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16 de Febrero, 2007
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Subraya que UEE decidió empezar a fabricar esta dinamita en lugar de la Goma 2 EC precisamente para eliminar el dinitrotolueno por razones ecológicas
MADRID. - Un informe financiado por el Ministerio de Industria señala que la característica fundamental que define a la Goma 2 ECO y la distingue de su versión anterior (la Goma 2 EC) es la ausencia total de dinitrotolueno (DNT). Ésta es, sin embargo, una de las sustancias que se han encontrado en los focos de las explosiones del 11-M.
Este informe demuestra, por lo tanto, que el explosivo que estalló aquella trágica mañana no pudo ser Goma 2 ECO, salvo que se hubiera producido una insólita contaminación con DNT en su proceso de elaboración, debido a una gravísima negligencia de la empresa fabricante.
Ayer, algunos medios siguieron apoyándose en la tesis de la contaminación para llegar a la conclusión de que la dinamita que se utilizó en la masacre fue Goma 2 ECO, mezclada accidentalmente con DNT durante su fabricación. Sin embargo, si ayer todos los expertos consultados por EL MUNDO reaccionaron con enorme escepticismo ante esta posibilidad, el informe de Industria cuestiona todavía más su verosimilitud.
Imagínese que alguien le vendiera un café descafeinado con cafeína, una cerveza sin alcohol que le dejara colocado, o un refresco light repleto de azúcar. Pues un fraude de este calibre es lo que supondría que una empresa de explosivos fabricara Goma 2 ECO contaminada con DNT. Según el citado informe -elaborado por la Fundación Entorno como parte de un estudio sobre las mejoras ambientales en diferentes sectores de la industria española- la Goma 2 ECO, por definición, no puede contener DNT. De hecho, podría decirse que la razón de ser de este explosivo, o su seña de identidad, es precisamente que carece del componente que se ha descubierto en los focos de las explosiones del 11-M.
El informe explica que el desarrollo de la Goma 2 ECO se enmarcó, a finales de los años 90, dentro de la adhesión de la Unión Española de Explosivos (UEE) a los principios de la llamada Iniciativa Europea de Eco-Eficiencia, un programa de la UE concebido para disminuir progresivamente el impacto medioambiental de la actividad industrial en nuestro continente.
Con este objetivo en mente, las empresas españolas de explosivos empezaron a investigar nuevas fórmulas que resultaran menos dañinas desde el punto de vista ecológico. Y fue entonces cuando surgió la idea de transformar el producto líder en el mercado español de las dinamitas, la Goma 2 EC, en un explosivo más verde. ¿Cómo? Pues precisamente eliminando por completo el DNT, un producto que se ha utilizado durante décadas en la industria de explosivos por su eficiencia a la hora de desencadenar la detonación, pero que resulta altamente tóxico para el medio ambiente.
Menos gases nocivos
Inicialmente, señala el informe, «el objetivo era obtener un explosivo con el mínimo DNT, que mantuviera los niveles de energía, mediante la adición de otros materiales inocuos». Sin embargo, finalmente, los técnicos que se dedicaron a buscar una fórmula más ecológica de Goma 2 EC fueron aún más lejos, ya que lograron mantener la misma capacidad detonadora, pero eliminando por completo el DNT.
«El objetivo inicial se ha obtenido y mejorado», destaca el informe, «ya que la reducción primeramente deseada se ha extendido hasta la eliminación total del DNT, lo cual ha permitido el desarrollo de un nuevo producto denominado Goma 2 ECO ('Goma sin DNT') por UEE». Ese paréntesis -'Goma sin DNT'- demuestra hasta qué punto la característica fundamental de la Goma 2 ECO -es decir, lo que define su especificidad, diferenciándola de su versión más primitiva y tóxica- es justamente la ausencia total de DNT.
Mediante la eliminación de este componente, se consigue que la nueva versión ecológica de la Goma 2 genere una cantidad mucho menor de gases dañinos -fundamentalmente monóxido de carbono y óxidos de nitrógeno- durante la detonación del explosivo. Al mismo tiempo, el informe señala que las mejoras ambientales del nuevo producto suponen una reducción en el coste de producción de más de 12.000 euros al año. En definitiva, si lo que estalló en los trenes el 11-M era Goma 2 ECO, sólo pudo deberse a una chapuza descomunal del fabricante.
Una información de Pablo Jauregui publicada por el diario EL MUNDO el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido. |
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El proceso judicial sobre los atentados de Madrid, iniciado ayer, tendrá que determinar con claridad el tipo de explosivo empleado por los terroristas.
El Partido Popular
El diputado del PP, Gustavo Arístegui, señaló en rueda de prensa que aún existen "demasiadas incógnitas" sobre los atentados del 11-M, y confió en que el juicio iniciado ayer sirva para conocer "toda la verdad". Arístegui recordó que todavía no se conoce con exactitud la composición de los explosivos, ni la autoría, tanto material como intelectual, de los atentados. Mientras, el presidente del PP andaluz, Javier Arenas, confió en que el proceso aporte "nuevos datos y revelaciones" que permitan aclarar las dudas que rodean a la masacre acaecida en Madrid. Según Arenas, habrá que estar muy pendiente del juicio, pues, "hasta que este asunto no esté finalmente bajo una sentencia firme", el caso todavía "está abierto".
El primer paso que ha de acometer toda investigación policial tras la comisión de un atentado con explosivos consiste en dictaminar la composición del material empleado con el objetivo de esclarecer la autoría del mismo. Éste es, precisamente, uno de los puntos claves que tendrán que aclararse en el proceso judicial sobre el 11-M que comenzó ayer, tras las dudas que circulan en torno a esta cuestión. El 11 de marzo de 2004, diez explosiones en cuatro trenes de cercanías de Madrid conmocionaron a todo el país al dejar tras de sí 192 muertos y más de 1.800 heridos.
En un primer momento, la máxima prioridad de los investigadores se centró en averiguar el tipo de material empleado por los terroristas. Los Tedax, cuerpo policial especializado en la localización y desactivación de explosivos, contaron al día siguiente del atentado con dos pruebas, de cuyo análisis se desprendería, en un primer momento, la autoría islamista como principal hipótesis de la línea de investigación. Por un lado, los restos procedentes de la furgoneta Renault Kangoo, hallada en la mañana del atentado cerca de la estación de Alcalá de Henares y que, supuestamente, fue empleada por los terroristas para su traslado. Y, en segundo término, la bolsa de deportes -también definida como mochila en algunas ocasiones- que contenía un artefacto bomba -desactivado esa misma noche en la comisaría de Puente de Vallecas- y que, según la versión oficial, procedía de los bultos recogidos en la estación de El Pozo.
