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31 de Enero, 2007

Del Olmo archivó una denuncia contra Hernando cuando tenía pruebas de que había mentido

Por Narrador - 31 de Enero, 2007, 10:00, Categoría: El Sumario del 11-M

Desestimó la iniciativa contra el jefe de la UCO pese a tener el escrito que dejaba en evidencia su falsedad

MADRID.- El juez Del Olmo resolvió en noviembre de 2006 archivar la denuncia que había presentado el confidente marroquí Rafá Zouhier el 8 de agosto de 2005 contra el coronel Félix Hernando, jefe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, por mentir ante la Comisión de Investigación del 11-M. Esta decisión fue tomada por el magistrado a pesar de tener en su poder dos pruebas que demostraban lo contrario.

La primera de esas pruebas era un informe que la UCO elaboró el 6 de marzo de 2003, en el que se demostraba que Antonio Toro y José Emilio Suárez Trashorras traficaron con explosivos a nivel nacional. Ese documento fue ocultado por Hernando a los diputados de la Comisión.

La segunda de ellas era la declaración del comandante Francisco Javier Jambrina, segundo jefe de la Comandancia de Oviedo, donde mantenía que el alférez Jaime Trigos, de la UCO, lo llamó y le pidió que destruyera el informe que demostraba que su jefe no había dicho la verdad.

El magistrado de la Audiencia Nacional, apoyándose en un dictamen favorable al archivo por parte de la Fiscalía, consideró que las denuncias de Zouhier eran, simplemente, «valoraciones particulares» del denunciante.

Hay que recordar que EL MUNDO reveló, en sus ediciones de ayer y anteayer, que el coronel Hernando declaró en la Comisión del 11-M que el último informe que elaboró su unidad sobre los explosivos utilizados en los atentados y sobre los vendedores de esa sustancia era del 27 de febrero de 2003.

Este periódico documentó que Hernando mentía, que había un documento posterior, que correspondía al 6 de marzo de 2003, y que allí se demostraba que el tráfico de explosivos era de ámbito nacional y no regional, como declaró el jefe de la UCO en la Comisión del 11-M.

Además, se da la circunstancia de que la Sección Segunda de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, que es la encargada de juzgar los atentados del 11-M, ha solicitado al Congreso que le envíe con la «máxima urgencia» la intervención que realizó el coronel Hernando ante la Comisión parlamentaria.

El informe que presentó la Fiscalía de la Audiencia Nacional para pedir el archivo de la denuncia de Zouhier está recogido en el auto que elaboró el juez Del Olmo el 14 de noviembre de 2006: «La reconstrucción de supuestos hechos realizada por el denunciante sobre la base de sus particulares valoraciones de la conducta de funcionarios de la Guardia Civil no constituye indicios de comisión de los delitos de que pudiera ser competente la Audiencia Nacional, por lo que procede el archivo de las actuaciones».

Sin embargo, el 25 de enero de 2005 el comandante Jambrina realizó una serie de declaraciones ante el juez Del Olmo y la fiscal Olga Sánchez en las que reflejó que el alférez Trigos le llamó por teléfono el 26 de julio de 2004 y le pidió que destruyera el documento del 6 de marzo de 2003. Ése era el informe que Hernando ocultó a la Comisión del 11-M.

La denuncia de Zouhier contra Hernando y varios miembros de la UCO fue presentada, en un principio, en un Juzgado de Instrucción de Madrid. Ese Juzgado se inhibió y finalmente llegó hasta la Audiencia Nacional. Una vez en ese organismo superior, recaló en el Juzgado Central de Instrucción número 6, que investigaba e instruía el 11-M y cuyo titular es el juez Del Olmo.

Y Del Olmo resolvió: «Los extremos reflejados por el denunciante no constituyen datos, o indicios, en los que sustentar ninguna imputación motivadora de una actuación de instrucción judicial, especialmente cuando prolijamente han sido investigados dichos comportamientos, no sólo en la Comisión de Investigación».

Desde la presentación de la denuncia de Zouhier (agosto de 2005) hasta la resolución por parte del juez Del Olmo (noviembre de 2006) transcurre más de un año. Tras esa resolución judicial, el abogado de Rafá Zouhier, Antonio Alberca, presentó en diciembre de 2006 el correspondiente recurso.

Y ese recurso de Zouhier y de su abogado fue resuelto, de forma sorprendente, por el magistrado Del Olmo indicando que no permitía la personación de Antonio Alberca. El juez no explicó por qué resolvía que no se podía personar el abogado de Zouhier y, además, todavía no ha notificado oficialmente su determinación.

Ese hecho -la no notificación oficial del recurso- impide que el abogado Alberca pueda, a su vez, recurrir el auto del juez Del Olmo. Es decir, en estos momentos están paralizadas todas las acciones legales que Zouhier pueda llevar a cabo contra el coronel Hernando.

En la denuncia de Zouhier se recogía, de forma pormenorizada, cada una de las declaraciones realizadas por Hernando en la Comisión de Investigación del 11-M y se demostraba que el coronel secuestró información a los diputados.

