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El juicio por el "Caso Pípol" en la Prensa Asturiana (1 de noviembre de 2006): Otro Tedax si declarará

Por Narrador - 1 de Noviembre, 2006, 6:00, Categoría: Juicio del Caso 'Pipol'

El tribunal acepta la declaración de otro perito que sustituirá al fallecido en 2005

El agente, que pertenece a los Tedax, fue el que recogió la dinamita en las dependencias policiales de Oviedo

Gijón - Un perito policial, miembro del grupo especial de desactivación de explosivos de la Policía Nacional, declarará en el juicio sobre la «operación Pípol» en sustitución del que estaba citado en un primer momento, que falleció en 2005. El tribunal aceptó ayer la petición que había hecho el fiscal de llamar a declarar a otro perito y mantener así el único testimonio técnico que existe sobre la dinamita localizada en el garaje que, según la acusación pública, compartían José Emilio Suárez Trashorras, Antonio Toro y José Ignacio Fernández Díaz, «Nayo».

El presidente del tribunal, Bernardo Donapetry, argumentó su decisión en la jurisprudencia del Tribunal Supremo, que marca que se puede «sustituir a un perito por otro» cuando se trata de una declaración sobre una prueba que ya existe. La petición de declaración del tedax se presentó en plazo por parte del fiscal y fue aceptada por la Audiencia, lo que para Donapetry respalda esta decisión de aceptar, tras el fallecimiento del primer perito, la citación del segundo.

Los abogados de Toro y Suárez Trashorras, María Teresa Suárez y Gerardo Turiel, respectivamente, formularon su protesta alegando que no consta que este nuevo agente haya participado en la elaboración de ningún informe. De hecho, su referencia profesional sólo aparece en una ocasión en todo el tomo y es en la diligencia de destrucción de la dinamita localizada en el garaje.

El tedax fallecido en agosto de 2005 en un accidente de moto en el casco urbano de Avilés, y al que el fiscal José Perals había llamado en un primer momento, fue el que recogió la dinamita del garaje de Avilés y la trasladó a las dependencias policiales en Oviedo, es decir, el encargado de iniciar el protocolo de actuación del grupo. El que declarará el próximo 13 de noviembre fue el encargado de recogerla cuando llegó a la Jefatura en la capital.

Por su parte, la diputada del Partido Popular Alicia Castro ha enviado otras dos preguntas al Congreso de los Diputados en esta ocasión sobre la «Pípol»; pide conocer los motivos por los que el informe sobre los explosivos no se remitió antes al juez (prueba no admitida por Donapetry) y por qué no se notificó al fiscal la muerte del tedax.

Información de Érika Valles publicada por el diario LA NUEVA ESPAÑA miércoles 1 de noviembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


«Espero que os tiréis a Manolón como a mi hijo»

Los padres de Trashorras dicen que el avilesino intentó «aclarar la verdad»

Gijón - «Espero que os tiréis a Manolón como os tirasteis a mi hijo a hacer las fotos y que no le tapéis la cara». La madre de José Emilio Suárez Trashorras, Conchita Trashorras, se dirigía ayer por primera vez a los periodistas que siguen el juicio de la «operación Pípol». Al terminar la vista oral la mujer se acercó para recordar que la declaración del que fuera jefe de estupefacientes de Avilés, Manuel García Rodríguez, será el próximo lunes, día 6.

«Emilio siempre trabajó para Manolón», puntualizó José Manuel, padre del ex minero, a las palabras de su esposa. Los dos han acudido, cada día, al Juzgado de Gijón para ver a su hijo. En la sala le han mostrado su apoyo con constantes gestos de cariño. En alguna ocasión, incluso, han podido acercarse a él para abrazarle.

«Mi hijo no es ningún terrorista ni ningún delincuente. Nunca estuvo preso y hay documentos que lo demuestran. Podéis mirarlo», afirmaba Conchita Trashorras mientras recordaba que su única intención fue siempre «aclarar de dónde venía todo el tema. Saber la verdad». Y ante esta afirmación, los padres del imputado por el 11-M lo tienen claro: «Sólo hay que ver las declaraciones de los jefes. No dicen nada más que paja», afirman en relación a los testimonios que los responsables policiales que desarrollaron la «operación Pípol» en Asturias están haciendo en el juicio.

«Emilio es una buena persona», dicen con firmeza. José Manuel Suárez recuerda que «tiene una enfermedad», refiriéndose a la esquizofrenia que sufre y que, tal como declaró el ex minero en su declaración en el juicio, se le ha agravado durante los últimos meses.

El matrimonio Suárez Trashorras espera con impaciencia la declaración de Manolón, que finalmente se producirá el primer día de la próxima semana. El agente ya acudió el pasado lunes, cuando estaba citado inicialmente, al Juzgado. Allí se encontró con los padres del avilesino, con los que cruzó un pequeño gesto de saludo.

Información de Érika Valles publicada por el diario LA NUEVA ESPAÑA miércoles 1 de noviembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Un policía denuncia a Trashorras por agresión

Gijón - Uno de los agentes de los antidisturbios que están en la sala para custodiar a los detenidos presentó en el Juzgado de guardia una denuncia por agresión e insultos contra José Emilio Suárez Trashorras.

