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26 de Febrero, 2007

El DNT era componente del explosivo de los trenes, según peritos del 11-M

Por Narrador - 26 de Febrero, 2007, 10:00, Categoría: Explosivos Utilizados

MADRID.- En sólo unos días, los ocho peritos que, por orden de la Audiencia Nacional, realizan los análisis sobre los explosivos relacionados con el atentado del 11-M entregarán al Tribunal su esperado informe definitivo.

Sus conclusiones tendrán una incidencia extraordinaria sobre el proceso que se sigue contra los 29 imputados. Si los ocho técnicos confirman que el explosivo utilizado fue Goma 2 ECO, como aseguran el juez Del Olmo y la fiscal Sánchez, la versión oficial sobre los hechos recibirá un indudable espaldarazo. Pero, si dictaminan que lo que estalló en los trenes no fue Goma 2 ECO, la versión que con tanto ardor defienden las terminales mediáticas del Gobierno se vendrá abajo como un castillo de naipes.

Si no fue ese tipo de dinamita el que se utilizó para hacer volar los trenes, entonces habrá que buscar otro lugar, además de Mina Conchita, y, por supuesto, a otros autores, al margen de los que ahora se sientan en el banquillo.

La fiscal es consciente de la trascendencia de ese informe y, para prevenir su demoledor impacto, ha solicitado que se incorpore a la causa el análisis que se hizo a instancias del destituido jefe de los Tedax, Sánchez Manzano (que de nuevo hurtó esa labor a la Policía Científica), sobre los cartuchos de dinamita incautados a Suárez Trashorras y Antonio Toro en la conocida como operación Pipol.

¿Por qué? Pues porque en ese análisis aparece el temido DNT. Con ello, Olga Sánchez piensa dar cobertura a la insostenible teoría de la contaminación: los terroristas utilizaron Goma 2 ECO contaminada con DNT.

Esta «sagaz maniobra» (según califica El País) tiene algunos inconvenientes. El primero de ellos es que el propio tribunal que juzgó los hechos no admitió dicho análisis como prueba. La razón es sencilla: la dinamita se incautó en junio de 2001 y, sin embargo, los análisis no se hicieron hasta agosto de 2004.

Otro inconveniente no menor es el hecho de que ese informe no esté ya incorporado al sumario. En escrito del juez Del Olmo al secretario de Estado de Interior, Antonio Camacho, fechado el 11 de noviembre de 2004, se le instó a que remitiera al juzgado todos los informes en cualquier tipo de soporte que obraran en poder de todos y cada uno de los cuerpos y unidades que componen su departamento en relación a los imputados Suárez Trashorras y Antonio Toro. ¿Por qué no se incorporó dicho análisis al sumario cuando lo pidió Del Olmo? ¿Desobedeció el secretario de Estado al juez? ¿Es que acaso en aquel momento no interesaba que apareciese mencionado el DNT porque no se había detectado en ninguno de los análisis realizados sobre los explosivos del 11-M por la Policía Científica?

El tribunal debería investigar por qué el secretario de Estado no dio cumplida respuesta al juez instructor.

Pero, aún con todo, el informe apadrinado por Sánchez Manzano no ayudaría mucho a los objetivos de la fiscal. En primer lugar, porque en él se dice que las sustancias que aparecen en los citados cartuchos se corresponden con los «componentes habituales de las dinamitas» (definición ambigua también utilizada por el ex jefe de los Tedax para bautizar las sustancias que aparecieron en los focos de los trenes).

Además, hay que recordarle a la fiscal que en 2001 se utilizaban en Mina Conchita al mismo tiempo cartuchos de Goma 2 EC (que sí contiene DNT) y Goma 2 ECO (que carece de él). Por lo tanto, es probable que esos cartuchos fuesen de Goma 2 EC o que, al estar mezclados con los de Goma 2 ECO, estos últimos se contaminaran de una sustancia conocida por su exudación (el DNT).

Sin embargo, como la fiscal debe saber, en 2004 (fecha en la que, según su escrito de acusación, se robó la Goma 2 ECO en Mina Conchita) ya no se consumía desde hacía mucho tiempo Goma 2 EC.

Como puede verse, la aportación de este informe no resolvería la contradicción fundamental que se plantea al relato de la fiscal sobre los hechos: si lo que estalló en los trenes contenía DNT, no era Goma 2 ECO.

Muestra nula

Por cierto, hay otra falsedad, manejada repetidamente tanto por El País como por ABC, que consiste en considerar el «resto de cartucho de dinamita Goma 2 ECO que fue enviado como patrón de referencia» (analizado por los peritos en su Informe Preliminar en el apartado 2) como una muestra remitida ex novo por UEE para su cotejo con el resto de muestras. No. Dicho resto es el que en su día (12 de marzo de 2004) envió Sánchez Manzano al laboratorio de la Policía Científica. En dicha muestra, los peritos han encontrado DNT, pero, como la propia Policía Científica se encargó de demostrar entonces, la validez de la muestra era nula, ya que apareció contaminada con metenamina.

En UEE están escandalizados por la frivolidad con la que algunos medios y ciertos políticos manejan la tesis de que de sus fábricas la Goma 2 ECO sale habitualmente contaminada con DNT. Los laboratorios de UEE, entre los más avanzados de Europa, son capaces de discernir hasta 50 partes por millón en una sustancia. Pues bien, nunca, hasta ahora, sus análisis han detectado contaminación con DNT.

La legislación europea sobre explosivos es muy estricta a ese respecto y establece duras sanciones para las empresas que no cumplan la normativa. Fuentes de UEE confirmaron a EL MUNDO que sus controles de calidad son periódicos y en ellos no se ha detectado contaminación con DNT en las dinamitas que dicha empresa comercializa bajo la denominación de Goma 2 ECO.

La fiscal Sánchez está nerviosa por el resultado del informe final sobre los explosivos, de cuya evolución es informada puntualmente por el jefe de la Policía Científica, Miguel Angel Santano.

Al menos los cuatro peritos (los que no pertenecen ni a la Guardia Civil ni a la Policía Científica) se inclinan claramente por la tesis de que el explosivo que reventó los trenes el 11-M contenía como componente DNT, lo cual descarta que se tratase de Goma 2 ECO.

Aunque los peritos de la Guardia Civil y de la Policía Científica tienen una elevada cualificación profesional, nadie duda de que, llegado el momento (e incluso contra su criterio), aceptarán lo que le imponga la superioridad.