Una información de Antonio Rubio publicada por el diario EL MUNDO el miércoles 31 de enero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

¿Por qué no imputó Del Olmo a Hernando? (Editorial de EL MUNDO)

Por Narrador - 31 de Enero, 2007, 9:00, Categoría: Opiniones

Decíamos ayer que era increíble que el juez Del Olmo no hubiera actuado contra el jefe de la UCO, Félix Hernando, y contra su subordinado el alférez Trigo, pese a que tenía indicios sobrados de que uno y otro podían haber delinquido. Nuestra perplejidad es doble a la luz de la información que hoy publicamos: el propio Del Olmo llegó a desestimar una denuncia de Rafá Zouhier contra Hernando. El confidente marroquí le acusó de cometer falso testimonio ante la comisión parlamentaria que investigaba la masacre. Lo que este dato revela es que el instructor del 11-M no sólo no hizo nada por indagar en la conducta de Trigo y Hernando, sino que zanjó de antemano cualquier investigación. Y eso pese a que tenía en sus manos el documento que demuestra que Hernando había mentido: la prueba de que la trama de Antonio Toro operaba fuera de Asturias y de que el último informe de la UCO sobre la dinamita asturiana no se efectuó en febrero de 2003, sino el 6 de marzo. Por si esto fuera poco, aunque en un careo Del Olmo apreció menos serenidad y firmeza en el alférez -que presumiblemente encubría a Hernando- que en el comandante, no hizo absolutamente nada. En este contexto, llama la atención que el Gobierno le negara al PP hasta tres veces el famoso informe del 6 de marzo de 2003 con el pretexto de que era parte del sumario -entonces secreto- del juez Del Olmo. Levantado ese secreto, esperemos que el tribunal no mire también ahora hacia otro lado.

Editorial publicado por el diario EL MUNDO el miércoles 31 de enero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

"Hilo y cometa" por Federico Jiménez Losantos

Por Narrador - 31 de Enero, 2007, 8:00, Categoría: General

Al poco tiempo de la masacre del 11-M, cuyo éxito para echar del Gobierno al PP y colocar al PSOE fue total y absoluto, Fernando Múgica empezó a publicar su histórica serie sobre Los agujeros negros del 11-M. Y ya en esos inicios de la Gran Sospecha se pudo leer en EL MUNDO que la hipótesis que consideraban más verosímil las fuentes fiables de los servicios de información era que la trama asturiana de los explosivos, la única pieza que aparecía en las investigaciones policiales junto a la conjetura islámica, había sido en todo momento controlada por la Guardia Civil, la Policía o el CNI. ¿Qué había pasado para llegar a tan gigantesca matanza? Pues que tal vez, se dijo, «se le había dado hilo a la cometa», y, cuando se quiso tirar del hilo para recuperar el delicado artefacto la cometa volaba sola y el vuelo acabó fatal. O sea, que la Benemérita, la Policía o el CNI sabían bien lo que Trashorras, los hermanos Toro y demás se traían entre manos, el tráfico de armas y explosivos, pero que estaban protegidos como criaturas policiales para que, en vísperas de un atentado, pudieran pillar a los terroristas.

Y ya entonces, hace más de dos años, apareció la pista del coronel Hernando, la mano derecha de Rafael Vera y su maletín, porque era el que llevaba personalmente a Suiza el pago a sus señoras del silencio de Amedo y Domínguez. Naturalmente, fue muy comentado que el Gobierno del PP, que tenía a gala luchar contra el terrorismo sólo desde la legalidad, mantuviera al frente de la UCO, la unidad de elite de la Guardia Civil, a un hombre encausado por esas actividades delictivas -va a ser juzgado ahora- y hasta lo condecorase y ascendiese. Cuando Hernando llegó a aquella epopeya de la prevaricación y el perjurio al por mayor que fue la Comisión parlamentaria del 11-M, dirigida por el PSOE con la complicidad de los demás grupos para crucificar al PP, mintió, como casi todos los uniformados y no pocos civiles. Y ahora conocemos tres presuntos delitos gravísimos perpetrados por Hernando y su alférez Trigo: el de falso testimonio de Hernando, que mintió sobre su conocimiento de las andanzas explosivas de Toro y Trashorras a nivel nacional; los de encubrimiento e infidelidad en custodia de documento público por parte de Trigo, que, en vísperas de la declaración de Hernando, trató de destruir la prueba del delito. Un guardia civil se negó, pero el PSOE también se negó por tres veces a entregar a Zaplana el documento ahora aparecido. El estilo, entre delictivo y chapucero, recuerda mucho al del falsificador Santano y la trama del bórico. Así que no sabemos quién echó a volar la cometa, pero ya van apareciendo los hilos. Y si el juez Del Olmo y la fiscal Sánchez hubieran querido investigar los delitos de los que tuvieron detallada y careada noticia, posiblemente conoceríamos la hilatura completa.

Publicado por el diario EL MUNDO el miércoles 31 de enero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

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