entregó a El Mundo con la finalidad de imputar una falsedad a sus superiores, que cumplieron las normas legales y de calidad de la policía al rechazar el borrador que el perito les presentó en marzo de 2005.

En el auto dictado ayer, Garzón señala que el hecho de que el ácido bórico hubiera servido para fabricar explosivos hubiera tenido gran incidencia en la causa, ya que al islamista Hassan el Haski se le persigue por su intervención en los atentados de Casablanca y en los del 11-M. Pero el auto añade que "esto no ha sido así al haberse demostrado -sin duda racional alguna- la prefabricación intencionada de tales observaciones para que produjeran un efecto espurio a la propia pericia, en concreto la supuesta vinculación entre ETA y los presuntos autores de los atentados terroristas del 11 de marzo, en este caso Hassan el Haski".

El magistrado precisa que "ello se ha realizado, sin la más mínima base científica sustentándolas en simples elucubraciones y omitiendo datos relevantes cuya presencia habría supuesto la inocuidad de aquellas observaciones, y dentro de ellas, la del ácido bórico como sustancia explosiva".

Desacreditar la investigación

Por el contrario, añade el auto, "esa omisión suponía dar pábulo a la incidencia extrapericial de las mismas, acorde con cierto debate social construido en torno a aquel caso [el 11-M] para desacreditar la investigación e instrucción sumarial". Garzón agrega que el informe-borrador de 21 de marzo de 2005, en el que se incluía la vinculación de ETA con el 11-M a través del ácido bórico, "en ningún caso (...) buscó una realidad científicamente constatada", con observaciones, "tan genéricas como perversas e impropias de un informe pericial".

El magistrado establece que no consta ningún dato, informe, documento, estudio o similar que permita afirmar que el ácido bórico haya tenido algún uso como elemento de sustancia explosiva hasta la fecha en España. Agrega que "revisados todos los manuales de explosivos intervenidos a terroristas de ETA y los encontrados, en memorias externas, en el piso de la calle Carmen Martín Gaite de Leganés, en ninguno de ellos se hace mención al ácido bórico como componente o material utilizado para la fabricación de explosivos".

El auto incide en que tras la desarticulación del comando Buruhauste de ETA, que tramitó el Juzgado Central de Instrucción número 4, por delito de terrorismo, se halló ácido bórico en un piso franco de Salamanca como consta en el informe número 868-Q1-01 de 5 de diciembre de 2001. No obstante, en el informe que se remitió al juzgado "no consta siquiera referenciada la mención del ácido bórico ante la ausencia de conexión con el objeto investigado, ya que está acreditado que era para utilizarlo como producto de higiene personal".

El hecho de que el perito Manuel Escribano, autor del informe-borrador, no quisiera profundizar sobre la naturaleza del ácido bórico, sino "resaltar la hipotética y artificial conexión" entre los islamistas y ETA; y el que los expertos en explosivos prescindieran de mencionar al juez el hallazgo del ácido bórico en el piso franco de ETA en Salamanca, por ser inocuo, lleva a Garzón a afirmar que habría que reflexionar sobre las intenciones de Escribano. La inclusión de las observaciones, sobre la posible relación de los islamistas con ETA, "se desvela no sólo artificial sino intencionadamente traída para ofrecer un resultado irreal, contrario a la línea de investigación policial y judicial, y con el fin de cuestionarla".

La parte de la observación de los peritos que concluye que por tener ácido bórico los etarras, El Haski y un militante antisistema estén relacionados entre sí, hayan tenido un mismo tipo de formación o sean los mismos autores, para Garzón "es simplemente delirante, ya que no tiene -ni siquiera como posibilidad- el más mínimo rigor científico o real, según los datos del informe, que lleve a mantener esta afirmación".

El juez se pregunta por la finalidad perseguida al vincular a la organización terrorista ETA con los islamistas y señala que esa finalidad se comprueba con los acontecimientos posteriores: "Reconstrucción del informe-borrador pericial no oficial, firma posterior (11.07.06) simulando el documento para darle alcance oficial presentándolo a los superiores, entregándolo a un medio de comunicación y presentándolo, tanto éste como los peritos (la n° 11) en sede judicial (Juzgados Centrales 6 y 5 respectivamente), para imputar una falsedad a los superiores que cumplieron con las normas legales y de control de calidad al rechazar ese informe".

Texto de José Yoldi publicado por el diario EL PAIS el miércoles 11 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


"Una apariencia creada" 

Madrid - El juez Garzón dedica todo un apartado de su auto al documento que le entregó en el juzgado la perito Isabel López Cidad, en el que constan las observaciones sobre la posible vinculación entre ETA y los autores de los atentados del 11-M. Ese informe, según el auto, fue creado por el perito Manuel Escribano para la ocasión y firmado por los tres peritos en julio de 2006. El magistrado señala que el documento entregado por López Cidad y el publicado por El Mundo "han sido extraídos del único original fabricado por el señor Escribano (perito nº 9) y al que sólo él tenía acceso".

