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Juicio 11-M: Opiniones (15 de febrero de 2007)

Por Narrador - 15 de Febrero, 2007, 11:30, Categoría: Opiniones

"11M-entirosos" por Federico Jiménez Losantos

Uno puede equivocarse por muchas causas: una argumentación errada, una base informativa incompleta, una experiencia insuficiente, una valoración equivocada de los hechos o un prejuicio ideológico invencible. Pero equivocarse no es mentir. Como bien definía el Catecismo, «mentir es decir lo contrario de lo que se piensa con intención de engañar». Y exactamente eso, mentir a sabiendas, mentir con alevosía, mentir con total ensañamiento contra la verdad de los hechos y la lógica más elemental, es lo que están haciendo los medios de obediencia prisoica, y muy señaladamente el antaño faro de la derecha española, llamado ABC, convertido en simple satélite del polanquismo, al servicio del candidato del todopoderoso Don Jesús para dirigir la derecha, que es, desde hace muchos años, el alcalde de Madrid y zanjas anejas, Don Alberto Ruiz Gallardón.

Pero ni siquiera el Diario totalmente independiente de la Mañana (y aún más de la Verdad) fue ayer tan lejos como el medio de Vocento, que tuvo el valor de titular a toda página que lo que estalló en los trenes, el arma del inmenso crimen, de la espantosa masacre para cambiar el rumbo político de España, fue Goma 2 ECO, cuando les consta que es imposible porque, pese a los lavados de los Tedax manzaniles con agua y acetona, se ha detectado dinitrotolueno en los trenes, que es un componente que no existe en la Goma 2 ECO. Más aún, que es el ingrediente que por su toxicidad llevó a la Unión Española de Explosivos a suprimirlo en la Goma 2 EC creando así la ECO, también conocida como Goma 2 EC sin DNT, o sea, sin dinitrotolueno.

Es, por tanto, imposible que el explosivo que mató a 192 personas fuera el de la trama asturiana, como dice el diario de Vocento, puesto que se nos ha asegurado por activa y por pasiva que esta banda controlada por la policía asturiana y por la UCO del coronel Hernando cuando salía del Principado traficaba con Goma 2 ECO, que vendió a unos moritos traficantes de hachís -no menos conocidos de la Policía y el CNI que los asturianos-, y que entre los dos hatos de delincuentes y confidentes menores, con algún adorno islamista, perpetraron la mayor masacre de la Historia de Europa. Cuatro pelanas y cuatro confidentes. Vamos, increíble.

Mentirán cuanto quieran, pero el primer análisis científico ha demostrado que no pudo ser Goma 2 ECO lo que estalló en los trenes, y toda la versión oficial se viene abajo estrepitosamente. Mientras, como dijo ayer la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M, se debería volver a otras pistas de investigación. Especialmente, una: la pista del Tytadine, es decir, de la ETA, que es lo que le dijo la Policía a Aznar y él transmitió a los medios de comunicación.

Al final, resultará que el único que no mintió fue el PP.

Publicado por el diario EL MUNDO el jueves 15 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


"El juicio" por Raul Del Pozo

Marco Antonio era un aborto, Cleopatra un loro. No se parecían nada ni a Richard Burton ni a Liz Taylor; sus rostros no evocaban el cielo. Ahora resulta engañosa la narración de Plutarco, uno de los historiadores más solventes, cuando escribe que «la popa de la nave era de oro, los remos de plata y la reina de Alejandría, semejante a Venus». Como cronista errabundo en tantos acontecimientos, ya sospechaba yo que la Historia, incluso la que hemos narrado, era una fantasmagoría, una rama de la literatura fantástica. Que Antonio, el mujeriego, y Cleopatra, la puta del imperio romano, eran callos y cazo, lo prueba una moneda de plata que se exhibe ahora en la universidad inglesa de Newcastle; según esa calderilla, Cleopatra soportaba un mentón horripilante y una nariz puntiaguda, y Marco Antonio, unos ojos saltones y un cuello de toro.

¿Qué podían hacer los historiadores romanos sino describir a Cleopatra como a una diosa de voz dulce, que se bañaba en leche de burra, y a Antonio como un playboy que montaba cócteles en la víspera de las batallas?

