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21 de Febrero, 2007

Las dudas sobre el suicidio en el piso de Leganés

Por Narrador - 21 de Febrero, 2007, 10:00, Categoría: Explosión de Leganés

El día 3 de abril, tres semanas después del 11-M, siete presuntos autores de la matanza se suicidan en un piso de Leganés al verse acorralados por la Policía.

El 3 de abril de 2004, tres semanas después de los atentados del 11 de marzo, el seguimiento de las tarjetas prepago utilizadas por los terroristas en los ataques condujo a los investigadores hasta un inmueble situado en el número 40 de la calle Carmen Martín Gaite de Leganés (Madrid). Este piso es uno de los últimos escenarios relacionados con los presuntos autores de la matanza, donde se encontrarían en el interior de la vivienda cuando acudieron hasta allí agentes de la Policía Nacional, en torno al mediodía del día 3 de abril.

Cuando se desplegó el dispositivo policial, los presuntos autores de la masacre del 11-M detectaron su presencia y dispararon a los agentes desde el interior de la casa, al tiempo que proferían gritos y cánticos en árabe. La Policía decidió acordonar la zona y desalojar ese edificio y los colindantes, antes de iniciar el asalto, del que se hicieron cargo el Grupo Especial de Operaciones (GEO), cuya presencia allí se requirió una vez que se estableció un control sobre el piso y se comprobó que estaba habitado por hombres de nacionalidad árabe, según figura en el auto de procesamiento del juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo.

La decisión de asaltar la vivienda se toma alrededor de las nueve de la noche del día 3 de abril, cuando se comprueba que las personas que están en el interior de la vivienda no se rinden, ni siquiera después de que se volara la puerta de entrada en la casa. Pocos minutos después de que procediera a la voladura controlada de la puerta se produce una explosión que, según el auto de Del Olmo, "es debida a un acto voluntario de los terroristas islámicos que deciden suicidarse". El auto determina que "la cantidad de explosivo utilizada por los terroristas para suicidarse se estima en unos 30 kilogramos de explosivo, posiblemente Dinamita Goma 2 ECO". Según el juez, la "intención era la de matar a los policías que fuesen a practicar su detención, por eso, esperaron hasta el último momento para activar el artefacto".

Uno de los geos que intervinieron en la operación, Francisco Javier Torronteras, falleció en la operación, en la que murieron, además, Sarhane Ben Abdelmajid Fakhet, el Tunecino, presunto cerebro, dirigente y coordinador de toda la trama terrorista del 11-M; Jamal Ahmidan, el Chino, lugarteniente de el Tunecino y considerado jefe operativo de la trama; Mohamed Oulad Akcha; Rachid Oulad Akcha; Abdennabi Joujaa Abdallah, Rifaal Anouar Asirh y Allekema Lamari, cuyas huellas genéticas fueron halladas en el Skoda Fabia. Entre los escombros se encontraron restos de Goma 2 ECO, que habría salido de la misma mina asturiana que el resto del explosivo utilizado el 11-M, Mina Conchita, y, por tanto, éste es el vínculo del piso con la masacre.

Las dudas surgen respecto al suicidio, ya que no es habitual en los islamistas hacerlo sin otro fin, porque es rechazado por el Corán. Y, de hecho, optaron por no hacerlo el día del atentado, que sí hubiera sido una inmolación.

Una información de R. G. Pico publicada por el diario EXPANSION el miércoles 21. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Juicio 11-M: Sesión del 20 de Febrero de 2007 (EL MUNDO)

Por Narrador - 21 de Febrero, 2007, 9:00, Categoría: Juicio 11-M

Sus amigos ven a 'El Tunecino' como un fanático 'sin nivel' para montar el 11-M

MADRID.- Cuando El Tunecino le dijo que quería viajar a Irak para hacer la yihad, Mohamed Almallah le respondió: «Yo estoy contento aquí, vete tú». Cuando Fouad Morabit supo que el suicida anunciaba «algo fuerte» en Madrid y que aconsejaba abandonar la capital, lo consideró «una chorrada». Los dos procesados en el 11-M, interrogados ayer ante el tribunal de la Audiencia Nacional, describieron a El Tunecino, Serhane ben Abdelmajid Fakhet, como un musulmán radical, aunque con pocas posibilidades de liderar un grupo terrorista.

La Fiscalía acusa al sirio y al marroquí de ser integrantes de la célula y pide para ellos 12 años de prisión. Junto a otros seis procesados, que ayer les observaban tras el cristal blindado, suponen el nivel inmediatamente inferior a los seis acusados de idear la masacre y colocar las mochilas.

Ayer comenzaron los interrogatorios a los integrantes de la célula islamista, responsable de la organización de los atentados del 11 de Marzo en Madrid, que continuarán en los próximos días con las declaraciones de otros seis procesados, que siguen el juicio atentos tras el cristal blindado

Las palabras de El Tunecino sobre lo que iba a ocurrir en Madrid fueron el asunto recurrente en la jornada de ayer. El más explícito fue el segundo interrogado, Fouad Morabit, al afirmar: «Era pura fantasía o tontería. Era radical, podríamos decir extremista, pero no violento», dijo.

El marroquí -que cursó estudios de ingeniería aeronáutica y habla varios idiomas-, explicó, con tono tranquilo y aire intelectual, que la «pura lógica» lo llevaba a no asociarle a la masacre. «Una persona que llega a cometer un atentado tiene que estar dentro de un grupo, tener contactos, alguien que le facilite el material adecuado. Serhane era una persona, según se veía, que no estaba en ninguna organización clandestina, tenía una vida aparentemente normal».

Morabit añadió que el consejo que le dio de salir de Madrid «era típico de Serhane», que defendía constantemente que los musulmanes no debían vivir en un país de infieles. «Sólo pude pensar en aquel momento que era una chorrada, una tontería. No tenía ningún fundamento, no podía llegar a hacerse realidad nunca».

Red logística

Si, como él mantiene, no ha tenido nada que ver con organizaciones islamistas, Morabit tendrá que reconocer que tuvo mala suerte. Conoció a El Tunecino nada más llegar a España y fue a alojarse en un local de la calle de Virgen del Coro gestionado por Almallah, que la Policía describe como «un punto imprescindible de la red logística de apoyo al reclutamiento de muyahidin».

Fouad no intentó disimular su amistad con algunos implicados en la masacre. Por ejemplo, con El Egipcio. «Le conocí, y nuestra relación se fue estrechando hasta llegar a la amistad». Admitió que habló con él después de que emigrara a Francia, pero dijo que no lo había visto en Madrid en los meses previos a los atentados. Sobre el hecho de que dijera que los atentados habían sido obra suya, Morabit lo atribuyó a su «fanfarronería».

Parte del interrogatorio discurrió sobre la visita del suicida Rifaat Anuar a Virgen del Coro en la noche del 11 de Marzo. Morabit explicó que no acudió a pedirle refugio porque él mismo había vivido allí antes y de vez en cuando volvía a pasar una noche.

En su interrogatorio, con el que se que abrió la jornada, Almallah describió el local de Virgen del Coro como un lugar en el que se alojaban de manera temporal musulmanes con pocos recursos económicos.

Según explicó, era propiedad de su hermano Moutaz -colaborador en Londres del líder islamista Abu Qutada-, y él se encargaba de alquilar las tres habitaciones. Moutaz fue detenido en Reino Unido a petición del juez Juan del Olmo y está pendiente de extradición. Por el lugar pasaron El Tunecino y Anuar, así como Basel Ghalyoun y Morabit.

Almallah, provisto de traje, corbata y una carpeta con anotaciones, negó que el local albergara reuniones sobre la yihad. Esos encuentros descritos por la fiscal eran puro teatro, es decir, que cuando cerraban el centro musulmán de la M-30 en el que preparaban una obra de teatro, se iban hasta allí para seguir ensayando. Tampoco, dijo, se visionaban vídeos islamistas, como sostienen las acusaciones.

La fiscal Olga Sánchez repasó ante Almallah la habitual quiniela de presuntos -o ya convictos- terroristas islamistas. Entre las opciones amigo-conocido-desconocido, la mayoría iba cayendo entre las dos primeras: El Egipcio, El Tunecino, Abu Dahdah, Amer Azizi, Basel Ghalyoun, Fouad Morabit, Rifaat Anuar, Mustafa Maimouni...

Cuando llegó el turno de El Tunecino, la fiscal le preguntó si le había propuesto viajar a Irak. «Me dijo que quería ir allí. Yo le dije, 'me da igual si vas o no. Yo estoy bien aquí, vete tú'». Explicó que el asunto volvió a salir en presencia de Ghalyoun. Con igual éxito. «Nos llegamos a enfadar con él», dijo ayer Almallah.

A quien nunca conoció, dijo, fue a Jamal Ahmidan, El Chino, supuesto responsable operativo del grupo. La fiscal recordó la declaración de una testigo protegido que asegura que los vio juntos, en compañía de El Tunecino, unos meses antes del 11-M.

Testigo protegido

Según Almallah, eso es mentira. El testigo protegido es su ex pareja, a la que describió como mentirosa, ladrona y vengativa. «Mi ex es mi enemiga. Nos hemos denunciado mutuamente. Luego le cuento si hace falta», le dijo a la fiscal.

En una de esas denuncias, la mujer informó a la Policía de que Almallah había dicho que no se quedaría tranquilo hasta volar las torres de plaza de Castilla. «¿Cómo voy a querer eso? Estoy contra la violencia». El sirio explicó por su afición a coleccionar el hallazgo en su poder de material comprometido. Si tenía cintas de cantos al martirio en el coche era porque escuchaba de todo. «También tengo películas porno», añadió.

Almallah sí reconoció su afinidad con los Hermanos Musulmanes, una organización prohibida en algunos países por su interpretación extremista del islam. Dijo que no era miembro, sólo simpatizante, aunque sí pertenecía a otras organizaciones. La fiscal no aprovechó para preguntarle a qué organizaciones se refería. Contestó a esta cuestión a preguntas del letrado de la Asociación de Ayuda a Víctimas del 11-M, José María de Pablo. Su respuesta fue que al PSOE. Se afilió tras los atentados y fue expulsado en cuanto trascendió la noticia. Ayer dijo que se unió al partido por consejo del líder de los Hermanos Musulmanes en España y porque su familia era de tradición socialista.

COMO EXPLICARON SU FE

MOHAMED ALMALLAH

El sirio aseguró, al ser preguntado por si era propietario de cintas de vídeo en las que se mostraban escenas violentas relacionadas con la 'yihad', que disponía de gran cantidad de cintas en su vivienda. «Tengo también películas porno», añadió. Explicó, además, que sus hijos estudian en un colegio público de Madrid y que no asisten a clases de educación islámica, aunque van a la mezquita de la M-30, donde reciben clases de árabe.

FOUAD MORABIT

Interrogado sobre su pertenencia a organizaciones o grupos islámicos radicales, el marroquí aseveró: «No pertenezco a ninguna corriente del islam, ni radical ni moderada». A preguntas de su abogada, explicó que acudía «dos o tres veces» por semana a la mezquita madrileña de Estrecho. También manifestó su oposición a la violencia: «Soy un hombre pacífico, quizá demasiado pacífico», añadió durante su intervención.

OTMAN GNAOUI

A preguntas de su abogada defensora sobre si acudía con regularidad a la mezquita, el marroquí contestó rotundo: «Nunca». «Soy musulmán, pero no soy religioso». La letrada le preguntó entonces sobre si era consumidor de drogas y alcohol, a lo que El Gnaoui respondió: «Tenía drogas para mi propio consumo».

Una información de Manuel Marraco publicada por el diario EL MUNDO el miércoles 21. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Gnaoui admite que «una familia» estuvo en Morata la semana previa a los atentados

Dice que 'El Chino' le pidió el 2 de marzo que no volviese porque habría allí unos desconocidos

MADRID.- Otman Gnaoui, acusado de pertenecer a la célula islamista que atentó el 11 de marzo de 2004 en Madrid, reconoció ayer que varios desconocidos estuvieron en la finca de Morata de Tajuña en los días inmediatamente previos a la masacre. Admitió que había realizado obras en la casa desde mediados de febrero hasta el «2 o el 3 de marzo». Entonces, según declaró a la fiscal Olga Sánchez, «Jamahl [El Chino] me dijo que iba a venir una familia con sus hijos». Añadió que no volvió por allí, ni a ver a El Chino, hasta el 17 de marzo, cuando éste le llamó para completar la faena.

La representante del Ministerio Público, que pide para Gnaoui 24 años de cárcel, no quiso insistir sobre esa cuestión. Sí lo haría después el letrado José María de Pablo, de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M, que le preguntó si sabía quiénes eran esas personas -«no lo sé», respondió- y si estableció contacto con ellos -«yo no podía ir a a la casa cuando estaba esa gente», dijo-.

[EL MUNDO publicó el 18 de septiembre de 2006 la transcripción de una grabación policial efectuada por la Udyco que recoge una conversación entre El Chino y Gnaoui que tuvo lugar a las 20.59 horas del 2 de marzo de 2004. En ella, El Chino le ofrece a Gnaoui una «pequeña moto»; según le dice, «te servirá durante la semana que está esta gente. Es un señor con su familia y sus hijos [...]». Si esto es así, esos desconocidos habrían permanecido allí hasta el 10 de marzo, fecha en la que, según la Policía, se montaron las bombas].

Gnaoui dijo haber conocido en Morata, además de a El Chino, a los suicidas de Leganés Rifat Anouar, Abdenabi Kounjaa, Mohamed Oulad Akcha y el hermano de éste, Rachid. Según él, sólo vio una vez a El Tunecino y ninguna a Allekema Lamari.

El zulo y el transporte

El auto de procesamiento del juez y el escrito de acusación de la Fiscalía atribuyen a Gnaoui la construcción del zulo donde se guardaron los explosivos con los que se cometió la matanza, y haber participado en el transporte de la Goma 2.

Respecto al primer episodio, Gnaoui negó que hubiese sido él quien hubiese fabricado el habitáculo que se encontró en el jardín, y desmintió que supiese que su finalidad fuese guardar los explosivos, sino que explicó que pensaba que era «para dar de comer a los animales».

Sí admitió que había acompañado a El Chino a comprar las planchas de porespán con las que se recubrieron las paredes del zulo y que habrían actuado como aislante contra la humedad. No obstante, matizó que él creía que «eran para que las gallinas y los corderos no pasasen frío».

Más confuso fue su relato del viaje al encuentro de El Chino, quien supuestamente estaría trasladando la dinamita desde Asturias. Gnaoui narró cómo El Chino le llamó por teléfono para que fuese a la entrada de Madrid a llevarle «un clavo, y a los chicos»; a continuación, se desplazó hasta Morata en moto, donde recogió a Rachid Oulad Akcha y a Rifat Anouar, y los condujo en un Opel Astra hasta la localidad de Cogollos, en la provincia de Burgos (aunque señaló que él desconocía que el viaje fuese ser tan largo). Una vez allí, según dijo, se encontraron en una gasolinera con El Chino y Mohamed Oulad Akcha, que se desplazaban en un Volkswagen Golf, y los dos coches dieron la vuelta hacia Madrid.

La fiscal preguntó repetidamente si la palabra clavo significaba arma de fuego, lo que Gnaoui rechazó. Otros letrados sí inquirieron si lo que necesitaba El Chino era ayuda para transportar algo pesado, pero Gnaoui no quiso contestar.

Respecto al hecho de que su ADN apareciese en las prendas que abandonó Rifat Anouar tras los atentados, aclaró que quizá éste vistiese en ese momento alguno de los trajes que él había utilizado para trabajar en Morata.

Sobre su presunto islamismo, Gnaoui respondió a la letrada que patrocina su defensa, Beatriz Bernal, que «nunca voy a las mezquitas; soy musulmán, pero no religioso». También admitió que había tomado alcohol y hachís, y que había sido detenido en una ocasión en Marruecos por «tener drogas para mi propio consumo».

