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Febrero del 2007

La CEP califica de «ultra» al SUP por las amenazas a Luis del Pino

Por Narrador - 27 de Febrero, 2007, 12:00, Categoría: General

MADRID.- La Confederación Española de Policía (CEP) calificó ayer de «fascistas y ultras» al Sindicato Unificado de Policía (SUP) por las amenazas que lanzó al periodista Luis del Pino. El portavoz del SUP, Maximiliano Correal, declaró que a «Del Pino lo dejaría con el tédax Pedro en una habitación donde no existiera el Estado de Derecho, a ver si volvía a repetir lo que ha dicho».

Desde el sindicato policial CEP tildaron de vergonzoso que Correal «haya dejado la imagen del Cuerpo Nacional de Policía por los suelos y haya dejado entrever que todavía hay habitaciones donde no se respeta el Estado de Derecho. Este señor es un ultra», manifestó el portavoz de la CEP, Rodrigo Gavilán.

«Hasta ahora, el SUP ha sido un sindicato mayoritario. Pero su apoyo constante al Gobierno socialista en la negociación con ETA y en el Estatut ha provocado que miles de policías nacionales se estén pasando a la CEP», añadió el portavoz.

En cuanto a las imputaciones del SUP sobre la existencia de un dossier negativo sobre la estancia de Gavilán en Argelia, en el informe oficial de este agente, al que ha tenido acceso este diario, figura la siguiente observación: «Sin que en su expediente personal existan notas desfavorables sobre el desempeño de su labor profesional en dicho periodo».

Información publicada por el diario EL MUNDO el martes 27 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Infame recusación de un perito por su condición de víctima del terrorismo

Por Narrador - 27 de Febrero, 2007, 11:00, Categoría: Explosivos Utilizados

Un abogado de la defensa recusa a un perito por ser de la AVT y padre de una víctima

Gonzalo Boye, condenado por colaborar con ETA, considera que el experto no puede ser imparcial Los técnicos tienen previsto presentar hoy el análisis cuantitativo de los focos de las explosiones

MADRID.- Una acusación particular del 11-M recusó ayer a uno de los peritos que elaboran por orden de la Audiencia Nacional un nuevo informe sobre los explosivos de los atentados. Se trata del licenciado en Químicas Gabriel Moris, vicepresidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) y padre de Juan Pablo Moris, fallecido en los atentados de Madrid.

A juicio del abogado Gonzalo Boye, son precisamente estas dos circunstancias las que, a su juicio, pueden distorsionar su actuación como perito. El tribunal aún no ha resuelto el incidente de recusación.

Moris es uno de los tres expertos designados por las acusaciones del 11-M, que actúan junto a otro designado por las defensas y a otros cuatro nombrados por las Fuerzas de Seguridad: dos de la Policía Científica y dos de la Guardia Civil.

Pese a su cargo en la AVT, Moris no es el perito de la Asociación, que ha designado a otro experto. Su nombramiento proviene de una quincena de víctimas representadas por los letrados Juan Carlos Rodríguez Segura y Manuela Rubio, que sí actúan habitualmente como abogados de la AVT.

Boye, por su parte, representa a una víctima chilena de los atentados. Este letrado, también de origen chileno, está condenado por colaborar con la organización terrorista ETA en el secuestro de Emiliano Revilla en 1988. Fue juzgado y condenado a una pena de 14 años.

Los peritos tienen previsto comunicar hoy al tribunal los resultados del análisis cuantitativo de los explosivos, el que determina la proporción en la que se encuentra cada componente. El pasado 13 de febrero, entregaron a la Sala el informe cualitativo, que indica cuáles son los componentes detectados.

En ese informe preliminar, tres de los cuatro peritos, entre ellos Moris, presentaron varias alegaciones que no fueron suscritas por los expertos de las Fuerzas de Seguridad. En ellas resaltaban las dificultades encontradas para determinar qué estalló en los trenes. En relación con el análisis cuantitativo, ya advertían que no podría ofrecerse la proporción en la que aparece cada componente, dada la poca cantidad conservada, por lo que «difícilmente» se podrá indicar de qué tipo de explosivo se trata.

A esa dificultad se sumaba, según los tres expertos, que el tipo de restos recogidos por los Tedax junto a los trenes no facilitaba los análisis. También indicaban que el lavado con acetona y agua que efectuaron los expertos en desactivación «hace suponer que algunos componentes del explosivo han desaparecido de las mismas casi en su totalidad, lo que impide hacer un análisis completo». En otro punto, subrayaban que las muestras se tomaron hace más de dos años y medio, y que la fecha de caducidad de los explosivos, en general no sobrepasa los 18 meses». Por último, resaltaban que las 24 muestras recogidas en los focos eran insuficientes para resultar representativas del explosivo empleado.

Una información de Manuel Marraco publicada por el diario EL MUNDO el martes 27 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


  

Recusan a un responsable de la AVT como perito del informe de los explosivos

MADRID. A las 7.40 del 11 de marzo de 2004, Gabriel Moris, licenciado en Ciencias Químicas, perdió un hijo —Juan Pablo, 32 años—, cuando unos terroristas hicieron estallar un artefacto explosivo en un tren que estaba detenido en la estación de Téllez. Desde el año pasado este hombre es vicepresidente de la AVT y no cree en la autoría islamista de la matanza. Sí defiende la participación de ETA.

Gabriel Moris es uno de los cuatro peritos ajenos a las Fuerzas de Seguridad del Estado que ha participado en la última prueba pericial de los explosivos utilizados el 11-M, en la que apareció el dinitrotolueno, pero no a petición de la AVT, sino de una de las acusaciones particulares, que tiene la misma visión de los atentados que la asociación de víctimas de la que Moris es vicepresidente. Fuentes cercanas a Moris consultadas por Servimedia explicaron que este hombre trabajó durante 40 años como químico en una empresa industrial. Además, cuenta con una larga trayectoria que avala su elección como perito.

Sin embargo, una de las acusaciones particulares planteó ayer un incidente de recusación para que sea apartado del informe. El letrado Gonzalo Boyé recuerda que la Ley de Enjuiciamiento Criminal impide ejercer como perito a alguien que no sólo es querellante, sino también víctima. Boyé tiene también su propia historia: chileno de origen, fue condenado a 14 años por colaborar con ETA (estaba a sueldo) en el secuestro de Emiliano Revilla. Estudió Derecho en prisión.

Texto publicado por el diario ABC el martes 27 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

  


  

Recusado un perito sobre explosivos por ser dirigente de la AVT

Madrid - El abogado de una de las acusaciones particulares recusó ayer por falta de imparcialidad a uno de los ocho peritos que está participando en los análisis periciales de los restos de explosivos hallados durante las pesquisas de los atentados y que fue encargado por el tribunal del 11-M. El recusado, el químico Gabriel Moris, es vicepresidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) y padre de una de las víctimas del tren atacado en la calle de Téllez. Según el letrado Gonzalo Boyé, eso le lleva a incurrir en dos causas de recusación previstas en la Ley de Enjuiciamiento Criminal. El tribunal decidirá sobre la recusación a lo largo de esta semana.

Boyé, que representa a las víctimas Angélica Jérica Cortés y a su hijo menor de edad, considera que Moris puede tener "interés directo o indirecto en la causa o en otra semejante", según el artículo 468 de la LEC. Este interés quedaría demostrado en el hecho de que Moris es vicepresidente de una de las asociaciones que actúan como querellante en el procedimiento y, además, es padre de una víctima mortal, lo que implicaría ese supuesto interés del recusado en la causa. Moris, además, es un activo participante en las protestas que organizan el día 11 de cada mes los partidarios de la teoría de la conspiración y en la mayoría de las manifestaciones que ha convocado la AVT contra el Gobierno.

En principio, la recusación debería plantearse antes de que comenzara la diligencia pericial, pero Boyé entiende que dicho plazo comenzará a correr cuando la diligencia se examina en la sala de vistas.

Ocho expertos

Gabriel Moris es uno de los ocho peritos designados para analizar los restos de explosivos encontrados en los focos de los explosiones en los trenes, así como los encontrados en la Renault Kangoo, en la única mochila desactivada, en la bomba que los terroristas pusieron en las vías del AVE Madrid-Sevilla y en el piso de Leganés, donde se suicidó el núcleo del comando islamista.

La prueba pericial, que aún no ha concluido definitivamente, está siendo realizada por ocho peritos. Dos pertenecen a la Comisaría General de la Policía Científica, otros dos al Servicio de Criminalística de la Guardia Civil (designados por el tribunal), uno por la defensa de Jamal Zougam (que fue a la que se le aceptó la ejecución de la pericia), uno de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M, uno de la AVT y, finalmente, otro en representación de una acusación particular.

Inicialmente iban a ser 10 los peritos -las acusaciones que no pidieron la prueba tenían derecho a tener uno cada una- pero finalmente el número quedó reducido a ocho.

Un texto de J. Yoldi y J. A. Rodríguez publicado por el diario EL PAIS el martes 27 de febrero. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

  

Juicio 11-M: Sesión del 26 de Febrero de 2007 (EL MUNDO)

Por Narrador - 27 de Febrero, 2007, 10:00, Categoría: Juicio 11-M

'El Egipcio' dice que la voz que afirma haber ideado el 11-M no es la suya

MADRID.- Rabei Osman, El Egipcio, supuesto ideólogo del 11-M, negó ayer haberse atribuido «el proyecto» de los atentados de Madrid, como se desprende de lo grabado por la policía italiana y que sirve de base a la Fiscalía para solicitar para él casi 40.000 años de prisión.

Según dijo, la calidad de lo captado por los micrófonos instalados en su casa de Milán es muy deficiente y la traducción es incorrecta. Su abogado fue exponiendo ante el tribunal las sucesivas barreras con las que pretende evitar que esas grabaciones le condenen como autor de la masacre: son nulas, no se escuchan con claridad, no es el acusado quien habla y, en todo caso, lo que se oye no puede interpretarse como una implicación en el 11-M.

El presunto ideólogo de los atentados de Madrid compareció ayer por segunda vez ante el tribunal. En esta ocasión, para aclarar las grabaciones que le implican en los hechos. Su testimonio y el de otros presuntos islamistas dan casi por cerrada esta etapa del juicio y abren otra dedicada a esclarecer la 'trama asturiana'

El Egipcio ya ha sido condenado por la Justicia italiana como miembro de una organización terrorista, por lo que las acusaciones necesitan demostrar su intervención concreta en el 11-M para obtener una nueva condena. El elemento fundamental con el que cuentan son las conversaciones entre El Egipcio y Yahia Mamad, detenido en la misma operación y a quien supuestamente intentaba adoctrinar: «Escúchame Yahia, ten cuidado y no hables, la operación entera de Madrid fue mía [idea mía] [...] Fueron de los más queridos amigos [...] Cayeron mártires que Alá les tenga en su misericordia. El hilo de la operación de Madrid fue mío, ¿entiendes? Los trenes [...]».

La segunda comparecencia de El Egipcio ante el tribunal del 11-M abrió ayer la sexta jornada del juicio. El pasado 15 de febrero, la Sección Segunda de la Audiencia Nacional aceptó aplazar hasta ayer el interrogatorio de la defensa para que el acusado y su abogado, Endika Zulueta, pudieran escuchar las cintas. Después de hacerlo, su abogado confirmó que en los próximos días entregará al tribunal un nuevo informe que incorpora traducciones alternativas a los pasajes más comprometidos. El informe comenzó a elaborarse el jueves en la Audiencia, donde El Egipcio, su abogado y los intérpretes de la Audiencia han estado escuchando las grabaciones.

Respecto a la nulidad de las escuchas, se extiende tanto las telefónicas como las ambientales. Las primeras, por haberse iniciado antes de contar con autorización judicial; las segundas, porque la legislación española no permite colocar micrófonos en los domicilios.

El abogado pidió al acusado que diera su opinión: «Escuché esta grabación con mi abogado a lo largo de la semana más de cinco veces, y lo que está claro es que no se entiende nada, porque hay mucho ruido. Esa voz no es mía, no soy el que habla en absoluto. Además, las traducciones son defectuosas en un 80%. Se oye una voz, pero no es mi voz».

«¿Le dijo usted a Yahia que usted fuera el 'hilo' de los atentados de Madrid, que fue proyecto suyo?», insistió el abogado. «El que habla en la grabación nunca ha dicho eso y yo nunca he dicho cosa igual, yo condeno esta acción terrorista», respondió.

Sí admitió, al igual que ante la policía italiana y el juez Juan del Olmo, una conversación mantenida el 24 de mayo de 2004 con Mourad Chabarou, condenado recientemente en Bélgica como miembro de una organización terrorista. En ella, Osman citaba expresamente a sus «hermanos» El Tunecino -fallecido en Leganés- y Fouad Morabit, otro procesado. La transcripción aportada al escrito de acusación de la Fiscalía dice: «Hay tantas de esas cosas que quiero decirte [...] se han ido todos [...] todo ese grupo está con Dios».

Según explicó, con grupo quería decir los conocidos en España que resultaron implicados en el atentado. Una prueba de su falta de relación con la masacre era que creyera que su amigo Morabit era uno de los suicidas. Lo único que hizo, según explicó ayer, fue informar a Chabarou de lo que había oído en televisión unos momentos antes: «¿Te has enterado de las cosas que sucedieron ahí? Quiero decir, en el país [...] y tú conoces al grupo entero [...] Mourad, tú sabes las noticias ahí [...] los chicos, nuestros amigos, estuvieron con ella [la operación]. Serhane y todos los hermanos [...] Juro por Alá [...] Ahora todos están en el Cielo».

El Egipcio sugirió que se habían malinterpretado sus palabras. Como ya sucedió con Benedicto XVI, dijo, en referencia al revuelo causado el año pasado por sus palabras sobre el islam. También resaltó que cinco de los menos de nueve minutos de esa conversación sólo se referían a sus problemas matrimoniales.

A lo largo del interrogatorio, la defensa fue dibujando un panorama en el que el acusado difícilmente podía dar un paso sin que lo supieran las Fuerzas de Seguridad españolas, francesas o italianas: «¿Le comunicaron que su móvil y las cabinas de alrededor de su casa y los locutorios cercanos habían sido intervenidos, que tuvo intervenido su correo, que le siguieron las 24 horas, que le pusieron tres micrófonos en cada una de sus casas e incluso en el calabozo de la comisaría?»

ORDEN EN LA SALA

INTERPRETACION «SUCESIVA»

El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, volvió ayer a llamar la atención a los intérpretes de árabe, interrumpiendo el interrogatorio a Mohamed El Egipcio, porque los traductores no estaban haciendo su trabajo como es debido y esto provocaba demasiada demora en el desarrollo de la vista.

Cuando el abogado de El Egipcio, Endika Zulueta, llevaba 40 minutos interrogándole, Gómez Bermúdez advirtió que los intérpretes no estaban haciendo una traducción simultánea y suspendió la vista durante 10 minutos para hablar con ellos en su despacho.

El primer día de juicio, el pasado 15 de abril, Gómez Bermúdez ya tuvo que llamar la atención a los traductores al estimar que no estaban «muy finos» y les tuvo que recordar que debían realizar una traducción simultánea y no «sucesiva».

MIRADAS TENSAS

Javier Gómez Bermúdez aconsejó ayer a dos acusados en la trama asturiana de los explosivos -Antonio Iván Reis y Sergio Alvarez, que se encuentran en libertad provisional- que eviten situaciones de tensión con las víctimas que asisten a la vista oral.

El presidente del tribunal los llamó a su despacho en un receso después de que la presidenta de la Asociación 11-M Afectados por el Terrorismo, Pilar Manjón, denunciara verbalmente ante el tribunal que, el pasado miércoles, las miradas de uno de estos acusados y de una víctima se cruzaron en un momento determinado, siendo malinterpretadas por ambos. A la salida del juicio, coincidieron en el Metro y el incidente continuó.

Reis y Alvarez se enfrentan a una petición de la fiscal de ocho años de cárcel para cada uno por asociación ilícita y suministro de explosivos.

Una información de Manuel Marraco publicada por el diario EL MUNDO el martes 27 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


MOHAMED MOUSSATEN: «Mi tío no dijo que era de Al Qaeda»

MADRID.- Mohamed Moussaten, el menor de los sobrinos del supuesto autor intelectual de la matanza Yusef Belhadj, dijo ayer que «mi tío nunca me dijo que era de Al Qaeda», o que lo ocurrido en los trenes de Madrid «le parecía poco». Declaró que, si lo afirmó así ante el juez Del Olmo, fue porque había recibido amenazas de la Policía. Moussaten sólo respondió a preguntas del letrado que patrocina su defensa, Miguel García Pajuelo.

La fiscal pide para Moussaten ocho años de cárcel por colaboración con banda armada, ya que sostiene que proporcionó a dos de los presuntos autores materiales de los atentados, el huido Mohamed Afalah y el procesado Abdelmajid Bouchard, el teléfono de Belhadj en Bélgica para facilitar su huida.

El acusado reconoció ayer que el hermano de Mohamed Afalah, Ibrahim, le pidió el 5 de abril de 2004 el número de su tío y que él se lo dio, pero aseguró que desconocía que Belhadj o Afalah tuviesen relación con el 11-M. En la declaración ante Del Olmo de la que ayer se desdijo consta que su tío no le confesó su pertenencia a Al Qaeda hasta diciembre de 2004.

Moussaten admitió que Belhadj estuvo en su casa desde finales de febrero de 2004 hasta primeros de marzo, cuando volvió a Bélgica

Una información de Joaquín Manso publicada por el diario EL MUNDO el martes 27 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


MOHAMED BOUHARRAT: «Sospeché algo y me marché»

MADRID.- Mohamed Bouharrat justificó ayer a preguntas del fiscal Carlos Bautista la aparición de cuatro fotografías suyas tamaño carné en los escombros de Leganés, indicando que se las dejó en un vehículo que utilizó para dormir durante una temporada. Según dijo, el coche era propiedad de una persona, de nombre Abderramán, que conocía a Jamal Ahmidan, El Chino.

Según su relato, las fotos se encontraban en una mochila que abandonó en el vehículo después de ver que este amigo suyo saludaba después del 11-M a El Chino, al que reconoció como una de las personas que se encontraba en orden de busca y captura. «Sospeché que había algo, me marché y se me quedaron las fotos», aseguró, según informa Europa Press.

La fiscal Olga Sánchez sostiene que Bouharrat era uno de los integrantes de la célula islamista que atentó en Madrid y pide para él 12 años de cárcel. Se fundamenta en una serie de contactos telefónicos entre el acusado y los suicidas, así como en el hallazgo de las citadas fotografías y de un libro con sus huellas.

Bouharrat reconoció que conocía a los presuntos terroristas huidos Mohamed Afalah y Said Berraj, pero negó que los acompañase a colocar los explosivos al paso del AVE.

Una información de Joaquín Manso publicada por el diario EL MUNDO el martes 27 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


MAHMOUD SLIMANE: «Me llevaba muy mal con 'El Chino'»

MADRID.- Según el sumario, entre enero y febrero de 2004, el acusado Mahmoud Slimane intercambió 65 llamadas telefónicas con Jamal Ahmidan, El Chino, y 102 con otro de los procesados, Abdelilah Fadual. Para todas ellas, Slimane tuvo ayer una explicación: «Les había prestado una lámpara que era de mi cuñado, y quería que me la devolviesen». La susodicha lámpara sería una herramienta necesaria para reparar un Volkswagen Golf. La Fiscalía pide para el procesado, que seguirá declarando mañana, 13 años de cárcel.

Slimane, pese a los indicios que le relacionan con el supuesto jefe logístico de los suicidas, afirmó que se llevaba «muy mal con El Chino, porque yo soy chiíta». Así, relató un episodio en el que coincidió en un locutorio con Jamal y éste le enseñó escenas de fiestas chiítas, reprochándole que fuesen «malos musulmanes».

Respecto a la llamada desde su móvil localizada el mismo 11 de marzo de 2004 en Morata, y dirigida al hermano de El Chino, Slimane aseguró que se dirigió a la zona buscando a un ladrón que le había robado «la mercancía». Añadió que, cuando supo que el caco conocía a Jamal, trató de ponerse en contacto con él o con sus amigos en los días posteriores.

Una información de Joaquín Manso publicada por el diario EL MUNDO el martes 27 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


BRAHIM MOUSSATEN: «Dejaría de ser de mi familia»

MADRID.- El mayor de los hermanos Moussaten, Brahim, condenó «radicalmente» el 11-M, como antes había hecho Mohamed. Pero él fue aún más vehemente, y afirmó que «si conozco que alguien de mi familia participó en los atentados, dejaría de ser de mi familia». Yusef Belhadj, tío de los Moussaten, está acusado de ser uno de los autores intelectuales de la matanza. Moussaten dijo de él que nunca le había oído hablar de la yihad. Moussaten rechazó el principal argumento por el que la Fiscalía reclama para él seis años de cárcel: según respondió ayer -sólo a preguntas de su abogado, Eduardo García Peña-, él no proporcionó a Ibrahim Afalah el teléfono de su tío en Bélgica para facilitar la huida de Mohamed Afalah y Abdelmajid Bouchard. «Se lo dio mi hermano, pero yo también lo hubiese hecho», aseguró. Expuso que apenas conocía superficialmente a ninguno de los dos, y que ni sospechaba de su relación con el 11-M.

Añadió que su tío sí conocía a Afalah y a Bouchard. Incluso, precisó que pudo ver cómo Belhadj y éste último visitaban en un locutorio una página web de contenido aparentemente islamista. Por lo demás, corroboró las declaraciones previas de su hermano y aseveró: «Mi cultura es más española que marroquí».

Una información de Joaquín Manso publicada por el diario EL MUNDO el martes 27 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Juicio 11-M: Sesión del 26 de Febrero de 2007 (LA RAZON)

Por Narrador - 27 de Febrero, 2007, 9:50, Categoría: Juicio 11-M

«El Egipcio» niega ahora que fuese «el hilo de la operación de Madrid»

Madrid - Once días después de abrir con sus declaraciones el juicio del 11-M, Rabei Osman, «Mohamed el Egipcio», volvió ayer a comparecer ante el tribunal para dar cuenta de las comprometedoras conversaciones grabadas por la Policía italiana en los meses de abril y mayo de 2004, en las que se ufanaba de ser «el hilo de la operación de Madrid» y explicaba a su interlocutor que el proyecto requirió «mucha paciencia a lo largo de dos años y medio».

Poco después de que su abogado, Endika Zulueta, solicitara una nueva transcripción, el procesado afirmó que no es su voz la que se escucha en las conversaciones intervenidas en su domicilio de Milán. «Yo no he dicho nunca una cosa igual, estoy en contra de esa acción terrorista», insistió a los magistrados, aunque por si acaso se curó en salud: «La persona que habla nunca ha dicho eso».

