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16 de Febrero, 2007

Un documento del Ministerio de Industria dice que el DNT no forma parte de la Goma 2 ECO

Por Narrador - 16 de Febrero, 2007, 12:00, Categoría: Explosivos Utilizados

Subraya que UEE decidió empezar a fabricar esta dinamita en lugar de la Goma 2 EC precisamente para eliminar el dinitrotolueno por razones ecológicas

MADRID. - Un informe financiado por el Ministerio de Industria señala que la característica fundamental que define a la Goma 2 ECO y la distingue de su versión anterior (la Goma 2 EC) es la ausencia total de dinitrotolueno (DNT). Ésta es, sin embargo, una de las sustancias que se han encontrado en los focos de las explosiones del 11-M.

Este informe demuestra, por lo tanto, que el explosivo que estalló aquella trágica mañana no pudo ser Goma 2 ECO, salvo que se hubiera producido una insólita contaminación con DNT en su proceso de elaboración, debido a una gravísima negligencia de la empresa fabricante.

Ayer, algunos medios siguieron apoyándose en la tesis de la contaminación para llegar a la conclusión de que la dinamita que se utilizó en la masacre fue Goma 2 ECO, mezclada accidentalmente con DNT durante su fabricación. Sin embargo, si ayer todos los expertos consultados por EL MUNDO reaccionaron con enorme escepticismo ante esta posibilidad, el informe de Industria cuestiona todavía más su verosimilitud.

Imagínese que alguien le vendiera un café descafeinado con cafeína, una cerveza sin alcohol que le dejara colocado, o un refresco light repleto de azúcar. Pues un fraude de este calibre es lo que supondría que una empresa de explosivos fabricara Goma 2 ECO contaminada con DNT. Según el citado informe -elaborado por la Fundación Entorno como parte de un estudio sobre las mejoras ambientales en diferentes sectores de la industria española- la Goma 2 ECO, por definición, no puede contener DNT. De hecho, podría decirse que la razón de ser de este explosivo, o su seña de identidad, es precisamente que carece del componente que se ha descubierto en los focos de las explosiones del 11-M.

El informe explica que el desarrollo de la Goma 2 ECO se enmarcó, a finales de los años 90, dentro de la adhesión de la Unión Española de Explosivos (UEE) a los principios de la llamada Iniciativa Europea de Eco-Eficiencia, un programa de la UE concebido para disminuir progresivamente el impacto medioambiental de la actividad industrial en nuestro continente.

Con este objetivo en mente, las empresas españolas de explosivos empezaron a investigar nuevas fórmulas que resultaran menos dañinas desde el punto de vista ecológico. Y fue entonces cuando surgió la idea de transformar el producto líder en el mercado español de las dinamitas, la Goma 2 EC, en un explosivo más verde. ¿Cómo? Pues precisamente eliminando por completo el DNT, un producto que se ha utilizado durante décadas en la industria de explosivos por su eficiencia a la hora de desencadenar la detonación, pero que resulta altamente tóxico para el medio ambiente.

Menos gases nocivos

Inicialmente, señala el informe, «el objetivo era obtener un explosivo con el mínimo DNT, que mantuviera los niveles de energía, mediante la adición de otros materiales inocuos». Sin embargo, finalmente, los técnicos que se dedicaron a buscar una fórmula más ecológica de Goma 2 EC fueron aún más lejos, ya que lograron mantener la misma capacidad detonadora, pero eliminando por completo el DNT.

«El objetivo inicial se ha obtenido y mejorado», destaca el informe, «ya que la reducción primeramente deseada se ha extendido hasta la eliminación total del DNT, lo cual ha permitido el desarrollo de un nuevo producto denominado Goma 2 ECO ('Goma sin DNT') por UEE». Ese paréntesis -'Goma sin DNT'- demuestra hasta qué punto la característica fundamental de la Goma 2 ECO -es decir, lo que define su especificidad, diferenciándola de su versión más primitiva y tóxica- es justamente la ausencia total de DNT.

Mediante la eliminación de este componente, se consigue que la nueva versión ecológica de la Goma 2 genere una cantidad mucho menor de gases dañinos -fundamentalmente monóxido de carbono y óxidos de nitrógeno- durante la detonación del explosivo. Al mismo tiempo, el informe señala que las mejoras ambientales del nuevo producto suponen una reducción en el coste de producción de más de 12.000 euros al año. En definitiva, si lo que estalló en los trenes el 11-M era Goma 2 ECO, sólo pudo deberse a una chapuza descomunal del fabricante.

Una información de Pablo Jauregui publicada por el diario EL MUNDO el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

El 'eco' de la Goma 2 retumba en el juicio sobre el 11-M

Por Narrador - 16 de Febrero, 2007, 11:30, Categoría: Explosivos Utilizados

El proceso judicial sobre los atentados de Madrid, iniciado ayer, tendrá que determinar con claridad el tipo de explosivo empleado por los terroristas.

El Partido Popular

El diputado del PP, Gustavo Arístegui, señaló en rueda de prensa que aún existen "demasiadas incógnitas" sobre los atentados del 11-M, y confió en que el juicio iniciado ayer sirva para conocer "toda la verdad". Arístegui recordó que todavía no se conoce con exactitud la composición de los explosivos, ni la autoría, tanto material como intelectual, de los atentados. Mientras, el presidente del PP andaluz, Javier Arenas, confió en que el proceso aporte "nuevos datos y revelaciones" que permitan aclarar las dudas que rodean a la masacre acaecida en Madrid. Según Arenas, habrá que estar muy pendiente del juicio, pues, "hasta que este asunto no esté finalmente bajo una sentencia firme", el caso todavía "está abierto".

El primer paso que ha de acometer toda investigación policial tras la comisión de un atentado con explosivos consiste en dictaminar la composición del material empleado con el objetivo de esclarecer la autoría del mismo. Éste es, precisamente, uno de los puntos claves que tendrán que aclararse en el proceso judicial sobre el 11-M que comenzó ayer, tras las dudas que circulan en torno a esta cuestión. El 11 de marzo de 2004, diez explosiones en cuatro trenes de cercanías de Madrid conmocionaron a todo el país al dejar tras de sí 192 muertos y más de 1.800 heridos.

En un primer momento, la máxima prioridad de los investigadores se centró en averiguar el tipo de material empleado por los terroristas. Los Tedax, cuerpo policial especializado en la localización y desactivación de explosivos, contaron al día siguiente del atentado con dos pruebas, de cuyo análisis se desprendería, en un primer momento, la autoría islamista como principal hipótesis de la línea de investigación. Por un lado, los restos procedentes de la furgoneta Renault Kangoo, hallada en la mañana del atentado cerca de la estación de Alcalá de Henares y que, supuestamente, fue empleada por los terroristas para su traslado. Y, en segundo término, la bolsa de deportes -también definida como mochila en algunas ocasiones- que contenía un artefacto bomba -desactivado esa misma noche en la comisaría de Puente de Vallecas- y que, según la versión oficial, procedía de los bultos recogidos en la estación de El Pozo.

En ambos casos, los análisis efectuados en aquel momento arrojaron como resultado la utilización de Goma 2 ECO. Sin embargo, meses después, el informe pericial remitido al juez, determinó que una de las sustancias encontradas en las muestras realizadas en los focos de las explosiones fue dinitrotolueno (DNT). Este material no forma parte de la Goma 2 ECO, el explosivo procedente de la trama asturiana y que fue robado de la Mina Conchita. Sin embargo, es uno de los componentes del Titadyne, un explosivo que, habitualmente, es empleado por ETA en sus atentados. La banda terrorista robó mil kilos de esta misma sustancia en Francia fechas antes del 11-M. De haberse conocido este dato en el análisis realizado dos días antes de las elecciones, es posible que la autoría etarra no hubiese sido desechada tan pronto como hipótesis, según el PP.

El informe pericial afirma que los explosivos contenían DNT, un material ausente en la Goma 2 ECO

'El Egipcio' condena los atentados de Madrid

La primera sesión del juicio sobre los atentados del 11-M arrancó ayer con el interrogatorio a Rabei Osman El Sayed, alias 'Mohamed el Egipcio', acusado de planificar la masacre de Madrid, entre otros autores intelectuales. Osman negó ante el tribunal cualquier implicación en la autoría de los atentados. Tras asegurar a preguntas de su abogado -rechazó contestar al resto de las partes- que "nunca" indujo a nadie a cometer actos terroristas, 'el Egipcio' condenó "incondicionalmente" el atentado del 11-M, al igual que los actos del 11-S en Nueva York -ocurridos en 2001- y las bombas de Londres -7 de julio de 2005-. Según señaló, practica el Islam "de forma normal, no extrema". Además, negó poseer cualquier tipo de conocimiento sobre explosivos y, según explicó, nunca formó parte ni mantuvo vínculo alguno con organizaciones terroristas de corte islamista. También afirmó no conocer a 'el Tunecino', acusado de ser el principal ideólogo del 11-M. Osman fue condenado a diez años de cárcel por un tribunal italiano el pasado mes de noviembre por ser "un miembro influyente de Al Qaeda".

El Partido Socialista

El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, tildó ayer de "fabulaciones e insidias" todas las dudas que circulan en torno a los explosivos utilizados en los atentados del 11-M. En una rueda de prensa celebrada en Bruselas, Rubalcaba sugirió que todas las sustancias encontradas son del mismo tipo y dejó claro que, en este momento, se está desarrollando una prueba pericial, cuyo resultados están en manos de los tribunales, por lo que "se aclarará todo". El Gobierno, según el ministro, dispone de la misma información que "las fuerzas de seguridad y el tribunal". Por su parte, la vicepresidenta del Congreso y miembro de la ejecutiva del PSC, Carme Chacón, confió en que el proceso pruebe "quién utilizó la mentira entre el 11-M y el 14-M" con fines electorales.

Una información de Manuel Llamas publicada por el diario EXPANSION el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Rubalcaba rechaza la versión de los peritos

Por Narrador - 16 de Febrero, 2007, 11:00, Categoría: Explosivos Utilizados

Rubalcaba ve una «fabulación» la diferencia de explosivos en los trenes

BRUSELAS.- El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, rechazó ayer la versión de algunos peritos de que el explosivo utilizado en los atentados del 11-M pudo ser Goma 2 ECO, a diferencia del encontrado en el piso de Leganés, en la mochila de Vallecas o en las vías del AVE, y confió en que el macrojuicio acabe con «las fabulaciones e insidias» sobre el origen de los atentados en Madrid o el tipo de material empleado en los ataques.

Interrogado por el contraste entre los restos de explosivo identificado en los trenes y el localizado en el piso de los terroristas-suicidas o el robado de una mina asturiana que nunca llegó a detonar, el ministro se mostró escéptico ante esta discrepancia, aunque dijo que «el juicio lo aclarará todo».

«Es bastante evidente que lo que explotó en un sitio tiene que ver con lo que explotó en el otro... No hay que ser un genio de la deducción policial para plantear lo que digo: si uno encuentra restos de dinamita en cinco sitios y estallan en otros 10, lo razonable es que sea lo mismo, sobre todo si se tiene en cuenta que ha habido siete señores que se han suicidado», explicó Rubalcaba en rueda de prensa, tras una reunión con sus colegas de la UE en Bruselas. El Gobierno, en cualquier caso, según el ministro, «sabe lo mismo que saben las Fuerzas de Seguridad y el tribunal».

El juicio del 11-M estuvo ayer muy presente en las instituciones de la UE, en particular en el Parlamento Europeo, donde acudieron víctimas y familiares de los asesinados, e incluso en la prensa belga, que destacaba la conexión de algunos de los acusados con las células de Bruselas y Flandes del Grupo Combatiente Islámico Marroquí.

Recuerdo a las víctimas

En la Eurocámara, el diputado socialista Luis Yáñez-Barnuevo, ponente de un informe sobre la estrategia terrorista de la UE fuera de sus fronteras, recordó el comienzo del juicio y presentó a las víctimas. Tras el aplauso a los afectados que acudieron al Hemiciclo -Jesús Ramírez, presidente de la Asociación de Víctimas del 11-M; Jesús Abril, Isabel Casanova y Euclides Antonio Ríos-, el presidente del Parlamento, Hans-Gert Pöttering, dio su «pésame» por el mayor atentado de la Historia de Europa y dijo que «se debe hacer todo lo posible para que los asesinos acaben ante los tribunales».

La expectación del juicio que ocupaba ayer las portadas de los diarios de todo el mundo es comprensible, porque, según Rubalcaba, nunca ha habido un proceso de estas dimensiones por un atentado tan grave, ni siquiera en EEUU, aún pendiente de juzgar el 11-S más de cinco años después. «Es el primer gran atentado que acaba en un tribunal con un macrojuicio», dijo el ministro, quien insistió en que la rapidez demuestra el «buen trabajo» de policías y fiscal.

Una información de Maria Ramirez publicada por el diario EL MUNDO el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


  

Rubalcaba rechaza las «fabulaciones e insidias» sobre los explosivos

MADRID. El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, rechazó ayer las «fabulaciones e insidias» sobre los explosivos utilizados en los atentados del 11-M, sugirió que todos los encontrados son del mismo tipo y dejó claro que, en este momento, se está haciendo una prueba pericial y que los resultados están en manos de los tribunales y que, por tanto, «se aclarará todo». Aunque, añadió, es «bastante evidente que lo que explotó en un sitio tiene que ver con lo que no explotó en el otro», informa Ep.

«No hay que ser un genio de la deducción policial para plantear lo que digo. Si uno encuentra restos de dinamita en cinco sitios y estallan en otros diez, pues lo razonable es que sea lo mismo, sobre todo si se tiene en cuenta que ha habido siete señores que se han suicidado», declaró Rubalcaba en rueda de prensa en Bruselas, al ser preguntado si el explosivo utilizado en los atentados fue Goma 2-ECO.

«El resto -indicó el ministro del Interior- forma parte de fabulaciones que cualquiera puede hacer. Se va a discutir y podremos salir al paso de la cantidad de cosas, insidias, fabulaciones y alguna otra cosa que me callo, que se han dicho». El Gobierno, insistió, «sabe lo mismo que saben las fuerzas de seguridad y el tribunal».

En cuanto al juicio sobre el 11-M, resaltó que se trata del primer «gran juicio» que se celebra en relación con un atentado de esta naturaleza y se mostró convencido de que «va a demostrar la verdad».

Texto publicado por el diario ABC el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

  

Juicio 11-M: Sesión del 15 de Febrero de 2007 (EL MUNDO)

Por Narrador - 16 de Febrero, 2007, 10:00, Categoría: Juicio 11-M

El supuesto 'cerebro' del 11-M niega su intervención y condena la masacre

Rabei Osman, 'El Egipcio', asegura que salió de España en febrero de 2003 y no regresó hasta su detención en Italia Declara que no sabe de explosivos y que a 'El Tunecino' sólo lo conoció como profesor de castellano

MADRID.- «Abadan, abadan». Nunca, nunca. Esa fue la palabra repetida continuamente por Rabei Osman, El Egipcio, para rechazar cualquier relación con el 11-M y con organizaciones islamistas.

La pregunta inicial que contestó el primer interrogado en el juicio por la masacre no fue comprometida, pero sí directa: «¿Ha tenido usted alguna relación, por mínima que sea, con el 11-M?», formuló su abogado. «Nunca he tenido ninguna relación con lo sucedido en Madrid», afirmó.

La respuesta pretendía evitar que, dentro de unos meses, el tribunal asuma la tesis del Ministerio Público y le condene a 38.656 años de cárcel. Esa es la pena solicitada por los fiscales Olga Sánchez y Carlos Bautista. En su escrito de acusación, mantienen que Rabei Osman fue, junto a otros dos procesados, el inductor del 11-M. También a eso hubo respuesta: «Nunca, nunca he inducido a ninguna persona o grupo. Lo reitero: nunca».

Frente a sus palabras de ayer, pesan las pronunciadas semanas después de la masacre, grabadas por la Policía italiana: «Los atentados de Madrid son un proyecto mío», dijo.

El primero de los 29 procesados ya ha dicho 'no'. La autoproclamación de inocencia de 'El Egipcio' dio ayer la salida al juicio por la masacre. Como harán los siguientes interrogados, negó ser un islamista radical, pese a que la Fiscalía le considera uno de los cuatro inductores de los atentados

El Egipcio se sentó ante el micrófono con aspecto tranquilo y la mirada baja. Su imagen no era la misma que hace dos años, cuando llegó detenido a España. Se ha dejado barba y la cicatriz de la frente, provocada por los rezos continuos, se ha suavizado.

El primer procesado en comparecer ante el tribunal -Javier Gómez Bermúdez (presidente), Alfonso Guevara y Fernando García Nicolás- no arrojó luz sobre la masacre. Sólo respondió a su abogado, e incluso eso se lo pensó. Su primera respuesta al presidente, que acababa de leerle los cargos, fue en otro sentido. «No reconozco ninguna acusación. No voy a contestar a ninguna pregunta, ni siquiera a mi defensa», dijo. Hizo falta una conversación en privado con su abogado para convencerle de que lo hiciera.

Eran las 10.45 horas. Apenas un cuarto de hora antes se había cerrado la puerta de la Sala especial de la Casa de Campo para que tres magistrados, tres fiscales y 49 abogados comenzasen a resolver el papel de 29 acusados en la matanza de Madrid.

La primera sesión de la vista oral no pasó del primer acusado. Sin embargo, su arranque fue fulminante. El presidente del tribunal rechazó de manera tajante que los letrados plantearan cualquier tipo de cuestión ajena al inmediato interrogatorio.

Las respuestas de El Egipcio llegaron por la tarde. Su abogado defensor, Endika Zulueta, fue dibujando la imagen de un joven egipcio normal: se ganaba la vida como electricista, cumplió sólo el servicio militar que era obligatorio y «nunca, nunca», tuvo conocimientos de explosivos. Según dijo, su salida del país hacia Europa significaba hacer lo que otros muchos, mejorar «socioeconómicamente». Además, si las autoridades egipcias hubieran sospechado de su militancia islamista, jamás le hubieran concedido los documentos oficiales que le permitieron viajar a Alemania.

Pasó por Francia y, finalmente, en 2001, «las noticias de una regularización de inmigrantes» le llevaron a Madrid. Además, según su versión, se marchó de España en febrero de 2003, un año antes de los atentados, y no volvió hasta su extradición.

Por el contrario, la Fiscalía mantiene -basándose en datos ofrecidos por su teléfono móvil y en pinchazos telefónicos posteriores- que El Egipcio «estuvo en España a finales de enero de 2004».

Otras respuestas sirvieron para insistir en la primera: «Obviamente, condeno los atentados [de Madrid] incondicional y totalmente. Ésta es una convicción que yo tengo muy clara y absoluta», dijo.

El Egipcio negó conocer a algunas personas relacionadas con la investigación. Sí, de manera superficial, a otras, como los también procesados Basel Ghalyoun y Jamal Zougam. A quien más conoció fue a El Tunecino, muerto en Leganés y supuesto responsable de la célula en Madrid. «Mi relación se limitaba a que yo era un alumno más en sus clases de español», dijo. Igualmente, negó haber suministrado vídeos y cintas sobre la yihad a la célula del 11 -M, como afirma la Fiscalía.

Las preguntas que quedaron en el aire fueron las de la fiscal Olga Sánchez, acompañada ayer por el fiscal jefe, Javier Zaragoza. Aun sin respuesta, servían para reconstruir la acusación: «¿Abrió una cuenta de correo dando por fecha de nacimiento 11 de Marzo de 1970?»; «¿qué significa la sura 70?; «¿es la que se refiere al juicio final?»; «¿Estaba adoctrinando a Yahia [detenido en Italia] para el martirio?» En ese punto culminante recurrió a las grabaciones obtenidas en su propia casa. «¿Le dijo muy bajo y con cautela: 'Los atentados de Madrid son un proyecto mío'; 'El hilo de Madrid fui yo?»

La parsimonia con la que el abogado de la defensa formuló las cuestiones fue interrumpida constantemente por el presidente. «No ha lugar», por ejemplo, a «si considera que el Islam es una religión de paz». Tampoco a si tenía noticia de que su ADN o huellas hubieran aparecido en algún lugar relacionado con la masacre.

En alguna ocasión, la respuesta del presidente no fue tan escueta. El momento más tenso llegó tras el enésimo «no ha lugar». Gómez Bermúdez pidió al abogado que no insistiera en lo que ya se había escuchado horas antes, al dar lectura a la declaración de El Egipcio ante el juez Juan del Olmo. El abogado respondió que él no sabía si su defendido iba a responder exactamente lo mismo o algo diferente. «Ah, que está usted haciendo de acusación...», replicó el presidente. «Ese comentario sobra, señoría», fue la respuesta tras unos instantes de silencio del letrado y de rumores en la sala.

También los intérpretes tuvieron su dosis de severidad. Las cosas no salieron bien cuando tocó traducir un documento matrimonial de El Egipcio. «Parece que los intérpretes no están finos esta tarde. Suspendemos la sesión 10 minutos. Quiero a los intérpretes en mi despacho inmediatamente», dijo Gómez Bermúdez

Minutos después concluyeron las preguntas de la defensa. Fue antes de llegar al apartado más comprometido: las conversaciones grabadas por la Policía Antiterrorista italiana (Digos) en las semanas previas a su detención, el 8 de junio de 2004. El abogado pidió escucharlas en privado con El Egipcio, antes de seguir preguntándole. El tribunal, que había admitido previamente esta petición, suspendió la vista hasta hoy por la mañana. En ese punto, previsiblemente, se retomará el juicio.

La cita vuelve a ser las 10. 00 horas. Entonces se podrá repetirse la imagen de ayer, poco antes de abrir las puertas a los familiares de las víctimas y a los acusados en libertad provisional: Pilar Manjón, aguardando en la pequeña antesala junto a procesados como Carmen Toro, los hermanos Moussaten o el propio Saed Harrak, presunto miembro de la célula y que se encuentra en libertad por un error de Del Olmo.

La presidenta de la Asociación de Víctimas del 11-M se sentó y volvió a levantarse para encarar a otros acusados, los que están presos, conforme la Policía los introducía en la cabina blindada. A su lado otras víctimas iban dando nombre a las caras con las fotografías publicadas en la prensa. Había también miembros de la Asociación de Ayuda a Víctimas del 11-M, pero no su presidenta, Angeles Domínguez, que ayer no se sintió con fuerzas para asistir.