Una información de Joaquin Manso publicada por el diario EL MUNDO el miércoles 21. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Olfato de muerte

MADRID.- Llevar esta entrevista hasta el final le ha supuesto a Lorin una decena de silencios de hasta un minuto en que el hombre cerraba los ojos, agachaba la cabeza y pedía tiempo con la mano. Ha sido también verle retorcer el gesto de tormento físico y llevarse la mano a la espalda en no menos de una veintena de ocasiones, pegar una boca a unos oídos para hacernos entender, presenciar su cambio de postura en la silla a cada poco, ayudarle a levantarse después, y tener que dejar de preguntarle por el instante aquel en la calle de Téllez.

- Si quieres lo dejamos.

- Es que no sé qué me sigue pasando después de tanto tiempo...

Perdón por el dolor reabierto, que oscurece. Gracias a pesar de todo, Lorin, por esa luciérnaga de tu sonrisa.

Tiene 43 años y aparece andando por Coslada como esos maratonianos que ven que no llegan a meta. Perdió un 87% de audición en cada oído, lleva un corsé metálico, toma al día un buen puñado de pastillas contra la depresión y los insoportables mordiscos que siente en la columna, y desde el 11-M sólo ha podido dedicar cuatro meses a su afición favorita, a su pasión, a lo que dice que le da vida y le hace no pensar, a lo que hacía ya desde bien chiquito en el taller de su padre: trabajar.

«Llegué aquí a España hace cuatro años y medio, pensando que para las niñas y para todos iba a ser mejor. Iba a mi trabajo de fontanero cuando el tren explotó», cuenta Lorin, rumano con nacionalidad española después del día aquel de autos. «Después de cinco meses de baja, volví a trabajar. De fontanero ya no podía, por la espalda. Y un carpintero amigo mío me dio trabajo. Duré poco porque caí al suelo por un pinchazo en la espalda. Han dicho que no me operan porque, a lo mejor, me quedo sin movilidad en las piernas».

Luminita, su esposa, limpia en casas para que las cuentas cuadren. Y Lorin, que está de baja, anda buscando trabajo a pesar de que sabe que vamos como los cangrejos con el tema de la espalda. Pero por ganas no va a ser: tiene mil revistas subrayadas con ofertas de empleo. Se ha apuntado a un curso de perfeccionamiento de castellano en el Inem. Dice que, si logra hablar bien, seguro que le saldrá algo.

Luminita sabe bien de los desvelos diarios de Lorin, de sus sacudidas nocturnas, del «maletero de pastillas» que ha tenido que tomar, de esas noches en que se levanta gritando. «Tengo pesadillas cada noche: sueño que me quedo en silla de ruedas...», se toma otro minuto. «Lo más raro de todo es cuando me despierto oliendo a explosivos. No me lo puedo explicar. Los psicólogos me dicen que, con el trauma, aquel olor se quedó en el cerebro, y que lo saca el subconsciente cuando intento dormir».

A Lorin le llamaron de la Asociación de Víctimas de Terrorismo por si quería estar presente en el macrojuicio. A dónde iba a ir él si no aguanta una hora sentado. A dónde si no cree que el proceso vaya a servir para nada.

«Todo me parece un juego. Nada está claro. No contestan a las preguntas. No me gusta la cara de algunos, esa forma de reírse de todos... A mí sólo me despiertan rabia y odio».

Lorin no sabe por qué, pero el tribunal médico por el que ha pasado no le ha dado la incapacidad laboral. Claro que no quiere pensar que se lo deniegan porque sea extranjero, cómo iba a ser por eso. Así que, a rastras, como pudo, ayer fue a Mejorada a la carpintería.

- Me dicen que puedo trabajar.

- ¿Trabajar así, Lorin, tal y como tienes la espalda? -le preguntó el amigo-. Si tú estás para comer sopas.

«Quiero trabajar porque es lo mío, porque el tiempo pasa de otra manera, para no pensar, porque me hace falta. ¿Pero de qué?».

El día en que regresó a casa desde el hospital arrastrando los pies, Andrea y Alice, sus hijas, le habían puesto un cartel en la televisión pegado con papel celo. Estaba escrito: «Papá, bienvenido, te queremos mucho».

No se crean que aquella frase de cinco palabras, que se lee en apenas tres segundos, la suelta de corrido el hombre que tenemos delante. A Lorin, que cierra los ojos y toma aire como quien coge carrerilla, le lleva un minuto y tres silencios poder terminar de decir que se leía papá, bienvenido, te queremos mucho.

Y va ser que era una buena forma de terminar. Nos da las gracias por el bocadillo de tortilla. Valga este artículo como el abrazo que pedías, Lorin, y que no te dimos por miedo a romperte la espalda.

Una información de Pedro Simón publicada por el diario EL MUNDO el miércoles 21. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Juicio 11-M: Sesión del 20 de Febrero de 2007 (LA RAZON)

Por Narrador - 21 de Febrero, 2007, 8:50, Categoría: Juicio 11-M

Un procesado admite que «El Tunecino» le propuso hacer la «yihad»

MADRID - Mouhannad Almallah Dabas se engalanó ayer para declarar ante el tribunal que juzga los atentados del 11-M. Fue el primer procesado en lucir traje y demostró no ser supersticioso: desafiando la memoria de Molière, eligió una camisa y una corbata amarillas para tan delicado trance. Y como hizo su compañero de banquillo Basel Ghalyoun, acudió acompañado de unos folios para afrontar su declaración, en la que no ahorró a los magistrados escabrosos detalles de su vida privada. Acusado de adoctrinar en la «yihad» a jóvenes musulmanes en un local de la madrileña calle de Virgen del Coro, Dabas abrió, tras las declaraciones en días pasados de los presuntos autores intelectuales y materiales, el turno de comparecencias de la «segunda línea» de la célula que, presumiblemente, cometió la matanza de Madrid.

El acusado -para quien la fiscal pide doce años de cárcel por integración en organización terrorista- reconoció que Serhane «El Tunecino» le animó a hacer la «yihad» después de la guerra de Irak, un ofrecimiento que él rechazó, como cuando le habló «de ir a matar policías a una comisaría». «Le dije que estaba contento en España y que se fuese él, que a mí no me interesaba», afirmó antes de definir a «El Tunecino» (uno de los suicidas de Leganés) como «extremadamente radical» y «violento», que pretendía influir en los demás y ejercer de jefe. Igualmente, explicó que esa misma propuesta se la formuló en 2003 a Ghalyoun, uno de los presuntos ejecutores del 11-M, en su propia casa, algo que enfadó a este último.

Almallah Dabas admitió que conoció a cuatro de los suicidas de Leganés, pero no a Jamal Zougam, a quien sin embargo también compró (como hizo Ghalyoun) un accesorio para el móvil, en este caso un cargador, en su tienda del barrio de Lavapiés. «Me dijeron que vendía todo tipo de cargadores y a buen precio», argumentó. Fue precisamente Ghalyoun (que paradójicamente declaró que no conocía a Zougam) quien le recomendó el establecimiento.

El procesado, que tuteó a la fiscal durante el interrogatorio, se declaró inocente y negó que alojara a muyahidines en el local de Virgen del Coro y que recaudara dinero en la mezquita para apoyar la guerra santa. Y justificó su relación con algunos de los procesados, incluso con el líder de la célula española de Al Qaida, «Abu Dada», en que acudía a sus casas a arreglarles electrodomésticos. Además, se cuidó mucho de admitir que existiera cualquier tipo de reunión en el citado local. Se trataba, explicó, de prolongar los encuentros que mantenían en la mezquita para preparar la representación de obras de teatro.

«Somos gente generosa»

A diferencia de lo que declaró ante el juez Del Olmo, aseguró que no oyó hablar a Ghalyoun «de armas y cuchillos», y también negó que el imán de la mezquita de Estrecho expulsase a «El Tunecino» por sus ideas radicales. «Sería porque quería vivir ahí», declaró en esta ocasión. Sí admitió conocer a «El Egipcio» (uno de los presuntos ideólogos del 11-M), a quien ofreció (según contó nada más conocerlo) el chalé de su hermano en Coslada para que celebrase la fiesta de su boda. «Somos gente generosa», adujo.

Dabas achacó a las «fabulaciones» de su ex pareja, que según relató conoció en un viaje a Tánger cuando trabajaba de prostituta (y a quien repudió al volver a España cuando estaba embarazada tras apenas un mes de relación), buena parte de las acusaciones que pesan sobre él, entre ellas su intención de atentar contra las Torres Kio (su ex novia declaró a la Policía que al pasar por Plaza de Castilla afirmó que «no iba a estar tranquilo hasta que se cayeran»). «Soy un hombre occidental, no pienso en esas cosas».

En ese mismo viaje, que reconoció sin rubor emprender «para buscar el placer, a las chicas», admitió que se encontró en un café con Zougam (a quien había visto en la mezquita de la M-30). Tampoco tuvo pelos en la lengua cuando un abogado de la acusación, Antonio García, le recordó el centenar de cintas de contenido religioso halladas en su domicilio de la calle Químicos. «Soy coleccionista y tengo vídeos de contenido religioso, y también porno, hay que decir la verdad, pero yihadistas no, no me interesan».

Tras explicar que los temporizadores con los que trabajaba no eran en ningún caso para activar explosivos, sino lavadoras, frigoríficos y demás electrodomésticos en cuya reparación se ganaba la vida (a razón de 30 a 150 euros al día), sorprendió al declarar que tenía varios coches, entre ellos un mercedes «pero viejo, del año 85», que compró su hermano (preso en Londres).

Almallah Dabas contó que se afilió al PSOE tras los atentados del 11-M (fue expulsado tras ser detenido en relación a ellos), al que «había votado varias veces desde el 99» y, al igual que Zougam, explicó que la Policía se presentó en su casa para que colaborara con ella y delatase a los musulmanes que repartían revistas radicales en la mezquita. «Les dije que les avisaría, pero luego vi que dejaban los ejemplares encima de un radiador y nadie los distribuía».

Advertencias

Luego le llegó el turno a Fouad El Morabit, marroquí de 33 años, que se enfrenta a una petición de doce años de prisión acusado también de integración en organización terrorista. Vivió, como Almallah Dabas y Ghalyoun, en el piso de Virgen del Coro, en su caso de diciembre de 2003 hasta que fue detenido, por primera vez, dos semanas después del 11-M (El Morabit fue puesto en libertad dos veces antes de su definitiva detención el 6 de abril de 2004). Pero lo más llamativo de su declaración fue la defensa a ultranza que hizo de Ghalyoun, hasta el punto de que ligó su suerte a la suya. «Si él estaba implicado yo lo tenía que saber. Si lo está, yo también. No sé por qué nos tienen que implicar en esto».

Además, también sacó la cara por «El Tunecino» y «El Egipcio», aunque por motivos bien distintos. En el primer caso, para justificar por qué no se tomó en serio la advertencia que hizo Serhane a Ghalyoun y Almallah Dabas (y que el primero le contó en diciembre de 2003) de que regresaran a sus países porque «algo muy fuerte» iba a suceder en Madrid. «No era una persona que estuviera metida en una organización clandestina. Llevaba una vida aparentemente normal». «Nunca pensé que podía tener repercusión, si no hubiera avisado», añadió. El consejo de abandonar Madrid, insistió, «era típico de Serhane, que nunca estaba contento. Los musulmanes, dentro de su ideología, tienen que volver a sus países y no estar en Europa». «Eran tonterías y fantasías de Serhane». Por este motivo, negó que estuviera al tanto de los planes del 11-M y de que supiese que España, como afirmó ante el juez, fuese un «objetivo terrorista». «Nunca he dicho eso», apuntó el acusado, que se jactó de hablar seis idiomas.

El Morabit, que estudió tres años Ingeniería aeronáutica en la Complutense, contó que «El Tunecino» estuvo en el piso de Virgen del Coro cinco días antes del 11-M, antes de ir a comer con el procesado al restaurante de la mezquita de la M-30. Además, relató cómo uno de los suicidas de Leganés, Rifaat Anuar, acudió a dormir a ese local la noche del 11-M. «Me llamó dos veces por teléfono y vino una hora después». No era algo inhabitual, explicó, pues lo había hecho cuatro o cinco veces en los últimos tres meses. Le contó que se había enterado en el trabajo de los atentados y hablaron «de si era ETA o Al Qaida». Igualmente, negó haber estado alguna vez en el piso de Leganés donde se suicidaron los terroristas o en la finca de Morata de Tajuña donde se montaron los explosivos.

También restó credibilidad a las palabras de «El Egipcio» sobre que «el hilo de Madrid soy yo». «Es una persona muy sencilla. Se precipita en sacar conclusiones y fantasear. Eso es típico suyo», arguyó. «No tengo nada que ver con los atentados. Si esto ocurre en Europa -se quejó- ¿qué sucederá en el Tercer Mundo?. ¿Mejor que me vaya a Marte?». «Si yo fuera terrorista -concluyó- reivindicaría ahora los atentados, ¿qué mejor momento que éste?». «No tengo ni la más mínima relación con el 11-M. Estoy en contra de toda violencia. Mi fe no es compatible con los atentados».

Una información de Ricardo Coarasa publicada por el diario LA RAZON el miércoles 21. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


La mano derecha de «El Chino» reconoce que preparó la finca de Chinchón antes del 11-M

Madrid - Otman El Gnaoui, señalado por la fiscal Olga Sánchez como el hombre de confianza de Jamal Ahmidan «El Chino», uno de los siete suicidas de Leganés, reconoció ayer ante el tribunal que trabajó en el acondicionamiento de la finca de Chinchón donde se montaron los explosivos desde febrero de 2004 hasta unos días antes de los atentados (aunque el día 17 acudió, tras una llamada de «El Chino», para rematar la obra). El acusado explicó que en esa finca conoció a seis de los siete suicidas del piso de Leganés, todos menos Allekema Lamari. Preguntado por el «zulo» donde la Policía hallaron restos de explosivos, relató cómo acompañó a Ahmidad a comprar planchas de porexpán que estaban destinadas a construir una jaula para que las gallinas no pasaran frío.

Preguntado acerca del agujero donde se escondieron los explosivos, reconoció que sacó la tierra y «lo limpió un poco», pero añadió que pensaba que se utilizaría para guardar la comida de los animales. Según la fiscal, participó en el traslado de los explosivos de Asturias a Madrid a finales de febrero de 2004, aunque él negó saber nada de este asunto, como también que colocara alguna de las bolsas-bomba en los trenes el 11 de marzo.

Cuando «El Chino» regresaba de Bilbao, pidió a El Gnaoui que le llevara «el clavo grande» (término con el que, según la fiscal, se refería a una pistola). El procesado adujo que se trataba de un clavo carpintero, aunque en la conversación intervenida por la Policía le contestó a «El Chino»: «Dime dónde y te lo llevo».

Una información de Ricardo Coarasa publicada por el diario LA RAZON el miércoles 21. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Almallah Dabas niega que HB suministrase el tytadine

Madrid - El nombre de ETA volvió a escucharse ayer en la sala, pero la mayoría de las veces, en las preguntas que tenían a la banda terrorista como telón de fondo ni siquiera se mentaba a la organización criminal. El abogado de la acusación particular que ejerce la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M se interesó por la relación entre Mouhannat Almallah Dabas y José Luis «Yusuf» Galán, condenado por su pertenencia a la célula española de Al Qaida que lideraba Imad Eddin Barakat Yarkas «Abu Dahdah». El acusado admitió que conoció a Galán -un español convertido al Islam- «en la mezquita de la M-30».

Pero la siguiente pregunta (y lo que anticipaba) ya fue demasiado para el presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez. «¿Sabe que era interventor de Herri Batasuna?», inquirió el letrado. El magistrado declaró la pregunta impertinente y dejó al procesado con la palabra en la boca. Pero el abogado, inasequible, volvió al ataque. «¿Le suministró Yusuf Galán temporizadores y dinamita tytadine para cometer los atentados?». Almallah Dabas contestó que no mientras se escuchaban algunas risas en la sala.

La letrada de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), Manuela Rubio, preguntó a continuación al acusado por qué se afilió al PSOE. Éste contestó que «tradicionalmente, mi familia era socialista desde hace treinta años» y que él se afilió con 15 años a las juventudes socialistas en Siria. «El presidente de los Hermanos Musulmanes me animó a afiliarme a algún partido político», relató.