Sabemos que a César lo mató Bruto, y a Enrique de Trastámara, Pedro el Cruel, y eso que entonces no había cámaras ocultas ni comisiones de investigación; y no sabemos quién o por qué mataron a Kennedy, rodeado de cámaras, en el país donde la libertad de prensa es la viga maestra de la democracia; en el siglo de conspiraciones, servicios secretos y chicas del tambor, la Comisión Warren fue un artificio de Estado.

En España aún se oscurecen más las tragedias y las conspiraciones, porque la política es una continuación de la teología y la Historia es una faramalla; es decir, una política encaminada a engañar. El juicio de nuestra vida que comienza hoy está escrito en 100.000 folios; nadie los ha leído ni los leerá nunca, porque sería como hojear 500 novelas en una semana. Sí que han leído los reportajes de investigación de EL MUNDO. Si sabemos algo más de las mentiras oficiales ha sido gracias a este periódico, que ya no sufre aquel acorralamiento de los años 90, porque se ha batido y ha salido vivo de su viaje a la oscuridad de los servicios secretos y de los confites.

Ante la inexpresividad de los ensotanados, no todo el proceso se resumirá en el bizantinismo de dinitrotolueno o Goma 2 ECO, galgos autrigones o podencos islámicos; tenemos que ir al fondo y que no llamen paranoia ni teoría de la conspiración al afán por descubrir los recovecos de una tragedia que ha estado sometida a tergiversaciones y trampas políticas. Hay que penetrar en la duda y en la oscuridad.

Si la nariz de Cleopatra hubiese sido de otra forma, la historia hubiera cambiado, pero nosotros ya no creemos en el destino fatal que se expresa en el final de Antonio y Cleopatra: el luminoso día ha terminado y estamos destinados a la oscuridad.

Publicado por el diario EL MUNDO el jueves 15 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


"Las víctimas del 11-M" Cayetano González

Es lógico pensar que hoy no va a ser un día fácil para los familiares de las 192 personas que hace casi tres años fueron asesinadas en el brutal atentado del 11-M. El comienzo del juicio por aquella masacre terrorista y la lógica atención informativa que se le va a prestar durante su desarrollo volverá a reavivar en todos, pero especialmente en los familiares de las víctimas y en los heridos, aquellos momentos tan duros y dolorosos.

Las víctimas del 11-M son, antes de cualquier otra consideración, personas, con nombre y apellidos, con una historia vital, con un proyecto de futuro que fue truncado de manera injusta y vil por la barbarie terrorista. La sociedad española sabe de sobra lo que es sufrir ese zarpazo. Desde hace 40 años lo ha padecido a manos de ETA, que a modo de goteo inhumano y cruel ha ido dejando un reguero de 819 personas asesinadas, las dos últimas, los dos ciudadanos ecuatorianos del atentado de Barajas. Desde el punto de vista humano no hay diferencia entre las víctimas de ETA y las del 11-M. Pero sin embargo se dan dos circunstancias que hacen que, dentro de la enorme tragedia que supone la pérdida de un ser querido, las víctimas del 11-M no hayan tenido que soportar los errores que, durante años, la sociedad española en general y las instituciones en particular cometieron con las víctimas de ETA.

En primer lugar, la solidaridad, el afecto, el apoyo y el cariño que todas las víctimas del 11-M recibieron desde el mismo momento del atentado de dentro y de fuera de nuestro país no tienen parangón con la soledad que durante mucho tiempo -los tristemente famosos años de plomo- tuvieron que soportar las víctimas de ETA. La segunda diferencia radica en el plano asistencial, de las ayudas económicas y de otro tipo, que, en el caso de las víctimas del 11-M, los mecanismos para aplicarlas funcionaron rápida y eficazmente, mientras que en el otro caso, hasta que en el año 1998 se aprobó la Ley de Solidaridad, no existía ninguna regulación al respecto.