Una información de Manuel Marraco publicada por el diario EL MUNDO el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


«Uno de los máximos dirigentes de una organización terrorista internacional»

La sentencia de un tribunal de Milán que lo condenó a 10 años de cárcel declara probado que 'El Egipcio' integra una red con células en España, Bélgica, Francia, Holanda y Marruecos

MILAN.- La sentencia condenatoria que los jueces de Milán han dictado contra Osman Rabei, alias Mohamed el Egipcio, especifica que la Policía posee la «prueba irrefutable» de que éste «era uno de los máximos dirigentes de una organización terrorista internacional activa con varias células locales» no sólo en España, sino también «en Bélgica, Francia, Holanda, Marruecos, Egipto, Siria, Irak y Arabia Saudí».

Rabei, que fue detenido en Italia el 7 de junio de 2004, ha sido procesado y condenado a 10 años por el Tribunal de Milán a causa de este delito asociativo; sin embargo, su implicación en el 11-M es competencia de los magistrados de Madrid. Con todo, según la sentencia italiana, queda «ampliamente demostrado» que El Egipcio fue uno de los «cerebros organizadores, en calidad de reclutador, de los atentados del 11 de marzo y del suicidio del 3 de abril en Leganés».

Tras los atentados, Rabei huyó a Italia y «organizó una nueva red de reclutamiento de jóvenes suicidas para la Guerra en Irak», existiendo «un único hilo conductor entre la matanza del 11-M y los atentados suicidas en Irak».

La sentencia de Milán declara que estos delitos han sido «comprobados más allá de cualquier duda razonable» y que forman parte de una «red terrorista internacional» que relaciona al grupo de Rabei con la matanza de Casablanca (16 de mayo de 2003, 45 muertos), «con el homicidio del cineasta holandés Theo Van Gogh» y con sendos «proyectos», frustrados por las detenciones, de dos nuevos atentados «en Roma» y «contra la organización OSAC, dependiente de la OTAN». Además, la sentencia enumera una serie de indicios que, por primera vez, levantan sospechas acerca de la existencia de un nivel superior de dirigentes.

La sombra de Zawahiri

El subjefe superior de Policía de Milán, Bruno Megale, declaró que Rabei «es un experto en explosivos y fue artificiero del ejército en Egipto durante tres años», donde los servicios secretos lo clasificaron como «afiliado a la yihad egipcia de Ayman Zawahiri», el número dos de Al Qaeda. En el piso de Milán donde lo detuvieron, Rabei guardaba «una carta de Omar Abdelrahman», el jeque egipcio ciego condenado a cadena perpetua en Estados Unidos por el ataque de 1993 contra las Torres Gemelas. Se trataba de un «llamamiento a todos los musulmanes a combatir en todo el mundo contra los infieles».

El primer rastro de la presencia de Rabei en Europa fue hallado en Alemania. El 30 de junio de 1999 El Egipcio fue «detenido como clandestino y recluido en el centro de Lebach», donde «asumió el papel de imam». Luego, desapareció misteriosamente «coincidiendo con el ataque terrorista del 11-S».

Van Gogh y el grupo de Holanda

Entre los contactos personales de Rabei, los jueces italianos señalan también a «Ismail Hakni, detenido en Holanda durante las investigaciones sobre el homicidio de Theo Van Gogh». Hakni es el terrorista que «lanzó una bomba de mano contra los policías holandeses que estaban irrumpiendo en su casa» para capturar a los cómplices del asesino del cineasta. El 4 de junio de 2004, durante la visita de Bush a Italia, Rabei fue interceptado mientras revelaba a un joven discípulo, Mohamed Yahia, un nuevo proyecto por entonces secreto. Sólo mencionaba el objetivo y a los cómplices: «Abriremos Roma... como dijo Al Boukari, el compañero del Profeta, 'después de Constantinopla, abriremos Roma'... Entraremos en Roma con los de Holanda».

Los jeques saudíes

El 24 de mayo de 2004 Rabei, a través de su ordenador, contacta por videoconferencia con dos predicadores wahabíes, a los que considera sus maestros, «los jeques Salman Bin Awda y Alí del Qatar», y les pide una fatwa o pronunciamiento islámico. Rabei explica que su «plan de reunirse con Dios el día 20 del mes que viene» queda aplazado, ya que «el consejo de los religiosos es el siguiente: una persona sólo puede presentarse ante Dios limpia y pura y, por lo tanto, antes debe arreglar todos sus asuntos terrenales». El problema de Rabei era la «esposa tunecina» que «había dejado en Madrid», a la cual consideraba «poseída por el demonio». El Egipcio le pidió a un imam que la exorcizara, pero éste «fue arrestado, acusado de terrorismo».

Rabei pidió a los dos jeques «una autorización específica para inmolarse en un atentado suicida en Irak», y éstos le respondieron que, aunque no lo consideraban inadecuado, «antes debía purificarse y resolver la cuestión de la mujer». Si el dato es cierto, confirmaría que el motor que mueve o frena a los terroristas islámicos es el poder religioso atribuido a sus guías espirituales, los únicos capaces de legitimar el suicidio (prohibido por el Corán).

Una información de Paolo Biondani publicada por el diario EL MUNDO el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Juicio 11-M: Sesión del 15 de Febrero de 2007 (LA RAZON)

Por Narrador - 16 de Febrero, 2007, 9:50, Categoría: Juicio 11-M

El presunto ideólogo del 11-M niega cualquier relación con los atentados

«Mohamed El Egipcio» se desmarca de Al Qaida y condena la matanza.  Tampoco se reconoce en ninguna de las grabaciones de la Policía

MADRID - Las palabras de Rabei Osman «Mohamed El Egipcio» fueron las únicas que se escucharon en la primera jornada del juicio del 11-M por boca de cualquiera de los 29 acusados por los atentados. El supuesto ideólogo de la matanza de Madrid -que se enfrenta a 38.656 años de prisión acusado de integración en organización terrorista, conspiración para cometer 191 asesinatos y 1.824 en grado de tentativa y de cuatro delitos de estragos- afirmó ante el tribunal que no tuvo «ninguna relación» con lo sucedido ni incitó a nadie a cometer la masacre. «Nunca he tenido vinculación con Al Qaida o con cualquier otra organización islamista», recalcó «El Egipcio», de 35 años de edad, que declaró en árabe durante la vista.

El juicio comenzó con las palabras de Gómez Bermúdez a las víctimas presentes en la sala. «Oigan lo que oigan y vean lo que vean -les aconsejó-, recuerden que aunque sea muy duro para ustedes, todas las personas que están aquí gozan de la presunción de inocencia. Ésta es la grandeza del Estado de Derecho». Frente al tribunal ya estaban sentados los diez acusados en libertad (la mayor parte de la «trama asturiana», que presuntamente facilitó los explosivos a los terroristas). Y a su derecha, en un habitáculo blindado, los otros 19 procesados, entre ellos tres de los supuestos autores materiales (Jamal Zougam, Basel Ghalyoun y Abdelmajid Bouchar) y los presuntos ideólogos de los atentados (además de «El Egipcio», Hassan el Haski y Joussef Belhadj).

El supuesto «cerebro» de la operación, a preguntas de su abogado -y pese a que el presidente del tribunal consideró en principio la cuestión improcedente- hizo hincapié en que «obviamente, condeno estos atentados incondicional y completamente. Es una convicción muy clara y absoluta». Además, recalcó que el Islam «es una religión de paz». Igualmente, reconoció que vivió en nuestro país de julio de 2001 a febrero de 2003, pero aseguró que no volvió después a España, a diferencia de lo que afirma la Fiscalía en su escrito de calificación, donde mantiene que «El Egipcio» se reunió con varios miembros de la célula islamista responsable de los atentados un mes antes del 11-M. Eso sí, no fue demasiado explícito sobre las razones que le llevaron a decantarse por Madrid como lugar de residencia. «Porque Madrid está en España -justificó- y ahí está también la embajada de Egipto».

Llegada a España

El acusado explicó a los magistrados -además de Gómez Bermúdez, Alfonso Guevara y Fernando García Nicolás- que el motivo para trasladarse de Italia a España en 2001 fue que «había noticias de que se había abierto un proceso de regularización para inmigrantes ilegales». Osman negó también conocer a los otros dos supuestos autores intelectuales de los atentados, Hassan el Haski y Youssef Belhadj (que afrontan idénticas peticiones de condena). A otro de los «cerebros», señalado además por la fiscal Olga Sánchez como uno de los autores materiales, Serhane «El Tunecino», sólo admitió conocerle «lo justo porque él era profesor de lengua árabe» en la mezquita madrileña de Estrecho. Ése, según explicó, fue el primer lugar al que se dirigió al llegar a Madrid. «Dormía en la calle y a veces en una casa abandonada frente a la mezquita», contó el acusado, que se dedicaba a vender bolsos, gorros y guantes en esa zona y en la Puerta del Sol.

Osman negó que, como asegura el fiscal, sea un experto en explosivos debido a su paso por el Ejército egipcio. «Yo tenía la especialidad de exploración». Y también rechazó que hubiese estado en alguna ocasión en la vivienda de la madrileña calle de Virgen del Coro, donde miembros de la célula adoctrinaban a jóvenes en la «Yihad».

Aunque en un principio se negó a contestar a cualquier pregunta, el hecho de que el presidente del tribunal le impidiera extenderse, como era su deseo, acerca de «aspectos relativos al proceso» -recordándole que para eso está su derecho a la última palabra al final del proceso-, hizo reflexionar a «El Egipcio». «No reconozco ninguna acusación, ninguna denuncia», se le había escuchado decir minutos antes. Pero tras reunirse con su letrado y hacer mutis por el foro a todas las cuestiones que le plantearon tanto la fiscal como las distintas acusaciones, el presunto «cerebro» del 11-M hizo saber a la Sala que respondería a su defensor, Endika Zulueta.

Entre las preguntas de la fiscal que se quedaron sin respuesta una hizo referencia a por qué el acusado «insultaba y se mofaba» de José María Aznar en una de las conversaciones que se le intervinieron tras el 11-M. Sin embargo, no le inquirió sobre su «inmensa felicidad» por la «caída del Gobierno del perro Aznar».

Cuando le llegó al turno al abogado de la AVT -que ejerce la acusación popular-, Emilio Murcia no dejó pasar la oportunidad para preguntar a «El Egipcio» sobre la posible colaboración de algún otro grupo terrorista en la acción, unas palabras sobre las que el acusado también guardó silencio.

El momento más tedioso del juicio se produjo cuando, a petición de una de las defensas, y ante la negativa de Osman a testificar, se dio lectura a la prolija declaración que prestó ante el juez Juan del Olmo en 2004. En la misma, el recluso negó que fuera su voz la que se escuchaba en las conversaciones intervenidas que suponen una de las principales pruebas de cargo contra él. La petición de su abogado de que se compruebe que las traducciones de las conversaciones en árabe han sido correctas podría acarrear que hoy sea Youssef Belhadj el que comience a testificar.

Una información de Ricardo Coarasa publicada por el diario LA RAZON el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


La «trama asturiana» rehúye a las víctimas

Tres funcionarios tuvieron que relevarse para leer la extensa declaración judicial de «El Egipcio»

Madrid - La primera sesión del juicio del 11-M dejó la imagen impactante de las familias de las víctimas sentadas a escasos metros de los presuntos responsables de las muertes de sus seres queridos. Apenas hubo cruce de miradas, aunque algunas de las personas que se dejaron un trozo de su vida en los trenes de Cercanías buscaron con insistencia los ojos de los acusados. Hubo quien, incluso, no pudo soportar la presión y se encaró con alguno de los acusados, intentando embridar toda su rabia y amargura. Sólo uno de los procesados que estaban en la «pecera» miró a los asientos de las víctimas nada más entrar en la sala.

Los 29 procesados llegaron por separado. Por un lado, los diez acusados en libertad. Por otro, los 19 que están en prisión y que siguieron el juicio desde la «pecera». Uno de los principales acusados, Jamal Zougam, fue el primero en entrar. Intentó sentarse en la última fila para tener el respaldo de la pared, pero el policía le mandó a la primera. Tras el primer receso consiguió su objetivo: su respaldo. La «comitiva» la cerró Rafa Zouhier.

Los dos únicos españoles, José Emilio Suárez Trashorras y su cuñado Antonio Toro, no se sentaron juntos en ningún momento. Mantuvieron las distancias hasta que se produjeron los recesos. «¿Qué tal?», preguntó Carmen Toro a su hermano cuando éste tomó asiento. Carmen también sonrió a su marido, Suárez Trashorras, en algún momento del juicio. En uno de los recesos, incluso, se acercó a la cristalera y les mostró una fotografía guardada en su móvil. Los dos sonrieron con complicidad.

La soporífera lectura de la declaración judicial de «El Egipcio» también ofreció anécdotas. Para leer los folios de la diligencia, el tribunal tuvo que echar mano de tres funcionarios: el secretario judicial, que se quedó ronco, un auxiliar que hizo las veces de improvisado orador y una gestora procesal. La hora y media de lectura sirvió, entre otras cosas, para saber que «El Egipcio» está operado de hemorroides y que «se cambiaba dos veces por semana de pantalones».

En la sesión de la tarde, el protagonismo lo acaparó Javier Gómez Bermúdez, quien primero se granjeó las «simpatías» de los traductores y después se convirtió en la pesadilla de un paciente Endika Zulueta, abogado de «El Egipcio», a quien no permitió formular unas cuantas preguntas por considerarlas improcedentes. A los intérpretes les recordó con tono enérgico que la traducción era simultánea y no sucesiva.

Alguna víctima no pudo soportar la presión y se encaró con los acusados, intentando embridar toda su rabia y amargura.

Gómez Bermúdez acaparó el protagonismo por la tarde, convirtiéndose en la pesadilla del abogado de la defensa y de los intérpretes.

Una información publicada por el diario LA RAZON el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


«Estoy inmensamente satisfecho de que haya caído el Gobierno del perro Aznar»

La Policía italiana grabó a Osman varias conversaciones esclarecedoras

Madrid - Rabei Osman «Mohamed El Egipcio», detenido en Milán en 2004, ha sido entregado temporalmente a España para ser juzgado. Ex oficial del Ejército egipcio, en conversaciones telefónicas intervenidas por la Policía italiana reconocía ser el organizador de los atentados. «El hilo de la operación fue mío (...) Todos fueron mi grupo (...) Yo estaba preparado para ser mártir, pero ciertas circunstancias me lo impidieron».

El acusado también explicaba a su interlocutor en mayo de 2004 que la operación «requirió muchas lecciones y mucha paciencia a lo largo de dos años y medio». Según consta en el escrito de calificación de la fiscal, a finales de enero de 2004 viajó a España para reunirse con los miembros de la célula que ejecutaron los atentados. Al regresar a Italia, abrió una cuenta de correo el 4 de febrero y consignó una fecha de nacimiento falsa: el 11 de marzo de 1970.

Al margen de señalar ya el 11-M, las investigaciones apuntan a que ese año «podría contener una referencia al precepto coránico» de la sura 70, titulada «Los Caminos de la Ascensión», que en su verso inicial alude al «castigo inmediato para el no creyente y el malvado». El día para llevar a cabo sus planes ya estaba elegido, como demuestra que en su domicilio de Milán la Policía encontrara un papel manuscrito que rezaba: «11-03-04. Shahid. Miel». «Shahid» significa mártir y «miel» es el término más habitual para referirse a los explosivos que suele emplear Al Qaida.

Osman, que ha sido condenado en Italia a diez años de cárcel como dirigente de una organización terrorista vinculada con el 11-M, no deja lugar a dudas en las conversaciones intervenidas por la Policía sobre los objetivos que perseguía el atentado. El 5 de junio de 2004, «El egipcio» aventuraba que «todos los países que apoyan a EE UU terminarán como Aznar y creedme hermanos míos, os lo juro, no digo mentiras, he vivido allí y sé perfectamente que tras los hechos sucedidos en la estación de Atocha todos, los árabes, los españoles, salieron a la calle y gritaban lemas llamando asesino a Aznar...».

Osman reconocía que estaba «inmensamente feliz de que haya caído el Gobierno del perro Aznar, pero hermanos míos... Quien apoye al perro tendrá un terremoto, y Madrid ha sido la prueba... Pero demos gracias a Dios, hemos eliminado a Aznar, demos gracias a Dios».

Una información publicada por el diario LA RAZON el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Juicio 11-M: Sesión del 15 de Febrero de 2007 (ABC)

Por Narrador - 16 de Febrero, 2007, 9:40, Categoría: Juicio 11-M

  

«El Egipcio» cambia de estrategia y se exculpa a instancias de su abogado

MADRID. «Nunca, nunca he tenido una relación con esos acontecimientos que ocurrieron en Madrid». Con esta afirmación, Rabei Osman «El Egipcio» se exculpó ayer de ser el ideólogo del atentado del 11-M. También afirmó que durante su estancia en Italia «nunca» -esa fue la expresión que más repitió- salió de este país, aunque cuando fue detenido en Milán se le intervino una tarjeta española de teléfono que el 21 de febrero de 2004 recibió un mensaje de bienvenida a Italia. Este dato lleva a la fiscal Olga Sánchez a considerar que el acusado estuvo en Madrid un mes antes de la matanza para ultimar los preparativos. «El Egipcio», que se enfrenta a 38.656 años de cárcel, se mostró tranquilo y premeditadamente formalista a la hora de dirigirse al tribunal.

Su testimonio fue el primero en el juicio por el mayor atentado de la historia de España, y supuso un giro respecto a la intención que este mismo procesado había manifestado por la mañana de no contestar a las preguntas de las partes, ni siquiera a las de su defensa. La declaración del procesado apenas tuvo puntos en común con las «confesiones» que en conversaciones privadas le fueron grabadas por la Policía italiana, a raíz de que su número de teléfono apareciera en la agenda de también acusado Fouad el Morabit. Si en ellas «El Egipcio» se consideraba el «hilo» del 11-M, ayer lo negó. Más aún, afirmó que «nunca he inducido ni a personas ni a grupos a cometer los atentados del 11-M». Aunque en los pinchazos telefónicos a los fue sometido en su casa de Milán se le oyó decir, en referencia a la mataza de Madrid, que estaba «inmensamente feliz», su declaración ante el Tribunal nada tuvo que ver. El islamista, que en Italia ha sido condenado a 10 años por pertenencia a una organización terrorista, afirmó: «Sí, condeno obviamente el atentado. Es una convicción que tengo clara». De la misma manera expresó su rechazo a los ataques terroristas sufridos en Londres y en Estados Unidos. «Los condeno todos», insistió.

Tras explicar que «gracias a Dios» es musulmán y que profesa esa religión de «forma nomal, no extremista», afirmó que «nunca» ha tenido vinculación con Al Qaida ni con la Yihad Islámica Egipcia, organización que también forma parte de la red de Bin Laden. Además, para reforzar su no pertenencia a ningún grupo criminal, dijo que el Gobierno egipcio no da documentos oficiales a quien tiene vínculos terroristas. Y «yo tengo uno académico y otro militar».

El acusado también negó tener conocimientos sobre la utilización de explosivos. Respecto a esta cuestión, fue preguntado por su abogado, quien mencionó un informe de la Unidad Exterior de la Comisaría General de Información, que señala que durante dos años estuvo como voluntario en el Ejército egipcio prestando servicio en Port Said. El documento policial añade que permaneció en una unidad de explosivos. Pues bien, el procesado dijo que no se reenganchó en el «ejército ni en la armada» de su país y que no tuvo contactos con materiales explosivos ni con misiles.

Al terminar el interrogatorio de su abogado seguían quedando sin respuesta tres preguntas formuladas por la mañana por las partes a las que se negó a contestar: «¿El atentado contó con la ayuda de otro grupo terrorista? ¿El atentado fue una venganza por la foto de las Azores y por la participación de España en Irak y Afganistán? ¿Por qué se mofó de quien fuera nuestro presidente del Gobierno?», en referencia a José María Aznar. El procesado no movió ningún músculo de su cara ante estas cuestiones y permaneció en todo momento en silencio, algunas veces cabizbajo, pendiente sólo de la traducción que le llegaba vía auriculares.

La primera pregunta la formuló el abogado de la Asociación Víctimas del Terrorismo, Emilio Murcia. El interrogante de si en el atentado «contó con el apoyo de otra banda terrorista» tenía su sentido viniendo de la AVT, por cuanto esta asociación ha mantenido viva durante los últimos tres años la posibilidad de que ETA -palabra que no fue pronunciada por nadie- estuviera detrás del 11-M.

La segunda la realizó el abogado Manuel Murillo, que sumó otra: «¿Es cierto que la Yihad Islámica no admite la colaboración de ningún otro grupo?». Quedó sin respuesta al igual que las planteadas por la fiscal Olga Sánchez. Entre el centenar de preguntas que hizo la representante del Ministerio Público (un completo interrogatorio), hubo dos de cierto cariz político. Además de la referida a José María Aznar, la fiscal quiso saber por qué «El Egipcio» dijo que «Madrid era una lección para Europa».

Un interrogatorio crispado

MADRID. El interrogatorio de la defensa de Rabei Osman «El Egipcio» a su cliente, el primero del juicio oral del 11-M, produjo algunos momentos de tensión entre el letrado Endika Zulueta y el presidente del Tribunal, Javier Gómez Bermúdez, que en un momento de la vista empezó a rechazar sistemáticamente todas las preguntas formuladas por el abogado al considerarlas improcedentes.

El letrado, que también defiende al asturiano Raúl González, aguantó con resignación las puntualizaciones del magistrado, que justificó su negativa a las preguntas del abogado en que las respuestas ya se habían puesto de manifiesto en la lectura, por la mañana, de la declaración judicial del procesado. «¿Cree que los atentados de Madrid tienen alguna relación con el Islam?», preguntó Zulueta. «No ha lugar», contestó Gómez Bermúdez, que puntualizó que no es la religión la que podría tener relación, sino la forma que tiene uno de profesar esa religión. El letrado volvió a intervenir: «¿Cree que la forma de entender su religión tiene algo que ver en los atentados de Madrid?». Pero Gómez Bermúdez volvió a considerarla improcedente. Al final, después de varios intentos, el letrado consiguió arrancar de los labios de Rabei Osman una condena a los atentados.

Texto de D. Martínez y N. Villanueva publicado por el diario ABC el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

  


  

«Zapatero sí lo ha entendido»

MADRID. A finales de marzo de 2004, por petición de la Policía española y con la correspondiente autorización judicial, agentes de la Digos -Policía secreta italiana- colocaron en sendos apartamentos de la calle Cadore y Chiasserini de Milán, que ocupó Rabei Osman el Sayed Ahmed, «El Egipcio», micrófonos espías. En el primer piso, tres: uno digital en el salón y dos analógicos en la cocina -cerca de un ordenador- y en una habitación. En el segundo, que ocupó desde el 2 de junio de 2004, instalaron otros dos micrófonos, uno digital en el vestíbulo y otro analógico en el salón con cocina americana. En las dos casas se instalaron también microcámaras para controlar entradas y salidas.