Y para cerrar el círculo de su estrategia defensiva, también ofreció a la Sala una explicación por si, finalmente, ésta concluye que sí es su voz a la que, entre otras cosas, se le escucha decir: «Yo estaba preparado para ser mártir, pero ciertas circunstancias me lo impidieron». «Cualquier ser humano, cuando habla con otra persona, dice palabras que no han sido intencionadas. Soy una persona normal y esto es lo que ha pasado», declaró rectificándose a sí mismo antes de comparar ese traspiés con las polémicas palabras del Papa Benedicto XVI sobre el Islam.

«Pidió perdón y no pasó nada más en el mundo islámico», subrayó para ilustrar que en todas las culturas existentes se cometen equivocaciones.

Su abogado empleó buena parte del interrogatorio en incidir en la imagen de su cliente como un emigrante desafortunado que no tenía ni siquiera un euro para pagarse un simple café. «Mi estancia en Europa ha sido dramática, una tragedia. No he tenido nada de suerte», corroboró el procesado, más gesticulante que en su anterior comparecencia. «El Egipcio» –que vestía una indumentaria nada integrista, vaqueros y un forro polar rojo– sí reconoció su voz en otra conservación telefónica intervenida por la Policía italiana con Mourad Chabarou, condenado el pasado año 2006 por la Justicia belga por su relación con el Grupo Islámico Combatiente Marroquí (GICM) y con quien, según afirma la Fiscalía, compartía «proyectos para la yihad mundial sublimados por el suicidio». En la misma, el acusado aseguraba a Chabarou: «Se han ido todos. Todo ese grupo está con Dios. Serhane y todos los hermanos».

Peculiaridades culturales

«El Egipcio» se escudó en las peculiaridades culturales árabes para explicar sus palabras. «En Oriente Medio, la palabra “grupo” no implica que exista vinculación, no quiere decir que yo les conozca», dijo antes de precisar que únicamente conocía a Serhane «El Tunecino» (uno de los suicidas de Leganés) y a Fouad El Morabit, otro de los procesados. Y en cuanto a lo de «hermanos», recordó que es el término más común en el mundo islámico. Se limitó, añadió, a comentar lo que había ocurrido en Madrid con Chabarou, quien sorprendentemente dos meses después del 11-M no se había enterado de nada.

«Vi la foto de Serhane en la tele y me enteré de que murió. Cuando vi la de Fouad fue un shock, pensé que también había muerto», confesó «El Egipcio», que se enfrenta a 38.656 años de prisión como uno de los presuntos autores intelectuales de la matanza.

Tras «El Egipcio», declaró el único de los acusados de integrar la célula islamista al que todavía no se había escuchado, Mohamed Bouharrat. Poco convincente, replicó al fiscal Carlos Bautista en varias ocasiones y aunque comenzó muy seguro, terminó liado en un nudo de contradicciones a las que hizo frente con su español castizo.

Se apresuró a negar la principal acusación contra él, que se dedicara a seleccionar objetivos para la célula islamista, pero reconoció conocer a dos de los terroristas huidos tras el 11-M (Mohamed Afalah y Said Berraj). Los frecuentes contactos telefónicos con ambos y con otro de los fugados, Daoud Ouhnane, así como con varios de los suicidas del piso de Leganés, son algunas de las pruebas de peso contra él.

El marroquí declaró que con el procesado Abdelmajid Bouchar, el único superviviente del piso de Leganés, no ha hablado «nunca con él», pero poco después se refirió a él como «Mejido».

Tampoco aclaró nada en relación a las cuatro fotografías suyas encontradas en el piso de Leganés donde se suicidaron los terroristas. Explicó que se las entregó a un tal Abdelrraman para que le gestionase los papeles, el mismo día que éste le llevó en coche a Villaverde, donde les esperaba Jamal Ahmidan «El Chino». Su foto ya había salido en los periódicos como uno de los presuntos responsables del 11-M. «A ver si me van a meter en el lío de las bombas», contó ayer que pensó. Pero cuando le mostraron sus fotografías de carné, se cerró en banda. «Éstas no son de las que estaba hablando». Otro objeto de Leganés, en este caso un libro, también tenía una huella del procesado. La culpa, de nuevo, del tal Abderraman. «Tenía libros en el coche y quizá eché una ojeada a alguno».

Dos procesados se enfrentan a una víctima

La cercanía de los presuntos culpables de los atentados y las víctimas provocó ayer un enfrentamiento aunque no en la sala, sino en el medio de transporte más utilizado por familiares de acusados y víctimas: el Metro. Dos de los procesados, Antonio Iván Reis y Sergio Álvarez «Amokachi», ambos presuntos integrantes de la «trama asturiana» y acusados de trasladar parte de los explosivos a Madrid, se enfrentaron con la hermana menor de edad de una de las víctimas de la matanza de Madrid.

Según fuentes de la asociación 11-M Afectados del Terrorismo, que preside Pilar Manjón, los acusados insultaron a la adolescente, pero fuentes jurídicas relataron que únicamente hubo «gestos y miradas» ante las que la joven se sintió incómoda.

Para cortar de raíz que la tensión vaya a mayores, el presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, llamó en un receso a los dos procesados y a sus abogados y les advirtió seriamente de que no quiere que el incidente se repita en el futuro.

Una información de Ricardo Coarasa publicada por el diario LA RAZON el martes 27 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


El sobrino de Belhadj exculpa ahora al presunto «cerebro»

Achaca a las amenazas de los policías y al miedo el que declarase ante el magistrado Juan del Olmo que su tío le propuso hacer la guerra santa

Madrid - La declaración de los hermanos Mohamed y Brahim Moussaten no pasaría de ser una más sino fuera porque a unos metros de ambos, actualmente en libertad, se sienta en la «pecera» su tío Youssef Belhadj, uno de los presuntos autores intelectuales de los atentados. Y la presencia de Belhadj se justifica, en buena medida, por las declaraciones ante el juez de su sobrino Mohamed, que explicó a Juan Del Olmo que su tío le reconoció ser de Al Qaida y le propuso hacer la Yihad. Pero ayer, la familia Belhadj cerró viejas heridas porque los dos hermanos Moussaten secundaron la versión de los hechos que ofreció Belhadj el segundo día del juicio. Negaron que su tío pertenezca a Al Qaida y que tras los atentados comentase que aprobaba lo ocurrido aunque le parecían «poca cosa». Pero Mohamed tuvo que tragar saliva y escuchar la lectura de sus declaraciones, en las que reconoció que le daba «miedo» decir lo que había dicho de su tío, y de su careo con Youssef. El acusado achacó las acusaciones que vertió contra él a las amenazas policiales. «Te vamos a llevar a Marruecos y te van a cortar las manos. Te vas a tirar 40 años en la cárcel», contó que le aseguraron los agentes. «Ellos me dijeron lo que tenía que decir», se excusó.

Moussaten, que se enfrenta a ocho años por colaboración con organización terrorista, sí reconoció que dio al hermano del huido Afalah el teléfono de sus tíos Youssef y Mimoun en Bélgica, un auxilio que según la Fiscalía permitió a Afalah y a Belhadj huir a ese país. Su hermano Brahim (para quien la fiscal pide seis años de cárcel) declaró que nunca escuchó a su tío decir que había que hacer la Yihad ni animar a llevar a cabo acciones terroristas. El último en declarar fue Mamoud Slimane, que se enfrenta a trece años de prisión.

Una información de Ricardo Coarasa publicada por el diario LA RAZON el martes 27 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Juicio 11-M: Sesión del 26 de Febrero de 2007 (ABC)

Por Narrador - 27 de Febrero, 2007, 9:40, Categoría: Juicio 11-M

  

«El Egipcio» afirma que la voz de las cintas no es la suya

Se defiende de su confesión sobre la autoría del 11-M y atribuye el «malentendido» a errores de traducción

MADRID. «Escuché esta grabación con mi abogado durante este fin de semana más de cinco veces y lo que está claro es que no se entiende nada porque hay mucho ruido. Esa voz no es mía. Además, las traducciones son defectuosas en un 80 por ciento». El hombre que pronunció estas palabras es Rabei Osman el Sayed «El Egipcio», procesado como autor intelectual de los atentados del 11-M. Ayer volvió a declarar para responder a la parte del interrogatorio de su defensa que se refería a las conversaciones telefónicas y ambientales intervenidas en Italia, país que en el que ya ha sido condenado a diez años de cárcel por pertenencia a organización terrorista islamista.

-Defensa (D): «¿Ha oído en esa grabación que una voz diga: el atentado de Madrid es un proyecto mío?»

-«El Egipcio» (E): «No, en ningún momento».

-D: «¿Le dijo usted a Yahia (el joven palestino que vivía en Milán con él) o a cualquier otra persona que usted era el hilo conductor de los atentados de Madrid o que era un proyecto suyo?

-E: «La persona que habla en la grabación nunca dice eso»

-D: «¿Y usted?»

-E: «Yo nunca he dicho una cosa igual, y condeno esta acción y estoy en contra».

De esta forma, Rabei Osman trataba de defenderse de la principal prueba de cargo que pesa sobre él: las grabaciones que por indicación de la Policía española realizó la Digos (servicios secretos italianos) en los teléfonos y en los dos domicilios por los que pasó Rabei en Milán. Según la traducción de las autoridades italianas, en esas conversaciones «El Egipcio» se atribuye la autoría intelectual de la matanza, dice que los muertos en Leganés son sus hermanos de Madrid y que el atentado había sido obra de su grupo.

«El Egipcio» no sólo mantuvo que no es el autor de tales comentarios, sino que afirmó que la traducción está completamente desvirtuada. Entre otras cuestiones, señaló que «grupo», en árabe «jamaa», y «hermano» son conceptos que no significan en Occidente lo mismo que en Oriente Próximo, pues el primero para «ustedes es un grupo terrorista y para nosotros es un grupo de amigos»; y el segundo, se utiliza para los «creyentes en la fe islámica». Por eso, al decir el «hermano Serhane (por «El Tunecino», muerto) y Fouad (El Morabit, también procesado) era porque son creyentes en la fe islámica».

Mucho más locuaz que en la primera parte de su declaración, el pasado 15 de febrero, Rabei Osman se desenvolvió también con soltura, aunque poco convincente, cuando se le preguntó sobre el segundo pilar que sostiene su acusación: el uso de los teléfonos móviles, cuya trascendencia radica en el hecho de que, según la Fiscalía, el 1 de febrero de 2004 recibió en la tarjeta SIM de Amena que le fue intervenida en Milán un mensaje de bienvenida a Italia al llegar desde España. Esta y otras circunstancias llevan a la Fiscalía a pensar que ayudó a preparar el 11-M.

El procesado intentó por todos los medios echar por tierra todas las imputaciones al afirmar que desde que salió de España, en febrero de 2003, no ha vuelto a este país y que cuando se marchó no se llevó ningún móvil. Recurriendo de nuevo a la imagen de inmigrante vagabundo, dijo que su primer teléfono fue un regalo y que estuvo largas temporadas sin él porque su situación económica no se lo permitía.

La osadía de compararse con el Papa

La osadía de «El Egipcio», que no se considera ideólogo del 11-M, le llevó a comparar los «malentendidos» de sus conversaciones con «aquel» que se originó en los países árabes cuando el Papa Benedicto XVI, «la más alta autoridad católica del mundo», un hombre de «gran cultura», comentó los riesgos de llevar al extremismo las religiones, pues «podía desembocar en acciones violentas». Rabei Osman utilizó esa comparación para decir que cuando él hablaba de «hermanos» fue distinta la interpretación que se hizo en los países occidentales. «Cuando el Papa pidió perdón, porque se habían malinterpretado sus palabras, el mundo islámico entendió la confusión y ahí acabó todo. Cualquiera, con independencia de su intención, puede equivocarse», afirmó.

Un texto de N. Villanueva y D. Martínez publicado por el diario ABC el martes 27 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Bouharrat no sabe explicar el hallazgo de cuatro fotos suyas en Leganés

MADRID. Mohamed Bouharrat no supo explicar el hallazgo de cuatro fotos suyas en el piso de Leganés. Con respuestas poco convincentes, Mohamed intentó lidiar el contundente interrogatorio del fiscal Carlos Bautista.

De los principales cargos que se le imputan, el marroquí a duras penas se defendió. Uno de ellos es el hallazgo, entre los escombros de Leganés, de cuatro fotos suyas tamaño carné. La versión que ofreció el procesado fue especialmente rocambolesca. Relató que días antes de la explosión, se trasladó junto a un tal Abdelrrahman a Villaverde. Allí, su colega iba a tener una cita con un individuo, al que luego identificó como Jamal Ahmidan, jefe operativo del 11-M, por una fotografía del suicida en la prensa.

El procesado afirmó que al ver a «El Chino» se asustó y le hizo saber a Abdelrrahaman que a esa persona la estaba buscando la Policía. «Salí corriendo -explicó Bouharrat al Tribunal- y dejé mi mochila con la ropa y las fotografías en el coche». A continuación afirmó que desconocía la vía por la que esas fotos habían llegado al piso de la calle Carmen Martín Gaite. La misma explicación dio al hecho de que en Leganés se encontrara un libro con una huella suya. «Lo cogería del asiento de atrás del coche para hojearlo o para escribir algo», apuntó con titubeos.

Bouharrat afirmó que desconocía la existencia de unas anotaciones encontradas en el piso de los suicidas sobre un colegio británico situado en el barrio residencial de La Moraleja. El fiscal le recordó que las pruebas caligráficas habían determinado que su letra corresponde con la de la anotación, extremo que el procesado ignora. Este hecho ha sido considerado importante en la investigación por cuanto se deduce que ese centro educativo era uno de los cinco objetivos que tenían los terroristas antes de suicidarse.

Respecto a la cita que tuvo en Villaverde su colega Abdelrrahman con Ahmidan, el procesado señaló que era para hablar de tráfico de hachís en Algeciras, y rechazó que se tratara de un traslado de explosivos.

Un texto de N. Villanueva y D. Martínez publicado por el diario ABC el martes 27 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Los sobrinos de Belhadj exculpan a su tío y contradicen su primer testimonio

Los hermanos Moussatem alegan que lo delataron por amenazas de la Policía

MADRID. Los hermanos Mohamed y Brahim Moussatem negaron ayer cualquier vinculación de su tío Youseff Belhadj, procesado junto a ellos en esta causa, con la red Al Qaida. Además, aseguraron desconocer que el huido Mohamed Afallah, a quien le hicieron llegar el teléfono de su tío Belhadj en Bélgica, tuviera alguna relación con los atentados de Madrid.

Los hermanos Moussatem, procesados por colaboración con organización terrorista y para quienes la Fiscalía solicita ocho años de prisión, intentaron desvincularse de cualquier actividad que el presunto ideólogo de la matanza tuviera con otros partícipes en esos hechos, entre ellos Abdelmajid Bouchar, uno de los considerados autores materiales, y aseguraron que lo que declararon sobre su tío cuando fueron detenidos fue porque la Policía les amenazó con hacer daño a su familia, «dejarles 40 años en la cárcel y mandarnos a Marruecos para que nos cortaran allí las manos». A pesar de contar con distintos letrados, la estrategia de defensa de los sobrinos de Youssef Belhadj fue paralela, tanto que en sus declaraciones (en las que sólo contestaron a sus defensas) no se registró ni una sola contradicción, todo lo contrario a lo que sucede si se comparan sus testimonios con el que aportaron a la Policía y al juez.

Mohamed, el sobrino mayor, escuchó las preguntas de la Fiscalía cruzado de brazos y cabizbajo. Bajo la atenta mirada de su tío, a apenas unos metros en la pecera blindada, describió ayer su relación con el presunto ideólogo como «la normal entre tío y sobrino» y negó, a diferencia de lo que consta en autos, que Belhadj le propusiera en alguna ocasión ir a Afganistán, que le hablara del Yihad y que le comentara, a propósito de los atentados de Madrid, que estaba de acuerdo con ellos, pero que le parecían «poca cosa».

Los hermanos Mousatem reconocieron que Belhadj estuvo en Madrid la última semana de febrero y se marchó de nuevo a Bélgica días antes de que se produjeran los atentados del 11-M. Sin embargo, aseguró que no sabe cuáles fueron los motivos por los que decidió abandonar España, pero se imagina que lo decidió así «porque en casa ya eran muchos». Ambos justificaron los desplazamientos de su tío a España en motivos familiares y en el interés de Belhadj en regularizar su situación en nuestro país, lo que no encajaría muy bien con la decisión de marcharse sin dar una explicación a sus familiares.

Mohamed, además, reconoció que el 5 de abril Ibrahim Afallah se presentó en su casa para pedirle el teléfono de su tío (para que ayudara a su hermano Mohamed en su huida tras la explosión de Leganés). Se ratificó en que a continuación borró su número de la agenda «por miedo».

Igualmente, tanto Mohamed como Ibrahim Moussatem dijeron desconocer el apodo de Abu Duhana, que se atribuye a su tío Youssef Belhadj y que también fue utilizado para reivindicar los atentados en el vídeo que fue encontrado en una papelera cercana a la mezquita de la M-30. Mohamed dijo, además, que la Policía le obligó a declarar que su tío era la persona que leyó el comunicado de reivindicación del atentado, aunque en la prueba de audición no reconoció su voz.

Un texto de N. Villanueva y D. Martínez publicado por el diario ABC el martes 27 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Un islamista de la «Nova» estuvo con «El Tunecino» en el piso de Leganés

MADRID. El marroquí Khalid Zeimi Pardo, acusado de formar parte de una célula terrorista islamista, admitió ayer durante el juicio que se celebra en la Audiencia Nacional que el marroquí Amer Azizi, considerado el responsable militar de Al Qaida en Europa, le propuso hacer el yihad (cometer atentados contra los infieles), fuera de Europa. La célula a la que pertenece Zeimi fue fundada por Mustapha «El Maimouni», preso por los atentados de Casablanca.

Zeimi, que estuvo imputado en el 11-M (aunque no fue procesado), se enfrenta a una petición de 10 años de prisión por un delito de integración en organización terrorista. El fiscal sostiene que se sumó a una célula de los Grupos Islámicos Combatientes Magrebíes dirigida por «El Maimouni», cuñado de Serhane Ben Abdelmajid «El Tunecino». Durante su interrogatorio, Zeimi explicó que vino a Madrid en 1998 y entabló amistad con «El Tunecino». Contó que un domingo éste le invitó a desayunar a su piso de la calle Carmen Martín Gaite de Leganés, el mismo en el que Serhane Abdelmajid se suicidó junto con otros seis autores materiales del 11-M. Una vez allí, «El Tunecino» quiso mostrarle un vídeo sobre «víctimas en algunos países», pero se negó a verlo porque «salía sangre» y se mareaba.

Texto publicado por el diario ABC el martes 27 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

  

Juicio 11-M: Editoriales (27 de febrero de 2007)

Por Narrador - 27 de Febrero, 2007, 9:00, Categoría: Opiniones

'El Egipcio' no da el perfil de cerebro del 11-M (Editorial de EL MUNDO)

Rabei Osman El Egipcio, acusado de ser cerebro de los atentados del 11-M, negó ayer ser la persona que habla en una cinta grabada por la Policía italiana en la que se atribuye el papel de instigador de la trama. Esta cinta -por la que ya fue condenado en Italia- es la principal prueba contra El Egipcio. Igualmente negó ser el autor de una nota hallada en su residencia de Milán con la fecha del atentado y las palabras «mártir-explosivo». Sí admitió la autenticidad de la cinta grabada en Bélgica en la que conversa con el islamista Mourad Chabarou. En esta grabación, El Egipcio habla de sus «hermanos en España» que «se han ido con Dios» tras relatar sus desventuras conyugales. La declaración de El Egipcio es poco creíble porque, a pesar de su mala calidad, los expertos han acreditado que la voz de la cinta italiana es la suya. Lo que hace poco verosímil que El Egipcio sea el cerebro de la trama es su desconocimiento de los atentados, ya que, en abril de 2004, le dice a Chabarou que su amigo Fouad el Morabit ha muerto e ignora el número de víctimas en Leganés. Cuando El Egipcio se atribuye la masacre de Madrid, está hablando con un joven palestino llamado Yahya y da la impresión de que quiere impresionarle. Ayer explicó que no podía mantener el móvil ni hablar con sus amigos de Madrid porque no tenía ni un euro. Dormía donde podía sin domicilio fijo y vivía gracias a la caridad de sus conocidos. Desde luego, su perfil no es el de cerebro o instigador de unos atentados que requerían de unos conocimientos técnicos y unos medios de los que carecía.

Editorial publicado por el diario EL MUNDO el martes 27 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Juicio 11-M: Opiniones (27 de febrero de 2007)

Por Narrador - 27 de Febrero, 2007, 8:30, Categoría: Opiniones

“Sagaces memeces” por Federico Jiménez Losantos

En el fútbol hay una ley no escrita y adorada por los aficionados según la cual los penaltis injustos no terminan en gol. Naturalmente, el problema está en la diferente valoración del concepto justicia cuando de un penalti a favor o en contra se trata. El animal de grada o forofo irredimible se jacta de desear el triunfo de penalti injusto y en el último minuto de la prórroga. Pero si el jugador que, como vulgarmente se dice, se ha tirado a la piscina y engañado al árbitro es el que debe tirar el penalti, suele producirse una suerte de objeción de conciencia del empeine que acaba mandando el balón a las nubes. ¡Tanta trampa para nada! Pues, mire usted por dónde, a lo mejor eso es lo que les va a pasar a los responsables del tramposo sumario del 11-M y a las dudosas hazañas de 'Pepe Gotera Manzano' y 'Otilio Santano' en el cuidado y contaminación de explosivos.

Ha bastado que un juez, el apresuradamente bautizado como Superber, o sea, Gómez Bermúdez, ordenara lo primero que se hace en cualquier crimen de cualquier país del mundo, que es investigar científicamente el arma del delito, para que el sumario-restario del juez Del Olmo muestre la pavorosa aluminosis de sus cimientos, así como la endeblez de la estructura fiscal que lo sostiene.

¡En los trenes estalló Goma 2 ECO, y vale ya!», dijo un día la fiscal Olga Sánchez. Cabe temer que para entonces ya supiera que estaba mintiendo, pero aun si suponemos que creía de buena fe en las contaminadas chapuzas de Pepe Gotera y Otilio, el resultado legal, aunque no moral, es el mismo. Desde que en el primer análisis científico y legal apareció el DNT -que no existe en la Goma 2 ECO- como componente clave de lo que estalló en los trenes, mató a casi 200 personas, hirió o mutiló a 1.500 y facilitó un cambio radical de Gobierno y de política en España, el sumario es un árbol boca abajo y muerto de pie.