En ambos casos, los análisis efectuados en aquel momento arrojaron como resultado la utilización de Goma 2 ECO. Sin embargo, meses después, el informe pericial remitido al juez, determinó que una de las sustancias encontradas en las muestras realizadas en los focos de las explosiones fue dinitrotolueno (DNT). Este material no forma parte de la Goma 2 ECO, el explosivo procedente de la trama asturiana y que fue robado de la Mina Conchita. Sin embargo, es uno de los componentes del Titadyne, un explosivo que, habitualmente, es empleado por ETA en sus atentados. La banda terrorista robó mil kilos de esta misma sustancia en Francia fechas antes del 11-M. De haberse conocido este dato en el análisis realizado dos días antes de las elecciones, es posible que la autoría etarra no hubiese sido desechada tan pronto como hipótesis, según el PP.
El informe pericial afirma que los explosivos contenían DNT, un material ausente en la Goma 2 ECO
'El Egipcio' condena los atentados de Madrid
La primera sesión del juicio sobre los atentados del 11-M arrancó ayer con el interrogatorio a Rabei Osman El Sayed, alias 'Mohamed el Egipcio', acusado de planificar la masacre de Madrid, entre otros autores intelectuales. Osman negó ante el tribunal cualquier implicación en la autoría de los atentados. Tras asegurar a preguntas de su abogado -rechazó contestar al resto de las partes- que "nunca" indujo a nadie a cometer actos terroristas, 'el Egipcio' condenó "incondicionalmente" el atentado del 11-M, al igual que los actos del 11-S en Nueva York -ocurridos en 2001- y las bombas de Londres -7 de julio de 2005-. Según señaló, practica el Islam "de forma normal, no extrema". Además, negó poseer cualquier tipo de conocimiento sobre explosivos y, según explicó, nunca formó parte ni mantuvo vínculo alguno con organizaciones terroristas de corte islamista. También afirmó no conocer a 'el Tunecino', acusado de ser el principal ideólogo del 11-M. Osman fue condenado a diez años de cárcel por un tribunal italiano el pasado mes de noviembre por ser "un miembro influyente de Al Qaeda".
El Partido Socialista
El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, tildó ayer de "fabulaciones e insidias" todas las dudas que circulan en torno a los explosivos utilizados en los atentados del 11-M. En una rueda de prensa celebrada en Bruselas, Rubalcaba sugirió que todas las sustancias encontradas son del mismo tipo y dejó claro que, en este momento, se está desarrollando una prueba pericial, cuyo resultados están en manos de los tribunales, por lo que "se aclarará todo". El Gobierno, según el ministro, dispone de la misma información que "las fuerzas de seguridad y el tribunal". Por su parte, la vicepresidenta del Congreso y miembro de la ejecutiva del PSC, Carme Chacón, confió en que el proceso pruebe "quién utilizó la mentira entre el 11-M y el 14-M" con fines electorales.
Una información de Manuel Llamas publicada por el diario EXPANSION el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.
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Rubalcaba ve una «fabulación» la diferencia de explosivos en los trenes
BRUSELAS.- El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, rechazó ayer la versión de algunos peritos de que el explosivo utilizado en los atentados del 11-M pudo ser Goma 2 ECO, a diferencia del encontrado en el piso de Leganés, en la mochila de Vallecas o en las vías del AVE, y confió en que el macrojuicio acabe con «las fabulaciones e insidias» sobre el origen de los atentados en Madrid o el tipo de material empleado en los ataques.
Interrogado por el contraste entre los restos de explosivo identificado en los trenes y el localizado en el piso de los terroristas-suicidas o el robado de una mina asturiana que nunca llegó a detonar, el ministro se mostró escéptico ante esta discrepancia, aunque dijo que «el juicio lo aclarará todo».
«Es bastante evidente que lo que explotó en un sitio tiene que ver con lo que explotó en el otro... No hay que ser un genio de la deducción policial para plantear lo que digo: si uno encuentra restos de dinamita en cinco sitios y estallan en otros 10, lo razonable es que sea lo mismo, sobre todo si se tiene en cuenta que ha habido siete señores que se han suicidado», explicó Rubalcaba en rueda de prensa, tras una reunión con sus colegas de la UE en Bruselas. El Gobierno, en cualquier caso, según el ministro, «sabe lo mismo que saben las Fuerzas de Seguridad y el tribunal».
El juicio del 11-M estuvo ayer muy presente en las instituciones de la UE, en particular en el Parlamento Europeo, donde acudieron víctimas y familiares de los asesinados, e incluso en la prensa belga, que destacaba la conexión de algunos de los acusados con las células de Bruselas y Flandes del Grupo Combatiente Islámico Marroquí.
Recuerdo a las víctimas
En la Eurocámara, el diputado socialista Luis Yáñez-Barnuevo, ponente de un informe sobre la estrategia terrorista de la UE fuera de sus fronteras, recordó el comienzo del juicio y presentó a las víctimas. Tras el aplauso a los afectados que acudieron al Hemiciclo -Jesús Ramírez, presidente de la Asociación de Víctimas del 11-M; Jesús Abril, Isabel Casanova y Euclides Antonio Ríos-, el presidente del Parlamento, Hans-Gert Pöttering, dio su «pésame» por el mayor atentado de la Historia de Europa y dijo que «se debe hacer todo lo posible para que los asesinos acaben ante los tribunales».
La expectación del juicio que ocupaba ayer las portadas de los diarios de todo el mundo es comprensible, porque, según Rubalcaba, nunca ha habido un proceso de estas dimensiones por un atentado tan grave, ni siquiera en EEUU, aún pendiente de juzgar el 11-S más de cinco años después. «Es el primer gran atentado que acaba en un tribunal con un macrojuicio», dijo el ministro, quien insistió en que la rapidez demuestra el «buen trabajo» de policías y fiscal.
Una información de Maria Ramirez publicada por el diario EL MUNDO el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.
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Rubalcaba rechaza las «fabulaciones e insidias» sobre los explosivos
MADRID. El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, rechazó ayer las «fabulaciones e insidias» sobre los explosivos utilizados en los atentados del 11-M, sugirió que todos los encontrados son del mismo tipo y dejó claro que, en este momento, se está haciendo una prueba pericial y que los resultados están en manos de los tribunales y que, por tanto, «se aclarará todo». Aunque, añadió, es «bastante evidente que lo que explotó en un sitio tiene que ver con lo que no explotó en el otro», informa Ep.
«No hay que ser un genio de la deducción policial para plantear lo que digo. Si uno encuentra restos de dinamita en cinco sitios y estallan en otros diez, pues lo razonable es que sea lo mismo, sobre todo si se tiene en cuenta que ha habido siete señores que se han suicidado», declaró Rubalcaba en rueda de prensa en Bruselas, al ser preguntado si el explosivo utilizado en los atentados fue Goma 2-ECO.