El 12 de abril de 2004, los policías pudieron escuchar la primera conversación con interés. Rabei Osman, desde Milán, habló por teléfono con su amigo Mourad Chabarou en Bélgica, al que conoció en 2002 durante su estancia Tarazona (Zaragoza). En la charla, «El Egipcio» se refirió a los «hermanos Sarhane y Fouad»...«Se han ido todos... Todo ese grupo está con Dios».

El 24 de mayo, en una conversación ambiental se escuchó cómo el ahora procesado dijo al palestino con el que convivía, Yahia Payuni: «El hilo de la operación de Madrid fue mío, ¿entiendes? Los trenes... Yo estaba preparado para ser mártir, pero ciertas circunstancias me lo impidieron. Esta operación requirió muchas lecciones y mucha paciencia a lo largo de dos años y medio. ¿Todos murieron? No, no, murieron cinco, que Alá les tenga en su misericordia, y ocho fueron encarcelados». El 17 de abril, Rabei Osman, desde su móvil, intentó ponerse en contacto con Fouad el Marabit Amghar, pero no recibió respuesta.

De las conversaciones ambientales destaca la del 5 de junio, en la que «El Egipcio» dice: «En mi opinión todos los países que apoyan a Estados Unidos terminarán como Aznar... Sé perfectamente que tras los hechos sucedidos en Atocha, todos, los árabes y los españoles, salieron a la calle y gritaban lemas llamando asesino a Aznar. Estoy inmensamente feliz de que haya caído el Gobierno del perro de Aznar. Quien apoye al perro tendrá solamente un terremoto, y Madrid ha sido la prueba. Madrid es una lección para Europa, que debe entender que debe alejarse de los estadounidenses. Zapatero, éste que ha llegado ahora, ha sido muy astuto, porque ha entendido enseguida el valor de los árabes y apenas entrar al Gobierno ha abierto un diálogo con marroquíes y árabes».

Texto de D. Martínez y N. Villanueva publicado por el diario ABC el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

  


  

El juicio arranca sin peticiones de nulidad por ninguna de las partes

MADRID. -«¿Conoce a Youseff Belhadj?».

- «Nunca».

- «Conoce a Hassan El Haski?»

- «Nunca».

- «¿Conoce a Serhane «El Tunecino»?».

- «Mi relación con Serhane era porque fue profesor mío de español en la mezquita de Estrecho. Yo era un alumno más en sus clases».

Las primeras respuestas del acusado al interrogatorio de su defensa se oyeron a primera hora de la tarde. Antes, por la mañana, el juicio había arrancado, como estaba previsto, sin que ningún abogado -ni de la defensa ni de la acusación- planteara cuestiones de nulidad, estrategia más que habitual de las partes en macroprocesos como éste.

La determinación del presidente del Tribunal, Javier Gómez Bermúdez, para evitar incidentes de este tipo dio sus frutos. El magistrado lo dejó claro en todo momento: «No caben en este procedimiento cuestiones previas. Las partes pueden hacer las alegaciones que crean conveniente por escrito ante la secretaría del Tribunal y en sus informes».

Intentó desvincularse

La vista, pues, arrancó y, con ella, la comparecencia de Rabei Osman. Su estrategia se centró en negar cualquier relación con los coprocesados, salvo en los casos en los que las pruebas de su relación son tan evidentes como la mantenida con Serhane «El Tunecino» o Fouad El Morabit. Todo su empeño durante el interrogatorio fue desvincularse de los que, como él, también son considerados ideólogos de la matanza de Madrid. Es el caso de Youssef Belhadj y Hassan El Haski, ambos miembros destacados del Grupo Islámico Combatiente Marroquí, organización a la que Rabei Osman estaría vinculado a través de Mourad Chabarou, uno de los interlocutores en las conversaciones telefónicas intervenidas.

También negó conocer al procesado Larbi Ben Sellam (el único acusado de inducción al suicidio), a quien, según las investigaciones policiales, dejó el testigo de la célula de Madrid al marcharse de España en febrero de 2003. Desde entonces hasta un año después, «El Egipcio» dijo que no tuvo contacto con ninguna de las personas que conoció en España, excepto con su mujer y con Chabarou (con quien trabajó en Tarazona). Con este último hablaba sólo, dijo, para contarle sus problemas matrimoniales. No obstante, en las grabaciones se escucha a Rabei Osman decir que «los hermanos Serhane y Fouad... se han ido todos. Todo ese grupo está con dios». Nada que ver con su mujer.

Por el contrario, sí admitió tener contacto con Fouad El Morabit, al que conoció en la mezquita de Estrecho. Como a veces Rabei Osman dormía en la calle, su amigo marroquí se ofrecía a lavarle «alguna ropa en la lavadora» y añadió que durante el tiempo que estuvo fuera de España intentó sin conseguirlo ponerse en contacto telefónico con él. También negó conocer la existencia del piso de la calle Virgen del Coro, donde muchos de los miembros de la célula islamista se reunían.

Afirmó que llegó a España desde Alemania porque tuvo conocimiento de que en 2001 había en España un proceso de regularización de inmigrantes y quiso aprovecharlo. Ese fue el único motivo por el que, dijo, eligió España.

Texto de D. Martínez y N. Villanueva publicado por el diario ABC el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

  

Juicio 11-M: Sesión del 15 de Febrero de 2007 (EL PAIS)

Por Narrador - 16 de Febrero, 2007, 9:30, Categoría: Juicio 11-M

  

La impostura de El Egipcio

Uno de los supuestos cerebros del atentado negó en la sala su implicación pese a las pruebas grabadas

Madrid - Los dos extremos del dolor se sentaron ayer muy juntos, bajo el mismo techo. En la Casa de Campo de Madrid, los 29 acusados de participar en la matanza terrorista del 11-M siguieron la primera sesión del juicio desde una habitación de cristal blindado, a menos de un metro de los hijos y las madres de algunas de las 191 víctimas mortales.

Una mujer joven, que acariciaba el retrato de su padre muerto, se dirigió a uno de los acusados y le llamó asesino. Mediante gestos, Jamal Zougam, a quien algunos testigos vieron aquella terrible mañana en uno de los trenes que luego explotaron, le respondió con gestos que él no había sido, que no tuvo nada que ver.

La reacción del acusado, que en aquel momento de la mañana pareció espontánea, no fue sino un anticipo de la estrategia que luego adoptó uno de los principales acusados, Rabei Osman, Mohamed el Egipcio. Más incluso que por las pruebas obtenidas por las policías italiana y española, El Egipcio está acorralado por su propia voz. Dos meses después del atentado de Madrid, los micrófonos colocados en su casa de Milán grabaron con toda nitidez su voz diciéndole a un amigo: "La operación entera de Madrid fue idea mía. Mis queridos amigos cayeron mártires. Alá los tenga en su misericordia".

Y pese a su voz convertida en la peor acusación, El Egipcio lo negó ayer todo. Incluso fue más allá. Intentó legitimar su declaración de inocencia condenando los atentados. Este gesto, que puede sorprender en un país donde ni los asesinos ni los simpatizantes de ETA condenaron nunca sus crímenes, forma parte también de una estrategia. Imad Barakat, alias Abu Dahdah, juzgado y condenado el año pasado por ser el jefe de Al Qaeda en España, también rechazó repetidas veces durante el juicio el uso de la violencia. El Egipcio ofreció ayer otra pista de por dónde discurrirá el juicio.

Durante toda la mañana, se negó a abrir la boca. No quiso responder ni a las preguntas de la fiscal, Olga Sánchez, ni a las de los abogados de la acusación. Sólo por la tarde se pudo escuchar su voz, pero exclusivamente para responder a las preguntas pactadas con su abogado, Endika Zulueta. El relato que entre los dos fueron construyendo -pese al férreo marcaje del presidente del tribunal, que los interrumpió continuamente para que no se fuesen por las ramas- es el de un inocente emigrante que huyó de su país y atravesó Europa buscando "una situación socioeconómica mejor".

Sin embargo, El Egipcio es un viejo conocido de los policías españoles e italianos encargados de perseguir el terrorismo islamista. Los investigadores consideran probado que estuvo en la casa de Chinchón (Madrid) donde se prepararon los explosivos, que recibió entrenamiento en un campo de Al Qaeda en Afganistán, que llegó a España tres meses antes del 11-M y que se convirtió en la sombra de El Tunecino, otro de los principales acusados al que se considera autor intelectual del atentado.

Otro de sus amigos, Basel Ghalyoun, fue reconocido por varios testigos en los trenes que explotaron. El Egipcio huyó a Milán, donde la policía italiana lo investigó hasta que consiguió intervenir una conversación en la que le contaba a un amigo los detalles de la matanza de Madrid. En virtud de esa y otras pruebas, los tribunales italianos le condenaron por reclutar islamistas para la guerra santa en diversas partes del mundo. Pero ayer, en Madrid, a dos metros escasos de las víctimas, El Egipcio lo siguió negando todo: "Nunca he tenido ninguna relación con los acontecimientos que ocurrieron en Madrid". Su abogado le sirvió la pregunta sobre la que apoyó su defensa:

-¿Condena o no el atentado?

-Sí, obviamente yo condeno estos atentados incondicionalmente. Es una convicción que yo tengo muy clara y absoluta...

Nada más. El Egipcio no se arriesgó a que alguna pregunta de la fiscal o de los abogados de la acusación lo situara en un aprieto, en alguna contradicción. Tampoco se expuso a las miradas de las víctimas. Tanto él como los demás acusados de origen árabe que siguieron el juicio desde la habitación de cristal bajaron la cabeza cuando un huérfano o alguna viuda buscó sus miradas. Sólo los acusados españoles se permitieron una actitud insolente, a veces desafiante, aparentando tranquilidad y lejanía del horror del que se les acusa.

Si alguna baza juega a favor de El Egipcio es que los investigadores nunca llegaron a encontrar ni sus huellas ni su ADN en los escenarios del horror. Como en aquella vieja canción de Raimon, "manos sucias de los que matan, manos limpias de los que mandan matar".

EL PRIMER ACUSADO

Rabei Osman se niega a contestar al fiscal y a las partes.

El Egipcio, al que la policía considera uno de los cerebros del 11-M, basó su estrategia de defensa en el silencio. Se negó a contestar a todas las preguntas, salvo las de su abogado, que utilizó para exculparse.

La declaración ante el tribunal del 11-M

"Nunca he tenido ninguna relación con los acontecimientos que ocurrieron en Madrid. Condeno estos atentados incondicionalmente".

El testimonio grabado por la policía italiana

"La operación entera de Madrid fue idea mía... Fueron de los más queridos amigos... cayeron mártires, que Alá los tenga en su misericordia...".

LA ÚNICA CONVERSACIÓN QUE EL EGIPCIO ADMITIÓ AL JUEZ DEL OLMO

Rabei Osman (El Egipcio): Tú has oído la noticia del país allí, que no quiero nombrar, donde pasaron las cosas allí.

Mourad Chabarou: Sí.

Rabei: Tú conoces al grupo.

Mourad: Sí, dime, ¿qué le ha pasado a la juventud?

Rabei: Todos los problemas han pasado allí, la juventud y nuestros amigos están implicados.

Mourad: ¿Han estado con ellos?

Rabei: Sí, cada día están dentro y los que han quedado allí están detenidos.

Mourad: ¿Pero, si?

Rabei: Sarhane [El Tunecino] y Fouad

Mourad: ¿Qué les ha pasado?

Rabei: Están con Dios

Mourad: ¿Estás seguro de que se han ido?

Rabei: Sí, todo el grupo.

LA VISTA AL DÍA

Youssef Belhadj, portavoz de Al Qaeda en Europa

El tribunal que juzga el 11-M toma hoy declaración al considerado portavoz de Al Qaeda en Europa, para el que el fiscal pide 38.656 años de cárcel.

Texto de Pablo Ordaz publicado por el diario EL PAIS el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

  


  

La defensa de El Egipcio cuestiona la legalidad de las grabaciones que le inculpan

Rabei Osman niega ante el tribunal que sea de Al Qaeda y condena la matanza de los trenes

Madrid - Rabei Osman el Sayed, Mohamed el Egipcio, considerado uno de los autores intelectuales de los atentados del 11-M, negó ayer pertenecer o haber tenido vínculo alguno con Al Qaeda, al tiempo que condenó expresamente la matanza de los trenes de la muerte. En la primera sesión del juicio por el atentado más grave de la historia de España, El Egipcio no reconoció ninguna de las acusaciones que pesan contra él, basadas en grabaciones en las que se atribuye el plan del 11-M. El fiscal solicita para él 38.656 años, aunque el límite legal de cumplimiento son 40 años de cárcel.

Este personaje fue condenado en 2006, en Italia, a 10 años por pertenencia a banda terrorista, por lo que no podrá ser condenado de nuevo por ese delito. Fue detenido en Milán en verano de 2004 después de que la policía italiana, que puso micrófonos en su domicilio, descubriera su relación con los atentados.

Según consta en el sumario, en una de las conversaciones que mantuvo el 8 de junio de 2004 con el islamista Mourad Chabarou, Rabei Osman citaba expresamente a sus "hermanos de allá [España]", muertos en los atentados suicidas ("se han ido con Dios"), con referencia explícita a los "hermanos Serhane y Fouad", identificados como Serhane Ben Abdelmajid Fakhet, El Tunecino, jefe del comando, y el procesado Fouad el Morabit Amghar.

En otra conversación con Yahya Mawad Mohamed Rajeh, joven al que estaba adoctrinando para hacer la yihad, que fue grabada con micrófono medioambiental el 26 de mayo de 2004, Rabei Osman le decía: "Hay que entrar en las filas de Al Qaeda, ésta es la solución. (...) La operación entera de Madrid fue mía".

Ahora Rabei Osman niega la mayor. De forma absolutamente educada, pero firme y contundente, El Egipcio lo negó todo. Aunque en un principio no quiso contestar las preguntas que le formulaban el fiscal y las acusaciones, fue convencido para contestar a las preguntas de su propio abogado y afirmó: "Nunca he tenido ninguna relación con los acontecimientos que ocurrieron en Madrid".

No sólo eso. Inmediatamente aprovechó para condenar los atentados del 11-M en Madrid, los del 7-J en Londres y los del 11-S de Nueva York. Su abogado, Endika Zulueta, le preguntó: "¿Condena o no condena el atentado?". "Sí", respondió, "obviamente yo condeno estos atentados incondicionalmente. Es una convicción que yo tengo muy clara y absoluta".

Sostuvo que nunca ha inducido a ninguna persona o grupo a cometer la matanza de los trenes y que "nunca, nunca, absolutamente nunca" ha facilitado libros a jóvenes exaltando la yihad. "Nunca", repitió, para negar que conociera a los otros supuestos ideólogos de los atentados, Hassan El Haski y Youssef Belhadj.

Según la fiscal, Mohamed el Egipcio estuvo en España en los últimos días de enero de 2004 para ultimar los detalles relativos a los atentados de los trenes de cercanías y mantuvo reuniones con miembros de la célula terrorista. Rabei Osman afirmó ayer que su único problema con la justicia fue el impago de una multa.

En todo caso, las acusaciones contra El Egipcio se fundamentan en las conversaciones intervenidas en Italia. Osman únicamente reconoció ante Del Olmo durante la instrucción haber mantenido una conversación telefónica con Mourad. Sin embargo, afirmaba que la voz en las grabaciones con micrófono no era la suya y que no se había hecho una prueba pericial de reconocimiento de voz. Su abogado ha montado su estrategia de defensa sobre esa carencia, pero sobre todo porque muchas de las grabaciones se hicieron con micrófonos en sus domicilios. En España esa técnica de investigación policial no se ha utilizado nunca con autorización judicial, como se hace en Italia.

Por ello, Zulueta pretende invalidar todas las conversaciones que se obtuvieron con micrófonos ambientales. Jurídicamente puede ser discutible, pero no parece probable que la Justicia española quiera dar lecciones de garantías constitucionales al país del derecho romano. Si las intervenciones telefónicas y la instalación de micrófonos se hicieron de forma legal, con autorización judicial y con todas las garantías en Italia, será difícil que esa prueba se invalide en España. Hoy, previsiblemente, declarará Mohamed Belhadj.

De ETA o alguno de sus miembros, ni rastro.

LA GRABACIÓN A RABEI OSMAN

- "La operación entera de Madrid fue idea mía... Fueron de los más queridos amigos... cayeron mártires, que Alá les tenga en su misericordia... El hilo de la operación de Madrid fue mío, ¿entiendes?".

- "Yo formaba parte de esta operación, pero no me han informado de la hora crítica, por lo cual Dios me ha salvado".

- "La operación requirió (...) dos años y medio".

SU DECLARACIÓN EN EL JUICIO

- "Nunca he tenido ninguna relación con los acontecimientos que ocurrieron en Madrid".

- "¿Condena o no el atentado?"

- "Sí, obviamente yo condeno estos atentados incondicionalmente. Es una convicción que yo tengo muy clara y absoluta".

"Nunca, nunca, absolutamente nunca [ha facilitado libros a jóvenes sobre la yihad]".

Texto de José Yoldi y Jorge A. Rodríguez publicado por el diario EL PAIS el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

  


  

De experto en misiles a burócrata

Madrid - Rabei Osman el Sayed desdibujó la descripción de su pasado militar que la policía reflejó en el sumario del 11-M. Según contó, jamás en su vida ha demolido nada con explosivos, ni ha dado cursillos de bombas. Sus 26 meses de servicio militar obligatorio pasaron desde una misión como responsable de una todoterreno artillado con misiles al aburrido despacho de su unidad militar, donde ejerció de burócrata gracias a su buena caligrafía en árabe, pero no a sus conocimientos como electricista y reparador de electrodomésticos.

El Egipcio empezó la mili en 1991 y, tras 40 días de instrucción, dijo, fue destinado a una unidad de infantería con misiles anticarro en Abata, en el desierto egipcio fronterizo con Libia. Allí era el encargado de la pantalla de guiado de misiles, pese a lo cual aseguró que sus conocimientos de informática "son como los de un niño de 10 años".

Tras pasar una temporada a cargo de los misiles, un buen día fue recibido por los oficiales de recluta. "Cuando un oficial vio mi caligrafía en árabe, me cogió para las oficinas y allí me quedé hasta el final del servicio militar obligatorio. Yo tenía la especialidad de explorador, pero no llegué a ejercerla, porque acabé en 1993 como burócrata, como administrativo". El Egipcio aseguró que al final de su paso por el Ejército recibió un certificado del Ministerio de Defensa de su país en el que se calificaba su conducta de "óptima".

Negó que luego se reenganchara durante dos años como voluntario, y que estuviera destinado en la mítica ciudad de Port Said. Pero de explosivos, demoliciones o detonadores, nada, pese a que desde el principio de las pesquisas la Unidad Central de Información Exterior de la Policía lo definió como experto en explosivos. Es más, si en el ordenador de su casa se hallaron fotos de explosivos, eso se debía a que no era suyo y a que habían sido bajadas de Internet.

Servicios secretos

El procesado dio una extraña explicación sobre los supuestos problemas que tuvo con los servicios secretos de su país. Vino a decir es que si éstos iban a buscarlo a su casa no era por problemas de la seguridad del Estado, sino por sus desavenencias conyugales. Así, alegó que su mujer le había denunciado por no haberle pagado la dote que le adeudaba de 1.200 euros y que los agentes del espionaje egipcio le habían ido a buscar a su casa en aquel país tras dicha denuncia.

"Usted no se puede imaginar lo grave que es cuando van los servicios secretos a una casa en Egipto. Pueden ocurrir muchas catástrofes", dijo. La afirmación provocó un cruce de miradas entre los miembros del tribunal y alguna sonrisa de los abogados, dado lo difícil de creer del argumento de la investigación por motivos conyugales.

El procesado no miró ni una sola vez durante toda su declaración a la fiscal Olga Sánchez, y en todo momento procuró mostrarse respetuoso con el tribunal, incluso cuando éste le reprochó a su letrado que parecía que, a tenor del interrogatorio, actuaba más como una acusación que como una defensa.

Texto de José Yoldi y Jorge A. Rodríguez publicado por el diario EL PAIS el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

  

Juicio 11-M: La Prensa Española se hace eco de la repercusión internacional

Por Narrador - 16 de Febrero, 2007, 9:10, Categoría: Prensa Internacional

'The Times' habla de un conflicto diplomático entre España y EEUU por la entrega de Setmarian

LONDRES.- La Policía española estaría profundamente contrariada con las autoridades de EEUU porque éstas le habrían negado el acceso a una persona clave del atentado terrorista del 11 de marzo de 2004 en Madrid.

Según publicaba ayer en exclusiva en su edición on line el diario británico The Times, el «líder de Al-Qaeda que creó, entrenó y dirigió la célula terrorista que llevó a cabo este atentado se encuentra detenido en una prisión fantasma de la CIA desde hace más de un año».

El periódico, que cita fuentes oficiales españolas, se refiere a Mustafa Setmarian Nasar, terrorista de origen sirio que forma parte de la cúpula de Al Qaeda desde finales de los años 80. Una fuente citada por el periódico afirma: «Es la persona más buscada por España. Es terrible saber que está en manos de un aliado y que no nos ayudarán».

Setmarian, que en la actualidad tendría 49 años, se casó con una española y, con la nacionalidad, se instaló en el país y estableció la primera célula islamisma de España.

The Times cuenta las peripecias de este terrorista y explica cómo fue detenido en octubre de 2005 en la ciudad de Quetta, cerca de la frontera entre Pakistán y Afganistán. Según el relato que se hace en la información, agentes de la inteligencia paquistaní dieron con él y mataron a su guardaespaldas saudí, pero capturaron vivo a Setmarian, tal y como les habían ordenado.

Meses después de su detención, los servicios secretos paquistaníes lo entregaron a las autoridades estadounidenses para que lo interrogaran, siempre según la misma versión, en una de sus cárceles secretas. Su paredero actual se desconoce.

El conflicto entre España y EEUU se vincula directamente con la primera decisión adoptada por José Luis Rodríguez Zapatero cuando llegó al Gobierno en 2004: retirar las tropas de Irak. Esto habría bloqueado el acceso de la inteligencia española a la cárcel de Guantánamo para interrogar a algunos prisioneros en relación a Setmarian.