El apresuramiento es una causa habitual de fallo al tirar el penalti injusto. Y eso le ha sucedido a la fiscal al pedir que se adjunte un análisis sobre la Goma 2 ECO que en 2001 fue requisada a Toro y Trashorras en la Operación Pípol. Ya no se fabricaba Goma 2 EC y el DNT difícilmente podía aparecer en Mina Conchita, aparte de que nada demuestra eso sobre el 11-M y ya fue rechazado por el juez en su día. Tardía y torpe, ay, operación Rescate.

Pero aún resulta más inútil la sagacísima memez del Comando OJD, que dice que durante cuatro años los fabricantes de los explosivos vendieron dinamita contaminada. Ayer revelaba Casimiro que ninguna de las severas pruebas de calidad de los laboratorios de la UEE detectó nunca contaminación alguna. ¿E iban a contaminarse sólo el 11-M, ni antes ni después? ¡Amos, quita, moscovita! Total: el balón a las nubes.

Publicado por el diario EL MUNDO el martes 27 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


“Si le he visto, no me acuerdo” por Victoria Prego

Día aburrido el de ayer y sin apenas tensión en el juicio. Y eso porque, con la excepción de la declaración que El Egipcio, el hombre del callo en la frente, hizo a su abogado defensor, el resto de los participantes -presuntos, siempre presuntos- en el atentado eran ya los de la última fila de responsabilidad. Sus intervenciones nos pasearon, en consecuencia, por el submundo del negocio de la droga casi a pie de calle, por el mundillo de la compraventa de automóviles de dudoso origen y más que dudoso estado y por los sótanos de la falsificación de documentos, cosa esta última que los aludidos negaron con vehemencia.

Tuvo interés el modo en que el abogado de El Egipcio organizó la escalera de su defensa según el orden siguiente: lo que se oye de sus conversaciones en las cintas grabadas en Italia no se oye bien y, por lo tanto, no se puede interpretar; lo que sí puede oírse y se puede interpretar, está mal interpretado porque ahí no se dice lo que dicen que se dice; la voz del hombre que, en los momentos en que se oye y se entiende con claridad, asegura a un amigo que él es el autor y organizador de la matanza, no es su voz; y, por si acaso fuera su voz en los trozos en los que no cabe segunda interpretación posible, quede claro que, a veces, en conversaciones «entre un ser humano con otro ser humano se dicen cosas que no se tiene intención de decir». Lo que se llama en moda un degradé y, en peluquería, un corte a capas.

Por descontado, El Egipcio ha declarado, como absolutamente todos los demás, que jamás apoyaría la matanza perpetrada, que ha calificado de «terrorista». La duda ahora es cómo el tribunal valorará las pruebas contra él y el contenido de las cintas enviadas por la policía italiana. Pero si, como han asegurado algunos de sus socios presuntos, lo suyo fue una fanfarronada, ya sabe el hombre del callo en la frente lo caros que le van a resultar ciertos faroles.

Lo siguiente que tuvo un cierto interés, ya digo que dentro de la calderilla que, desde el punto de vista de las responsabilidades, se repartió en la sesión de ayer, fue la intervención de los hermanos Moussaten, y eso por dos motivos. El primero, porque en sus declaraciones previas ante la Policía y ante el juez, los dos sostuvieron sus versiones contra viento y marea e incluso el jovencísimo Mohamed -22 años en este momento, 19 cuando fue detenido- la aguantó en un careo frente a su tío, considerado uno de los autores intelectuales del crimen de Atocha. Y, sin embargo, después de haber aguantado durante todo este tiempo ese pulso formidable, los dos hermanos se desdijeron ayer de todo. Ya no habían visto nada, ni oído nada. A petición del fiscal y de las acusaciones, se leyó entonces en voz alta el contenido de sus declaraciones previas y lo que se había dicho en el careo. Después de haberlo negado todo, aquellas palabras suyas resonaron en la sala con una fuerza enorme. Difícil lo va a tener el tío Yusef Belhadj.

La razón esgrimida para explicar ese giro fue la misma que han sacado a pasear todos los que hasta ahora han optado por no reconocer lo anteriormente dicho por ellos mismos: que han sido torturados por la Policía, sometidos a malos tratos continuados, cuando no a amenazas que les sumieron en tal estado de miedo que optaron por confesar lo que se les exigía. Pero ni denunciaron esos malos tratos ante el juez ni, cuando fueron examinados por el forense, se les apreció lesión alguna que acreditara tales daños. Así que ¿qué vale más como prueba: lo que dijeron y sostuvieron en su día o lo que quieren contarnos ahora? El tribunal dirá, pero los demás ya podemos ir haciendo nuestras conjeturas.

Publicado por el diario EL MUNDO el martes 27 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


“El foco se mueve” por Luis del Pino

Ruido. Entramos en la semana del ruido. Ha concluido la declaración de El Egipcio con el interrogatorio de su abogado. Niega que sea él el que habla en esas cintas que grabó la policía italiana, cintas que dice, además, que están llenas de ruido. El tema es, en sí mismo, irrelevante. Sea o no El Egipcio quien en esas cintas se jacta de haber preparado el 11-M, lo cierto es que el jactancioso no tenía demasiada idea de qué estaba diciendo: los detalles sobre el atentado y sobre Leganés son contradictorios con los hechos. Simples palabras de alguien que presume de ser el responsable de algo que no ha hecho. Ruido también las declaraciones de Moussaten, que afirma ahora que las acusaciones contra su tío, Yousef Belhadj, le fueron dictadas bajo amenaza por la Policía. ¿Qué tiene todo esto que ver con los trenes? ¿De verdad sirve todo esto para conocer a los autores de la masacre?

Marruecos. Más interesante ha sido la declaración de Bouharrat, uno de los miembros de esa subtrama (junto con Afalah, Bouchar y Mohamed Belhadj) a quien se relaciona con los servicios secretos marroquíes. De nuevo resulta dudoso que esto nos lleve a los trenes, pero, ¿qué papel jugaron esos servicios de nuestro amigo del sur en el montaje del teatro de Leganés? ¿A quién se encargó alquilar el piso? ¿Qué fue lo que sucedió en él? Inseguro y nervioso, Bouharrat contradice sus declaraciones anteriores. Da la sensación de saber más de lo que cuenta. O de estar mintiendo por encargo. Tiempo al tiempo.

Recusación. Pero el foco se desplaza, gradualmente, hacia fuera de la sala. Los análisis de los explosivos han dinamitado los fundamentos de la versión oficial. No es de extrañar, por tanto, que los nervios estén empezando a causar estragos. Hoy, uno de los abogados de la acusación, Gonzalo Boyé, ha decidido recusar a uno de los peritos que están realizando el análisis de los explosivos, por ser padre de una víctima del 11-M. Podían haber recusado a ese perito desde el principio, porque la identidad de Gabriel Moris es suficientemente conocida, tanto ahora como antes. Pero sólo ahora se les ocurre hacerlo. Está claro que el tema va mal para la versión oficial de los hechos. Resulta curiosa, además, la identidad del recusador. ¿Puede alguien que ha cumplido condena por colaboración con ETA ejercer de acusación? ¿Qué plazos de inhabilitación establecen las leyes? La versión oficial se derrumba por momentos y la partida se va a volver cada vez más sucia.

Publicado por el diario EL MUNDO el martes 27 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


“Santo varón, que diría Tip” por David Gistau

Marisol vestía pantalones vaqueros y unas gafas de montura morada a juego con el jersey. Podría haberse sentado lejos del habitáculo. Y no en una de esas butacas, tan inmediatas que recuerdan a las sillas de primera fila de ring a las que hay que llevar un periódico para proteger el traje de las salpicaduras, en las que se aprecia incluso el vaho que deja en el cristal la respiración de los acusados. Pero, en su primer día de asistencia al juicio, Marisol quería confrontarse con los asesinos de su hijo. Pilar Manjón, en cuya fuerza se apoyan todas las víctimas a las que ella sostiene con guiños y sonrisas, con complicidades adquiridas, acompañó a Marisol hasta su silla: «Nada de provocaciones, tú tranquila, ¿estarás bien?». Y luego, mientras Trashorras se sacaba mocos y se devoraba las uñas recostado como para ver la tele, mientras el resto de acusados colegueaba en tertulia bien risueña, Marisol sostenía un café de máquina que no temblaba, comía juanolas y aguantaba hasta toser las emociones, como si se hubiera propuesto no concederles el llanto: «Fíjate, así que éstos son los que mataron a mi hijo. Tengo ganas de comerme la mampara, y a ellos todo les da mucha risa».

Más aún que las risas y la actitud sobrada, a las víctimas les llena de bronca que los acusados, por momentos, pretendan ser los que merecen compasión, los agraviados por el sistema o por el destino. Cuando Mohamed Bouharrat, apegado a una táctica recurrente, hizo el relato de unos supuestos malos tratos en comisaría que no advirtieron tres exámenes médicos, hubo alguien en los últimos bancos que se desmoronó, harto de tanta inocencia cínica a través de las jornadas, y hubo de salir al vestíbulo para recomponerse. Cuando 'El Egipcio', alegando que en Francia no tenía dinero ni para pagarse un café y que tan sólo buscaba un amigo con el que desahogar las penas de su matrimonio roto, explicó que la estancia en Europa había significado para él «una tragedia», no hubo víctima que no mascullara, convencida de que la tragedia lo había sido más bien El Egipcio y cuanto representa para Europa. El «teórico jefe del operativo que sin embargo no tenía el euro que cuesta un café», como subrayó su abogado por si alguien no se había enterado ni enternecido todavía, exageró su máscara de bondad incomprendida cuando se comparó, olé, con nadie menos que con el Papa: como las del Pontífice cuando se le sublevó el Islam, sus palabras en las grabaciones policiales, en los pasajes menos comprometedores, los referidos a los «hermanos de Madrid», que son los únicos en los que reconoce su voz, habrían sido mal entendidas además de mal traducidas «al ochenta por ciento». Santo varón, que diría Tip.

Bouharrat, el dueño de una sola camisa que se daba pisto con un llavero de BMW «para decorar la llave» del R9, otro de los que dejaron un rastro en el piso de Leganés, ofreció un interrogatorio precario por el que se comprende que fueran sus propias palabras y contradicciones las que le imputaron e intentó entorpecer al fiscal con constantes «¿Eeeehhh?» festejados en la jaula. Hasta Pilar Manjón, harta de tanto gualdrapa poniendo cara de yo no he sido, dijo en un corrillo: «Casi prefiero a los etarras. Éstos son un aburrimiento».

Publicado por el diario EL MUNDO el martes 27 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


“Odiosa y macabra comparación” por F. Velasco

Podía el personaje en cuestión haber utilizado otra comparación para intentar arrimar el ascua a su sardina; pero no, a ese hombre acusado de ser el «cerebro» de la matanza de Madrid que repetía el «nunca, nunca, nunca» como si del estribillo de la canción del verano se tratara, no se le ocurrió otra cosa, ¿o lo tenía todo bien dispuesto?, que recurrir al Papa, a Benedicto XVI, a utilizarlo como escudo protector. Un hombre profundamente musulmán como «Mohamed El Egipcio», que no tiene reparos en acudir a los sabios consejos de dos Ulemas – uno en Arabia Saudí y otro en Qatar, que se hacen todos los kilómetros que sean necesarios–, para ver si podía casarse por segunda vez manteniendo deudas con su primera esposa, resulta ahora que intenta parapetarse en la cabeza visible de los «infieles», a los que hay que combatir y aniquilar.

«El mundo islámico admitió la confusión –del Papa– y se acabó todo. Cualquier persona, con independencia de su cultura, puede equivocarse», afirmó sin descomponerse el acusado del «nunca, nunca, nunca» ¿Confusión del Papa? ¿Malinterpretación de sus palabras en la Universidad de Ratisbona?. Eso es lo que le ocurrió con Benedicto XVI y lo que le pasó a él mismo, y el tipo se quedó tan tranquilo, pensando que había dado en centro de la diana. «No me pueden condenar por una malinterpretación de mis conversaciones telefónicas con “El Tunecino”, como tampoco se condenó al Romano Pontífice», llegaría a pensar el personaje que no tenía un euro «ni para tomar café», pero que, en cambio, no tenía problemas para ir de Arabia a Qatar por unos consejos religiosos-matrimoniales.

De conocidos personajes cuyas palabras han sido «malinterpretadas» está llena la hemeroteca y el elenco al que podía haber recurrido era abundante. Intentar justificarse poniendo en medio al Papa es, cuanto menos, una falta de respeto hacia los millones de católicos de este país, al menos así lo piensa quien escribe.

Y, puesto a utilizar al Pontífice, se le olvidó mencionar las manifestaciones que se registraron en no pocos países musulmanes donde se pedía, directamente, sin más, su eliminación física, no fue un «se acabó todo» y «el mundo islámico admitió la confusión». Al margen de ello, el hombre quería dar pena relatando pormenorizadamente sus «conversaciones ambientales» con otros vinculados al 11-M. Aquí acudió a algo más ordinario: la mala calidad de esas conversaciones grabadas. Lo que ocurre es que la Justicia italiana ya se pronunció. Sus gustos musicales: «La caravana de los mártires». Pero no piensen mal...

Publicado por el diario LA RAZON el martes 27 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


 

“No saben nada pero se conocen” por Germán Yanke

Vuelve El Egipcio al banquillo y vuelve por donde solía: nada sabe, nada tiene que ver con el atentado del 11-M y, además, la voz de la grabación en la que se aludía al mismo, no es la suya. Y luego añade que las traducciones son defectuosas en un ochenta por ciento, lo que resulta una aclaración paradójica después de decir que no era su voz. Condena la violencia. Para El Egipcio la maldición de Europa son sus problemas familiares, en los que se extiende, a estas alturas, un tanto morbosamente. Y, pidiendo no ser malinterpretado, cita al Papa que, según su versión, fue comprendido por los musulmanes cuando aclaró que no relacionaba el Islam con la violencia. Comprendido, sí, dijo comprendido...

No iba a ser menos Mohamed Bouharrat. Si sus fotos y un libro con su huella estaba en el piso de Leganés es por un amigo, Abderramán, que al parecer era amigo de El Chino. Y Brahim Moussatern sabe aún menos y denuncia haber sido maltratado por la Policía, lo que explicaría declaraciones anteriores sobre su relación con su tío, acusado de ser el líder de una red europea para dar cobijo a terroristas. El joven tiene su cosa porque, a veces, sabe más de la cultura europea que de la árabe y otras más de la árabe que de la europea, lo que impediría preguntar a su tío más allá de la hora. A pesar de tanta inocencia, o precisamente para no contaminar su angélica declaración, no responde al fiscal.

Todo lo niegan, pero no pueden negar, al menos, la curiosa red que se teje entre ellos: amigos terroristas en Madrid, tipos que juegan con ellos al fútbol y que luego resultan terroristas, amigos que resultan ser amigos de terroristas... Slimane también conoce a tal y a cual, pero saber, no sabe nada, iba por Madrid persiguiendo una lámpara. Por no saber, ni español, aunque termine contradiciéndose claramente en esa lengua.

Alrededor del improvisado salón para la vista hay quien reprocha: si no se da crédito a estas exculpaciones, por qué se lo da cuando niegan relación con ETA. Pero no se trata de creer a los procesados, sino de contrastar sus declaraciones con la realidad. Y la realidad es que el mapa de las relaciones del terror islamista se va aclarando.

Publicado por el diario ABC el martes 27 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


“A vueltas con los perfiles” por Jesús Zarzalejos

Tras la conclusión de los interrogatorios a los principales acusados del 11-M, se ha producido un enconado debate sobre si dan o no el perfil que se le supone a los terroristas. La cuestión es, precisamente, qué perfil debe tener un terrorista islamista. La psicología del terror se ha convertido en una disciplina científica que está ayudando a romper estereotipos sobre los integrantes del yihadismo internacional. Ni los que son pobres son los más proclives a integrarse en sus redes, ni los que tienen una formación superior dejan por esto de hacerlo. Se ha dicho con urgencia que, ante las apariencias de los interrogados, éstos no podían ser los autores del 11-M. Si lo son o no es algo que vendrá dado por otras pruebas, pero sería bueno no otorgar a la apariencia una baza de inocuidad que todos los expertos recomiendan evitar. Dice Robert Pape que «siempre nos gusta que los malos sean monstruos con ojos desorbitados». Así los identificamos mejor y tenemos posibilidad de segregarlos antes de que maten. Pero Pape, autor del interesante ensayo «Morir para ganar. Las estrategias del terrorismo suicida», advierte de que, «en ocasiones, los que cometen los peores crímenes son personas bastante normales».

Las conductas «laicas» o los caracteres pacíficos son una constante en los terroristas integristas afincados en democracias occidentales. El bien formado Mohamed Atta o el dicharachero Ziad Jarrahi, dos de los autores materiales del 11-S, no encajarían en el perfil que parece exigirse para perpetrar el 11-M. Mohamed Sidique Khan, líder de la célula que ejecutó el atentado del 7-J en Londres, era un ciudadano ejemplar dedicado a la mediación social. Entonces, ¿qué perfil hay que tener para cometer un atentado integrista? Probablemente, la falta de respuesta concreta sea sólo una prueba de las dificultades a las que se enfrentan los estados para combatir a un enemigo difuso y camaleónico, pero que está entre nosotros. Por eso, sirve de poco que algunos acusados dijeran que Sarhane Ben Abdelmajid Fakhet «El Tunecino», muerto en Leganés, no daba la talla como organizador del atentado. Suena a intento de exculpación de sí mismos. Y, en todo caso, no impugna la certeza de que los atentados integristas son la suma de diversas aportaciones singulares, situadas en momentos diferentes del proceso criminal, en el que prima la fuerza de la voluntad mucho más que la formación cultural. La diversidad de acusados por el 11-M y su heterogeneidad socio-cultural no son incompatibles con su concurrencia sucesiva en una secuencia de actos de planificación, preparación y ejecución. Fernando Reinares ha analizado para el Instituto Elcano la tipología de los yihadistas detenidos en España entre 2001 y 2005, con unos resultados sobre sus niveles de estudios que se acoplan, sin gran esfuerzo, a lo visto hasta ahora en el juicio. A lo mejor, a «El Tunecino» le bastó tener capacidad para idear el atentado. Otros impartieron doctrina; otros consiguieron dinero; y otros pusieron bombas. La apariencia de los acusados no les hará culpables, sin duda, pero tampoco dejarán de serlo por ella.

Publicado por el diario ABC el martes 27 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

  


  

“El señor Abadan y los sobrinos” por Ernesto Ekaizer

Youssef Belhadj, la presunta voz que reivindicó en el vídeo los atentados, ya lo había sugerido durante su declaración. Según explicó a su abogado, comprendía a su sobrino Mohamed Moussaten, con quien, dijo, se lleva muy bien. Una persona joven, bajo la presión y las amenazas de la policía, es capaz de implicar a otra, en este caso a su tío y dijo que él tampoco resistiría si te amenazan con enviar a Marruecos a ti y a tu madre.

Fue así que ayer Mohamed, que tenía 19 años el 11-M y hoy tiene 22, explicó a preguntas de su letrado (se negó a responder al ministerio fiscal y a las acusaciones) que había implicado a su tío Youssef en la organización Al Qaeda lisa y llanamente porque la policía le dictó lo que debía poner en su declaración tras ser detenido. Y que también mantuvo esas afirmaciones al declarar ante el juez Juan del Olmo "por miedo".

Mohamed, con los pelos engominados cual antenas de caracol, luce ropa deportiva blanca y celeste. Está todo el tiempo con su hermano Brahim. Ambos, que están en libertad provisional, miran lo menos posible hacia la pecera donde impertérrito, metódico, Youssef Belhadj, asemeja al marroquí impasible.

Mohamed no sólo declaró a la policía que su tío le dijo en Bruselas, en diciembre de 2004, que militaba en Al Qaeda y que le invitó a hacer la yihad en Afganistán. No sólo mantuvo la versión ante el juez Del Olmo. Se mostró igualmente firme en un careo que el juez convocó entre tío y sobrino. Es cierto que si uno revisa sus declaraciones judiciales, aunque habla de la pertenencia a Al Qaeda Mohamed señala que su tío "no le contó nada sobre si había participado en los atentados de Madrid, él o alguno de su grupo".

Con todo, no es que Mohamed ensayara ayer la fórmula de dónde dije digo, digo Diego. La táctica consiste en que el falso testigo de cargo contra el presunto jefe de Al Qaeda explica su comportamiento por la presión de la policía.

En cierto momento de su declaración, Mohamed, al justificar su conducta, señaló que el no podía mantener las acusaciones contra su tío porque le había afectado a él y a su familia. Ejemplificó: ¿Qué pasaría "si el día de mañana ponen en libertad al declarante [Mohamed Moussaten], siendo que él y su familia han condenado a su tío?". A continuación, en su explicación, añadió algo contradictorio. "Por decir la verdad me han imputado a mí. Me ha dado miedo decir lo que he dicho de mi tío". Mohamed está, en efecto, acusado de colaborar con organización terrorista y la pena que se le pide es ocho años de prisión.

En línea con su hermano Mohamed, Brahim aseguró, sólo a preguntas de su abogado, que nunca oyó decir a su tío Youssef que era miembro de Al Qaeda ni hablar de la yihad. Las declaraciones de los sobrinos, pues, han confirmado lo que se podía esperar de estos falsos testigos de cargo.

Por su parte, Rabei Osman, Mohamed El Egipcio, reiteró en el juicio aquello que ya había declarado en Milán, en el juicio por el que un tribunal le condenó a 10 años de prisión. A saber: que la voz que sale de las grabaciones y micrófonos medioambientales -con autorización judicial- no es suya.

Por si alguien en su momento -cuando se escuchen en la Sala las grabaciones- llega a una conclusión contraria, Rabei Osman se anticipó: es un ser humano y de la misma manera que el Papa se equivocó al denostar al islam, vía una cita indirecta, él también puede cometer errores. En Italia, su abogado llegó a decir, tras su sentencia del 6 de noviembre pasado, que El Egipcio era bastante fanfarrón.

¿Es éste el caso? Habrá primero que escuchar las grabaciones. Rabei Osman tiene una voz muy característica y su expresión en árabe, de raíz egipcia, es tersa y precisa. Su frase favorita a la hora de responder a su letrado: abadan, abadan, abadan. Nunca, nunca, nunca. Pronuncia de forma cerrada y la vocal suena amortiguada.