«El resto -indicó el ministro del Interior- forma parte de fabulaciones que cualquiera puede hacer. Se va a discutir y podremos salir al paso de la cantidad de cosas, insidias, fabulaciones y alguna otra cosa que me callo, que se han dicho». El Gobierno, insistió, «sabe lo mismo que saben las fuerzas de seguridad y el tribunal».
En cuanto al juicio sobre el 11-M, resaltó que se trata del primer «gran juicio» que se celebra en relación con un atentado de esta naturaleza y se mostró convencido de que «va a demostrar la verdad».
Texto publicado por el diario ABC el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.
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El supuesto 'cerebro' del 11-M niega su intervención y condena la masacre
Rabei Osman, 'El Egipcio', asegura que salió de España en febrero de 2003 y no regresó hasta su detención en Italia Declara que no sabe de explosivos y que a 'El Tunecino' sólo lo conoció como profesor de castellano
MADRID.- «Abadan, abadan». Nunca, nunca. Esa fue la palabra repetida continuamente por Rabei Osman, El Egipcio, para rechazar cualquier relación con el 11-M y con organizaciones islamistas.
La pregunta inicial que contestó el primer interrogado en el juicio por la masacre no fue comprometida, pero sí directa: «¿Ha tenido usted alguna relación, por mínima que sea, con el 11-M?», formuló su abogado. «Nunca he tenido ninguna relación con lo sucedido en Madrid», afirmó.
La respuesta pretendía evitar que, dentro de unos meses, el tribunal asuma la tesis del Ministerio Público y le condene a 38.656 años de cárcel. Esa es la pena solicitada por los fiscales Olga Sánchez y Carlos Bautista. En su escrito de acusación, mantienen que Rabei Osman fue, junto a otros dos procesados, el inductor del 11-M. También a eso hubo respuesta: «Nunca, nunca he inducido a ninguna persona o grupo. Lo reitero: nunca».
Frente a sus palabras de ayer, pesan las pronunciadas semanas después de la masacre, grabadas por la Policía italiana: «Los atentados de Madrid son un proyecto mío», dijo.
El primero de los 29 procesados ya ha dicho 'no'. La autoproclamación de inocencia de 'El Egipcio' dio ayer la salida al juicio por la masacre. Como harán los siguientes interrogados, negó ser un islamista radical, pese a que la Fiscalía le considera uno de los cuatro inductores de los atentados
El Egipcio se sentó ante el micrófono con aspecto tranquilo y la mirada baja. Su imagen no era la misma que hace dos años, cuando llegó detenido a España. Se ha dejado barba y la cicatriz de la frente, provocada por los rezos continuos, se ha suavizado.
El primer procesado en comparecer ante el tribunal -Javier Gómez Bermúdez (presidente), Alfonso Guevara y Fernando García Nicolás- no arrojó luz sobre la masacre. Sólo respondió a su abogado, e incluso eso se lo pensó. Su primera respuesta al presidente, que acababa de leerle los cargos, fue en otro sentido. «No reconozco ninguna acusación. No voy a contestar a ninguna pregunta, ni siquiera a mi defensa», dijo. Hizo falta una conversación en privado con su abogado para convencerle de que lo hiciera.
Eran las 10.45 horas. Apenas un cuarto de hora antes se había cerrado la puerta de la Sala especial de la Casa de Campo para que tres magistrados, tres fiscales y 49 abogados comenzasen a resolver el papel de 29 acusados en la matanza de Madrid.
La primera sesión de la vista oral no pasó del primer acusado. Sin embargo, su arranque fue fulminante. El presidente del tribunal rechazó de manera tajante que los letrados plantearan cualquier tipo de cuestión ajena al inmediato interrogatorio.
Las respuestas de El Egipcio llegaron por la tarde. Su abogado defensor, Endika Zulueta, fue dibujando la imagen de un joven egipcio normal: se ganaba la vida como electricista, cumplió sólo el servicio militar que era obligatorio y «nunca, nunca», tuvo conocimientos de explosivos. Según dijo, su salida del país hacia Europa significaba hacer lo que otros muchos, mejorar «socioeconómicamente». Además, si las autoridades egipcias hubieran sospechado de su militancia islamista, jamás le hubieran concedido los documentos oficiales que le permitieron viajar a Alemania.
Pasó por Francia y, finalmente, en 2001, «las noticias de una regularización de inmigrantes» le llevaron a Madrid. Además, según su versión, se marchó de España en febrero de 2003, un año antes de los atentados, y no volvió hasta su extradición.
Por el contrario, la Fiscalía mantiene -basándose en datos ofrecidos por su teléfono móvil y en pinchazos telefónicos posteriores- que El Egipcio «estuvo en España a finales de enero de 2004».
Otras respuestas sirvieron para insistir en la primera: «Obviamente, condeno los atentados [de Madrid] incondicional y totalmente. Ésta es una convicción que yo tengo muy clara y absoluta», dijo.
El Egipcio negó conocer a algunas personas relacionadas con la investigación. Sí, de manera superficial, a otras, como los también procesados Basel Ghalyoun y Jamal Zougam. A quien más conoció fue a El Tunecino, muerto en Leganés y supuesto responsable de la célula en Madrid. «Mi relación se limitaba a que yo era un alumno más en sus clases de español», dijo. Igualmente, negó haber suministrado vídeos y cintas sobre la yihad a la célula del 11 -M, como afirma la Fiscalía.
Las preguntas que quedaron en el aire fueron las de la fiscal Olga Sánchez, acompañada ayer por el fiscal jefe, Javier Zaragoza. Aun sin respuesta, servían para reconstruir la acusación: «¿Abrió una cuenta de correo dando por fecha de nacimiento 11 de Marzo de 1970?»; «¿qué significa la sura 70?; «¿es la que se refiere al juicio final?»; «¿Estaba adoctrinando a Yahia [detenido en Italia] para el martirio?» En ese punto culminante recurrió a las grabaciones obtenidas en su propia casa. «¿Le dijo muy bajo y con cautela: 'Los atentados de Madrid son un proyecto mío'; 'El hilo de Madrid fui yo?»
La parsimonia con la que el abogado de la defensa formuló las cuestiones fue interrumpida constantemente por el presidente. «No ha lugar», por ejemplo, a «si considera que el Islam es una religión de paz». Tampoco a si tenía noticia de que su ADN o huellas hubieran aparecido en algún lugar relacionado con la masacre.
