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17 de Febrero, 2007

Juicio 11-M: Editoriales (17 de febrero de 2007)

Por Narrador - 17 de Febrero, 2007, 10:00, Categoría: Opiniones

La fiscal pierde el primer 'round' ante uno de los acusados clave (Editorial de EL MUNDO)

Tres de los principales imputados declararon ayer en la segunda jornada del juicio del 11-M, que alcanzó momentos de extraordinario interés procesal.

El primero en comparecer fue el marroquí Youssef Belhadj, acusado de ser uno de los instigadores de la masacre y uno de los portavoces de Al Qaeda en Europa. Siguiendo la pauta marcada por El Egipcio, Belhadj se presentó como un islamista moderado, que rechaza la violencia y condena todo tipo de atentados. De entre los implicados, Belhadj sólo admitió conocer a Bouchar, con el que jugaba al fútbol e iba a la mezquita, y al prófugo Afallah, al que vio muy ocasionalmente.

Igual línea de defensa siguió Hassan Haski, al que se le acusa de ser uno de los líderes del Grupo Islámico Combatiente Marroquí y estar implicado en los atentados de Casablanca y Madrid. Haski afirmó que no sabe español, que no conoce a ninguno de los imputados por el 11-M y que no tiene ningún contacto con organizaciones islámicas radicales.

Las declaraciones de ambos -que sólo respondieron a las preguntas de su abogado- son poco creíbles en cuanto a su talante ideológico y sus conexiones pero corresponderá a la fiscal y a las acusaciones demostrar su culpabilidad con pruebas concretas que les vinculen al 11-M y no simplemente por su militancia islamista.

El testimonio de Jamal Zougam, el único al que el juez instructor acusa como autor material de los hechos, fue totalmente distinto, ya que aceptó responder a todas las preguntas con buenas dosis de seguridad y aplomo pese a que su comparecencia no estaba prevista para ayer. La imputación contra Zougam, al que se le piden 38.000 años de cárcel, se basa en dos elementos: fue identificado por cuatro testigos que le situaron en los trenes y las tarjetas de los teléfonos móviles supuestamente utilizados fueron vendidas en su tienda de Lavapiés.

En cuanto a lo segundo, Zougam explicó que fue su socio quien vendió esas tarjetas a unos desconocidos. Y en cuanto a lo primero, argumentó que fue identificado en una rueda de reconocimiento por tres testigos que habían visto previamente su fotografía en los periódicos. Zougam sacó partido a la contradicción de que el otro testigo le situó en el piso bajo del tren cuando la bomba fue colocada en el de arriba.

Zougam ratificó que en el momento de los atentados estaba durmiendo en su casa y afirmó que no tuvo contacto alguno con El Tunecino, El Chino, Lamari y el resto de los miembros del comando, a los que no conocía.

La versión de Zougam tiene sentido porque resulta muy difícil de creer que no huyera si él había colaborado en el atentado y había pistas que conducían directamente a su detención. Por el contrario, parece poco verosímil la tesis de la fiscal de que Zougam vendió las tarjetas al comando del que formaba parte. ¿No habría sido más lógico que el comando las comprara en otro lugar para no dejar una pista tan llamativa?

En su media hora escasa de interrogatorio, la fiscal no logró cazar a Zougam en contradicción o falsedad alguna ni consiguió desmontar su versión exculpatoria. Tratándose de uno de los principales acusados y habiendo esperado tres años para intentar acorralarle ante un tribunal, la intervención de Olga Sánchez no pudo resultar más deslucida. Ello no prejuzga nada, puesto que el juicio no ha hecho más que comenzar y pueden aparecer nuevas pruebas incriminatorias contra él o cualquiera de los acusados. Pero nadie que observara lo ocurrido ayer con un mínimo de ecuanimidad puede dejar de reconocer que la fiscal perdió rotundamente el esperado primer round.

Editorial publicado por el diario EL MUNDO el sábado 17 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Juicio 11-M: Opiniones (17 de febrero de 2007)

Por Narrador - 17 de Febrero, 2007, 9:30, Categoría: Opiniones

Dicen que el mejor escritor echa un borrón una vez. Algo así ha debido sucederle al gran Alfonso Ussía loando en su artículo un personaje tan lamentable, sectario y detestable como es Pilar Manjón. Nosotros, como siempre nos limitamos a ofrecerles la visión más plural de cuantas hay disponibles.


“Casa de Campo” por Raul del Pozo

En la Casa de Campo la temperatura es un par de grados inferior a la media de la de Madrid. En el primer día de juicio, las tanquetas de la Policía dejaron huellas en la escarcha y los helicópteros arquearon los álamos. Se vio a Pedro 'el Ermitaño' alejarse en el burro que montaba, y salieron a tomar el primer sol los lagartos desde las trincheras y los búnkeres. No se observaron brujas vaticinadoras, ni cuervos sangrientos; volaban los loros que un día se escaparon del zoo, y son tantos que en el Club de Campo los regalan, porque se han convertido en una plaga.

Las ardillas han desparecido, apenas quedan cuervos y loros. Insisto, no se han visto aquellas brujas que anunciaron que lo sublime es terrible, pero a mí me pareció, otra vez, como cuando estuve alguna vez en Moncloa, que la Casa de Campo es el bosque de Birnam que avanza sobre la Europa sin anhelos, sin sueños, sin escudo, ésa que alquila los seguratas a los americanos.

El bosque de castaños frescos, sauces y pinos tuvo un día rebecos y osos para que cazaran los reyes, hasta que la República dejó entrar en él a todos los ciudadanos. En estos días, otros son los dioses, otros son los cazadores, otros los cruzados. Han llegado unos combatientes que, camuflados con ramas de carrasca, lanzan llamadas a la yihad, y llegan por internet desde el Atlas al Himalaya. Nuestros soldados tienen que ser engañados con propaganda para enviarlos al frente; ellos se enrolan voluntariamente porque su religión es en sí misma nihilista, suicida. Ya una vez Umbral vio la Casa de Campo, «donde las putillas orinan su orina fresca y perfumada», Manzanares abajo, como una trinchera eterna. Las brujas aún no han hablado, ni han anunciado que hay en toda Europa un batallón con el objetivo de abreviar la agonía del continente, de España.

Dicen que el bosque de Birnam anunciaba la desintegración de Escocia y avisaba de que el crimen sigue siendo la esencia del poder, la comadrona de la Historia, como después dijo el barbudo. Las democracias ya no conocen el arte de la partera, o sea la mayéutica; a la violencia, en vez de díálogo, oponen retórica, propaganda, bombas. El complot no es oculto y la conspiración no es una paranoia. Los que vienen al asalto traen los planos del castillo. Todo lo han olvidado menos las naves de Mutamid, como muertos en sus fosas, cuando caían en el Guadalquivir los velos, porque las vírgenes no se cuidaban de cubrirse. Son mandangueros con armas químicas. Ellos y los de la boina, no nihilistas, terminan en el teatro, donde mueren Macbeth o Julio César para que se repita la escena, por los siglos de los siglos.

El terrorismo es teatro; no hay nada que se parezca más a una comedia que un juicio. Observen, si no, entre las tanquetas, como se acerca el bosque de encinas.

Publicado en diario EL MUNDO el sábado 17 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


“El acusado principal presenta batalla” por Victoria Prego

Ayer nos quedamos sin asistir al careo previsto entre la versión que el jueves había dado de sí mismo el hombre del callo en la frente, El Egipcio, y la grabación de las cintas en las que contaba a sus hermanos en el fanatismo que él era el padre y organizador de la matanza de Madrid. Tendremos que esperar hasta el día 26 para poder asistir al acontecimiento: son siete horas de conversaciones las que tiene grabadas la policía italiana y el abogado defensor debe conocer primero los fragmentos que van a ser sometidos a contraste. De modo que Rabei Osman se pasó la mañana de ayer dentro de la cabina en la que, por segundo día, se repitió una escena significativa: él se sienta solo. Todos los demás islamistas acusados se agrupan en los bancos de la habitación blindada dejando en torno a él lo que podría ser una especie de zona instintiva de respeto. Lo cual sugiere inevitablemente al observador que ahí se sienta un jefe y que ese jefe es muy consciente de su autoridad. Y, sin embargo, sentado solo en el canto del banco, con el cuerpo dirigido directamente hacia la silla de los declarantes, casi anhelante, el hombre del callo en la frente se bebió literalmente las palabras de los dos marroquíes de quienes dicen que ocupan con él los puestos de mando de la red del terror.