Una noticia de interés procedió ayer de otro juicio contra ocho acusados en la Audiencia Nacional. Khalid Keimi Pardo narró las andanzas de Amer El Azizi, un alto jefe de Al Qaeda que logró huir de España tras el 11-M, y de Serhane El Tunecino.

Publicado por el diario EL PAIS el martes 27 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

  

Juicio 11-M: Víctimas (27 de febrero de 2007)

Por Narrador - 27 de Febrero, 2007, 8:00, Categoría: Victimas

La soledad del corredor de fondo

El 11-M dejó a este maratoniano sin sensibilidad en las plantas de los pies Sigue corriendo, pese a las secuelas, porque sólo así logra olvidar el horror «Todavía me estoy acostumbrando, no sé si mejoraré o empeoraré»

MADRID.- Gonzalo se sube la cremallera del anorak, respira hondo y echa a correr. Conforme coge velocidad, va dejando atrás los recuerdos que le despiertan por las noches. Se olvida del Orfidal, del Nolotil y del Serosat. No siente los calambres ni se acuerda de las cicatrices. Pone la mente en blanco y aquella mañana en el vagón, tendido entre un horror indescriptible, es tan lejana ya que, cuando gira la cabeza, con miedo a encontrarse allí otra vez, aparece tan sólo el tranquilizador bisbeo de las ramas de los árboles. Ni rastro de las vías.

Como el protagonista del relato de Alan Sillitoe, aquel joven corredor de medio fondo que termina rebelándose contra los que le internaron en un reformatorio, Gonzalo Villamarín, atleta popular y capitán del Ejército, corre para escapar de su condición de víctima superviviente de la masacre de Atocha. Corre para evadirse del barullo informativo que estas semanas genera el juicio del 11-M. Corre para no tener que hablar.

Aquel día se dirigía, como siempre, a su trabajo en el Ministerio de Defensa. Llevaba una revista deportiva en la mano para leer en el trayecto. Quería llegar pronto, tener tiempo para poner en orden las cosas de la oficina. Apareció el tren, abarrotado de gente. Entró, se agarró a la barra y todo saltó por los aires. No sabe el tiempo que transcurrió. Tenía un dolor inmenso en los oídos. Nada se movía. El último hombre, el único superviviente: «Había un silencio... Lo único que oía era a mí mismo pidiendo ayuda. Me sentí la persona más sola del mundo».

El concepto del sonido ha cambiado para Gonzalo. Perdió totalmente la audición en el oído izquierdo y la mitad en el derecho. Le acompaña desde entonces un zumbido permanente en la cabeza. «Gracias al audífono, yo ahora oigo tu voz, pero me retumba por dentro». Tiene que estar pendiente de los labios de su interlocutor. La bomba le reventó un pulmón y le dejó varios daños en el sistema nervioso. Pero es la sordera lo que más le ha afectado, porque le hace perder el equilibrio. Cuando corre, llega el vértigo, el miedo a caerse, el miedo a no saber dónde poner las plantas de unos pies que han quedado insensibilizados.

Las buenas noticias son que Gonzalo -cerca de 100.000 kilómetros bajo la suela de sus zapatillas, 18 maratones, dos pruebas de 24 horas y decenas de carreras- ya no corre en solitario. «Siempre me acompaña algún amigo, y ninguno trata el tema del 11-M. En el mundo en el que me muevo no les importa que yo sea una víctima. Eso es para mí lo más importante».

¿Hablar o no hablar de aquello? «No es que quiera esconderme...», comienza, sentado en una terraza del parque madrileño de El Retiro, a pocos metros del Bosque de los Ausentes. Le cuesta seguir, se le humedecen los ojos. «Pero no hablo de eso con mi mujer y mis dos hijos». Se encoge de hombros: «No les quiero hacer sufrir».

Dentro de Gonzalo bulle una contradicción. Por un lado, este leonés de 49 años desearía salir de Madrid y marcharse a vivir a un lugar «donde no llegaran las noticias». Por otro, admite que tampoco puede apartarse del mundo «y tirar el televisor por la ventana». No ha renunciado a comprar los periódicos, se manifiesta de vez en cuando con las asociaciones de víctimas y ha accedido a conceder entrevistas, aunque le cueste. Algo le llevó la semana pasada a acudir al juicio. «Fui un poco por curiosidad, por ver cómo era aquello». Ayer repitió, acompañado de su mujer. Dice que no va a volver más.

«Se pasa mal. Por lo que he visto, los que están allí son simples individuos que tenían conocimientos de los atentados. Yo creo que los verdaderos inductores no están». Mueve la cabeza. «Ayer percibí un montón de contradicciones. No creo que se vaya a saber nunca la verdad».

«El juez Del Olmo lo ha hecho muy mal. Ni siquiera han investigado algo tan obvio como el tipo de explosivos que se utilizaron», añade.

Gonzalo da gracias todos los días por haber salido con vida del tren, pero recuerda con melancolía que antes era más alegre y bromista.

- ¿Antes también tartamudeabas al hablar?

- Pues no me acuerdo.

El 11-M le jubiló del Ejército y ahora pasa los días entre la Asociación de Clubes de Carreras de Orientación de Madrid y la Asociación de Amigos del Camino de Santiago, donde trabaja como voluntario. Entrena dos días a la semana. Lo que más le gusta es participar en carreras de orientación por el bosque. Reconoce que ha bajado el ritmo y que ha perdido capacidad pulmonar. El vértigo le juega malas pasadas. «Todavía me estoy acostumbrando a todo, no sé si mejoraré o empeoraré, pero yo sigo corriendo, por si acaso, no sé».

Una información de Olga R. Sanmartin publicada por el diario EL MUNDO el martes 27 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

ABC y EL PAIS siguen insistiendo en el uso de la Goma 2 ECO pese a las evidencias

Por Narrador - 27 de Febrero, 2007, 7:00, Categoría: Explosivos Utilizados

  

Los análisis detectan sólo trazas de DNT y apuntan a la Goma 2 ECO contaminada

Se demuestra que el DNT no es un componente básico del explosivo al estar en concentraciones inferiores al 5 por ciento

MADRID. Los análisis cuantitativos del explosivo utilizado en la matanza del 11-M han detectado sólo trazas de dinitrotolueno (DNT), lo que confirma que no se trata de un componente básico de la dinamita empleada y abona la hipótesis de la «contaminación», adelantada por ABC en su momento. Las fuentes consultadas explicaron que el DNT estaba en concentraciones «mínimas, en todos los casos inferiores al 5 por ciento».

Las muestras analizadas corresponden tanto a los focos de las explosiones como a la Goma 2 ECO recuperada en la mochila de Vallecas, en las vías del AVE de Mocejón, en la Renault Kangoo y en el piso de Leganés donde se suicidaron siete de los presuntos autores materiales de la matanza de los trenes. Esa misma proporción se ha detectado en la muestra patrón de «Mina Conchita».

Los resultados recogidos en el primer borrador eran ya muy significativos en cuanto a que la dinamita empleada era la Goma 2 ECO fabricada por UEE en sus instalaciones de Páramo de Masa (Burgos), distribuida luego en «Mina Conchita» (Avilés), robada por el ex minero José Emilio Suárez Trashorras y vendida por éste y sus compinches a la célula de la que era jefe operativo Jamal Ahmidan «El Chino», uno de los suicidas de Leganés.

Sin embargo, para cerrar definitivamente el círculo de los explosivos —uno de los arietes utilizados contra la instrucción del juez Juan del Olmo—, hacía falta conocer los resultados de los análisis cuantitativos. La presencia de DNT en todos los focos de la explosión y escenarios de la matanza había sido utilizada como argumento para asegurar que la dinamita utilizada no era Goma 2 ECO, al no ser habitual que el DNT se encuentre entre sus componentes. A partir de ahí cabían dos opciones: la primera, que esa dinamita estuviera contaminada; la segunda, que se hubieran utilizado dos tipos de explosivo en el 11-M y que uno de ellos no fuera Goma 2 ECO.

Desde el primer momento, las fuentes consultadas por ABC se inclinaron abiertamente por la primera de las posibilidades, ya que todos los datos de la investigación judicial y policial apuntaban en ese sentido. La Goma 2 ECO fue hallada en la citada mochila, cuya validez como prueba quedó plenamente acreditada; también en las vías del AVE, donde los islamistas intentaron una nueva matanza el 2 de abril; en la Renault Kangoo utilizada por los terroristas para trasladarse a la estación de Cercanías de Alcalá de Henares y también, finalmente, en el piso de Leganés. Es decir, en todos los escenarios que rodean el 11-M se había encontrado el mismo tipo de explosivo.

Sin embargo, el Tribunal que preside Javier Gómez Bermúdez, para tratar de disipar cualquier duda, encargó esta nueva prueba pericial en la que se han utilizado técnicas no empleadas hasta este momento, por lo que sus resultados, obviamente, no podían haberse producido antes. Dicho en otras palabras, sólo con esta nueva prueba pericial se ha podido detectar primero y cuantificar después en qué porcentaje estaba el DNT.

Las fuentes consultadas por ABC precisaron que anoche se celebraba una reunión para terminar el informe de los explosivos, que estaba a falta de los análisis cuantitativos del nitroglicol, uno de los componentes básicos de la Goma 2 ECO. No obstante, precisaron que con toda seguridad hoy se entregarán al Tribunal los resultados completos de la pericia.

La «mínima» concentración de DNT apunta abiertamente a la «contaminación» del explosivo. ABC ya adelantó que la fábrica de Burgos elaboraba alternativamente Goma 2 EC —de la que sí es componente básico el DNT—, y Goma 2 ECO. Al utilizarse siempre las mismas tolvas es más que probable que se produjera esa mínima impregnación, que en cualquier caso no afectaba a las propiedades del explosivo ni alteraba lo que es su composición básica.

Aunque en otro sumario distinto, la contaminación de la Goma 2 ECO ya fue detectada en los cartuchos intervenidos a Trashorras durante la «operación Pipol», en la que fue condenado junto a su cuñado Antonio Toro. Esa dinamita procedía, al parecer, de «Mina Conchita». Los resultados de los análisis, realizados en el laboratorio Químico-Toxicológico de la Comisaría General de Policía Científica, han sido incorporados al Rollo de Sala del 11-M a petición de la Fiscalía.

Los ocho peritos han identificado los componentes químicos del explosivo basándose en nueve técnicas en los laboratorios de Policía Científica. Primero se ofrecieron al Tribunal los resultados cualitativos de las pruebas y ahora se aportan los cuantitativos para determinar con la mayor precisión posible la proporción de cada sustancia. Todas las muestras tenían dos componentes: dinitrotolueno y nitroglicol. La detección de DNT en las muestras intactas recuperadas y en todos los focos de las explosiones ha sido posible ahora con la aplicación de una técnica de alta precisión analítica, que no había sido utilizada antes ni por los Tedax ni por los técnicos de Policía Científica.

Análisis previos

Se trata de la microextracción en fase sólida, con desorción en cromatografía de gases acoplada a espectrometría de masas. Su aplicación permite detectar compuestos incluso cuando están en la muestra en concentraciones de partes por billón (microgramos por kilo).

Los análisis previos de los Tedax en el 11-M fueron realizados con una técnica menos precisa, la extracción en fase orgánica. Ese procedimiento lo repitieron los químicos de la Policía Científica en 2004 sin aplicar otras técnicas, dado que no era preciso detectar componentes residuales porque se analizaban muestras intactas de Goma 2 ECO y no restos de los focos. En los cartuchos de la «Operación Pipol», donde se detectó DNT en agosto de 2004, sí se aplicó cromatografía de gases y espectrometría de masas, aunque sin necesidad de microextracción en fase sólida.

Los cuatro peritos de las partes se niegan a firmar el informe

Los cuatro peritos de parte se negaron anoche a firmar los resultados de los análisis cuantitativos de los explosivos, que confirman la presencia residual de DNT y, por tanto, que no es un componente esencial de la dinamita utilizada en la matanza de los trenes. La decisión de estos expertos contrasta con la que adoptaron cuando elaboraron el borrador del informe, cuyos resultados adelantó ABC en su momento. Las fuentes consultadas destacaron que todos los análisis y todas las técnicas empleadas han sido consensuadas por los ocho peritos, cuyo trabajo además ha sido grabado para que pueda luego ser examinado por el Tribunal. Los peritos explicarán durante la vista oral los resultados de su trabajo.

Un texto de N. Colli y D. Martínez publicado por el diario ABC el martes 27 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

  


  

El análisis final de explosivos del 11-M desbarata la tesis clave de la conspiración

El análisis final del explosivo del 11-M acredita que se utilizó Goma 2 ECO. El porcentaje mínimo de DNT hallado en las muestras descarta que se trate de otra dinamita

Madrid - El análisis cuantitativo sobre el dinitrotolueno (DNT) hallado en la dinamita no explosionada descubierta en los escenarios de la matanza de los trenes confirma que los terroristas utilizaron Goma 2 Eco que sufrió en su fabricación o en otro momento algún tipo de contaminación de DNT. Los análisis han acreditado un porcentaje inferior al 1% de DNT en las muestras analizadas, lo que significa que no se trata de otra dinamita distinta a la Goma 2 ECO, que llevaría un porcentaje muy superior de DNT. La Goma 2 ECO fue robada por los terroristas en Asturias para perpetrar el 11-M.

Ocho peritos se encargan del análisis de los explosivos: cuatro pertenecen a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y los otros cuatro representan a tres acusaciones particulares (dos de ellas en nombre de asociaciones de víctimas que ponen en cuestión la investigación judicial y policial y defienden la teoría de la conspiración) y a uno de los principales acusados del atentado, Jamal Zougam, al que se considera autor material de la matanza de los trenes.

Fuentes de la Audiencia Nacional aseguraron ayer que los análisis del DNT encontrado en los focos de las explosiones y en la dinamita no explosionada ya han finalizado. La conclusión de esos análisis, según las mismas fuentes, habla de que el porcentaje de DNT hallado en la dinamita no explosionada (descubierta en la bomba que no estalló, en la furgoneta donde se trasladaron los terroristas a Alcalá, en el piso de Leganés en el que se suicidaron y en el artefacto junto a las vías del AVE en Mocejón, Toledo) es "prácticamente idéntico y mínimo", lo que demostraría que la Goma 2 Eco sufrió una contaminación de DNT que pudo producirse en la propia fábrica. Y, además, el DNT hallado en los restos de los focos de las explosiones está en un porcentaje también mínimo en relación con el que debería haberse hallado caso de que hubiera estallado una dinamita distinta a la Goma 2 ECO.

La conclusión del análisis de DNT, según fuentes de la Audiencia, no ha sido asumida por los cuatro peritos de las acusaciones particulares y del procesado Jamal Zougam. Estos peritos se niegan a firmar el informe, que vendría a descartar definitivamente una de las teorías en las que basan todas sus sospechas los defensores de una conspiración en torno al 11-M de la que habrían participado policías, guardias civiles y servicios de información españoles y extranjeros.

El informe cuantitativo de los explosivos (donde se precisa no sólo las sustancias encontradas, sino en qué porcentaje se halla cada una de ellas) aún no ha terminado porque faltan los análisis sobre el nitroglicol, que también se ha encontrado tanto en los focos de las explosiones como en la dinamita no explosionada.

En el primer análisis cualitatito, todos los componentes de la Goma 2 Eco aparecieron en los restos de dinamita no explosionada hallados en los diversos escenarios utilizados por los terroristas. A esos componentes se añadió el DNT, lo que generó alguna duda sobre el explosivo usado, pues en la composición de la Goma 2 ECO no aparece el DNT.

En ese informe cualitativo también se analizó una muestra patrón de Goma 2 ECO remitida por la propia empresa fabricante. Y en esa muestra también apareció el DNT.

Un texto de J. Yoldi y J. A. Rodríguez publicado por el diario EL PAIS el martes 27 de febrero. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

  

EL PAIS sigue obsesionado por descartar la implicación de ETA en el 11-M

Por Narrador - 27 de Febrero, 2007, 6:00, Categoría: Vínculos entre ETA e Islamistas

  

ETA y las armas de destrucción masiva

En las seis sesiones del juicio no ha habido rastro de conexión alguna de la banda y el 11-M

Madrid - Lo de ETA en el 11-M lleva camino de convertirse en lo que fueron las armas de destrucción masiva en la guerra de Irak. Si alguna conclusión puede extraerse de las primeras seis largas jornadas del macrojuicio es que la presencia de la banda terrorista no aparece por ningún sitio a pesar de los intentos de que así sea por parte de algunos letrados y de los medios de comunicación que defienden la teoría de la conspiración.

Ya el primer día, José María de Pablo, abogado que teóricamente ejerce la acusación en nombre de la Asociación de Ayuda a los Afectados del 11-M, preguntaba a El Egipcio -cuando éste ya había anunciado que no iba a contestar- por un temporizador para bombas fabricado por ETA y denominado Segurtasun Tenporizadorea, es decir, ST, dando por sentado que el ingenio había sido encontrado en un local de la calle de Virgen del Coro, de Madrid, utilizado como vivienda por Basel Ghalyoun y Fouad el Morabit, dos de los acusados.

Curiosa la simbiosis de este teórico acusador y de los abogados de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) con el letrado José Luis Abascal, que defiende a dos de los presuntos autores materiales de la matanza de Madrid, y que había incorporado incluso una foto del citado artilugio en su escrito de defensa. Pero resulta que lo realmente encontrado en el local de Virgen del Coro entre un montón de hierros y chatarra era un temporizador STA MEC 24H, es decir, un programador de lavadoras fabricado por la empresa Remle, de repuestos de electrodomésticos, que se vende por 18,57 euros. Otro de los acusados, Mohannad Almallah Dabas, que se dedica a la reparación de electrodomésticos y es el casero del local de Virgen del Coro, reconoció que el programador de lavadoras hallado probablemente era suyo, ya que Remle era su proveedor habitual de repuestos. O sea, que nada de Segurtasun Tenporizadorea, ni ST, aunque algunos confundan sus deseos con la realidad.

En la última sesión del juicio, otros dos de los acusados, Otman el Gnaoui y Hamid Ahmidan, en su declaración pretendieron pasar por dos probos obreros que hacían chapuzas para Jamal Ahmidan, el Chino, el jefe operativo de la célula terrorista responsable de los atentados y primo del segundo. No hubiera sido mala defensa, si no fuera porque el primero acudió hasta Burgos con otros dos de los suicidas de Leganés para ayudar a El Chino en el traslado de los explosivos en el viaje de vuelta de Asturias o porque en el registro de la vivienda del primo se encontraron 59 kilos de hachís y 125.000 pastillas de éxtasis, drogas con las que supuestamente se financiaron los atentados del 11-M.

Pero lo llamativo es que en su maniobra exculpatoria, estos acusados mencionaron que en la finca de Chinchón, en los días previos a los atentados, había dos desconocidos y que El Chino les prohibió la entrada. La jugada es perfecta, puesto que ello demostraría que ellos dos no eran terroristas, y además deja abierta la puerta a que se interprete, por parte de los lectores y del tribunal, si es que se diera credibilidad a sus manifestaciones, que esos extraños pudieran ser Garikoitz Aspiazu, Txeroki, actual jefe de ETA, o alguno de sus secuaces. Los de la caravana de la muerte, Gorka Vidal e Irkus Badillo, con los que inicialmente pretendieron relacionarlos, no podrían ser porque ya estaban en prisión.

Sólo hay un par de inconvenientes: el primero, que uno de ellos dijo que el coche desconocido que había en la finca era un Toyota Corolla. Precisamente el mismo modelo que utilizaba José Emilio Suárez Trashorras y que se lo había prestado a los islamistas para ayudarles a traer los casi 200 kilos de explosivos desde Asturias a Madrid. El mismo coche con el que, enviado por Trashorras a recogerlo, el menor apodado El Gitanillo -ya condenado en 2004- tuvo un accidente y fue detenido por la Policía Municipal de Madrid.

El segundo, y no menos importante, es que de todas las huellas y perfiles genéticos obtenidos en la finca de Chinchón, y hay unos cuantos, no hay ni rastro de Txeroki ni de ninguno de sus matarifes.

Aclarado con el informe pericial preliminar sobre los explosivos que lo que estalló en los trenes de cercanías era parte de los 200 kilos de Goma 2 Eco robados en Asturias, y no Titadyn -el explosivo utilizado últimamente por ETA-, habrá que esperar al próximo movimiento. Situación que recuerda notablemente a la vivida con las armas de destrucción masiva en los meses anteriores a la guerra de Irak.

Un texto de José Yoldi publicado por el diario EL PAIS el martes 27 de marzo de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

 

El DNT era componente del explosivo de los trenes, según peritos del 11-M

Por Narrador - 26 de Febrero, 2007, 10:00, Categoría: Explosivos Utilizados

MADRID.- En sólo unos días, los ocho peritos que, por orden de la Audiencia Nacional, realizan los análisis sobre los explosivos relacionados con el atentado del 11-M entregarán al Tribunal su esperado informe definitivo.

Sus conclusiones tendrán una incidencia extraordinaria sobre el proceso que se sigue contra los 29 imputados. Si los ocho técnicos confirman que el explosivo utilizado fue Goma 2 ECO, como aseguran el juez Del Olmo y la fiscal Sánchez, la versión oficial sobre los hechos recibirá un indudable espaldarazo. Pero, si dictaminan que lo que estalló en los trenes no fue Goma 2 ECO, la versión que con tanto ardor defienden las terminales mediáticas del Gobierno se vendrá abajo como un castillo de naipes.

Si no fue ese tipo de dinamita el que se utilizó para hacer volar los trenes, entonces habrá que buscar otro lugar, además de Mina Conchita, y, por supuesto, a otros autores, al margen de los que ahora se sientan en el banquillo.

La fiscal es consciente de la trascendencia de ese informe y, para prevenir su demoledor impacto, ha solicitado que se incorpore a la causa el análisis que se hizo a instancias del destituido jefe de los Tedax, Sánchez Manzano (que de nuevo hurtó esa labor a la Policía Científica), sobre los cartuchos de dinamita incautados a Suárez Trashorras y Antonio Toro en la conocida como operación Pipol.

¿Por qué? Pues porque en ese análisis aparece el temido DNT. Con ello, Olga Sánchez piensa dar cobertura a la insostenible teoría de la contaminación: los terroristas utilizaron Goma 2 ECO contaminada con DNT.

Esta «sagaz maniobra» (según califica El País) tiene algunos inconvenientes. El primero de ellos es que el propio tribunal que juzgó los hechos no admitió dicho análisis como prueba. La razón es sencilla: la dinamita se incautó en junio de 2001 y, sin embargo, los análisis no se hicieron hasta agosto de 2004.