Una información de Fernando Mas publicada por el diario EL MUNDO el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Madrid mastermind

The man believed to be the mastermind behind the Madrid bombings has been held in a CIA “ghost prison” for the past 18 months. Spanish officials have told The Times they are furious that they have been denied access to Mustafa Setmarian Nasar, 49, a Syrian-born terrorist who has been a senior member of the al-Qaeda leadership since the late 1980s.

Una información de Sean O’Neill publicada por el diario THE TIMES el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Portada en la Prensa internacional

La importante presencia de medios extranjeros acreditados antes del inicio del juicio por los atentados tiene su reflejo en las ediciones on-line de los principales diarios del mundo. «The Washington Post» titula su crónica «Comienza el juicio por los trenes bomba de Madrid de 2004» y en ella, además del relato de las primeras horas del proceso señala que el juicio será «altamente emocional». Por su parte, «The New York Times» centra su atención en «El Egipcio» bajo el título «El principal acusado guarda silencio en la apertura del juicio en Madrid». «The Times» también describe de manera muy minuciosa los hechos y el ambiente que rodea el juicio. «The Guardian» titula «El dolor y la rabia alcanzan su clímax con el inicio del juicio».

Una información publicada por el diario LA RAZON el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


  

«Empieza el mayor juicio contra el terrorismo islámico»

MADRID. El juicio por la matanza islamista del 11-M, que se inició ayer en Madrid, ha tenido un enorme eco en los medios de comunicación de todo el mundo, tanto en prensa como en radio y TV, que han destacado en sus ediciones impresas y digital la primera jornada de este proceso judicial.

«Le Figaro» subraya que es «el mayor juicio contra el terrorismo islámico» y cierra un periodo de tres años de investigación, en el que se ha llegado a la conclusión de que la autoría del atentado corresponde a «un grupo de islamistas residentes en Madrid desde hace tiempo». Además, reconoce que la idea de atentar cobró más fuerza después de la intervención de España en Irak, «pero fue un mensaje de Bin Laden señalando a España como objetivo potencial lo que movió a los islamistas a atentar». Finalmente, apunta que «la ausencia de vigilancia policial y la falta de coordinación entre cuerpos de policía, centrados en ETA, dejaron el campo libre para la preparación de los atentados».

En el periódico inglés «The Times» se destaca el malestar existente en España con Estados Unidos por no poder detener a Mustafa Setmarian Nasar, a pesar de haber sido reclamado por la justicia, y que permanece retenido en un lugar secreto por los servicios de inteligencia norteamericanos. La información se basa en fuentes oficiales, que así se lo hicieron saber al periódico.

La versión europea de «Herald Tribune» hace hincapié en la declaración del primer acusado, Rabei Osman Sayed Ahmed, «El Egipcio», que aseguró, en respuesta sólo a preguntas de su abogada, que «nunca he tenido relación con lo sucedido en Madrid». Además, destaca la condena que realizó de los atentados de Madrid y del 11 de septiembre en Nueva York. En su edición digital, «Herald Tribune» recuerda que Osman fue detenido en Milán y que es uno de los tres acusados de ser los inspiradores de la matanza.

Para este, el atentado es considerado por «la nación» como «el más traumático desde la guerra civil» y hace alusión a las duras imágenes que han vuelto a repetirse en las televisiones, rememorando los efectos de la «devastación».

En «The New York Times», la información sobre el juicio toma como primer referente el dolor de las familias, que se han tenido que encontrar cara a cara» con los 29 acusados del ataque islamista y recuerda como se compró la dinamita a cambio de droga.

Este medio también se refiere a la influencia que este atentado tuvo en la celebración de las elecciones generales en España, que perdió el Partido Popular, y en cómo inicialmente se adjudicó la autoría del mismo «al grupo vasco separatista ETA».

«The New York Times» no sólo cita la vinculación que este atentado pudo tener con el apoyo del Gobierno a Estados Unidos en la guerra de Irak, sino que también relata cómo el nuevo Ejecutivo socialista retiró las tropas españolas de este país del Oriente Medio.

El diario alemán «Frankfurter Allgemeine» apunta en su crónica al dolor de las víctimas y se hace eco de las primeras impresiones de Pilar Manjón, presidenta de la Asociación de Víctimas del 11-M.

La vinculación de uno de los acusados con Marruecos, Jamal Zougam, es destacada por el «Morocco Daily». Señalan que compró un móvil en una tienda de Madrid y fue arrestado dos días después del atentado.

El juicio también centró ayer la atención de varios medios audiovisuales como CNN, Al Yazira y BBC News.

Texto de P. Cervilla publicado por el diario ABC el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

  

Juicio 11-M: Editoriales (16 de febrero de 2007)

Por Narrador - 16 de Febrero, 2007, 9:00, Categoría: Opiniones

“Una apariencia diminuta para una acusación monumental” (Editorial de EL MUNDO)

Será difícil encontrar en los anales de la historia judicial otro caso de una mayor disparidad entre la monumental pena que solicita la Fiscalía y la imagen diminuta que dio ayer uno de los principales acusados -Rabei Osman, El Egipcio- en el comienzo del juicio por el 11-M.

El Egipcio se presentó como un musulmán moderado, maltratado por la vida, de buen corazón y que repudia la violencia. No dudó en condenar el atentado de Madrid y el resto de los actos terroristas cometidos en Europa y en EEUU. La imagen que ofreció no concuerda nada con la que refleja el sumario, donde se le presenta como el fanático cerebro e inductor de la masacre para el que la Fiscalía pide 38.656 años de cárcel.

Sin duda, las apariencias engañan porque el acusado sí es un exaltado islamista que, como reflejan las cintas grabadas en Italia, justifica y alienta el terrorismo. Significativamente, El Egipcio se negó ayer a responder a las preguntas de la Fiscalía y el resto de las acusaciones, pero contestó luego a un cuestionario de su abogado.

El principal elemento incriminatorio son esas cintas grabadas por la Policía italiana, en las que él se jacta de haber organizado los atentados de Madrid. Pero caben serias dudas de que sus palabras sean algo más que un farol, ya que demuestra en esas grabaciones una enorme ignorancia sobre los autores y los detalles del atentado. En una cinta grabada dos meses después de la masacre, afirma que el islamista El Morabit había muerto en Leganés cuando se había publicado que estaba detenido.

Su conexión con los miembros del comando parece endeble y lo único que quedó acreditado ayer es que había sido alumno de El Tunecino, que le dio clases de castellano.

El Egipcio afirmó categóricamente que abandonó España en febrero de 2003, un año antes del 11-M, y que jamás volvió hasta su entrega por el Gobierno italiano. Para condenarle, harían falta pruebas más sólidas que su probablemente fantasiosa autoincriminación en las cintas, habría que acreditar la naturaleza criminal de sus contactos con otros imputados o habría que demostrar que estuvo en Morata en vísperas del 11-M, como mantiene una testigo.

El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermudez, interrumpió con buen criterio la sesión para que acusado y abogado pudieran escuchar las grabaciones antes de responder a las preguntas de hoy. Gómez Bermudez presidió con autoridad el juicio, demostró que conoce el sumario y que tiene una gran experiencia procesal. Pero intimidó al abogado defensor de El Egipcio y se excedió al no permitirle que preguntara si el acusado condenaba el 11-M y al reprocharle con ironía fuera de lugar que quisiera asumir el papel de la acusación. Tal vez actuó así porque quiso transmitir el mensaje de que no va a tolerar que el proceso se le escape de las manos.

Entre tanto, fuera de lo que sucedía en el juicio, la cuestión de los explosivos seguía centrando ayer la atención de los medios y los dirigentes políticos. Especialmente llamativas resultan las declaraciones de Rubalcaba, que, emulando el «vale ya» de la fiscal Olga Sánchez, aseguró que no cabe duda de que los análisis corroboran que el explosivo de los trenes fue Goma 2 ECO, al igual que el hallado en Morata, la Kangoo y la mochila. El problema para el Gobierno es que la Goma 2 ECO no contiene el dinitrotolueno (DNT) que han detectado los nuevos análisis. Ello queda reforzado hoy por un informe del Ministerio de Industria, que se suma a los de la Guardia Civil y del fabricante, y corrobora que ese componente no forma parte de la Goma 2 ECO. Es más, señala que esta dinamita se comenzó a producir para eliminar el DNT que sí tenía la Goma 2 EC, lo que implica que la tesis de la contaminación supondría atribuir a Unión Española de Explosivos el mayor de los fiascos comerciales.

Editorial publicado por el diario EL MUNDO el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


  

“La hora de la verdad” (Editorial de ABC)

Desde ayer, la Justicia es imparable en su tarea de encontrar la verdad sobre los atentados del 11-M. Sin duda, esta es la principal valoración que merece la celebración de la primera jornada del largo juicio oral que va a oír a veintinueve acusados y más de seiscientos testigos. Ese juicio, que tan improbable parecía, toma cuerpo y demuestra, frente a críticas desmesuradas y escepticismos infundados, que el Estado de Derecho funciona en España y que es la única vía legítima para dar justicia a las víctimas y hacer que el peso de la ley caiga sobre los culpables. Aun así, habrá que asumir que este proceso no podrá reparar los terribles daños sufridos por las familias de las víctimas y por los heridos. Hasta ahí no puede llegar la justicia humana, pero sí está en condiciones -debe estarlo- de aclarar qué pasó, quién fue y por qué sucedió.

Muchos se habrán sorprendido al comprobar en directo los medios técnicos y humanos que se han puesto a disposición de este juicio. Sorpresa justificada, pero a la que debería seguir un claro e incondicional voto de confianza para el tribunal, porque, al final, y en contra de lo que anunciaban los agoreros del oscurantismo, están sentados en el banquillo los presuntos responsables de la matanza y todo se va a discutir a la vista de la opinión pública. La aparición de nuevos rastros de explosivo ha podido empañar este arranque de la vista oral. También ha sido motivo, sin duda, para juzgar críticamente la instrucción sumarial, pero aun así lo importante es que también este capítulo esencial del atentado -los explosivos empleados- será aclarado por los peritos, en juicio oral y ante el tribunal sentenciador. Es decir, en el lugar que corresponde.

Parece evidente que el presidente de la sala va a conducir con mano de hierro las sesiones del juicio, porque, en otro caso, se puede romper la cadencia de declaraciones e interrogatorios, que siempre es conveniente mantener, entre otras cosas, para que el propio tribunal tenga una mejor impresión de conjunto sobre el resultado de la prueba. Pero, además, en poco más de un año empiezan a extinguirse los plazos máximos de las prisiones provisionales y, si no hay sentencia -y condena- para entonces, no podrán prorrogarse los encarcelamientos. El tribunal deberá encontrar el punto de equilibrio entre el mantenimiento del ritmo del proceso y las incidencias que vayan surgiendo, sobre todo si éstas pueden comprometer el derecho de las partes a su defensa y a las pruebas.

La primera sesión no deparó sorpresas, ni en la declaración de Rabei Osman El Sayed, Mohamed «El Egipcio», uno de los principales acusados, ni en los interrogatorios del fiscal y de los abogados de la acusación y la defensa. El Sayed anunció que no contestaría a nadie, razón por la que se dio lectura íntegra a su declaración sumarial. Finalmente sólo respondió a las preguntas de su letrado defensor, -después de que por la mañana rechazara hacerlo-, para negar su participación en los atentados y para condenarlos, una vez que la fiscal del caso y el resto de letrados de la acusación y la defensa dieran lectura a sus respectivos interrogatorios al acusado, quien no se inmutó. Interrogatorios que, por otro lado, no reflejaron preguntas con las que se pretendiera dar cobertura a las teorías alternativas que se han construido en paralelo al sumario.

Las que se hicieron sobre la posible colaboración de los islamistas procesados con otros grupos terroristas fueron planteadas de manera que encajaban perfectamente en el interrogatorio a un acusado por delitos de terrorismo. Ahora que el proceso judicial del 11-M entra en su fase decisiva se va a comprobar que es muy fácil propalar versiones extrasumariales que no tienen que pasar el filtro de la prueba, del debate judicial y del veredicto jurisdiccional, porque quien las fabrica actúa como juez y parte, prejuzgando el resultado y descalificando todo aquello que no sirva a su teoría.

Editorial publicado por el diario ABC el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

  


  

“Víctimas en el juicio” (Editorial de EL PAIS)

El juicio sobre el 11-M, cuya primera sesión estuvo dedicada ayer al interrogatorio del primer acusado Rabei Osman, El Egipcio, uno de los presuntos autores intelectuales de la masacre, ha comenzado envuelto en los ecos de la polémica sobre la composición química de los explosivos que estallaron en los trenes. Los datos sobre esa composición no cuestionan lo establecido en la instrucción sumarial de que fue Goma 2 Eco, procedente de la mina asturiana Conchita, lo que estalló en los trenes y en los otros escenarios de actuación terrorista, pero la polémica amenaza una vez más con dejar fuera del principal foco del proceso a las 191 víctimas mortales y a las 1.824 que resultaron heridas de diversa gravedad en aquel terrible atentado.

Los efectos políticos atribuidos al 11-M (la pérdida del poder por parte del PP) han envenenado las relaciones entre los principales partidos, y su bronca permanente se ha proyectado de manera perversa sobre la investigación policial y la instrucción judicial, absurdamente cuestionada sobre la base de hechos y datos circunstanciales, objetivamente irrelevantes. Lo más lamentable es que esa división se haya trasladado a la consideración de las víctimas mismas, objeto en ocasiones de actitudes de menosprecio del todo incomprensibles.

Este clima y esta actitud tendrían que desaparecer durante el juicio y quedar a las puertas del tribunal. Sin embargo, hay indicios de que no va a ser así. Resulta procesalmente anómalo y moralmente escandaloso que dos de las acusaciones que ejercen la acción popular en representación de las víctimas -no la Asociación 11-M Afectados de Terrorismo- compartan estrategia con las defensas para debilitar los indicios de prueba acumulados por la instrucción contra quienes se sientan en el banquillo de los acusados. Algo chocante en cualquier juicio, y mucho más en uno sobre terrorismo. Estas acusaciones parece que buscan dar verosimilitud a las teorías conspiratorias empeñadas en buscar unos supuestos "autores intelectuales" (o verdaderos culpables) diferentes de los que figuran en los casi 100.000 folios de la instrucción. Con el efecto de exculpar o al menos de difuminar la responsabilidad de aquellos a los que la justicia ha identificado, con el aporte de innumerables pruebas.

El proceso tiene como principal cometido hacer justicia, en especial a las víctimas, cuyo recuerdo y dolor de sus próximos merecen todo el respeto por parte de la sociedad y no debates abstrusos sobre minucias convertidas en categorías por especialistas en crear confusión, aprovechando la credulidad de un público sediento de emociones. En la sesión de ayer, El Egipcio, que en una conversación privada grabada por la policía italiana se atribuía el diseño de la matanza, se negó a responder a la acusación, pero sí lo hizo a su defensor para declararse inocente e incluso condenar de boquilla los atentados de Madrid, Londres y Nueva York. Es prematuro sacar conclusiones de esas palabras pues lo que ha de condenarle o absolverle son sobre todo los indicios de pruebas acumulados contra él en la instrucción sumarial y que el tribunal debe valorar.

Editorial publicado por el diario EL PAIS el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

  


  

“Que nadie olvide a las víctimas” (Editorial de EL PERIODICO)

El juicio por los atentados del 11 de marzo del 2004 empezó ayer en un clima de gran expectación y sin que decayera la guerra mediática entre quienes agitan el fantasma de la participación de ETA en la masacre y quienes juzgan razonable la instrucción del sumario por el juez Juan del Olmo sobre la base de las investigaciones de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. Esta vez fue a cuenta de los informes periciales sobre los explosivos que estallaron en los trenes. Los ventiladores para crear dudas sobre la instrucción no van a parar, pese a que la maquinaria judicial sigue su camino inexorable. Lo triste es que en medio de esta batalla muy pocos se han acordado de las víctimas directas: de los familiares de los 191 asesinados y de los 1.824 heridos en las explosiones.

Hubo un tiempo en el que las víctimas del terrorismo eran protagonistas solo de las informaciones de los entierros. Pasada la conmoción de los atentados, poco más se sabía de viudas, madres, padres o huérfanos. El Estado tampoco era capaz de compensar económicamente de forma adecuada y de hacer sentir la solidaridad a quienes tanto habían perdido. Después la situación mejoró. La gigantesca movilización por el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco, en 1997, fue una sacudida a las conciencias. Una ola de afecto con quienes sufrían recorrió el país y los sucesivos gobiernos fueron mejorando el trato a las víctimas. Pero en los últimos tiempos, estas han sido utilizadas demagógicamente por el PP y sus medios afines. En una operación revestida de proclamas humanitarias, lo que se ha intentado ha sido utilizar a las víctimas como ariete contra el Gobierno y el proceso de paz inspirado por Rodríguez Zapatero. Si alguna de ellas discrepaba, se le silenciaba o se le vejaba, como es el caso de Pilar Manjón, madre de uno de los jóvenes asesinados el 11-M y mujer que tuvo ayer el valor de mirar a los ojos a los acusados.

Un vistazo a las informaciones sobre la apertura del juicio oral del 11-M indica que las víctimas han pasado a un segundo plano. Vale la pena hacer un llamamiento a la solidaridad y el respeto a quienes estos días van a soportar testimonios terribles, mentiras hirientes y reproducciones de escenas que causaron tanto dolor. Una llamada extensiva a unos medios de comunicación poco acostumbrados a la reflexión a la hora de reproducir imágenes que devuelven el horror a quienes no consiguen olvidar.

Editorial publicado por el diario EL PERIODICO el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

  


“Normalidad en la Casa de Campo” (LA GACETA DE LOS NEGOCIOS)

El balance de la primera jornada del juicio del 11-M, celebrado en medio de una inusitada expectación en el local preparado al efecto en la Casa de Campo de Madrid, podría resumirse con una frase de corte marcial, que subraya la ausencia de sobresaltos: Sin novedad en el frente. Estamos ante un frente judicial, ante un frente mediático y, sobre todo, ante un frente social, que ha vivido bajo la abrumadora presencia de un hecho terrible, sucedido hace tres años: la matanza de casi doscientas personas en el mayor atentado cometido en España. La primera sesión de la vista oral contra los acusados por esa masacre, que probablemente cambió el curso de nuestra historia, ha transcurrido con normalidad.  

Hay que felicitarse por ello y agradecer a los magistrados —en especial al presidente Gómez Bermúdez— su firmeza frente a las dificultades, porque tienen ante sí el difícil reto de poner el punto final a los enigmas abiertos aquel 11 de marzo de 2004. El primer acusado, el Egipcio, ha hecho uso de su derecho a negar toda participación en los sucesos, y ello también forma parte de la normalidad. Como lo es que su abogado haya tenido que ser llamado al orden en ocasiones, y que el trabajo de los intérpretes no haya sido todo lo fino que sería de desear.  

Sin embargo, al margen de pequeños contratiempos, será bueno para todos que la Justicia se abra paso, en la mayor medida posible, en un asunto que ha enfrentado al Gobierno y a la oposición, que ha desatado enormes pasiones y que ha producido un inmenso dolor a un grupo muy numeroso de personas. Las víctimas, presentes también en la Casa de Campo, se merecen que este juicio esté a la altura de su tragedia.  

Editorial publicado por el diario LA GACETA DE LOS NEGOCIOS el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Juicio 11-M: Opiniones (16 de febrero de 2007)

Por Narrador - 16 de Febrero, 2007, 8:30, Categoría: Opiniones

“Justicia, melancolía” por Federico Jiménez Losantos

El comienzo del juicio del 11-M habrá despertado en el ciudadano consciente de sus derechos, pero también de sus problemas para hacerlos valer, muchas y encontradas sensaciones. Se dice que lo que está realmente en los tribunales o sometido a juicio es la propia administración de Justicia. Y se añade que la condena debería darse por hecha tras el ominoso desastre de la instrucción del sumario a cargo del juez Del Olmo, que ha quedado ya para la Historia como la mayor calamidad que haya caído sobre la Justicia, en el más grave de sus casos.

Sin embargo, los partidarios de ver el vaso medio lleno dicen que precisamente por la calamitatis et miserie de Juan del Olmo y la fiscal Valeyá, todo gesto de Javier Gómez Bermúdez y sus compañeros de tribunal será especialmente apreciado, porque, del mismo modo que a los ciudadanos les da miedo pensar que gente del PSOE o del Gobierno pudiera haber participado en los atentados o, como mínimo, obstruido la acción de la Justicia para perseguir a los asesinos, hay muchos que quieren creer en los jueces porque no se atreven a confesarse a sí mismos que el Estado de Derecho no existe en España. O que tiene dificultades insalvables para existir cuando se atraviesa en su camino la política, como es el caso de esta masacre que buscaba echar al PP del Gobierno y que, evidentemente, lo consiguió.

Yo creo que las dos posturas son defendibles. Ha sido tan horrenda la actuación del juez instructor que cualquier desconfianza en la Administración de Justicia está avalada por los hechos. Pero la intolerable manera de instruir el Restario y el modo de actuar de la fiscal Sánchez -«en los trenes estalló Goma 2 ECO ¡y vale ya!»- nos hacen anhelar vehementemente la existencia de jueces y fiscales dignos de esos nombres.

Y como, sin duda, hay muchos fiscales y jueces respetables, nos aferramos a ellos como a un clavo ardiendo. Lo malo es que la desvergonzada operación político-mediática para hacernos comulgar con la rueda de molino de la Versión Oficial constituye un obstáculo difícilmente superable. Y lo normal es que gente que ha sido capaz de actuar de forma tan infame en estos tres años se supere a sí misma. Eso, aparte de que la deficientísima y probablemente delictiva investigación poli-judicial haga intransitable el camino hacia la verdad de los hechos.

Ojalá me equivoque. Ojalá los jueces del 11-M sean capaces de remediar y no sólo de remendar el desastre institucional que los precede. Triste es reconocer que la invocación a la Justicia por encima de la política es de orden melancólico, como explicó Juaristi en su libro sobre el nacionalismo vasco, instalado en el empeño de recuperar algo que nunca existió. Nuestro Aitor se llama Gómez Bermúdez, y, de momento, pertenece más al orden del deseo que al de la esperanza.