El auto explica que fue Escribano quien introdujo las impresiones sobre el ácido bórico en un borrador de marzo de 2005 que nunca adquirió carácter de documento oficial y que el 11 de julio de 2006 el propio Escribano "fabricó un nuevo original (...) creado para la ocasión" y que pasó a la firma de los otros peritos.

Posteriormente, entregó una fotocopia a su jefe, José Andradas, ocultando que se trataba de un documento nuevo, "con el fin de dar la apariencia de que guardaban el original" para hacerlo pasar por documento oficial.

"Una vez creada la apariencia documental y presentada oficialmente" [a Andradas], dice el auto, "fue puesto en circulación mediante su envío al diario El Mundo en fecha que no consta, pero entre el 11 de julio y el 21 de septiembre de 2006. El documento fue extraído por el autor del mismo del disquete y repartido por él, como lo demuestra ser el único que tenía acceso y que todos los documentos tienen la misma alteración en su texto, que parte del original; en concreto, en su página 2 en la 8 línea de las observaciones se escribe al Juzgado 'Ventral' en vez de Central y porque el análisis pericial de firmas así lo acredita, sin ningún género de dudas".

"Las rúbricas y firmas contenidas en los documentos, 1 (el publicado por El Mundo) y 2 (el aportado a este juzgado por la sra. López Cidad) son reproducciones, son idénticas en ambos ejemplares y por lo tanto han sido obtenidas de un original común previo".

Texto de José Yoldi publicado por el diario EL PAIS el miércoles 11 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Crónica de una conspiración para deslegitimar el juicio del 11-M 

Los 15 folios dictados ayer por el juez Baltasar Garzón constituyen la radiografía de una conspiración. Los organizadores de la prueba falsa del ácido bórico pretendían, según el juez, "desacreditar la investigación instrucción sumarial" del caso del 11-M.

¿Cómo avanzar en esa campaña de deslegitimación anticipada del juicio del 11-M? He aquí la respuesta: "La prefabricación intencionada de tales observaciones [relación ETA-islamistas] para que produjeran un efecto espúreo a la propia pericia, en concreto, la vinculación entre ETA y los presuntos autores de los atentados del 11 de marzo, sin la más mínima base científica sustentándolas en simples elucubraciones y omitiendo datos relevantes cuya presencia habría supuesto la inocuidad de aquellas observaciones, y dentro de ellas, la del ácido bórico como sustancia explosiva".

El juez analiza paso a paso los movimientos de los conspiradores. El objetivo fijado de antemano: crear la apariencia de una relación ETA-islamistas. Este objetivo está determinado por el debate político en España durante las fechas en que los tres peritos realizan la pericia, esto es, marzo de 2005.

En aquellos momentos, la comisión de investigación parlamentaria del 11-M es la caja de resonancia. La coalición de conspiradores ya citada fracasa tras denodados intentos de colar la teoría de los supuestos vínculos ETA-islamistas.

Los peritos, dirigidos por Manuel Escribano, también fracasan. Sus superiores, al leer sus observaciones, estiman que se trata de una elucubración carente de base científica. Y su informe sobre el ácido bórico es rechazado. Se elabora, por tanto, un informe diferente.

El mérito de la radiografía del juez es éste: los peritos, sobre todo Escribano, saben que están fabricando una prueba a sabiendas. Los otros dos le acompañan. ¿Cómo lo sabe el juez? Porque ha podido verificar que los peritos, al plasmar sus observaciones, han omitido conclusiones que ellos mismos habían vertido en informes anteriores sobre el ácido bórico.

El juez señala: "No es una omisión casual por parte de quien hizo el informe [Escribano] y que los otros dos firmaron sin leer o cuestionar, sino perfectamente meditada, para aquél, porque de su presencia o no dependía poder mantener o no la posibilidad a la que se refiere la observación tercera (conexión entre ETA y organizaciones terroristas islamistas o yihadistas)".

La operación se consuma en julio pasado. El Mundo y el PP necesitan más madera para alimentar la caldera de la conspiración. ¡Escribano fabrica, pues, el documento de marzo de 2005 con fecha 11 de julio de 2006! El 21 de septiembre está en la portada del periódico con el mismo error del disquete de Escribano. Es decir: Juzgado Ventral en lugar de Juzgado Central... La V por la C.

Texto de Ernesto Ekaizer publicado por el diario EL PAIS el miércoles 11 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Garzón dice que Escribano «fabricó» el borrador con el fin «espurio» de vincular a ETA con el 11-M

MADRID. El juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón zanjó ayer su investigación sobre el «caso bórico» en un auto tan concluyente como demoledor. El perito Manuel Escribano, autor del borrador que vinculaba a ETA con el 11-M a través del ácido bórico -hallado en poder de El Haski-, «fabricó» intencionadamente su escrito. El funcionario policial, imputado por falsedad documental, introdujo las observaciones que establecían la relación de la banda terrorista con los atentados de Madrid «para que produjeran un efecto espurio a la propia pericia». «Y ello, sin la más mínima base científica, sustentándolas en simples elucubraciones y omitiendo datos relevantes cuya presencia habría supuesto la inocuidad de aquellas observaciones y, dentro de ellas, la del ácido bórico como sustancia explosiva».