El abogado Antonio García puso en un brete al procesado cuando le recordó que en el disco duro del ordenador hallado en el piso de Leganés donde se suicidaron los terroristas la Policía halló una dirección web con su nombre.

Una información de Ricardo Coarasa publicada por el diario LA RAZON el miércoles 21. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Juicio 11-M: Sesión del 20 de Febrero de 2007 (ABC)

Por Narrador - 21 de Febrero, 2007, 8:40, Categoría: Juicio 11-M

  

El presidente del Tribunal aborta otro intento de introducir a ETA en el juicio

MADRID. No es la primera vez que en las cuatro jornadas celebradas ya de juicio, dos de las acusaciones populares y el letrado José Luis Abascal, defensor de Jamal Zougam y Basel Ghalyoun, aprovechan la mínima ocasión para «colar» en sus interrogatorios alguna vinculación de ETA con los atentados. Y ello, pese a que los dos procesados han negado reiteradamente cualquier relación. Estos intentos han sido abortados en todos los casos por el presidente del Tribunal, Javier Gómez Bermúdez. Ayer fue el abogado Gonzalo Boyé, que defiende a una de las víctimas, el que puso al descubierto la estrategia del letrado Abascal de intentar meter en la vista una prueba que no está recogida en el sumario: una foto de un temporizador que fue incautado a ETA por la Guardia Civil.

Fue en la declaración de Mouhannad Almallah, quien ya había contestado a la Fiscalía, cuando el abogado de una de las acusaciones particulares le preguntó sobre el hallazgo en el piso de la calle Virgen del Coro de un temporizador ST. Su existencia figura en el acta de entrada y registro a este local que consta en el sumario. Boyé preguntaba por este extremo al procesado Almallah por su condición de técnico en reparación de electrodomésticos, por lo que utiliza temporizadores. Su pretensión era ver si el acusado identificaba como suyo el temporizador que figura en el escrito de defensa de Ghalyoun, un artilugio ajeno a esta causa.

Bermúdez rechazó esta solicitud al tratarse de un escrito de la defensa que no forma parte del sumario, aunque sí del Rollo de Sala. Y si el documento no está en el sumario, no se puede someter al principio de contradicción.

En el escrito de la defensa de Ghalyoun, en el que el letrado habla del temporizador que quiere relacionar con el hallado en Virgen del Coro, se señala: «Todos aquellos que investigamos el armamento y explosivo de (...) ETA sabemos que cuando aparece un temporizador ST es de procedencia etarra, descartando a cualquier otro grupo terrorista. ¿Por qué? (...) Este temporizador está marcado por la banda vasca después de manipular otro original (...) A todos los temporizadores manipulados por ETA se les marca con las siglas ST, que significan, como se puede ver en la foto, «Segurtasun Tenporizadorea». Nadie más que ETA usa estos temporizadores marcados con las siglas ST». Debajo de estas líneas aparece la imagen de un temporizador, pero con un detalle que no pasa inadvertido: en la medición del artilugio se lee: «Guardia Civil-Policía Judicial», cuando el registro de Virgen del Coro lo hizo la Policía. Es decir, la fotografía está extraída de otro sumario, de una incautación a ETA.

El intento de la defensa de Zougam y Ghalyoun, en cualquier caso, resulta grotesco, porque el temporizador que apareció en el local es completamente distinto al de la fotografía, pues se trata de uno redondeado utilizado en las lavadoras. Ni siquiera tiene la inscripción «ST 17», sino «STA».

Los intentos de vincular a ETA con el 11-M por parte de esta defensa se producen aun cuando el defendido negó el lunes por activa y por pasiva cualquier relación con la banda. Esto respondió al ser preguntado por su regreso del País Vasco tras trabajar en San Sebastián:

Fiscal: «¿Adquirió algún temporizador allí?».

Ghalyoun: «No».

F: «¿Lo trasladó o hizo que lo trasladaran a Virgen del Coro?».

G: «No».

F: «¿Alguien le dio el temporizador para dejarlo en Virgen del Coro?».

G: «No».

F: «¿Vio usted el temporizador en poder de los que vivieron en Virgen del Coro?».

G: «No, sólo cosas que Mouhannad (Almallah) usaba en su trabajo».

Ya han sido varias las preguntas encaminadas a vincular la banda con el 11-M. La Asociación de Ayuda a las Víctimas o la AVT han preguntado a los procesados por vínculos con ETA. Todos los niegan y algunos, como El Haski, han ido más lejos: «Eso de ETA es como la película de las cucarachas», (en relación con el hallazgo de ácido bórico en su casa).

Ayer, la abogada de Asociación de Ayuda a las Víctimas preguntó a Almallah si conocía a Yusuf Galán, español convertido al Islam, mano derecha de Abu Dahdah, condenado por pertenencia a Al Qaida e interventor en el pasado de HB. Dijo que sí, pero negó cualquier trato. También Bermúdez cortó en seco y no permitió mayor desarrollo de esta vía.

Un texto de N. Villanueva y D. Martínez publicado por el diario ABC el miércoles 21. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Dos procesados sitúan al «Tunecino» como líder de la célula del 11-M

MADRID. Fue en la cuarta jornada del juicio por los atentados de Madrid cuando quedó definida la responsabilidad de Serhane «El Tunecino» en la célula del 11-M. Mouhannad Almallah Abas y Fouad El Morabit, ambos procesados como integrantes en organización terrorista, avalaron ayer con sus declaraciones las investigaciones judiciales y policiales que sitúan al suicida de Leganés en el epicentro del plan terrorista que se llevó por delante las vidas de 191 personas.

Almallah, responsable del alquiler del piso de Virgen del Coro (en el que se realizaban reuniones de adoctrinamiento y apología del yihad), afirmó que «El Tunecino» no sólo era un radical, sino que también realizaba labores de captación para enviar muyahidines a Irak. Afirmó que lo intentó tanto con él como con Ghalyoun y que tenía «ansias de liderazgo». Además, reconoció que este individuo hablaba de atentar contra una comisaría de Policía y de atracar bancos y joyerías como vía de financiación.

Sin embargo, este procesado situó estos últimos planes en un contexto muy distinto de aquel al que se refirió en su declaración judicial. Si en aquella ocasión lo vinculó como respuesta a la guerra de Irak, ayer sostuvo que «El Tunecino» hizo este comentario como queja por lo que le iba a costar la reparación de un frigorífico y lo difícil que es para un inmigrante ahorrar en España.

Además de quedar patente el protagonismo de Serhane, la jornada volvió a poner en evidencia las artes de defensa de los procesados, que si bien continuaron negándolo todo y cargando la culpa en los muertos incurrieron en no pocas contradicciones. Bien es verdad que las mismas se ponen cada vez más de manifiesto según va siendo mayor el número de personas que prestan declaración. Es decir, hay más testimonios y, por lo tanto, más datos que someter a contradicción.

La jornada comenzaba con el testimonio de Mouhannad Almallah, quien, para la ocasión y a diferencia del resto de procesados, optó por vestir traje y corbata, ésta de dudoso gusto. Con una carpeta azul entre las manos, que abrió y cerró pero de la que no llegó a sacar ningún papel, comenzó negando que en su casa alquilada de Virgen del Coro, en la que compartieron habitación, entre otros, el autor material de la matanza muerto en Leganés Asrif Rifaat y el presunto partícipe en esos mismos hechos Basel Ghalyoun, se celebraran reuniones en las que se ensalzaba la yihad y se visionaban vídeos de acciones suicidas de islamistas en Bosnia, Chechenia o Afganistán.

Simples excursiones

Igualmente, no admitió que el adoctrinamiento se llevara a cabo también en las reuniones del río Alberche, cerca de Navalcarnero. El procesado aseguró que se trataba de simples excursiones (acudían muchos de los procesados y miembros del grupo suicida) a las que iba con sus hijos «para jugar al fútbol, bañarse y disfrutar».

Almallah, que se dedica a la reparación de electrodomésticos, afirmó que conoció a Serhane «El Tunecino» en 1996 en la Escuela Oficial de Idiomas de Madrid y que, con posterioridad, le siguió viendo en la mezquita de la M-30. El sirio, nacionalizado español, afirmó a preguntas de la fiscal, que después de la guerra de Irak «El Tunecino» le propuso trasladarse a ese país. «Vete tú, a mí no me interesa», aseguró que le respondió. La fiscal insistió: ¿Pero se lo llegó a proponer?». «Él lo intentaba, no sólo conmigo, sino también con Basel Ghalyoun». Además, Almallah dijo que no sólo se desvinculó él de los planes del suicida, sino que intentó apartar de él a sus conocidos.

La noche de la matanza

Almallah reconoció que a uno de los que había alquilado una de las habitaciones de Virgen del Coro fue a Asrif Rifaat, suicida de Leganés, quien permaneció en aquel inmueble unos días en 2003 y durmió la noche de los atentados del 11-M (cuando ya no era inquilino). Es precisamente este individuo en el que los procesados descargan la mayor parte de las pruebas inculpatorias contra ellos. Ayer no fue una excepción. Si el día anterior Basel Ghalyoun había declarado que su gorro de rezo apareció en Leganés porque desde Virgen del Coro se lo llevó allí Rifaat, ayer mantuvo lo mismo, pero en su caso con unas cintas de casettes, propiedad de Almallah. En la casa de Leganés la Policía recuperó unas cintas con unas anotaciones manuscritas cuya caligrafía corresponde al sirio. «Yo tengo muchas cintas y cedés, tanto de contenido religioso como porno. Me gusta mucho coleccionar», dijo.

Admitió conocer a Jamal Zougam (procesado como autor material) y, de hecho, relató que fue a su tienda de Lavapiés (desde el distrito madrileño de San Blas) para comprar un cargador de móvil por recomendación de Zeimi Pardo (procesado en la operación Nova) y Basel Ghalhyoun. A diferencia de lo que declaró ante el juez, ayer negó haber escuchado a este último hablar de «armas, pistolas, cuchillos o explosivos». Agregó que el ordenador de Ghalyoun era el único en el piso de Virgen del Coro y que sólo lo utilizaba él. «Era muy egoísta», explicó. La existencia de este aparato en la causa es vital, por cuanto la fiscal considera que era utilizado por los procesados y suicidas para visionar imágenes de la yihad.

Respecto al resto de los acusados, sostuvo que su relación con ellos era estrictamente laboral. En este contexto, desvinculó a su hermano Moutaz, encarcelado en el Reino Unido, de la célula del 11-M.

Además de confesarse seguidor de los «Hermanos Musulmanes», dijo que se había afiliado al PSOE por consejo del presidente de esa organización. Recordó que su familia es socialista «desde hace 30 años y desde 1999 siempre he dado mi voto a los socialistas».

Una novia «malvada»

El procesado intentó quitar valor al rosario de pruebas que hay contra él alegando que las acusaciones provienen de su ex novia y que todo se trata de una fabulación. Ella, dijo, se está vengando «porque yo no quise seguir con nuestra relación, porque era mala». Relató, además, que las cosas ya fueron mal desde el principio (ella le denunció pronto por malos tratos), y que le robó. Entre esas «fabulaciones» citó las labores de auxilio a los muyahidines que iban de Europa a Afganistán o que él fuera uno de los encargados de recaudar dinero en las mezquitas. También es otra «fabulación», dijo, el que asegurara que pensaba cometer un atentado contra las Torres KIO. «Soy un hombre occidental y estoy en contra de todas esas cosas», proclamó.

Un texto de N. Villanueva y D. Martínez publicado por el diario ABC el miércoles 21. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


El militante del PSOE

MADRID. Mohannad Almallah Dabas fue detenido en dos ocasiones durante las investigaciones del 11-M. La primera vez, en marzo de 2004, quedó en libertad aunque acusado de un delito de colaboración con banda terrorista, ya que entonces se pensaba que su único «pecado» había sido alquilar una habitación de su local de la calle Virgen del Coro a Basel Ghalyoun, ya entonces detenido como sospechoso de ser autor material de la matanza. Su segundo arresto, sin embargo, fue el definitivo. Realizado un año después, el instructor consideró entonces que ya disponía de pruebas que lo implicaban no sólo en una mera colaboración, sino también en un delito de pertenencia a organización terrorista.

En el auto de prisión, el juez Del Olmo explicaba que Mouhannad Almallah había seguido recaudando fondos «de manera ilícita con los que contribuir al sostenimiento de las actividades relacionadas con el terrorismo islamista». Este hombre, además, proporcionó alojamiento a varios de los autores de la matanza y facilitó tarjetas «ilegales» y documentación falsa a varias personas, entre las que ser podría encontrar el dirigente de Al Qaida en Europa Amer el Azizi, que en la actualidad está en busca y captura.

Pocas semanas después de salir en libertad por primera vez, Mouhannad Almallah se afilió al PSOE en la Agrupación Socialista de San Blas, en Madrid, por razones poco claras que él vincula con una especie de tradición familiar en este sentido. Una tradición que en cualquier caso sólo se hizo presente tras los atentados de Madrid y su posterior arresto.

La Policía, tras sus pasos

Durante el año en el que estuvo en libertad, este acusado fue seguido muy estrechamente por la Policía, que estaba convencida de que no sólo era un colaborador de los islamistas, sino también uno de sus miembros, y no precisamente de los menos activos. Así, se comprobó que «al margen de lo que puede ser la hospitalidad de cualquier persona, especialmente dentro de un ámbito cultural concreto, se evidencia en actitudes y con relaciones personales denotadoras un nivel de implicación relevante en el islamismo radical». El juez consideró que había hecho actividades de adoctrinamiento, proselitismo o captación, obtención de fondos, y facilitación de infraestructura y logística.

Entre sus relaciones «peligrosas», además, se encontraban «El Tunecino», Jamal Ahmidan «El Chino» y «El Egipcio». El número de teléfono de Mouhannad Alfallah fue encontrado en la agenda de este último individuo, considerado autor intelectual del 11-M.

Un texto de D. M. y D. V. publicado por el diario ABC el miércoles 21. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


El Morabit arruina la coartada de un supuesto autor material

MADRID. Fouad el Morabit, amigo de uno de los supuestos autores materiales de la matanza de Madrid, en concreto Basel Ghalyoun, cometió ayer durante el interrogatorio de la fiscal Olga Sánchez uno de esos errores que pueden acabar con cualquier amistad, por muy sólidas bases que tenga. Con una sola frase este procesado, que está acusado de pertenencia a banda armada, echó por tierra la coartada de Ghalyoun para desvincularse del peor atentado de la historia de España. Éste había dicho que el 11 de marzo, por la mañana, había despertado a El Morabit «a las siete o siete y media de la mañana, para rezar». La fiscal quiso que Fouad lo confirmase, y ahí saltó la sorpresa: «Basel me despertó entre las diez y las once de la mañana», respondió con firmeza. En el primer caso, Basel Ghalyoun no pudo perpetrar la matanza; en el segundo, obviamente, sí.

La respuesta de El Morabit provocó también gran sorpresa en el resto de las acusaciones y en las defensas. A ellos les tocó interrogar en la sesión de tarde y en ese momento, entonces sí, el procesado cambió radicalmente su versión. Esta vez aseguró que ambos se levantaron a rezar alrededor de las seis y media de la mañana y que después se acostó hasta que su compañero de habitación le despertó entre las diez y las once. Corroboró por tanto la versión de su amigo, pero quizá cuando lo hizo ya era demasiado tarde.

Virgen del Coro

El Morabit residía en el momento en que se produjeron los atentados con Ghalyoun en el local situado en la calle Virgen del Coro, donde se realizaban presuntamente reuniones dirigidas a alentar la yihad. La noche de los atentados también durmió allí uno de los suicidas de Leganés, Anouar Rifaat. Ya lo había hecho en otras ocasiones, pero tampoco se puede decir que fuera un asiduo, pues la última vez que pasó una noche en el local fue un mes atrás, según explicó ayer Fouad.

También por la mañana este procesado dijo que nunca supo que se estaba planeando un atentado en Madrid, si bien admitió que le contaron que Serhane «el Tunecino» había hablado de que pasaría «algo fuerte». En concreto, atribuyó ese comentario a su amigo Ghalyoun, lo que de nuevo situaba a éste en el disparadero. Eso sí, consideró esas afirmaciones como una «tontería o fantasía» de Serhane.