Otro inconveniente no menor es el hecho de que ese informe no esté ya incorporado al sumario. En escrito del juez Del Olmo al secretario de Estado de Interior, Antonio Camacho, fechado el 11 de noviembre de 2004, se le instó a que remitiera al juzgado todos los informes en cualquier tipo de soporte que obraran en poder de todos y cada uno de los cuerpos y unidades que componen su departamento en relación a los imputados Suárez Trashorras y Antonio Toro. ¿Por qué no se incorporó dicho análisis al sumario cuando lo pidió Del Olmo? ¿Desobedeció el secretario de Estado al juez? ¿Es que acaso en aquel momento no interesaba que apareciese mencionado el DNT porque no se había detectado en ninguno de los análisis realizados sobre los explosivos del 11-M por la Policía Científica?

El tribunal debería investigar por qué el secretario de Estado no dio cumplida respuesta al juez instructor.

Pero, aún con todo, el informe apadrinado por Sánchez Manzano no ayudaría mucho a los objetivos de la fiscal. En primer lugar, porque en él se dice que las sustancias que aparecen en los citados cartuchos se corresponden con los «componentes habituales de las dinamitas» (definición ambigua también utilizada por el ex jefe de los Tedax para bautizar las sustancias que aparecieron en los focos de los trenes).

Además, hay que recordarle a la fiscal que en 2001 se utilizaban en Mina Conchita al mismo tiempo cartuchos de Goma 2 EC (que sí contiene DNT) y Goma 2 ECO (que carece de él). Por lo tanto, es probable que esos cartuchos fuesen de Goma 2 EC o que, al estar mezclados con los de Goma 2 ECO, estos últimos se contaminaran de una sustancia conocida por su exudación (el DNT).

Sin embargo, como la fiscal debe saber, en 2004 (fecha en la que, según su escrito de acusación, se robó la Goma 2 ECO en Mina Conchita) ya no se consumía desde hacía mucho tiempo Goma 2 EC.

Como puede verse, la aportación de este informe no resolvería la contradicción fundamental que se plantea al relato de la fiscal sobre los hechos: si lo que estalló en los trenes contenía DNT, no era Goma 2 ECO.

Muestra nula

Por cierto, hay otra falsedad, manejada repetidamente tanto por El País como por ABC, que consiste en considerar el «resto de cartucho de dinamita Goma 2 ECO que fue enviado como patrón de referencia» (analizado por los peritos en su Informe Preliminar en el apartado 2) como una muestra remitida ex novo por UEE para su cotejo con el resto de muestras. No. Dicho resto es el que en su día (12 de marzo de 2004) envió Sánchez Manzano al laboratorio de la Policía Científica. En dicha muestra, los peritos han encontrado DNT, pero, como la propia Policía Científica se encargó de demostrar entonces, la validez de la muestra era nula, ya que apareció contaminada con metenamina.

En UEE están escandalizados por la frivolidad con la que algunos medios y ciertos políticos manejan la tesis de que de sus fábricas la Goma 2 ECO sale habitualmente contaminada con DNT. Los laboratorios de UEE, entre los más avanzados de Europa, son capaces de discernir hasta 50 partes por millón en una sustancia. Pues bien, nunca, hasta ahora, sus análisis han detectado contaminación con DNT.

La legislación europea sobre explosivos es muy estricta a ese respecto y establece duras sanciones para las empresas que no cumplan la normativa. Fuentes de UEE confirmaron a EL MUNDO que sus controles de calidad son periódicos y en ellos no se ha detectado contaminación con DNT en las dinamitas que dicha empresa comercializa bajo la denominación de Goma 2 ECO.

La fiscal Sánchez está nerviosa por el resultado del informe final sobre los explosivos, de cuya evolución es informada puntualmente por el jefe de la Policía Científica, Miguel Angel Santano.

Al menos los cuatro peritos (los que no pertenecen ni a la Guardia Civil ni a la Policía Científica) se inclinan claramente por la tesis de que el explosivo que reventó los trenes el 11-M contenía como componente DNT, lo cual descarta que se tratase de Goma 2 ECO.

Aunque los peritos de la Guardia Civil y de la Policía Científica tienen una elevada cualificación profesional, nadie duda de que, llegado el momento (e incluso contra su criterio), aceptarán lo que le imponga la superioridad.

El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, solicitó la semana pasada al perito que ejerce de presidente (el que figura con el número 47, miembro de la Policía Científica) que tuviera listo para hoy el informe cuantitativo sobre los explosivos.

Sin embargo, al menos hasta dentro de una semana no estarán listos todos los análisis, ya que, en estos momentos, se está procediendo al estudio de los componentes inorgánicos de los mismos y aún no se han realizado todas las comprobaciones.

Sin embargo, lo que sí se puede decir ya es algo que se reflejará en el informe final. La aparición de DNT en las muestras de los focos, lavadas por los Tedax con agua y acetona, es suficientemente significativa en opinión de los peritos independientes como para afirmar que dicha sustancia era un componente del explosivo que estalló en los trenes. Es decir, que descartan que se tratase de Goma 2 ECO.

La cuestión es que, dada la cantidad mínima de restos con la que están trabajando, es imposible determinar la cantidad de DNT que había en ese explosivo. Es decir, que no se puede hacer un análisis cuantitativo de las sustancias que componían la dinamita que estalló en los trenes.

Hubiera sido posible hacerlo si se hubiese guardado el análisis que se hizo en su día y que Sánchez Manzano resumió con su fórmula mágica: «componentes habituales de las dinamitas». «Pero, ¿qué componentes?», preguntan los peritos. ¡Ah! Eso no se sabe. «¿Y los restos de agua y acetona con los que se lavaron los restos hallados en los focos?». Por supuesto, eso también se desconoce. ¿Por qué no se siguieron los protocolos establecidos en cualquier laboratorio que se precie? ¿Es que acaso no hay responsabilidad penal en esa negligencia por parte del responsable de los Tedax y que ahora hace imposible determinar con absoluta precisión el explosivo con el que se cometió el mayor atentado de la Historia de España?

Lo que sí se va a poder determinar es la cantidad de DNT que aparece en el explosivo intacto. Según todos las fuentes consultadas, el porcentaje no será significativo (en todo caso estará por debajo del 2%). Por tanto, en el explosivo intacto sí que se podrá hablar de contaminación con DNT.

¿Servirá ese análisis para determinar que todas las muestras estaban contaminadas? Rotundamente no. El rigor científico obliga a establecer una diferencia entre los focos y el explosivo intacto acorde con la lógica: si el explosivo de los focos hubiera estado solo contaminado con DNT, dicho componente no se habría detectado ahora en los análisis.

Atrapados

Por otro lado, los que sostengan esa tesis están atrapados porque, como ya se dijo en estas páginas la semana pasada, en la dinamita hallada en Mocejón hay dos muestras en las que no aparece DNT; justo las que no han estado bajo la custodia de la Policía. Ese dato es fundamental porque demuestra que la Goma 2 ECO no está contaminada con esa sustancia y que el DNT apareció posteriormente, probablemente en el laboratorio de los Tedax.

El problema para la versión oficial, elaborada con tan poca lucidez como numerosas contradicciones tanto en el auto de procesamiento como en el escrito de acusación, es que su credibilidad, en lo que se refiere a la trascendental prueba de los explosivos, está a cargo de un jefe policial, Miguel Angel Santano, que se va a sentar próximamente en el banquillo acusado por la Audiencia de falsedad y encubrimiento.

¿Qué dirán ahora los que hacían chistes y chirigotas sobre el ácido bórico? Sí, sí. ¡Vaya risa, tía Felisa!

Santano, como los otros tres jefes de la Policía Científica acusados de idénticos delitos, no van a ser juzgados porque considere la Sala de la Audiencia poco idóneo ligar a ETA con el 11-M a través del ácido bórico, sino por haber falsificado un informe oficial para que no apareciera por ningún lado la palabra maldita. Como le dijo su jefe a uno de los peritos: «ETA no puede aparecer por orden de la superioridad».

Vemos, pues, cómo el ácido bórico («producto de limpieza que utilizan cientos de miles de amas de casa en España», según escribió el insigne periodista Javier Pradera en El País) sí que tendrá efectos en esta causa. Por ejemplo, demostrar que la dirección de la Policía no sólo no permitió investigar las pistas que conducían hacia ETA, sino que las borró de forma tan contundente como burda: utilizando para ello un vulgar típex.

¿Qué les dirán ahora a sus lectores los que, llevados de la mano del acomodaticio juez Garzón, calificaron a los peritos de falsificadores y a este periódico de haber fabricado pruebas? Sencillamente, nada. Porque, para ellos, el 11-M no es una cuestión de datos, es una cuestión de fe.

Una información de Casimiro Garcia-Abadillo publicada por el diario EL MUNDO el lunes 26. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Sólidas razones para creer que en los trenes no estalló GOMA 2 ECO (Editorial de EL MUNDO)

Por Narrador - 26 de Febrero, 2007, 9:30, Categoría: Opiniones

A expensas de los matices que puedan incorporarse al informe definitivo que entregarán dentro de unos días al Tribunal del 11-M, EL MUNDO revela hoy que los peritos independientes -designados por las partes que requirieron el nuevo análisis de los explosivos- se inclinan por dar por sentado que el dinitrotolueno (DNT) hallado en los restos de los focos era un componente básico del explosivo que estalló en los trenes y no el resultado de ningún extraño proceso de «contaminación». Eso implica, naturalmente, que de su diagnóstico se deducirá que el explosivo empleado para causar la masacre no pudo ser Goma 2 ECO y, por lo tanto, no pudo ser el presuntamente robado por la trama asturiana en Mina Conchita.

No faltará quien diga que ésta es una opinión de parte, pero -al margen de su indiscutida capacitación técnica- si se pueden poner reparos a la objetividad de estos peritos, más aún podría cuestionarse la de los representantes de la Guardia Civil y la Policía, por estar sometidos a la cadena de mando y, sobre todo, por estar subordinados en el segundo caso al mismo comisario Santano cuyo enjuiciamiento por falsedad en la investigación del 11-M acaba de ser ratificado por la Audiencia de Madrid.

Lo esencial no es, pues, la personalidad de quien emita una opinión científica sino su fundamento argumental. Y lo que alegan estos peritos parece extraordinariamente sólido. Ante todo, está el hecho de que tres años después, pese al escaso tamaño de las muestras y a su lavado con agua y acetona en 2004, el DNT haya aparecido de forma nítida en todos los focos de los trenes en los que se han hallado restos de explosivos. Eso no puede ser fruto de la contaminación.

Los peritos independientes tienen, al parecer, pocas esperanzas de que con estos restos las pruebas cuantitativas logren determinar la proporción exacta de DNT que tenía el explosivo y, por eso, van a pedir al Tribunal nuevas muestras. A este respecto, resulta esencial averiguar dónde están los resultados concretos de los análisis realizados por los Tedax que Manzano resumió bajo el engañoso cajón de sastre de «componentes genéricos de las dinamitas». Y dónde está, o por qué no fue conservado, el líquido fruto de aquel lavado en el que se disolvieron buena parte de las sustancias que formaban el explosivo. ¿Alguien duda de que si hubieran avalado la tesis de la Goma 2 ECO formarían parte del sumario y estarían a disposición del Tribunal?

Frente a la teoría de la contaminación se alza el carácter «sobrevenido» de las huellas muy «minoritarias» de DNT encontradas ahora en los restos de explosivo entero ya analizados meticulosamente por la Policía Científica en 2004. Si entonces no estaban y ahora sí... sólo cabe preguntarse quién los ha custodiado durante el intervalo. Sobre todo si resulta que en el caso de Mocejón aparece DNT en la muestra de tres gramos que han manejado Manzano y Santano y no en la de más de 80 que permanecía en un sobre cerrado o en la que la Guardia Civil remitió directamente a la Audiencia.

Pero, además, hoy aportamos otro dato esencial: en ninguno de los periódicos controles de calidad de alta precisión realizados en la fábrica de Unión Española de Explosivos ha aparecido jamás DNT en la Goma 2 ECO. ¿Cómo logrará en estas condiciones el Ministerio Público convencer al Tribunal de que lo que estalló en los trenes fue Goma 2 ECO un poquito contaminada, teniendo en cuenta, sobre todo, que el principal motivo de que el resultado del análisis no vaya a ser inapelable es su propia complicidad -o al menos complacencia- con la negligencia -o la manipulación- policial? Seguro que a los tres magistrados no les bastará ningún «¡vale ya!».

Editorial publicado por el diario EL MUNDO el lunes 26. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Policías que seguían a 'El Tunecino' no entienden por qué Garzón no le detuvo

Por Narrador - 26 de Febrero, 2007, 9:00, Categoría: Negligencias Judiciales

¿Pudieron haberse evitado 192 muertes si se hubieran interpretado a tiempo las señales? Desde que la Policía conoció en 2002 la existencia de la célula de Lavapiés y cómo comenzó a radicalizarse, se perdió un tiempo precioso. Pistas equivocadas, escuchas sin traducir... Expertos policiales apuntan a una negligencia

MADRID.- No era novedad. La llegada de radicales había sido una constante en España durante los últimos años. Que nuestro país era base de las denominadas células durmientes no era ninguna sorpresa ni para los servicios españoles de información, ni para los de los principales países europeos. Todos sospechaban también que España era utilizada por los activistas como base de descanso, pero nadie tenía datos, indicios o pistas sólidas de que España se convertiría en objetivo terrorista. O más bien nadie supo interpretar las claves que estuvieron recibiendo durante meses las Fuerzas de Seguridad y la Justicia.

El control policial ya cifraba antes de la matanza del 11-M en más de 800 los islamistas considerados radicales que se encontraban de forma permanente en nuestro territorio. Sobre muchos de ellos existía un cierto control por parte de los servicios de información policiales y de los de inteligencia. Pero ninguno de ellos sospechó que estas células durmientes se plantearan atentar en el país en el que estaban residiendo, en el país que estaban utilizando como base, como cuartel de retaguardia.

Los agentes de las unidades de lucha contra el terrorismo internacional de la Policía tenían un control muy sólido sobre muchas de estas células durmientes. Y en este marco de seguimientos y controles de radicales, los agentes de la Unidad Central de Información Exterior (UCIE) de la Comisaría General de Información conocieron, ya en septiembre de 2002, la existencia en Madrid de un grupo islamista compuesto por individuos principalmente de nacionalidad marroquí que pertenecían al Grupo Combatiente Marroquí.

Local no autorizado

Los especialistas policiales tuvieron indicios de que los integrantes de este grupo tenían una visión muy radical del islam. Desde el principio se conoció uno de los puntos de reuniones habituales de este grupo: la mezquita del distrito de Villaverde. El bajo de un edificio, sin señalizar, con una puerta corredera de color verde, que servía de lugar para las reuniones periódicas de estos presuntos radicales.

El local no estaba ni autorizado. Era uno de esos miles que se reparten por toda España y que son utilizados como mezquitas. La gran mayoría de ellos son conocidos por las Fuerzas de Seguridad del Estado. Inicialmente, las reuniones eran habituales y no mantenían especiales medidas de seguridad. Con el paso del tiempo, los encargados de las investigaciones conocieron cómo estos radicales operaban con medidas de seguridad mucho más estrictas para tratar de evitar cualquier control policial. Pero la vigilancia estaba siendo muy efectiva, ya que los datos provenían del interior del grupo. El propio imam era el que facilitaba datos a la UCIE sobre la radicalidad y peligrosidad de estos individuos.

Este grupo no sólo se reunía en la mezquita de Villaverde, sino también en locales de Lavapiés. La Policía tuvo un control muy preciso sobre estos sospechosos por medio de su informador, al que bautizó con el nombre de Cartagena. Los datos llegaban de forma inmediata. La prestación del informador fue excelente en todo momento. Cuando los sospechosos mostraron su máximo nivel de radicalidad y hablaron de atentados en Marruecos y en España, Cartagena alertó inmediatamente a sus controladores. Cartagena no aportó informes sobre eventuales acciones, pero sí la decisión y el convencimiento de que había entre varios de los integrantes de la trama de que la yihad se podía practicar también en Europa. Cartagena había logrado ganarse no sólo la confianza de todos los radicales, sino también su respeto, desde su condición de referente religioso.

Durante sus encuentros, los integrantes del grupo de Lavapiés -como se conocía en los documentos policiales- mostraban su fijación por unos determinados intereses: ir contra los «herejes» (países o individuos que no interpretan el Corán con la misma radicalidad que ellos) y contra los infieles (el resto del mundo no musulmán).

Un mes después, en octubre, los agentes, a través de la información que recibían de su infiltrado, supieron que el grupo estaba ya perfectamente organizado. La estructura del grupo de Lavapiés era ya muy precisa, los responsables, la dirección, el rol de cada uno de sus miembros, sus objetivos... Ya tenían entonces también un complejo sistema de comunicaciones para tratar de evitar seguimientos. «Se movían y actuaban ya como un grupo sospechoso, como miembros de una trama delictiva o que estaba a punto de delinquir», explicaron a EL MUNDO fuentes de la investigación.

Las antenas de los agentes se agudizaron porque constataron que, como había asegurado el infiltrado, el grupo estaba ya muy radicalizado. Ya en aquellas fechas, los integristas hablaban de que para practicar la yihad no hacía falta combatir en Bosnia, Afganistán o en cualquier otro territorio musulmán que consideraran ocupado por los infieles.

Sobre la mesa dejaban la posibilidad de actuar en Marruecos, castigando a los herejes, o en España, contra los infieles. Eran comentarios, teorías, opiniones. El informador no alertó de planes concretos ni intencionalidades precisas. Pero sí de deseos. Entre los integrantes del grupo controlado por la Policía estaban, entre otros, Mustapha Maymouni (encarcelado en Marruecos como uno de los autores intelectuales de la matanza de Casablanca) y El Tunecino, muerto en Leganés y uno de los presuntos dirigentes de la célula a la que se responsabiliza de la masacre del 11-M. Otros, como es el caso de Mohamed Larbi ben Sellam, se sientan actualmente en el banquillo de los acusados. Los agentes ya obtuvieron entonces los primeros datos sobre El Egipcio, vinculado a esta célula a través de Ben Sellam.

Escuchas

Con toda la información acumulada en esos dos primeros meses (nombres, direcciones, vehículos, teléfonos...), la Policía judicializó las pesquisas en la Audiencia Nacional. Se solicitó autorización para intervenir los teléfonos de varios de los integrantes de esta trama radical, los de los más representativos.

Según estas fuentes, la solicitud debería haberse hecho al juzgado de guardia de la Audiencia Nacional a través de Tepol, el servicio de comunicaciones de las Fuerzas de Seguridad con los mecanismos judiciales. Si se hubiera hecho así, este caso hubiera ido a reparto y hubiera correspondido a cualquier de los magistrados de la Audiencia. Sin embargo, los responsables policiales acudieron directamente al Juzgado número 5, el de Baltasar Garzón. Ligaron estas solicitudes de intervención con el sumario 35/01, abierto en ese juzgado tras la operación Dátil, cuyo principal encausado es Abu Dahdah. El Juzgado número 5 autorizó estas intervenciones. No obstante, como -al menos inicialmente- no había ningún vínculo con Abu Dahdah, incluyó esas escuchas en las diligencias previas 396/02, fuera del citado sumario.

Los investigadores querían que la actuación estuviera en manos de Garzón, al considerarle más idóneo de cara a sus intereses para investigar a los radicales. Los mandos de la Comisaría General de Información consideran que este juez tiene más «sensibilidad» que otros a la hora de resolver las peticiones policiales.

Algunos expertos juristas apuntan que con esta manera de actuar, de acudir directamente a un juez, se pudo vulnerar el derecho de los investigados a un juez ordinario predeterminado por la ley, ya que interpretan que es la Policía la que decide qué juez instruirá la causa.

A partir de ese momento, todos los datos obtenidos durante las investigaciones sobre el grupo de Lavapiés con anterioridad a las intervenciones telefónicas y todos los derivados de los análisis de las conversaciones quedan a disposición del magistrado titular del Juzgado número 5. También se le envían los informes sobre las vigilancias y seguimientos realizados por los agentes de la Comisaría General de Información hacia estos integrantes. Los encargados de las pesquisas le remiten al instructor informes periódicos sobre la evolución de las investigaciones sobre esa trama radical.

Durante meses, la Audiencia Nacional autorizó la intervención de más de una veintena de teléfonos. Fruto de las pesquisas policiales se conoció la estructura del grupo, las filiaciones de sus miembros, sus domicilios, sus vehículos, sus negocios, las mezquitas que frecuentaban en Madrid... Los investigadores lograron determinar, entonces, que los integrantes de este grupo estaban dispuestos a atacar en Marruecos y en España, aunque no detectaron un plan para perpetrar acciones violentas, simplemente un protocolo de intenciones.

Máxima autoridad

Así se llegó al 16 de mayo, fecha en que los radicales islamistas atentaron en Casablanca, contra la Casa de España. En la desarticulación del grupo ideológico que llevó a cabo esta acción, la policía marroquí detuvo a Mustapha Maymouni, considerado en aquellas fechas por los agentes españoles de información como el líder, el referente religioso, la máxima autoridad del grupo de radicales conocido por la Policía como el grupo de Lavapiés.

Maymouni era ya un viejo conocido de la Policía española, ya que había participado en numerosas reuniones en la mezquita de Villaverde con los integrantes del grupo de Lavapiés. No son pocos los agentes de la Policía española que sospechan que este radical pudo ser también uno de los ideólogos de la matanza de Madrid. Sí tienen claro todos los investigadores que Maymouni fue clave en la radicalización de los integrantes del grupo controlado.

Tras la masacre suicida de Casablanca, las diligencias previas que instruía Garzón pasaron a convertirse en el sumario 9/03 por el atentado de Casablanca. Pero las investigaciones policiales no sufrieron graves alteraciones en su ritmo, pese a la captura de Maymouni. Los investigadores españoles se desplazaron a Marruecos para conocer con detalle cómo se preparó el atentado de Marruecos. Interrogaron a varios de los implicados, entre ellos Maymouni. Los agentes elaboraron múltiples informes muy detallados para el juez sobre sus gestiones en el país magrebí, pero ninguno de los datos obtenidos les permitió avanzar en sus investigaciones sobre el grupo de Lavapiés, ni mucho menos intervenir contra ellos, o por lo menos, así lo decidieron los responsables policiales y judiciales.

Durante los meses de verano, las vigilancias se redujeron y se relajaron los seguimientos. Comenzaron los turnos de vacaciones de los agentes que controlaban al comando de Lavapiés. Ya en aquel momento, el control sobre las conversaciones no era analizado. Los teléfonos seguían pinchados, pero no se controlaban ni se traducían las conversaciones.