Al final, y puesto que tampoco ellos, Yusef Belhadj y Hasan Haski, quisieron responder a nadie más que a sus abogados, tuvimos que reconstruir sus vidas y andanzas siguiendo el ordenado hilo de las preguntas de la fiscal. Si todo lo que allí se dijo puede ser demostrado, esos dos cogotes son los de dos fanáticos dispuestos a negar hasta lo innegable -sus convicciones y su locura convertida en fe- porque ni siquiera el orgullo de pertenecer a ese ejército sangriento de Alá está por encima de su determinación para continuar su tarea de exterminio.

Entonces se produjo un quiebro. Dos quiebros en realidad. Y donde había habido silencio o frases apenas musitadas y devueltas luego con la asepsia y el titubeo propios de una traducción simultánea dificultosa, entraron las palabras en torrente. Declaraba Jamal Zougam, acusado de ser uno de los autores material de los crímenes de Atocha que, por primera vez en estas dos jornadas de juicio, sí quiso responder a la fiscal. Y llegó así el segundo quiebro porque, para sorpresa de algunos, el interrogatorio estructurado, sistemático e implacable que la fiscal había practicado con los tres acusados anteriores, perdió energía y densidad. Perdió hasta duración: fue la intervención más corta de Olga Sánchez, pero la más larga de un acusado en lo que llevamos de juicio. Zougam, dijo su defensor, no esperaba tener que declarar ayer por la mañana. Quién lo hubiera dicho. Con un español bien construido, apto para el matiz y también para las reservas, airado a veces y hasta sarcástico, este marroquí que es pieza esencial de la acusación porque es el único que queda vivo de los que Del Olmo consideró autores materiales del atentado, respondió sin aparentes contradicciones al interrogatorio de la fiscal y al de una parte de las acusaciones particulares. Preguntado en ocasiones por el presidente, Gómez Bermúdez, que le forzó a aclarar algunos puntos que él había dejado en nebulosa pero que son determinantes para reconstruir su papel en la tragedia, Zougam demostró que no va a defenderse únicamente con protestas de inocencia y que está dispuesto a no dejarse quebrar. Al término de su declaración, que continuará el lunes, su abogado le transmitió en silencio su clara satisfacción levantando ambos pulgares.

Publicado en diario EL MUNDO el sábado 17 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


“No interesa, y las víctimas son amorales” por Victor De la Serna

Los rostros, los gestos, las voces en vivo y en directo: tras las dos primeras jornadas del juicio del 11-M, ése es el impacto informativo más poderoso. Tres años de sombras, de sumergirse en agujeros negros y recoger piedrecitas de Pulgarcito, y ahora empezamos a salir de lo abstracto. Ahí estaba ayer ese Jamal Zougam, único inculpado por Del Olmo como autor material, con su buen castellano. Y sus negativas. Todos los hasta ahora fanáticos islamistas niegan serlo. El autosacrificio ritual, proclamando su fidelidad al profeta y su repudio de Occidente, será para los juicios del 11-S, no del 11-M...

Los editoriales de los principales periódicos continuaban ayer a vueltas con los explosivos. El País seguía despreciando el DNT: «Los datos sobre esa composición no cuestionan lo establecido en la instrucción sumarial de que fue Goma 2 Eco, procedente de la mina asturiana Conchita, lo que estalló en los trenes y en los otros escenarios de actuación terrorista». El fluctuante ABC, en cambio, ya no está tan seguro sobre esa Goma 2 Eco: «La aparición de nuevos rastros de explosivo ha podido empañar este arranque de la vista oral. También ha sido motivo, sin duda, para juzgar críticamente la instrucción sumarial, pero aun así lo importante es que también este capítulo esencial del atentado -los explosivos empleados- será aclarado por los peritos, en juicio oral y ante el tribunal sentenciador». ¿Ah, sí?

El País encontró, eso sí, a los malos de la película en la primera jornada: la gran mayoría de las víctimas del terrorismo. Como suena: es «procesalmente anómalo y moralmente escandaloso que dos de las acusaciones que ejercen la acción popular en representación de las víctimas -no la Asociación 11-M Afectados de Terrorismo- compartan estrategia con las defensas para debilitar los indicios de prueba acumulados por la instrucción contra quienes se sientan en el banquillo de los acusados. (...) Parece que buscan dar verosimilitud a las teorías conspiratorias empeñadas en buscar unos supuestos 'autores intelectuales' (o verdaderos culpables) diferentes de los que figuran en los casi 100.000 folios de la instrucción».

Pero como el 11-M fue una tragedia, no fue una noticia. A tan notable conclusión llega Soledad Gallego-Díaz en El País: «El 11-M no fue interesante y resulta ofensivo que algunos periodistas y políticos lo miren con esa mirada de dividendo». Tupido velo, mirada de reojo hacia el poco interesante juicio y a aceptar el veredicto con resignación democrática: toda la doctrina Prisa, resumida en una frase.

Curioso: La Razón no opina, pero sí, en sus páginas, Enrique López, portavoz del CGPJ, que reflexiona sobre esta hora de la verdad: «Coartadas morales, las mínimas, Madrid e Irak están muy lejos y deben seguir estándolo».

Publicado en diario EL MUNDO el sábado 17 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


“Cara a cara con el monstruo” por Luis del Pino

Ideólogos. Las declaraciones han ido hoy más rápido de lo esperado. Se ha acabado el interrogatorio de Yusef Belhadj y de Hasan Haski y se cierra con ello (a falta de interrogar a El Egipcio sobre sus conversaciones grabadas) la presentación de los presuntos autores intelectuales. No hemos podido enterarnos en qué se basa la fiscal para señalar a estos sujetos. No parecen ideólogos, ni líderes religiosos, sino más bien personas de escasa formación intelectual y doctrinal. Tampoco nos hemos enterado de cómo o cuándo organizaron los atentados: viajaban y hablaban por teléfono, sí, pero eso lo hacemos todos. Ellos niegan, como El Egipcio, su pertenencia a organizaciones terroristas. ¿Dónde están las imputaciones concretas? ¿Cuál es el relato de los hechos relativo a la preparación de la masacre? A Belhadj lo extraditaron desde Bélgica porque, según la Policía, era el encapuchado de la cinta de reivindicación del 13-M, pero las pruebas de voz demostraron que no era así.

Parquedad. Por fin hemos podido verle los ojos al monstruo, conocer en vivo la cara del único imputado a quien se acusa de colocar las bombas en los trenes. Y el espectáculo que hemos visto resulta poco comprensible para quien no haya seguido las investigaciones: la fiscal se ha limitado a hacerle un puñado de preguntas. ¿Eso era todo lo que doña Olga tenía que decirle a Jamal Zougam, el culpable oficial del 11-M? Pues qué decepción, ¿no? Claro que, bien mirado, ¿qué demonios le vas a preguntar a alguien cuyas huellas y ADN no aparecen en ningún lugar de la trama; a alguien del que no constan contactos con los restantes compañeros de banquillo; a alguien que lo que ha transmitido, prestándose a contestar en español a todas las preguntas, es que se trata de una persona normal a quien algunos decidieron, por algún motivo, asignar el ingrato papel de cabeza de turco? La sesión del lunes, en la que responderá a su abogado, promete.

Publicado en diario EL MUNDO el sábado 17 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


“Están entre nosotros” por David Gistau

Ese habitáculo en el que por momentos se propaga una chispa de jarana encendida por algunos acusados que se comportan como si estuvieran en el autobús de una despedida de soltero, indiferentes al rigor de su destino y a cualquier escándalo de la conciencia. Ese habitáculo en el cual Rafá Zouhier rotula mensajes merengosos que son como un S.O.S. arrojado al mar dentro de una botella. El cristal no era lo único que establecía una distancia terapéutica entre nosotros y ellos. También lo hacía el idioma. Ese árabe hirsuto, áspero como si cada palabra se despegara de un velcro, que evoca los «desiertos lejanos» y los vídeos montaraces de Al Qaeda, con el atrezo de un AK-47.

Como antes ocurrió con 'El Egipcio', la traducción simultánea nos hizo ajenos a Yusef Belhadj, el que impresionaba a sus sobrinos con hazañas afganas que acaso debían servir como modelo de iniciación, y a Hasan Haski, éste tan tenso durante el interrogatorio sin respuestas de la fiscal Olga Sánchez que para encauzar la cólera jugaba con la batería del traductor como con una PSP. Pudo haber desautorizado el concepto de yihad: eso habría convenido a la imagen calculada de hombre sencillo y familiar cuyo único paraíso anhelado no es el de las huríes, sino el de un permiso de trabajo y un coche en el garaje. Pero no lo hizo, y si ahora el abogado defensor le pregunta por qué le picó cuando le ayudaba a cruzar el río, podrá responderle lo mismo que el escorpión a la rana: «Es mi naturaleza». Es mi credo.