Los hechos sucedieron, según consta en la denuncia, durante el receso de la vista oral el lunes. Trashorras se puso a hablar con su cuñado, Antonio Toro, y el agente le llamó la atención y le recordó que no podía comunicarse con él. Fue entonces cuando el avilesino se enfrentó al policía, le insultó y le propinó dos patadas. El agredido, tras presentar un parte facultativo, puso la correspondiente denuncia en el Juzgado y puso lo sucedido en conocimiento del presidente del tribunal, Bernardo Donapetry.

Su abogado, Gerardo Turiel, había solicitado en varias ocasiones que a Trashorras se le quitaran las esposas durante el juicio. Incluso alegó que atentaba contra los derechos fundamentales de su cliente. El jefe del dispositivo de seguridad siempre se negó. El lunes estaba esposado.

Información de Idoya Ronzón y Érika Valles publicada por el diario LA NUEVA ESPAÑA miércoles 1 de noviembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


El juez acepta que otro 'tedax' declare en el 'caso Pipol' pese a la oposición de la defensa de Trashorras

Donapetry admite la solicitud del fiscal de que otro perito en explosivos acredite que lo encontrado en el garaje de los dos avilesinos en 2001 era 'goma 2' Perals ve garantizada la cadena de custodia de la principal prueba para vincular este juicio con la trama del 11-M

GIJÓN - Las protestas de los abogados de Antonio Toro Castro y José Emilio Suárez Trashorras, ambos imputados en el 11-M, no sirvieron para hacer cambiar de opinión al juez. Bernardo Donapetry, presidente de la Sección Octava de la Audiencia Provincial donde se procesa a veinte imputados por la operación policial 'Pipol', abrió ayer una nueva sesión del juicio con un espaldarazo al fiscal al aceptar la sustitución del 'tedax' fallecido en 2005 por otro policía también experto en desactivación de explosivos. La decisión del tribunal, que se ampara en la jurisprudencia, «dice que el testigo no es sustituible pero sí el perito», constituye un paso importante para la acusación pública que desde el principio ha querido demostrar que Toro y Trashorras estaban implicados en un entramado de venta de 'goma 2' como la que se empleó en los atentados del 11-M.

El fiscal José Perals contará, finalmente, con el testimonio de un 'tedax' para certificar que eran cartuchos de dinamita lo encontrado en el garaje de Avilés, en 2001. Los abogados de la defensa, sin embargo, tendrán muy en cuenta que el perito sustituto nunca estuvo en dicho garaje. Fue el 'tedax' fallecido en un accidente de circulación en agosto de 2005 el único experto en explosivos que entró en esa cochera y levantó acta de la dinamita incautada. Posteriormente, la trasladó a la Comisaría de Oviedo donde se dio la orden de su destrucción por su deterioro.

La reacción de la abogada Toro Castro, María Teresa Suárez, fue inmediata: advirtió a la sala de que «el perito sustituto no intervino en ningún informe como sí había hecho el otro».

A pesar de ello, el fiscal tiene la cadena de custodia de la prueba, referida a la dinamita, porque también contará con el testimonio de los cuatro agentes del Cuerpo Nacional de Policía que registraron la cochera de Avilés y encontraron el alijo de hachís y las sustancias explosivas. Entre ellos destacará el testimonio del inspector Manuel García 'Manolón', entonces jefe de Estupefacientes de la Comisaría de Avilés y que tenía entre sus confidentes a José Emilio Suárez Trashorras.

Su testimonio se pospone hasta el próximo lunes, después de que la declaración del policía instructor de la 'operación Pipol' se prolongara durante más de tres horas el pasado lunes.

Ayer, en la quinta sesión de la vista oral del caso, declararon siete agentes del Cuerpo Nacional de Policía que intervinieron, en mayor o menor medida, en el dispositivo desplegado para desarticular la trama de venta de drogas. Dos de los agentes, uno de ellos en periodo de formación cuando se desarrolló la operación, aseguraron no recordar los detalles de su intervención, por lo que la ronda de preguntas de las partes fue breve.

El resto de los policías ratificó el escrito de acusación del fiscal Antidroga y argumentaron que todos los implicados formaban parte de una red de tráfico de drogas entre Galicia y Asturias. Uno de ellos, el ex policía local de San Martín del Rey Aurelio L. C. G., estaba considerado por los policías como «el mayor traficante de cocaína de Asturias y todos los demás pasaban por él» en la toma de decisiones.

El responsable de la Unidad de Drogas de la Comisaría de Oviedo, que colaboró en apoyo de la de Gijón, aseguró que, en un momento de los seguimientos, L. C. G. «estaba mosqueado porque vio movimientos sospechosos a su alrededor, lo que nos obligó a cambiar nuestra fórmula de comunicación y a reducir el número de efectivos. Además, como era policía, conocía maneras de actuar que no están al alcance de cualquiera».

Finalmente, el jefe del Grupo de Estupefacientes de Oviedo aseguró haber intervenido en el dispositivo que interceptó en la localidad de Navia, el 25 de julio de 2001, a un Renault 21 en el que viajaban dos de los imputados, F. J. A. S. y D. G. D., que regresaban de Galicia. Cuando en el maletero, y escondido entre unos callejeros, la Policía encontró «un paquete típico de dos kilos de cocaína», F. J. A. S. se sorprendió porque, tal y como aseguró el inspector, «todo el mundo se queda sorprendido cuando aparece eso...».

Información de Leticia Álvarez publicada por el diario EL COMERCIO el miércoles 1 de noviembre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


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