Publicado en diario EL MUNDO el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


“11-M (I)” por Erasmo

Babel de traductores, portátiles, sumarios, encausados, testigos, Audiencia Nacional: súbitamente, elmundo.es. Esos rostros dan presunta corporeidad al terror, al océano de letras en pos de lo ignoto: Mohamed, El Egipcio, Rasputín silente: inocente. Dice. El régimen lo explica, autor intelectual (sic) aparente: pobre. Un secreto, dentro de un misterio, dentro de un enigma, dentro de un arcano: 192 tumbas.

Publicado en diario EL MUNDO el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


“Un principio anodino” por Luis del Pino

Inercia. Comienza el juicio del 11-M. Durante tres años, hemos estado avisando de que nos ocultaban los informes de explosivos de los trenes, que todo el caso está basado en pruebas sobre las que pesan graves sospechas de falsedad. Los hechos han venido a darnos la razón. Los nuevos análisis químicos han revelado que en los focos de los trenes pudieron estallar unas bombas que nada tienen que ver con la Goma 2 ECO en que está cimentada la versión oficial. Hubiera sido normal aplazar el comienzo del juicio hasta aclarar las dudas que existen sobre el arma del crimen, pero la maquinaria judicial no puede ya detenerse: se quiere juzgar a estos precisos imputados y se quiere hacerlo ya. La inercia ha ganado la primera batalla. Aunque no está mal que podamos, por fin, interrogar a los testigos sobre tanto enigma pendiente.

Generalidades. Sin sorpresas en la sesión inaugural. Gómez Bermúdez no va a dejar que un juicio tan complejo se le escape de las manos y rechaza los intentos de plantear cuestiones previas. Se entra directamente a interrogar a los acusados, en el orden marcado por la fiscal. Hubiera sido más lógico comenzar por los autores materiales, porque permitiría a la opinión pública entender mejor qué relación tiene el juicio con los hechos. Pero Olga Sánchez ha preferido enfriar las expectativas y ha elegido comenzar por los presuntos ideólogos de los atentados. Se ha hablado mucho, por tanto, de las tendencias islamistas de uno de los imputados, pero poco del propio 11-M. Quien haya seguido la sesión, sale hoy con la misma idea del atentado que tenía ayer.

Condena. Mohamed El Egipcio ha declarado primero. No estaba en España el 11 de marzo de 2004 y ni siquiera sabía cuánta gente había muerto en Leganés, pero le acusan de ser el autor intelectual de la masacre. Niega cualquier participación en los hechos, cosa lógica, pero también ha condenado la matanza del 11-M. ¿Éste es, de verdad, un peligroso líder islamista?

Publicado en diario EL MUNDO el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


“Un hombre, dos personajes” por Victoria Prego

Vayamos con calma, que esto no ha hecho más que empezar. La sesión inaugural del juicio del 11-M careció casi por completo de la carga de emoción que, sin embargo, merece, y que parte de la opinión pública, pero también los partidos políticos, tienen depositada en él. Si exceptuamos la beligerante actitud de Pilar Manjón, presidenta de la asociación mayoritaria de víctimas de aquel atentado, quien hizo notar desde el primer minuto a los acusados que está decidida a perseguirles moral y judicialmente hasta donde sus fuerzas se lo permitan, el resto de los afectados se comportó con una mesura sorprendente. Tanto, que ni siquiera la sala habilitada para ellos llegó ni remotamente a llenarse. Puede que no se atrevieran aún a enfrentarse a quienes están señalados como los causantes de tanta tragedia. Puede que hayan querido esperar a que los periodistas vayamos abandonando el campo para ir acudiendo, poco a poco, a hacer lo que ayer hizo Manjón: mirarles a la cara uno por uno y retarles con su presencia. El caso es que asistieron pocas víctimas y las que lo hicieron se comportaron con extrema discreción, como en voz baja. Nada que ver con los últimos juicios contra los grandes asesinos de ETA, en los que familiares de los muertos dejan resbalar incontenible su ira ante los cristales blindados que encierran a los terroristas.

No fue por tanto la de ayer una sesión cargada de electricidad, pero sí permitió hacer dos constataciones importantes.

La primera, que a partir del momento en que el llamado 'El Egipcio' se decidió a hablar, pudimos los presentes atisbar por dónde pueden ir algunas cosas en esta vista que va a durar meses. Puede que muchos de los acusados, y no sólo éste, vayan a presentarse como víctimas inocentes de una injusticia sin base. Habrá que esperar a la presentación de pruebas para comprobar si es posible pulverizar esa versión arcangélica. Éstos serán los momentos clave: todas las ocasiones en las que las pruebas inculpatorias se presenten y permitan al tribunal -y en cierto modo a los observadores- calibrar la solidez de los datos que señalan la responsabilidad criminal de estos 28 hombres y de esta mujer. Hoy mismo tendremos la primera oportunidad: asistiremos al enfrentamiento de Rabei Osman con su propio personaje. Hoy se celebra una especie de careo entre la versión ovina que él ofreció ayer de sí mismo y las cintas grabadas en las que el propio acusado se jacta de haber inspirado y planificado la matanza. El hecho, ya apuntado por este periódico, de que en sus conversaciones telefónicas intervenidas por la policía haya cometido errores de bulto sobre datos que él debería conocer perfectamente si fuera verdad que había organizado el crimen, otorga mucho interés a la sesión de hoy por la mañana.

Por lo que se refiere al tribunal, se vio ayer con nitidez que su presidente, Gómez Bermúdez, no está ni mínimamente dispuesto a que las partes intenten conducir el juicio según su conveniencia. Es muy posible que con dos o tres jornadas más nadie albergue ya la menor duda de que las cosas se van a hacer bien y se van a hacer todo lo rápido que el rigor procesal permita. Bromas, ni una.

Publicado en diario EL MUNDO el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


“Un tipo modesto” por David Gistau

Más allá del perímetro policial, había corredores en chándal y paseantes con perro. El simulacro de una mañana cualquiera en la Casa de Campo, rota por el zumbido del helicóptero y por el trasiego de los furgones celulares que aún preservaban el misterio de los rostros. Sobre todo, rota por la procesión de los dolientes. Las víctimas caminaban como si desde la avenida de Portugal hasta la puerta del búnquer de ladrillo hubieran de atravesar como funambulistas un fino alambre anímico: los psicólogos, los botiquines, eran la red tendida para amortiguar el golpe de los que fueran cayendo. Dentro, a los 29 de la infamia, Pilar Manjón los recibió a portagayola, con una mirada que acaso sea la más viva de las que le quedan y que intentaba decir lo que James Stewart en un Western: «Cada vez que te des la vuelta, ahí estaré yo, persiguiéndote». Una mota de polvo que se agranda.

Oscar Wilde decía que él sólo necesitaba un público.

En la medida en que también puedan tenerlo y necesitarlo los autores de una masacre celebrada en la rapsodia de su ambiente, resulta que Rabei Osman El Sayed, El Egipcio, decepcionó al suyo. No le pudo el ego, como en esas conversaciones telefónicas intervenidas por la policía italiana en las que se ufanaba del atentado como si hubiera dejado impresa la primera huella en la Luna. Tampoco se comportó como los etarras que patean el cristal del habitáculo, cargados de orgullo de ser y entregados a su público.

Hubo de reparar mediante un receso de cinco minutos, una descoordinación con su abogado defensor. Pero, cuando por fin se avino a responder a sus preguntas, fue para retratarse, metido en su abrigo que le quedaba grande e impostando cortesías y respetos, como un paria cualquiera de los que descubren en las luces de costa europeas una oportunidad de mejorar. Como un náufrago social, piadoso, negado a cualquier habilidad, incapaz incluso de enviar sin ayuda un correo electrónico -no digamos, entonces, de aportar conocimientos sobre explosivos a un plan criminal-, que habría malvivido en las calles amparándose en la caridad. Se puso a condenar las acciones de la yihad, 11-M y 11-S incluidos, y si le dejan habría condenado incluso la toma de Jerusalén por Saladino antes de desear la paz mundial igual que una reina de la belleza.

Por más que El Egipcio se pretendiera incapaz hasta de colarse en el Metro, sobre esa silla estaba sentado el presunto organizador del más cruel atentado de nuestra Historia. Que según las escuchas, por cierto, habría sido tramado dos años y medio antes del 11-M: antes, por tanto, de esa fotografía en Azores que tanto ha servido como coartada y como justificante. Al observarle, uno se preguntaba por qué El Egipcio no es para la sociedad española lo mismo que Bin Laden para la estadounidense: un rostro en un cartel de Wanted. Por qué los corredores en chándal y los paseantes con perro vivían una mañana cualquiera llena de desdén por el asesino, y eso si es que les suena.

Ocurre que todo el odio alentado por aquella jornada terrible se volcó en Aznar: contra él tuvo lugar la catarsis colectiva. Aliviada así la ira, cabe preguntarse si a alguien le importa todavía si El Egipcio es algo más que un vendedor de bolsos que tenía discusiones con su mujer y problemas para llegar a fin de mes. Gente de la que viajaba en los trenes.

Publicado en diario EL MUNDO el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


“Entre la expectación y el escepticismo” por Justino Sinova

Para el juicio que empezó ayer no se ha podido dedicar mayor esfuerzo organizativo ni mayor presupuesto. La Audiencia Nacional echó el resto para que no faltara detalle y -lo más importante- lo presiden tres jueces de indiscutible categoría profesional -Gómez Bermúdez, Guevara y García Nicolás- distinguidos por su afán en la búsqueda de la verdad jurídica. Por primera vez se televisa en directo toda la vista -gracias a Telemadrid-, que se puede seguir también desde el ordenador -gracias a elmundo.es-, lo que amplía hasta confines insospechados el principio de la publicidad de la administración de la Justicia. Su inicio pone fin a la primera etapa de la expectación añadida al dolor traumático que nos fue invadiendo desde las primeras noticias del 11-M.

Pero el inicio del juicio no borra la desconfianza que se ha ido acumulando con la instrucción del caso. Estamos ante un juicio materialmente espléndido que cuenta con un sumario evidentemente dudoso. Dicen en la Audiencia que el juez Del Olmo es un buen tipo, lo será, pero su obra en este caso no es el trabajo que ofrece certidumbre. Es seguro que en los 93.226 folios del sumario hay aciertos indudables, pero los cabos sueltos y las incógnitas sin despejar que se detectan son de tan grueso calibre que el juicio no puede ser contemplado sino con gran dosis de escepticismo.

El dato de que el día de su inicio los jueces no disponen de un informe definitivo sobre el explosivo empleado en el atentado es una irrefutable tacha de la instrucción. La solidez formal del juicio no es suficiente antídoto para la inseguridad anímica con que tantos han empezado a asistir a él. Tampoco lo es la musculatura jurídica de los magistrados.

En España estamos invitados ahora al escepticismo político, o sea, a la sospecha, en relación con lo que sucede en los campos del terrorismo. El último motivo de desconfianza lo ofrecen las declaraciones del portavoz de Batasuna, Arnaldo Otegi, quien ha asegurado que su formación concurrirá a las elecciones municipales de mayo. Desde el Gobierno se le ha contestado con rapidez que sólo será posible esa pretensión si Batasuna cumple la ley, y debería ser normal que todos creyeran al Gobierno frente a las palabras de un vocero de los terroristas. Pero es que el propio Ejecutivo no deja que se le crea: esa ley que dice que se va a cumplir se está incumpliendo todos los días porque Batasuna es una organización ilegal -terrorista, según el Tribunal Supremo- que desarrolla una intensa actividad a la vista de todos como una organización legal en la práctica. Si hasta el Gobierno le considera a Otegi el portavoz y le responde en calidad de tal...

En estas circunstancias, sería un error de interpretación confiar en que Batasuna vaya a encontrar impedimento para presentarse a las elecciones, no con ese nombre naturalmente, pero sí con cualquier otro que le sirva de disfraz pero no impida que sus electores sepan lo que votan. También sería un error dudar de que Otegi no sepa de qué habla cuando afirma que recibirá al terrorista De Juana Chaos próximamente en la frontera, o sea lo que para los demás españoles es la raya de la provincia. Desgraciadamente, el escepticismo encuentra mucho alimento en este tiempo. Nos gustaría aceptar a pies juntillas que no hay pactos con ETA, que De Juana Chaos cumplirá la condena en la cárcel, que los terroristas no ocuparán sitio en las instituciones mediante la trasgresión de las normas electorales, pero... También nos gustaría confiar en que durante el juicio del 11-M conoceremos toda la verdad, incluso sabremos quién planeó el atentado, pero... Hay muchos motivos para la expectación, pero hay también muchos otros para el escepticismo.

Publicado en diario EL MUNDO el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


“11-M: la hora de la verdad” por Enrique López

Nadie debe temer, más allá de los responsables criminales, la consecución de la verdad      

Hace ya casi tres años de los terribles y fatídicos atentados del 11 de marzo, que además de causar la muerte de 191 personas, y miles de heridos, han cambiado muchas cosas en España. Tras una larga instrucción judicial, ha llegado el momento de la justicia, el momento de enjuiciar a los que, hoy por hoy, aparecen como responsables y colaboradores de los atentados. El juicio se presenta como una gran prueba para la justicia española. Estamos ante un juicio muy complejo y difícil.

Todavía hoy, resuenan en el tímpano de nuestra tierra española las tremendas explosiones producidas en aquellos trenes llenos de ciudadanos acudiendo a sus trabajos, totalmente ajenos a la barbarie terrorista y al fundamentalismo, que suele dar cobertura intelectual a las organizaciones terroristas de uno u otro signo; en España sabemos bien de qué hablamos cuando se trata de terrorismo, puesto que siempre tiene el mismo rostro, el terror, el dolor, la muerte y la desolación; lo de menos son las razones por las que matan, porque ninguna de ellas debe ser atendida; coartadas morales, las mínimas, Madrid e Irak están muy lejos y deben seguir estándolo.

La justicia española se convierte desde el día de ayer en un referente mundial, más de 170 periodistas acreditados, televisiones de los cinco continentes, los periódicos más prestigiosos del mundo se dan cita en la sede de la Audiencia Nacional de la madrileña Casa de Campo. Todo ello hace que se abra una ventana a todo el mundo, desde la cual se observará la actuación de nuestros jueces. No debemos tener ninguna preocupación, tenemos a los mejores y se han puesto los medios necesarios. El juicio se va a poder seguir en directo todos los días por un canal gratuito en internet y en La Otra de Telemadrid, además de la cobertura que otras televisiones puedan dar; para ello, se ha montado un sistema de cámaras excepcional, y no sólo para garantizar el principio de publicidad, que ya lo estaría sin tales medios, sino para que la difusión del juicio sea máxima.

Los medios técnicos con los que se cuenta son pioneros, notificaciones telemáticas a los procuradores, plena digitalización de procedimiento, y magníficos profesionales de la justicia, fiscales, abogados, procuradores, funcionarios. Se han adoptado todo tipo de medidas de seguridad, a fin de garantizar el normal desenvolvimiento del juicio. Se ha previsto un marco temporal, que salvo imponderables, va a posibilitar que la sentencia pueda estar dictada en octubre o noviembre de este año.

No podemos olvidarnos de las víctimas, los involuntarios protagonistas de este juicio; se ha dispuesto una sala anexa a la de celebración del juicio, donde casi doscientas van a poder seguir todas las sesiones a través de pantallas de televisión, además de estar asistidas diariamente de psicólogos, habida cuenta el incremento de dolor que va a suponer el recuerdo de los acontecimientos de aquel maldito día.

Ha llegado pues, la hora de la justicia, y la que debe hablar es la justicia a través de su sentencia; el objetivo de cualquier proceso penal es la fijación de los hechos y la determinación de las responsabilidades, en suma, la búsqueda de la verdad material, y nadie debe temer, más allá de los responsables criminales, la consecución de la verdad; cuanto esta más se acerque a lo que realmente ocurrió, cuanto más alcance a las personas que lo perpetraron, que los inspiraron, que los financiaron, mejor y más eficaz habrá sido el juicio. No sólo se habrá hecho más justicia, sino que además se podrá satisfacer a las víctimas con el conocimiento de la verdad. Por ello todos deberíamos ayudar a los jueces a la consecución de tal fin.

Por último no se debería desaprovechar la oportunidad para hacer algo que hasta el momento no se ha producido, revisar nuestra legislación terrorista; en cualquier país en el que ha ocurrido un hecho de esta naturaleza, lo primero que se ha comenzado a evaluar es su legislación contra el terrorismo, con el fin de buscar soluciones legislativas, que respetando el Estado de Derecho y las libertades fundamentales, sean más eficaces en la lucha contra el terrorismo; mirar hacia atrás no vale, debemos prepararnos para el fututo, pensar que ningún país esta exento de sufrir esta lacra, y que la misma se puede repetir. En España, salvo un cambio legislativo en materia de control de explosivos, no se ha hecho nada en los últimos tres años; a veces cuando se escuchan peticiones de cambio en materia antiterrorista en sentido inverso, rebaja de penas para los colaboradores, derogación de la Ley de Partidos políticos, etc., uno piensa si realmente somos conscientes de lo que está pasando en el mundo.

Las posibles negociaciones con una banda terrorista, además de injustas e inoportunas, no pueden justificar reformas legislativas que pretendan desarmar al Estado de Derecho frente al terrorismo, no puede olvidarse que cualquier trato de favor legal a un terrorista es automáticamente extensible a todos, puesto que las ideologías que puedan sustentar su acción delictiva no los hace de mejor o peor condición; un terrorista es un terrorista.

Publicado en diario LA RAZON el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


“Las víctimas ante «El Egipcio»” Carmen Gurruchaga

Los terroristas de ETA son diferentes a los de Al Qaeda. O por lo menos, no actúan de la misma manera ante un magistrado o un Tribunal. Esta diferencia hizo que ayer algunas de las víctimas del 11-M, presentes en la vista, se sintieran confusas ante la negativa total de Rabei Osman «El Egipcio» a asumir responsabilidad alguna en la matanza de Atocha. La extrañeza fue creciendo al ver que el principal inculpado de aquella barbaridad condenó los hechos. Y no sólo éstos, sino también los de Nueva York contra las Torres Gemelas, así como los de Londres, en julio del año pasado.

Los españoles hemos interiorizado que si una persona acusada de ser etarra, durante la celebración de un juicio, niega su vinculación con la banda y condena sus atentados, lo hace porque no pertenece a la organización terrorista vasca o se ha desvinculado de ella. Lo contrario sería impensable, porque su gente, la que a él le importa, no lo aceptaría y sería rechazado socialmente. En cambio, los fundamentalistas islámicos pueden negar un hecho por la simple razón de que en ese momento le conviene, sin que sea mal visto. Apelan al oportunismo, sin rubor y sin vergüenza. Tienen un código deontológico distinto, una manera de actuar que no se corresponde con nuestros parámetros occidentales. En el mundo árabe, una persona puede defender al día siguiente lo contrario que el anterior o no cumplir un compromiso verbalmente adquirido sin que le ocasione ningún problema social o de otro tipo. Cuando alguien con mentalidad occidental le recrimina su comportamiento su respuesta es bien sencilla y muy clara: «Es que de ayer a hoy he aprendido muchísimo». Y se queda tan tranquilo.

Ayer, los pocos familiares de las víctimas del 11-M que acudieron a la Casa de Campo para seguir el juicio, apoyados por psicólogos, no podían creer lo que estaban escuchando. Acostumbrados a ver la actitud chulesca y desafiante de los etarras en la Audiencia, se sorprendieron de que los presuntos culpables se mostraran sumisos, no les miraran de frente y les rehuyeran. En este sentido, Gabriel Moris, vicepresidente de la AVT y padre de un joven muerto en el 11-M, manifestó su perplejidad ante la reacción de Rabei Osman, pero afirmó: «Los humanos, con tal de eludir responsabilidades, decimos lo que no sentimos, salvo en el caso de los etarras». Y seguro que los tiros van por ahí.

Publicado en diario LA RAZON el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


“El valor pacificador de la Justicia” por Luis Martí Mingarro

Ayer empezó el juicio frente a los acusados de haber perpetrado el horrendo crimen que el 11 de marzo de 2004 inundó de sangre, de tragedia y de angustia a la ciudad de Madrid, a España entera. Es un momento para que todos nos concentremos en hacer buena la convicción, de la que tanto se alardea, de que España es un Estado de Derecho.

Esperemos que, del trabajo de todos, surja un resultado justo y convincente, que permita superar los recelos e incomprensiones que se han generado durante la fase de instrucción. Estamos en el juicio plenario, donde se debe construir la verdad.

Sobre jueces, fiscales y abogados recae ahora la responsabilidad de conducir bien, con luz y taquígrafos ante todo el mundo, la forma de impartir justicia en este concreto y extremoso caso. A todos nos compete asumir y desempeñar lealmente el papel que a cada uno nos reserva el aparato de justicia que la Constitución ha puesto en nuestras manos.

Víctimas e imputados tendrán sus abogados -no pocos de oficio-, que con plenitud de independencia y con el valor necesario afrontarán las respectivas posiciones de acusación y defensa. De todos va a depender que el juicio transcurra con orden y rigor, dando cauce a la contradicción que pone en valor la presunción de inocencia y la tutela judicial efectiva. Sólo así el resultado del juicio tendrá el efecto pacificador que se espera de la justicia de los hombres.

Nada reparará suficientemente el daño que los autores causaron, arrebatando la vida de las víctimas mortales y dejando secuelas imborrables en unos y otros.

Esperemos, sin embargo, que el buen funcionamiento de la Justicia alumbre la verdad y haga posible que se recupere la serenidad y que, compartiendo el dolor de las víctimas y la esperanza de un futuro sin terrorismo, reforcemos la convivencia en paz que los asesinos quisieron truncar.

Luis Martí Mingarro es Decano del Colegio de Abogados de Madrid

Publicado en diario LA RAZON el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


“Ciento noventa y dos” por Carlos Herrera

Los nombres y apellidos de las ciento noventa y dos personas que perdieron la vida y de las cientos de ellas que resultaron heridas en la explosiones del fatídico once de marzo del 2004 merecen estar por encima de cualquier otra consideración, de cualquier otra noticia, de cualquier otro comentario. Hoy cabría considerar las maniobras de ETA-Batasuna para estar presente en las elecciones municipales de mayo, cosa que conseguirán merced a la inacción del fiscal general del Estado y a la voluntad política del Gobierno de Rodríguez, esa que se adivina tras la iniciativa del eurodiputado Yáñez en el Parlamento europeo proponiendo quitar a Batasuna de la lista de organizaciones terroristas con la excusa del diálogo y esas zarandajas.

Hoy cabría valorar las informaciones según las cuales el trato de favor a De Juana Chaos llevó a que éste se quitara amenazante la sonda con la que se alimenta por la nariz al saber que la novia con la que se encama estaba siendo registrada para impedirle entrar el aerosol con gas pimienta que portaba no se sabe bien para qué.