Este hecho sorprende a expertos juristas, que consideran que, para renovar escuchas telefónicas, parece imprescindible conocer el contenido de las conversaciones. Si no son traducidas no se comprende, según estos expertos, que el juez renovara las autorizaciones para mantener los teléfonos intervenidos: ¿qué importancia tenían esos teléfonos si no se controlaban las conversaciones?, apuntan estos expertos.

Y los teléfonos de los integrantes del grupo de Lavapiés y el control y seguimiento sobre ellos se relajó por completo después de que, en septiembre de 2003, se recibiera una información proveniente del servicio secreto europeo en la que se alertaba de la posible peligrosidad de un individuo asentado en Tarragona. Para controlar a este individuo, llamado Mohamed Berzizoui, se envió al grupo de policías que estaban controlando al comando de Lavapiés. De nuevo se reprodujo el sistema puesto en marcha por la Policía para investigar al grupo de Madrid y las pesquisas de Tarragona también acabaron en manos de Garzón. Octubre, noviembre, diciembre, enero y febrero. Durante cinco meses, las pesquisas de los agentes especializados en el radicalismo marroquí estuvieron centradas en un sospechoso que no dio en ningún momento muestras de serlo. Semanalmente cumplía los mismos horarios, acudía a los mismos sitios, tenían los mismos contactos con la misma gente... Ni un dato, ni un indicio sobre su posible radicalidad. Pese a ello, los responsables policiales dedicaron todos los esfuerzos a seguir la pista proporcionada desde el Reino Unido.

Tras la masacre de Madrid y el descubrimiento de la mochila de Vallecas, las miradas policiales se volvieron de nuevo hacia esos radicales de Lavapiés, que, a consecuencia de las vigilancias en Tarragona, habían estado fuera de control policial y judicial durante cinco meses. Durante ese tiempo, sus teléfonos habían seguido intervenidos con autorización de Garzón, pero las conversaciones no se habían traducido.

Prácticamente todos los presuntos autores o colaboradores de la masacre de Madrid estuvieron en la órbita del grupo liderado por el responsable ideológico de la masacre de Casablanca: Mustapha Maymouni. Tres eran las caras desconocidas para los investigadores en aquellos momentos: El Chino y los hermanos Oulad. Ninguno de los tres había sido visto nunca antes del 11-M con la célula de Lavapiés. Algunos investigadores sospechan que estos tres no formaban parte de la célula del centro de Madrid. Otros, por el contrario, piensan que se incorporaron al grupo de Lavapiés cuando las vigilancias policiales sobre ellos se relajaron y se centraron en el sospechoso de Tarragona. Sospechoso que, pese a estar legalmente en España y no existir ningún indicio contra él, fue expulsado de España tras la matanza de Madrid.

Los analistas policiales se preguntan todavía cómo es posible que tras la masacre de Casablanca y la posterior captura de Maymouni no se hubiera actuado desde la Comisaría General de Información y desde el juzgado de Garzón contra este entramado radical, cuando ya se conocía que sus integrantes apostaban por actuar en Marruecos y en España. También se sabía perfectamente que los integrantes de este grupo habían convivido con Maymouni, al que consideraban un auténtico referente ideológico y religioso.

¿Cómo es posible -se preguntan aún muchos operativos policiales- que un grupo controlado desde fuera (escuchas, seguimientos, vigilancias) y desde dentro (mediante el imam Cartagena) pudiera realizar la mayor masacre terrorista en Europa? Algunos sostiene que si, efectivamente, se demostrara durante el juicio que el grupo de Lavapiés, El Chino y los hermanos Oulad, junto al clan asturiano, fueran los responsables de la masacre del 11-M y hubieran llevado a cabo la operación sin colaboración alguna, podríamos estar delante de un caso de negligencia en grado de delito. Tanto los investigadores como el juez tuvieron elementos suficientes sobre la mesa para desmantelar el grupo de Lavapiés incluso antes de que se produjera la masacre de Casablanca. Lo que nadie entre los investigadores alcanza a comprender es por qué no se realizó una operación contra este grupo tras los atentados suicidas de Marruecos y la captura de Maymouni como auténtico ideólogo de la masacre, cuando se sabía su relación con Lavapiés.

Durante cinco meses (durante los cuales los agentes volcaron sus actuaciones en Tarragona) permanecieron sin ser traducidas las cintas de las conversaciones intervenidas al grupo de Lavapiés. El magistrado instructor requirió a la Policía que le remitiera esas grabaciones en octubre de 2004, siete meses después de la masacre de Madrid, cuando los miembros de la célula hacía meses que estaban muertos o encarcelados.

¿Negligencia? Demasiados interrogantes aún por resolver y muchas dudas que permanecerán siempre. ¿Y si se hubiera acudido al juzgado de guardia de la Audiencia Nacional?

Una información de Fernando Lazaro publicada por el diario EL MUNDO el lunes 26. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Juicio 11-M: LA RAZON (26 de Febrero de 2007)

Por Narrador - 26 de Febrero, 2007, 8:00, Categoría: Juicio 11-M

Diez testimonios para aclarar la «trama asturiana»

Los nueve acusados de dar los explosivos a los islamistas y Zouhier, que supuestamente les puso en contacto, declaran esta semana en el juicio

Madrid - Finales de septiembre de 2001. El confidente policial Rafa Zouhier ingresa en la cárcel de Villabona (Asturias) y poco después conoce a otro recluso, Antonio Toro, en prisión provisional por la «operación Pipol» (por la que finalmente sería condenado a once años y medio de prisión por tráfico de drogas y explosivos). Antes de que Toro saliera de prisión cuatro días antes de Nochebuena, Zouhier entra en contacto con alguien que visitaba frecuentemente a Toro, su cuñado Emilio Suárez Trashorras. Así comenzaron a entretejerse, dos años antes del 11-M, los primeros hilos de una trama, la asturiana, acerca de la que se han vertido miles de palabras y no pocas controversias. Sobre sus nueve supuestos integrantes, todos ellos españoles, pesa una acusación que pone los pelos de punta: haber suministrado a la célula islamista responsable de la matanza en los trenes los explosivos necesarios para cometer los atentados, que habrían sustraído de la asturiana «mina Conchita» en los meses inmediatamente anteriores al 11-M. Tres años después, el tribunal que juzga a los supuestos culpables de los atentados escuchará, previsiblemente a partir de mañana, a los protagonistas de esta red acusada de traficar con explosivos a cambio de droga y de trasladar ese material a Madrid, en enero y febrero de 2004, para ponerlo a disposición de los terroristas islamistas encabezados por Jamal Ahmidan «El Chino», uno de los suicidas de Leganés.

La «trama asturiana» no se gestó en una cabaña recóndita de Picos de Europa ni en la trastienda de un negocio «tapadera». Ni mucho menos. El primer «cara a cara» entre el grupo de asturianos y los islamistas, un 28 de octubre de 2003, se produjo en un lugar desprovisto de misterio: un McDonalds del madrileño barrio de Carabanchel, una reunión que se repetiría, quince días después, en otro McDonalds (qué afición) de la capital. Éstos son los nueve procesados relacionados con la trama:

Suárez Trashorras: encabeza, con 38.670 años, las peticiones de prisión efectuadas por la Fiscalía. Tras salir de prisión, Zouhier a principios de 2002 se puso en contacto con él. El tráfico de hachís les unió, pero ya entonces Trashorras y Toro «ofrecían a los conocidos la posibilidad de proporcionar sustancias explosivas a cambio de drogas», un hecho que Zouhier denunció a la Guardia Civil según la fiscal.

Trashorras -que trabajó en «mina Conchita» de 1998 a 2002, hasta que le dieron la baja por depresión- asistió a las reuniones en las que se cerró la entrega de los explosivos (cerca de 200 kilos) a cambio de hachís. Por si fuera poco, envió a dos procesados a Madrid (Sergio Álvarez «Amokachi» y Antonio Iván Reis) con bolsas de explosivos para que se las entregaran a los terroristas, así como al menor Gabriel Montoya «El Gitanillo», ya condenado por estos hechos. Además, él mismo facilitó supuestamente la última remesa a los terroristas, encabezados por «El Chino», el 28 de febrero de 2004. Y lo hizo sabiendo que esas cantidades de Goma-2 Eco «podrían ser empleadas para la ejecución de acciones terroristas de gran envergadura». La Audiencia Provincial de Asturias le ha condenado recientemente a diez años de cárcel por tráfico de drogas y explosivos.

Antonio Toro: cuñado de Trashorras (casado con su hermana Carmen, también procesada), fue el encargado de poner en contacto a éste con Zouhier, a quien conocía de la cárcel. También estuvo, según la Fiscalía, en la segunda de las reuniones en las que «se trató del impago de la droga entregada así como del suministro de una cantidad de explosivos». Actualmente en prisión, se enfrenta a una pena de 23 años de cárcel por colaboración con organización terrorista, suministro de sustancias explosivas y asociación ilícita.

Carmen Toro: la mujer de Trashorras asistió a las dos citas con los terroristas. En la primera, según declaró en el juicio Rachid Aglif «El Conejo», se sentó en una mesa aparte, algo que abona lo que ella sostiene: que no se enteró de nada de lo que allí se habló. No obstante, durante la madrugada del 4 de marzo de 2004, cuando su marido envió al menor Gabriel Montoya a Madrid a recoger el Toyota Corolla utilizado por los terroristas para trasladar parte de los explosivos, «se produjeron abundantes contactos telefónicos» entre ella y Trashorras y «numerosísimas llamadas a lo largo del día». La fiscal pide para la acusada cuatro años de cárcel por suministro de explosivos.

Emilio Llano: vigilante de «mina Conchita», según la Fiscalía «omitió cualquier control y vigilancia, incumpliendo las normas de seguridad establecidas». La situación de «descontrol y desidia» a la que no puso coto permitió a Trashorras obtener la Goma-2 Eco y los detonadores que supuestamente entregó a los islamistas. Se enfrenta a cinco años de cárcel por suministro de explosivos.

Sergio Álvarez y Antonio Iván Reis: trasladaron parte de la dinamita a Madrid a cambio de droga, el primero el 4 de enero de 2004 y el segundo cinco días después. Viajaron en autobús y entregaron las mochilas a «El Chino» nada más llegar. Se enfrentan a ocho años de prisión cada uno.

Iván Granados: el ex minero se negó a realizar una de las entregas, pero acompañó a Suárez Trashorras a «mina Conchita» a sustraer explosivos y «era conocedor» de las operaciones que éste llevaba a cabo. La fiscal pide para él ocho años de cárcel.

Javier González Díaz: amigo de Trashorras y ex minero como él, «El Dinamita» le ayudó en una ocasión a sustraer los explosivos. Se enfrenta a ocho años de cárcel.

Raúl González: también acompañó a Trashorras en una de esas «excursiones». «El Rulo» era, según la Fiscalía, «el minero que le proporcionaba los explosivos». Piden para él ocho años de prisión.

Una información de Ricardo Coarasa publicada por el diario LA RAZON el lunes 26. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Juicio 11-M: ABC (26 de Febrero de 2007)

Por Narrador - 26 de Febrero, 2007, 7:50, Categoría: Juicio 11-M

¿Cuestiona ahora el ABC el derecho de todo acusado a la defensa? La lectura de esta información sobre el coste de la defensa de los acusados del mayor atentado de la historia de Europa deja a cualquier persona estupefacta. Las consideraciones las dejamos para los lectores.


  

Los principales procesados disponen de abogados privados que cobrarían un mínimo de 100.000 euros

MADRID. Jamal Zougam regentaba hasta marzo de 2004 el locutorio «Jawal Telecom» en Lavapiés, el barrio madrileño donde convive un crisol de razas y culturas procedentes de todos los rincones del mundo. Nació en Tánger en 1973 y se vino a España en compañía de su madre y sus tres hermanos en 1985. Zougam comenzó a trabajar en un puesto de fruta y acabó regentando un locutorio de telefonía en la calle del Tribulete. De allí salieron las tarjetas de los teléfonos móviles que activaron las bombas aquel día infame.

Zougam está procesado por 191 asesinatos terroristas, 1.824 intentos de asesinato, cuatro delitos de estragos y pertenencia a organización terrorista. El acusado ha tenido hasta ahora tres abogados. Primero uno de pago, al que se vio obligado a renunciar por no poder pagar la minuta. Después, el Colegio de Abogados le asignó uno de oficio, pero el presunto autor material de la matanza de Madrid lo rechazó y contrató, varias semanas después, y ya casi a las puertas del juicio, a José Luis Abascal.

Todo normal, si no fuera porque los abogados particulares pueden cobrar cifras millonarias por un macrojuicio como éste, y Zougam, como el resto de los islamistas procesados, vivía en unas circunstancias económicas modestas. Al menos sus posibilidades estaban muy alejadas de afrontar un pago que diversas fuentes jurídicas sitúan en un mínimo de 100.000 euros, ya que la instrucción ha durado casi tres años y la vista se alargará hasta el verano.

Uno de los comentarios que circulan en la trastienda del juicio en la Casa de Campo se refiere a la procedencia de esa cantidad para pagar la minuta del abogado. Aunque también hay quien recuerda que si el letrado no recibe ninguna contraprestación tampoco trascendería.

A todo esto se une que Zougam, según la versión de su hermano difundida en diferentes medios, no buscó a este letrado de pago, sino que fue él quien se ofreció.

Es llamativo, además, que el abogado de este procesado, José Luis Abascal, sea el único de la defensa que trata de vincular, contra viento y marea, el 11-M con ETA, y ello a pesar de que el propio Zougam declaró el lunes pasado que no tenía ninguna relación con la banda terrorista. También es este abogado el que ha propuesto que tres etarras declaren como testigos en la vista y el mismo que aportó en su escrito de defensa la foto de un temporizador intervenido a ETA vinculándolo con el hallado en la calle Virgen del Coro.

Cobrando el paro

Abascal no sólo defiende a Jamal Zougam en este juicio del 11-M. Otro de los principales procesados, considerado por la Fiscalía también autor material de la matanza, Basel Ghalyoun, rechazó al abogado de oficio que se le asignó y contrató a José Luis Abascal para llevar a cabo su estrategia de defensa.

De origen sirio, Ghalyoun vive en España desde enero de 2001. Aquí ha trabajado en varias obras y como vigilante y contable en un aparcamiento de coches, aunque cuando se le detuvo tras los atentados del 11-M llevaba desde septiembre de 2003 cobrando el paro.

Mantenía contactos con «El Tunecino», con Fouad El Morabit Amghar y con «El Egipcio». Un pelo suyo apareció en un gorro de rezo entre los escombros del piso de Leganés y fue identificado por un testigo en el tren de la calle Téllez.

Además de una petición fiscal de más de 38.000 años de cárcel, Ghalyoun y Zougam comparten ahora abogado de pago y estrategia en el juicio del 11-M. Ésta queda claramente plasmada en los escritos de defensa de José Luis Abascal, que poco tienen que ver con la estrategia inicial de estos dos procesados y con la actual de las defensas del resto de acusados.

Ahora, Abascal intenta desmontar las acusaciones contra sus clientes cuestionando el tipo de explosivo que estalló en los trenes, entre otras pruebas. Su razonamiento es éste: si estalló titadyne, detrás de los atentados está ETA; si el explosivo empleado es Goma 2 ECO, son los islamistas, aunque duda incluso de este extremo, porque, como pone de manifiesto en sus respectivos escritos de defensa, «no hay ningún suicida en los trenes».

Además de estos dos, hay otros cuatro procesados que tienen abogados de pago: los españoles José Emilio Suárez Trashorras, Javier González Díaz y Emilio Llano y el marroquí Rachid Aglif.

El resto, es decir las otras 23 personas que están sentadas en el banquillo de los acusados, tienen su defensa en manos de los abogados de oficio. Todos ellos, menos dos, se han mantenido al lado de sus clientes desde el primer día. Ello a pesar de los numerosos obstáculos que se han encontrado durante la instrucción, al carecer de medios económicos y materiales para asistir a sus defendidos. Se da incluso el caso de algún abogado que tuvo que comunicarse a través de gestos con su cliente en la cárcel al no contar con ningún intérprete hasta cinco meses antes del juicio.

Y es que al margen de la trascendencia política y social de este juicio por el mayor atentado cometido en España, el proceso ha superado cualquier previsión en la regulación del turno de oficio, que se ha tenido que adaptar a marchas forzadas a los numerosos contratiempos denunciados por los abogados. Los datos lo dicen todo: un sumario de 90.000 folios, 59 abogados (a los 26 defensores se suman los 23 de las acusaciones), 29 personas en el banquillo (siete de ellas se enfrentan a más de 270.000 años), 650 testigos, 98 peritos y tres años de instrucción. Durante la misma llegaron a estar imputadas 116 personas, se practicaron más de 60 careos, 30 ruedas de reconocimiento, una veintena de comisiones rogatorias, 200 pruebas de ADN, 50 inspecciones oculares, 50 pruebas de documentoscopia en castellano y árabe, 25 inspecciones de vehículos, 50 pruebas de huellas y 50.000 registros telefónicos.

Uno de los principales problemas con los que se han encontrado los abogados de oficio ha sido el económico, no porque aspiraran a cobrar lo mismo que un letrado de libre designación (son conscientes de que están prestando un servicio público), sino por el trabajo que han desarrollado en este complejo sumario durante los últimos tres años y la dedicación absoluta a la que se ven abocados hasta el verano. Algunos incluso corren el riesgo de encontrarse a su vuelta, allá por septiembre, con una cartera de clientes bajo mínimos.

Hasta 20.000 euros

Los abogados de oficio del 11-M van a cobrar un máximo de 20.000 euros, una cantidad que a priori incluye un hipotético recurso de casación ante el Tribunal Supremo. Esta cantidad es excepcional, y se consiguió por un acuerdo entre el Colegio de Abogados de Madrid y el Ministerio de Justicia, aunque los abogados lo vieron insuficiente.

Los 20.000 euros contrastan con la minuta que pueden devengar los abogados de libre designación. Tampoco los criterios orientativos fijados por el Colegio de Madrid, que datan de 2001, prevén un macrojuicio de estas características, pues tal y como están regulados estos baremos, los honorarios valdrían lo mismo para un robo de un delincuente común que para la mayor matanza de la historia de España,

Ahora mismo hay 1.500 abogados en el turno de oficio penal, de los que sólo una parte de ellos prestan sus servicios en la Audiencia Nacional, pues se requiere una mayor especialización y experiencia.

Un texto de N. Villanueva y M. Calleja publicado por el diario ABC el lunes 26. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Los «Robin Hood» de la justicia

MADRID. Ni la televisión ni los «grandes casos» les han hecho populares y, sin embargo, en poco tiempo se van a encontrar con una fama que no han buscado. Todo porque el azar quiso que aquel día, en el que sus respectivos clientes fueron detenidos, estuvieran de guardia en el turno de oficio.

Son abogados cuya media de edad se sitúa en los 40 años, llevan un mínimo de 15 de ejercicio y en todos los casos su fuente principal de ingresos proviene de clientes particulares. Para ellos el turno de oficio no es una forma de ganar dinero ni tampoco una plataforma de lanzamiento al ejercicio de la Abogacía. No lo necesitan. Son letrados que ya cuentan con una amplia experiencia profesional, que en todos los casos se concreta en un mínimo tres años de colegiación y cinco en el turno penal general (los requisitos que exige el Colegio de Madrid para acceder a la Audiencia Nacional). Todos ellos enmarcan esta otra faceta de su trabajo en la prestación de un servicio público, la de asistir a aquellos que no pueden costearse un abogado de pago.

Hace ocho meses sus rostros aparecieron en los medios. Era la primera vez que se dejaban ver en público desde que comenzó la instrucción de la causa, durante la que habían permanecido en el más absoluto anonimato. Incluso en aquella ocasión, en la que convocaron una rueda de prensa para denunciar las dificultades con las que se estaban encontrando en el ejercicio del derecho de defensa, costó mucho reunirles. Denunciaron la insuficiencia de medios económicos y materiales para poder llevar a cabo la defensa de sus clientes en las mejores condiciones posibles. Se les vapuleó y se les llamó «peseteros» cuando lo único que pedían era dinero para poder desplazarse a cárceles de Andalucía -para hablar con sus clientes- o intérpretes para poder comunicarse con ellos sin recurrir a los gestos.

Los 22 abogados de oficio se han esforzado por llegar al juicio con los deberes hechos, por intentar compaginar el estudio de esta excepcionalísima (por voluminosa y compleja) causa con la atención que merecen sus clientes, lo que han conseguido después de muchos años de esfuerzo y algún que otro disgusto. Además, están dando una auténtica lección de profesionalidad al no poner ninguna piedra en el camino para posibilitar el arranque y desarrollo de esta vista, que califican como un «segundo Nuremberg».

La defensa de sus clientes no les plantea ningún problema de conciencia. «Todo el mundo tiene derecho a que un abogado le defienda, y eso es para nosotros tan sagrado como lo es para un médico operar a un paciente con independencia de quién sea el paciente. Defender a un presunto terrorista no significa que empatices con él. Y eso tienen que saberlo las víctimas».

Un texto de Nati Villanueva publicado por el diario ABC el lunes 26. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Trashorras entra en escena

MADRID. Sobre sus hombros pesa la mayor petición de prisión por parte de la Fiscalía: 38.670 años de cárcel, más incluso que lo solicitado para los presuntos autores materiales o intelectuales de los atentados de Madrid, todos ellos islamistas.

José Emilio Suárez Trashorras es uno de los nueve españoles que se sienta en el banquillo de los acusados y el único considerado cooperador necesario de los 191 asesinatos y las más de 1.800 tentativas de los trenes; colaboración con organización terrorista; cuatro delitos de estragos; suministro y transporte de explosivos e integración, como dirigente, en asociación ilícita. Su declaración, que podría comenzar el martes, inaugurará el turno de los ocho miembros de la trama asturiana.

El papel del ex minero asturiano José Emilio Suárez Trashorras en el juicio por la matanza de Madrid es de suma trascendencia, no sólo porque fue quien presuntamente proporcionó a los islamistas los explosivos con los que se cometieron los atentados, sino porque era consciente de que tenían una inmensa capacidad destructiva.