En alguna ocasión, la respuesta del presidente no fue tan escueta. El momento más tenso llegó tras el enésimo «no ha lugar». Gómez Bermúdez pidió al abogado que no insistiera en lo que ya se había escuchado horas antes, al dar lectura a la declaración de El Egipcio ante el juez Juan del Olmo. El abogado respondió que él no sabía si su defendido iba a responder exactamente lo mismo o algo diferente. «Ah, que está usted haciendo de acusación...», replicó el presidente. «Ese comentario sobra, señoría», fue la respuesta tras unos instantes de silencio del letrado y de rumores en la sala.
También los intérpretes tuvieron su dosis de severidad. Las cosas no salieron bien cuando tocó traducir un documento matrimonial de El Egipcio. «Parece que los intérpretes no están finos esta tarde. Suspendemos la sesión 10 minutos. Quiero a los intérpretes en mi despacho inmediatamente», dijo Gómez Bermúdez
Minutos después concluyeron las preguntas de la defensa. Fue antes de llegar al apartado más comprometido: las conversaciones grabadas por la Policía Antiterrorista italiana (Digos) en las semanas previas a su detención, el 8 de junio de 2004. El abogado pidió escucharlas en privado con El Egipcio, antes de seguir preguntándole. El tribunal, que había admitido previamente esta petición, suspendió la vista hasta hoy por la mañana. En ese punto, previsiblemente, se retomará el juicio.
La cita vuelve a ser las 10. 00 horas. Entonces se podrá repetirse la imagen de ayer, poco antes de abrir las puertas a los familiares de las víctimas y a los acusados en libertad provisional: Pilar Manjón, aguardando en la pequeña antesala junto a procesados como Carmen Toro, los hermanos Moussaten o el propio Saed Harrak, presunto miembro de la célula y que se encuentra en libertad por un error de Del Olmo.
La presidenta de la Asociación de Víctimas del 11-M se sentó y volvió a levantarse para encarar a otros acusados, los que están presos, conforme la Policía los introducía en la cabina blindada. A su lado otras víctimas iban dando nombre a las caras con las fotografías publicadas en la prensa. Había también miembros de la Asociación de Ayuda a Víctimas del 11-M, pero no su presidenta, Angeles Domínguez, que ayer no se sintió con fuerzas para asistir.
Una información de Manuel Marraco publicada por el diario EL MUNDO el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.
«Uno de los máximos dirigentes de una organización terrorista internacional»
La sentencia de un tribunal de Milán que lo condenó a 10 años de cárcel declara probado que 'El Egipcio' integra una red con células en España, Bélgica, Francia, Holanda y Marruecos
MILAN.- La sentencia condenatoria que los jueces de Milán han dictado contra Osman Rabei, alias Mohamed el Egipcio, especifica que la Policía posee la «prueba irrefutable» de que éste «era uno de los máximos dirigentes de una organización terrorista internacional activa con varias células locales» no sólo en España, sino también «en Bélgica, Francia, Holanda, Marruecos, Egipto, Siria, Irak y Arabia Saudí».
Rabei, que fue detenido en Italia el 7 de junio de 2004, ha sido procesado y condenado a 10 años por el Tribunal de Milán a causa de este delito asociativo; sin embargo, su implicación en el 11-M es competencia de los magistrados de Madrid. Con todo, según la sentencia italiana, queda «ampliamente demostrado» que El Egipcio fue uno de los «cerebros organizadores, en calidad de reclutador, de los atentados del 11 de marzo y del suicidio del 3 de abril en Leganés».
Tras los atentados, Rabei huyó a Italia y «organizó una nueva red de reclutamiento de jóvenes suicidas para la Guerra en Irak», existiendo «un único hilo conductor entre la matanza del 11-M y los atentados suicidas en Irak».
La sentencia de Milán declara que estos delitos han sido «comprobados más allá de cualquier duda razonable» y que forman parte de una «red terrorista internacional» que relaciona al grupo de Rabei con la matanza de Casablanca (16 de mayo de 2003, 45 muertos), «con el homicidio del cineasta holandés Theo Van Gogh» y con sendos «proyectos», frustrados por las detenciones, de dos nuevos atentados «en Roma» y «contra la organización OSAC, dependiente de la OTAN». Además, la sentencia enumera una serie de indicios que, por primera vez, levantan sospechas acerca de la existencia de un nivel superior de dirigentes.
La sombra de Zawahiri
El subjefe superior de Policía de Milán, Bruno Megale, declaró que Rabei «es un experto en explosivos y fue artificiero del ejército en Egipto durante tres años», donde los servicios secretos lo clasificaron como «afiliado a la yihad egipcia de Ayman Zawahiri», el número dos de Al Qaeda. En el piso de Milán donde lo detuvieron, Rabei guardaba «una carta de Omar Abdelrahman», el jeque egipcio ciego condenado a cadena perpetua en Estados Unidos por el ataque de 1993 contra las Torres Gemelas. Se trataba de un «llamamiento a todos los musulmanes a combatir en todo el mundo contra los infieles».
El primer rastro de la presencia de Rabei en Europa fue hallado en Alemania. El 30 de junio de 1999 El Egipcio fue «detenido como clandestino y recluido en el centro de Lebach», donde «asumió el papel de imam». Luego, desapareció misteriosamente «coincidiendo con el ataque terrorista del 11-S».
Van Gogh y el grupo de Holanda
Entre los contactos personales de Rabei, los jueces italianos señalan también a «Ismail Hakni, detenido en Holanda durante las investigaciones sobre el homicidio de Theo Van Gogh». Hakni es el terrorista que «lanzó una bomba de mano contra los policías holandeses que estaban irrumpiendo en su casa» para capturar a los cómplices del asesino del cineasta. El 4 de junio de 2004, durante la visita de Bush a Italia, Rabei fue interceptado mientras revelaba a un joven discípulo, Mohamed Yahia, un nuevo proyecto por entonces secreto. Sólo mencionaba el objetivo y a los cómplices: «Abriremos Roma... como dijo Al Boukari, el compañero del Profeta, 'después de Constantinopla, abriremos Roma'... Entraremos en Roma con los de Holanda».
Los jeques saudíes
El 24 de mayo de 2004 Rabei, a través de su ordenador, contacta por videoconferencia con dos predicadores wahabíes, a los que considera sus maestros, «los jeques Salman Bin Awda y Alí del Qatar», y les pide una fatwa o pronunciamiento islámico. Rabei explica que su «plan de reunirse con Dios el día 20 del mes que viene» queda aplazado, ya que «el consejo de los religiosos es el siguiente: una persona sólo puede presentarse ante Dios limpia y pura y, por lo tanto, antes debe arreglar todos sus asuntos terrenales». El problema de Rabei era la «esposa tunecina» que «había dejado en Madrid», a la cual consideraba «poseída por el demonio». El Egipcio le pidió a un imam que la exorcizara, pero éste «fue arrestado, acusado de terrorismo».