El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, solicitó la semana pasada al perito que ejerce de presidente (el que figura con el número 47, miembro de la Policía Científica) que tuviera listo para hoy el informe cuantitativo sobre los explosivos.

Sin embargo, al menos hasta dentro de una semana no estarán listos todos los análisis, ya que, en estos momentos, se está procediendo al estudio de los componentes inorgánicos de los mismos y aún no se han realizado todas las comprobaciones.

Sin embargo, lo que sí se puede decir ya es algo que se reflejará en el informe final. La aparición de DNT en las muestras de los focos, lavadas por los Tedax con agua y acetona, es suficientemente significativa en opinión de los peritos independientes como para afirmar que dicha sustancia era un componente del explosivo que estalló en los trenes. Es decir, que descartan que se tratase de Goma 2 ECO.

La cuestión es que, dada la cantidad mínima de restos con la que están trabajando, es imposible determinar la cantidad de DNT que había en ese explosivo. Es decir, que no se puede hacer un análisis cuantitativo de las sustancias que componían la dinamita que estalló en los trenes.

Hubiera sido posible hacerlo si se hubiese guardado el análisis que se hizo en su día y que Sánchez Manzano resumió con su fórmula mágica: «componentes habituales de las dinamitas». «Pero, ¿qué componentes?», preguntan los peritos. ¡Ah! Eso no se sabe. «¿Y los restos de agua y acetona con los que se lavaron los restos hallados en los focos?». Por supuesto, eso también se desconoce. ¿Por qué no se siguieron los protocolos establecidos en cualquier laboratorio que se precie? ¿Es que acaso no hay responsabilidad penal en esa negligencia por parte del responsable de los Tedax y que ahora hace imposible determinar con absoluta precisión el explosivo con el que se cometió el mayor atentado de la Historia de España?

Lo que sí se va a poder determinar es la cantidad de DNT que aparece en el explosivo intacto. Según todos las fuentes consultadas, el porcentaje no será significativo (en todo caso estará por debajo del 2%). Por tanto, en el explosivo intacto sí que se podrá hablar de contaminación con DNT.

¿Servirá ese análisis para determinar que todas las muestras estaban contaminadas? Rotundamente no. El rigor científico obliga a establecer una diferencia entre los focos y el explosivo intacto acorde con la lógica: si el explosivo de los focos hubiera estado solo contaminado con DNT, dicho componente no se habría detectado ahora en los análisis.

Atrapados

Por otro lado, los que sostengan esa tesis están atrapados porque, como ya se dijo en estas páginas la semana pasada, en la dinamita hallada en Mocejón hay dos muestras en las que no aparece DNT; justo las que no han estado bajo la custodia de la Policía. Ese dato es fundamental porque demuestra que la Goma 2 ECO no está contaminada con esa sustancia y que el DNT apareció posteriormente, probablemente en el laboratorio de los Tedax.

El problema para la versión oficial, elaborada con tan poca lucidez como numerosas contradicciones tanto en el auto de procesamiento como en el escrito de acusación, es que su credibilidad, en lo que se refiere a la trascendental prueba de los explosivos, está a cargo de un jefe policial, Miguel Angel Santano, que se va a sentar próximamente en el banquillo acusado por la Audiencia de falsedad y encubrimiento.

¿Qué dirán ahora los que hacían chistes y chirigotas sobre el ácido bórico? Sí, sí. ¡Vaya risa, tía Felisa!

Santano, como los otros tres jefes de la Policía Científica acusados de idénticos delitos, no van a ser juzgados porque considere la Sala de la Audiencia poco idóneo ligar a ETA con el 11-M a través del ácido bórico, sino por haber falsificado un informe oficial para que no apareciera por ningún lado la palabra maldita. Como le dijo su jefe a uno de los peritos: «ETA no puede aparecer por orden de la superioridad».

Vemos, pues, cómo el ácido bórico («producto de limpieza que utilizan cientos de miles de amas de casa en España», según escribió el insigne periodista Javier Pradera en El País) sí que tendrá efectos en esta causa. Por ejemplo, demostrar que la dirección de la Policía no sólo no permitió investigar las pistas que conducían hacia ETA, sino que las borró de forma tan contundente como burda: utilizando para ello un vulgar típex.

¿Qué les dirán ahora a sus lectores los que, llevados de la mano del acomodaticio juez Garzón, calificaron a los peritos de falsificadores y a este periódico de haber fabricado pruebas? Sencillamente, nada. Porque, para ellos, el 11-M no es una cuestión de datos, es una cuestión de fe.

Una información de Casimiro Garcia-Abadillo publicada por el diario EL MUNDO el lunes 26. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Sólidas razones para creer que en los trenes no estalló GOMA 2 ECO (Editorial de EL MUNDO)

Por Narrador - 26 de Febrero, 2007, 9:30, Categoría: Opiniones

A expensas de los matices que puedan incorporarse al informe definitivo que entregarán dentro de unos días al Tribunal del 11-M, EL MUNDO revela hoy que los peritos independientes -designados por las partes que requirieron el nuevo análisis de los explosivos- se inclinan por dar por sentado que el dinitrotolueno (DNT) hallado en los restos de los focos era un componente básico del explosivo que estalló en los trenes y no el resultado de ningún extraño proceso de «contaminación». Eso implica, naturalmente, que de su diagnóstico se deducirá que el explosivo empleado para causar la masacre no pudo ser Goma 2 ECO y, por lo tanto, no pudo ser el presuntamente robado por la trama asturiana en Mina Conchita.

No faltará quien diga que ésta es una opinión de parte, pero -al margen de su indiscutida capacitación técnica- si se pueden poner reparos a la objetividad de estos peritos, más aún podría cuestionarse la de los representantes de la Guardia Civil y la Policía, por estar sometidos a la cadena de mando y, sobre todo, por estar subordinados en el segundo caso al mismo comisario Santano cuyo enjuiciamiento por falsedad en la investigación del 11-M acaba de ser ratificado por la Audiencia de Madrid.

Lo esencial no es, pues, la personalidad de quien emita una opinión científica sino su fundamento argumental. Y lo que alegan estos peritos parece extraordinariamente sólido. Ante todo, está el hecho de que tres años después, pese al escaso tamaño de las muestras y a su lavado con agua y acetona en 2004, el DNT haya aparecido de forma nítida en todos los focos de los trenes en los que se han hallado restos de explosivos. Eso no puede ser fruto de la contaminación.