El idioma y la catadura lombrosiana nos hicieron lejanos a Belhadj y Haski. Pero Jamal Zougam, uno de los presuntos autores materiales que metieron la mano en un barril de sangre, que rozaron y miraron sin compadecerse a los que iban a morir reventados, se nos hizo cercano hasta el asco con un castellano algo chulapón y sobrado como el que se aprende en el barrio de Lavapiés que lo mismo le sirvió para ponerse altanero que para urdir tramas que le vincularían con el CNI. Es posible imaginarle hasta un banderín del Atleti en el locutorio, a éste que era de los nuestros por adopción y que en la mañana del 11-M debió de ser el único madrileño que al subirse al coche para ir al curro circuló con fluidez a través de un barrio colapsado por el martirio, sin reparar siquiera en que sus habitantes no buscaban dónde aparcar, sino que se subían la manga para dar su sangre: tremenda capacidad de abstracción.

Si en verdad, como dicen cuatro testigos, Zougam depositó en los trenes una de las mochilas mortíferas, resultaría que él encarna la perfección de los durmientes, de los que están entre nosotros y no en los vídeos del AK-47, integrados en apariencia hasta en el cafelito de media mañana, pero a la espera de que un correo electrónico o un susurro en la mezquita dé la orden. No siempre la convivencia y la prosperidad del negociete rebajan la tentación letal de los iluminados. A veces ocurre que la cercanía no hace sino alimentar aún más el deseo de «castigar a los incrédulos». En su propio barrio, y después de repararles los teléfonos.

Publicado en diario EL MUNDO el sábado 17 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


“Qué buenos que son” por José Antonio Vera

Estos presuntos terroristas del once-eme aparentan ser supereducados, no saben nada de nada y reniegan hasta de las fechorías de las que antes se jactaban        

Ciertamente, es muy injusta la vida. Se pasa uno todo el tiempo haciendo obras de caridad, y al final te ponen en un banquillo acusado de 191 asesinatos y 1.771 más en grado de tentativa. Viendo las imágenes de la declaración de El-egipcio en el juicio del once-eme, casi nos entran ganas de llorar. Vida dura la de este hombre, según su biografía. Hasta sufría de hemorroides. Con lo que viajaba, y lo molestas que resultan las hemorroides en los viajes. Tuvo la mala suerte de hacerse amigo en Alemania de Mohamed Atta, uno de los ejecutores del once-ese de Nueva York, pero eso no significa nada. Convivió en Madrid con El-tunecino del once-eme, pero eso tampoco. Se le instalaron en Milán micrófonos y cámaras en su apartamento y se le hicieron grabaciones en las que se jactaba de ser el cerebro de la matanza de Atocha, pero eso era una broma. Se le ocupó un papel con la anotación de la fecha «11-03-04» y las palabras «explosivo» y «mártir», pero era pura coincidencia. Le ves hablar y te quedas impresionado. Un tipo supereducado que pide disculpas al tribunal, a su presidente, a los presentes. Que condena los atentados de Madrid y de Estados Unidos y todos los demás atentados. Sólo le faltó hacer apología de la alianza de las civilizaciones. Aunque, claro, hablaba en árabe, y nosotros oímos lo que dice la traducción y no al individuo directamente. Igual resulta que el tío es un maleducado, pero que en árabe se acostumbra a hacer unas traducciones correctísimas. Y podría ser que le preguntaran, por ejemplo, «¿qué opina usted de este tribunal?», y él respondiera «son-todos-una-panda-de-cerdos», pero que la traducción automática dijera: «Son ustedes unos jueces estupendos y muy profesionales». Con lo que el personal se queda boquiabierto. Lógico. Sólo así se entendería que en las cintas que le grabó la policía italiana hablara fatal, con numerosos tacos y palabros, y aquí de forma exquisita. Sólo así se comprendería que un hombre tan pulcro le llamara «perro» a Aznar. Aunque puede que se tratara de un error, pues se podría referir a su compañero El-haski, que tiene nombre de can siberiano, y también está siendo injustamente tratado, como El-egipcio.

Hombre, a mí lo que me parece mal es que la fiscalía pida para cada uno de ellos 38.656 años de cárcel. Esto de pedir miles y miles de años para los terroristas no deja de ser una zarandaja, pues luego resulta que cumplen 21. No hay derecho a que pidan tantos miles de años para un tipo tan educado. Uno casi se conformaría con que pidieran cuarenta y que cumpliera cuarenta de verdad. Pero no, aquí vamos siempre de sobrados: cuarenta mil y que se pudra en la cárcel. Tres mil para De-juana, y va De-juana y cumple sólo 18. Aunque espero que en esta ocasión el tribunal no aplique la doctrina De-juana, que amenazó a seis personas con sus nombres y apellidos, pero sólo le condenan por una amenaza, que además no es de carácter terrorista. Que De-juana es un terrorista no lo discute nadie. Pero resulta que cuando amenaza y anuncia «más-sufrimiento» lo hace como ciudadano normal, con derecho a la libertad de expresión. Qué ingenuidad. Uno pensaba que a los terroristas se les tienen suspendidas todas las libertades, pero resulta que no. De Juana puede escribir en el «Gara» y amenazar a seis, y sólo le cae condena por amenazar a uno. Si el tribunal del once-eme hiciera lo mismo con cada uno de los acusados de la matanza, al egipcio habría que condenarlo por sólo un asesinato, no por 192 y 1.771 en grado de tentativa. Y eso sí que sería escandaloso. Pienso.

Pero es que la justicia tiene estas cosas. La Audiencia dice que los de Jarrai no son terroristas, y luego va el Supremo y dice que sí, que lo son. La Audiencia dice que las amenazas de De-juana son terroristas, y va rápidamente el Supremo y dice que no, que aunque De-juana es un terrorista al que le publican artículos por ser terrorista, sus amenazas no son terroristas, sino normales. Y Henri Parot sí que puede ser condenado por seguir perteneciendo a la banda, pero De-juana no, porque aunque pertenece es como si en realidad sólo hubiera pertenecido, pues ya fue condenado por ello (como Parot, por cierto) y ahora está en huelga de hambre, el pobre. Ah, acabáramos. Es que De-juana tiene hambre porque no le gusta la comida que le ponen y por eso le han hecho unas fotos con las manos atadas «clamando por la paz». No sé qué habrá hecho De-juana para merecer tanto sufrimiento e injusticia. Desde luego no será por haber matado a 25. Por eso ya pagó 18, que son una barbaridad. Matas a 25 y cumples 18, aunque te condenaron a 3.000. Amenazas a seis, pero te condenan por una amenaza, pese a que no te has arrepentido de matar ni de ser terrorista ni te piensas arrepentir ni de los asesinatos ni de las amenazas terroristas.

Por lo menos El-egipcio tiene el detalle de renegar del terrorismo y de condenar los atentados. Qué bueno que es. Qué buenos que son. Al final va a resultar que los malos somos los ciudadanos corrientes, los que les acusan, los que les graban las conversaciones en las que se jactan de sus fechorías. Los malos van a ser los que salen a la calle clamando contra el terrorismo. Los que se manifiestan con visones. A Pepiño-blanco lo que le preocupan de verdad son los visones. Más que el hecho de que pueda quedar en libertad un terrorista como De-juana, lo que le subleva es que haya gente que tenga visones. Ésos sí que son los malos de verdad. Parece.

Publicado en diario LA RAZON el sábado 17 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


“La mejor Manjón” por Alfonso Ussía

Detuvo con fijeza su mirada en la de todos los acusados, que no se atrevieron a enfrentarse al dolor valiente de una mujer

He estado muchas veces en desacuerdo con las palabras y actitudes de Pilar Manjón, y con dolor las he criticado. Me estremeció su serenidad y tristeza el día que compareció en el Congreso ante la Comisión de Investigación del atentado del 11 de marzo de 2004, en el que perdió a un hijo. Más tarde derivó a otros rumbos, más políticos y sectarios, se enfrentó a otras asociaciones de víctimas del terrorismo y no estuvo oportuna ni afortunada. Su figura, a la que admiré, me llenó de perplejidad. Con el tiempo ha ganado en experiencia y prudencia, y poco a poco ha ido adaptándose a su auténtico cometido, que no es otro que presidir a un grupo, el más numeroso, de víctimas de aquel terrible atentado, de aquella salvajada perpetrada en Madrid por un grupo de terroristas árabes que no se sabe de dónde vienen, con la ayuda de una trama de asturianos desalmados y con una infraestructura y ayuda exterior tan firme como sospechosa. La mayor parte de los asesinos son marroquíes, y con esto no pretendo acusar a nadie, aunque me lo pida el cuerpo.