Hoy cabría analizar cómo Rodríguez Ibarra reconoce que Rodríguez Zapatero maniobró para apartar de la primera línea a los barones socialistas de aire más españolista y así no tener estorbos internos para desarrollar su política de «descentralización».

Hoy cabría hablar de las propuestas de ley de Rafael Simancas al efecto de que el derecho a una vivienda digna y a precio accesible deje de ser una frase retórica y se pueda exigir ante los tribunales, lo cual no deja de ser un brindis fantástico no sé si al viento o al vacío.

Hoy cabría hablar de la pretensión del nacionalismo catalán de que Aragón asuma el idioma de Verdaguer como idioma oficial, lo cual es otro brindis, pero no sé a quién. Hoy cabría hablar del viaje imposible del «Marine I», el barco auxiliado frente a Mauritania y que ha servido para darnos cuenta, de nuevo, de la birria de nuestra significación exterior; los inmigrantes hacían aerobic y los policías dormían en cartones, significación perfecta de la política de Interior.

Hoy cabría hablar de la intención del Gobierno de escandalizar a cuenta del viaje de una delegación española a la base de Guantánamo, supuestamente a interrogar prisioneros entre torturas y vejaciones, cuando la realidad reconocida por el juez Garzón es que quienes allí fueron lo hicieron por cuenta de un mandamiento del juez, al que nadie hacía caso, al objeto de intentar repatriar a los posibles españoles capturados en las operaciones anti-talibán.

Hoy cabría hablar de la sensata decisión que ha tomado la Comunidad de Madrid de prohibir el uso de los teléfonos móviles en las aulas de los colegios, cosa que, por lo que se ve, no estaba prohibida, pásmense.

Hoy cabría hablar, por terminar, hasta de la mamarrachada de gala carnavalesca que endosó a la ciudad de Santa Cruz de Tenerife -a cambio de un buen puñado de euros de presupuesto- el bailarín Rafael Amargo, al que se le van a pedir hasta daños y perjuicios.

Pero todo lo relacionado se me queda en nada ante la imagen de «El Egipcio», acusado fundamental del atentado de los trenes de Madrid, declarando ante el tribunal que le juzga a él y a otros veintiocho sujetos más. Se acaba de abrir la vía final de la justicia, después de una complicada instrucción, para que ciento noventa y dos almas descansen en la paz definitiva. Ciento noventa y dos razones para que no olvidemos nunca que los enemigos de nuestra civilización están pendientes de cómo hacernos el mayor daño posible. Ciento noventa y dos nombres en el mármol de la historia para que todos los creadores de excusas y componendas recuerden que no hay alianza posible con quienes nos quieren eliminar.

Ayer comenzó en la Casa de Campo de Madrid el aquelarre de los justos, la ceremonia de la restitución, la suprema celebración del más exquisito ajuste de cuentas. A partir de ayer deberíamos tener muy presentes los nombres de los que entregaron inconscientemente su vida por pertenecer a una sociedad muy por encima de las que aún persisten en el medievo. En su memoria, no desviemos la atención. No les olvidemos nunca.

Publicado en diario ABC el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


  

“Un juicio inoportuno” por M. Martín Ferrand

Como mi responsabilidad en la factura de ABC se circunscribe al cultivo de esta parcelita que me tiene encomendada su director, puedo, sin pecar de vanidad, sacar pecho y mostrar mi orgullo por el hecho de ser una mínima parte en el esfuerzo cotidiano de su elaboración. Un repaso cuidadoso de la prensa nacional, a propósito de los largos prólogos del juicio que comenzó ayer, pone en evidencia a las cabeceras -digamos- de la izquierda que, en esta ocasión como en cualquier otra, ven al PP como una perversa sucursal del averno. La mayoría de los diarios, conservadores o incalificables, se han entregado a distintas teorías conspirativas que enrarecen el ambiente, dificultan la percepción del hecho judicial, empalidecen cualquier sentencia que pueda producirse y, sobre todo, amplifican el mucho ruido que ya soporta nuestra incómoda convivencia. Creo que estas páginas son, en ese sentido, excepcionales y meritorias, una luz en un túnel oscuro, y lo digo para que conste, porque el juicio del 11-M llegará a producir una hinchazón social de imprevisibles consecuencias.

Ignoro si el talento que ha convocado la vista que nos va a entretener, por lo menos, hasta el verano es de naturaleza jurídica o de fibra política; pero, vistos los primeros cohetes de la fiesta, puede anticiparse que, en vísperas de comicios autonómicos y locales, el acontecimiento judicial -sus ecos mediáticos- serán la clave de una campaña que, golpe a golpe, irá desgastando, por mucho que fuere, que no lo es, la capacidad de resistencia del partido que, según las crónicas, dirige Mariano Rajoy.

En pleno mutis de José María Aznar, Rajoy era el líder y candidato de su partido y Ángel Acebes, el titular de Interior. Ahora, cada mañana, la reseña de las declaraciones y los silencios de los implicados, los alegatos de las defensas y acusaciones, el conocimiento -¿morboso?- de nuevos detalles y todos los demás vagones que arrastra un tren de dos centenares de muertos serán, incluso desde la mejor de las voluntades, una denuncia contra de la inteligencia, la solvencia y la capacidad previsora de Rajoy y su equipo. Vamos a oír hablar del 11-M como un efecto colateral de nuestra presencia en Irak más de lo mucho que hemos oído desde que se produjo y así, poco a poco, con la perseverancia y precisión de un campeón de los pesos pesados, se irá doliendo el hígado de un partido que no tiene demostrada gran capacidad fajadora.

Si la fecha del macrojuicio es buscada, no podría su promotor haber hecho más daño con menos esfuerzo. Si resulta casual, debe entenderse que los dioses no le son propicios a un equipo que, por no atender nunca los más mínimos detalles, no podrá llegar a encontrar el camino de la buena suerte. El ombligo propio es el espejismo del paisaje. De ahí que no convenga mirarlo fijamente.

Publicado en diario ABC el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

  


  

“Lo que niega «el egipcio»” por Germán Yanke

La vista oral del atentado del 11-M ha comenzado sin la solemnidad estética de otros recintos de la Justicia, pero con toda la gravedad formal que el asunto merece. Y con la emoción contenida de las víctimas presentes -no todas las previstas- que se enfrentan a una nueva prueba. «Desde aquel día, todos son para nosotros el 11-M», decía el padre de uno de los asesinados. Estos, naturalmente, de modo especial, aunque el juez Gómez Bermúdez no parece dispuesto a aceptar florituras ni desviaciones.

Comenzaba la vista, con un dato contundente sobre el eco de la última polémica precedente: el explosivo incautado a Trashorras en Asturias en 2001 tenía el famoso DNT de los usados el 11-M, como publicaba ayer ABC. Parece, según los sondeos, que aún hay un porcentaje de españoles que cree o espera que ETA aparezca de algún modo relacionada con el atentado. Pero «El Egipcio», que tuvo que acceder a responder por la tarde a su abogado porque por la mañana no le permitieron una declaración al margen de los interrogatorios, daba la impresión de haberle captado otro aire en el juicio. Porque su empeño, en contra de evidencias y expedientes policiales, era negar vinculación alguna con Al Qaida, la militancia yihadista y la red de grupos del terrorismo islámico. Hasta en las películas se sabe que al acusado se le permite mentir.

Publicado en diario ABC el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

  


“El 11-m como pretexto” por César Alonso de los Ríos

¿Islamistas o etarras? Sea cual fuere la respuesta, los seguidores de las tesis del Gobierno están dispuestos a poner la otra mejilla. En el caso de que la masacre del 11-M hubiera sido organizada por Al Qaida, la actitud de los españolitos más próximos a las tesis del Gobierno es fortalecer la «Alianza de Civilizaciones», introducir los ritos musulmanes en la Catedral de Córdoba o incluso reconvertir esta en Mezquita; fomentar la enseñanza del Islam en las escuelas públicas y, por supuesto, denunciar la política de Israel como una expresión del imperialismo americano; incluso del «holocausto» palestino.

Pero esta actitud habría sido también de «generosidad» con el enemigo en el caso de que ETA hubiera sido la autora del 11-M. De hecho, esta lleva practicando el Terror durante cuatro décadas y, sin embargo, el Gobierno y sus sostenedores de izquierda han renunciado a perseguirla hasta el exterminio con los medios que recomienda el Estado de Derecho y, por el contrario, intentan transar con ella y han puesto en marcha un «proceso de paz» basado en el diálogo y que deberá culminar en el triunfo de aquella: excarcelación de presos, soberanía territorial, reconocimiento de Euskal Herria...

Desde luego, no creo que haya que atribuir este comportamiento a un espíritu «evangélico». Me inclino a pensar, más bien, que es una prueba del desprecio que les merece lo propio, es decir, todo lo que forma parte de las creencias que tienen que ver con la civilización occidental (en el caso de la Alianza de Civilizaciones) o con la realidad histórica y cultural de España (en el caso del reconocimiento de las tesis de ETA). Quizá lo que está detrás del comportamiento aparentemente dialogante es mera flojera de espíritu, relativismo moral, aceptación acrítica de la realidad.

Es más: pienso que tanto el «proceso de paz» como la «Alianza de Civilizaciones» no son sólo formas de reconocimiento de ETA y del fundamentalismo islamista sino una forma de buscar aliados contra su verdadero enemigo, que es aquel que le disputa el poder.

En este sentido, las posiciones ante la autoría del 11-M vienen dictadas por los intereses de poder, no por la búsqueda de la verdad. La masacre es un mero pretexto.

Publicado en diario ABC el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


 

“Marcando pautas” por Jesús Zarzalejos

La sesión inaugural de la vista oral por los atentados del 11-M mostró algunas de las pautas principales del probable desarrollo del juicio. La primera es la clara voluntad del Tribunal de mantener un ritmo constante en la práctica de las pruebas, evitando interrupciones por cuestiones de orden que, según indicó con meridiana claridad el Presidente de la Sala, quien no está para bromas, habrán de presentarse por escrito. Cabe presumir que no correrán mejor suerte las solicitudes de suspensión de la vista para practicar nuevas pruebas, aunque las decisiones que afectan al derecho de defensa deben tomarse con suma precaución. La dirección del juicio oral es un aspecto esencial en proceso como el del 11-M, con una pluralidad de acusaciones y defensas, que, legítimamente, utilizan los medios procesales para mejorar las expectativas de sus representados. Pero si no hay un criterio estricto por parte de la Presidencia del Tribunal -para lo que no es necesario hacer comentarios con sorna sobre el interrogatorio que está practicando el letrado-, el juicio corre el riesgo de ser sometido a continuas interrupciones y dilaciones. Aunque esta lucha contra el tiempo para evitar, antes de que haya sentencia, el vencimiento de las prisiones provisionales de una buena parte de los acusados tampoco puede justificar la desestimación por principio de toda petición de los letrados sobre cuestiones sobrevenidas. Aun así, si la jornada inaugural no ha permitido siquiera concluir el interrogatorio del primer procesado, difícil será predecir un plazo máximo de duración del proceso.

La actitud de Rabei Osman el Sayed, «Mohamed el Egipcio», procesado como autor material, será también una opción probable para otros acusados. Los derechos constitucionales a no declarar contra sí mismo y a no confesarse culpable comprenden el derecho a guardar silencio y a contestar a quien plazca al acusado. Así lo hizo «El Egipcio», forzando una larga y tediosa, pero necesaria, lectura de la declaración que prestó ante el juez instructor, lo que habrá de hacerse, con toda seguridad, cada vez que un acusado se niegue a declarar o incurra en contradicciones con sus manifestaciones hechas en el sumario. De esta manera, tras ser sometida a publicidad y a contradicción de las partes, la declaración sumarial tendrá plena condición de prueba, según los cánones constitucionales, y podrá ser valorada por el Tribunal, junto con los restantes medios probatorios, para decidir sobre la responsabilidad del acusado. En cuanto al silencio, obviamente, no es una prueba de cargo que desvirtúe por sí misma la presunción de inocencia, pero sí supone una actitud que el Tribunal puede valorar en sentencia, más aún si ese silencio se mantiene después de que, como sucediera ayer, el Ministerio Fiscal y los letrados leyeran los interrogatorios que tenían preparados para «El Egipcio».

Por otro lado, el papel protagonista del Fiscal se puso de manifiesto ayer al llevar la iniciativa del interrogatorio, no sólo porque es siempre el primero en interrogar a los acusados, sino también porque el Tribunal emplazó a todos los abogados a evitar la repetición de preguntas que hubiera formulado el Ministerio Público. Este criterio de «economía procesal» es, sin duda, muy útil. Pero a veces sólo gracias a la reiteración de una pregunta es posible poner de manifiesto una contradicción o, simplemente, una falsedad en la declaración anterior del interrogado.

En definitiva, es un proceso con un guión escrito, una dirección estricta y un calendario más abierto de lo deseable.

Publicado en diario ABC el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

  


  

“Rabei Osman, el memorioso” por Ernesto Ekaizer

"Nadie había percibido el calor y la presión de la realidad tan infatigable como la que día y noche convergía sobre él", escribe Jorge Luis Borges en su conocido cuento sobre Ireneo Funes, aquel muchacho que tras sufrir un accidente desarrolla una potentísima memoria. Si en el abarrotado mundo de Funes, según narra Borges, no había sino detalles, inmediatos, en el de Rabei Osman, Mohamed El Egipcio, lo que hay es una versión contada ya en diciembre de 2004 ante el juez Juan del Olmo. Y su voluntad de repetirla.

Que un acusado sólo acepte declarar ante su abogado es una táctica muy ejercitada. Pero la secuencia de lo que ocurrió ayer quizá tenga algún interés.

Endika Zulueta, letrado de Osman, dijo en sus contactos con la prensa de la mañana de ayer que el misterio sobre si su cliente prestaría o no declaración se desvelaría, claro, al comenzar el juicio. Ya en la sala, el acusado dijo que no respondería a las preguntas, "incluso", añadió, a las de su letrado. Un conciliábulo de cinco minutos entre abogado y acusado persuadió a este último para que se sometiera a las preguntas del letrado. Antes, empero, se procedió a leer la declaración sumarial de Rabei Osman de diciembre de 2004.

Bien. Y cuando se produce el interrogatorio, Rabei Osman repite, casi de memoria, ante un tribunal que lo advierte inmediatamente, lo que había declarado al juez instructor. El acusado niega su participación en el 11-M y rechaza haber tenido contactos con los autores del atentado para tal fin. No niega, por supuesto, su conocimiento con uno de los líderes, Serhane El Tunecino, a quien recuerda como su profesor de español en los alrededores de la mezquita de Estrecho.

Es interesante seguir el relato de Rabei Osman, por intérprete, a través de sus manos. Su mano derecha, de largos dedos, marca la cadencia de un discurso que enfatiza con golpecitos sorbe su regazo. La mano izquierda empuña el aparato de traducción simultánea y lo mueve hacia adelante y atrás como si se tratase de un control remoto. Sus grandes ojos están mirando al mundo con una concentración extraordinaria.

Como Funes, Mohamed El Egipcio, al recitar de memoria su declaración de 2004, padece de hipermnesia. Su capacidad para retener y evocar hechos -aquéllos referidos a su servicio militar obligatorio en el Ejército egipcio, a su relación con su padre, a su trabajo como conductor de camión y autobús, a sus viajes por Europa- está fuera de toda duda. Quizá haya tenido el tiempo y la soledad en prisión para memorizar. Puede ser.

Pero he aquí que incluso cuando se trata de una declaración preparada con asistencia de letrado tanta capacidad para el detalle biográfico más lejano choca con la página casi vacía que ofrece sobre su vida más reciente, en los años 2003 y 2004, por ejemplo.

Sobre su voz nada se puede apreciar, sencillamente porque Rabei Osman se expresa a través de un intérprete de árabe. Y conocer su voz interesa. Porque una parte del material probatorio contra él son las grabaciones que la justicia italiana autorizó en su domicilio de Milán.

A Rabei Osman le empezaron a controlar por reclutar yihadistas para enviar a Irak. Y mira por dónde, tras escuchar las grabaciones y micrófonos instalados en su casa, salió su voz explicando cómo había organizado el atentado del 11-M.

El acusado negó en Milán, donde se le ha condenado, que su voz es la que reproduce las cintas.

Se supone que estas cintas se reproducirán en el juicio. Pero no es menos cierto que las pruebas acumuladas en la instrucción sumarial contra Rabei Osman exceden las cintas italianas.

Según el escrito de acusación de la fiscal Olga Sánchez, Rabei Osman recibió en su tarjeta de teléfono SIM española 0034653263295 un mensaje de bienvenida a Italia tras desplazarse a España el 1 de febrero de 2004, un mes y 10 días antes del atentado del 11-M. Fue precisamente después de su regreso de España, el 4 de febrero de 2004, que Rabei Osman activó en el servidor Yahoo el buzón de correo electrónico Kishkmohammed@yahoo.com, usado por él, y en cuyo formulario de solicitud colocó como su fecha de nacimiento el 11 de marzo de 1970. Y hay más conversaciones interceptadas.

La negación de los hechos por parte de Rabei Osman será, seguramente, el patrón de comportamiento de los demás 28 acusados. Será difícil que salgan elementos inculpatorios de peso a partir de las declaraciones testificales de los acusados. Por aquí no van los tiros.

La idea de que esto es un juicio a la americana donde el acusado se te desploma ante el interrogatorio de la fiscal es una ilusión. Los acusados de la matanza echarán balones fuera.

Publicado en diario EL PAIS el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

  


“Tranquilidad y buenos alimentos” por Álvaro Delgado-Gal

La esperanza es que el 11-M deje de ser utilizado como un instrumento de recíproca deslegitimación

Concluida la instrucción, comienza el juicio sobre el 11-M, propiamente dicho. En la experiencia política, rige un principio parecido al que teorizó Freud para la vida síquica: las verdades no reconocidas por el sujeto consciente subsisten como represiones y producen patologías varias. En rigor, no sabemos qué sucedió el 11-M, ni un sumario imperfectamente instruido nos ha ayudado a averiguarlo. La conciencia pública se ha polarizado en torno de una serie de cuestiones inquietantes, y de lectura no fácil. Enumeremos algunos de los elementos que parecen menos discutibles:

1) El atentado contribuyó a la victoria del PSOE. El mecanismo por el que esto tuvo lugar está perfectamente filiado por los expertos en demoscopia. Los socialistas ganan cuando su electorado se moviliza: la mala gestión de la crisis por el Gobierno, la asociación del atentado con la causa irakí, y la terrible campaña desarrollada por el Partido Socialista contra el Popular entre el 11 y 14 de marzo, invirtieron el signo del sufragio, o, al menos, deshicieron un empate.

2) Hubo servicios de inteligencia que conectaron con el Partido Socialista a espaldas del Ministerio del Interior. Entra dentro de lo muy probable que, además, suministraran información falsa al Gobierno.

3) Algunos de los elementos más activos en estas labores subterráneas fueron promovidos poco después por la nueva Administración.

4) La Comisión de Investigación encargada de estudiar los hechos en el Congreso no sólo fue inútil, sino contraproducente. Uno de los depositantes llegó a reconocer que había redactado su declaración en Gobelas. De modo inexplicable a mi entender, no se concedió a este hecho la dimensión escandalosa que objetivamente tenía.

5) Se ha verificado una muerte en cadena de testigos. La proximidad de muchos de los imputados a la policía, añadida al hecho de que ni las trazas de los que siguen vivos, ni su condición social, encajan del todo con la pericia técnica que la comisión del atentado parece presuponer, ha desatado toda suerte de especulaciones.

Los enemigos del Gobierno se han valido de todo esto para insinuar, o temerariamente afirmar, una complicidad de los servicios de seguridad prosocialistas con el atentado. Los amigos del Gobierno han replicado que la derecha no acepta el resultado de las elecciones cuando éstas le son adversas, abundando en la tesis de que el PP no consigue desprenderse de sus adherencias franquistas. Este agrietamiento, de consecuencias potencialmente nefastas, se ha acentuado por obra de la política agresiva del presidente. Varios millones de españoles, unos de izquierda, otros de derecha, cultivan en este instante nociones atroces sobre la honorabilidad del rival. El país, en fin, está dividido, y esto no es una broma.

El juicio que ahora se inicia suscita una pregunta e impulsa una esperanza. La pregunta, es si llegarán a determinarse hechos que todas las partes reconozcan sin reticencias ni reservas. La esperanza, es que el 11-M deje de ser utilizado como un instrumento de recíproca deslegitimación. La pregunta, y la concomitante esperanza, se encuentran, obviamente, vinculadas entre sí. Si los hechos son contundentes, habrá menos pretextos para apoyarse en ellos con el fin de desautorizar sin fundamento al interlocutor político.

Sospecho que sería imprudente esperar novedades dramáticas, o estupendas revelaciones. Y temo que los mal dispuestos seguirán encontrando razones para no cambiar de actitud. Valga, por lo menos, el siguiente recordatorio: la llamada “verdad judicial” no equivale a la verdad a secas. Los señores togados alcanzan conclusiones y emiten veredictos siguiendo procedimientos altamente ritualizados. El fin de la justicia no consiste en esclarecer, meramente, los hechos, sino en determinar si alguien es culpable a la luz de la evidencia acumulada con arreglo a las garantías que prevé la ley. Dar a cada uno, sin más, lo que se merece, es una tarea más propia del Llanero Solitario que de un servidor del Derecho en un Estado constitucional.

Los partidos, al revés que los ciudadanos normales, están obligados a resolver ciertas dudas sin subrogarse en el fallo de los tribunales. La razón reside en que los partidos, en principio, no son sólo depositarios de intereses particulares, sino del interés público.

Su altísimo ministerio exige que inspiren una confianza que no se puede obtener sólo de los trámites de la ley, excogitada para que el inocente no sea injustamente condenado, más que para asegurar que el culpable arrostre los costes de su delito. Hasta la fecha, los partidos no han estado a la altura de su cometido. La Comisión, como se ha dicho, fue un desastre. ¿Qué deberían hacer los partidos ? Primero, ser discretos a lo largo del juicio. Dos, no sacar los pies del tiesto si, por ventura, se levantan algunas piedras y sale corriendo, por debajo, un escorpión.

