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La primera semana del juicio, de la A a la Z

Por Narrador - 25 de Febrero, 2007, 7:00, Categoría: El Sumario del 11-M

Los tres autores intelectuales vinieron a España atraidos por el proceso de regularización de inmigrantes. Algunos procesados no han tenido reparos en acusar de radicales a «El Tunecino» y «El Chino», fallecidos en Leganés

Madrid - Tras cinco días de sesiones y después de haber escuchado a los principales procesados -salvo el minero José Emilio Suárez Trashorras y el confidente Rafa Zouhier- éstas son, hasta ahora, las principales claves del juicio por el 11-M:

A: ADN. Los restos de ADN recogidos en el piso de Leganés donde se suicidaron los terroristas o en la finca de Chinchón donde se montaron los explosivos comprometen a varios procesados que, sin embargo, no han tenido reparos en negar su presencia en estos escenarios con explicaciones peregrinas.

B: Bouchar. Uno de los presuntos autores materiales. Relató su huida tras ser sorprendido por la Policía en Leganés: recorrió sin documentación ocho países en 16 meses antes de ser detenido en Serbia. Y sólo se gastó 1.000 euros. Lástima que no montara una agencia de viajes.

C: Confidentes. Jamal Zougam, uno de los supuestos autores materiales, y Mouhannad Almallah Dabas, acusado de captar a jóvenes musulmanes y adoctrinarles en el islamismo radical, relataron cómo la Policía intentó captarles como confidentes. El primero atribuyó su detención a una venganza policial por haberse negado a ser delator.

Ch: Chollos. Los de la tienda de telefonía de Zougam en Lavapiés, «Jawal Mundo Telecom». Ghalyoun, Almallah Dabas, Rachid Aglif negaron conocerle, pero admitieron que compraron en su tienda accesorios para el móvil (alguno cruzándose medio Madrid) porque vendía más barato que nadie.

D: Defensas. Las preguntas de los letrados ya han dejado bien claro quiénes han preparado su defensa y quiénes se limitan a hacer acto de presencia y repetir, con tono cansino, las mismas cuestiones una y otra vez.

E: ETA. Detonadores, tytadine, hipotéticos encuentros con etarras... La banda terrorista está casi siempre presente a través de las preguntas de algunos letrados. Hasta ahora, sin embargo, no hay ni rastro de ETA. Todos los acusados que han sido preguntados al respecto han negado la mayor.

F: Firmeza. La del presidente del tribunal. Aunque a veces se ha pasado de «frenada», la determinación de Gómez Bermúdez es clave para que el juicio no se atasque. Pidió perdón por sus «excesos», pero no ha levantado el pie: tiene la hoja de ruta en la cabeza y sabe que no puede permitirse una salida de pista.

G: GICM. El Grupo Islámico Combatiente Marroquí, a quien se atribuyen los atentados, es otro de los espantajos de los que los acusados huyen como de la peste. No, no y no. Ninguno ha reconocido la más mínima relación con este grupo terrorista que juró lealtad a Ben Laden.

H: Huidos. Nombrar a Afalah, Berraj, Belhadj o Ouhnane es como mentar a la bicha. «No lo conozco», es la frase más repetida entre los procesados. Y los que sí han admitido que les conocían, afirman no saber nada de ellos.

I: Identificaciones. Los reconocimientos de los pasajeros que afirman haber visto a alguno de los acusados en los trenes también ha sido objeto de controversia. Zougam dice que señalaron su cara porque le vieron por la tele. Ghalyoun denunció que su foto estaba retocada y negó que engordara 20 kilos para no ser reconocido.

J: Jamal. Nombre de pila de «El Chino», uno de los suicidas de Leganés. Agliff, El Gnaoui, «El Enano»... Todas las personas señaladas como de su confianza negaron la mayor. Al resto de procesados su nombre les suena a eso... a chino.

K: KIO. Almallah Dabas atribuyó su supuesta bravata antes del 11-M -«No descansaré hasta que caigan las Torres KIO»-, a una «fabulación» de su ex novia, que le denunció a la Policía. El «dandy» de la sala amenazó a la fiscal con desmigar sus cuitas amorosas. «Luego te lo cuento si hace falta...».

L: Leganés. A Bouchar le pillaron bajando la basura minutos antes del suicidio de los terroristas, pero no se arredró. «No estuve allí». Tampoco El Harrak, pese a que encontraron una copia del contrato de compra de su coche. Según él, se lo había dado a su amigo Kounjaa para que le pagara el impuesto en Ceuta.