A las víctimas de ETA y a las del 11-M les unen sus justas reivindicaciones de respeto a la memoria y a la dignidad de los muertos y la petición de justicia para los asesinos. El juicio que empieza hoy es de esperar y desear que aclare todos los puntos oscuros que el sumario instruido por el juez Del Olmo no ha sido capaz de lograr. Todos tenemos derecho a saber la verdad de lo que pasó y quién estaba detrás del mayor atentado terrorista cometido en nuestro país que, además, cambió el rumbo de nuestra historia reciente. Y a la cabeza de ese deseo de conocer toda la verdad y de que se haga justicia están las víctimas, entre las que a pesar de que algunas que han tenido un excesivo protagonismo mediático y han adoptado un claro posicionamiento político manifiesten que ya se conforman con llegar a este juicio, ése no es el pensamiento mayoritario que predomina en el colectivo.

Cuenta una de ellas -María Angeles Pedraza, que perdió a su hija Miriam de 25 años en el tren de la calle de Téllez- que se encontró con el entonces candidato del PSOE a la Presidencia del Gobierno en el Hospital Gregorio Marañón horas antes de conocerse el resultado electoral del 14-M. En aquella breve conversación, Zapatero le prometió a esta víctima que en el caso de llegar al Gobierno, emplearía todo su tiempo y su energía para que se supiera todo lo que pasó. Es evidente que ésa no ha sido la actitud de quien a las pocas horas de prometer eso se instaló en La Moncloa. A las víctimas y al resto de los ciudadanos sólo nos queda confiar en la Justicia y esperar que ésta consiga esclarecer la verdad de lo que pasó.

Publicado por el diario EL MUNDO el jueves 15 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


 

"Lo que la verdad esconde" por Ignacio Camacho

El remedio más eficaz para evitar los fiascos consiste en no crearse demasiadas expectativas. Por eso los estoicos aconsejaban huir de la búsqueda de una Verdad abstracta y absoluta, sustituyendo ese objetivo tan escurridizo y ambicioso por la persecución de pequeñas certezas morales y de modestas revelaciones sucesivas que encauzan el espíritu hacia un camino de superación y templanza. Y ni siquiera es seguro que esas verdades austeras, decorosas, asequibles, no contengan en sí mismas el poliédrico contraste de una cierta y reversible complejidad.

Ante el juicio del 11-M, que hoy arranca después de tres años de polémicos trabajos sumariales, se ha creado una burbuja de expectación que amenaza con desembocar en un desengaño colectivo. Sobre todo porque lo que se va a tratar en esa vista no es la realidad global de la matanza que cambió el Gobierno y quizá la Historia de España, sino la responsabilidad concreta de una serie de personas acusadas de participar en mayor o menor medida en la horrenda masacre. Como además un buen número de los presuntos culpables están muertos, no resulta aventurado pronosticar que los buscadores de verdades absolutas van a quedar insatisfechos con la proclamación de algunas certidumbres parciales, lo que les permitirá proveerse de nuevos argumentarios con los que proseguir su pesquisa.

También es probable que los defensores de la certeza unívoca de que todo está de antemano sabido y resuelto tropiecen con alguna sorpresa. La Sala tiene facultades para practicar pruebas, diligencias y testimonios que traten de iluminar los aspectos más confusos de una instrucción que, más que de agujeros negros, está trufada de espacios en blanco. Los expertos más sensatos coinciden en que el juez Del Olmo basó el sumario sobre una excesiva confianza en la investigación policial, renunciando en gran medida a dirigirla por su propio criterio. El margen del tribunal para solventar esas carencias es limitado, pero lo va a utilizar sin la menor duda. Su principal desafío consiste en mantenerse al margen del ruido exterior, de la alharaca interesada y de las turbulencias ambientales, y ceñirse al muy delicado compromiso de ponderar dudas, evaluar indicios y atenerse a evidencias, circulando por el medio de una calle atestada por el alboroto de quienes tienden a llegar a conclusiones saltándose las premisas.

No es misión de los magistrados elaborar un mapa completo de las responsabilidades de la matanza, por lo que con seguridad quedarán al final espacios para la especulación más allá de la sentencia. Quienes ya han decidido su propio veredicto político o moral no se van a salir de su vereda, pero los demás debemos estar atentos, ver, oír y pensar por cuenta propia y sin prejuicios. Nuestra justicia es lenta, politizada, a veces torpe y con frecuencia ineficaz, pero es la que tenemos y más allá sólo queda la jauría del caos. La vista del 11-M se va a celebrar bajo una especie de carpa, pero sería estupendo que no acabara convertida en un circo.