Los peritos independientes tienen, al parecer, pocas esperanzas de que con estos restos las pruebas cuantitativas logren determinar la proporción exacta de DNT que tenía el explosivo y, por eso, van a pedir al Tribunal nuevas muestras. A este respecto, resulta esencial averiguar dónde están los resultados concretos de los análisis realizados por los Tedax que Manzano resumió bajo el engañoso cajón de sastre de «componentes genéricos de las dinamitas». Y dónde está, o por qué no fue conservado, el líquido fruto de aquel lavado en el que se disolvieron buena parte de las sustancias que formaban el explosivo. ¿Alguien duda de que si hubieran avalado la tesis de la Goma 2 ECO formarían parte del sumario y estarían a disposición del Tribunal?

Frente a la teoría de la contaminación se alza el carácter «sobrevenido» de las huellas muy «minoritarias» de DNT encontradas ahora en los restos de explosivo entero ya analizados meticulosamente por la Policía Científica en 2004. Si entonces no estaban y ahora sí... sólo cabe preguntarse quién los ha custodiado durante el intervalo. Sobre todo si resulta que en el caso de Mocejón aparece DNT en la muestra de tres gramos que han manejado Manzano y Santano y no en la de más de 80 que permanecía en un sobre cerrado o en la que la Guardia Civil remitió directamente a la Audiencia.

Pero, además, hoy aportamos otro dato esencial: en ninguno de los periódicos controles de calidad de alta precisión realizados en la fábrica de Unión Española de Explosivos ha aparecido jamás DNT en la Goma 2 ECO. ¿Cómo logrará en estas condiciones el Ministerio Público convencer al Tribunal de que lo que estalló en los trenes fue Goma 2 ECO un poquito contaminada, teniendo en cuenta, sobre todo, que el principal motivo de que el resultado del análisis no vaya a ser inapelable es su propia complicidad -o al menos complacencia- con la negligencia -o la manipulación- policial? Seguro que a los tres magistrados no les bastará ningún «¡vale ya!».

Editorial publicado por el diario EL MUNDO el lunes 26. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Policías que seguían a 'El Tunecino' no entienden por qué Garzón no le detuvo

Por Narrador - 26 de Febrero, 2007, 9:00, Categoría: Negligencias Judiciales

¿Pudieron haberse evitado 192 muertes si se hubieran interpretado a tiempo las señales? Desde que la Policía conoció en 2002 la existencia de la célula de Lavapiés y cómo comenzó a radicalizarse, se perdió un tiempo precioso. Pistas equivocadas, escuchas sin traducir... Expertos policiales apuntan a una negligencia

MADRID.- No era novedad. La llegada de radicales había sido una constante en España durante los últimos años. Que nuestro país era base de las denominadas células durmientes no era ninguna sorpresa ni para los servicios españoles de información, ni para los de los principales países europeos. Todos sospechaban también que España era utilizada por los activistas como base de descanso, pero nadie tenía datos, indicios o pistas sólidas de que España se convertiría en objetivo terrorista. O más bien nadie supo interpretar las claves que estuvieron recibiendo durante meses las Fuerzas de Seguridad y la Justicia.

El control policial ya cifraba antes de la matanza del 11-M en más de 800 los islamistas considerados radicales que se encontraban de forma permanente en nuestro territorio. Sobre muchos de ellos existía un cierto control por parte de los servicios de información policiales y de los de inteligencia. Pero ninguno de ellos sospechó que estas células durmientes se plantearan atentar en el país en el que estaban residiendo, en el país que estaban utilizando como base, como cuartel de retaguardia.

Los agentes de las unidades de lucha contra el terrorismo internacional de la Policía tenían un control muy sólido sobre muchas de estas células durmientes. Y en este marco de seguimientos y controles de radicales, los agentes de la Unidad Central de Información Exterior (UCIE) de la Comisaría General de Información conocieron, ya en septiembre de 2002, la existencia en Madrid de un grupo islamista compuesto por individuos principalmente de nacionalidad marroquí que pertenecían al Grupo Combatiente Marroquí.

Local no autorizado

Los especialistas policiales tuvieron indicios de que los integrantes de este grupo tenían una visión muy radical del islam. Desde el principio se conoció uno de los puntos de reuniones habituales de este grupo: la mezquita del distrito de Villaverde. El bajo de un edificio, sin señalizar, con una puerta corredera de color verde, que servía de lugar para las reuniones periódicas de estos presuntos radicales.

El local no estaba ni autorizado. Era uno de esos miles que se reparten por toda España y que son utilizados como mezquitas. La gran mayoría de ellos son conocidos por las Fuerzas de Seguridad del Estado. Inicialmente, las reuniones eran habituales y no mantenían especiales medidas de seguridad. Con el paso del tiempo, los encargados de las investigaciones conocieron cómo estos radicales operaban con medidas de seguridad mucho más estrictas para tratar de evitar cualquier control policial. Pero la vigilancia estaba siendo muy efectiva, ya que los datos provenían del interior del grupo. El propio imam era el que facilitaba datos a la UCIE sobre la radicalidad y peligrosidad de estos individuos.

Este grupo no sólo se reunía en la mezquita de Villaverde, sino también en locales de Lavapiés. La Policía tuvo un control muy preciso sobre estos sospechosos por medio de su informador, al que bautizó con el nombre de Cartagena. Los datos llegaban de forma inmediata. La prestación del informador fue excelente en todo momento. Cuando los sospechosos mostraron su máximo nivel de radicalidad y hablaron de atentados en Marruecos y en España, Cartagena alertó inmediatamente a sus controladores. Cartagena no aportó informes sobre eventuales acciones, pero sí la decisión y el convencimiento de que había entre varios de los integrantes de la trama de que la yihad se podía practicar también en Europa. Cartagena había logrado ganarse no sólo la confianza de todos los radicales, sino también su respeto, desde su condición de referente religioso.

Durante sus encuentros, los integrantes del grupo de Lavapiés -como se conocía en los documentos policiales- mostraban su fijación por unos determinados intereses: ir contra los «herejes» (países o individuos que no interpretan el Corán con la misma radicalidad que ellos) y contra los infieles (el resto del mundo no musulmán).