Rabei pidió a los dos jeques «una autorización específica para inmolarse en un atentado suicida en Irak», y éstos le respondieron que, aunque no lo consideraban inadecuado, «antes debía purificarse y resolver la cuestión de la mujer». Si el dato es cierto, confirmaría que el motor que mueve o frena a los terroristas islámicos es el poder religioso atribuido a sus guías espirituales, los únicos capaces de legitimar el suicidio (prohibido por el Corán).
Una información de Paolo Biondani publicada por el diario EL MUNDO el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.
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El presunto ideólogo del 11-M niega cualquier relación con los atentados
«Mohamed El Egipcio» se desmarca de Al Qaida y condena la matanza. Tampoco se reconoce en ninguna de las grabaciones de la Policía
MADRID - Las palabras de Rabei Osman «Mohamed El Egipcio» fueron las únicas que se escucharon en la primera jornada del juicio del 11-M por boca de cualquiera de los 29 acusados por los atentados. El supuesto ideólogo de la matanza de Madrid -que se enfrenta a 38.656 años de prisión acusado de integración en organización terrorista, conspiración para cometer 191 asesinatos y 1.824 en grado de tentativa y de cuatro delitos de estragos- afirmó ante el tribunal que no tuvo «ninguna relación» con lo sucedido ni incitó a nadie a cometer la masacre. «Nunca he tenido vinculación con Al Qaida o con cualquier otra organización islamista», recalcó «El Egipcio», de 35 años de edad, que declaró en árabe durante la vista.
El juicio comenzó con las palabras de Gómez Bermúdez a las víctimas presentes en la sala. «Oigan lo que oigan y vean lo que vean -les aconsejó-, recuerden que aunque sea muy duro para ustedes, todas las personas que están aquí gozan de la presunción de inocencia. Ésta es la grandeza del Estado de Derecho». Frente al tribunal ya estaban sentados los diez acusados en libertad (la mayor parte de la «trama asturiana», que presuntamente facilitó los explosivos a los terroristas). Y a su derecha, en un habitáculo blindado, los otros 19 procesados, entre ellos tres de los supuestos autores materiales (Jamal Zougam, Basel Ghalyoun y Abdelmajid Bouchar) y los presuntos ideólogos de los atentados (además de «El Egipcio», Hassan el Haski y Joussef Belhadj).
El supuesto «cerebro» de la operación, a preguntas de su abogado -y pese a que el presidente del tribunal consideró en principio la cuestión improcedente- hizo hincapié en que «obviamente, condeno estos atentados incondicional y completamente. Es una convicción muy clara y absoluta». Además, recalcó que el Islam «es una religión de paz». Igualmente, reconoció que vivió en nuestro país de julio de 2001 a febrero de 2003, pero aseguró que no volvió después a España, a diferencia de lo que afirma la Fiscalía en su escrito de calificación, donde mantiene que «El Egipcio» se reunió con varios miembros de la célula islamista responsable de los atentados un mes antes del 11-M. Eso sí, no fue demasiado explícito sobre las razones que le llevaron a decantarse por Madrid como lugar de residencia. «Porque Madrid está en España -justificó- y ahí está también la embajada de Egipto».
Llegada a España
El acusado explicó a los magistrados -además de Gómez Bermúdez, Alfonso Guevara y Fernando García Nicolás- que el motivo para trasladarse de Italia a España en 2001 fue que «había noticias de que se había abierto un proceso de regularización para inmigrantes ilegales». Osman negó también conocer a los otros dos supuestos autores intelectuales de los atentados, Hassan el Haski y Youssef Belhadj (que afrontan idénticas peticiones de condena). A otro de los «cerebros», señalado además por la fiscal Olga Sánchez como uno de los autores materiales, Serhane «El Tunecino», sólo admitió conocerle «lo justo porque él era profesor de lengua árabe» en la mezquita madrileña de Estrecho. Ése, según explicó, fue el primer lugar al que se dirigió al llegar a Madrid. «Dormía en la calle y a veces en una casa abandonada frente a la mezquita», contó el acusado, que se dedicaba a vender bolsos, gorros y guantes en esa zona y en la Puerta del Sol.
Osman negó que, como asegura el fiscal, sea un experto en explosivos debido a su paso por el Ejército egipcio. «Yo tenía la especialidad de exploración». Y también rechazó que hubiese estado en alguna ocasión en la vivienda de la madrileña calle de Virgen del Coro, donde miembros de la célula adoctrinaban a jóvenes en la «Yihad».
Aunque en un principio se negó a contestar a cualquier pregunta, el hecho de que el presidente del tribunal le impidiera extenderse, como era su deseo, acerca de «aspectos relativos al proceso» -recordándole que para eso está su derecho a la última palabra al final del proceso-, hizo reflexionar a «El Egipcio». «No reconozco ninguna acusación, ninguna denuncia», se le había escuchado decir minutos antes. Pero tras reunirse con su letrado y hacer mutis por el foro a todas las cuestiones que le plantearon tanto la fiscal como las distintas acusaciones, el presunto «cerebro» del 11-M hizo saber a la Sala que respondería a su defensor, Endika Zulueta.
Entre las preguntas de la fiscal que se quedaron sin respuesta una hizo referencia a por qué el acusado «insultaba y se mofaba» de José María Aznar en una de las conversaciones que se le intervinieron tras el 11-M. Sin embargo, no le inquirió sobre su «inmensa felicidad» por la «caída del Gobierno del perro Aznar».
Cuando le llegó al turno al abogado de la AVT -que ejerce la acusación popular-, Emilio Murcia no dejó pasar la oportunidad para preguntar a «El Egipcio» sobre la posible colaboración de algún otro grupo terrorista en la acción, unas palabras sobre las que el acusado también guardó silencio.
El momento más tedioso del juicio se produjo cuando, a petición de una de las defensas, y ante la negativa de Osman a testificar, se dio lectura a la prolija declaración que prestó ante el juez Juan del Olmo en 2004. En la misma, el recluso negó que fuera su voz la que se escuchaba en las conversaciones intervenidas que suponen una de las principales pruebas de cargo contra él. La petición de su abogado de que se compruebe que las traducciones de las conversaciones en árabe han sido correctas podría acarrear que hoy sea Youssef Belhadj el que comience a testificar.
Una información de Ricardo Coarasa publicada por el diario LA RAZON el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.