Publicado por el diario ABC el jueves 15 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

  


 

"Inasequibles al dato" por Edurne Uriarte

Son inasequibles al dato. Inúndeles de pruebas, que da igual. A los autores de la teoría de la conspiración les importa la gloria de su conspiración, que no los resultados de la investigación. Los segundos se adaptan a la primera. En todo momento, lugar y circunstancia. Subráyese lo de la circunstancia, porque la conspiración pervive aún en las más desfavorables condiciones. Me refiero a pruebas contundentes en otra dirección, como las de la naturaleza y origen de los explosivos del 11-M. Si los peritos demuestran, como acaba de suceder, con al menos un 90% de fiabilidad, que el explosivo utilizado en todos los escenarios del 11-M es Goma-2 ECO procedente de la trama asturiana, ellos se agarran al 10%. Si la fiabilidad es del 100%, es que la prueba ha sido fabricada por la policía. Y si el análisis de explosivos vuelve a aportar 100 datos que ratifican la autoría islamista y 0 que indican la etarra, ellos se quedan con el 0 y, además, lo argumentan.

No es tan complicado como parece porque el cero es perfectamente válido para una hipótesis, para una fabulación y para una conspiración. Sobre todo, si uno está dispuesto a sostener que hay una trama político-policial que ha guiado el atentado para echar al PP del poder y ha amañado pruebas para ocultar la identidad de los auténticos cerebros. A partir de esa hipótesis, los datos del 11-M y el juicio oral que hoy comienza les son accesorios. Incluso cuando la demostración sea aplastante, sugerirán que fue fabricada.

Por eso, porque la conspiración es inmune al dato, no son las reacciones de sus autores lo que importa del juicio del 11-M, sino la actitud del PP que es el referente de toda esta historia y no puede eludir su liderazgo. La derecha se juega en este juicio su autoridad moral. Y más en este momento histórico en que la izquierda ha perdido esa autoridad moral de la que siempre presumió. Y la autoridad moral sólo se fundamenta en el respeto a los hechos, en el reconocimiento de la legitimidad de los jueces y en la defensa de los cuerpos policiales y de las instituciones del estado. Todo lo demás es autodestrucción moral, política y electoral.

Publicado por el diario ABC el jueves 15 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

 


 

"Saber la mentira" por Irene Lozano

La humanidad es injusta con los mentirosos. No reconoce la importancia de su papel ni cultiva su memoria; los libros están plagados de embusteros malos y en las películas pierden y no se casan con la chica. Por mi parte, tengo en gran estima a los que mienten, pues demuestran la existencia de la verdad. Frente a quienes aseguran que nada es verdadero ni falso, sino subjetivo; y frente al discurso postmoderno que se regodea en demoler todas las certezas (aunque deja a salvo la suya: que no hay certezas), los mentirosos nos recuerdan el valor de la verdad cada vez que mienten. Porque representan lo opuesto a la indiferencia hacia la verdad y, lejos de prescindir de ella, la usan como preciada materia prima con la que elaborar sus tergiversaciones.

Al final del juicio que hoy comienza, el tribunal establecerá los hechos probados del 11-M. Y con arreglo a ellos tomará una grave decisión: privar o no de libertad a unos hombres. Los jueces salen en busca de la verdad, y recorren un camino en el que algunos hechos consiguen ser probados y otros no. Si bien al final del recorrido pueden no tener una verdad en mayúsculas y absoluta, habrán obtenido muchas pequeñas verdades, que permitirán nada menos que impartir justicia y resarcir a las víctimas.

Afortunadamente, nuestro sistema judicial exige probar la culpabilidad de una persona antes de condenarla. Y lo probado se convierte en un hecho. Gracias a los mentirosos apreciamos la importancia que revisten los hechos frente a las especulaciones; recordamos que no da igual demostrar que conjeturar. Se merecerían un homenaje público, pero por desgracia no se les puede rendir porque, como es esperable, mienten sobre su naturaleza. No se presentan pregonando su interés por la mentira, sino afirmando: «Queremos saber la verdad». Y nada se puede hacer, salvo estar precavidos.