Un mes después, en octubre, los agentes, a través de la información que recibían de su infiltrado, supieron que el grupo estaba ya perfectamente organizado. La estructura del grupo de Lavapiés era ya muy precisa, los responsables, la dirección, el rol de cada uno de sus miembros, sus objetivos... Ya tenían entonces también un complejo sistema de comunicaciones para tratar de evitar seguimientos. «Se movían y actuaban ya como un grupo sospechoso, como miembros de una trama delictiva o que estaba a punto de delinquir», explicaron a EL MUNDO fuentes de la investigación.

Las antenas de los agentes se agudizaron porque constataron que, como había asegurado el infiltrado, el grupo estaba ya muy radicalizado. Ya en aquellas fechas, los integristas hablaban de que para practicar la yihad no hacía falta combatir en Bosnia, Afganistán o en cualquier otro territorio musulmán que consideraran ocupado por los infieles.

Sobre la mesa dejaban la posibilidad de actuar en Marruecos, castigando a los herejes, o en España, contra los infieles. Eran comentarios, teorías, opiniones. El informador no alertó de planes concretos ni intencionalidades precisas. Pero sí de deseos. Entre los integrantes del grupo controlado por la Policía estaban, entre otros, Mustapha Maymouni (encarcelado en Marruecos como uno de los autores intelectuales de la matanza de Casablanca) y El Tunecino, muerto en Leganés y uno de los presuntos dirigentes de la célula a la que se responsabiliza de la masacre del 11-M. Otros, como es el caso de Mohamed Larbi ben Sellam, se sientan actualmente en el banquillo de los acusados. Los agentes ya obtuvieron entonces los primeros datos sobre El Egipcio, vinculado a esta célula a través de Ben Sellam.

Escuchas

Con toda la información acumulada en esos dos primeros meses (nombres, direcciones, vehículos, teléfonos...), la Policía judicializó las pesquisas en la Audiencia Nacional. Se solicitó autorización para intervenir los teléfonos de varios de los integrantes de esta trama radical, los de los más representativos.

Según estas fuentes, la solicitud debería haberse hecho al juzgado de guardia de la Audiencia Nacional a través de Tepol, el servicio de comunicaciones de las Fuerzas de Seguridad con los mecanismos judiciales. Si se hubiera hecho así, este caso hubiera ido a reparto y hubiera correspondido a cualquier de los magistrados de la Audiencia. Sin embargo, los responsables policiales acudieron directamente al Juzgado número 5, el de Baltasar Garzón. Ligaron estas solicitudes de intervención con el sumario 35/01, abierto en ese juzgado tras la operación Dátil, cuyo principal encausado es Abu Dahdah. El Juzgado número 5 autorizó estas intervenciones. No obstante, como -al menos inicialmente- no había ningún vínculo con Abu Dahdah, incluyó esas escuchas en las diligencias previas 396/02, fuera del citado sumario.

Los investigadores querían que la actuación estuviera en manos de Garzón, al considerarle más idóneo de cara a sus intereses para investigar a los radicales. Los mandos de la Comisaría General de Información consideran que este juez tiene más «sensibilidad» que otros a la hora de resolver las peticiones policiales.

Algunos expertos juristas apuntan que con esta manera de actuar, de acudir directamente a un juez, se pudo vulnerar el derecho de los investigados a un juez ordinario predeterminado por la ley, ya que interpretan que es la Policía la que decide qué juez instruirá la causa.

A partir de ese momento, todos los datos obtenidos durante las investigaciones sobre el grupo de Lavapiés con anterioridad a las intervenciones telefónicas y todos los derivados de los análisis de las conversaciones quedan a disposición del magistrado titular del Juzgado número 5. También se le envían los informes sobre las vigilancias y seguimientos realizados por los agentes de la Comisaría General de Información hacia estos integrantes. Los encargados de las pesquisas le remiten al instructor informes periódicos sobre la evolución de las investigaciones sobre esa trama radical.

Durante meses, la Audiencia Nacional autorizó la intervención de más de una veintena de teléfonos. Fruto de las pesquisas policiales se conoció la estructura del grupo, las filiaciones de sus miembros, sus domicilios, sus vehículos, sus negocios, las mezquitas que frecuentaban en Madrid... Los investigadores lograron determinar, entonces, que los integrantes de este grupo estaban dispuestos a atacar en Marruecos y en España, aunque no detectaron un plan para perpetrar acciones violentas, simplemente un protocolo de intenciones.

Máxima autoridad

Así se llegó al 16 de mayo, fecha en que los radicales islamistas atentaron en Casablanca, contra la Casa de España. En la desarticulación del grupo ideológico que llevó a cabo esta acción, la policía marroquí detuvo a Mustapha Maymouni, considerado en aquellas fechas por los agentes españoles de información como el líder, el referente religioso, la máxima autoridad del grupo de radicales conocido por la Policía como el grupo de Lavapiés.

Maymouni era ya un viejo conocido de la Policía española, ya que había participado en numerosas reuniones en la mezquita de Villaverde con los integrantes del grupo de Lavapiés. No son pocos los agentes de la Policía española que sospechan que este radical pudo ser también uno de los ideólogos de la matanza de Madrid. Sí tienen claro todos los investigadores que Maymouni fue clave en la radicalización de los integrantes del grupo controlado.

Tras la masacre suicida de Casablanca, las diligencias previas que instruía Garzón pasaron a convertirse en el sumario 9/03 por el atentado de Casablanca. Pero las investigaciones policiales no sufrieron graves alteraciones en su ritmo, pese a la captura de Maymouni. Los investigadores españoles se desplazaron a Marruecos para conocer con detalle cómo se preparó el atentado de Marruecos. Interrogaron a varios de los implicados, entre ellos Maymouni. Los agentes elaboraron múltiples informes muy detallados para el juez sobre sus gestiones en el país magrebí, pero ninguno de los datos obtenidos les permitió avanzar en sus investigaciones sobre el grupo de Lavapiés, ni mucho menos intervenir contra ellos, o por lo menos, así lo decidieron los responsables policiales y judiciales.

Durante los meses de verano, las vigilancias se redujeron y se relajaron los seguimientos. Comenzaron los turnos de vacaciones de los agentes que controlaban al comando de Lavapiés. Ya en aquel momento, el control sobre las conversaciones no era analizado. Los teléfonos seguían pinchados, pero no se controlaban ni se traducían las conversaciones.