El pasado jueves, después de tres años de una calamitosa instrucción del juez Del Olmo, se inició el juicio, que me atrevo a aventurar, nos brindará sorpresas. Tiempo al tiempo. Pero no es el asunto que hoy me anima a escribir. Lo que hoy me importa es la sombra negra y alargada de Pilar Manjón, que ha vuelto a ser un junco dignísimo. Detuvo con fijeza su mirada en la de todos los acusados. Casi todos ellos resignaron las suyas y no se atrevieron a enfrentarse al dolor valiente de una mujer. Dedujo, y así lo dijo, que los probables asesinos de casi doscientas personas inocentes eran unos cobardes. Se enfrentó a los canallas que planificaron con la mayor frialdad la masacre. No sólo a los que se amparan en sus fanatismos religiosos, sino a los que proporcionaron los explosivos a quienes se disponían a asesinar a doscientos compatriotas, y mutilar y herir, física y anímicamente, a dos mil inocentes más. Llegó a la Sala especial de la Audiencia Nacional, fuerte, segura, firme y decidida. La mejor versión de Pilar Manjón. Y terminada la primera sesión del que será el juicio más importante y sorprendente de cuantos se han celebrado en España hasta ahora, abandonó el lugar con la tristeza escondida, el dolor calmado y una dignidad admirable. Me atrevo a intuir que el tiempo y la experiencia han matizado los impulsos sectarios de esta mujer destrozada por el terrorismo. Y que ahora comprende mejor a otras madres que padecieron con anterioridad su tragedia por el terrorismo de la ETA y que no encontraron en Pilar Manjón un pleno entendimiento. En apariencia, esta mujer ha roto con sus pasadas fobias y ha recuperado la admiración general que perdió por una cadena de reacciones desafortunadas. El respeto no lo ha perdido nunca, porque su tragedia personal, como la de todas las madres que han llorado a un hijo por el salvajismo terrorista, sobrevuela los criterios y opiniones puntuales.

Me gustó Pilar Manjón, y se lo escribo. Ética y estética. El resultado no puede ser otro que la belleza. Fue valiente, fue dura, fue firme y fue guapa. Volvió a ser la Pilar Manjón que se metió en el corazón de todos los justos - políticas aparte - aquella lejana mañana en el Congreso. Eso no lo entenderán jamás los asesinos. Que una mujer se supere de guapa para asistir al juicio de los criminales que mataron a su hijo. Buena Pilar Manjón.

Publicado en diario LA RAZON el sábado 17 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


  

“Déjà vu” por Eduardo San Martín

Desde el jueves, veintinueve reos se sientan frente a sus jueces. Al fin. Un tortuoso camino, plagado de socavones y barrido por el fuego graneado de los francotiradores de siempre, concluye finalmente donde deben acabar barbaridades como la matanza de los trenes de marzo, con los presuntos responsables sentados en el banquillo. El Estado de Derecho toma aliento y respira hondo. Con la sentencia, las víctimas habrán obtenido una reparación, simbólica pero imprescindible, y nosotros, los demás ciudadanos de buena pasta, habremos afianzado nuestra fe en las instituciones, ésa que les ha sido negada durante todo este tiempo por quienes no albergan otras preocupaciones que la bolsa propia y las vidas ajenas.

No todo habrá terminado, sin embargo. Se cierra una página, pero quedan muchas más por delante. Para unos pocos, porque la sentencia no clausurará ninguna sospecha previa, ningún relato fantástico edificado sobre los deseos y el resentimiento, y no sobre los hechos. Buscarán en los pliegues del fallo judicial recovecos en los que sustentar sus esperpentos. De hecho, ya han preparado el terreno con fuego preventivo a fin de deslegitimar la sentencia futura si ésta no se ajustara a sus designios. Para los demás, porque este juicio, por desgracia, no es el epílogo de una amenaza, sino, muy probablemente, el preámbulo de horrores venideros. Sobre todo si seguimos discutiendo sobre el sexo de vete tú a saber qué explosivos y no ponemos inmediatamente manos a la obra para conjurar el desafío de un yihadismo terrorista que incuba sus serpientes en nuestros barrios y ciudades y que acecha, desde el exterior, a escasos kilómetros de nuestras fronteras.

Noticias alarmantes ocupan un espacio raquítico (nostra culpa) en los periódicos nacionales, volcados con frecuencia en mil peripecias circulares menos amenazantes. Al Qaida ya tiene franquicia en el norte de África: son los antiguos salafistas argelinos, que han extendido sus redes por toda la región. Sólo en los últimos días, ha habido combates en Túnez, detenciones en Marruecos de células prontas para atentar. En Argelia, un múltiple atentado contra comisarías de Policía disparaba las alarmas. Parecía como si una página del presente argelino se hubiera plegado hacia atrás para encontrar en el pasado una situación simétrica, formando de esa manera un bucle turbador. Un déjà vu inquietante.

Cuenta el periodista francés Yves Courrire en su monumental «La Guerre d´Algerie», que devoré en mis años de formación gracias de la generosidad del colega Enrique Vázquez, cómo se inició en 1954 la aventura de unos jóvenes nacionalistas, veteranos de la guerra de Indochina en las filas francesas, a quienes la figura emergente de Nasser había devuelto el orgullo de ser árabes. Fue un día de Todos los Santos. Y, ¿saben cómo? Con la colocación de bombas en comisarías de Policía de la Kabilia bereber. Exactamente como el martes pasado. Esta vez habrán sido otros jóvenes, no menos temerarios que los de hace medio siglo, captados para el yihadismo por veteranos de otra guerra, la de Afganistán, que han encontrado en la figura de Bin Laden el símbolo de un nuevo orgullo musulmán en guerra total contra el imperio de mal y sus cómplices. La guerra de Argelia concluyó ocho años más tarde con la independencia del país, a pesar de que las guerrillas del FNL habían sido derrotadas militarmente muy pronto. Pudo más el terror, hostigamientos de desgaste en las fronteras y la derrota psicológica del bando francés.

Recemos para que los paralelismos acaben en los sucesos de esta semana. Pero la desesperante desidia con la que las sociedades europeas se enfrentan a una amenaza permanente (en el Reino Unido se han producido al menos otros dos intentos de matanzas múltiples después de los atentados de Londres de julio de 2005) recuerda algo a la serena placidez con la que los colonos franceses de varias generaciones afrontaban el futuro en un país que consideraban suyo. Déjà vu.

Publicado en diario ABC el sábado 17 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

  


   

“¿De qué ríe Zougam?” por Germán Yanke

Los interrogatorios son tediosos. Unos se niegan a responder a la fiscal y a las acusaciones y sólo sueltan su retahíla previamente preparada pos sus abogados. El otro, Jamal Zougam, acusado como autor material, lo niega todo. Unos no estaban en España, no conocen a nadie, no han hablado con nadie, son musulmanes «normales» y condenan los atentados. El otro estaba durmiendo y, por no saber, no sabe bien ni cómo se enteró del atentado ni de si eludió o no el tráfico imposible de aquella jornada.

Zougam, además, se ríe. No parece nerviosismo, sino ese mecanismo un tanto chulesco para tratar de hacer ver que algunas preguntas son contradictorias, o que no van con él, que dormía hasta la diez de la mañana, como todo trabajador de un locutorio. Se trata de un trabajador con habilidades peculiares: mira las tripas de un móvil y sabe si se puede arreglar aunque no tenga ni idea de cómo. Pero la risa, inoportuna, es para quitarse de en medio, que es lo que todos los interrogados hasta ahora han intentado con la impostura propia de la mayoría de los acusados en los juicios.

Es el tiempo del Derecho, como dijo el juez Gómez Bermúdez al comienzo de la vista. Y, ya se sabe, el tiempo del Derecho es el de los procedimientos. Fuera de la sala no son obligatorios y ya hay quien nada más empezar se pregunta si «El Egipcio», tan pausado y modoso el primer día, es un peligroso líder islamista. Acabáramos. Va a resultar que a este hombre le condenaron en Italia por reclutar terroristas para la «guerra santa» con el objetivo de enmarañar las cosas y que no nos preguntáramos qué tiene que ver ETA en el atentado. Fuera de la sala vamos a escuchar cosas más que sorprendentes. Hasta quizá algunas expliquen la risa de Zougam.