De nuevo por la tarde El Morabit matizó esta respuesta. Sostuvo que «el Tunecino» «no era una persona violenta. Era radical, podríamos decir extremista, pero no violento. Manifestaba sus ideas de manera radical, muy entusiasta, como si quisiera imponerlas, pero nunca llega a la violencia. Tampoco se le conoce que forme parte de algún grupo o perteneciera a algo que le pudiera relacionar» con un atentado.

La Fiscalía, sin embargo, considera acreditado que mantuvo conversaciones con varios de los implicados en la matanza, incluidos algunos de los suicidas de Leganés. Según la versión de El Morabit si se produjeron llamadas desde su teléfono a alguno de los suicidas, como Rifaat Anouar, es porque las realizaron otras personas.

El Morabit, que llegó a España a finales de 1999 para estudiar Ingeniería Aeronáutica, dio muestras de ser una persona preparada y llevaba un discurso bien elaborado, hasta el punto de que se permitió reproducir algunas de las teorías que han circulado para rebatir la acusación de una autoría islamista en el 11-M, con el argumento de que si fuera un terrorista reivindicaría la autoría de esos atentados. Considera que lo que busca esta gente es proyección internacional y este juicio sería una buena oportunidad para conseguir esa proyección.

«Para un terrorista ésta [el juicio] es la mejor oportunidad de defender su ideología -explicó con tranquilidad-. Es lo que busca un terrorista. Yo ahora estoy delante de un micrófono y me ve todo el mundo, es la mejor oportunidad para difundirlo y defenderlo».

Y muy probablemente con la intención -legítima, en su caso- de añadir elementos de confusión en el juicio, afirmó que cuando se enteró de los atentados de los trenes «inmediatamente, como otros ciudadanos, pensé que era ETA».

Un texto de N. Villanueva y D. Martínez publicado por el diario ABC el miércoles 21. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Una vez más, por la boca muere el pez

MADRID. Algunos le describen como una persona «culta y educada». Marroquí de 33 años, Fouad El Morabit (Nador, 1973) cursó tres años de electrónica en la Universidad Politécnica de Madrid, estudios que después amplió en Gijón y, según la prensa alemana, también en la Universidad de Darmstadt. Hasta aquí, parece el retrato de uno de tantos inmigrantes que salen de su país para mejorar su formación y buscar un futuro mejor. Sin embargo, el currículum de El Morabit incluye otros aspectos que le colocan con un alto grado de certeza en los escenarios y en los preparativos del 11-M, de cuya gestación se enteró por boca de «El Tunecino» (uno de los suicidas de Leganés) ya en el verano de 2003.

Detenido por primera vez el 24 de marzo de 2004 en Ugena (Toledo), fue puesto en libertad al poco tiempo para volver a ser arrestado después hasta en dos ocasiones más. La última, el 12 de abril de ese mismo año, después de que los investigadores comprobaran que había hablado por teléfono con varios imputados. Y es que Fouad El Morabit tiene entre quienes le acompañan en el banquillo a un buen número de amigos, como el sirio Basel Ghalyoun (considerado autor material de los atentados), con quien vivía en el piso de la calle Virgen del Coro, donde los islamistas celebraban reuniones de adoctrinamiento. En ese mismo piso, Basel y Fouad dieron alojamiento a Asrih Rifaat, otro de los suicidas y autor directo de la matanza. La ropa de Rifaat apareció en los alrededores de la estación del tren de cercanías de Vicálvaro.

Antes y después del 11-M, Fouad El Morabit mantuvo contacto telefónico con más suicidas, «El Tunecino» y «El Chino» (con éste último mantuvo hasta cuatro conversaciones el mismo 11 de marzo), así como con Rabei Osman «El Egipcio», ideólogo de la matanza al que conoció en la mezquita de Estrecho. En su declaración ante el Tribunal en la primera jornada del juicio, «El Egipcio» negó haber mantenido contactos con los demás imputados, pero no pudo negar, por evidente, su vinculación con El Morabit, en cuya agenda telefónica se halló el número de Rabei Osman. En las conversaciones que le fueron «pinchadas» «El Egipcio» señaló a El Morabit y a Ghalyoun como personas «vinculadas directamente» al 11-M.

Un texto de N. Colli publicado por el diario ABC el miércoles 21. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Gnaoui sitúa en la casa de Chinchón a la célula del 11-M

MADRID. Laberíntica e imprecisa fue la declaración de Othman el Gnaoui, uno de los hombres de confianza de Jamal Ahmidan, jefe operativo de la célula del 11-M. Arrastrando las palabras, el procesado reconoció que estuvo trabajando, por indicaciones de «El Chino», en la casa de Chinchón, donde fueron confeccionadas las bombas y de donde los terroristas salieron en la mañana del 11 de marzo hacia la estación de tren de Alcalá de Henares.

No obstante, el Gnaoui se esforzó en desvincularse de Jamal Ahmidan en los días inmediatamente anteriores y posteriores a los atentados. Así, el acusado dijo ante el Tribunal que dejó de trabajar en la casa de Chinchón el 4 de marzo y que volvió a ver a Ahmidan el 17 del mismo mes. Además, situó a todos los miembros de la célula del 11-M -a excepción de Lamari- en ese lugar.

Un altillo

El procesado, aunque reconoció haber trabajado en Chinchón, negó que hubiera hecho alguno de los dos agujeros en los que los terroristas ocultaron el explosivo. En este sentido, afirmó que su labor fue la de hacer un altillo y acondicionar una zona con polisplán para «proteger a las gallinas». No obstante, las inspecciones realizadas por la Policía Científica determinaron que en ese material se hallaron restos de explosivo, extremo que el procesado dijo desconocer.

Igualmente ambigua fue la declaración de Gnaoui al ser preguntado sobre las conversaciones telefónicas que mantuvo con Jamal Ahmidan el 29 de febrero de 2004, el día que el jefe operativo de la célula del 11-M regresó de Asturias con un cargamento de dinamita procedente de Mina Conchita. El procesado reconoció que recibió una llamada de Ahmidan en la que éste, además de indicarle que dirigiera hacia Burgos, le preguntó algo sobre unos «clavos». Gnaoui se fue por los cerros de Úbeda cuando se le preguntó que explicara el significado de esta palabra y por ello la fiscal le pidió que aclarase si es un término que en su argot significa «pistolas». Ante ello, el procesado dijo: «No, no, se refiere sólo a clavos de carpintería». Fue una respuesta que provocó risas entre los asistentes al juicio.

El declarante admitió que se dirigió, siguiendo las indicaciones de Ahmidan, hacia Burgos en compañía de Rachid Oulad Akcha y Asrih Riffaat y que al llegar a un determinada localidad (se trata de Cogollos, le precisó la fiscal) «nos encontramos con Jamal». Tras afirmar que desconocía el motivo por el que «El Chino» se había desplazado a Asturias, dijo entre dientes: «Jamal viaja mucho, pero nunca decía dónde iba». Igualmente, señaló que no sabía si trajo explosivo. «Después, cuando fui a la cárcel fue cuando me enteré de todo».

Gnaoui se sorprendió cuando una de las acusaciones le preguntó sobre la existencia de un casquillo de bala del 7 milímetros, hasta el tal punto que dio muestras de no entender a qué se refería. Pero la pregunta tenía su sentido, ya que en la finca de Chinchón se halló un casquillo de este calibre. No obstante, esta circunstancia fue aprovechada por la defensa de Basel Ghalyoun para vincular en su escrito de defensa a ETA con el 11-M. Para ello, expone el letrado que una bala de similares características se habría empleado en un intento de atentado a Su Majestad el Rey en Palma de Mallorca en el verano de 1995.

Otman El Gnaoui, el albañil de la finca de Chinchón

Según el escrito de acusación de la fiscal, Otman El Gnaoui contribuyó «activamente» a la preparación de los atentados pues ayudó a transportar la dinamita desde Asturias hasta Madrid y a acondicionar la finca de Chinchón, donde los terroristas prepararon los artefactos explosivos. Pero no sólo eso: su perfil genético aparece mezclado con el de otros implicados en las prendas que el suicida Asrih Rifaat dejó cerca de la estación de Vicálvaro y, con sus documentos, «El Chino» (muerto en Leganés) se confeccionó papeles falsos. Este marroquí de 31 años (Tetuán, 1975), mantenía una estrecha relación con Jamal Ahmidan «El Chino» y su familia, en especial con sus primos Hamid (otro de los procesados) y Hicham (preso en Marruecos).

Un texto de N. Villanueva y D. Martínez publicado por el diario ABC el miércoles 21. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

   

Juicio 11-M: Sesión del 20 de Febrero de 2007 (EL PAIS)

Por Narrador - 21 de Febrero, 2007, 8:30, Categoría: Juicio 11-M

 

El abogado de dos procesados del 11-M aporta pruebas falsas para implicar a ETA

Calle de la conspiración, esquina a engaño: El abogado de dos procesados del 11-M cambia la foto de un temporizador para implicar a ETA

Madrid - El sirio del traje verde y la corbata amarilla es un secundario de lujo. La fiscal pide para él 12 años de prisión por realquilar su casa a algunos de los suicidas de Leganés. En medio de su declaración, se le ponen los ojos de viejo verde al reconocer ante el juez que, a pesar de estar casado y ser padre de cuatro chiquillos, hizo un viaje a Tánger "en busca del placer de las mujeres". Luego declara Fouad El Morabit, otro de sus inquilinos, el hijo listo de un notario de Nador que llegó a Madrid para estudiar ingeniería y terminó alternando con lo peor de cada casa. Al juicio, en su largo y difícil viaje hacia la verdad, le tocaba ayer transitar por personajes secundarios, conocer a los que conocieron a los peores. Pero, de nuevo, intereses extraños intentaron que ese viaje desembocara en la calle de la conspiración.

El de la corbata amarilla se llama Mouhannad Almallah Dabas, más conocido por Abu Omar. La semana pasada asistió al juicio desde detrás del cristal blindado, vestido de manera informal tirando a descuidada. Ayer, en cambio, apareció con un terno oscuro recién comprado. Para responder, cogía el micrófono de medio lado, como un cantante, y conforme avanzaba el interrogatorio se iba gustando en la suerte. Cuando le llegaba una pregunta que no le agradaba, la rechazaba sin complejos: "Esa no la respondo, ¡otra!". Abu Omar, cuyo negocio teórico consistía en la reparación de electrodomésticos a domicilio, basó su defensa en reconocer algunas acusaciones -su amistad con un suicida, su simpatía por cierto grupo religioso, la posesión de vídeos sospechosos- para darles después pintura blanca de inocencia.

Atracar bancos

Cuando se le preguntó si El Tunecino -uno de los suicidas de Leganés- le había dicho en algún momento que había que "dar un buen golpe, matar policías", él dijo que sí, pero lo explicó de esta forma: "Fue el día que se le estropeó la nevera. Yo le dije que había que sustituir el compresor y que se iba a tener que gastar 150 euros. El Tunecino me dijo entonces que no tenía dinero, que no iba a tener más remedio que atracar bancos o joyerías, que matar a policías". Cuando le preguntaron si tenía vídeos en su casa llamando a la guerra santa, dijo que no recordaba, pero que le gustaba tener de todo, "incluso vídeos porno, señoría".

Tanto Abu Omar como su inquilino Fouad El Morabit -el hijo del notario de Nador- dieron la impresión de defenderse bien, cada uno a su estilo, achacando ambos al maldito azar una circunstancia innegable: durante los días que rodearon al 11-M, ellos estuvieron muy cerca, demasiado cerca, de los que sí dejaron sus huellas en los escenarios de la tragedia. Un juicio, y más un juicio como este, es como un puzle de un millón de piezas del que no se conoce el modelo. Si a esto se añade que esas piezas hablan otro idioma y tienen nombres imposibles de memorizar a este lado del Estrecho, el juego se complica. De ahí que jueces, fiscales y abogados exhiban una concentración especial para atrapar, si salta, el hilo de la verdad. Una concentración que ayer, de nuevo, saltó por los aires.

Ya en el segundo día de juicio, la teoría de la conspiración -según la cual ETA y Al Qaeda se pusieron de acuerdo para terminar con el Gobierno del PP- penetró en el juicio de la Casa de Campo a través de las preguntas de algunos abogados. No era la primera vez. Para mantener viva la teoría de la conspiración, sus patrocinadores se habían llegado a apoyar en circunstancias verdaderamente exóticas como que los terroristas de ETA y los islamistas utilizaban el mismo matacucarachas; la falsa presencia de una tarjeta del Grupo Mondragón en una furgoneta de los autores del 11-M; de supuestos testimonios -desmentidos por la investigación- que implican a etarras y que no aparecen en ningún documento oficial; de sustancias explosivas que no aclaran nada... Ayer, sin embargo, se produjo una vuelta más de tuerca.

José Luis Abascal, el abogado de Basel Ghalyoun y de Jamal Zougam, ambos acusados de ser autores de la matanza, cambió en su escrito de defensa la fotografía de uno de los temporizadores hallados en uno de los registros del 11-M -un temporizador normal, cuyo precio de mercado es de 18 euros- por otro incautado por la Guardia Civil en una operación contra ETA y en el que se puede leer la inscripción "Segurtasun Temporizadorea (ST)". El abogado escribió junto a la fotografía: "Nadie más que ETA usa estos temporizadores marcados con las siglas de ST". O lo que es lo mismo, si ese temporizador fue hallado en la casa de la calle Virgen del Coro -refugio de islamistas-, la conexión ya estaba clara... Salvo que ese temporizador no estaba allí, ni la Guardia Civil registro aquella casa, sino que fueron agentes del Cuerpo Nacional de Policía.

Ayer, una vez más, dio la impresión de que la calle de la conspiración y la del engaño juntan sus esquinas en el mismo barrio. Supuestamente, claro.

MÁS CONSPIRACIÓN: Un temporizador rectangular para implicar a ETA

El abogado de Jamal Zougam, acusado de 191 asesinatos, introdujo en un escrito de defensa la idea de que en casa de los islamistas se halló un temporizador como los usados por ETA. Falso, era otro modelo.Más pistas sobre los suicidas de LeganésEl albañil que trabajó en la casa de Chinchón donde se montaron las bombas del 11-M reconoció en el juicio que por la finca pasaron seis suicidas de Leganés.El PP extiende las sospechasEl portavoz parlamentario del Partido Popular, Eduardo Zaplana, aseguró ayer que "las cosas no están tan claras como dice la fiscal" del caso.

LA VISTA AL DÍA: Declaran colaboradores de El Chino

La vista oral se inicia hoy con el interrogatorio a Rachid Aglif, para el que la fiscalía pide 21 años por pertenencia a organización terrorista y suministro de explosivos.

EL NINGUNEO A LOS CEREBROS DEL 11-M

- Serhane Ben Abdelmajid, El Tunecino, era sin duda "un radical, un extremista", pero también tenía tendencias a decir "chorradas". Rabei Osman, Mohamed el Egipcio, en cambio, era "un fabulador" que se pasaba el día "fantaseando", según declararon ayer sus amigos en el juicio.

- Fouad El Morabit, posiblemente el más preparado de quienes han comparecido hasta ahora, descalificó los supuestos deseos de atentar de El Tunecino y echó por tierra el contenido de las conversaciones intervenidas en Italia a El Egipcio. Sencillamente, ninguno de los dos tenía preparación, sentenció el acusado, estudiante de ingenierías, dominador de seis idiomas, hijo de un notario de Nador.

- El Morabit admitió que, a finales de diciembre de 2003, El Tunecino había hablado de hacer "algo fuerte" y que lo mejor que podían hacer sus amigos era irse de Madrid. "Según me consta, lo que decía Serhane era una chorrada, no tenía fundamento".

- Casi peor fue con El Egipcio, del que dijo que era un hombre sin preparación, que sacaba "conclusiones precipitadas".

- "Yo no sé en qué circunstancias dijo eso Rabei", señaló al ser repreguntado por las conversaciones de Italia. "Suponiendo que sea cierto, estaba fantaseando, presumiendo de importancia, no lo sé, quizás se estaba pavoneando", sentenció. "Habla de un arma como de un secador de pelo, de preparar coches en la frontera entre Jordania e Irak para colocarlos en Irak... Por eso digo que habla mucho y que le gusta fantasear, es típico suyo".