Este hecho sorprende a expertos juristas, que consideran que, para renovar escuchas telefónicas, parece imprescindible conocer el contenido de las conversaciones. Si no son traducidas no se comprende, según estos expertos, que el juez renovara las autorizaciones para mantener los teléfonos intervenidos: ¿qué importancia tenían esos teléfonos si no se controlaban las conversaciones?, apuntan estos expertos.

Y los teléfonos de los integrantes del grupo de Lavapiés y el control y seguimiento sobre ellos se relajó por completo después de que, en septiembre de 2003, se recibiera una información proveniente del servicio secreto europeo en la que se alertaba de la posible peligrosidad de un individuo asentado en Tarragona. Para controlar a este individuo, llamado Mohamed Berzizoui, se envió al grupo de policías que estaban controlando al comando de Lavapiés. De nuevo se reprodujo el sistema puesto en marcha por la Policía para investigar al grupo de Madrid y las pesquisas de Tarragona también acabaron en manos de Garzón. Octubre, noviembre, diciembre, enero y febrero. Durante cinco meses, las pesquisas de los agentes especializados en el radicalismo marroquí estuvieron centradas en un sospechoso que no dio en ningún momento muestras de serlo. Semanalmente cumplía los mismos horarios, acudía a los mismos sitios, tenían los mismos contactos con la misma gente... Ni un dato, ni un indicio sobre su posible radicalidad. Pese a ello, los responsables policiales dedicaron todos los esfuerzos a seguir la pista proporcionada desde el Reino Unido.

Tras la masacre de Madrid y el descubrimiento de la mochila de Vallecas, las miradas policiales se volvieron de nuevo hacia esos radicales de Lavapiés, que, a consecuencia de las vigilancias en Tarragona, habían estado fuera de control policial y judicial durante cinco meses. Durante ese tiempo, sus teléfonos habían seguido intervenidos con autorización de Garzón, pero las conversaciones no se habían traducido.

Prácticamente todos los presuntos autores o colaboradores de la masacre de Madrid estuvieron en la órbita del grupo liderado por el responsable ideológico de la masacre de Casablanca: Mustapha Maymouni. Tres eran las caras desconocidas para los investigadores en aquellos momentos: El Chino y los hermanos Oulad. Ninguno de los tres había sido visto nunca antes del 11-M con la célula de Lavapiés. Algunos investigadores sospechan que estos tres no formaban parte de la célula del centro de Madrid. Otros, por el contrario, piensan que se incorporaron al grupo de Lavapiés cuando las vigilancias policiales sobre ellos se relajaron y se centraron en el sospechoso de Tarragona. Sospechoso que, pese a estar legalmente en España y no existir ningún indicio contra él, fue expulsado de España tras la matanza de Madrid.

Los analistas policiales se preguntan todavía cómo es posible que tras la masacre de Casablanca y la posterior captura de Maymouni no se hubiera actuado desde la Comisaría General de Información y desde el juzgado de Garzón contra este entramado radical, cuando ya se conocía que sus integrantes apostaban por actuar en Marruecos y en España. También se sabía perfectamente que los integrantes de este grupo habían convivido con Maymouni, al que consideraban un auténtico referente ideológico y religioso.

¿Cómo es posible -se preguntan aún muchos operativos policiales- que un grupo controlado desde fuera (escuchas, seguimientos, vigilancias) y desde dentro (mediante el imam Cartagena) pudiera realizar la mayor masacre terrorista en Europa? Algunos sostiene que si, efectivamente, se demostrara durante el juicio que el grupo de Lavapiés, El Chino y los hermanos Oulad, junto al clan asturiano, fueran los responsables de la masacre del 11-M y hubieran llevado a cabo la operación sin colaboración alguna, podríamos estar delante de un caso de negligencia en grado de delito. Tanto los investigadores como el juez tuvieron elementos suficientes sobre la mesa para desmantelar el grupo de Lavapiés incluso antes de que se produjera la masacre de Casablanca. Lo que nadie entre los investigadores alcanza a comprender es por qué no se realizó una operación contra este grupo tras los atentados suicidas de Marruecos y la captura de Maymouni como auténtico ideólogo de la masacre, cuando se sabía su relación con Lavapiés.

Durante cinco meses (durante los cuales los agentes volcaron sus actuaciones en Tarragona) permanecieron sin ser traducidas las cintas de las conversaciones intervenidas al grupo de Lavapiés. El magistrado instructor requirió a la Policía que le remitiera esas grabaciones en octubre de 2004, siete meses después de la masacre de Madrid, cuando los miembros de la célula hacía meses que estaban muertos o encarcelados.

¿Negligencia? Demasiados interrogantes aún por resolver y muchas dudas que permanecerán siempre. ¿Y si se hubiera acudido al juzgado de guardia de la Audiencia Nacional?

Una información de Fernando Lazaro publicada por el diario EL MUNDO el lunes 26. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Juicio 11-M: LA RAZON (26 de Febrero de 2007)

Por Narrador - 26 de Febrero, 2007, 8:00, Categoría: Juicio 11-M

Diez testimonios para aclarar la «trama asturiana»

Los nueve acusados de dar los explosivos a los islamistas y Zouhier, que supuestamente les puso en contacto, declaran esta semana en el juicio

Madrid - Finales de septiembre de 2001. El confidente policial Rafa Zouhier ingresa en la cárcel de Villabona (Asturias) y poco después conoce a otro recluso, Antonio Toro, en prisión provisional por la «operación Pipol» (por la que finalmente sería condenado a once años y medio de prisión por tráfico de drogas y explosivos). Antes de que Toro saliera de prisión cuatro días antes de Nochebuena, Zouhier entra en contacto con alguien que visitaba frecuentemente a Toro, su cuñado Emilio Suárez Trashorras. Así comenzaron a entretejerse, dos años antes del 11-M, los primeros hilos de una trama, la asturiana, acerca de la que se han vertido miles de palabras y no pocas controversias. Sobre sus nueve supuestos integrantes, todos ellos españoles, pesa una acusación que pone los pelos de punta: haber suministrado a la célula islamista responsable de la matanza en los trenes los explosivos necesarios para cometer los atentados, que habrían sustraído de la asturiana «mina Conchita» en los meses inmediatamente anteriores al 11-M. Tres años después, el tribunal que juzga a los supuestos culpables de los atentados escuchará, previsiblemente a partir de mañana, a los protagonistas de esta red acusada de traficar con explosivos a cambio de droga y de trasladar ese material a Madrid, en enero y febrero de 2004, para ponerlo a disposición de los terroristas islamistas encabezados por Jamal Ahmidan «El Chino», uno de los suicidas de Leganés.