Publicado en diario ABC el sábado 17 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

   


  

“Interrogatorios a la carta” por Jesús Zarzalejos

Las dos primeras sesiones del juicio oral por el atentado del 11-M han mostrado la táctica común de los tres acusados como inductores (Rabei Osman El Sayed «El Egipcio», Youssef Belhadj y El Haski), consistente en responder sólo a las preguntas de sus letrados. Estos interrogatorios «a la carta» están amparados por el derecho del acusado a guardar silencio y a contestar a quien estime oportuno. En estos casos, las respuestas tienen un valor probatorio muy condicionado por la falta de espontaneidad en el acusado, quien elude enfrentarse a los interrogatorios cruzados del resto de abogados y de la Fiscalía. Aunque la finalidad de esta táctica sea la de ofrecer una versión limpia, coherente y sin riesgos de contradicción, la lectura de la declaración sumarial del procesado permite al Tribunal contrastar una con otra para decidir, en conciencia, en cuál de ellas se ha dicho la verdad o lo más próximo a la verdad. Por otro lado, los interrogatorios hechos a los tres inductores tenían la clara finalidad de dar una apariencia de normalidad a la vida cotidiana de cada uno de ellos en el tiempo anterior y posterior al atentado. La autoría por inducción, en los casos de terrorismo integrista, se construye habitualmente sobre la atribución a los actos del sospechoso de una finalidad de proselitismo tendente a crear en otros la voluntad de cometer el atentado. Tales actos son, en la mayoría de las veces, de apariencia lícita, como reuniones en una mezquita, viajes al extranjero, envíos de dinero y otros similares. La dificultad probatoria se sitúa en la traducción de estos hechos de apariencia inocua en actos de inducción a la perpetración de actos terroristas.

Entre los medios de prueba más eficaces para la investigación de un atentado, particularmente de sus inductores, se encuentran los informes de «inteligencia policial». A medio camino entre la prueba testifical y la pericial, estos informes se están haciendo frecuentes en los juicios contra toda modalidad de delincuencia organizada. Reflejan el análisis de investigadores policiales, expertos en la materia, bien sobre la organización criminal investigada, bien sobre el sospechoso en particular, ubicándolo en la estructura interna de la banda, identificando sus funciones y concretando su participación en el delito. Ofrecen una interpretación de conductas, individuales o colectivas, a partir de su conocimiento y experiencia profesionales. Más que una prueba directa de los hechos que se juzgan, los informes de inteligencia policial suelen servir como criterios autorizados a disposición del Tribunal para la interpretación de esos hechos.

Cuando empiecen a declarar los investigadores policiales del 11-M, sin duda se contrastarán sus manifestaciones con las declaraciones autoexculpatorias de los procesados y el juicio ofrecerá una visión mucho más amplia del atentado.

Publicado en diario ABC el sábado 17 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

  


   

“La otra conspiración” por Edurne Uriarte

Además de conspiración de derechas, el 11-M tiene su conspiración de izquierdas. Lo que ocurre es que la segunda ha alcanzado un estatus superior. Por una mera cuestión de número. Está tan extendida entre los suyos que la confunden con la verdad mientras que la primera no ha conseguido pasar de mera conspiración. Una pretende encontrar sus culpables entre ETA, la policía, los servicios secretos y el PSOE, y la otra, entre Aznar, Bush y el resto del PP y de la derecha mundial, incluidos Tony Blair y socialistas de su especie.

A los de la conspiración progresista tampoco les parecen demasiado relevantes los 29 acusados sentados en el banquillo. Su responsable final y gran inspirador está en otro lugar, en el PP, concretamente, en la presidencia de FAES. «Yo también quiero saber la verdad», proclamaba esta semana una oyente de Punto Radio. «Quiero que el juicio demuestre que el responsable del 11-M fue Aznar por haber ido a la guerra de Irak». No mencionó al otro culpable, Bush, pero no fue necesario ese esfuerzo suplementario. Había sido perfectamente establecida aquel aciago 13-M en el Queremos Saber la Verdad de Rubalcaba y en las manifestaciones asociadas, antes, durante y después.

Zapatero ha sido algo más indirecto y sofisticado en su atribución de responsabilidades. En un estilo más Noam Chomsky o Michael Moore, que son al ensayismo político o al cine lo que Zapatero a la política, acusó el domingo a Aznar de estar en el origen del odio que mata en Irak. Es decir, que ha inoculado a los suníes su rechazo a la democratización y su amor por Hussein, que FAES diseñó el fanatismo étnico de éstos y de los chíies y que los atentados de Al Qaeda en Bagdad son una respuesta a la guerra. Como el 11-M.

Un intelectual cercano a la conspiración progresista establecía esta semana que el juicio del 11-M demuestra que es posible combatir el terrorismo islámico sin guerras. Consecuentemente, se fueron de Irak, pues el problema no está en los socios de los 29 acusados que asesinan allí, sino en la auténtica verdad del 11-M: Bush y Aznar.

Publicado en diario ABC el sábado 17 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

  


  

“La condena, truco del almendruco” por Ernesto Ekaizer

  

Ya son tres los acusados que sólo han respondido a las preguntas de sus abogados: Rabei Osman, Youssef Belhadj y Hassan El Haski. El cuarto, Jamal Zougam, es el primero que ha prestado declaración ante la fiscal y las acusaciones.

El Haski reaccionó ofendido por lo que llamó la "película" del medicamento contra las cucarachas y ETA

El patrón seguido en las cuatro declaraciones ha sido diseñado durante el juicio de la célula de Al Qaeda que condenó a Abu Dahdah y otros 17 acusados el 26 de septiembre de 2005.

La yihad, muy lejos de ser el terrorismo islamista radical, es esfuerzo. "En el Corán hay 420 párrafos donde se pronuncia la palabra yihad. Lingüísticamente, todos lo sabemos, es hacer esfuerzo... Mi concepto de yihad es defensa. Se hace con fuerza, con armas, con todo. Aunque defiendes no puedes matar niños y mujeres. Hay que defender, pero sin llegar a ese límite...", explicó Abu Dahdah. Y durante su último turno de palabra, condenó los atentados del 11-M, calificándolos de asesinatos. También dijo: "No hay célula española de Al Qaeda".

Siguiendo los pasos de Rabei Osman, los tres acusados condenaron ayer los atentados por los que están sentados en el banquillo. De la manera sumaria con que despachan el tema parece una fórmula. También calificaron la yihad como esfuerzo.

El primero en declarar ante su letrado fue Youssef Belhadj, quien negó todos los cargos y relaciones que se le imputan. Este hombre, quien según la fiscal Olga Sánchez es el personaje encapuchado que reivindicó el atentado del 11-M en el célebre vídeo, tiene testimonios en contra: el de su sobrino Mohamed Moussaten, procesado y también en el banquillo.

Belhadj explicó ayer a preguntas de su letrado que tenía una buena relación con sus sobrinos. Éstos declararon que él era miembro de Al Qaeda y que les adoctrinó en Bélgica para su causa. El acusado explica así esas declaraciones:

-Le amenazaron con que le iba a llevar a Marruecos, insultaron incluso a su madre. Si yo estuviera en su lugar, con 30 años, también hubiera actuado así.

En la sala, a espaldas de Belhadj, que está declarando ante el micrófono, se puede ver un rostro muy joven. Sus ojos transmiten miedo. Es Mohamed Moussaten. No está en el habitáculo de cristal sino en el lugar habilitado para los otros acusados, que gozan de libertad provisional.

El problema con lo que ha explicado Belhadj es que su sobrino Mohamed no sólo ha cantado ante la policía: ha mantenido su declaración ante el juez. Puede cambiarla, claro. No sería la primera vez que ocurre. Pero hay otras pruebas en la recámara de la fiscal.

En 2001, Belhadj se reunió en la mezquita de Leganés con sus sobrinos Brahim y Mohamed Moussaten, Abdelmajid Bouchar, Mohamed Afalah [huido y aparentemente muerto en Irak] y con su hermano Mimoun Belhadj -preso en Marruecos- para debatir sobre la yihad -el esfuerzo, como definió esta palabra ayer el acusado- y los encuentros se repitieron a finales de 2003. Afalah, hombre estrechamente vinculado a uno de los dirigentes que se suicidaron en Leganés, Allekema Lamari, visitó la residencia de Belhadj en Place de la Duchesse, 4, Bruselas, Bélgica, por esas fechas. Y en octubre de 2003, Abu Dujan Al Afgani o Abu Dujana, como se le conocía, cursó las instrucciones a Madrid para organizar el atentado el 11 de marzo de 2003. En febrero, viajó a Madrid, se reunió con la célula para repasar los detalles. El 19 de marzo fue detenido en Bélgica. En la memoria de la tarjeta SIM instalada en un terminal telefónico estaban entre otros los nombres de Abu Dujana.

El otro duro que ayer declaró fue Hassan El Haski, quizá hubo algo de verdad en lo que dijo. Fue cuando reaccionó ofendido por lo que llamó "la película" del medicamento contra las cucarachas y ETA -el caso del ácido bórico-. "Sí, una relación con ellos [los etarras] en el cielo". La frase es inquietante. La confusión entre ETA y terrorismo islámico le ha irritado.