Publicado en diario LA GACETA DE LOS NEGOCIOS el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


“La verdad y el juicio” por Joaquín Madina  

En apariencia, todas las partes están de acuerdo en la inmensa mayoría de los asuntos importantes. Todas afirman querer saber la verdad sobre el crimen del 11 de marzo de 2004, que costó la vida a 192 personas, además de las secuelas de los heridos. Sin embargo, al inicio del juicio se advierten muchas ideas preconcebidas y bastantes certezas difíciles de modificar. El obligado reduccionismo informativo practicado ha simplificado la matanza y parece que sólo nos importa saber si ETA participó o no en el asesinato masivo. Los políticos están divididos sobre este punto, al igual que las víctimas y la prensa. El 11-M no condujo a nada. Nos lo hemos tragado como una purga. Su mayor éxito ha sido el enfrentamiento que ha creado entre españoles.  

Publicado en diario LA GACETA DE LOS NEGOCIOS el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Juicio 11-M: Magistrados y Fisclaes (16 de Febrero de 2007)

Por Narrador - 16 de Febrero, 2007, 8:00, Categoría: Magistrados y Fiscales

 

Un presidente implacable

Javier Gómez Bermúdez pone en aprietos a traductores y abogados

Madrid - El presidente del tribunal que juzga los atentados del 11-M, Javier Gómez Bermúdez, se mostró implacable durante la primera jornada del juicio. Desde el minuto uno de la vista, dejó claro que lo que empezaba era "el tiempo del derecho y de la justicia" y pidió a las víctimas que mantuvieran "la templanza que les caracteriza", escucharan lo que escucharan en la sala.

El magistrado no aceptó ni una cuestión previa porque son improcedentes en este tipo de procedimientos, reconvino a los letrados que quisieron hablar a destiempo, dio un rapapolvo a los traductores de árabe y puso en aprietos al defensor de Rabei Osman, Mohamed el Egipcio.

Parece claro que Gómez Bermúdez está decidido a que la vista discurra por el recto carril de la Ley de Enjuiciamiento Criminal. Nada más empezar, ni siquiera permitió articular una frase completa a José Abascal, letrado de Jamal Zougam, cuando quiso pedir que no se retransmitiera en directo el juicio. Tampoco permitió a El Egipcio lanzar unas consideraciones previas. "Ahora tiene derecho a declarar o no, y al final, pero no al principio, tendrá derecho a la última palabra", le dijo serio.

Javier Gómez Bermúdez fue especialmente implacable con el interrogatorio de tintes dilatorios que mantuvo el abogado Endika Zulueta con su cliente, Mohamed El Egipcio. "No ha lugar a esa pregunta", "eso es una obviedad", "todo lo que dice ya se ha leído en sala", "puede protestar pero no puede explicar la pregunta de la protesta". Así hasta más de una docena de veces.

Sin embargo, quienes se llevaron la peor parte fueron los traductores. Lo primero que les dijo fue que la traducción tenía que ser "simultánea, no sucesiva". Sin embargo, llegó un momento en el que no había manera de entenderse. Gómez Bermúdez decidió cortar por lo sano: "Parece que los intérpretes de árabe no están muy finos esta tarde. Se suspende la sesión por diez minutos. Quiero a los intérpretes de árabe en mi despacho inmediatamente". El resultado fue fulminante. A partir de ese momento, la traducción continuó sin más incidencias.

Pero aún el abogado de El Egipcio tuvo que escuchar como le reconvenía una vez más por su insistencia en aclarar aspectos sobre el impago de la dote en el matrimonio árabe, mientras en las pantallas de la sala se podía ver el contrato matrimonial del egipcio. "Bien, ya sabemos mucho sobre el matrimonio árabe. Ahora puede preguntar algo relevante sobre el proceso". El letrado enmudeció.

Texto de José Yoldi y Jorge A. Rodríguez publicado por el diario EL PAIS el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

 

Juicio 11-M: Las Victimas (16 de Febrero de 2007)

Por Narrador - 16 de Febrero, 2007, 7:00, Categoría: Victimas

El primer día de la vista oral despierta poca expectación

La sala de audiencias no se llenó y las víctimas no agotaron sus acreditaciones

MADRID.- Una tanqueta de la Policía Nacional a la entrada del recinto ferial de la Casa de Campo. De camino, hileras de furgonetas blindadas y de agentes antidisturbios. Un helicóptero sobrevolando la zona, a veces a baja altura. El gran dispositivo de seguridad parecía preludiar un evento multitudinario, con masas manifestándose a las puertas de la sede de la Audiencia Nacional, decenas de víctimas protestando por no poder acceder a la sala, cientos de curiosos y una pléyade de periodistas sin acreditación. Y no hubo nada de eso.

El comienzo del juicio por la mayor matanza terrorista de la Historia de Europa no despertó la expectación esperada. La sala de audiencias (con capacidad para 80 personas) ni siquiera se llenó, y las habitaciones reservadas para las víctimas no registraron ni media entrada. Eso sí, las pocas que acudieron ofrecieron, una vez más, una lección de discreción y serenidad.

Javier Gismero, que resultó gravemente herido en la explosión del cuarto vagón del tren de la calle de Téllez, se negó a permanecer en la estancia reservada para los afectados e insistió en entrar como público. Como él hicieron muchas otras víctimas, que así se sentaron a apenas unos metros de los acusados, y prácticamente sin separación física entre ellos. «Yo necesito ver a los que fueron capaces de hacer eso, pero no a través de una pantalla de plasma: quiero ver su mirada», insistió Javier.

Explicó cómo, cuando los 29 procesados fueron introducidos en la sala, tuvo una «gran emoción». «Después ya estuve muy tranquilo, aunque al verlos, no dejaba de preguntarme: '¿Cómo es posible que unas personas tan jóvenes hayan hecho algo así?'». Como el resto de víctimas presentes, afrontó con gran entereza el comienzo de la vista oral. Javier se mostró convencido de que el tribunal va a realizar un «esfuerzo titánico por encontrar la verdad: no mi verdad, ni la de EL MUNDO o la de El País... La verdad».

Por la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) sólo asistieron cinco familias, que además renunciaron a volver después del receso de dos horas que se hizo para el almuerzo. La responsable de su Departamento Social, Beatriz Barcia, aclaró que sólo unas 30 o 40 familias -una importante minoría- lo habían pedido, y que muchas de éstas prefirieron no acudir el primer día, para evitar «la gran expectación mediática».

Las que sí lo hicieron, según Barcia, «lo han vivido con mucha tranquilidad, aunque obviamente las procesiones van por dentro». «Para algunas, este proceso es positivo; para otras, les puede hacer revivir las patologías psicológicas que sufrieron tras el atentado. Cada una es un caso diferente», dijo Barcia.

La Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M tampoco agotó su cupo de acreditaciones: sólo fueron 15 de sus asociados, entre las que no se encontraba su presidenta, Angeles Domínguez, quien se excusó en que «no estaba preparada». Syra Balanzat, psicóloga de la asociación, recordó que «el primer día era especialmente difícil, ya que las víctimas no saben a qué se van a enfrentar».

Otro grupo, de unas 15 personas, acudió acompañado de una trabajadora social de la Oficina de Apoyo del Ministerio del Interior.

Por el contrario, a la asociación que preside Pilar Manjón las 50 invitaciones que recibió se le quedaron cortas. «No sé por qué no nos han dado más: ahí dentro, desde luego, había muchos que no eran víctimas», se quejó Manjón.

Ésta, que a la entrada aseguró que sentía «mariposas en el estómago» ante la posibilidad de ver cara a cara a los «posibles asesinos» de su hijo, comentó durante un receso que, en el momento en que entraron los 29 procesados, se colocó frente al habitáculo blindado y les miró directamente a la cara. Añadió que ninguno de ellos pudo sostener su mirada. «Que recuerden mi cara, porque voy a ser su peor pesadilla», proclamó.

Las declaraciones de Manjón antes, durante y después de la sesión fueron de lo poco que justificó la presencia de más de 200 periodistas de todo el mundo en los alrededores de la sede judicial. Para ellos, la de ayer fue una jornada de tedio, apenas sazonada con otras intervenciones, como la que realizó el diputado popular Gustavo de Arístegui para la BBC, en un perfecto inglés.

Por lo demás, apenas revolotearon unos pocos curiosos, que contribuyeron a animar un día que para muchos empezó a las 7.00 horas. Así, un grupo de jubilados consiguió burlar el cordón que organizó el jefe de seguridad de la Audiencia -que facilitó enormemente el trabajo de los medios- y fue invitado a abandonarlo por un policía. «¿Pero usted no sabe quién soy yo?», replicó, entre risas, uno de ellos.

Compromiso de las TV

MADRID.- El presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), Fernando González Urbaneja, señaló ayer que el juicio del 11-M supone «una magnífica oportunidad para acreditar unas buenas prácticas periodísticas».

Urbaneja reclamó dejar el macrojuicio en manos de «gente que entienda», que es la gran mayoría en las secciones de tribunales de este país, y mostró su preocupación por que «acuda gente de mundos vinculados al 'espectáculo' informativo, que irrumpa como elefante en cacharrería», informa Servimedia.

En cuanto al uso de las imágenes sobre los atentados, el responsable de la APM dijo que «no hay ninguna dañina en sí misma si se presenta adecuadamente. Lo dañino es la recreación o la reiteración innecesaria de imágenes».

Todas las televisiones, tanto públicas como privadas, aseguraron que no emitirán ninguna imagen sobre los atentados del 11-M que puedan dañar a las víctimas.

Alicia G. Montano, subdirectora de Informativos de TVE, dijo que eludirán «cualquier imagen que pueda contribuir a reavivar el dolor de las víctimas». El subdirector de Informativos de Telecinco, Carlos de Francisco, aseguró que «no va a mercadear con la emoción» y Oscar Vázquez, subdirector de Informativos de Antena 3, añadió que «informará siempre con respeto absoluto hacia las víctimas».

Una información de Joaquín Manso publicada por el diario EL MUNDO el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


El juez Gómez Bermúdez se reunió con las víctimas

MADRID.- Las víctimas fueron las protagonistas de la primera jornada. También para el presidente del tribunal que juzga el 11-M, el magistrado Javier Gómez Bermúdez.

Fue durante el primer descanso fijado por este juez, tras comenzar los interrogatorios de las partes a uno de los presuntos implicados en la masacre, Rabei Osman, Mohamed El Egipcio.

Las víctimas no estaban todas en la sala en la que se celebraba el juicio, donde se encontraban los procesados. Un importante número de ellas se ubicaba en una segunda sala cercana a la del juicio. Hacia allí dirigió sus pasos Gómez Bermúdez. Y durante ese breve descanso, el responsable del tribunal estuvo departiendo con las víctimas.

Según explicaron a este periódico algunos de los asistentes, Javier Gómez Bermúdez estuvo explicándoles cómo iba a ser el proceso. «Con paciencia y mucho cariño», según relataron estos testigos, el magistrado les explicó cómo se iban a desarrollar los interrogatorios, quiénes iban a comparecer primero... toda una serie de detalles de procedimiento para que se familiarizaran con el juicio.

Estas labores habían sido ya realizadas durante semanas por los psicólogos con las víctimas que tenían previsto acudir a las sesiones de la Casa de Campo.

«Quiero verlos»

El magistrado también les apuntó algunas estimaciones sobre los plazos y les preguntó si necesitaban algo. En ese momento, un señor de mediana edad se le acercó. Su hijo había muerto como consecuencia del atentado del 11-M. Roto de lágrimas le explicó al juez: «Yo sólo quería venir hoy y lo que quiero es verles la cara a éstos», en referencia a los procesados. Esta víctima no tenía en ese momento una visión directa de los acusados. El magistrado se comprometió a hacer «todo lo posible» para lograr que ese hombre viera cumplido su deseo, su intención, ver el rostro de los que están acusados de participar en el asesinato de su hijo.

Cuando regresó a la sala, antes de reanudar la sesión, el magistrado dio instrucciones para que acondicionaran más asientos en el espacio reservado para las víctimas. Una fila más de sillas se colocó inmediatamente, lo que permitió que muchos de los que se encontraban en la otra sala pudieran entrar en la principal.

Aquel hombre que perdió a su hijo el 11-M vio cumplido su deseo y pudo ver en directo el rostro de los acusados.

Una información de F. L. publicada por el diario EL MUNDO el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


«Son más cobardes de lo que pensaba»

Los familiares de las víctimas acudieron a la primera sesión del juicio para ver de frente a los presuntos autores de la matanza del 11-M, que esquivaron sus miradas. «Es muy duro tenerles a menos de un metro de distancia»

Madrid - Ayer era el día más temido y esperado por los familiares de las víctimas del 11-M. Temido porque el comienzo del juicio contra los presuntos asesinos de sus padres, madres, hijos o hermanos reabre una herida que ni mucho menos está cerrada; esperado porque casi tres años después iban a poder mirara a la cara a las personas que destrozaron sus vidas. Ayer, en fin, era el día de la justicia, pero sobre todo de las víctimas. Tenían un lugar reservado en la sala de vistas -al igual que los familiares de los acusados, que acudieron en bloque- y una amplia habitación en el sótano del pabellón de la Audiencia Nacional en la Casa de Campo desde la que podían seguir los acontecimientos, pero al final sobraron sitios. Pese al trabajo previo desarrollado por los psicólogos, muchos decidieron no asistir, y algunos de los que lo hicieron tampoco consiguieron reprimir las lágrimas mientras esperaban turno para acceder al edificio.

Eso sí, los que reunieron las fuerzas suficientes para pasar por el trance tenían un objetivo prioritario: mirarles a los ojos para preguntarles sin palabras por qué desencadenaron la matanza. Sólo ese impulso consiguió que Nieves Ortega se acercara ayer a la Casa de Campo. Su marido, Eduardo de Benito, fue una de las 191 personas que murieron en los trenes de Cercanías madrileños, y aunque tiene muy claro que no acudirá a más sesiones del juicio -«espero que termine cuanto antes»-, se sentía obligada a pasar por este trance. «Quise abrir la caja de Eduardo por si se habían equivocado al identificarle, y sé que me hubiera arrepentido si no venía para mirarles de frente». Sin embargo, los acusados ni siquiera le concedieron esa pequeña «victoria». «No te miran a la cara, no hablan entre ellos ni hacen gestos. Sólo bajan la cabeza. Son más cobardes de lo que pensaba», sentencia.

Los 19 procesados encerrados en la «pecera de cristal y los diez que se sentaban en la sala tampoco reaccionaron cuando una víctima, sin poder contener su indignación, gesticuló contra ellos. O cuando Pilar Manjón se puso de pie frente al habitáculo blindado buscando algún gesto de arrepentimiento en su mirada. Ni cuando Ruth Rogado les enseñó la foto de su padre, Ambrosio, encastrada en un colgante que siempre le acompaña. «Les tengo a menos de un metro. Es duro, pero quería verlos antes de que se pudran en la cárcel», comenta.

Abajo, en la sala de víctimas, Syra Balanzat y Cristina Halffter, psicólogas de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M, apoyan a los que han preferido no cruzarse con los acusados. «Nuestra recomendación es que no vengan, pero los que lo han hecho están bastante tranquilos y muy atentos a todo», señalan. Era el primer día de una dura prueba, y la superaron con nota.

La AVT pide que se reabra la comisión parlamentaria del 11-M

El vicepresidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), Gabriel Moris, consideró ayer en Burgos «conveniente» que se reabra la comisión parlamentaria de investigación sobre los atentados del 11-M. Moris consideró que la comisión de investigación creada por el Parlamento fue «una farsa» y estimó que conviene «reabrirla».

Una información de E. Fuentes publicada por el diario LA RAZON el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


  

Cara a cara tres años después

MADRID. Escarcha en las inmediaciones de la sala especial de la Audiencia Nacional de la Casa de Campo de Madrid, a un grado bajo cero de temperatura, y gélida pasividad de las cámaras y los micrófonos (muchísimos de ellos de medios extranjeros) a primera hora, por escasez de material humano que llevarse a la crónica. El ambiente en el exterior del recinto en el que se celebra el juicio del 11-M, estrictamente controlado por razones de seguridad, no dio cabida a las expansiones y pasiones ciudadanas, tan efervescentes en los últimos días, y quedó reducido, sustancialmente, a la expectación de los periodistas «de calle» y a la férrea vigilancia de trescientos policías y un helicóptero. Hasta que todo cambió y se salió del guión de lo previsible con la presencia de una mujer tocada de «hiyab», de nombre Jamilah, que resultó ser la protagonista de aquel terrible caso aireado en un reportaje televisivo: ella es, a la vez, la madre de una cría de trece años asesinada en los trenes y esposa de Abdenneri Ensabar, un imputado en los atentados que finalmente no ha sido procesado.

Pocas ganas de hablar

El medio centenar de víctimas del 11-M que, como Jamilah, optó ayer por asistir a la vista lo hizo con recogimiento y con pocos deseos de hablar con los medios de comunicación, por propio hastío o por consejo de sus psicólogos. La presión periodística es, para muchos, un pozo de amargura porque, inevitablemente, se les pide el detalle de su historia particular, de las heridas que sufrieron o del familiar que perdieron. En esas condiciones, son los menos los que han tenido fuerzas (y sitio, pues hay obvios problemas de espacio) para enfrentarse, cara a cara, con quienes se sientan en el banquillo.

Sí llegó, casi una hora antes del comienzo del juicio, la presidenta de la Asociación de Afectados 11-M, Pilar Manjón, que coincidió con el paso del furgón que trasladaba a los encausados. «Siento -declaró, mirando con aprensión aquel vehículo- vértigo y miedo al saber que están ahí quienes nos destrozaron la vida». Ahora, dijo entre lágrimas, sólo espera «mirarles a la cara y una sentencia digna». «Si no creyera en la Justicia -añadió-, me habría suicidado el día que mataron a mi hijo». Por ello, se quejó de «la teoría de la conspiración que llevamos aguantando tres años, y que ha ido cayendo por su propio peso con el ácido bórico, la mochila y la Orquesta Mondragón».

Quienes dentro del movimiento asociativo de las víctimas, dolorosamente dividido, no comparten esa opinión y sí consideran las tesis «conspirativas» no se dejaron ver por la vista . Tal fue el caso de la presidenta de la otra asociación, la de Ayuda a Víctimas del 11-M, Ángeles Domínguez, y del vicepresidente de la AVT Gabriel Moris, que prefirió viajar a Burgos para dar una conferencia. Personas cercanas a ambos argumentaron que pasan «por un bajón anímico».

Psicólogos de guardia

Sira Balanzat, psicóloga de la Asociación de Ayuda a Víctimas del 11-M, explicó que se les ha habilitado una dependencia anexa a la sala de vistas para hacer frente a cualquier crisis de ansiedad. No sólo no considera raro que tal eventualidad pueda producirse, sino que estima altamente probable que sus servicios sean necesarios, a la vista de la casuística de los últimos días. De hecho, según manifestó ayer el director general de Atención de las Víctimas del Terrorismo del Ministerio del Interior, José Manuel Rodríguez Uribes, la demanda de atención psicológica de quienes sufrieron los atentados se multiplicó ante la proximidad del juicio y hubo que trabajar a destajo para atenderla.

Es el aspecto humano, el irreparable, en un momento en el que buena parte de la cuestión económica está liquidada: las víctimas del 11-M han recibido casi 64 millones de euros en concepto de indemnizaciones, y sólo quedan unos cuantos casos («dos o tres») pendientes de resolución, cuando los engranajes de la Justicia ya se han puesto en marcha.

«Les enseñé la foto de mi padre y no me aguantaron la mirada»

Su nombre es lo de menos. Fue Ella, como podía haber sido cualquiera de los familiares de los otros 190 asesinados en los atentados de los trenes. Tuvo energía suficiente para, a sus no más de veinte años, enfrentarse de nuevo a la sinrazón que aquel día le arrancó a su padre. Ayer, como tantas otras víctimas, acudió a la vista oral. Menuda, castaña y con sus gafas de pasta, Ella se sentó entre el público, pero no en cualquier lugar. Apenas un metro y un cristal blindado separaban a esta huérfana de Zougam y Trashorras. Durante el juicio, sus ojos despiertos no quisieron perderse nada. Escuchó con valentía las preguntas de la fiscal a «El Egipcio», preguntas que caían en saco roto al no querer contestar el procesado. Con discreción y sin que nadie, salvo los que tenía a su lado, se percataran, Ella sacó la foto de su padre y la mostró en silencio a Zougam y a Trashorras, como pidiendo la respuesta que el primer procesado no quiso darle. Fueron unos segundos. Entonces se dio la vuelta, sonrió y, agarrada al brazo de su amiga, le susurró hasta tres veces: «Les enseñé la foto de mi padre y no me aguantaron la mirada».

Texto de Blanca Torquemada publicado por el diario ABC el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

 


  

Lavapiés pasa de puntillas por el recuerdo de la matanza

MADRID. Tres años después de la matanza terrorista en los trenes de Cercanías, Lavapiés sigue hablando en árabe. El barrio de las cien nacionalidades no olvida, pero tampoco quiere recordar, y arrastra su mirada por los adoquines cuando se le hace referencia a lo ocurrido aquella mañana nefasta.

Es jueves y llueve. El recorrido comienza en la calle del Tribulete, en este céntrico barrio madrileño que ya poco sabe de casticismo. Fue hasta allí donde llevó el rastro de la mochila-bomba que no explosionó. Fue allí de donde salieron las tarjetas de los teléfonos móviles que activaron la barbarie. Fue allí donde Jamal Zougam regentaba desde hacía unos años su locutorio, epicentro de la muerte.

«¡Todavía estáis con el 11-M!». Ése es el recibimiento que se nos dispensa en nuestra primera parada, un restaurante árabe del barrio. Dos clientes observan la escena. El propietario del local indica que aún no trabajaba en Lavapiés cuando ocurrieron los atentados. Esa misma respuesta se repetirá en diversas ocasiones durante el recorrido por los establecimientos de la zona.

Un comerciante español recuerda el día en que se produjeron las cuatro detenciones en el barrio cuando apenas habían pasado 20 de los atentados. «Me enteré por medio de otros vecinos». Quien habla conocía a Jamal Zougam. «Era cliente; venía a comprar escarpias, destornilladores... Como cualquier otro hijo de vecino. Llevaba unos cinco o seis años en Lavapiés. Era de trato muy normal».

Eso mismo pensaba una señora, clienta del locutorio del supuesto terrorista, que le definía como «muy simpático» y explicaba que le «atendía muy bien» cuando acudía a comprarle una tarjeta para su teléfono móvil.

El mutismo entre la amplia comunidad árabe persiste: «Es que todos los de los negocios de por aquí son amigos de Zougam», aclara otro español. «Aquí hay un caldo de cultivo desde hace mil años», añade.