El fanatismo de Jamal

«Suárez Trashorras entregó a Jamal Ahmidan la Goma 2 ECO sabiendo que podía ser empleada para la ejecución de acciones terroristas de gran envergadura», señala el escrito de la Fiscalía. Las elevadas cantidades de explosivo suministradas, el grave riesgo para la vida e integridad de las personas y el conocimiento del fanatismo integrista que inspiraba Jamal, quien continuamente defendía la necesidad de cometer acciones criminales contra Occidente, eran factores que, según el Ministerio Público, a nadie se le pasan por alto. Ni siquiera al ex minero, aquejado de una esquizofrenia que, pese a los esfuerzos de su abogado, no le ha permitido evadir su presunta responsabilidad en los atentados de Madrid.

El testimonio del ex minero, que se verá precedido por el del confidente Rafa Zouhier -enlace entre los asturianos y los islamistas-, marcará un antes y un después en las declaraciones de los procesados. Si los interrogatorios a los 14 acusados que ya han declarado se han ceñido a la participación o colaboración con los presuntos autores materiales o intelectuales de la matanza o con terroristas huidos, con Suárez Trashorras las acusaciones se ceñirán a los prolegómenos de la matanza: obtención del explosivo, traslado y entrega a la célula de Madrid, con Jamal Ahmidan a la cabeza.

El pasado miércoles, Rachid Aglif «El Conejo» ratificó en el juicio la existencia de la reunión en la que los asturianos y los islamistas acordaron el intercambio de droga por explosivos. Como mantiene la Fiscalía y avaló este procesado, la cita tuvo lugar en el McDonalds de Carabanchel y a la misma acudieron Suárez Trashorras y su mujer, Carmen Toro; Jamal Ahmidan, Rafa Zouhier, enlace entre ambos grupos, y el propio Aglif, si bien este último precisó que ni él ni Toro estuvieron presentes en esa conversación, pues se sentaron en otra mesa. La fiscal, sin embargo, atribuye a Aglif un protagonismo mayor, fue este procesado el que fijó en 60 kilos la cantidad de explosivo que iban a comprar a los asturianos. Tras otro encuentro en el McDonalds de Moncloa, empezaron a sucederse los viajes de los islamistas a Avilés y de los asturianos a Madrid transportando la Goma 2 sustraída de Mina Conchita. Suárez Trashorras conocía a la perfección esta explotación minera (había trabajado allí) y el escaso control que había sobre ella, por lo que no dudó en aprovecharse de estas circunstancias.

Hace menos de un mes la Audiencia Provincial de Asturias condenó al ex minero y a su cuñado, el también procesado Antonio Toro, a diez y once años y medio de cárcel respectivamente por tráfico de drogas y explosivos en el marco de la «operación Pípol». Quedaba probado que el explosivo con el que traficaban era Goma 2 Eco.

El 1 de marzo podría empezar la comparecencia de los 650 testigos

MADRID. Cuando concluyan las declaraciones de los 15 procesados que faltan, nueve de ellos españoles (toda la trama asturiana), empezarán a declarar los 650 testigos admitidos por la Sala, algo que previsiblemente tendrá lugar a partir del próximo jueves, 1 de marzo, jornada que ha sido habilitada por la Sección Segunda de lo Penal de la Audiencia Nacional. De esta forma, los acusados terminarán de prestar declaración entre hoy, mañana y el miércoles. Hoy está previsto que el abogado de «El Egipcio», quien declaró el primero, concluya su interrogatorio una vez que ha escuchado las grabaciones ambientales en las que su cliente aseguraba que el 11-M era «obra mía». Después será el turno de Mohamed Bouharrat (procesado por pertenencia a organización terrorista), los hermanos Mohamed y Brahim Moussaten, Mamoud Slimane Aoun y Nasreddine Bousbaa, los cuatro últimos considerados colaboradores.

Un texto de Nati Villanueva publicado por el diario ABC el lunes 26. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

   

Juicio 11-M: EL PAIS (26 de Febrero de 2007)

Por Narrador - 26 de Febrero, 2007, 7:40, Categoría: Juicio 11-M

  

Rabei Osman revisa sus grabaciones

Madrid - El juicio por los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid iniciará hoy su sexta jornada con la reanudación del interrogatorio de Rabei Osman el Sayed, Mohamed El Egipcio, que contestará a preguntas de su abogado defensor, Endika Zulueta. El interrogatorio de Osman, acusado de la autoría intelectual de la masacre, fue interrumpido el primer día de juicio después de que el letrado solicitara escuchar junto a su cliente las grabaciones de la policía italiana que le incriminan.

El tribunal acordó conceder a Zulueta el tiempo necesario para estudiar junto su defendido estas escuchas telefónicas, en formato de DVD, que duran varias horas. El acusado y su abogado realizaron este repaso a las grabaciones el jueves pasado en los calabozos de la Audiencia Nacional.

El Egipcio ya escuchó estas grabaciones durante la instrucción del sumario por parte del juez Juan del Olmo y, en aquel momento, afirmó no reconocer su voz, pero ahora ha querido volver a escucharlas.

Tras Rabei Osman, hoy está prevista la declaración de Mohamed Bouharrat, para quien la Fiscalía solicita 12 años de cárcel por un delito de pertenencia a organización terrorista.

A continuación se producirán los interrogatorios a los colaboradores de los terroristas: los hermanos Mohamed e Ibrahim Moussaten, Mhamoud Slimane, Nasreddine Bousbaa y Rafa Zouhier, quien supuestamente puso en contacto a la célula terrorista con los traficantes de explosivos asturianos.

Sesión el jueves

El tribunal tratará que todos los acusados terminen de prestar declaración esta semana, para lo que podría habilitar una sesión el jueves, según informó Efe. Los relacionados con la denominada trama asturiana cerrarán los interrogatorios. El grupo comenzará con el ex minero José Emilio Suárez Trashorras, el procesado para el que la Fiscalía solicita un mayor número de años, un total de 38.670.

Fuentes del Ministerio Público informaron de que el fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza, tiene intención de participar en el interrogatorio a Zouhier y a Suárez Trashorras, si es que éstos acceden a contestar a las acusaciones.

Le seguirán su ex cuñado Antonio Toro, su ex esposa Carmen Toro, Raúl González Peláez, Emilio Llano, Iván Granados y Sergio lvarez. El último de los 29 acusados en ser interrogado será Antonio Iván Reis Aparicio.

Tras interrogar a todos los acusados, el 28 de febrero comenzarán a declarar los primeros testigos, que será policías que intervinieron en la investigación de los hechos.

Texto publicado por el diario EL PAIS el lunes 26. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

  

Juicio 11-M: Opiniones (26 de febrero de 2007)

Por Narrador - 26 de Febrero, 2007, 7:00, Categoría: Opiniones

  

“Los agitadores de la conspiración pretenden implicar a Aznar” por Pablo Sebastián

Al presidente del PP, Mariano Rajoy, le gusta ubicar su discurso en el ámbito del sentido común, intentando convencer a los ciudadanos de que no siempre hacen falta líderes carismáticos para gobernar, sino personas normales, con «sensatez» -dijo ayer-, que fue lo que pensó Aznar cuando lo designó su sucesor. Pensando el ex presidente que si llegaba un tiempo de excitación política él estaría detrás. El cálculo de Aznar se desvaneció porque la anormalidad política estalló el 11-M de 2004, y en ella quedó sepultada su pretendida gloriosa despedida del poder y su capacidad de influencia. Y se abrió un periodo de incertidumbre que el presidente Zapatero elevó a la enésima potencia con su cabalgada hacia un modelo confederal del Estado, que incluye el pago de un precio político a ETA -que Otegi niega mientras exige al Gobierno la anexión de Navarra al País Vasco y el derecho de autodeterminación- para alcanzar el fin de la violencia.

A tanto ha llegado la excitación nacional que muchos aduladores de Aznar, en el PP y en los medios de comunicación agitadores de la conspiración, ya consideran justificado su regreso al primer plano de la política, bien como el líder absoluto del PP, bien como presidente ejecutivo del partido apadrinando al candidato a la presidencia del Gobierno, como hizo Fraga cuando fracasó Hernández Mancha o siguiendo el modelo de reparto de funciones del PNV. La idea del regreso de Aznar, al estilo del volveré de McArthur en Filipinas, está avalada por quienes, desde la radio y la prensa del ruido, han convertido a Acebes y a Zaplana en la cabeza de playa del presunto desembarco aznarí, y creen que la conspiración del 11-M puede ser la justificación del regreso. Porque si logran mantener viva la sospecha de que ETA participó en la masacre (la autoría del comando islámico no la pueden negar), Aznar tendría motivos para volver, sobre todo si el PP no consigue un buen resultado en los comicios municipales del mes de mayo que todos consideran las «primarias» de las generales de 2008, y no digamos si Rajoy perdiera esta segunda y definitiva oportunidad.

El objetivo de los conspiradores de ocasión no es tanto la victoria del PP, a pesar de las graves consecuencias que tendría para España una segunda victoria de Zapatero -al que cuidan sin exigir responsabilidades políticas por el atentado de ETA en Barajas-, como el de conseguir importantes réditos de audiencia e influencia a costa de la crispación, en busca de la primogenitura editorial de la derecha y de una relación de privilegio con el PP que les permita imitar la relación de Prisa y el PSOE, renunciando al modelo liberal de independencia informativa, al margen de cualquier afinidad ideológica que debe defender el Partido Popular frente al modelo de plena integración y promiscuidad entre el partido y sus medios afines que defiende el Partido Socialista.

Rajoy conoce estas intrigas y las sufre con su natural parsimonia, pero confía en tener su oportunidad ganando en mayo y en el 2008, aunque más por los errores de Zapatero que por propios méritos. De lo contrario habría cambiado a sus más desgastados dirigentes sin esperar al congreso del otoño, sobre todo porque Acebes y Zaplana saben que están en el punto de mira de la dirección del PP e intentarán, como lo hicieron hasta ahora, favorecer las posiciones más conservadoras y el discurso de la crispación, que es donde ellos tienen puestas todas sus esperanzas de continuar, en lugar de ofrecer al PP una mejor oportunidad dando un paso atrás.

El último sondeo del CIS anuncia un empate técnico entre PSOE y el PP, y puede que incluso esconda una ligera ventaja de los populares, pero en todo caso insuficiente para asegurar la alternancia en el poder, y ello a pesar del atentado de ETA en Barajas y de cuanto acontece con el desgobierno y puesta en entredicho de la cohesión y la unidad nacional. De ahí que resulte llamativo que tanto el PSOE como la orquesta mediática y política de la conspiración coincidan en el objetivo de radicalizar al PP. Los del PSOE, para avalar con ello la teoría de la «derecha extrema»; y los conspiradores, insistiendo en que el ruido moviliza su electorado y empuja el centro izquierda hacia la abstención, al tiempo que favorece sus pretensiones de hegemonía mediática e influencia política en el campo conservador.

El discurso de la alta tensión ha tocado techo en las encuestas y ahora es tiempo para que el PP presente alternativas políticas -¿en la moción de censura?-, nuevos equipos de gobierno y otras maneras de hacer en defensa del interés general y de un proyecto decididamente español. Esto lo deberían saber, actuando en consecuencia, tanto Rajoy como Aznar, si no quieren que el fantasma de La Moncloa convierta su meliflua sonrisa en perenne carcajada nacional. En el PSOE el problema lo tienen en su propio líder al que arropan y protegen, a pesar de los pesares, para no perder el poder agitando la teoría del miedo a un bronco PP. Un partido que tiene un débil liderazgo porque Aznar eligió un sucesor cómodo para él, dotado de sentido común aunque escaso de carisma, como es el caso de Rajoy. El que parecía destinado para gobernar, pero no para liderar oposición. Es lo que hay, y el ex presidente del Gobierno, por muchas cuentas pendientes que tenga con el PSOE, no debería interferir y empeorar la situación.

Publicado por el diario ABC el lunes 26. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

  

EL PAIS continúa exculpando a ETA de los antentados del 11-M

Por Narrador - 26 de Febrero, 2007, 6:30, Categoría: Vínculos entre ETA e Islamistas

  

Un informe interno del policía que detuvo a Trashorras tampoco cita a ETA

El documento, obra del inspector jefe Parrilla, explica cómo el ex minero acusa "a los moros"

Madrid - El inspector jefe que participó en el primer interrogatorio a José Emilio Suárez Trashorras y formalizó su detención tampoco incluyó en sus informes referencia alguna a que el ex minero citara a ETA de alguna manera. Antonio Jesús Parrilla elaboró una nota de interna de cinco folios, ya incluida en el sumario, que es "una memoria detallada de los hechos" del primer viaje a Asturias en busca de los explosivos del 11-M. El documento revela cómo el ex minero sólo acusó del atentado a "unos moros de Madrid", con quienes había estado en la mina Conchita el día que obtuvieron la dinamita y los detonadores.

Con éste, ya son tres los informes sobre la detención de Trashorras, dos de la policía y uno del CNI, que no dicen nada de que el acusado citara siquiera a ETA.

El documento fue localizado en el "legajo correspondiente al viaje a Asturias del 11-M, Brigada Primera de Terrorismo Internacional, sección 1ª, grupo 3", de la Unidad Central de Información Exterior (UCIE) de la Comisaría General de Información. Un informe remitido al juez explica que se trata "de una nota personal que, por las características de la misma, se atribuye al inspector que se desplazó a Asturias". Otro informe remitido al juez Juan del Olmo por el que en marzo de 2006 era jefe de la UCIE, Nemesio Villar, precisa: "Por el contenido y detalles de la nota se puede asegurar que fue redactada por el inspector Parrilla". No obstante, el documento va sin firma.

Parrilla, efectivamente, fue el inspector jefe de la UCIE (encargada de terrorismo internacional), que se desplazó a Asturias junto al comisario Miguel Ángel García Gamonal, especialista en ETA. Ambos fueron enviados a investigar la trama de los explosivos por el entonces comisario general de Información, Jesús de la Morena, dado que aún se trabajaba en la posibilidad de que la banda vasca estuviera implicada. Parrilla, con el tiempo, se fue de Información y fue encarcelado por revelación de secretos al diario El Mundo, en relación con una mafia policial. Este diario publicó que Trashorras había dicho que Jamal Ahmidan, El Chino, conocía a los etarras detenidos en Cañaveras (Cuenca) cuando llevaban a Madrid una furgoneta con cloratita.

Una cabina de Asturias

El documento de Parrilla confirma la sospecha de que se organizó un viaje a Asturias porque los detonadores hallados en la Renault Kangoo y la única mochila desactivada "pudieran proceder de la empresa Caolines de Merillés", según el jefe del Tedax, Juan Jesús Sánchez Manzano. Los agentes se reunieron con los responsables de la mina Conchita y, mientras hacían pesquisas, fueron informados de que tarjetas de teléfonos móviles relacionadas con el 11-M habían estado en contacto con una cabina de Avilés, sobre todo los días 28 y 29 de febrero, días del robo de Goma 2.

Los agentes fueron informados por el Jefe del Grupo de Estupefacientes de Avilés, Manuel Rodríguez, Manolón, "de la existencia de un individuo, vecino de esta localidad, traficante de drogas y colaborador circunstancial de la policía, quien afirma conocer a unos moros de Madrid que pudieran haber tenido alguna participación en los atentados". Los comentarios de Trashorras, al que en el informe se cita como "EST", se los hizo a Manolón "siempre después del 11-M", sin que el policía le prestase "excesiva atención" al considerarlas "quimeras".

Los policías llegados de Madrid, así como el agente del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) radicado en Oviedo Santiago Díaz, le dijeron a Manolón que querían escuchar en directo el relato del minero. "Es así como sobre las 13 horas del día 17 de marzo y citado telefónicamente por el jefe de Grupo de Avilés, acude voluntariamente EST a la comisaría y relata a los funcionarios desplazados (miembro del CNI incluido) los hechos relacionados con los marroquíes de Madrid". Trashorras, desde ese momento y "hasta las seis o las siete de la mañana del día 18, de manera distendida", relató cómo conoció a los marroquíes y los trapicheos con drogas que tenía con ellos. "En esos momentos iniciales de la entrevista", escribe Parrilla, "insiste en albergar serias sospechas sobre la autoría de éstos en los atentados de Madrid por la manera en que en alguna ocasión les había oído referirse a los atentados de Estados Unidos en septiembre de 2001 (como fanáticos religiosos)". Los "moros", explicó el ex minero, habían justificado el 11-S y habían afirmado: "Los musulmanes constituyen el ejército más poderosos del mundo porque no tienen miedo a morir".

El ex minero dio "un aluvión de datos sobre estos individuos", y, ante el "aparente escepticismo" de los policías, llegó a "ofrecerse para desplazarse a Madrid y buscar el mismo a los moros". Luego, confesó "de forma espontánea" que había trabajado en la mina Conchita, en Tineo. Éste fue el momento más tenso de la entrevista, ya que entonces se puso de manifiesto que él era la persona que podía tener contacto con los supuestos terroristas del 11-M y, a la vez, tener acceso a los explosivos.

La confesión del ex minero

El ex minero José Emilio Suárez Trashorras acabó por relatar a la policía, el 17 de marzo de 2004, cómo, a su entender, pudo producirse el robo de explosivos en la mina Conchita. Los agentes le hicieron confesar abrumándolo con datos sobre el tráfico de llamadas entre su teléfono y el de su esposa con los de los de la banda de El Chino. Trashorras intentó despistar a los policías. Dijo que los marroquíes se habían "aprovechado de él", ya que durante el tiempo que estuvo con ellos "les comentó que había trabajado en una mina en que había dinamita y detonadores e, incluso, en el transcurso de alguna excursión por Asturias les había indicado la ubicación de la misma". Añadió que sus amigos marroquíes, "aprovechándose de su incontinencia verbal producida al parecer por la bebida", se habían desplazado "sin su conocimiento a la explotación minera y habían robado el material". No coló. Las llamadas de teléfono revelaban "que había estado la noche del 28 al 29 de febrero en la zona de la mina", coincidiendo con el robo de la dinamita. Tras esto, Trashorras confesó. Pero argumentó que estuvo en la zona "para recoger a los moros que se habían perdido en esas inmediaciones cuando viajaban a Asturias para realizar una entrega de drogas".

Un texto de J. A. Rodríguez publicado por el diario EL PAIS el lunes 26. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

  

Insólita entrevista de EL PAIS sobre la autoría de Al Qaeda en el 11-M

Por Narrador - 26 de Febrero, 2007, 6:00, Categoría: Entrevistas

Sorprende que cuando el anterior y actual director del CNI han descartado cualquier implicación de Al Qaeda en los atentados del 11-M en su comparecencia en la Comisión de Investigación del 11-M aparezca ahora este ‘experto’ que manifiesta todo lo contrario sin aportar una sola prueba al respecto.

  

Bruce Hoffman (Experto antiterrorista de Estados Unidos): "Hoy está más claro que el 11-M fue obra de Al Qaeda"

Madrid - Bruce Hoffman, 52 años, es quizá uno de los expertos estadounidenses más famosos en contraterrorismo. Lleva muchos años en la RAND Corporation, un instituto privado de investigación en temas de seguridad nacional en EE UU, y el pasado año ingresó como profesor en la Universidad de Georgetown. El 14 de febrero, un día antes del comienzo del juicio del 11-M en Madrid, Hoffman compareció ante el Comité de Servicios Armados del Senado norteamericano sobre el "retorno" de Al Qaeda, donde dedicó un capítulo al atentado del 11-M. En una conversación con EL PAÍS, días después de iniciado el juicio, explicó: "Poco después de los atentados se estableció su filiación islamista radical. Pero existía el deseo de que no fuese Al Qaeda. Las investigaciones han progresado y aunque sea más amenazador, la mano de Al Qaeda ha estado en el ataque de los trenes en mayor medida de lo que se creía. Hoy sabemos más que ayer que detrás de los atentados estuvo Al Qaeda". Hoffman no duda en que el juicio es una lección de España al mundo y en particular a EE UU.

Pregunta. En su exposición ante el Senado sobre el regreso de Al Qaeda, España ocupa un lugar importante. ¿Por qué?

Respuesta. He hablado con expertos y responsables de las investigaciones en España. Mi conclusión es que poco después de los atentados se creía que el atentado era el resultado de la actividad de islamistas radicales independientes. Pero en mis últimas conversaciones, se va confirmando de manera creciente que la participación de Al Qaeda ha sido fundamental. Es curioso que haya costado cierto tiempo porque sabíamos que gran parte del trabajo de preparación de los atentados del 11-S no se hicieron en Afganistán sino en Alemania, España y también en Estados Unidos. El que Mohamed Atta, el hombre que dirigió la operación del 11-S, estuviera en una reunión en Tarragona, con Ramzi Binalshib y quizá una tercera persona en julio de 2001 es un dato significativo sobre el hecho de que Al Qaeda tenía una estructura en España antes del 11-S. Ahora, esta creciente certeza de que Al Qaeda ha organizado el 11-M en una medida mayor de lo que parecía no puede ser apreciada en España por razones políticas.

P. ¿Cuáles?

R. Creo que desgraciadamente el terrorismo se ha politizado de manera extrema en España. La división política que predomina desde el día de los atentados hace difícil ver claramente cómo ocurrieron las cosas. Los indicios sobre la relación entre el atentado del 11-M y Al Qaeda son abrumadores. Una figura clave es Serhane El Tunecino, que estaba vinculado a Amer El Azizi, el dirigente de Al Qaeda que pudo haber estado en la reunión de Tarragona. Otro hombre de la célula de Madrid, Mohamed Alfalah, pudo huir de España a Bélgica, tras el atentado del 11-M, al parecer con la ayuda de Omar Nakhcha, un dirigente de Al Qaeda en Europa que reclutaba guerrilleros extranjeros para ir a luchar en Irak. Y en enigmático Abu Dujana al-Afgani, citado a menudo en las comunicaciones de la célula que realizó los ataques de Madrid, se cree puede ser Yousef Belhadj, el llamado portavoz militar de Al Qaeda en Europa. Estas son las cosas que expliqué a nuestros senadores.

P. ¿Quiere decir que hubo un cierto mecanismo de negación?

R. En EE UU nos llevo tres años darnos cuenta de la autoría de los primeros ataques de Al Qaeda. Lo que me choca en España es la tendencia a pensar que la gente que se suicidó en Leganés era sólo gente organizada a nivel local. Ahora pienso que quisimos creer la historia más sencilla, quizá menos amenazante, de que Al Qaeda no estaba allí, de que estaba desarticulada. Especialmente cuando hablamos de Al Qaeda hay que ser conscientes de que estamos hablando de una operación muy compleja. Acaso por su complejidad, poco después del 11-M caímos en la explicación más fácil y simple: los terroristas volaron los trenes y luego se suicidaron en Leganés, y ya está. Pero es evidente que la red conspirativa es más amplia e incluye a Italia, Bélgica, Marruecos, Túnez, y otros países. Este para mí es el tema. Ahora bien, el hecho de que el asunto se politizara, en virtud del momento en que se produjo el atentado, tres días antes de las elecciones generales en España, hizo que mucha gente no intentara profundizar demasiado sobre la presencia de Al Qaeda. También ocurrió algo parecido en EE UU. Por eso se constituyó la comisión de investigación del 11-S. Era más fácil decir que el 11-S no pudo ser prevenido. Por supuesto, el informe de la comisión dice algo muy diferente. De ahí el enorme respeto que tenemos por España ya que se está juzgando a los presuntos responsables del atentado.