La «trama asturiana» rehúye a las víctimas
Tres funcionarios tuvieron que relevarse para leer la extensa declaración judicial de «El Egipcio»
Madrid - La primera sesión del juicio del 11-M dejó la imagen impactante de las familias de las víctimas sentadas a escasos metros de los presuntos responsables de las muertes de sus seres queridos. Apenas hubo cruce de miradas, aunque algunas de las personas que se dejaron un trozo de su vida en los trenes de Cercanías buscaron con insistencia los ojos de los acusados. Hubo quien, incluso, no pudo soportar la presión y se encaró con alguno de los acusados, intentando embridar toda su rabia y amargura. Sólo uno de los procesados que estaban en la «pecera» miró a los asientos de las víctimas nada más entrar en la sala.
Los 29 procesados llegaron por separado. Por un lado, los diez acusados en libertad. Por otro, los 19 que están en prisión y que siguieron el juicio desde la «pecera». Uno de los principales acusados, Jamal Zougam, fue el primero en entrar. Intentó sentarse en la última fila para tener el respaldo de la pared, pero el policía le mandó a la primera. Tras el primer receso consiguió su objetivo: su respaldo. La «comitiva» la cerró Rafa Zouhier.
Los dos únicos españoles, José Emilio Suárez Trashorras y su cuñado Antonio Toro, no se sentaron juntos en ningún momento. Mantuvieron las distancias hasta que se produjeron los recesos. «¿Qué tal?», preguntó Carmen Toro a su hermano cuando éste tomó asiento. Carmen también sonrió a su marido, Suárez Trashorras, en algún momento del juicio. En uno de los recesos, incluso, se acercó a la cristalera y les mostró una fotografía guardada en su móvil. Los dos sonrieron con complicidad.
La soporífera lectura de la declaración judicial de «El Egipcio» también ofreció anécdotas. Para leer los folios de la diligencia, el tribunal tuvo que echar mano de tres funcionarios: el secretario judicial, que se quedó ronco, un auxiliar que hizo las veces de improvisado orador y una gestora procesal. La hora y media de lectura sirvió, entre otras cosas, para saber que «El Egipcio» está operado de hemorroides y que «se cambiaba dos veces por semana de pantalones».
En la sesión de la tarde, el protagonismo lo acaparó Javier Gómez Bermúdez, quien primero se granjeó las «simpatías» de los traductores y después se convirtió en la pesadilla de un paciente Endika Zulueta, abogado de «El Egipcio», a quien no permitió formular unas cuantas preguntas por considerarlas improcedentes. A los intérpretes les recordó con tono enérgico que la traducción era simultánea y no sucesiva.
Alguna víctima no pudo soportar la presión y se encaró con los acusados, intentando embridar toda su rabia y amargura.
Gómez Bermúdez acaparó el protagonismo por la tarde, convirtiéndose en la pesadilla del abogado de la defensa y de los intérpretes.
Una información publicada por el diario LA RAZON el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.
«Estoy inmensamente satisfecho de que haya caído el Gobierno del perro Aznar»
La Policía italiana grabó a Osman varias conversaciones esclarecedoras
Madrid - Rabei Osman «Mohamed El Egipcio», detenido en Milán en 2004, ha sido entregado temporalmente a España para ser juzgado. Ex oficial del Ejército egipcio, en conversaciones telefónicas intervenidas por la Policía italiana reconocía ser el organizador de los atentados. «El hilo de la operación fue mío (...) Todos fueron mi grupo (...) Yo estaba preparado para ser mártir, pero ciertas circunstancias me lo impidieron».
El acusado también explicaba a su interlocutor en mayo de 2004 que la operación «requirió muchas lecciones y mucha paciencia a lo largo de dos años y medio». Según consta en el escrito de calificación de la fiscal, a finales de enero de 2004 viajó a España para reunirse con los miembros de la célula que ejecutaron los atentados. Al regresar a Italia, abrió una cuenta de correo el 4 de febrero y consignó una fecha de nacimiento falsa: el 11 de marzo de 1970.
Al margen de señalar ya el 11-M, las investigaciones apuntan a que ese año «podría contener una referencia al precepto coránico» de la sura 70, titulada «Los Caminos de la Ascensión», que en su verso inicial alude al «castigo inmediato para el no creyente y el malvado». El día para llevar a cabo sus planes ya estaba elegido, como demuestra que en su domicilio de Milán la Policía encontrara un papel manuscrito que rezaba: «11-03-04. Shahid. Miel». «Shahid» significa mártir y «miel» es el término más habitual para referirse a los explosivos que suele emplear Al Qaida.
Osman, que ha sido condenado en Italia a diez años de cárcel como dirigente de una organización terrorista vinculada con el 11-M, no deja lugar a dudas en las conversaciones intervenidas por la Policía sobre los objetivos que perseguía el atentado. El 5 de junio de 2004, «El egipcio» aventuraba que «todos los países que apoyan a EE UU terminarán como Aznar y creedme hermanos míos, os lo juro, no digo mentiras, he vivido allí y sé perfectamente que tras los hechos sucedidos en la estación de Atocha todos, los árabes, los españoles, salieron a la calle y gritaban lemas llamando asesino a Aznar...».
Osman reconocía que estaba «inmensamente feliz de que haya caído el Gobierno del perro Aznar, pero hermanos míos... Quien apoye al perro tendrá un terremoto, y Madrid ha sido la prueba... Pero demos gracias a Dios, hemos eliminado a Aznar, demos gracias a Dios».
Una información publicada por el diario LA RAZON el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.
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«El Egipcio» cambia de estrategia y se exculpa a instancias de su abogado
MADRID. «Nunca, nunca he tenido una relación con esos acontecimientos que ocurrieron en Madrid». Con esta afirmación, Rabei Osman «El Egipcio» se exculpó ayer de ser el ideólogo del atentado del 11-M. También afirmó que durante su estancia en Italia «nunca» -esa fue la expresión que más repitió- salió de este país, aunque cuando fue detenido en Milán se le intervino una tarjeta española de teléfono que el 21 de febrero de 2004 recibió un mensaje de bienvenida a Italia. Este dato lleva a la fiscal Olga Sánchez a considerar que el acusado estuvo en Madrid un mes antes de la matanza para ultimar los preparativos. «El Egipcio», que se enfrenta a 38.656 años de cárcel, se mostró tranquilo y premeditadamente formalista a la hora de dirigirse al tribunal.