Un texto de Pablo Ordaz publicado por el diario EL PAIS el miércoles 21. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


La trampa del temporizador

Madrid - La foto de un temporizador incautado a ETA por la Guardia Civil abrió ayer una extraña polémica en el juicio del 11-M. La foto del aparato, que tiene adherida una pegatina en la que se lee "segurtasen temporizadorea", ha sido incluida en un escrito de la defensa de Basel Ghalyoun, en el que se dice que es idéntico a otro hallado en el registro de la vivienda de la calle de la Virgen del Coro, donde pernoctaban el citado, Fouad el Morabit y durante 10 días el suicida de Leganés Asrih Rifaat Anouar.

Sin embargo, lo único que se halló fue un temporizador de lavadoras, de la marca Remle SA, que se vende por 18,57 euros. Mohanad Almallah Dabas, que alquilaba habitaciones en dicho local, ya dijo ayer que él compraba habitualmente a Remle repuestos de electrodomésticos, y que solía guardar algunas piezas en dicha vivienda. El temporizador estaba en una habitación llena de chatarra.

El famoso temporizador ya se había oído en la primera sesión del juicio. José María de Pablo Hermida, acusador por parte de la minoritaria Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M, que apoya las teorías conspirativas, le preguntó por el "segurtasen temporizadorea" a Hassan el Haski, cuando sabía que no iba a contestarle.

Los temporizadores han planeado por el resto de las sesiones, pero ayer saltaron a primer plano. Fue cuando el letrado de otra acusación, Gonzalo Boyé, pidió al tribunal que se mostrase una foto de un temporizador incluida en el escrito de la defensa de Basel Ghalyoun, representado por José Luis Abascal.

Lo hizo cuando Mohanad Almallah Dabas dijo que, como reparador de electrodomésticos, solía manejarse con temporizadores para lavadoras o microondas, pero también programadores.

El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, consideró que era improcedente que una acusación pidiera que se exhibiera una foto de un escrito de defensa, ya que, técnicamente, un escrito de defensa no pertenece al sumario, sino al rollo de sala. El presidente sí se avino a que se mostrase el acta de entrada y registro, donde figuraba ese hallazgo.

Efectivamente, en dicha acta manuscrita de registro de Virgen del Coro, número 11, efectuado el 25 de marzo de 2004, se dice que se había hallado, en una habitación llena de chatarra, un temporizador STA MEC 24h INT/60, sin más precisiones ni foto.

El escrito de la defensa, en cambio, dice que se trata del temporizador ST17 MEC 24H INT/160. El escrito contiene una fotografía del supuesto temporizador. "No es el mismo", precisó ayer José Luis Abascal, abogado de Ghalyoun y también de Jamal Zougam: "Es uno incautado por la Guardia Civil en otra operación, que lo he puesto ahí para que se vea cómo son, pero no es para nada el de Virgen del Coro, porque yo no lo he visto ni he visto foto alguna. Es para una cuestión visual".

El escrito del abogado Abascal, no obstante, añade que el hallazgo del temporizador apunta necesariamente a la banda terrorista ETA. "Todos aquellos que investigamos armamento y explosivos de ETA sabemos que cuando aparece un temporizador ST es de procedencia etarra, descartando cualquier otro grupo". Argumenta el abogado de dos implicados en el 11-M que es así porque procede de la manipulación de un temporizador Casio original.

Sin embargo, basta consultar los catálogos de la empresa Remle, dedicada a la venta de este tipo de accesorios, para comprobar que nada es así. El programador horario STA MEC 24h INT/60 se vende en el mercado como tal, sin proceder de manipulación alguna.

El precio es de 18,57 euros y es habitual en determinado tipo de electrodomésticos. Además, el propio Almallah Dabas, que alquilaba las habitaciones de la calle de Virgen del Coro, dijo ayer que era cliente de la empresa Remle y que solía manejar temporizadores. "Yo tengo y he tenido temporizadores", declaró ayer durante la vista oral. "Tengo muchos temporizadores para lavadoras, hornos, lavavajillas y algunos frigoríficos para mi trabajo".

CONCLUSIONES DESCABELLADAS

El escrito del abogado de Zougam para defender a su cliente establece una serie de conclusiones fruto de un supuesto hallazgo que no es tal. El abogado mantiene que, según el sumario, en el piso que ocupaban islamistas relacionados con el 11-M se halló un temporizador que es, sin duda, "de procedencia etarra, descartando a cualquier otro grupo terrorista". Para ilustrar su argumentación coloca una foto de un temporizador incautado a ETA que no es el que se encontró en el piso de los islamistas.

Un texto de José Yoldi y Jorge A. Rodríguez publicado por el diario EL PAIS el miércoles 21. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Un supuesto autor material con tres abogados distintos

Madrid - La estrategia de defensa que ha utilizado Jamal Zougam desde que fue detenido el sábado 13 de marzo como dueño del locutorio donde se vendieron las tarjetas de los teléfonos móviles que se usaron en las bombas y posteriormente acusado de ser autor material de la muerte de 191 personas ha variado radicalmente en los últimos meses.

Ese cambio coincidió con la llegada de su tercer abogado en todo este tiempo. Zougam se pagó un abogado privado cuando se inició todo el proceso. Se trataba de Mateo Seguí. El procesado por los atentados decidió prescindir de los servicios de Seguí porque no podía pagar la estancia del abogado en Madrid durante la celebración del juicio. Y entonces se encargó de su caso un abogado de oficio, Juan Ramón Gemeño, con el que el procesado estuvo sólo un mes.

Hace poco más de dos meses, un abogado de pago, José Luis Abascal, asumió la defensa de Zougam —que había renunciado al primer letrado que tuvo por falta de dinero— y, a partir de ahí, todo cambió. Zougam había basado hasta entonces su defensa en quitar credibilidad a los testigos que le habían apuntado en diversas ruedas de reconocimiento y en asegurar que cuando ocurrieron los hechos, estaba durmiendo en su casa. El procesado, a partir de la llegada de José Luis Abascal, concedió una entrevista exculpatoria al diario El Mundo y pidió, a través de su abogado, que se tomase declaración en el juicio a tres etarras, a los que la teoría conspirativa ha querido involucrar en los hechos, y se hiciese una prueba pericial de los explosivos.

El abogado de oficio Juan Ramón Gemeño asegura, según informó ayer Cuatro Televisión, que en noviembre pasado le llamó Abascal para indicarle que se hacía cargo de la defensa de Zougam. Le pareció raro y Gemeño explica que le preguntó a su cliente, quien supuestamente le dijo que él prefería seguir con su abogado de oficio.

Gemeño ha presentado una queja ante el Colegio de Abogados por lo que considera una práctica irregular por parte de Abascal al asumir la defensa de Zougam. Se ha abierto una investigación para esclarecer estas posibles irregularidades.

Texto publicado por el diario EL PAIS el miércoles 21. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Dos procesados consiguen sembrar la duda sobre su participación en los atentados

Almallah Dabas y El Morabit respondieron a todas las preguntas de la fiscal y los abogados

Madrid - Por fin la inteligencia. Mouhannad Almallah Dabas y Fouad el Morabit, dos de los procesados que declararon ayer y a los que el fiscal acusa de pertenencia a la célula terrorista islamista, aunque no de haber participado en los atentados -pide 12 años para cada uno-, bordaron ayer su actuación. Sus declaraciones, contestando a la fiscal y al resto de las partes, fueron tan inteligentes que sembraron la duda sobre su actuación. Salvo que los testigos que declaren en el futuro o los dictámenes periciales pendientes constituyan pruebas insalvables, probablemente conseguirán una sentencia muy favorable.

Almallah Dabas, de 43 años, padre de cinco hijos de corta edad, que se dedica a reparar electrodomésticos, dio una lección de aplomo y serenidad. Vestido con traje y corbata, afrontó las pruebas en su contra como si no fuera con él.

Mouhannad está acusado de la captación de jóvenes radicales islamistas en España para su posterior envío al extranjero, albergándoles entre otros lugares en una vivienda sita en la calle Virgen del Coro de Madrid, de la que era titular del arrendamiento su hermano Moutaz Almallah, preso en Londres. En aquel lugar, así como en el domicilio del fallecido Serhane El Tunecino y en un local de Lavapiés, se procedía principalmente a la exhibición de vídeos sobre campos de entrenamiento de muyahidin, de ejecuciones y charlas sobre la yihad.

Almallah tiene tráfico de llamadas con varios de los supuestos autores de los atentados. Además, una testigo protegida le acusa de que él y sus amigos planeaban realizar un atentado en Madrid 13 meses antes del 11-M, de haber proporcionado un pasaporte a Amer Azizi para que huyera cuando estaba siendo buscado por el juez Baltasar Garzón y haber tenido amistad con Serhane El Tunecino y Jamal Ahmidan, dos de los suicidas.

Pues de esos aprietos Almallah salió con soltura. Afirmó que no adoctrina a nadie, que ése era Serhane El Tunecino, que quería ir a Irak a luchar e intentaba ser el jefe de todos los jóvenes de su entorno. Sobre el tráfico de llamadas a teléfonos de los suicidas, dijo que uno de ellos, al que conocía, Rifaat Anouar, fue quien llamó a los compañeros, porque siempre alegaba que no tenía saldo.

Despecho de una mujer

Las demás acusaciones fueron contestadas de forma simple. Todo obedeció al despecho de una mujer. Él estaba casado con su esposa Turia, con la que tiene cuatro hijos, pero atravesó problemas y se separó. En un viaje conoció en Tánger a una mujer llamada Nouza y vivió un tiempo con ella. La hizo su novia y tuvo un hijo con ella, pero aunque pensó en casarse luego creyó que no le convenía. Por venganza, ella le ha denunciado cinco veces por malos tratos falsamente, según Mouhannad, se ha convertido en testigo protegida y le ha acusado de todo aunque nada sea verdad. Él a su vez ha denunciado a la mujer por robo.

El acusado reconoció que es simpatizante de los Hermanos Musulmanes, que es un partido legal en Siria y que tras los atentados del 11-M se afilió al Partido Socialista porque en su familia es tradición desde hace más de 30 años.

Fouad el Morabit, además de inteligente, fue elegante. Conocía a la mayoría de los suicidas, tuvo tráfico de llamadas con ellos, estudió ingeniería aeronáutica, alojó en el local de Virgen del Coro al suicida Rifaat Anouar la noche del 11-M y Rabei Osman, El Egipcio, le dijo por teléfono a Mourad Chabarou que los atentados de Madrid eran idea suya y que Fouad el Morabit podría haber muerto en la acción. Lo único que le salva es que no hay huellas suyas ni su ADN aparece en los escenarios del atentado.

Pero Fouad demostró cómo se debe fundamentar una defensa. De entrada, contestó todas las preguntas de todos los abogados y lo hizo con solvencia. Podrá no creérsele, pero su discurso fue lógico y perfectamente armado. Es un tipo formado que ha estudiado ingeniería aeronáutica y electrónica, aunque no acabó los estudios, y que habla seis idiomas: árabe, bereber, inglés, francés, español y alemán. Es hijo de un notario de Nador (Marruecos) y no ha pasado apuros económicos porque su padre le financiaba los estudios.

Serhane era radical, pero decía muchas tonterías y nadie le creía. Según dijo, "no tenía información, nivel o contactos para que yo pudiese relacionarlo con los atentados. Yo, como todos los ciudadanos, pensaba que había sido ETA. A Serhane le conocía todo el mundo, y no era una persona violenta. Era radical, extremista, pero no violento", dijo.

De Rabei Osman, El Egipcio, dice que es un fabulador. Piensa que cuando dijo que los atentados eran idea suya probablemente estaba fantaseando o fanfarroneando para darse importancia ante el interlocutor.

Fouad afirmó que los atentados son "una barbaridad" y recalcó que no tiene nada que ver con los mismos. "Si yo fuera terrorista reivindicaría el atentado, porque este juicio es la mejor oportunidad para un terrorista para difundir sus ideas y defender el atentado, pero no lo soy". "Si por el mero hecho de conocer a alguien ya te implican en un atentado y esto ocurre en Europa, nos tendremos que ir a Marte", concluyó.

ALMALLAH DABAS

- "Mi ex novia era mi enemiga y tenía denuncias contra ella"- "Soy un hombre occidental y estoy en contra de la violencia, de cualquier tipo de violencia, también la de género"- "Esa testigo decía muchas cosas para hundirme, no para ayudar a la justicia"- "No he llevado dinero a mi casa. Ella me ha robado mucho"- "Soy simpatizante de los Hermanos Musulmanes, pero no pertenezco a ellos"- "Me afilié al PSOE por tradición familiar y porque me lo pidió el presidente de los Hermanos Musulmanes"

FOUAD EL MORABIT

- "Serhane el Tunecino no tenía información, nivel o contactos para que yo le pudiese relacionar con los atentados"- "Serhane era radical, extremista, pero no violento"- "No tengo ninguna relación con los atentados. Soy un hombre pacífico, quizás demasiado pacífico"- "Si por el hecho de conocer a alguien te implican en un atentado y eso ocurre en Europa nos tendremos que ir a Marte"- "Para un terrorista este juicio, ahora que está mirando todo el mundo, sería la mejor oportunidad para difundir y defender los atentados"- "Basel me dijo que iba a ocurrir algo fuerte. ¡Qué tiene que ver algo fuerte con un atentado!

OTMAN GNAOUI

- "Una vez Serhane vino a Chinchón con un [vehículo] Golf para hablar con Jamal Ahmidan"- "Ya estaban en la casa los hermanos Oulad, Ashri Rifaat y Abdemnabi Kounjaa"- "Jamal quería cubrir de porexpan la caseta de la gallina para que no se 'frescaran"- "El 11-M yo no trabajé en Chinchón, ni fui a la estación de Alcalá de Henares, ni coloqué ninguna mochila"- "Jamal me llamó el 29 y me dijo que cogiera el clavo y que fuera a recogerlo a la entrada de Burgos"- "Un día fue con Jamal con una furgoneta blanca a comprar cemento y arena. No me acuerdo si era una Kangoo o una Express"

Un texto de José Yoldi y Jorge A. Rodríguez publicado por el diario EL PAIS el miércoles 21. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


El Gnaoui sitúa en Chinchón la furgoneta Kangoo y a seis de los suicidas de Leganés

Madrid - Uno de los interrogados ayer en el juicio situó en la finca de Chinchón, la supuesta guarida de los terroristas, a seis de los suicidas de Leganés y a la furgoneta Renault Kangoo hallada en Alcalá de Henares, clave para las investigaciones. Othman el Gnaoui, que trabajó como albañil en la casucha hasta una semana antes de los atentados, admitió que el 29 de febrero de 2004 fue a recoger a Jamal Ahmidan, El Chino, cuando éste regresaba de Asturias con un coche lleno de explosivos. El Gnaoui fue además el constructor del zulo en el que supuestamente se escondió la dinamita Goma 2 ECO de la mina Conchita (Tineo, Asturias).

El Gnaoui aseguró que estuvo trabajando en la casucha desde mediados de febrero hasta principios de marzo. El Chino, que había alquilado la finca, le encargó construir una habitación en la planta superior, y un habitáculo recubierto de material aislante "para que no se 'afrescaran' las gallinas". Mientras trabajaba allí, vio cómo en las fechas antes del 11-M, se acercó por la finca Serhane Ben Abdelmajid, El Tunecino. "En la casa ya estaban Mohamed y Rachid Oulad Akcha, Abdenabi Kounjaa y Asri Rifaat Anouar". Es decir, que ya paraban e incluso dormían en la finca seis de los suicidas de Leganés. Aclaró que tampoco había visto nunca allí a Abdelmajid Bouchar, juzgado como autor material, ni a Mohamed Afallah, supuestamente muerto en un atentado suicida en Irak.

