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Juicio 11-M: Sesión del 26 de Febrero de 2007 (EL PAIS)

Por Narrador - 23 de Febrero, 2007, 9:30, Categoría: Juicio 11-M

  

La marca indeleble de El Egipcio

Una señal en la frente y una grabación desvelan su fanatismo religioso y su relación con el 11-M

Madrid - La primera vez que Mohamed el Egipcio se sentó ante un juez español lo hizo con los pantalones remangados para no contaminarse con el suelo impuro. Luego pidió con lágrimas en los ojos que le devolvieran el reloj que la policía le había quitado porque sólo así podría saber la hora exacta para rezarle a su Dios. Ayer, El Egipcio se esforzó en parecer un hombre moderado y tranquilo, tan distinto de aquel que llegó detenido de Italia hace año y medio. Sin embargo, un tercer detalle, sin duda el que más impresionó entonces a los funcionarios de la Audiencia Nacional, seguía ayer marcando su rostro.

El juez Gómez Bermúdez pide que sienten al acusado ante él. El Egipcio no es un cualquiera. No sólo por la gravedad de los cargos que pesan sobre él, también por su porte innegable de ulema, de doctor de la ley mahometana. Su barba cuidada y el vuelo de sus manos, que acompaña sus palabras con precisión, contrastan con la actitud carcelaria que adoptan los demás acusados en la habitación de cristal blindado. Emilio Suárez Trashorras, el ex minero asturiano acusado de proporcionar el explosivo, no deja de morderse las uñas, cuando no de meterse el dedo en la nariz. Lleva unas zapatillas nuevas, blancas y azules, a las que en prisión les han quitado los cordones para evitar malas tentaciones. Rafá Zouhier, el delincuente y confidente policial que puso en contacto a los dueños de la dinamita con los autores de los atentados, ensaya en silencio la declaración que dentro de unas horas tendrá que dramatizar ante el tribunal. El Egipcio responde tranquilamente a las preguntas de su abogado.

-¿Cuando llamó a su amigo a Bélgica estaba usted escuchando una cinta de La Caravana de Los Mártires?

-Sí, son cánticos religiosos, sin música, pero no tienen relación con la guerra santa. Hablan de la tragedia de los musulmanes en Bosnia. En Egipto los venden hasta en los puestos callejeros de verduras.

"No se entiende nada"

El Egipcio y su abogado, Endika Zulueta, han estado varios días escuchando diversas grabaciones realizadas por la policía italiana en los dos pisos que el acusado ocupó en Milán. "Las he escuchado cinco veces y lo único que está claro es que no se entiende nada. Hay mucho ruido. En cualquier caso, la voz que se oye no es la mía". El Egipcio sólo reconoce ante el juez una grabación telefónica mantenida el 24 de mayo de 2004 con su amigo Mourad Chabarou, actualmente encarcelado en Bélgica por delitos relacionados con el terrorismo islamista. "Yo le pregunté si se había enterado de lo que había ocurrido en España y él me dijo que no. Yo le dije: ¿pero estás loco? Todo el mundo sabe lo que ha pasado. Nuestros amigos de Madrid están implicados...".

Es lo único que reconoce. Dice que si consultó con dos de los ulemas principales de Qatar y de Arabia Saudí fue sólo para preguntarles por un asunto doméstico -si podía casarse con otra mujer antes de satisfacer la deuda que mantenía con la anterior- y se define como un hombre arruinado, sin ni siquiera un euro para tomar café. "Me gustaría decirle a la Sala", dice al principio de su declaración, "que mi paso por Europa ha sido una tragedia: la situación económica, el fracaso de mi matrimonio... Mi paso por Europa ha sido dramático".