Lo anterior es sólo una de las conclusiones a las que llega el magistrado en el auto en el que ayer dio por concluida la pieza separada sobre los usos del ácido bórico al considerar que esta sustancia -ni explosiva ni incendiaria- no tiene relevancia jurídico-penal. De esta forma, Garzón concluye su investigación sin considerar necesario imputar a Hassan El Haski, además de por pertenencia a organización terrorista (en relación con los atentados de Casablanca), por tenencia de explosivos.

Observaciones «inveraces»

El juez aprovecha su resolución no sólo para justificar su competencia para la práctica de las primeras diligencias (las relacionadas con la presunta falsificación), sino para explicar con todo detalle la «fabricación» del documento que terminó con la imputación de los peritos Manuel Escribano, Isabel López Cidad y Pedro Manrique. Es al primero de ellos, el autor del borrador, sobre el que Garzón lanza las mayores críticas. Las observaciones que este perito hizo constar en el texto que el pasado julio recuperó de «sus» archivos informáticos eran «inveraces y preconstituidas con finalidad distinta a la propia del informe».

Además, señala que el hecho de mencionar como antecedente de ácido bórico el hallazgo de esta sustancia en el piso de un «comando» de ETA en Salamanca «no respondía al interés de sugerir la investigación de hechos relacionados, ya que eran inexistentes, sino a generar una apariencia sin sustento real alguno que vinculara a la organización terrorista ETA con los atentados del 11 de marzo». Y es que el juez señala que, como publicó ayer ABC, el informe definitivo de la Policía sobre el análisis de las sustancias halladas en el piso franco de ETA no acredita la existencia de ácido bórico.

«Los expertos en explosivos tampoco consideraron elemento, siquiera relacionado con los explosivos, al ácido bórico, hasta el punto de que no aparece en el informe unido a la causa», añade Garzón. Pero el juez va aún más lejos, e igual que menciona que los «antecedentes» que Escribano señaló en su borrador «fueron intencionadamente traídos» a su escrito (entre ellos, la aparición de bórico en Salamanca), apunta que ocultó que en un informe anterior elaborado por él mismo en el que dejó constancia de que «no es sustancia explosiva ni incendiaria».

«No es una omisión casual»

La no inclusión de este extremo en sus observaciones del borrador al que, según el juez, «dieron apariencia documental», «no es una omisión casual por parte de quien hizo el informe (Escribano) y que los otros dos firmaron sin leer o cuestionar, sino perfectamente meditada por aquél, porque de su presencia o no dependía poder mantener o no la posibilidad» de que se relacionara a ETA con el 11-M. Garzón añade que ha quedado clara la falta de consistencia y omisión de «datos relevantes y fundamentales» que al menos dos de los tres peritos (Escribano y López) conocían, por lo que «habrá que preguntarse sobre el alcance de esas omisiones, que cobran relevancia no sólo en función de la afirmación de conexidad entre autores de hechos terroristas, sino de la finalidad que se perseguía con la misma».

En este sentido, el juez subraya que Escribano era la única persona que tenía acceso a ese documento, el que presentó como oficial. Sólo él tenía el archivo informático sin modificar desde su creación (en marzo de 2005) y el único que ha hecho uso de él para tres finalidades concretas. La primera era su fabricación (mediante impresión nueva) y firma el 11 de julio de 2006 (con fecha 21 de marzo de 2005) para darle apariencia real y presentarla a su superior. La segunda, para su entrega a «El Mundo», que lo publicó el 21 de septiembre; y, finalmente, para presentarlo en el Juzgado Central de Instrucción número 5 a través de la perito Isabel López, «alcanzando con ello el carácter oficial del documento».

El juez considera acreditado que el borrador «sólo estaba en el disquete» que fue intervenido por orden judicial el pasado 29 de septiembre. Este soporte informático se encontraba en el interior de un cajón de la mesa de laboratorio en la que Escribano guardaba sus efectos y del que sólo él tenía la llave. «El referido disquete, por el lugar donde se ubicaba y formar parte de un grupo mayor de elementos informáticos (...) presuntamente indica que las impresiones de los textos aparecidos en el registro fueron hechas por Manuel Escribano u otra persona con sus instrucciones (...)». Esto lleva al magistrado a concluir que los documentos que se presentaron en el Juzgado y el publicado por «El Mundo» «han sido extraídos del único original fabricado por el señor Escribano y al que sólo él tenía acceso».

Respecto a la eliminación de las observaciones del borrador por parte del superior de Escribano, Francisco Ramírez, no sólo era «oportuna», sino que era la única medida legal y posible de acuerdo con las normas de calidad vigentes en la Comisaría General de Policía Científica»

Texto de Nati Villanueva publicado por el diario ABC el miércoles 11 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Blog alojado en ZoomBlog.com