Su testimonio fue el primero en el juicio por el mayor atentado de la historia de España, y supuso un giro respecto a la intención que este mismo procesado había manifestado por la mañana de no contestar a las preguntas de las partes, ni siquiera a las de su defensa. La declaración del procesado apenas tuvo puntos en común con las «confesiones» que en conversaciones privadas le fueron grabadas por la Policía italiana, a raíz de que su número de teléfono apareciera en la agenda de también acusado Fouad el Morabit. Si en ellas «El Egipcio» se consideraba el «hilo» del 11-M, ayer lo negó. Más aún, afirmó que «nunca he inducido ni a personas ni a grupos a cometer los atentados del 11-M». Aunque en los pinchazos telefónicos a los fue sometido en su casa de Milán se le oyó decir, en referencia a la mataza de Madrid, que estaba «inmensamente feliz», su declaración ante el Tribunal nada tuvo que ver. El islamista, que en Italia ha sido condenado a 10 años por pertenencia a una organización terrorista, afirmó: «Sí, condeno obviamente el atentado. Es una convicción que tengo clara». De la misma manera expresó su rechazo a los ataques terroristas sufridos en Londres y en Estados Unidos. «Los condeno todos», insistió.
Tras explicar que «gracias a Dios» es musulmán y que profesa esa religión de «forma nomal, no extremista», afirmó que «nunca» ha tenido vinculación con Al Qaida ni con la Yihad Islámica Egipcia, organización que también forma parte de la red de Bin Laden. Además, para reforzar su no pertenencia a ningún grupo criminal, dijo que el Gobierno egipcio no da documentos oficiales a quien tiene vínculos terroristas. Y «yo tengo uno académico y otro militar».
El acusado también negó tener conocimientos sobre la utilización de explosivos. Respecto a esta cuestión, fue preguntado por su abogado, quien mencionó un informe de la Unidad Exterior de la Comisaría General de Información, que señala que durante dos años estuvo como voluntario en el Ejército egipcio prestando servicio en Port Said. El documento policial añade que permaneció en una unidad de explosivos. Pues bien, el procesado dijo que no se reenganchó en el «ejército ni en la armada» de su país y que no tuvo contactos con materiales explosivos ni con misiles.
Al terminar el interrogatorio de su abogado seguían quedando sin respuesta tres preguntas formuladas por la mañana por las partes a las que se negó a contestar: «¿El atentado contó con la ayuda de otro grupo terrorista? ¿El atentado fue una venganza por la foto de las Azores y por la participación de España en Irak y Afganistán? ¿Por qué se mofó de quien fuera nuestro presidente del Gobierno?», en referencia a José María Aznar. El procesado no movió ningún músculo de su cara ante estas cuestiones y permaneció en todo momento en silencio, algunas veces cabizbajo, pendiente sólo de la traducción que le llegaba vía auriculares.
La primera pregunta la formuló el abogado de la Asociación Víctimas del Terrorismo, Emilio Murcia. El interrogante de si en el atentado «contó con el apoyo de otra banda terrorista» tenía su sentido viniendo de la AVT, por cuanto esta asociación ha mantenido viva durante los últimos tres años la posibilidad de que ETA -palabra que no fue pronunciada por nadie- estuviera detrás del 11-M.
La segunda la realizó el abogado Manuel Murillo, que sumó otra: «¿Es cierto que la Yihad Islámica no admite la colaboración de ningún otro grupo?». Quedó sin respuesta al igual que las planteadas por la fiscal Olga Sánchez. Entre el centenar de preguntas que hizo la representante del Ministerio Público (un completo interrogatorio), hubo dos de cierto cariz político. Además de la referida a José María Aznar, la fiscal quiso saber por qué «El Egipcio» dijo que «Madrid era una lección para Europa».
Un interrogatorio crispado
MADRID. El interrogatorio de la defensa de Rabei Osman «El Egipcio» a su cliente, el primero del juicio oral del 11-M, produjo algunos momentos de tensión entre el letrado Endika Zulueta y el presidente del Tribunal, Javier Gómez Bermúdez, que en un momento de la vista empezó a rechazar sistemáticamente todas las preguntas formuladas por el abogado al considerarlas improcedentes.
El letrado, que también defiende al asturiano Raúl González, aguantó con resignación las puntualizaciones del magistrado, que justificó su negativa a las preguntas del abogado en que las respuestas ya se habían puesto de manifiesto en la lectura, por la mañana, de la declaración judicial del procesado. «¿Cree que los atentados de Madrid tienen alguna relación con el Islam?», preguntó Zulueta. «No ha lugar», contestó Gómez Bermúdez, que puntualizó que no es la religión la que podría tener relación, sino la forma que tiene uno de profesar esa religión. El letrado volvió a intervenir: «¿Cree que la forma de entender su religión tiene algo que ver en los atentados de Madrid?». Pero Gómez Bermúdez volvió a considerarla improcedente. Al final, después de varios intentos, el letrado consiguió arrancar de los labios de Rabei Osman una condena a los atentados.
Texto de D. Martínez y N. Villanueva publicado por el diario ABC el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.
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«Zapatero sí lo ha entendido»
MADRID. A finales de marzo de 2004, por petición de la Policía española y con la correspondiente autorización judicial, agentes de la Digos -Policía secreta italiana- colocaron en sendos apartamentos de la calle Cadore y Chiasserini de Milán, que ocupó Rabei Osman el Sayed Ahmed, «El Egipcio», micrófonos espías. En el primer piso, tres: uno digital en el salón y dos analógicos en la cocina -cerca de un ordenador- y en una habitación. En el segundo, que ocupó desde el 2 de junio de 2004, instalaron otros dos micrófonos, uno digital en el vestíbulo y otro analógico en el salón con cocina americana. En las dos casas se instalaron también microcámaras para controlar entradas y salidas.
El 12 de abril de 2004, los policías pudieron escuchar la primera conversación con interés. Rabei Osman, desde Milán, habló por teléfono con su amigo Mourad Chabarou en Bélgica, al que conoció en 2002 durante su estancia Tarazona (Zaragoza). En la charla, «El Egipcio» se refirió a los «hermanos Sarhane y Fouad»...«Se han ido todos... Todo ese grupo está con Dios».
El 24 de mayo, en una conversación ambiental se escuchó cómo el ahora procesado dijo al palestino con el que convivía, Yahia Payuni: «El hilo de la operación de Madrid fue mío, ¿entiendes? Los trenes... Yo estaba preparado para ser mártir, pero ciertas circunstancias me lo impidieron. Esta operación requirió muchas lecciones y mucha paciencia a lo largo de dos años y medio. ¿Todos murieron? No, no, murieron cinco, que Alá les tenga en su misericordia, y ocho fueron encarcelados». El 17 de abril, Rabei Osman, desde su móvil, intentó ponerse en contacto con Fouad el Marabit Amghar, pero no recibió respuesta.