Recogida de explosivos

Un día fue con El Chino en una furgoneta a comprar material de construcción. En su primigenia declaración judicial, señaló que esa furgoneta era la famosa Kangoo. Ayer no estaba seguro: "La usamos para traer cemento y arena. Fui con Jamal. Era blanca, pero no me acuerdo si Citroën o Renault o Express o Kangoo". Presionado por la fiscal, admitió que en el juzgado y en su presencia firmó que era la Kangoo.

El acusado aseguró que el 29 de febrero de 2004 le llamó el Chino desde la carretera de Burgos, cuando regresaba de coger los explosivos, para que le fuera a recoger. "Me dijo que cogiera el clavo en la carretera de Burgos. Entendí que era un clavo normal, nada raro". Recogió a Rachid Oulad en Chinchón y se fue hacia Burgos. "Le dije a Rachid que cogiera el clavo, pero él tampoco sabía qué era. Le dije 'pues llama a Jamal y que te lo diga'. No llegaron a entrar en Burgos. "Hicimos un cambio de sentido y nos encontramos con Jamal, que venía en un Golf. Vinimos para Madrid". Su guía fue siempre Rachid Oulad. Sin embargo, aseguró que él nunca supo nada de explosivos, y que se enteró de que su amigo podía haberlos traído "cuando ya estaba en prisión".

Un texto de José Yoldi y Jorge A. Rodríguez publicado por el diario EL PAIS el miércoles 21. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Los procesados comerán caliente

Madrid - Terminó la sesión de la mañana, a las dos de la tarde, y el presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, hizo un anuncio: "A partir de mañana [por hoy] habrá un catering para los procesados, para que coman caliente".

Los procesados que asisten al juicio desde la pecera blindada se levantan a las siete o siete y media en su prisión correspondiente. Proceden de Alcalá Meco, Navalcarnero, Soto del Real y Aranjuez. Desayunan y, en furgones de la Guardia Civil, son trasladados al edificio de la Audiencia Nacional en la Casa de Campo.

Desde el jueves, cada prisión se encargaba de entregar a sus reclusos una bolsa con bocadillos. El edificio donde se celebra el macrojuicio carece de cafetería y llevar a los presos a un restaurante cercano es imposible por motivos de seguridad. De ahí que la Dirección General de Instituciones Penitenciarias haya recurrido a una empresa de servicio de comidas a fin de que los procesados coman caliente.

Al llegar al edificio de la Audiencia, a eso de las nueve de la mañana, los procesados son conducidos a los calabozos de la planta baja. En tres celdillas anexas con dos asientos divididos por una pared de cristal con agujeros a la altura de la cabeza, los abogados defensores aprovechan esa hora para dialogar con sus defendidos. Por lo general, estas celdillas son utilizadas por los procesados que van a declarar esa mañana.

A las diez de la mañana comienza la sesión. El presidente del tribunal ordena trasladar a los procesados, que desde los calabozos suben una planta para acomodarse en los bancos de madera con que cuenta la pecera blindada.

No tienen sitio asignado. Y sin embargo, casi todos se colocan siempre en el mismo lugar, día tras día: Rabei Osman, El Egipcio, acusado de ser uno de los cerebros de la masacre, prefiere la fila del medio y el centro mismo del habitáculo. Sigue las sesiones con las manos en las rodillas y la cabeza inclinada, sin hablar con nadie.

Jamal Zougam, acusado de poner él mismo las bombas en uno de los trenes, elige la misma esquina, la que está más cerca del público, por lo general víctimas o familiares de víctimas. Zougam lo observa todo con expresión ausente, casi aburrida. Ayer, hasta escondía la cabeza entre los brazos para adoptar una posición más cómoda.

Una cámara de seguridad les enfoca constantemente. Además, de vez en cuando se aprecia una cabeza vigilante asomando por el ojo de buey de la puerta blindada. Por lo general, no dialogan entre ellos. Los que ya han declarado se muestran más relajados. No volverán a hablar hasta el término del juicio, como mínimo en mayo. Hasta entonces nada interrumpirá el horario.

A las dos de la tarde se interrumpe la sesión. Los presos vuelven a bajar al calabozo. Comen ahí. Alguno habla con su abogado en la celdilla correspondiente. Vuelven a subir a las cuatro. Se sientan en los mismos sitios. Así hasta las ocho.

A esa hora, en el exterior, la policía se mueve: comienzan a intercambiar mensajes en los radiotrasmisores avisando de que el juicio está a punto de acabar. Los guardias civiles encargados del traslado de los presos pasan conduciendo los furgones. Un agente corre en dirección a los calabozos enarbolando una porra en la que están ensartadas las esposas.

A las nueve y media, los presuntos culpables del 11-M cenan en su cárcel.

Un texto de Antonio Jiménez Barca publicado por el diario EL PAIS el miércoles 21. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

  

Juicio 11-M: Opiniones (21 de febrero de 2007)

Por Narrador - 21 de Febrero, 2007, 8:00, Categoría: Opiniones

“Matones de hoy” por Federico Jiménez Losantos

Desde dos años antes de llegar al poder, Zapatero convirtió la política española en un gigantesco acto de repudio castrista, en un alarde callejero, antiparlamentario y antidemocrático contra el PP y todo lo que supusiera derecha. Y aquello, siendo malo, no hubiera sido lo peor si, tras el Prestige y la Guerra de Irak, no hubiera utilizado como herramienta esencial para acceder al poder el 11-M y su manipulación inmediata, dudosa hazaña sobre la que cada vez penden más preguntas sin respuesta, al menos sin respuesta honorable para el PSOE. Pero incluso fechorías al hilo de la masacre, como la de los «terroristas suicidas», propalada por el propio Zapatero y la Ser, o la del 13-M, protagonizada por el PRISOE en pleno, podrían haberse archivado si, al llegar a La Moncloa, no hubiese puesto en marcha una campaña pacífica o violenta, según los días y la conveniencia del momento, para echar de la política a la media España que vota PP, liquidando el régimen constitucional del 78 y abriendo por las bravas un proceso de acuerdo con los partidos separatistas y la ETA, prefigurado en el Tinell y Perpiñán pero ahora a escala nacional, o más exactamente, antinacional.

Entre otros episodios, hay que recordar la persecución sistemática contra la AVT, la detención ilegal de militantes del PP, la manipulación de pruebas sobre el 11-M y, sobre todo, la campaña contra la Cope a través del CAC y la jauría nacionalista, y contra Pedro J., EL MUNDO y los medios que se niegan a comulgar con las ruedas de molino de la versión oficial sobre la masacre.

Los últimos actos de repudio montados por el zapaterismo son elocuentes.

A muchos les ha escandalizado el numerito del escriba de Polanco en la televisión pública francesa pidiendo el cierre de la Cope y EL MUNDO, a los que atribuyó falsedades más que notorias. A otros, por ejemplo al sindicato CEP que lo ha tachado de «fascista», les ha indignado más el portacoz del SUP, el sindicato de Santano, que aprovechó otra televisión pública, Telemadrid, para amenazar de muerte a Luis del Pino por su tarea de investigación sobre las mentiras del 11-M. Ahí está Pilar Bardem insultando a los periodistas de Libertad Digital TV. Ahí está la campaña contra Pedro J. a cuenta de la piscina, incluyendo el asalto a su domicilio y la exhibición del carné parlamentario por los matones. ¿Cómo no recordar el vídeo y otras fechorías gálicas? Y la manipulación de la Justicia por el Gobierno y Polanco, como contra Liaño: ahí están las querellas concertadas de Polanco, ABC y Gallardón contra la Cope y contra mí, o la demanda de Rodríguez Ibarra contra la Cope y EL MUNDO. O la del eviterno Polanco y el provecto Luis del Olmo sobre el Micrófono de Oro. Ahí están, en fin, todos los actos de repudio a la cubana desde Barcelona a Maracena. Matones ayer, matones hoy, matones siempre.

Publicado por el diario EL MUNDO el miércoles 21 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


“Operación camuflaje” por Victoria Prego

En la dirección de este sangriento crimen masivo puede que no los hubiera más fanáticos, pero lo que ya ha quedado claro es que los había mucho más listos que el considerado oficialmente como autor intelectual de la matanza. Entre el jueves pasado, en que pudimos ver y escuchar a Rabei Osman, 'El Egipcio', y el día de ayer, en que se produjo la actuación estelar del estudiante de ingeniería Fouad Morabit, hubo un abismo. El estudiante es muchísimo más inteligente, más agudo, más rápido, más entero y, puestos a ello, sería más líder que el egipcio detenido en Italia. No hay duda.

Pero ésta fue la conclusión final. No la única, claro, pero sí una de las más evidentes. En una jornada agotadora por la reiteración de las preguntas formuladas por los letrados de las acusaciones y de las defensas, vivimos la primera sorpresa del día nada más comenzar la sesión porque el hombre que se sentó en la silla de los acusados parecía talmente un ejecutivo de cualquier multinacional de la informática. Perfecto traje de corte occidental, modales del lado de acá de la Alianza de Civilizaciones y corbata de seda amarilla, como de pijo madrileño. Un impacto esa imagen, porque aquel señor era nada menos que el casero del piso-pensión-guarida de la calle Virgen del Coro de Madrid por el que pasó en su momento lo más granado de la banda de terroristas que perpetró los crímenes del 11-M, incluido uno de los suicidas de Leganés, que fue inquilino regular de aquel habitáculo. Tan occidental resultó el sirio Mohamed Almallah en sus maneras que hasta puso de vuelta y media a su ex mujer, que parece que ha testificado contra él en este proceso, de la que dijo eso tan clásico de «me quiere hundir, es una prostituta, se ha aprovechado de mí». Pero es que, a pesar de que sus explicaciones fueron relativamente precisas y bien formuladas, resultaron demasiadas veces increíbles y, en ocasiones importantes, contradictorias. El tribunal determinará.

Fue después cuando entró a declarar el sujeto más brillante que ha comparecido en la sala hasta este momento. Contestó con energía, introdujo matices del tipo «Rifaad era más que un conocido pero menos que un amigo» y lanzó al final un mitin en reclamación de un europeísmo garantista que produjo auténtico estupor en la sala. Un camuflaje perfecto si no fuera por lo imposible que resulta explicar y creer cosas tales como que un joven, hijo de un notario marroquí, que estudia primero ingeniería aeronáutica y luego lo deja para iniciar ingeniería electrónica, un señor políglota al que sus padres financian con largueza los gastos de estudios y estancia en España, deje su carrera, se meta a albañil ocasional y vaya a alojarse en un cuartucho del agujero de la calle Virgen del Coro -cuyas ventanas de la planta baja estaban tapadas con papel de periódico- para ir a relacionarse con gentes de nula formación y escasa actividad laboral. Lo que sucede es que ésta, que no es ni mucho menos decisiva, fue la duda más clara que destiló su declaración porque, del resto de preguntas y respuestas escuchadas, no apareció ningún signo llamativo ni escandaloso que dejara en evidencia su auténtico papel en el atentado. Quizá haya pruebas sólidas que lo incriminen, pero eso ayer no se vio.

La intervención cansina y espesa del último de los comparecientes, el marroquí Otman Gnaoui, fue un desastre. Si no fuera porque estamos hablando de una tragedia espantosa, habría que reconocer que sus idas y venidas en torno al «clavo» [pistola] que 'El Chino' -uno de los asesinos que se suicidaron en Leganés- le había pedido, estuvieron a la altura de aquel magistral episodio de la empanadilla de Encanna, de Martes y Trece. Fue incapaz de dar una explicación coordinada, no digamos ya solvente, sobre sus estancias en la casa de Morata de Tajuña o sobre su participación en la caravana de coches que vinieron de Asturias cargados de explosivos el mismo día en que una segunda caravana de la muerte, ésta de ETA, se dirigía también a Madrid. Se escabulló con extraordinaria torpeza y sus murmullos se estrellaron contra el silencio de la sala y quedaron ahí desnudos, flotando en el aire. En el aire y en las muchas pantallas de plasma que cuelgan de las paredes del recinto, que demostraban, una y otra vez, que había vuelto a mentir. Éste, como los dos anteriores, quiso pegarse al terreno. Pero carecía de capacidad para confundir ni al más lego.

Publicado por el diario EL MUNDO el miércoles 21 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


“'Todo encaja' y guerra policial” por Victor De la Serna

Una jornada bastante plúmbea del juicio del 11-M, con comparecencia de islamistas acusados de haber instigado el atentado -se negaron a responder a demasiadas preguntas y se declararon inocentes de todo-, incita a toda la prensa a titular de manera semejante: los islamistas niegan su presencia en el piso de Leganés pese a que allí había rastros de su ADN. Toda la prensa, salvo un periódico: la jornada ha servido para que El País, que no se ha distinguido particularmente por indagar en los entresijos de aquellos terribles sucesos, volviese a demostrar su amplia superioridad sobre la competencia a la hora de interpretar lo que se dice en el juicio.

Si durante el fin de semana explicó la notable teoría de que las afirmaciones de inocencia por parte de los imputados demuestran que son culpables, ayer, tras apenas tres sesiones de la vista, ya llegaba a la conclusión de que Todo empieza a encajar (su sorprendente titular principal de la información del juicio, más propio de un editorial). Resalta que lo importante de las declaraciones de Bouchar y Ghalyoun es que Dos supuestos autores del 11-M dan pistas del atentado en la vista oral al reconocer que conocían a «los jóvenes terroristas que se suicidaron en Leganés».

También interpreta libremente, como suele, Ernesto Ekaizer al titular El veredicto sumarísimo del PP un comentario en el que acusa a la oposición de negar la vinculación de los acusados con grupos islamistas porque hay organizaciones de víctimas del terrorismo que lo hayan hecho. Resulta que éstas están «vinculadas al PP». Y, por ello, «los acusados tienen una ventaja de partida inusitada». Para sumarísima, la conclusión de El País, ¡a estas alturas!, de que todo empieza a encajar...

Lo del PP no es casual. Los medios de Prisa acompañaban ayer a la perfección al Gobierno en sus reproches al PP por «atacar a la Justicia» al sumarse a la manifestación de la AVT en recuerdo de las víctimas de De Juana. La Ser abría su informativo nocturno con esa noticia: el PP, «por primera vez», se suma a una manifestación «contra el Tribunal Supremo».

Al final, una serie de acontecimientos paralelos a la vista oral tienen tanto significado informativo como el propio desarrollo de ésta; a veces, más. Las operaciones de amedrentamiento, en particular: un representante de El País clama en Francia contra EL MUNDO y la Cope, y al mismo tiempo el portavoz del Sindicato Unificado de Policía, Maximiliano Correal, repite en Telemadrid sus escalofriantes amenazas (ya se las había hecho directamente semanas antes) contra Luis del Pino, uno de los periodistas que han investigado los agujeros negros del 11-M. El lunes, Correal decía en la Cope que las amenazas fueron en «tono coloquial», pero de paso acusa a los miembros del sindicato rival de no ser verdaderos policías, sino sicarios de la extrema derecha. Aterrador el portavoz.

Publicado por el diario EL MUNDO el miércoles 21 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


La larga sombra de 'El Chino' de Luis del Pino

Contradicción. Las declaraciones de Abdelmajid Bouchar ayer nos dejaron con las mismas dudas que ya teníamos acerca del episodio de Leganés. Bouchar es, según un policía, la persona que huyó del piso tras depositar una bolsa de basura, horas antes de la explosión, pero Bouchar niega que estuviera nunca en ese piso. Imposible resolver nuestras dudas hasta que los testigos desfilen. Cuando eso suceda, tendremos que hablar mucho de bolsas y de basura. Y también de otras cosas, como por ejemplo de cercos policiales.

Utilidad. Mouhannad Almallah ha declarado con papeles, como ayer Basel Ghalyoun. Resulta curioso que los únicos acusados que llevan papeles en este juicio son, precisamente, aquéllos de los que más se sospecha su vinculación con el CNI. ¿Serán papeles clasificados? Por lo demás, Almallah ha iniciado la estrategia de cargar el muerto a los muertos: El Tunecino era un radical de cuidado, nos dice. ¡Hay que ver lo útiles que resultan los muertos para que se coman el marrón!