Ll: Llamadas. El intenso cruce de llamadas de algunos procesados con los suicidas de Leganés en fechas inmediatamente anteriores o posteriores al 11-M siempre tiene la misma explicación: se dejaban los móviles con la misma facilidad con la que acumulaban tarjetas telefónicas para ahorrarse llamadas.

M: Morata. La mayoría de los acusados jura y perjura que no ha puesto un pie allí. Y los que sí lo han hecho, o no han visto a nadie (El Fadual El Akil) o se limitaron a hace chapuzas (El Gnaoui) como construir una jaula para gallinas que luego ¡oh sorpresa! sirvió para guardar los explosivos.

N: Neveras. Las que arreglaba Mouhannad Almallah Dabas, que se afilió al PSOE tras el 11-M, a algunos procesados. Y es que este técnico en reparación de electrodomésticos justificó así sus visitas a diversas «amistades peligrosas» como Aglif, Bakali (socio de Zougam), «Abu Dahdah» (líder de la célula española de Al Qaida), Azizi (presunto jefe militar de Al Qaida en Europa)...

O: Ordenadores. Las consignas integristas halladas en el disco duro de los ordenadores de Leganés y Virgen del Coro han hecho abjurar a todos los procesados de cualquier conocimiento informático. Convencidos de que navegar por la Red es echarse al mar en algún archipiélago recóndito, su «cibercredo» es el que enunció Bouchar: «Soy un analfabeto en Internet».

P: Papeles. Los tres presuntos «cerebros» de los atentados -«El Egipcio», Belhadj y El Haski- pusieron rumbo a España en 2001 y 2002 porque se enteraron de que el Gobierno iba a abrir la mano a la regularización de inmigrantes ilegales. El «efecto llamada», en este caso,les hizo desplazarse desde Italia, Bélgica y Siria en busca de los ansiados papeles.

Q: Quiénes. El número de los presuntos ejecutores de la matanza sigue siendo una incógnita tras cinco jornadas de vista oral. Y los que la Fiscalía considera como tales (Zougam, Bouchar y Ghalyoun) se han apresurado a negarlo.

R: Repulsa. Todos coinciden. Son inocentes y condenan los atentados. No se esperaba que ninguno sacara pecho pero sus proclamas se repiten, casi siempre a instancias de sus abogados, un día tras otro.

S: Suicidas. La táctica de echar la culpa al muerto ha sido asumida sin ningún rubor. Almallah Dabas contó que «El Egipcio» le propuso hacer la «Yihad». Él, claro, se negó en redondo y Hamid Ahmidan, primo de «El Chino» olvidó por unos segundos los lazos familiares y explicó al tribunal que le vio manipulando «un aparato con cables» en la finca de Chinchón.

T: Temporizadores. Almallah Dabas los manejaba con soltura, pero para adaptarlos a lavadoras, microondas, frigoríficos... «no para activar artefactos explosivos».

U: Urdimbre. La de la «trama asturiana», sin duda, todavía por desbrozar. Por ahora, sí sabemos que según «El Conejo», a la reunión en la que se pactó la entrega de exposivos a cambio de hachís en un McDonalds de Carabanchel asistieron, además de «El Chino», otros dos suicidas de Leganés, los hermanos Oulad Akcha.

V: Víctimas. Han tenido que apretar los puños y contener la amargura, pero las contadas víctimas del 11-M que se han acercado al juicio han estado a la altura, salvo aislados episodios. La mayoría sólo quiere mirar a los ojos a los presuntos asesinos de sus seres queridos.

X: Las X del proceso siguen sin despejarse. ¿Quién dio la orden? ¿Quién eligió la fecha? ¿Qué explosivo se utilizó en los trenes? Queda todavía mucho juicio por delante para encontrar respuestas.

Y: Yihad. De Guerra Santa y combatir al infiel, nada de nada. Los procesados la identifican con el esfuerzo por salir adelante y superarse. «La defensa propia es también una forma de yihad», dijo el más atrevido, Hassan El Haski. Pero la mayoría secundó la línea de «El Enano», quien echó mano de sus recuerdos de la infancia. «Según me explicó mi padre a mí: trabajar por tus hijos».

Z: Zouhier. El confidente policial ha conseguido en sólo cinco jornadas de juicio sacar de sus casillas al presidente del tribunal y a algunas víctimas. Durante la vista oral no ahorra a la sala un nutrido repertorio de gestos. Gómez Bermúdez le castigó al rincón, aunque no de cara a la pared, pero finalmente ordenó el pasado miércoles su expulsión momentánea de la «pecera». Ya ha vuelto al redil. A ver cuánto dura.

Una información de R. Coarasa publicada por el diario LA RAZON el domingo 25. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

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