Publicado en diario EL PAIS el sábado 17 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

  


  

“Dos matanzas de Atocha” por Antonio Elorza

  

El azar ha dispuesto que el comienzo del juicio contra los presuntos responsables del atentado del 11-M coincida prácticamente en el tiempo con el treinta aniversario de otra matanza, el asesinato de un grupo de abogados laboralistas por unos pistoleros de extrema derecha. Muy pocos metros separan la estación ferroviaria en la cual tuvo lugar la principal voladura de trenes por el comando islamista, del despacho de la calle Atocha, creo recordar que en el número 55, donde fueron fríamente ejecutados en su mayoría los jóvenes letrados allí reunidos. En ambos casos, grandes manifestaciones ciudadanas pusieron de relieve la derrota política del terror. Y también en ambos casos el episodio se constituye en momento decisivo para la historia de nuestra democracia.

La primera matanza de Atocha, de fines de enero de 1977, vino a decantar la trayectoria insegura de los primeros meses de posfranquismo hacia una resuelta orientación democrática, dirigida por Adolfo Suárez. Todo el mundo sabía que los franquistas duros no se habían desarmado y que la piedra de toque para una verdadera democracia era la legalización del Partido Comunista. Posiblemente pensaron los primeros que un asesinato ejemplarizante, seguido de una respuesta violenta a cargo del PCE, obligaría al Gobierno a reponer el patrón represivo a que se atuvo el régimen desde la Guerra Civil. Sucedió todo lo contrario. El sector ultra del franquismo dejó ver su brutalidad, y también su falta de cohesión. Las camadas negras, descritas en el filme de Manolo Gutiérrez Aragón, podrían causar más muertos, pero carecían de futuro político. Paralelamente, la impresionante respuesta de masas en homenaje a los asesinados, bajo control del PCE, mostró que sin este partido no podía haber democracia y que además el Partido sería una fuerza de apoyo fundamental para construirla. Con el respaldo sin fisuras de la ciudadanía, la vía hacia una democracia auténtica quedaba abierta.

En los tres años transcurridos desde el 11-M, muchos elementos favorecen la impresión de que también en el nuevo episodio la muerte perdió la partida en el plano político. Ciertamente, el resultado cuantitativo de las elecciones generales del día 14 se vio modificado sensiblemente por el impacto, no del atentado, sino de la apuesta del Gobierno de Aznar por imponer una versión de los hechos que le hubiera dado una clara victoria. Los ciudadanos, no el PSOE, se lo hicieron pagar en las urnas, si bien no cabe olvidar que aun cuando el PP hubiese logrado una mínima ventaja sin 11-M, formar gobierno iba a ser para Rajoy misión casi imposible. Fuera de eso, los datos positivos se acumulan. La respuesta ciudadana, de nuevo impresionante, prolongada más allá de la gran manifestación, supo conjugar el rechazo del terror con la exclusión de todo acto xenófobo contra el colectivo del que procedían los asesinos, a pesar del sustrato existente de maurofobia. Nada parecido a la reacción habida en Holanda tras el asesinato ritual de Van Gogh: entonces y ahora, la islamofobia está presente entre nosotros a modo de espantajo exhibido por simpatizantes del islamismo y teólogos seudo-progres apuntados a la Alianza de Civilizaciones. Y sobre todo, siempre en el marco del Estado de derecho, la respuesta española al 11-M constituye la antítesis al método Bush de convertir el antiterrorismo en violación sistemática de los derechos humanos, por añadidura con paupérrimos resultados. Aquí no hubo ningún Guantánamo y ahí tenemos sentados en el banquillo a los posibles integrantes del grupo de acción terrorista del 11-M. Faltan, lógicamente, cabos por atar. Después de la pérdida de Afganistán, Al-Qaeda tuvo que adoptar una forma de organización descentralizada, con mínimas conexiones entre los comandos actuantes y los núcleos de dirección. Y eso repercute tanto sobre la eficacia de la estrategia como sobre las posibilidades de reconstruir por entero la trama del terror.

De los imputados musulmanes, poco cabe esperar en el juicio. Su creencia les protege y les impone la taqiyya, el encubrimiento. El único lado oscuro en este episodio corresponde al mantenimiento de una estrategia de intoxicación, desde el PP y sus medios, inspirada por un puro y duro sentimiento de revancha, fracturando la conciencia ciudadana.

Publicado en diario EL PAIS el sábado 17 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

  


“Dies horribilis” por Rafael Domingo

Imposible olvidar la masacre de Madrid. Imposible dejar de escuchar los gritos de dolor y el ulular de las sirenas que como dagas sangrantes rasgaron el alma de todos los españoles. Imposible ocultar tras el tenue velo de la política una verdad horrenda que hasta hoy nos atenaza: el terrorismo —en cualquiera de sus formas— es una lacra maldita que atormenta la democracia española.  

Mientras contemplaba, desde un avión, el amanecer madrileño aquel 11 de marzo de 2003, no imaginé que, en tierra, se desataba el infierno. Es increíble cómo un grupúsculo de asesinos puede, en un minuto, cambiar la vida de todo un país. Aunque en este vil atentado hayan perecido hijas, esposos, hermanas o amigos, en el fondo, también nuestra inocencia fue sepultada bajo los escombros de una política plagada de ingenuidad e idealismo. Sí, porque, aunque nos duela, si algo falla en esta piel de toro es el ansia irrefrenable de venganza y utopía, de trivializar los tópicos más supremos convirtiéndolos en carne de cañón del debate mediático. Por eso, es preciso ser muy cuidadosos con la memoria de las víctimas de Atocha. Que nadie profane, con sucias manos, sus nobles sepulturas.  

España no volverá a ser la misma. El 11-M hirió su corazón. Tardaremos en recuperar el sano latido de la convivencia pacífica. Corresponde a los jueces hurgar en la herida hasta topar con la bala del odio. Sólo así la arrancaremos, aunque duela. Tenemos derecho a saber la verdad, toda la verdad, sin tapujos ni componendas. Que callen los políticos, que enmudezcan los medios. Que hable, por fin, la justicia.  

Publicado en diario LA GACETA DE LOS NEGOCIOS el sábado 17 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Juicio 11-M: Magistrados y Fisclaes (17 de Febrero de 2007)

Por Narrador - 17 de Febrero, 2007, 9:00, Categoría: Magistrados y Fiscales

Un juez contra molinos de viento

Gómez Bermúdez, un hombre sosegado amante de El Quijote y la música clásica, deja al descubierto su fuerte carácter. Horas después de reprender a los intérpretes de árabe pide disculpas

Madrid - Javier Gómez Bermúdez, malagueño, 45 años, preside el segundo macrojuicio que celebra la Audiencia Nacional por hechos relacionados con el terrorismo islámico. El año pasado la vista contra la considerada célula española de Al Qaida; y ahora el del mayor atentado terrorista perpetrado no sólo en España, sino en Europa. Ya en la primera sesión dejó la impronta de su fuerte carácter y firmeza, «que no autoritarismo», dicen quienes conviven con él habitualmente. No permitió a los letrados plantear ninguna cuestión previa, cortó de raíz todo intento de demorar el inicio de las declaraciones, y no dudó en reprender a los intérpretes de árabe porque «no estaban finos» en su labor. Y a los diez minutos, ya estaban rindiendo cuentas en su despacho.

Si en esa primera sesión dejó su sello de carácter y firmeza, ayer también mostró que no le duelen prendas por disculparse cuando se equivoca. Y así lo hizo, delante de todos los que acudían a la vista, con Endika Zulueta, abogado de Rabei Osman, «Mohamed El Egipcio»: «Disculpas por el comportamiento que pude tener... Cuando crea que he tenido un exceso haré esto siempre al inicio de la sesión». Una actitud de un presidente de Tribunal que es algo más que un gesto, quizás porque se pueden contar con las dedos de una mano las veces que ha podido ocurrir algo similar en unos estrados de Justicia. Desde que llegó en diciembre de 1999 a la Audiencia Nacional, ha ido progresivamente adquiriendo un mayor protagonismo, hasta llegar a presidir la Sala Penal. Se opuso a la concesión del tercer grado al etarra «arrepentido» Soares Gamboa y mantiene una doctrina de firmeza en todo lo que se refiere a la progresión penitenciaria de los terroristas.

Madrugador por costumbre, antes de acudir a su trabajo tiene una cita casi obligatoria: una hora de gimnasio, al que acude en compañía de su mujer, para mantenerse en forma y rendir luego en las pistas de tenis y paddel.

Pero detrás de su toga se esconde una persona profundamente melómana, apasionada por la música clásica y la ópera, abonado al Auditorio Nacional y al Palacio Real. «Wotzeck», de Alban Berg, ha sido la última que ha presenciado, y «La Boheme» es su referencia en este apartado.

Con la música como excusa, todos los años suele perderse unos días en la que considera su ciudad preferida: Budapest. Y antes o después, visita también casi obligada a Viena, para acudir a uno de sus famosos conciertos.