P. ¿Cuál fue su primera reacción en la mañana del 11-M?

R. No le puse nombre. Pero me recordó al 11-S, un ataque simultáneo y coordinado. Marca Al Qaeda. Me pareció que el presidente Bush se equivocaba al asegurar que la guerra de Irak nos ahorraría tener que combatir el terrorismo en Estados Unidos o en Europa. Que Irak lo solucionaría todo. Grave error. Habíamos tenido éxito en contener a Al Qaeda durante los dos años siguientes al 11-S. Y no solo a Al Qaeda. Al terrorismo en general. El 11-M en España fue eso: confirmó dramáticamente el hecho de que después del 11-S, Al Qaeda abría un nuevo frente de actividad en Europa. La reacción, pues, de que podían ser radicales fundamentalistas locales reflejaba la ilusión, compartida por una mayoría, de que habíamos derrotado a Al Qaeda. Y lo que Madrid y Londres demostraron, retrospectivamente, es que la tarea de desarticular a Al Qaeda estaba inacabada.

P. ¿Y qué pensó cuando supo que se atribuía el ataque a ETA?

R. En España, viéndolo desde fuera, los dos grandes partidos tienen problemas con el asunto el terrorismo. En el caso del Partido Popular, ha sido vergonzosa su posición sobre la autoría de ETA o una posible participación del terrorismo etarra en el 11-M, mantenida hasta ahora. Y en el caso del PSOE, el bombazo del 30 de diciembre en el aeropuerto de Barajas muestra que la solución al terrorismo no vendrá de un solo partido. Hace treinta años que estudio el terrorismo. Los hechos casi siempre son más sorprendentes que cualquier novela de ficción. Hablamos de una actividad que por definición es secreta. Es como un juego de muñecas rusas. Es decir, nunca llegas al final, a la última de ellas.

P. ¿Entra en ese juego de muñecas rusas la posibilidad de una colaboración ETA-Al Qaeda?

R. La verdad es que no me parece algo serio. Ni siquiera como hipótesis. Me sorprendería. ETA tuvo, por supuesto, relaciones con otros grupos terroristas, como es el caso del IRA irlandés. Sería una excepción en la historia de Al Qaeda, que tiene lógicamente relaciones con otros grupos terroristas pero siempre se trata de organizaciones musulmanas, quizá chiíes, no sólo suníes. Mire, uno tiene que tener la mente abierta, por supuesto, ante cualquier posibilidad. Pero esa presunta relación operativa tiene que estar basada en pruebas sólidas y no en meras conjeturas o motivos políticos. Me sorprendería que un experto serio en terrorismo encuentre un vínculo ETA-Al Qaeda... El de Madrid o Londres siempre ha sido el modus operandi de Al Qaeda. Unos profesionales llegan a un país y organizan un atentado con militantes locales para camuflar la forma en que se preparó y ejecutó y que parezca obra de unos inmigrantes.

P. Usted alertó a los senadores de que Al Qaeda está de vuelta...

R. Sí, yo no sé si Osama Bin Laden o su segundo, Ayman al-Zawahiri, ordenan los ataques. Pero existe una estructura de comando que funciona fuera de Pakistán. Y han surgido nuevas estructuras. Sobre todo, destacaría que surgen de manera constante los llamados números tres, dirigentes en los puestos operativos, como Mohamed Atef, Khaled Sheik Mohamed, Hambali y Hamza al-Rabi.

"Si quieres apoyo contra el terrorismo, necesitas una política transparente"

Pregunta. El ex presidente del Gobierno, José María Aznar, que como usted da un curso en la Universidad de Georgetown, ha dicho hace pocos días que España no puede dar lecciones a EE UU. Pero, ¿no es más cierto que un juicio como el de España ha sido imposible en EE UU?

Respuesta. Sí es verdad, Aznar está en la Universidad de Georgetown, aunque todavía no me cruzado con él. Pero yo pienso que sí, que, por supuesto, a la vista del juicio de Madrid, pueden ustedes enseñar a EE UU. Pero no sólo por este juicio, con toda la importancia que tiene. Existe una tradición en el tratamiento del problema vasco, que es otro ejemplo. Se han respetado los derechos de los vascos, intentando abordar los problemas del ambiente en el que se ha nutrido el terrorismo, sus causas, al tiempo que se lucha por erradicar el terrorismo de ETA con mano dura. Y el papel de la justicia en esa lucha ha sido y es fundamental. No hay, por así decirlo, una solución policial o militar del problema del terrorismo. Y este juicio del 11-M es esencial. Si quieres tener apoyo público en la lucha contra el terrorismo tienes que llevar adelante una política transparente y la justicia debe ocupar un lugar fundamental. La presentación de las pruebas en juicio, garantizando el derecho a la defensa, tiene un peso enorme, ilustra sobre la lucha contra el terrorismo y hasta qué punto la amenaza es seria.

Una entrevista de Ernesto Ekaizer publicada por el diario EL PAIS el lunes 26. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

  

"Las dos caras de Hovstad" por Pedro J. Ramirez

Por Narrador - 25 de Febrero, 2007, 10:00, Categoría: Opiniones

Primero topas con los nombres; después descubres que detrás -algunas veces- también existen las personas. No tengo el gusto de conocer ni a Juan Mayorga, autor de la brillante versión de Un enemigo del pueblo de Ibsen producida por el Centro Dramático Nacional, ni a mi colega Javier Moreno, el meritorio nuevo director de El País que esta semana ha adquirido unas migajas de notoriedad en los medios periodísticos al espetar ante la mirada complaciente de sus jefes que EL MUNDO «se ha embarcado en una grave operación de desestabilizar a las instituciones democráticas sin parangón en Occidente».

Como tampoco sé si ellos se conocen entre sí, o si a Moreno -licenciado en Químicas como Rubalcaba- le gusta el teatro, o siquiera si lee otras cosas que no sean periódicos, no puedo concretar si bastaría con que se llamaran por teléfono, si sería mejor que Mayorga le enviara un par de entradas para la función o si lo más práctico consistiría en que simplemente le remitiera el texto con un propio. Pero a ambos les conviene ese contacto. Al adaptador para difundir la inteligencia de su trabajo. Al meritorio director para disponer de argumentos literarios con los que relativizar y a la vez dotar de mayor sutileza, y por lo tanto profundidad, sus juicios categóricos.

A Mayorga tengo que hacerle un único pero sentido reproche: haber dejado fuera del libreto la que en todas las versiones anteriores ha sido siempre mi frase favorita del texto de Ibsen. Me refiero al inicio del quinto acto cuando el doctor Stockman, agredido durante el mitin en el que se le proclama «enemigo del pueblo» por su empeño en difundir la incómoda verdad de que las aguas del balneario local están contaminadas, se permite su primer y único gesto de ironía autocompasiva, relamiéndose jirones y desgarros: «¡Uno nunca debería ponerse su mejor pantalón para luchar por la libertad y la verdad!». Ahora el concepto pervive con mucha menos intensidad dramática al ser trasladado hasta los labios de una mera espectadora timorata como la señora Stockman, proyectarse sobre otra prenda de vestir y perder por el camino una de las dos motivaciones del combate: «No debería uno ponerse su mejor camisa para luchar por la verdad...».

A cambio cualquier periodista debe sentirse compensado con creces por el acierto con que Mayorga ha fortalecido a modo de historia lateral o paralela el debate sobre el papel de la prensa y la ética informativa a través de la evolución del personaje de Hovstad. El añejo director de La Voz del Pueblo, siempre nadando entre las dos tintas del idealismo y la cobardía de la era de las linotipias, se ha convertido ahora en el líder e impulsor del Canal 99, una dinámica emisora de televisión local cuyos vídeos, sabiamente administrados en el montaje de Gerardo Vera, terminan siendo el mejor atrezzo de la producción.

La tarjeta de visita con la que Hovstad se nos da a conocer en el primer acto no precisa énfasis alguno, pues Ibsen quiere que creamos que es un hombre comprometido con los valores de su profesión. «Petra, si su vocación es la verdad, entonces tiene usted madera de periodista», le dice a la hija del doctor Stockman. «¿Me autoriza a informar sobre su descubrimiento...? La gente debe saberlo cuanto antes», le requiere enseguida al médico.

Es en ese momento, en el que el público percibe con simpatía al periodista como el auxiliar indispensable del héroe dispuesto a revelar el secreto que pondrá a todos frente a sus contradicciones, cuando Mayorga acentúa el mérito de Hovstad. A muchos les habrá pasado desapercibido, a mí no. Su versión recoge fielmente el guiño de complicidad que Ibsen pone en boca del viejo Kul, suegro del doctor Stockman, cuando despidiéndose de él y del director del Canal 99 les dice pillín: «Bueno, os dejo para que conspiréis tranquilamente». Pero añade de su propia cosecha: «¡A por esa gentuza! ¡Sin piedad!». Y también es de Mayorga la proclamación solemne del propio Stockman: «En efecto, el señor Hovstad está implicado en la conspiración para volver loca a toda la ciudad». La reiteración no puede ser más actual y oportuna: el empeño por iluminar las zonas de sombra siempre será contemplado por el poder y sus acólitos como una «conspiración», pero bienaventurados sean esos «conspiradores» porque gracias a ellos los ciudadanos conocerán todo lo que tienen derecho a saber.

En esos minutos de santificación escénica el adaptador permite a Hovstad agrupar en un pequeño monólogo algunas de las declaraciones de intenciones con las que Ibsen había trufado sus más ambiguos diálogos: «Cuando fundé el Canal 99, me comprometí a vigilar al poder, tuviese el color que tuviese... Cuando elegí ser periodista, decidí dar voz a los sin voz. Nunca cejaré en esa lucha, por dura que resulte. Sé que puedo perder. Pero para mí la verdadera derrota sería no tener la conciencia tranquila. Nunca me perdonaría desaprovechar la ocasión de construir una sociedad más justa y más libre».

Pero más dura será la caída. Todo el mimo con el que el texto ha tratado a Hovstad durante la primera parte de la función se transforma en sañuda persecución de su cinismo cuando desde la mitad del tercer acto se convierte en catalizador del cambio de actitud de unos poderes fácticos que, como ocurrió durante el final del felipismo con el crimen de Estado y la corrupción o como ha ocurrido durante la Administración Bush con las pruebas para justificar la invasión de Irak, prefieren mantener como verdad oficial una flagrante mentira antes que ver perjudicados sus intereses.

Hovstad va apareciendo sucesivamente como el abanderado de la telebasura -«Digamos que en esos programas de entretenimiento nos dejamos guiar por los gustos del público»-, como el zafio seductor de la hija del doctor Stockman -«¡Cuánto me gustaría ayudarla a encauzar esa energía que la desborda!»-, como el chaquetero dispuesto a encontrar siempre justificaciones para acudir en auxilio del vencedor -«Doctor, el alcalde nos ha explicado aspectos que usted nos ocultó»-, como el hipócrita capaz de revestir su oportunismo con el ropaje de la solemnidad -«El compromiso con la libre expresión de las ideas no puede reñir con el sentido de responsabilidad cuando lo que está en juego es el interés público»- e incluso como la sanguijuela de alquiler que va insinuando sus tarifas con el más contemporáneo de los léxicos: «Hay formas de ayudar a un medio de comunicación en dificultades: subvenciones, publicidad institucional...».

Es obvio que todos los responsables de los grandes medios de comunicación tenemos nuestros seguidores y nuestros detractores a nada que llevemos unos cuantos años haciendo cada mañana el paseíllo; y si se consolida en el cargo, cosa que sinceramente le deseo, también le ocurrirá más pronto que tarde al meritorio nuevo director de El País. Los unos nos ven como al admirable Hovstad del primer y segundo acto, los otros como al detestable Hovstad del cuarto y quinto acto. En la medida en que nuestras ideas y actitudes suscitan la empatía o el repudio de millones de personas, pasamos simultáneamente por ángeles y demonios. Sin embargo la realidad es mucho más prosaica, entre otras razones porque es imposible que la virtud y el vicio adornen al mismo tiempo a alguien en grados tan extremos. Hovstad no existe al margen de la literatura, aunque en todos los periodistas seguro que habrá alguien que encuentre algo de las dos caras de Hovstad.

Como el buen salvaje, todos los que hemos elegido esta forma de vivir nos levantamos cada mañana henchidos de nobles sentimientos y dispuestos a ejercer de la manera más digna posible nuestra misión informativa. Pero ya en la ducha, al afeitarnos o al tomar el desayuno vamos reencontrándonos con nuestros propios prejuicios. Luego al llegar a la redacción nos topamos los lunes, miércoles y viernes con el proyecto intelectual del que formamos parte y los martes, jueves y sábados con los legítimos intereses creados de nuestros lectores, accionistas y anunciantes. Cada uno en su ámbito toma cada día decenas de decisiones instantáneas que tienen que ver con la jerarquía, el tratamiento o el enfoque de la información, sin que -como acabamos de ver en el caso de Luis Fernández, optando por emitir en TVE sólo los fragmentos de la entrevista con José María García en los que el atacado era él mismo- existan normas canónicas exactas que determinen qué es lo que hay que resolver, pues ningún escenario es idéntico a otro.

La clave para que nadie pueda abusar de su poder o perjudicar a todos con sus errores se llama pluralismo. Es obvio que en la pequeña ciudad del doctor Stockman no había más periódico que La Voz del Pueblo y uno de los contados anacronismos de la versión de Mayorga es que al mitin en el que culmina toda la acción dramática sólo asisten las cámaras del Canal 99. ¿Dónde están las de las otras dos, tres, cuatro o 98 emisoras cuya dispar actitud ante el asunto habría quebrado el falso fatalismo final de que «el hombre más fuerte es el que está más solo»?

Si las exageraciones y dislates del meritorio nuevo director de El País presentando a EL MUNDO como el mayor «desestabilizador institucional» -¿por qué no decir «enemigo del pueblo», Moreno?- en todo el orbe occidental hubieran sido una súbita erupción cutánea propia de toda funcionalidad adolescente, no sería necesario tener que recordar principios tan elementales tales como que la tolerancia es la columna vertebral del pluralismo y que nadie hay tan enfermo como el maniqueo que, a base de ver en su adversario el compendio de todos los males, termina odiándolo hasta el extremo de sufrir con su felicidad y no poder soportar su propia existencia.

El problema es que esto viene de atrás. De muy atrás si nos remontamos al tiempo en el que Juan Luis Cebrián bautizó como «sindicato del crimen» a quienes íbamos cercando con nuestras averiguaciones a los criminales a los que él protegía, sindicando todo tipo de réditos con González, o simplemente de hace unos meses si tomamos como referencia un artículo del propio consejero delegado del grupo Prisa con el elocuente título de Sobre la mierda (de toro). Desde que su amigo, íntimo colaborador y alma gemela proclamara en un almuerzo en Don Benito que «Aznar y Anguita son la misma mierda» y añadiera después ante 3.000 personas en Granada que «el que es una auténtica mierda es Pedro J.», nadie había vuelto a recurrir a esa solución final de la dialéctica que es la escatología.

Bajo el disfraz de un anglicismo, Cebrián se permitía referirse a este diario hablando de «pendejadas altisonantes», «periodismo amarillo, máquina de difamar», «diseminación de basuras», «mentiras e injurias», «desvaríos» que fomentan «la calumnia y la maledicencia» o «voceador de inmundicias». Todo ello a cuenta de nuestra investigación tenaz, abierta y multidireccional sobre la tremenda masacre del 11-M y en paralelo a la consumación por parte de su propio periódico de una manipulación informativa que analistas menos moderados que yo podrían definir, con no poco fundamento, precisamente con algunos de esos epítetos.

Desde que pretendieron inventarme condescendencias primigenias con los GAL, a base de alterar el sentido de algunos párrafos sacándolos de contexto -como si todos tuviéramos un pasado colaboracionista del que avergonzarnos en el armario-, y se vieron obligados a hacerse eco del alud de protestas de sus lectores, que constataron la trapacería tras nuestra reproducción íntegra de los artículos, no habían perpetrado otra igual. «Mientras 'El Mundo' pague, les cuento la Guerra Civil», tronaba un titular a tres columnas en portada. «Las conversaciones en la cárcel de Suárez Trashorras, el minero procesado por los atentados», proclamaba un relampagueante subtítulo. La burda falacia proseguía en el arranque de la información y culminaba con un editorial anatematizador titulado A cualquier precio. Sólo los lectores más pacientes y meticulosos llegaban a enterarse, párrafos adentro, de que lo que Trashorras había comentado a sus padres no es que EL MUNDO le hubiera pagado por unas recientes declaraciones en las que había roto sus dos años y medio de silencio, tal y como se pretendía hacer creer con tamaña tormenta tipográfica, sino que imaginaba, suponía o elucubraba que tal vez lo hubiera hecho con una tercera persona -su ex compinche Nayo-, que a miles de kilómetros de distancia había dicho cosas desagradables para él. Total que en el primer alumbramiento con despliegue de luz y sonido del meritorio nuevo director -Moreno ya firmaba el periódico- parturiunt montes, nascetur ridiculus mus.

Pero, claro, eso no podía quedar así, tratándose de un grupo de comunicación tan poderoso. El director debió poner tan ridículo ratoncillo en manos de un subdirector, el subdirector lo encomendó a un redactor jefe, el redactor jefe se lo pasó a un tertuliano de la Ser, el tertuliano de la Ser a un comentarista de CNN+, el comentarista de CNN+ a quién sabe qué buena comadre y la buena comadre al corresponsal de El País en París que abrió la puerta de la jaula en una emisión de France 5 y soltó al centro de la pista un espectacular león rugiendo y dando zarpazos: no sólo Trashorras había declarado que EL MUNDO le había pagado, sino que lo había hecho ante el juez y denunciando que había sido para implicar a ETA en el 11-M, por todo lo cual -conmoción y espanto entre la desinformada audiencia- «en cualquier otro país ese periódico estaría cerrado».

Fue tras nuestro público emplazamiento para que aclarase si hacía suyas la versión y la receta de su replicante parisino, cuando el meritorio nuevo director nos presentó ante los alevines de su máster de periodismo como la mayor amenaza mediática para la democracia jamás surgida a ambas orillas del Atlántico. Ignoro si cuando sus jefes le pasaron luego la mano por el lomo, estaba también presente el Júpiter tonante que hace unas semanas creyó llegado su turno dentro del concurso televisivo por ver quién dice algo más denigratorio del director de EL MUNDO, apoyándose nada menos que en la tragedia de la T-4: «Te hace mucha gracia todo lo que tiene que ver con el terrorismo... ¡Qué contento estabas el otro día con el atentado!».

¿Qué habremos hecho nosotros para merecer todo esto? ¿Será por lo del gran grupo editorial en marcha, junto a los colegas y amigos de Recoletos? ¿Tendrá que ver con la acentuación de la tendencia -nueva subida significativa de EL MUNDO, nueva caída de dos dígitos de El País- en los inminentes datos de la OJD de enero? ¿O todo se circunscribe, en realidad, al «¡vale ya!» que de modo coral se nos pretende imponer con relación al 11-M, como si en el sacrilegio de nuestra incredulidad se compendiaran todos los motivos que a sus ojos nos hacen execrables?

Si despojamos tanto al angélico como al diabólico Hovstad de su empaque declamatorio y nos centramos estrictamente en su conducta, mi veredicto es que a lo largo de toda la función demuestra ser un director incompetente pues ni cuando está dispuesto a airear los datos descubiertos por el doctor Stockman, ni cuando se empeña en ocultarlos, dedica un solo momento a su estudio, análisis, contraste o corroboración. Se comporta como uno más de esos colegas que tienen decidida de antemano su postura y ni siquiera se molestan en averiguar si la verdad va a estropear o no sus titulares. Las dos caras de Hovstad confluyen finalmente en un mismo diletante de verbo fácil y whisky en ristre cuya gandulería se interpone siempre ante las obligaciones que en el terreno de la comprobación empírica nos impone la ética de la realidad.

Cuando el tribunal del 11-M ordenó analizar los restos de explosivos hallados en los focos de los trenes, nunca pensé que ni el Ministerio del Interior ni El País fueran a reconocer nuestra decisiva contribución a que esa esclarecedora prueba se llevara por fin a cabo, pero sí que di por sentado que la formación adquirida como químicos tanto por Rubalcaba como por Moreno facilitaría mucho la interpretación objetiva de sus resultados. Hétenos aquí, sin embargo, que a la vista de los informes provisionales, uno y otro ya han proclamado -directamente o por persona interpuesta- que la reiterada detección de una sustancia como el dinitrotolueno que no forma parte de la composición de la Goma 2 ECO es precisamente la prueba definitiva de que lo que estalló en los trenes fue Goma 2 ECO. ¡Toma ya! Será que los que no sabemos nada de química somos nosotros. O que no tenemos el desparpajo de presentar como «muestra de Goma 2 ECO proporcionada por la Unión Española de Explosivos a la Policía para su análisis» lo que no es sino el mismo trozo de dinamita ya aportado como supuesta «muestra patrón» en 2004 no por el fabricante sino por el destituido jefe de los Tedax Sánchez Manzano. Entonces estaba contaminado por metenamina y ahora -qué casualidad- por dinitrotolueno.

Nunca propugnaremos el cierre de El País ni les lapidaremos con pedruscos del calibre -¡«sin parangón en Occidente»!, ha dicho el meritorio- de los que ellos nos lanzan a nosotros. Siempre argumentaremos, debatiremos y razonaremos. Y a la pregunta clave de la derrotista señora Stockman -«¿De qué sirve la razón cuando no se tiene el poder?»- responderemos con la interrogación recíproca que Mayorga añade oportunamente al diálogo de Ibsen: «¿Qué mayor poder hay que tener razón?». Serán el tiempo, los tribunales y los lectores quienes nos la den o nos la quiten. Y conste, una vez más, que este periódico no sostiene al día de hoy ninguna versión alternativa sobre lo que ocurrió el 11-M, pero sigue convencido de que no ocurrió gran parte de lo que nos dicen y de que mucho de lo que ocurrió aún no nos lo ha dicho nadie.

Publicado por el diario EL MUNDO el domingo 25. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

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