De las conversaciones ambientales destaca la del 5 de junio, en la que «El Egipcio» dice: «En mi opinión todos los países que apoyan a Estados Unidos terminarán como Aznar... Sé perfectamente que tras los hechos sucedidos en Atocha, todos, los árabes y los españoles, salieron a la calle y gritaban lemas llamando asesino a Aznar. Estoy inmensamente feliz de que haya caído el Gobierno del perro de Aznar. Quien apoye al perro tendrá solamente un terremoto, y Madrid ha sido la prueba. Madrid es una lección para Europa, que debe entender que debe alejarse de los estadounidenses. Zapatero, éste que ha llegado ahora, ha sido muy astuto, porque ha entendido enseguida el valor de los árabes y apenas entrar al Gobierno ha abierto un diálogo con marroquíes y árabes».
Texto de D. Martínez y N. Villanueva publicado por el diario ABC el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.
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El juicio arranca sin peticiones de nulidad por ninguna de las partes
MADRID. -«¿Conoce a Youseff Belhadj?».
- «Nunca».
- «Conoce a Hassan El Haski?»
- «Nunca».
- «¿Conoce a Serhane «El Tunecino»?».
- «Mi relación con Serhane era porque fue profesor mío de español en la mezquita de Estrecho. Yo era un alumno más en sus clases».
Las primeras respuestas del acusado al interrogatorio de su defensa se oyeron a primera hora de la tarde. Antes, por la mañana, el juicio había arrancado, como estaba previsto, sin que ningún abogado -ni de la defensa ni de la acusación- planteara cuestiones de nulidad, estrategia más que habitual de las partes en macroprocesos como éste.
La determinación del presidente del Tribunal, Javier Gómez Bermúdez, para evitar incidentes de este tipo dio sus frutos. El magistrado lo dejó claro en todo momento: «No caben en este procedimiento cuestiones previas. Las partes pueden hacer las alegaciones que crean conveniente por escrito ante la secretaría del Tribunal y en sus informes».
Intentó desvincularse
La vista, pues, arrancó y, con ella, la comparecencia de Rabei Osman. Su estrategia se centró en negar cualquier relación con los coprocesados, salvo en los casos en los que las pruebas de su relación son tan evidentes como la mantenida con Serhane «El Tunecino» o Fouad El Morabit. Todo su empeño durante el interrogatorio fue desvincularse de los que, como él, también son considerados ideólogos de la matanza de Madrid. Es el caso de Youssef Belhadj y Hassan El Haski, ambos miembros destacados del Grupo Islámico Combatiente Marroquí, organización a la que Rabei Osman estaría vinculado a través de Mourad Chabarou, uno de los interlocutores en las conversaciones telefónicas intervenidas.
También negó conocer al procesado Larbi Ben Sellam (el único acusado de inducción al suicidio), a quien, según las investigaciones policiales, dejó el testigo de la célula de Madrid al marcharse de España en febrero de 2003. Desde entonces hasta un año después, «El Egipcio» dijo que no tuvo contacto con ninguna de las personas que conoció en España, excepto con su mujer y con Chabarou (con quien trabajó en Tarazona). Con este último hablaba sólo, dijo, para contarle sus problemas matrimoniales. No obstante, en las grabaciones se escucha a Rabei Osman decir que «los hermanos Serhane y Fouad... se han ido todos. Todo ese grupo está con dios». Nada que ver con su mujer.
Por el contrario, sí admitió tener contacto con Fouad El Morabit, al que conoció en la mezquita de Estrecho. Como a veces Rabei Osman dormía en la calle, su amigo marroquí se ofrecía a lavarle «alguna ropa en la lavadora» y añadió que durante el tiempo que estuvo fuera de España intentó sin conseguirlo ponerse en contacto telefónico con él. También negó conocer la existencia del piso de la calle Virgen del Coro, donde muchos de los miembros de la célula islamista se reunían.
Afirmó que llegó a España desde Alemania porque tuvo conocimiento de que en 2001 había en España un proceso de regularización de inmigrantes y quiso aprovecharlo. Ese fue el único motivo por el que, dijo, eligió España.
Texto de D. Martínez y N. Villanueva publicado por el diario ABC el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.
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La impostura de El Egipcio
Uno de los supuestos cerebros del atentado negó en la sala su implicación pese a las pruebas grabadas
Madrid - Los dos extremos del dolor se sentaron ayer muy juntos, bajo el mismo techo. En la Casa de Campo de Madrid, los 29 acusados de participar en la matanza terrorista del 11-M siguieron la primera sesión del juicio desde una habitación de cristal blindado, a menos de un metro de los hijos y las madres de algunas de las 191 víctimas mortales.
Una mujer joven, que acariciaba el retrato de su padre muerto, se dirigió a uno de los acusados y le llamó asesino. Mediante gestos, Jamal Zougam, a quien algunos testigos vieron aquella terrible mañana en uno de los trenes que luego explotaron, le respondió con gestos que él no había sido, que no tuvo nada que ver.
La reacción del acusado, que en aquel momento de la mañana pareció espontánea, no fue sino un anticipo de la estrategia que luego adoptó uno de los principales acusados, Rabei Osman, Mohamed el Egipcio. Más incluso que por las pruebas obtenidas por las policías italiana y española, El Egipcio está acorralado por su propia voz. Dos meses después del atentado de Madrid, los micrófonos colocados en su casa de Milán grabaron con toda nitidez su voz diciéndole a un amigo: "La operación entera de Madrid fue idea mía. Mis queridos amigos cayeron mártires. Alá los tenga en su misericordia".
Y pese a su voz convertida en la peor acusación, El Egipcio lo negó ayer todo. Incluso fue más allá. Intentó legitimar su declaración de inocencia condenando los atentados. Este gesto, que puede sorprender en un país donde ni los asesinos ni los simpatizantes de ETA condenaron nunca sus crímenes, forma parte también de una estrategia. Imad Barakat, alias Abu Dahdah, juzgado y condenado el año pasado por ser el jefe de Al Qaeda en España, también rechazó repetidas veces durante el juicio el uso de la violencia. El Egipcio ofreció ayer otra pista de por dónde discurrirá el juicio.
Durante toda la mañana, se negó a abrir la boca. No quiso responder ni a las preguntas de la fiscal, Olga Sánchez, ni a las de los abogados de la acusación. Sólo por la tarde se pudo escuchar su voz, pero exclusivamente para responder a las preguntas pactadas con su abogado, Endika Zulueta. El relato que entre los dos fueron construyendo -pese al férreo marcaje del presidente del tribunal, que los interrumpió continuamente para que no se fuesen por las ramas- es el de un inocente emigrante que huyó de su país y atravesó Europa buscando "una situación socioeconómica mejor".
Sin embargo, El Egipcio es un viejo conocido de los policías españoles e italianos encargados de perseguir el terrorismo islamista. Los investigadores consideran probado que estuvo en la casa de Chinchón (Madrid) | | |
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