La «trama asturiana» no se gestó en una cabaña recóndita de Picos de Europa ni en la trastienda de un negocio «tapadera». Ni mucho menos. El primer «cara a cara» entre el grupo de asturianos y los islamistas, un 28 de octubre de 2003, se produjo en un lugar desprovisto de misterio: un McDonalds del madrileño barrio de Carabanchel, una reunión que se repetiría, quince días después, en otro McDonalds (qué afición) de la capital. Éstos son los nueve procesados relacionados con la trama:

Suárez Trashorras: encabeza, con 38.670 años, las peticiones de prisión efectuadas por la Fiscalía. Tras salir de prisión, Zouhier a principios de 2002 se puso en contacto con él. El tráfico de hachís les unió, pero ya entonces Trashorras y Toro «ofrecían a los conocidos la posibilidad de proporcionar sustancias explosivas a cambio de drogas», un hecho que Zouhier denunció a la Guardia Civil según la fiscal.

Trashorras -que trabajó en «mina Conchita» de 1998 a 2002, hasta que le dieron la baja por depresión- asistió a las reuniones en las que se cerró la entrega de los explosivos (cerca de 200 kilos) a cambio de hachís. Por si fuera poco, envió a dos procesados a Madrid (Sergio Álvarez «Amokachi» y Antonio Iván Reis) con bolsas de explosivos para que se las entregaran a los terroristas, así como al menor Gabriel Montoya «El Gitanillo», ya condenado por estos hechos. Además, él mismo facilitó supuestamente la última remesa a los terroristas, encabezados por «El Chino», el 28 de febrero de 2004. Y lo hizo sabiendo que esas cantidades de Goma-2 Eco «podrían ser empleadas para la ejecución de acciones terroristas de gran envergadura». La Audiencia Provincial de Asturias le ha condenado recientemente a diez años de cárcel por tráfico de drogas y explosivos.

Antonio Toro: cuñado de Trashorras (casado con su hermana Carmen, también procesada), fue el encargado de poner en contacto a éste con Zouhier, a quien conocía de la cárcel. También estuvo, según la Fiscalía, en la segunda de las reuniones en las que «se trató del impago de la droga entregada así como del suministro de una cantidad de explosivos». Actualmente en prisión, se enfrenta a una pena de 23 años de cárcel por colaboración con organización terrorista, suministro de sustancias explosivas y asociación ilícita.

Carmen Toro: la mujer de Trashorras asistió a las dos citas con los terroristas. En la primera, según declaró en el juicio Rachid Aglif «El Conejo», se sentó en una mesa aparte, algo que abona lo que ella sostiene: que no se enteró de nada de lo que allí se habló. No obstante, durante la madrugada del 4 de marzo de 2004, cuando su marido envió al menor Gabriel Montoya a Madrid a recoger el Toyota Corolla utilizado por los terroristas para trasladar parte de los explosivos, «se produjeron abundantes contactos telefónicos» entre ella y Trashorras y «numerosísimas llamadas a lo largo del día». La fiscal pide para la acusada cuatro años de cárcel por suministro de explosivos.

Emilio Llano: vigilante de «mina Conchita», según la Fiscalía «omitió cualquier control y vigilancia, incumpliendo las normas de seguridad establecidas». La situación de «descontrol y desidia» a la que no puso coto permitió a Trashorras obtener la Goma-2 Eco y los detonadores que supuestamente entregó a los islamistas. Se enfrenta a cinco años de cárcel por suministro de explosivos.

Sergio Álvarez y Antonio Iván Reis: trasladaron parte de la dinamita a Madrid a cambio de droga, el primero el 4 de enero de 2004 y el segundo cinco días después. Viajaron en autobús y entregaron las mochilas a «El Chino» nada más llegar. Se enfrentan a ocho años de prisión cada uno.

Iván Granados: el ex minero se negó a realizar una de las entregas, pero acompañó a Suárez Trashorras a «mina Conchita» a sustraer explosivos y «era conocedor» de las operaciones que éste llevaba a cabo. La fiscal pide para él ocho años de cárcel.

Javier González Díaz: amigo de Trashorras y ex minero como él, «El Dinamita» le ayudó en una ocasión a sustraer los explosivos. Se enfrenta a ocho años de cárcel.

Raúl González: también acompañó a Trashorras en una de esas «excursiones». «El Rulo» era, según la Fiscalía, «el minero que le proporcionaba los explosivos». Piden para él ocho años de prisión.

Una información de Ricardo Coarasa publicada por el diario LA RAZON el lunes 26. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Juicio 11-M: ABC (26 de Febrero de 2007)

Por Narrador - 26 de Febrero, 2007, 7:50, Categoría: Juicio 11-M

¿Cuestiona ahora el ABC el derecho de todo acusado a la defensa? La lectura de esta información sobre el coste de la defensa de los acusados del mayor atentado de la historia de Europa deja a cualquier persona estupefacta. Las consideraciones las dejamos para los lectores.


  

Los principales procesados disponen de abogados privados que cobrarían un mínimo de 100.000 euros

MADRID. Jamal Zougam regentaba hasta marzo de 2004 el locutorio «Jawal Telecom» en Lavapiés, el barrio madrileño donde convive un crisol de razas y culturas procedentes de todos los rincones del mundo. Nació en Tánger en 1973 y se vino a España en compañía de su madre y sus tres hermanos en 1985. Zougam comenzó a trabajar en un puesto de fruta y acabó regentando un locutorio de telefonía en la calle del Tribulete. De allí salieron las tarjetas de los teléfonos móviles que activaron las bombas aquel día infame.

Zougam está procesado por 191 asesinatos terroristas, 1.824 intentos de asesinato, cuatro delitos de estragos y pertenencia a organización terrorista. El acusado ha tenido hasta ahora tres abogados. Primero uno de pago, al que se vio obligado a renunciar por no poder pagar la minuta. Después, el Colegio de Abogados le asignó uno de oficio, pero el presunto autor material de la matanza de Madrid lo rechazó y contrató, varias semanas después, y ya casi a las puertas del juicio, a José Luis Abascal.