Islamista. Hoy sí hemos visto declarar a alguien que podría dar el perfil de auténtico islamista. Fouad Morabit es un hombre culto, preparado y religioso. El único problema es que el ser un musulmán religioso no te convierte necesariamente en terrorista islamista, y Fouad ha negado su participación en el 11-M y ha condenado la violencia. Ha declarado tranquilo, sin ayuda de papeles, y no ha dado en ningún momento la sensación de sentirse acosado o asustado.

Transporte. La versión oficial nos dice que la Goma 2 ECO asturiana se transportó a Madrid en un VW Golf, haciendo de lanzadera un Toyota Corolla propiedad de Trashorras y conducido por El Chino. Hoy, la fiscal le ha preguntado a Otman Gnaoui por ese Toyota que El Chino conducía. «¿Toyota? ¿Qué Toyota? Lo que El Chino conducía ese día era un Golf. No había ningún Toyota». Pregunta para iniciados: ¿qué parte de la historia del transporte de los explosivos desde Asturias es falsa? Respuesta: probablemente todas.

Publicado por el diario EL MUNDO el miércoles 21 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


“'El Egipcio' y sus chunguitos” por David Gistau

Los interrogatorios son fríos y educados como una entrevista de trabajo para un puesto de dependiente de ultramarinos. Por más que algunos insultos rebasen la caldera, es una cocción a fuego lento que posterga para otras jornadas el descenso al Hades de Atocha. Cuando otros testimonios harto más emotivos nos obligarán a encontrarnos con los 191 espectros familiares que de momento no son evocados sino como estadística. Mientras, la emisión en sesión continua da al juicio un cierto aire de reality show cuyos personajes apenas empiezan a asociarse a un arquetipo.

Como si la audiencia, bastante desinteresada en realidad, prefiriera a las teas y las horcas de la rabia un simple mensaje sms como el que se estila en otros formatos semejantes. En ese sentido, el que sin duda estaría ya nominado a estas alturas es Abdelmajid Bouchar, el atleta que confundió Belgrado con la casilla de seguridad del parchís.

Durante estas primeras sesiones, con los acusados ha ocurrido lo mismo que con las cucarachas cuando se enciende la luz. Se han desperdigado para ocultarse, no debajo de un mueble, sino detrás de una imagen calculada y llena de palabras de paz y amor con las que una presunta banda terrorista se hace pasar por el grupo Mocedades cantando a la Alianza de Civilizaciones. 'El Egipcio' y sus chunguitos.

Lo que sí han aportado Mouhannad Almallah y Fouad Morabit es una variación en los arquetipos redentores.

Nada que ver con la máscara de la humildad a la deriva que se pusieron El Egipcio y Haski. Fouad, lleno de recursos dialécticos y de templanza, se postuló como el yerno ideal: un joven políglota, sofisticado y de buena posición con suficientes propósitos personales en la vida como para resistirse a la tentación épica propuesta por «torpes» y «extremistas» como aquéllos con los que en algún momento coincidió en la mezquita de Estrecho o en el chiscón de Virgen del Coro. También Mohamed Atta, uno de los pilotos del 11-S, era el hijo acomodado de un médico egipcio, y eso no evitó que fuera abducido por la iluminación con el mismo entusiasmo que un suicida de los de chamizo de adobe. Pero Fouad exudó confianza y solvencia, y habrá que esperar para comprobar si las pruebas le desarman.

Almallah, el presunto conseguidor logístico, el que se afilió al PSOE como si se acogiera a sagrado al saberse perseguido, alegó que de su implicación la culpa la tiene el chachachá. O sea, una ex vengativa que se habría traído de una expedición putañera a Tánger y que ahora estaría intentando arruinar la existencia de un perfecto padre de familia tan alejado de los preceptos islámicos que en su videoteca, además de las filmaciones yihadistas, el gusto morboso también encontraría lugar para el porno duro. El juicio es una maraña. Cada acusado es un nudo por destrenzar. A la espera de las pruebas, los peritos y los testigos, no sabemos a quién hay que aborrecer y a quién compraríamos un coche de segunda mano. Lo que sí ha dejado demostrado el celo garantista de Gómez Bermúdez es que la más terrible matanza terrorista de la Historia española no la resolverá la venganza, sino la Justicia.

Publicado por el diario EL MUNDO el miércoles 21 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


“Santidad de la mentira” por Gabriel Albiac

Mentir ante el enemigo infiel es mandato coránico. Dios es verdad. El enemigo, basura. Vivo o muerto              

Muchos meses después de la matanza del 11 de septiembre en el World Trade Center, Osama ben Laden seguía declarando a Al Yazeera su absoluta inocencia y la de sus hombres en aquella horrible matanza, que sólo le producía compasión. Exactamente en los mismos términos en que los yihadistas de Madrid entonan, estos días, lacrimoso testimonio de piedad hacia las víctimas de Atocha. Un buen musulmán no mata a inocentes, declaraba el sacrificador de Al Qaeda, entre 2001 y 2002. Un buen musulmán no mata a inocentes, declaran ahora Zugam y compañía: da igual lo que digan los análisis de ADN. Su tono era -es- compungido. Hubiera resultado hasta conmovedor -lo de Ben Laden entonces, los de éstos ahora-, si las pruebas materiales no fueran aplastantes. Pero era y es, sobre todo, misterioso. Para quienes, por edad, forjamos nuestro oído y nuestra mente en la específica retórica del terrorismo revolucionario europeo de los años setenta y ochenta del pasado siglo.

El terrorismo revolucionario de la segunda mitad del XX nace de la aplicación literal de la tesis que inaugura la Europa moderna. Para constituir un Estado existen sólo dos vías: la corrupción o la virtud. La virtud, en política, tiene su nombre: terror. Y, como virtud que es, en el terror no cabe resquicio a la mentira. Para ser virtud, el terror exige del revolucionario jamás mentir. La verdad es siempre revolucionaria. Y el terror, ejemplar: ocultar el dolor necesario para alzar un paraíso sobre la tierra, sería indigno. No es -como ignorantemente se escribe a veces- una tesis personal, más o menos maniática, del Robespierre que dicta la ley del 22 Prairial del año II: Ley del Gran Terror. Es una percepción colectiva, aun para los menos vertiginosos de los protagonistas de 1794. Bajo léxicos en mayor o menor medida modificados, es lo que todas las corrientes revolucionarias han explicitado durante dos siglos: del Zinoviev que reclama, en 1919, el exterminio del 10 por ciento reaccionario de la sociedad rusa, al borrado de las fracciones no analfabetas -contaminadas, pues, por la corrupción burguesa-, que, con certidumbre arcangélica, practicaron los khmer rojos.

Nada de eso hay en el teocratismo yihadista. Ante un Dios de voluntad absolutamente trascendente a la comprensión humana, sólo cabe obediencia. No hay verdad que razonar. Menos aún, ante los kafires (cafres) infieles. A los cuales el Libro ordena matar, sin más, allá donde se les encuentre. Donde sólo hay obediencia, la razón no juega papel. Ni la verdad. Pues que verdad sólo la hay en el Libro, y sólo ante el Dios del Libro debe reconocer verdad su devoto. Mentir -y mentir siempre- al enemigo infiel es deber del buen musulmán, que el Corán dicta. Como dicta la inanidad de todo tribunal que no se atenga a la ley islámica. Éste de Madrid, por supuesto. Cualquier otro.

Nadie espere de este tipo de piadosos asesinos, arrogantes reivindicaciones al estilo de las de los traedores del cielo a la tierra que forjaron la RAF alemana, las BR italianas, la patriótica ETA. El musulmán da testimonio, sí. Pero sólo ante Dios. Lo demás, es basura. También los muertos.

Publicado por el diario LA RAZON el miércoles 21 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


  

“Circunloquios” por Germán Yanke

Poco a poco se va viendo la quiebra de tanta declaración exculpatoria, de tanto aparente despistado sentado en el banquillo sin saber nada, sin haber estado siquiera en los lugares citados, sin conocer a nadie con un ápice de inclinación a la violencia. Poco a poco se va dando cuenta de las contradicciones y de los absurdos, de la magia contra la ciencia (Ghalyoun y Bouchar no entendían ayer como su ADN estaba en Leganés si nunca estuvieron allí), de lo poco que valen las valoraciones contradictorias de los personajes.

Anteayer, según Ghalyoun, «El Tucenino» sólo quería robar bancos; ayer, según Almallah, quería convencerle de que se fuera a combatir a Irak y según el Morabit era un radical no violento. El Morabit dice que es pacífico pero sólo es un tipo que no se altera, que no es lo mismo. Como no se alteró cuando se detuvo en Italia a «El Egipcio» por su delación. Cada uno dice lo que le conviene pero no a todos conviene lo mismo y vamos, poco a poco, separando la impostura de las pruebas.

El presidente del Tribunal -confirmado ya por el Supremo como presidente de la Sala de lo Penal de la Audiencia- pide que se eviten los circunloquios. Pero los circunloquios se usan para dar rodeos y no decir las cosas claramente, que es lo que se trata de evitar, cada vez con menos fuerza, en las declaraciones de acusados como autores intelectuales y materiales.

Ha hecho bien Mariano Rajoy en recordar a las víctimas aunque sea exagerado decir que nadie las cita. La preocupación del Tribunal por ellas va más allá de lo habitual en los juicios. Dicen en el PP que Rajoy ha pedido prudencia a los suyos en las manifestaciones, algunas sorprendentes, sobre la vista. Y él añade, refiriéndose a los jueces: «Ojalá acierten». Si no es un circunloquio, por breve, es un salto acrobático, por si acaso.

Publicado por el diario ABC el miércoles 21 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


“Aumentan las pruebas” por Jesús Zarzalejos

El juicio oral del 11-M ya ha despachado el interrogatorio de los acusados que, según la Fiscalía, integran la autoría de la trama islamista, lo que supone un avance importante de las actuaciones. Una característica común a estas seis declaraciones es la progresión de las pruebas de cargo contra los imputados. A medida que el juicio se ha adentrado en acusaciones con mejor y/o mayor apoyo probatorio, los interrogatorios se han endurecido y precisado de forma notoria, aun cuando los procesados hayan seleccionado a su libre arbitrio tanto a los interrogadores como las preguntas que querían contestar. Es la diversa entidad de las pruebas presentadas contra ellos lo que les ha obligado a mantener una estrategia de defensa diferenciada. Los llamados «ideólogos» del atentado (Rabei Osman «El Egipcio», Hassan el Haski y Youssef Belhadj) ofrecieron una versión «doméstica» de los viajes al extranjero o de las entradas en España, relacionados todos con sus familias o sus trabajos. Similar sesgo dio a su declaración Mouhannad Almallah, el primero de los acusados por el «frente logístico» de captación y apoyo a terroristas islamistas. La verosimilitud de sus coartadas no depende tanto de las declaraciones prestadas, como del resto de pruebas que aún deben practicarse.

La progresión creciente de los indicios de cargo resultó más visible en el caso de los supuestos autores materiales (Zougam, Ghalyoun y Bouchar). Así se comprobó en los interrogatorios de la fiscal, centrados en los medios de vida de los imputados para demostrar que podían haberse financiado ilícitamente; en los elementos vertebradores del grupo islamista, como la relación con Abu Dahdah, líder integrista en España, y con «el Tunecino», impulsor principal de la célula del 11-M; y en las relaciones de sus integrantes a través del uso compartido de teléfonos y de encuentros en locales y mezquitas madrileñas. En todo juicio hay pruebas de cargo y de descargo que tienen «vida propia», y otras cuya eficacia requiere una defensa argumentativa intensa. No es lo mismo apoyar una acusación en pruebas indirectas o condicionadas a su ratificación que en datos objetivos, como la presencia de restos genéticos en los principales escenarios del atentado. Esta diferencia siempre debe reflejarse en la planificación de una defensa y en la presión de los interrogatorios de la acusación. Por eso, tanto Zougam como Ghalyoun anticiparon, con respuestas bien preparadas, la descalificación de los testigos que los reconocieron fotográficamente y combatieron las pruebas singulares que los relacionan con el 11-M. Bouchar no pudo hacer nada parecido. La valoración aislada de estas declaraciones puede producir efectos engañosos. Cuando lleguen los investigadores policiales y, en concreto, los testigos protegidos, se verá si las dudas que quisieron sembrar los acusados toman cuerpo o son rebatidas.

Publicado por el diario ABC el miércoles 21 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

  


  

“El 'muerto', para el difunto Serhane” por Ernesto Ekaizer

La declaración de tres acusados de participar, en distinto grado, en el atentado -integración o pertenencia a banda terrorista en los casos de Mouhannad Almallah Dabas y de Fouad El Morabit; tráfico, transporte o suministro de explosivos en el de Otman el Ghanoui- ha permitido entrar en el submundo de aquellos dirigentes de la matanza que se suicidaron el 3 de abril de 2004. A partir de ayer, Serhane Ben Abdelmajid Faked, El Tunecino, o Jamal Ahmidan ya no serán más una invención de todos aquellos interesados en ocultar la verdad. Las referencias hacia ellos por parte de los acusados, que siguieron ayer a otras realizadas el pasado lunes, como fue el caso de Basel Ghalyoun, pintan unos personajes de carne y hueso.

Aquello que ya era evidente desde hacía tiempo para algunos expertos en contraterrorismo, tanto en EE UU como en la UE -la relevancia de Serhane El Tunecino, o de otros personajes clave, como son Amer El Azizi y Youssef Belhadj, presunto portavoz militar de Al Qaeda en Europa- ya está situado. El juicio tendrá que colocar, como en un gigantesco puzzle, cada pieza en su sitio. Y eso ocurrirá sólo cuando quede atrás la fase actual de confesión o declaración de los acusados. Y falta bastante. Que no cunda el pánico porque hay tela para rato. Juicios como estos son como una maratón y ya se sabe que en éstas lo que se exige es método para aguantar.

Varios acusados han decidido poner la directa y amortizar a Serhane El Tunecino, uno de los líderes que se suicidó con otros seis en el piso de Leganés. El primero en echarle el muerto fue Ghalyoun, quien dijo que Serhane vaticinaba hechos violentos. Ayer le siguió Mouhannad Almallah Dabas, quien seguramente para dar mayor credibilidad a su declaración fue más lejos que Ghalyoun, y definió a Serhane como un hombre que tenía vocación de líder y que pretendió convencerle de que marchara a la guerra de Irak. No dudó en calificarle varias veces como un hombre violento de ideas extremistas y radicales. Tanto Almallah Dabas como Ghalyoun creen, según explicaron, que Mustafá Maymouni, marroquí acusado en el atentado de Casablanca, en mayo de 2003, fue uno de los hombres que enroló a Serhane en la violencia fundamentalista islámica.

El nombre de Amer El Azizi salió a relucir ayer a cuenta de lo que Almallah Dabas achaca a una campaña de la familia de su ex mujer, la que le acusa de haber colaborado en la fuga de El Azizi de España, proporcionando peluca, ropa y pasaporte. El Azizi, se cree, fue la tercera persona que participó en una reunión en Tarragona donde se ultimaron detalles del 11-S, el atentado contra las Torres Gemelas y el Pentágono.

Ayer, El Morabit, que niega toda relación con el atentado, dijo que para un terrorista el juicio es la mejor oportunidad para defender su ideología. Pero lejos de Al Qaeda los alegatos en tribunales de justicia. Ésa no es su estrategia.

Otman el Ghanoui, por su parte, admitió haber trabajado para Jamal Ahmidan en Morata de Tajuña, Chinchón. La fiscal le acusa de haber trasladado explosivos de Asturias a Madrid.

Publicado por el diario EL PAIS el miércoles 21 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

  

El Supremo aprueba, a la tercera, el nombramiento de Gómez Bermúdez

Por Narrador - 21 de Febrero, 2007, 7:00, Categoría: Magistrados y Fiscales

El Supremo salva, a la tercera, la elección de Gómez Bermúdez

Avala su nombramiento como presidente de la Sala Penal de la Audiencia

MADRID.- El Pleno de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo avaló ayer la correcta motivación del nombramiento de Javier Gómez Bermúdez como presidente de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, nombramiento que realizó el pasado 17 de enero -por tercera vez- el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ).

La decisión se produce cuatro días después del comienzo del juicio oral contra los presuntos autores de los atentados del 11-M y significa que Gómez Bermúdez podrá seguir presidiendo el Tribunal sin que ya su nombramiento esté en el aire.