Un par de meses

En Tribulete, vuelve a haber un locutorio en el local donde Zougam abrió el suyo. Lleva abierto apenas dos meses. Tras el paso del terrorista, se cerró. Luego fue una tienda de telefonía, y ahora, de nuevo, un locutorio, regentado por un ciudadano de Bangladesh que no sabe -o no quiere- hablar español. Uno de sus clientes, a regañadientes, decide responder, medio en árabe, medio en español: «La convivencia se lleva como se puede, ¡coño! Hace tres años, el problema entre españoles y árabes era diferente. Había problemas por Atocha», masculla, en referencia a los atentados.

En una carnicería tampoco quieren decir nada: «Yo no estaba en España entonces. Me encontraba en Marruecos. Muy lejos. No oí nada». «¿Atentado? ¿Qué atentado?», inquieren, con ironía, en otro comercio, español, cuando se les pregunta por el 11-M. ¿Hay malestar? «No tenemos problemas. Todo está perfecto. Lo único que molestan son los negros que mean y cagan aquí mismo». La respuesta es hostil, corta... Para no seguir la conversación.

Todo lo contrario a lo que ocurre con otro comerciante de Lavapiés. Sus primeros recuerdos son del caos de tráfico que vio aquella mañana, pasadas las siete y media, cuando llevaba a su hija al colegio. Cuando vio un reguero de ambulancias colapsando la calle del Doctor Esquerdo, entendió que algo excepcional estaba ocurriendo. «Y me enteré al poner la radio del coche. Sentí mucho miedo, mucho terror».

Quien habla es de nacionalidad iraquí, aunque lleva 28 años en España. Profesa el islam, pero no entiende a los extremistas. Quienes pasan todo el día en Lavapiés aseguran que «en esta zona hay un núcleo de gente de Al Qaida». «Han montado dos bares en el barrio, que es donde se reúnen. Tienen metido en la cabeza que son quienes llevan la razón. Van diciendo que si un chií hace daño a un suní, le cortan la cabeza». Uno de esos locales de comidas a los que se refiere es el local donde se reunía Zougam con sus compañeros y donde, dicen, se sirve un magnífico cuscús, «el mejor de Madrid». El comerciante asegura que, al poco tiempo de abrir su tienda, «vinieron a preguntarme qué era, al enterarse de que nací en Irak». «Me aseguraron que, si era suní, me ayudarían a levantar el negocio. Son una mafia».

«Millones de Bin Laden»

También afirman que esos grupos radicados en Lavapiés «captan muyahidines para mandarlos a Irak». Precisan que algunos vecinos han presentado una denuncia en la comisaría, que la Policía ha acudido al barrio y ha mostrado fotografías de sospechosos. «El peor error de los americanos es haberle dado tanto bombo a Bin Laden, porque eso ha generado millones de Bin Laden. Los terroristas de aquí están muy unidos y son muy locos y radicales. Los bares los han montado en apenas un mes».

Lavapiés sigue a lo suyo, ganándose a pulso, por su paisanaje y olores, el apelativo de la «kashba» madrileña. A dos pasos del locutorio de Zougam, Nuevo Siglo, se parapeta el mercado de San Fernando. Allí regentaban una pescadería otros dos detenidos en la operación policial del 11-M, aunque después serían puestos en libertad. «Uno de sus hermanos tiene una tienda de ropa y bolsos en la calle de Caravaca». Fue precisamente allí donde la Policía compró unas mochilas -realmente, bolsas de viaje- que se asemejaban a las utilizadas por los terroristas en el 11-M, aunque el tejido era distinto.

Lo que no son diferentes son las miradas esquivas. Las frases que no dicen nada. La mala excusa. La sordera ante preguntas inoportunas. Pero también el dolor llegado un jueves de marzo, gris como ninguno. El mismo dolor que rechazó el olvido.

Texto de Carlos Hidalgo publicado por el diario ABC el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

 


  

La vida continúa en tren

MADRID. «La vida sigue, la vida sigue, la vida sigue...». A oleadas, un mantra cadencioso repite esta oración. Hay quien la utiliza como un conjuro contra el dolor y el recuerdo. Pero es pura evidencia para quienes se encaramaban este jueves, como la víspera, como cada madrugada, al tren de Cercanías que une Alcalá de Henares con Atocha, epicentro negro del 11-M. Misma hora, 7:03 de la mañana, misma línea que el primero de los trenes masacrados hace 1.072 días. Largo tiempo para mantener las heridas al aire, demasiado escaso para que cicatricen las de quienes sufrieron aquel infierno en carne propia o de un ser querido.

Muchas de las víctimas directas no son capaces de ver un tren, menos aún de subirse, pero para la inmensa mayoría de los usuarios la vida se impone. «Es que no se puede hacer otra cosa. Yo entonces no trabajaba en Madrid, pero ahora cojo el tren a diario y no pienso en que éste fue uno de los de las bombas». Laura Macías, 24 años, ha oído hablar del juicio. «No espero nada, la verdad. Hacer justicia está bien, pero no va a devolver la vida o la salud a tanta gente». El drama sólo la rozó. «Murió un amigo de mi novio, la hija de una vecina, un ex compañero de colegio, y un conocido del barrio, aquí en Alcalá».

Parada en Santa Eugenia, una de las estaciones del vía crucis que Al Qaida «regaló» a España. Son las 7:29 y aún noche cerrada. Casi media hora de trayecto en un silencio sobrecogedor. Pudiera decirse que religioso, pero la realidad es más prosaica. Los tempraneros del Cercanías arrastran sueño a espuertas y, entre estación y estación, muchos arañan minutos para unas cabezaditas. Otros se asoman al mundo desde las páginas de la prensa. Los más jóvenes se ensimisman con el abejorreo de sus MP3.

Cruzar fronteras

Nadie habla porque no son horas. Si lo hicieran, el tren de dos pisos parecería Babel, porque hay vagones donde cuesta encontrar fisonomías autóctonas. Ismael dice llamarse así y dice ser nigeriano. A saber. El 11 de marzo de 2004 no estaba en España, empeñado quizá en cruzar fronteras geográficas y legales. Puede que siga en las mismas. Las bombas, los trenes reventados, la sangre, son para él un eco lejano. «Me lo han contado, pero no sé nada más». Del juicio tampoco, se excusa.

En El Pozo, la estación que fue regada con mayor número de cadáveres, a las 7:35 entra Justo («el apellido no lo digo, ¿dónde dices que escribes?»). Conserje de inmueble fino, confiesa que tras la masacre -«yo estaba de baja»- rehuyó el tren unos días. «Luego volví, como todos». A la hora de impartir justicia contra los autores del 11-M confía más en el veredicto divino, y abomina del «circo» político orquestado en torno al proceso. «Me tienen asqueado. Y aburrido», zanja.

Hay quien dice que el dolor de una tragedia así se adhiere al inconsciente colectivo y pesa el recuerdo de los que ya no volverán a tomar el tren. Es muy posible. Pero también es cierto que debajo de la sordina matinal la vida hierve cada jornada en el hormiguero de Atocha. El gran nodo ferroviario de la capital es a las 7:44 de la mañana un microcosmos veloz donde confluyen ríos de gente, y asombra que el 11-M no dejara aún más muertos.

Santuario de manos

Casi tres años después, el vestíbulo central de la estación de Atocha ya no huele a cera y a lágrimas. Del santuario de velas rojas que dio la vuelta al mundo sólo quedan hoy el Espacio de Palabras, dos paneles electrónicos y la web www.mascercanos.com habilitados por Renfe. En ellos depositan transeúntes y viajeros sus testimonios y la impresión digital de sus manos. Hasta ahora, 105.642 manos blancas por la paz, contra el terrorismo de todo signo.

Hay mensajes de solidaridad, de rabia, de amor, contra el olvido y también contra la mistificación de la historia. Sobre uno de los paneles alguien depositó este jueves la fotocopia de un titular periodístico del 8 de julio de 2006: «El juez concluye el sumario y sostiene que en el 11-M influyó el apoyo a la guerra de Irak».

Fuera, entre el tráfico demencial de Madrid, se erige poco a poco un memorial de cristal y luz. Para los ausentes. Para todos.

Texto de Arantza Prádanos publicado por el diario ABC el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

  


 

"¡Eres un asesino!"

La hija de un fallecido en el 11-M se encara con Jamal Zougam, uno de los acusados

Madrid - Ruth Rogado acudió ayer al juicio del 11-M armada con la foto de su padre para soportar la sesión. Era una manera de darse fuerzas.

Ambrosio Rogado tenía 54 años cuando murió por el bombazo del tren de la calle de Téllez de Madrid. Era agente de seguros, alegre y amante de hacer bromas, estaba casado y tenía dos hijos. El pequeño, Rubén, tiene ahora 23 años; la mayor, Ruth, 28.

Ruth, siempre con la foto en la mano, se llevó una sorpresa cuando ayer, poco antes de las diez de la mañana, le asignaron el sitio desde el que contemplaría la sesión. "En primera fila, a un metro de ellos", exclamaba. "No me lo esperaba, el verlos así, tan cerca, a un paso...". "Ellos" son los encausados que -a excepción de Rabel Osman el Sayed El Egipcio, que estuvo declarando- asistieron al juicio desde una cámara blindada, sentados en unos bancos de madera.

A un metro de Ruth estaba, con el cristal de por medio, Jamal Zougam, acusado de ser uno de los autores materiales del atentado. Es el propietario del locutorio telefónico del que salieron las tarjetas prepago que había en los teléfonos que sirvieron para activar las bombas. Además, hay varios testigos que afirman haberle visto en los vagones. Uno asegura incluso haber recibido un codazo de Zougam cuando éste depositaba la mochila con la dinamita debajo de un asiento del tren.

En un momento de la sesión de la mañana, Ruth se encaró con Zougam. Se acercó aún más a él y, a través del cristal que les separaba, le gritó: "Eres un asesino".

El otro la oyó. "Y se señaló, diciendo que él no había sido, y compuso un gesto que quería decir que él no tenía nada que ver".

Ruth se pasó buena parte del juicio mirando al frente, a la cara de los hombres encerrados en la pecera blindada, a los acusados de haber matado 191 personas, entre ellas a su padre.

"Pero ellos no aguantaban la mirada, me llamó la atención eso, por lo general no se atrevían a aguantarme la mirada, bajaban la cara y miraban al suelo", afirmaba Ruth a la salida del juicio. "Y el peor de todos es [José Emilio] Suárez Trashorras, [acusado de vender la dinamita a uno de los integrantes de la célula islamista, Jamal Ahmidan, El Chino], ése es al que más odio le tengo, ése tampoco se atrevía a aguantar la mirada, se ponía de espaldas".

Joëlle Voyer Chaillou, una ciudadana francesa que la mañana del 11 de marzo viajaba en el tren que explotó en la estación de El Pozo también necesitó protegerse con algo mientras asistía al juicio.

Ayer, acudió temprano para conseguir una acreditación; llevaba meses pensando en el juicio. Pero cuando éste comenzó le ahogaba la angustia de contemplar de cerca a las personas que a punto estuvieron de matarla. O de escuchar la negativa de El Egipcio a responder las preguntas de la fiscalía.

Y se puso a leer el periódico. Para intentar distraerse y pensar, infructuosamente, en cualquier otra cosa que la sacara de ahí por un momento. Voyer, de 54 años, trabajaba de bibliotecaria en el Palacio Real. Después del atentado sufrió heridas físicas, como las del oído. Y otras invisibles que le han perseguido mucho más tiempo, y que aún la persiguen: "Me he vuelto más nerviosa, más irascible, más agresiva, tengo muchos más despistes, soy incapaz de dormir seguido y padezco pesadillas".

La mujer continuó: "Es duro ver la cara de los asesinos y espero que sobre ellos caiga todo el peso de la ley", añadió, al final de la sesión. En principio, no piensa volver al juicio.

Ruth, sí. Asegura que según se acercaba la fecha, la familia se ha ido poniendo más nerviosa. Y que lo ha pasado mal. Pero ayer, al término de la sesión de la mañana, caminaba con entereza. Y se prometía a sí misma acudir una vez a la semana.

Con la foto de su padre para protegerse.

Texto de Antonio Jiménez Barca publicado por el diario EL PAIS el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

 

Juicio 11-M: Reacciones Políticas (16 de Febrero de 2007)

Por Narrador - 16 de Febrero, 2007, 6:00, Categoría: Reacciones Políticas

Socialistas y 'populares' esperan que en el juicio se sepa la verdad

El PSOE confía en que se confirme y el PP que se aclaren «las incógnitas»

MADRID.- La verdad estuvo ayer en boca de todos los partidos políticos, pero mientras los socialistas esperaban que el juicio que comenzó ayer por los atentados del 11-M «confirme» lo que consideran la verdad, los populares se enfrentaban al primer día de la vista oral con la confianza de que el juicio sirva para aclarar «las incógnitas» en torno a la matanza y se pueda saber así lo que sucedió.

Para el portavoz de Exteriores del Grupo Popular en el Congreso, Gustavo de Aristegui, sigue habiendo «demasiadas incógnitas» sobre lo que ocurrió aquella mañana del 11 de marzo de 2004, pero se mostró convencido de que al final «ya sea en el juicio o por otros medios, acabará por saberse la verdad».

Una opinión muy distinta de la del secretario de Organización del PSOE, José Blanco, que aseguraba ayer en su blog que «los mayores responsables del mayor atentado islamista cometido en Europa se sientan desde hoy [por ayer] en el banquillo de los acusados».

El portavoz socialista en el Congreso, Diego López Garrido, subrayó, asimismo, que el juicio servirá para conocer la verdad sobre el origen islamista de los atentados del 11-M y dejará sin argumentos al PP, al desmontar su teoría sobre las implicaciones de ETA y la supuesta «conspiración tramada por el PSOE».

En su opinión, las pruebas presentadas en el juicio «marcan una orientación muy clara» sobre que el atentado fue perpetrado por el islamismo radical. «No existe ningún indicio en ninguna otra dirección», añadió.

Así, mientras que para los socialistas el juicio terminará por demostrar la versión oficial, para los populares debería servir para que se aporten «nuevos datos y nuevas revelaciones para que se termine sabiendo todo, todo, todo», según explicó ayer el presidente del PP andaluz, Javier Arenas. A su juicio, no sólo es necesario el trabajo de los jueces sino también que continúe «la investigación periodística». «Ambas son sanas», precisó.

Por su parte, la secretaria ejecutiva de Política Autonómica y Local del PP, Soraya Sáenz de Santamaría, comentó ayer en Ciudad Real que lo que espera del juicio es que se haga justicia para evitar que se repita «el atentado más grande que se ha producido en España».

Asimismo, mostró su esperanza en que la decisión que el tribunal tome en su día resuelva todas las dudas que a su juicio existen, por ejemplo, sobre los explosivos. La dirigente popular reiteró que la postura de su partido, expresada por su presidente nacional, Mariano Rajoy, es la de pedir que se llegue hasta el final y que se conozca la verdad de lo que pasó.

Desde Izquierda Unida, su coordinador general, Gaspar Llamazares, hizo ayer un llamamiento a toda la sociedad para que deje a un lado las «conspiraciones» y las «elucubraciones» sobre los atentados del 11-M para basarse en «indicios, pruebas y testimonios», como hacen los jueces.

Sin embargo, se mostró convencido de que el juicio que se inició ayer para determinar las causas de la matanza de Madrid «tiene toda la pinta de continuar con la confusión del momento», señaló.

Una información publicada por el diario EL MUNDO el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


El PP insiste en que quedan «demasiadas incógnitas» en torno a la matanza

Rubalcaba califica de «fabulaciones» las dudas aireadas sobre los explosivos empleados

MADRID - El arranque del juicio del 11-M tuvo su correlato en el debate político con reafirmaciones en las tesis de partida del PP y del Gobierno sobre el origen y objetivos de la trama que provocó la masacre. De un lado, el portavoz del PP en la Comisión de Exteriores del Congreso, Gustavo de Arístegui, opina que se ha llegado al juicio con «demasiadas incógnitas» en torno a la matanza.

«No sabemos quién dio la orden y, lo que es más grave, empieza a saberse que no todos los musulmanes implicados eran islamistas radicales, sólo un puñado de ellos lo eran de manera demostrable. Además, hay que preguntarse si de verdad Al Qaida dio la orden directa o estaba directamente relacionada con este atentado», dijo Arístegui, quien vaticinó que «ya sea en el juicio o por otros medios, acabará por saberse la verdad».

La secretaria ejecutiva de Política Autonómica y Local del PP, Soraya Sáenz de Santamaría, aseguró que espera que se haga justicia «con todas sus consecuencias» para evitar que se repita «el atentado más grande que se ha producido en España».

«Fabulaciones e insidias»

Como contrapunto, desde el Gobierno, el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, calificó de «fabulaciones e insidias» la duda sobre los explosivos utilizados en los atentados del 11-M, y consideró evidente que «lo que explotó en un sitio tiene que ver con lo que no explotó en otro», en relación a la mochila con explosivo no detonado que acabó en comisaría, y que ha servido de base a las investigaciones.

«No hay que ser un genio de la deducción policial para plantear lo que digo. Si uno encuentra restos de dinamita en cinco sitios y estallan en otros diez, pues lo razonable es que sea lo mismo, sobre todo si se tiene en cuenta que ha habido siete señores que se han suicidado», declaró Rubalcaba en rueda de prensa en Bruselas, al ser preguntado si el explosivo utilizado en los atentados fue Goma 2-eco.

El secretario de Organización del PSOE, José Blanco, mostró su deseo de que el juicio «confirme la verdad» y resaltó en su blog que «las mentiras también se sientan en el banquillo».

Por su parte, el PNV restó credibilidad a la autoexculpación de Rabei Osman. Emilio Olabarría, portavoz de Interior de los peneuvistas en el Congreso, dijo a Servimedia que estas manifestaciones de «El Egipcio» son de las que «se hacen en la fase plenaria», por lo que «hay que darle una credibilidad relativa».

El parlamentario peneuvista añadió que la declaración de Rabei Osman «es la declaración de un imputado». Al mismo tiempo, respecto al inicio de la vista oral del 11-M, Olabarría señaló que tiene «alguna esperanza de que este juicio ponga fin a tanta cábala estratégica e interesada».

El portavoz de IU- ICV en el Congreso, Joan Herrera, advirtió de que si el juicio se cierra con responsabilidades penales a los imputados, «el Partido Popular debería pedir perdón, debería rectificar y debería asumir las responsabilidades políticas que no asumió en su momento», concluyó.

Una información de Luis Sánchez publicada por el diario LA RAZON el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


El CGPJ asegura que en el proceso se hará «justicia y no venganza»

MADRID- El portavoz del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Enrique López, aseguró ayer que, con la celebración del juicio sobre los atentados del 11 de marzo, «España se ha convertido en un referente y en un ejemplo mundial», y aseguró que todos los implicados que se sentarán en el banquillo van a ser sometidos a un proceso «justo, donde se va a hacer justicia y no venganza». En declaración a los medios poco antes de entrar a la sala pidió que no se «someta a presión» a los jueces y se les «deje trabajar con tranquilidad en un ámbito de serenidad, para que puedan hacer su trabajo».

Asimismo, el portavoz del CGPJ se mostró convencido de que se ofrecerá una «respuesta adecuada» así como de que este proceso acabará con las especulaciones sobre el caso. «Es el momento de la verdad jurídica», añadió.

López vaticinó que las sesiones que comenzaron ayer «durarán como mínimo hasta junio, y que no habrá una resolución definitiva hasta los meses de septiembre y octubre».

Respecto a la postura mantenida por los abogados defensores y fiscales del caso, López defendió que lo que han estado haciendo durante estos meses es «cumplir su papel para que al final se haga justicia».

«Sin restricción»

Por su parte, el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón afirmó ayer que «en este momento tan difícil» en el que las víctimas del 11-M asisten al juicio por los atentados de Madrid «todos tenemos que estar muy cerca» de ellas «y apoyarlas». En declaraciones a Efe, el magistrado se mostró seguro de que la vista oral transcurrirá «por los cauces por los que tiene que transcurrir» y «con todas las garantías que hay que otorgar en un Estado de Derecho sin restricción de ningún tipo». Garzón señaló que el juicio se desarrollará con el respeto a las víctimas y a la defensa de los acusados y que una vez haya concluido y el tribunal tome una decisión, la sentencia será «sin lugar a dudas, ajustada a Derecho».

En cuanto a las víctimas, el juez subrayó que hay que «acompañarlas» porque «asistir y recordar esta catarsis del juicio oral» va a ser un periodo en el que «lo van a pasar muy mal» por lo que «todos tenemos que estar muy cerca y apoyarlas en este momento tan difícil». Sobre la investigación, Garzón dijo que no «tenía que decir nada», porque no la conoce y no es su competencia.

Una información publicada por el diario LA RAZON el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


  

El PP insiste en que hay todavía "demasiadas incógnitas"

Madrid - El juicio por los atentados del 11-M, que comenzó ayer en Madrid después de dos años y medio de investigación, ha arrancado con "demasiadas incógnitas" en opinión de Gustavo de Arístegui, portavoz del PP en la Comisión de Exteriores del Congreso. Arístegui aportó también algo positivo al añadir que "ya sea en el juicio o por otros medios acabará sabiéndose toda la verdad del 11-M".

Entre las lagunas sobre el atentado, Arístegui citó que no se conoce quién dio la orden de atentar, ni la composición de los explosivos, ni quién fabricó las bombas. El diputado popular no aclaró qué otros medios aparte del juicio hay para esclarecer los hechos. El portavoz de CiU, Josep Antoni Duran i Lleida, consideró estas declaraciones "una muestra más de la falta de respeto hacia el poder judicial, y son toda una escenificación de cómo hemos entrado en la utilización de la justicia".

Otros diputados se refirieron ayer también al comienzo del juicio. Carme Chacón (PSC) deseó que el proceso sirva para que "los criminales paguen lo que han hecho" y de paso para que queden en evidencia "tres años de patrañas y mentiras" del PP sobre la matanza. La postura de Gaspar Llamazares, coordinador general de IU, también fue una respuesta al PP. Llamazares reclamó un "respeto a las víctimas", para "atenernos a la verdad, a pruebas y a testimonios", en vez de "utilizar este juicio como un instrumento político".

Sólo el diputado del PNV Emilio Olabarría entró a valorar el contenido de la sesión de ayer, para restar credibilidad a la exculpación de Rabei Osman, El Egipcio. "Es la declaración de un imputado", dijo.

Texto publicado por el diario EL PAIS el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

  

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