Junto con la música, la lectura ocupa también importantes ratos de su ocio, alternando ensayos jurídicos (últimamente priman los relacionados con islamismo y terrorismo) con obras más de «relax». Una novela policiaca centra ahora su interés literario.

Pero si tiene algún referente en este apartado es El Quijote, del que colecciona ediciones. De hecho, se tiene impuesta como «obligación», leerlo una vez al año. Comenzó hace más de diez y así sigue.

Miembro de la Asociación Profesional de la Magistratura, sus compañeros le definen como un juez «vocacional, amante de su trabajo, honesto y obediente con la Ley». Lo que parece que no deja dudas es que tiene un sello muy personal.

Una información de F. Velasco publicada por el diario LA RAZON el sábado 17 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


  

El presidente pide disculpas

Madrid - El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, sorprendió ayer a propios y extraños al pedir públicamente disculpas al abogado de El Egipcio, al que en la primera jornada había machacado en el interrogatorio de su cliente. Gómez Bermúdez estaba muy enfadado por una sesión inaugural cargada de problemas -retraso en un traslado desde prisión, dificultades con la traducción simultánea y rumores de peticiones de suspensión por parte de determinados letrados- y la pagó con Zulueta.

Esa misma tarde, acabada la sesión, el presidente del tribunal, nobleza obliga, recabó de los periodistas acreditados para el juicio el teléfono de Zulueta y le llamó para disculparse personalmente.

Ayer, en un caso insólito en los tribunales españoles, Gómez Bermúdez lo reconoció al inicio de la sesión: "Pido públicamente disculpas al señor Zulueta por algunas expresiones que pude tener ayer y que considero que son inconvenientes y que no eran necesarias, atendiendo sobre todo a la corrección, buen hacer y el buen trabajo que está haciendo".

La gallardía de Gómez Bermúdez fue bien recibida por los abogados, que se temían un juicio de gladiadores pleno de protestas.

Los periodistas habituales de la Audiencia Nacional conocen bien la técnica del palo y la zanahoria con la que se adorna Gómez Bermúdez. Es un estilo.

Si alguien pensó que éste se había ablandado, le sacó de su error en el acto. De la manera más agria cortó un atisbo de risa de Jamal Zougam, cercenó de raíz el intento de su abogado, José Abascal, de interrumpir a la fiscal y fulminó al propio Zougam cuando respondió con un sarcasmo. "Las impertinencias, se las guarda", espetó.

Texto de José Yoldi y Jorge A. Rodríguez publicado por el diario EL PAIS el sábado 17 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

  

Juicio 11-M: Las Victimas (17 de Febrero de 2007)

Por Narrador - 17 de Febrero, 2007, 8:00, Categoría: Victimas

  

«Quería decirles a la cara que mataron a mi bebé antes de nacer»

MADRID. Aprovechando el primer receso de la sesión de la mañana, Adeniria esperó a que la sala de vistas quedara casi vacía para acercarse a la «pecera» blindada en la que están parte de los acusados. Cuando consiguió atraer su atención, juntó los puños y los movió para indicarles que su deseo es estrangularlos: «Necesitaba verles las caras, decirles a la cara que mataron a mi bebé antes de nacer», dijo.

Su gesto no se quedó sin respuesta. Rafa Zouhier le dijo que «no» con los dedos y, tras aproximarse a ella, pegó al cristal un papel que ya tenía preparado por si algo así sucedía, el mismo que el día anterior mostró a Pilar Manjón. En él podía leerse la siguiente frase: «Pobres víctimas». La reacción de Adeniria fue de absoluta indiferencia: «No he sentido nada, sufrí tanto que ya no puedo sufrir más. Pero les veo a todos caras de terroristas, ¿no creen?».

Esta mujer de nacionalidad brasileña estaba embarazada de tres meses, «casi cuatro», cuando el tren de El Pozo saltó por los aires. Pese a la desgraciada pérdida del bebé, reconoce que aún tiene que dar gracias por estar viva y poder atender así a sus otros dos hijos, de 20 y 4 años de edad. «No tuve ninguna lesión porque me subí justo en el vagón en el que los terroristas colocaron la mochila-bomba que no llegó a estallar», la misma que dio a la Policía la pista clave para llegar a los autores de la matanza.

Tras el atentado, ella albergó la esperanza de poder ver nacer a su bebé con normalidad. Sin embargo, a finales de marzo empezó a sentirse mal y a tener contracciones y fue el médico, el 30 de marzo, quien tras la exploración le comunicó que el feto llevaba diez días muerto.

Ahora sólo le queda el consuelo de que la Audiencia Nacional haga justicia y que los culpables paguen por este crimen con la cárcel.

Texto de N. Colli y D. Martínez publicado por el diario ABC el sábado 17 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

  


  

Los psicólogos del 11-M. "Recomendamos a las víctimas ver sólo un telediario al día"

Madrid - Syra Balanzat se sienta cada día del juicio al lado de quien peor lo pasa. Su profesión es la de psicóloga. Su labor, la de observar a las víctimas, la de estar pendiente de sus gestos, la de prevenir que se derrumben.

Días antes de las sesiones, el equipo de psicólogos en el que trabaja Balanzat, contratados por la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M, evaluó personalmente cada caso. "Les hicimos un cuestionario y vimos cómo respondían. Dependiendo de la ansiedad con la que reaccionaban les aconsejamos que acudieran o no. A pesar de eso, hay quien, a pesar de nuestras recomendaciones, ha venido. Sabía que lo podía pasar muy mal y ha venido. Es gente valiente".

En ninguna de las dos sesiones que se han celebrado se han producido ataques de pánico, desmayos o episodios de histeria. Tampoco incidentes. Cuando termina cada sesión, los familiares de los que murieron en los trenes salen en grupos en dirección a la ciudad. Caminan con calma. A veces con los ojos hinchados, pero con calma.

Balanzat lo explica: "Venían muy preparados. Sienten mucha rabia cuando los acusados se niegan a responder, pero saben sobreponerse". Se nota que está orgullosa de ellos.

"También hay que decir que se han sentido arropadas. Por ejemplo, el primer día, el presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, bajó a la sala donde se colocan las víctimas, en una sala aparte, en la planta baja, y les preguntó si querían algo. Algunos le pidieron subir a la planta principal para seguir el juicio con los encausados cerca".

Técnicas de respiración

Si en algún momento Syra observa que alguien rompe a llorar, o suspira, o se congestiona, se acerca, le recuerda las técnicas de respiración o de relajación y procura calmarlos. Por lo general lo consigue.

"El primer día hubo sesión de diez a dos y de cuatro a ocho de la tarde; terminaron agotados, y muchos necesitaron nuestra ayuda. En esos casos, lo mejor es ayudarles a que se expresen, ésa es la mejor manera de expulsar la angustia", asegura. Y añade: "Para ellos es muy duro. Ver la cara de los presuntos asesinos es muy duro"

Los consejos no sólo sirven para el momento del juicio. "Les pido que no vean más que un telediario al día", explica Syra. Les recomienda también no seguir el juicio todos los días en directo, buscarse actividades a fin de no pensar continuamente en lo mismo, acudir a la sala con algún familiar...

Lecciones simples para sobrellevar el horror.

Texto de Antonio Jiménez Barca publicado por el diario EL PAIS el sábado 17 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

  

Juicio 11-M: Reacciones Políticas (17 de Febrero de 2007)

Por Narrador - 17 de Febrero, 2007, 7:00, Categoría: Declaraciones Institucionales

El Gobierno exige que no se hagan «juicios paralelos»

Respalda la «eficaz y exhaustiva» investigación policial y judicial

MADRID.- El Gobierno hizo pública ayer una insólita declaración institucional en la que respaldó la investigación policial y judicial de la masacre del 11-M y exigió que no se hagan «juicios paralelos».

Sin esperar a que nadie le preguntara por el inicio del juicio por la matanza islamista, la vicepresidenta primera y portavoz del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, leyó la declaración oficial desde la mesa de las ruedas de prensa posteriores al Consejo de Ministros en La Moncloa.

Según dijo Fernández de la Vega, «el respeto a las víctimas pasa por el respeto a la Justicia y el respeto a la Justicia exige que no se hagan juicios paralelos y se deje trabajar a los fiscales, a los tribunales, a los abogados, a todas las personas que intervienen en el juicio».

No precisó la portavoz del Gobierno si se refiere a partidos políticos o a medios de comunicación, aunque la declaración se produce en el contexto de una larga vista oral que comienza con voces que discuten la forma en que se ha instruido el sumario previo.

La número dos del Gobierno hizo un respaldo expreso a esa instrucción judicial que ha desembocado en el juicio que arrancó el jueves.