Malos tratos continuados

Tras la declaración de El Egipcio, la Sala se llena de la palabra tortura. Tanto Mohamed Bouharrat como Mohamed Moussaten se retractan de todo lo que dijeron ante la policía y lo atribuyen a los malos tratos continuados que sufrieron. "La policía me golpeaba en la cabeza", aseguró Bouharrat, "la tenía roja e hinchada, pero el forense de la Audiencia Nacional, que era un hombre viejo y no veía bien, no se daba cuenta de nada". Moussaten, que sólo contestó a las preguntas de su abogado, dijo que en los interrogatorios -"en los que también participó un policía marroquí encapuchado"- me decían que me iban a cortar las manos, que me iban a caer 40 años de cárcel, por eso declaré contra mi tío [Youssef Belhadj, uno de los considerados cerebros del 11-M]".

El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, tiene que interrumpir la sesión varias veces por problemas en la traducción o por papeles que no aparecen. Aprovecha esos segundos para bajar del estrado y dirigirse a las víctimas, a las que ha notado inquietas ante la confusión que les producen ciertas declaraciones. Les dice que todo va bien. Que los juicios son así. Se tranquilizan y le agradecen el detalle de cercanía.

El Egipcio lo observa todo desde detrás del cristal blindado. Sus ojos verdes traspasan a quien tenga el valor de confrontar su mirada. En su frente, la marca indeleble de su fe, el rastro del golpe repetido de su cabeza contra la alfombrilla extendida en el suelo. Fue eso lo que impresionó a los funcionarios de la Audiencia Nacional que lo vieron por primera vez. No sus pantalones remangados para no contaminarse. Tampoco el reloj perdido y con él la puntualidad en la oración. Ni siquiera la magnitud de su supuesto crimen. Sino esa marca que cada día, ante el espejo, le recuerda quién es.

LA VISTA AL DÍA

Rafá Zouhier, el confidente de la Guardia Civil

Hoy declara Rafá Zouhier, que el 17 de marzo contó a la Guardia Civil que El Chino estaba detrás de los atentados. Acusado de colaboración y suministro de explosivos.

EL EGIPCIO, ANTE SUS CONVERSACIONES GRABADAS

Rabei Osman, El Egipcio, al que la investigación judicial y policial sitúa como uno de los líderes intelectuales de los atentados del 11-M, volvió a declarar ayer en relación con las conversaciones grabadas en su piso de Milán donde se atribuía la preparación de la matanza de los trenes. Sólo contestó a las preguntas que le formuló su propio abogado y se negó a responder al resto

"Mi estancia en Europa ha sido dramática, una tragedia. No he tenido suerte,

mi matrimonio fracasó..."

"Yo sí oía la cinta de la Caravana de los Mártires, una cinta de cantos sin instrumentación, que no tiene relación con la yihad, sino que habla de la tragedia de los musulmanes en Bosnia-Herzegovina"

"Yo he contestado con transparencia, aquí y en Italia, incluso cuando allí me interrogó la CIA durante siete horas"

"La voz de la cinta donde se dice que soy el hilo conductor de los atentados de Madrid no es la mía y las traducciones son defectuosas"

"Yo le dije a Mourad Chabarou que nuestros amigos de Madrid estaban implicados, que Serhane [El Tunecino] y Fouad habían muerto porque lo había visto en las noticias"

Un texto de Pablo Ordaz publicado por el diario EL PAIS el martes 27 de febrero. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


El sobrino de un presunto cerebro calla para no relacionarlo con Al Qaeda

Madrid - Las contradicciones fueron insalvables. Mohamed Moussaten, sobrino de Youssef Belhadj, uno de los considerados cerebros del 11-M, se negó ayer a contestar a las preguntas del fiscal y de todos los demás abogados, a excepción del suyo, para no implicar a su tío en Al Qaeda. Alegó que si implicó a su tío fue porque tenía miedo y que la policía le presionó y le amenazó. Sin embargo, eso no explica por qué ratificó ante el juez sus acusaciones y las mantuviera en un careo con su tío, ni cuadra con el hecho de que a pesar del supuesto miedo se negara a firmar el acta de entrada y registro de su casa. Por su parte, Mohamed el Egipcio, durante su declaración se autocomparó con el Papa Benedicto XVI para justificar sus propios errores.