Esta vez no hubo sorpresas. En el Consejo General del Poder Judicial, que ha sufrido dos revolcones históricos con la designación del presidente de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, no se esperaba un tercer varapalo tras un nuevo nombramiento que, en cuanto a su legalidad, recibió la bendición de todos los sectores del CGPJ.

No sucedió lo mismo en ocasiones anteriores. El primer nombramiento de Gómez Bermúdez, efectuado por el grupo mayoritario del Consejo en julio de 2004, fue anulado por el Supremo el 29 de mayo de 2006 gracias a la estimación de un recurso interpuesto por otro aspirante al cargo, el magistrado de la Audiencia Nacional José Ricardo de Prada, actualmente destinado en Sarajevo como juez del Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia.

El Supremo inauguró un cambio de doctrina que, a partir de entonces, obliga al CGPJ a motivar todos sus nombramientos discrecionales.

La segunda elección de Gómez Bermúdez, efectuada el 28 de junio siguiente, fue revocada por el Supremo el 27 de noviembre porque, al repetir el proceso selectivo, la Comisión de Calificación del CGPJ incluyó méritos de este candidato posteriores al concurso.

La segunda anulación fue producto de la estimación de un incidente de ejecución formulado por el juez Baltasar Garzón, que también presentó su candidatura a la Presidencia de la Sala de lo Penal de la Audiencia.

El tercer nombramiento de Gómez Bermúdez salió adelante, como los anteriores, con los votos del sector mayoritario. El 24 de enero, el abogado de De Prada, José Luis Mazón, instó la anulación del acuerdo del CGPJ por la vía del incidente de ejecución.

El escrito subrayaba, de un lado, que el nombramiento fue efectuado «por un órgano inválido», ya que el presidente del CGPJ, Francisco Hernando, terminó su mandato el pasado 7 de noviembre sin que para él la ley prevea la prórroga de funciones que sí establece para el resto de los miembros del Consejo.

De otro lado, alegó que los méritos expuestos por José Ricardo de Prada no habían sido objeto de evaluación por la Comisión de Calificación, que se había limitado a argumentar en relación a los tres candidatos de la terna elevada al Pleno del Consejo (Gómez Bermúdez, Garzón y Alfonso Guevara), sin valorar al resto de los peticionarios.

Fuentes de la Sala indicaron que en el debate de ayer, extraordinariamente breve, hubo un acuerdo general en el rechazo del nuevo incidente de ejecución.

Exceptuando a una magistrada, el Supremo coincidió en que la primera alegación debía ser inadmitida porque plantea una cuestión nueva, no abordada en la sentencia por la que se anuló el primer nombramiento, de forma que no puede ser objeto de un incidente de ejecución sino, en todo caso, de un nuevo recurso. No obstante, en la Sala no otorgan consistencia al argumento de la supuesta falta de prórroga del mandato del presidente de un Consejo en funciones.

En cuanto a la segunda alegación, los magistrados coincidieron de forma unánime en que el informe de la Comisión de Calificación que dio lugar al tercer nombramiento sí tuvo en cuenta los méritos de candidatos diferentes a los que integraron la terna.

Una información de María Peral publicada por el diario EL MUNDO el miércoles 21. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


El TS «legitima» a Gómez Bermúdez al frente del juicio

Confirma su nombramiento como presidente de la Sala Penal de la Audiencia Nacional

Madrid - El Pleno de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo confirmó ayer por una amplia mayoría el nombramiento de Javier Gómez Bermúdez como presidente de la Sala Penal de la Audiencia Nacional, rechazando, por tanto, la pretensión del magistrado José Ricardo de Prada -actualmente en servicios especiales ante la Corte Penal Internacional en Sarajevo-. En dos ocasiones anteriores había anulado la designación realizada por el Consejo General del Poder Judicial, en ambos supuestos por falta de motivación.

La decisión del Supremo tiene también como consecuencia la de que Gómez Bermúdez continuará presidiendo el tribunal que juzga la masacre por los atentados del 11-M en Madrid, ya que ejerce como tal en su condición de presidente de la Sala Penal. De hecho, fuentes jurídicas indicaron que un fallo contrario del Supremo hubiese supuesto el que la presidencia del juicio pasará a ser desempeñada por Fernando García Nicolás, mientras que Gómez Bermúdez continuaría como magistrado y ponente de la sentencia.

La resolución de la Sala de lo Contencioso-Administrativo rechaza de plano los dos motivos planteados por el abogado de José Ricardo de Prada en el incidente de ejecución presentado contra el acuerdo del CGPJ del pasado 17 de enero por el que se nombró a Gómez Bermúdez, por tercera vez, presidente de la Sala Penal de la Audiencia.

Así, se desestima el argumento de que el presidente del Consejo, Francisco José Hernando, no tuvo que participar en el debate y posterior votación del nombramiento de Gómez Bermúdez, porque su mandato había expirado el pasado 7 de noviembre, fecha en que venció el mandato del actual órgano de gobierno de los jueces.

Sin embargo, el Supremo rechaza tal tesis al concluir que Hernando, al formar parte del Consejo, continúa también en funciones hasta que tome posesión el nuevo.

Motivación

El segundo motivo de impugnación esgrimía que el CGPJ incumplió nuevamente el deber de motivación de ese nombramiento, ya que, al no evaluarse los méritos de los candidatos propuestos por la Comisión de Calificación, por un acto «cuyos fundamentos se desconocen», se «infringe el mandato de motivación del nombramiento» que ordenó el TS en la primera sentencia donde anuló esa designación. «Si no hay evaluación de méritos de todos los candidatos, no hay motivación real, sino sólo parcial para los tres elegidos de la terna», se afirmaba en el escrito de impugnación.

Este punto también ha sido rechazado por el Supremo, quien, por contra, ha concluido que el CGPJ motivó suficiente el nombramiento, valorando también los méritos de los demás candidatos.

El nombramiento de Gómez Bermúdez había sido anulado en dos ocasiones por el TS. La primera vez, en mayo del año pasado, al entender que no había sido suficientemente motivado. Después se anuló a raíz de un incidente de ejecución de sentencia presentado por el juez Baltasar Garzón, que fue estimado por el Supremo al haber incumplido el CGPJ su sentencia anterior.

El pasado 17 de enero, diez de los 19 miembros del Pleno del Consejo votaron a Gómez Bermúdez, cuatro a Garzón, otros cuatro a De Prada y uno a Guevara. En esta ocasión, la Comisión de Calificación del Consejo llegó en diciembre a un consenso entre sus miembros sobre la motivación del nombramiento. A la terna compuesta por los magistrados Gómez Bermúdez, Garzón y Guevara se unió De Prada, a propuesta de dos vocales.

Una información de F. Velasco publicada por el diario LA RAZON el miércoles 21. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


El TS avala el último nombramiento de Gómez Bermúdez

A la tercera va la vencida. El Pleno de la Sala Tercera del Tribunal Supremo rechazó ayer por amplia mayoría de sus miembros el nuevo recurso presentado por el magistrado Ricardo de Prada contra el nombramiento de Javier Gómez Bermúdez como presidente de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, cargo al que el recurrente aspiró. Ninguno de los dos argumentos de su escrito prosperó.

Información publicada por el diario ABC el miércoles 21. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


  

El Supremo acepta el nombramiento de Bermúdez tras revocarlo dos veces

J. M. L. –

Madrid - El pleno de la Sala de lo Contencioso del Tribunal Supremo aceptó ayer el nombramiento del magistrado Javier Gómez Bermúdez como presidente de la Sala Penal de la Audiencia Nacional, tras haberlo revocado en dos ocasiones anteriores al desestimar una impugnación del también magistrado de la Audiencia José Ricardo de Prada Solaesa.

El pleno de lo Contencioso, integrado por una treintena de magistrados, estimó que "no procede declarar la nulidad del nombramiento" de Gómez Bermúdez, por lo que éste seguirá al frente de la Sala Penal cinco años y continuará presidiendo el juicio del 11-M.

Frente a la impugnación de De Prada, que alegó que se había incumplido el deber de motivación, ya que no valoraron los méritos de candidatos no incluidos en la terna, como es su caso, el pleno coincidió en que, en esta ocasión, el nombramiento de Gómez Bermúdez por el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) estaba suficientemente motivado. En cuanto a la alegación de De Prada relativa a que el presidente del CGPJ, Francisco José Hernando, debía haber cesado el pasado 7 de noviembre, cuando terminó su mandato, el presidente de la Sala, Ramón Trillo, declaró que el tema excedía del ámbito de un incidente de ejecución de sentencia. Sólo se opusieron dos magistrados, por lo que la impugnación quedó desestimada.

Una información de J. M. L. publicada por el diario EL PAIS el miércoles 21. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

  

Juicio 11-M: Reacciones Políticas (21 de Febrero de 2007)

Por Narrador - 21 de Febrero, 2007, 6:00, Categoría: Reacciones Políticas

Zaplana cree que las cosas no estaban «tan claras» como decía Zapatero

Madrid- El portavoz del PP en el Congreso, Eduardo Zaplana, defendió ayer que ni él, ni nadie de su grupo parlamentario, ni ningún dirigente de su partido, han hecho «jamás» oposición al Gobierno con los atentados del 11 de marzo de 2004, ni han cuestionado la labor de la Justicia.

«Sólo hemos exigido al Gobierno claridad, transparencia y contribución al conocimiento de la verdad», aclaró, antes de advertir que «parece que las cosas no estaban tan claras como decía el presidente del Gobierno y la fiscal del caso», Olga Sánchez. Zaplana defendió que el PP se ha limitado a exigir que se aclaren contradicciones entre altos mandos policiales y a pedir «la máxima diligencia» al Gobierno en la búsqueda de la verdad. «¿Qué miedo hay para acercarse a la verdad?», se preguntó.

Su mensaje -dijo- como el de Mariano Rajoy y el del resto de dirigentes de su partido «siempre ha sido el mismo»: «Apoyo a las víctimas, respeto a las decisiones judiciales y exigir que se sepa la verdad».

Una información de C. M. publicada por el diario LA RAZON el miércoles 21. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


  

Zaplana se descuelga con que jamás hizo oposición con el 11-M

MADRID. El portavoz del PP en el Congreso, Eduardo Zaplana, sorprendió ayer tanto a los dirigentes de su partido como a los del resto de grupos parlamentarios al afirmar de manera tajante que ni él ni su formación política han utilizado «jamás» los atentados del 11-M como munición contra el Ejecutivo socialista. «Sólo hemos exigido al Gobierno claridad, transparencia y contribución al conocimiento de la verdad», matizó, para subrayar a continuación que «parece que las cosas no estaban tan claras como decía» el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y la fiscal del caso, Olga Sánchez.

En rueda de prensa en la Cámara Baja, Zaplana insistió en que «jamás desde el PP se ha puesto en tela de juicio la actuación de la Justicia» y que si ha discrepado, ha sido para pedir que se aclaren contradicciones entre altos mandos policiales y para exigir «la máxima diligencia» al Gobierno en la búsqueda de la verdad. «¿Qué miedo hay para acercarse a la verdad?», preguntó.

Las palabras de Rajoy

En opinión del portavoz de los populares en el Congreso, el mensaje que el lunes lanzó el líder de la oposición, Mariano Rajoy, a su partido ante el juicio del 11-M es «lo que ha dicho siempre: apoyo a las víctimas, respeto a las decisiones judiciales y exigir que se sepa la verdad. Esas tres cuestiones son básicas para nosotros y las tres tienen la misma importancia».

Sólo unas horas antes de que Zaplana defendiera que ningún miembro del PP ha hecho oposición con el 11-M o ha puesto en tela de juicio las decisiones o investigaciones judiciales, el portavoz popular en la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso, Gustavo de Arístegui, hacía unas declaraciones en TVE en el sentido contrario. Según el dirigente del PP, sería «ilusorio o irresponsable» descartar la posible cooperación, «aunque sea táctica o esporádica», entre grupos terroristas de distinto origen. Arístegui reconoció que la actitud de los imputados se inscribe «claramente» en la actitud de negarlo todo recogida en los manuales de islamismo radical. «Es evidente» que el 11-M tiene participación islamista, pero, a su juicio, «parece claro» que todos los participantes «a lo mejor no eran islamistas radicales o estaban directamente adoctrinados y reclutados por redes afines o redes directamente vinculadas con Al Qaeda».

Así, el diputado popular pidió que «no nos quedemos exclusivamente en lo que ya sabemos», porque las «incógnitas tienen que saberse y no podemos ni debemos renunciar a ellas». Por todo ello, Arístegui mostró su esperanza de que se conozca la verdad, «ya sea por las legítimas investigaciones de los medios de comunicación o por la indagaciones que el Estado de Derecho lleve a cabo».

La respuesta del PSOE

Las palabras de Arístegui tuvieron una rápida réplica por boca del diputado socialista Antonio Hernando, quien señaló que «lo irresponsable es, sin tener ninguna prueba, ningún indicio, ninguna evidencia, ninguna pista, decir que hay relación entre yihadistas y otras organizaciones terroristas». Además, el dirigente del PSOE recordó a su colega del PP que los expertos que comparecieron ante la comisión de investigación del 11-M -como el juez Baltasar Garzón o el comisario Mariano Simancas, responsable de Europol-, ya descartaron «cualquier posibilidad de colaboración».

Una información de J. L. L. publicada por el diario ABC el miércoles 21. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

  


  

Zaplana asegura que las cosas "no están tan claras" como decía la fiscal

Madrid - Un día después de que Mariano Rajoy ordenara a los suyos en una reunión interna del partido "respeto total a la justicia" en el caso del 11-M, el portavoz parlamentario, Eduardo Zaplana, dejó claras las diferencias de tono entre algunos de los dirigentes más conocidos del PP sobre este asunto. Mientras el día anterior Ángel Acebes respondió al ser preguntado por el 11-M con un escueto "nuestro mensaje es claro: respeto a la justicia y apoyo a las víctimas", Zaplana se extendió ayer en detalles aferrándose al tercer punto pactado en la cúpula del PP: el de la "exigencia de que se conozca toda la verdad".

Zaplana aseguró que ese tercer punto, que algunos dirigentes asumen como menos relevante, está "al mismo nivel" que los otros dos. Y tras mostrar su convicción de que esto es perfectamente compatible con lo que pidió Rajoy ante el comité ejecutivo de su partido, aseguró que su formación "nunca ha hecho oposición al Gobierno con el 11-M" -a pesar de que ha presentado preguntas orales, interpelaciones y centenares de preguntas escritas para avalar la teoría conspirativa defendida por El Mundo y la Cope-.

Conocimiento de la verdad

Zaplana aseguró que su partido se ha limitado a "exigir al Gobierno claridad, transparencia y contribución al conocimiento de la verdad". De las primeras sesiones del juicio, el portavoz del PP ya ha extraído una conclusión que apunta en la línea de la teoría conspirativa: "Parece que las cosas no estaban tan claras como decía el presidente del Gobierno [José Luis Rodríguez Zapatero] y la fiscal del caso [Olga Sánchez]", sentenció Zaplana.

A pesar de estas dudas, el portavoz del PP insistió en que su partido respeta a la justicia y asumirá lo que diga la sentencia. "Jamás desde el PP se ha puesto en tela de juicio la actuación de la Justicia", destacó, a pesar de las reiteradas críticas que se han realizado desde el grupo parlamentario a la instrucción llevada a cabo por el juez Juan del Olmo.

Si el PP ha discrepado, explicó, "ha sido para pedir que se aclaren las contradicciones entre altos mandos policiales y para pedir la máxima diligencia al Gobierno en la búsqueda de la verdad".

"¿Qué miedo hay a acercarse a esta cuestión con naturalidad y sin querer hacer, precisamente de ello, estrategia política? Nos acusan a nosotros. No, mire usted, nosotros cumplimos con nuestra obligación y con nuestra responsabilidad. Serán otros que están empeñados en silenciar al PP. Que se sepa la verdad, sea la verdad la que sea", clamó.

Una información de Carlos E. Cué publicada por el diario EL PAIS el miércoles 21. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

  

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