«Vivimos en un Estado de Derecho que funciona con plenas garantías y después del brutal atentado las Fuerzas de Seguridad del Estado han realizado su tarea de manera rápida y eficaz, con una exhaustiva investigación y una eficaz instrucción».

María Teresa Fernández de la Vega añadió que «desde ayer los presuntos culpables se sientan en el banquillo, el Estado de Derecho está funcionando con garantías y ha llegado el momento de la Justicia».

Por eso, Fernández de la Vega pidió que se deje trabajar a la Justicia y afirmó que «su trabajo aportará claridad a los hechos y facilitará la verdad».

Y la portavoz del Ejecutivo mostró la «absoluta confianza en que la Justicia va a hacer como ha venido haciendo su trabajo y lo va a hacer bien».

«Ésa es nuestra esperanza y creemos que el mejor mensaje de solidaridad que podemos transmitir», añadió la vicepresidenta primera en nombre del Gobierno.

En esa petición de respeto a las decisiones judiciales, Fernández de la Vega incluyó como argumento la referencia a las víctimas de la masacre del 11-M.

De hecho, sus primeras palabras sobre este asunto fueron dirigidas directamente a las víctimas de los atentados y a sus familias: «El Gobierno quiere que las víctimas y sus familias sepan que el dolor sigue vivo y compartido por todos los españoles».

Una información de Fernando Garea publicada por el diario EL MUNDO el sábado 17 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


  

El Gobierno pide que no haya «juicios paralelos» y que se respete a la Justicia

MADRID. «Ha llegado el momento de la Justicia y de los hechos». Con esta enfática aseveración se refirió la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, al inicio, el pasado jueves, del juicio por los atentados del 11-M, que sienta a 29 presuntos terroristas en el banquillo. La reflexión de la vicepresidenta no fue producto de ninguna pregunta periodística en la rueda de prensa que sigue a la habitual reunión del Consejo de Ministros de todos los viernes, sino que formaba parte del mensaje que el Gobierno quería transmitir a los ciudadanos en esta ocasión.

Fernández de la Vega pidió que no haya «juicios paralelos» y que se deje trabajar a los jueces, fiscales, abogados, tribunales y todos aquellos que tienen un papel en el macrojuicio que se celebra en la Casa de Campo, para recordar a continuación que «vivimos en un Estado de Derecho» que está funcionando «felizmente, con todas las garantías».

«Exhaustiva investigación»

Defendió que el juicio viene precedido de una «exhaustiva investigación» y que las Fuerzas de Seguridad del Estado han desarrollado de una manera «rápida y eficaz» su trabajo a lo largo de todo este tiempo. Casi tres años después de aquella matanza, De la Vega señaló que aún hoy «se produce un inmenso dolor al asomarse a la tragedia», al tiempo que transmitió a las víctimas de estos atentados, en nombre del Gobierno, su «absoluta confianza en que la Justicia va a hacer su trabajo y lo va a hacer bien». En su opinión, el mejor mensaje de solidaridad que se puede transmitir es que «el respeto a las víctimas pasa por el respeto a la Justicia», la misma que aportará, según dijo, «claridad a los hechos» y facilitará el camino a «la verdad» del que ha sido el peor atentado terrorista de nuestra historia.

Texto de Cristina De la Hoz publicado por el diario ABC el sábado 17 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

      

EL PAIS sigue ignorando que el DNT no forma parte de la Goma 2 ECO

Por Narrador - 17 de Febrero, 2007, 6:00, Categoría: Explosivos Utilizados

  

La muestra de Goma 2 que confirma todo

El informe previo sobre el explosivo certificó que en los lugares en que estallaron las bombas se encontraron los componentes del patrón enviado a la policía por su fabricante

Madrid - En los restos de explosivo encontrados en cuatro de los cinco focos de las explosiones de los terribles atentados del 11-M fueron hallados dos de los seis componentes de la muestra de Goma 2 Eco proporcionada por Unión Española de Explosivos (UEE, la empresa que la fabrica) a la policía para su análisis. Esa es la única conclusión cierta que se puede extraer de la prueba previa sobre los explosivos encontrados, encargada por el presidente del tribunal que juzga los crímenes, Javier Gómez Bermúdez, a los peritos (dos de la policía, dos de la Guardia Civil, y el resto, hasta ocho, procedentes de las distintas acusaciones y defensas) antes de que se iniciara el juicio.

EXPLOSIVO INTACTO: Identidad con la muestra

Los resultados del análisis realizado por estos peritos se ordenan en el informe enviado al tribunal en tres capítulos. El primero muestra la composición del patrón de Goma 2 Eco enviado por UEE y de las demás muestras que no hicieron explosión encontradas en los distintos escenarios donde se prepararon o perpetraron los atentados: la de la mochila bomba desactivada por la policía en el parque Azorín de Vallecas, los restos encontrados en la Renault Kangoo en la que se trasladaron parte de los explosivos hasta la estación de cercanías de Alcalá de Henares, los encontrados en las vías del AVE Madrid-Sevilla a la altura de Mocejón (Toledo) y los que se hallaron en lo que quedó del piso de la calle de Martín Gaite de Leganés, donde se suicidaron siete de los presuntos autores de la masacre.

Esas seis muestras, que no llegaron a estallar, coinciden exactamente en su composición. El patrón enviado por el fabricante contenía nitroglicol, nitrato amónico, nitrocelulosa, dibutilftalato, amidón y dinitrotolueno (DNT). Esta última sustancia "en cantidades minoritarias, a falta de que los análisis cuantitativos indiquen su concentración", según reza el propio informe.

RESTOS DE LOS TRENES: Nitroglicol y DNT

La segunda parte del documento analiza los restos de los artefactos explosivos que estallaron. Esos restos fueron encontrados por los agentes en los trenes y en los alrededores de los lugares en los que se produjeron las explosiones, es decir, en la estación de Atocha, en la calle Téllez y en los apeaderos de cercanías de El Pozo y Santa Eugenia.

En esos cuatro lugares se hallaron dos de los seis componentes de la muestra patrón de Goma 2 Eco enviada para su análisis por la empresa de explosivos: el dinitrotolueno y el nitroglicol. En las seis muestras recogidas, en Atocha aparece la primera de esas sustancias y en una de ellas se mezcla con nitroglicol. El dinitrotolueno también aparece en las tres muestras obtenidas en la calle Téllez, en una de las cuales también hay nitroglicol. En El Pozo se encuentran cinco muestras con ambas sustancias, dos sólo con dinitrotolueno y una con nitroglicol mezclado con polvo de extintor (compuesto de sulfato amónico y dihidrógeno fosfato amónico).

El nitroglicol es, según la ficha de seguridad de UEE (el documento en el que se explica como debe usarse) la segunda sustancia más presente en la Goma 2 Eco (entre el 26% y el 31%) tras el nitrato de amonio (entre el 60% y el 70%). El dinitrotolueno también aparece entre los componentes de la muestra utilizada por los peritos como patrón, según señala el propio informe.

Los partidarios de las teorías de la conspiración mantienen que el dinitrotolueno no es un ingrediente de la Goma 2 Eco, aunque sí del Tytadine, el explosivo favorito de ETA. Se basan en las fichas de seguridad de ambos productos, redactadas respectivamente por UEE y Titanite, las empresas que los comercializan. Pero esa afirmación carece de validez ateniéndose al contenido exacto del informe. Los peritos compararon los restos recogidos en los lugares de las explosiones con la muestra patrón de Goma 2 Eco enviada por el fabricante para su análisis policial y esta muestra patrón, como recoge el propio documento contaba entre sus componentes con el dinitrotolueno, a pesar de su ficha de seguridad.

Además, ninguno de los cuatro peritos de las defensas y las acusaciones -entre ellos el de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M, que cuenta con apoyo del PP y es firme partidaria de las teorías conspirativas- que reflejaron observaciones a la prueba señalaron ninguna objeción respecto al modo en que se analizó la muestra patrón y los demás restos intactos de explosivo.

ANÁLISIS DE LAS BOLSAS: Nitrato amónico

El informe analiza cinco bolsas de plástico supuestamente utilizadas para transportar explosivos, así como la bolsa de Vallecas que contenía el artefacto que no estalló. En tres de ellas, las encontradas en la finca de Chinchón (Madrid) donde se preparó el atentado, una cuarta hallada en la calle Martín Gaite y otras dos que sirvieron para transportar el explosivo a la vía del AVE, aparecen pequeñas cantidades de nitroglicol. En la bolsa que cargó la bomba desactivada también había dinitrotolueno y nitroglicol junto a otro componente de la muestra patrón: el nitrato amónico.

Texto de Manuel Altozano publicado por el diario EL PAIS el sábado 17 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

  

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