Publicado por el diario ABC el jueves 15 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

 


  

"La pistola humeante" por Ernesto Ekaizer

Los preparativos para poner todo a punto en la Casa de Campo ante la sesión inaugural de hoy seguían anoche a ritmo trepidante. Aunque el aire muy escandinavo y minimalista de la madera clara perfilaba ayer una estampa de desierto, quizá nunca un juicio haya estado tan pletórico de teorías y especulaciones como éste, que condensan un enfrentamiento civil y político casi sin precedentes en tiempos de paz y de normalidad democrática.

¿Qué se ventila a partir de hoy? Este juicio va a tratar de probar las responsabilidades de 29 acusados en la matanza del 11-M. Lo ha explicado a este periódico Javier Gómez Bermúdez, el presidente del tribunal que se encargará durante los próximos meses de juzgar los hechos: "La ley sólo exige que el tribunal tenga la convicción del hecho más allá de toda duda razonable. El tribunal valora la prueba y la ley no exige, porque somos humanos, que tengamos la convicción cien por cien".

Y en el camino de probar los hechos, ¿cuáles pueden ser sus consecuencias? Armar el rompecabezas -examen de las pruebas y valoración de ellas por el tribunal, las acusaciones y las defensas- supondrá también colocar en su sitio a aquellos que con el objetivo de difuminar los actos del Gobierno de José María Aznar el mismo 11-M y los días posteriores han lanzado una campaña de casi cuatro años de engaño de la opinión pública que evoca, en tiempos recientes, la fallida campaña de venta de la guerra de Irak y las inexistentes, como ha reconocido Aznar muchos años después, armas de destrucción masiva.

En otros términos, así como la campaña de marketing para invadir Irak pudo ser desnudada como campaña de manipulación, la teoría de la conspiración o venta de la participación de la banda terrorista ETA en el 11-M, a juzgar por el material probatorio, puede correr idéntica suerte.

Este material es, en casos como el del acusado que abre hoy el juicio oral, Rabei Osman, alias Mohamed El Egipcio, equivalente a lo que en la jerga judicial anglosajona denominan un smoking gun o pistola humeante. Es decir, una prueba de cargo.

Este terrorista islamista radical, que falsificó en febrero de 2004, un mes antes de los atentados de los trenes, su fecha de nacimiento poniendo en un documento la del 11 de marzo de 1970 -es decir, el 11-M-, señala en una conversación con un correligionario suyo llamado Yahia, grabada con autorización judicial por la policía de Italia, país donde residía, lo siguiente: "La operación entera de Madrid fue mía, idea mía... Fueron de los más queridos amigos... Cayeron mártires que Alá les tenga en su misericordia... El hilo de la operación de Madrid fue mío, ¿entiendes? Los trenes... Todos fueron mi grupo. En realidad, yo no estuve con ellos el día de la operación, pero el día 4 me puse en contacto con ellos, y me enteré de todos los detalles...".

Rabei Osman, El Egipcio, no es un bravucón. Todos sus viajes, contactos teléfónicos y personales que mantuvo en España han sido rastreados durante más de dos años por el juez Juan del Olmo y constan en el escrito de acusación de la fiscal de la Audiencia Nacional Olga Sánchez.

Problema: juzgado en Italia en noviembre pasado y condenado por reclutar yihadistas para enviar a Irak, Rabei Osman negó todas las pruebas contra él. Este hombre sonriente negó hasta su propia voz saliendo del magnetofón en la sala de juicio de Milán. El fiscal Maurizio Romanelli calificó esa y otras grabaciones como "una reivindicación del hecho" del atentado de Madrid. Osman fue condenado a 10 años de cárcel, pero no por el 11-M, que es lo que se juzga a partir de hoy. La pistola de Osman, ¿expulsará humo hoy? Esa breva no caerá. En sus declaraciones por videoconferencia ante el juez del Olmo, el 6 de junio de 2006, se declaró inocente ante la acusación de haber participado en la conspiración de Madrid.

Pero la descripción del material grabado y el examen de la estrecha relación entre Rabei Osman y los principales dirigentes de la célula -Serhane el Tunecino, entre otros- que el 11-M situó las bombas en los trenes de la muerte será muy instructiva. Esta "persona para bien", como se definió Osman en Milán ante la sentencia de 10 años, tiene la palabra.

Publicado por el diario EL PAIS el jueves 15 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

  

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