Todo normal, si no fuera porque los abogados particulares pueden cobrar cifras millonarias por un macrojuicio como éste, y Zougam, como el resto de los islamistas procesados, vivía en unas circunstancias económicas modestas. Al menos sus posibilidades estaban muy alejadas de afrontar un pago que diversas fuentes jurídicas sitúan en un mínimo de 100.000 euros, ya que la instrucción ha durado casi tres años y la vista se alargará hasta el verano.

Uno de los comentarios que circulan en la trastienda del juicio en la Casa de Campo se refiere a la procedencia de esa cantidad para pagar la minuta del abogado. Aunque también hay quien recuerda que si el letrado no recibe ninguna contraprestación tampoco trascendería.

A todo esto se une que Zougam, según la versión de su hermano difundida en diferentes medios, no buscó a este letrado de pago, sino que fue él quien se ofreció.

Es llamativo, además, que el abogado de este procesado, José Luis Abascal, sea el único de la defensa que trata de vincular, contra viento y marea, el 11-M con ETA, y ello a pesar de que el propio Zougam declaró el lunes pasado que no tenía ninguna relación con la banda terrorista. También es este abogado el que ha propuesto que tres etarras declaren como testigos en la vista y el mismo que aportó en su escrito de defensa la foto de un temporizador intervenido a ETA vinculándolo con el hallado en la calle Virgen del Coro.

Cobrando el paro

Abascal no sólo defiende a Jamal Zougam en este juicio del 11-M. Otro de los principales procesados, considerado por la Fiscalía también autor material de la matanza, Basel Ghalyoun, rechazó al abogado de oficio que se le asignó y contrató a José Luis Abascal para llevar a cabo su estrategia de defensa.

De origen sirio, Ghalyoun vive en España desde enero de 2001. Aquí ha trabajado en varias obras y como vigilante y contable en un aparcamiento de coches, aunque cuando se le detuvo tras los atentados del 11-M llevaba desde septiembre de 2003 cobrando el paro.

Mantenía contactos con «El Tunecino», con Fouad El Morabit Amghar y con «El Egipcio». Un pelo suyo apareció en un gorro de rezo entre los escombros del piso de Leganés y fue identificado por un testigo en el tren de la calle Téllez.

Además de una petición fiscal de más de 38.000 años de cárcel, Ghalyoun y Zougam comparten ahora abogado de pago y estrategia en el juicio del 11-M. Ésta queda claramente plasmada en los escritos de defensa de José Luis Abascal, que poco tienen que ver con la estrategia inicial de estos dos procesados y con la actual de las defensas del resto de acusados.

Ahora, Abascal intenta desmontar las acusaciones contra sus clientes cuestionando el tipo de explosivo que estalló en los trenes, entre otras pruebas. Su razonamiento es éste: si estalló titadyne, detrás de los atentados está ETA; si el explosivo empleado es Goma 2 ECO, son los islamistas, aunque duda incluso de este extremo, porque, como pone de manifiesto en sus respectivos escritos de defensa, «no hay ningún suicida en los trenes».

Además de estos dos, hay otros cuatro procesados que tienen abogados de pago: los españoles José Emilio Suárez Trashorras, Javier González Díaz y Emilio Llano y el marroquí Rachid Aglif.

El resto, es decir las otras 23 personas que están sentadas en el banquillo de los acusados, tienen su defensa en manos de los abogados de oficio. Todos ellos, menos dos, se han mantenido al lado de sus clientes desde el primer día. Ello a pesar de los numerosos obstáculos que se han encontrado durante la instrucción, al carecer de medios económicos y materiales para asistir a sus defendidos. Se da incluso el caso de algún abogado que tuvo que comunicarse a través de gestos con su cliente en la cárcel al no contar con ningún intérprete hasta cinco meses antes del juicio.

Y es que al margen de la trascendencia política y social de este juicio por el mayor atentado cometido en España, el proceso ha superado cualquier previsión en la regulación del turno de oficio, que se ha tenido que adaptar a marchas forzadas a los numerosos contratiempos denunciados por los abogados. Los datos lo dicen todo: un sumario de 90.000 folios, 59 abogados (a los 26 defensores se suman los 23 de las acusaciones), 29 personas en el banquillo (siete de ellas se enfrentan a más de 270.000 años), 650 testigos, 98 peritos y tres años de instrucción. Durante la misma llegaron a estar imputadas 116 personas, se practicaron más de 60 careos, 30 ruedas de reconocimiento, una veintena de comisiones rogatorias, 200 pruebas de ADN, 50 inspecciones oculares, 50 pruebas de documentoscopia en castellano y árabe, 25 inspecciones de vehículos, 50 pruebas de huellas y 50.000 registros telefónicos.

Uno de los principales problemas con los que se han encontrado los abogados de oficio ha sido el económico, no porque aspiraran a cobrar lo mismo que un letrado de libre designación (son conscientes de que están prestando un servicio público), sino por el trabajo que han desarrollado en este complejo sumario durante los últimos tres años y la dedicación absoluta a la que se ven abocados hasta el verano. Algunos incluso corren el riesgo de encontrarse a su vuelta, allá por septiembre, con una cartera de clientes bajo mínimos.

Hasta 20.000 euros

Los abogados de oficio del 11-M van a cobrar un máximo de 20.000 euros, una cantidad que a priori incluye un hipotético recurso de casación ante el Tribunal Supremo. Esta cantidad es excepcional, y se consiguió por un acuerdo entre el Colegio de Abogados de Madrid y el Ministerio de Justicia, aunque los abogados lo vieron insuficiente.

Los 20.000 euros contrastan con la minuta que pueden devengar los abogados de libre designación. Tampoco los criterios orientativos fijados por el Colegio de Madrid, que datan de 2001, prevén un macrojuicio de estas características, pues tal y como están regulados estos baremos, los honorarios valdrían lo mismo para un robo de un delincuente común que para la mayor matanza de la historia de España,

Ahora mismo hay 1.500 abogados en el turno de oficio penal, de los que sólo una parte de ellos prestan sus servicios en la Audiencia Nacional, pues se requiere una mayor especialización y experiencia.

Un texto de N. Villanueva y M. Calleja publicado por el diario ABC el lunes 26. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Los «Robin Hood» de la justicia

MADRID. Ni la televisión ni los «grandes casos» les han hecho populares y, sin embargo, en poco tiempo se van a encontrar con una fama que no han buscado. Todo porque el azar quiso que aquel día, en el que sus respectivos clientes fueron detenidos, estuvieran de guardia en el turno de oficio.