Las acusaciones realizadas por Moussaten contra su tío en sus declaraciones ante la policía y ante el juez del Olmo en febrero de 2005 eran casi imposibles de levantar. Youssef Belhadj, según la fiscalía, es Abu Dujanah, presunto portavoz de Al Qaeda, la persona en cuyo nombre se reivindicó el 11-M. Mohamed llegó a decir que su tío estuvo en España en febrero de 2004 y que se marchó de Madrid una semana antes de los atentados. En esa época, según el sobrino, estuvo con Abdelmadid Bouchar -uno de los presuntos autores materiales de la colocación de las bombas en los trenes y que fue quien avisó a los suicidas de Leganés de la presencia de la policía-, con Mohamed Afalah -otro de los presuntos autores materiales que supuestamente se ha suicidado en Irak- y con varios jóvenes más. Agregó que en diciembre de 2004 estuvo en Bélgica en casa de su tío y que éste le dijo que pertenecía a Al Qaeda.

Moussaten, además, relató que en una ocasión presenció cómo su tío obtuvo un taco de billetes de 50 euros, a través de la Mezquita de Bruselas y que tenía como finalidad ayudar a hacer la yihad en Afganistán. Precisó que su tío le invitó a hacer la yihad, pero que a él no le interesó. Indicó que su tío no le dijo quién estaba detrás de los atentados de Madrid, pero le comentó que le parecía poco lo que había pasado.

Acusaciones en un careo

Por si eso no fuera poco, el tribunal, a instancias del fiscal y alguno de los letrados de la acusación, acordó la lectura de la ampliación de su declaración, del 28 de abril de 2005, en la que voluntariamente manifestó que su "palabra es la misma, pero que delante de Youssef no puede mantener lo que ha dicho". Lo más curioso es que Mohamed mantuvo sus acusaciones en un careo que mantuvo con su tío ante el juez.

Su hermano Brahim Moussaten en lo único que había implicado al tío era en que estuvo en España hasta la semana anterior a los atentados. El fiscal pide 8 años de prisión para Mohamed y 6 para Brahim, por colaboración con banda armada.

Rabei Osman, El Egipcio, concluyó ayer la declaración iniciada el 15 de febrero, el del comienzo de la vista. Reconoció como entonces la conversación telefónica mantenida el 24 de mayo de 2004 con Mourad Chabarou, otro islamista condenado por terrorismo en Bélgica, pero reinterpretando su contenido, que calificó de intrascendente.

Si en la transcripción de la conversación El Egipcio había dicho a Mourad que los atentados de Madrid habían sido idea suya y que habían muerto Serhane el Tunecino y Fouad el Morabit, ayer dijo que le informaba de lo que había ocurrido, porque Mourad no se había enterado de lo que había ocurrido. "Tú estás loco, lo sabe todo el mundo. ¿Cómo es que no lo sabes tú?", dice que le preguntó. "Nuestros amigos están implicados en los atentados de Madrid. Le dije que Serhane murió y Fouad también", explicó. Una nueva versión poco creíble y que tampoco explica las conversaciones grabadas con micrófonos ambientales, aunque para esas su explicación es sencilla: Niega que la voz de las grabaciones sea la suya.

El Egipcio se comparó con el Papa. "El Papa del Vaticano, que es la más alta autoridad católica en el mundo, es un hombre cultísimo y cuando habló del islam y de los musulmanes hubo protestas, él pidió disculpas y los musulmanes le han perdonado. Yo tampoco he tenido intención de hacer daño, sino de comentar unos hechos históricos. Hubo una confusión, pero cualquier persona puede equivocarse". Tan sencillo como eso, si el Papa se equivocó y le han perdonado, él también y reclama comprensión y perdón.

También declaró ayer Mohamed Bouharrat, que no supo explicar por qué sus huellas y fotos estaban en la casa de Leganés. Para hoy, el plato fuerte será el confidente Rafá Zouhier.

Un texto de J. Yoldi y J. A. Rodríguez publicado por el diario EL PAIS el martes 27 de febrero. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

  

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