Son abogados cuya media de edad se sitúa en los 40 años, llevan un mínimo de 15 de ejercicio y en todos los casos su fuente principal de ingresos proviene de clientes particulares. Para ellos el turno de oficio no es una forma de ganar dinero ni tampoco una plataforma de lanzamiento al ejercicio de la Abogacía. No lo necesitan. Son letrados que ya cuentan con una amplia experiencia profesional, que en todos los casos se concreta en un mínimo tres años de colegiación y cinco en el turno penal general (los requisitos que exige el Colegio de Madrid para acceder a la Audiencia Nacional). Todos ellos enmarcan esta otra faceta de su trabajo en la prestación de un servicio público, la de asistir a aquellos que no pueden costearse un abogado de pago.

Hace ocho meses sus rostros aparecieron en los medios. Era la primera vez que se dejaban ver en público desde que comenzó la instrucción de la causa, durante la que habían permanecido en el más absoluto anonimato. Incluso en aquella ocasión, en la que convocaron una rueda de prensa para denunciar las dificultades con las que se estaban encontrando en el ejercicio del derecho de defensa, costó mucho reunirles. Denunciaron la insuficiencia de medios económicos y materiales para poder llevar a cabo la defensa de sus clientes en las mejores condiciones posibles. Se les vapuleó y se les llamó «peseteros» cuando lo único que pedían era dinero para poder desplazarse a cárceles de Andalucía -para hablar con sus clientes- o intérpretes para poder comunicarse con ellos sin recurrir a los gestos.

Los 22 abogados de oficio se han esforzado por llegar al juicio con los deberes hechos, por intentar compaginar el estudio de esta excepcionalísima (por voluminosa y compleja) causa con la atención que merecen sus clientes, lo que han conseguido después de muchos años de esfuerzo y algún que otro disgusto. Además, están dando una auténtica lección de profesionalidad al no poner ninguna piedra en el camino para posibilitar el arranque y desarrollo de esta vista, que califican como un «segundo Nuremberg».

La defensa de sus clientes no les plantea ningún problema de conciencia. «Todo el mundo tiene derecho a que un abogado le defienda, y eso es para nosotros tan sagrado como lo es para un médico operar a un paciente con independencia de quién sea el paciente. Defender a un presunto terrorista no significa que empatices con él. Y eso tienen que saberlo las víctimas».

Un texto de Nati Villanueva publicado por el diario ABC el lunes 26. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Trashorras entra en escena

MADRID. Sobre sus hombros pesa la mayor petición de prisión por parte de la Fiscalía: 38.670 años de cárcel, más incluso que lo solicitado para los presuntos autores materiales o intelectuales de los atentados de Madrid, todos ellos islamistas.

José Emilio Suárez Trashorras es uno de los nueve españoles que se sienta en el banquillo de los acusados y el único considerado cooperador necesario de los 191 asesinatos y las más de 1.800 tentativas de los trenes; colaboración con organización terrorista; cuatro delitos de estragos; suministro y transporte de explosivos e integración, como dirigente, en asociación ilícita. Su declaración, que podría comenzar el martes, inaugurará el turno de los ocho miembros de la trama asturiana.

El papel del ex minero asturiano José Emilio Suárez Trashorras en el juicio por la matanza de Madrid es de suma trascendencia, no sólo porque fue quien presuntamente proporcionó a los islamistas los explosivos con los que se cometieron los atentados, sino porque era consciente de que tenían una inmensa capacidad destructiva.

El fanatismo de Jamal

«Suárez Trashorras entregó a Jamal Ahmidan la Goma 2 ECO sabiendo que podía ser empleada para la ejecución de acciones terroristas de gran envergadura», señala el escrito de la Fiscalía. Las elevadas cantidades de explosivo suministradas, el grave riesgo para la vida e integridad de las personas y el conocimiento del fanatismo integrista que inspiraba Jamal, quien continuamente defendía la necesidad de cometer acciones criminales contra Occidente, eran factores que, según el Ministerio Público, a nadie se le pasan por alto. Ni siquiera al ex minero, aquejado de una esquizofrenia que, pese a los esfuerzos de su abogado, no le ha permitido evadir su presunta responsabilidad en los atentados de Madrid.

El testimonio del ex minero, que se verá precedido por el del confidente Rafa Zouhier -enlace entre los asturianos y los islamistas-, marcará un antes y un después en las declaraciones de los procesados. Si los interrogatorios a los 14 acusados que ya han declarado se han ceñido a la participación o colaboración con los presuntos autores materiales o intelectuales de la matanza o con terroristas huidos, con Suárez Trashorras las acusaciones se ceñirán a los prolegómenos de la matanza: obtención del explosivo, traslado y entrega a la célula de Madrid, con Jamal Ahmidan a la cabeza.

El pasado miércoles, Rachid Aglif «El Conejo» ratificó en el juicio la existencia de la reunión en la que los asturianos y los islamistas acordaron el intercambio de droga por explosivos. Como mantiene la Fiscalía y avaló este procesado, la cita tuvo lugar en el McDonalds de Carabanchel y a la misma acudieron Suárez Trashorras y su mujer, Carmen Toro; Jamal Ahmidan, Rafa Zouhier, enlace entre ambos grupos, y el propio Aglif, si bien este último precisó que ni él ni Toro estuvieron presentes en esa conversación, pues se sentaron en otra mesa. La fiscal, sin embargo, atribuye a Aglif un protagonismo mayor, fue este procesado el que fijó en 60 kilos la cantidad de explosivo que iban a comprar a los asturianos. Tras otro encuentro en el McDonalds de Moncloa, empezaron a sucederse los viajes de los islamistas a Avilés y de los asturianos a Madrid transportando la Goma 2 sustraída de Mina Conchita. Suárez Trashorras conocía a la perfección esta explotación minera (había trabajado allí) y el escaso control que había sobre ella, por lo que no dudó en aprovecharse de estas circunstancias.

Hace menos de un mes la Audiencia Provincial de Asturias condenó al ex minero y a su cuñado, el también procesado Antonio Toro, a diez y once años y medio de cárcel respectivamente por tráfico de drogas y explosivos en el marco de la «operación Pípol». Quedaba probado que el explosivo con el que traficaban era Goma 2 Eco.

El 1 de marzo podría empezar la comparecencia de los 650 testigos

MADRID. Cuando concluyan las declaraciones de los 15 procesados que faltan, nueve de ellos españoles (toda la trama asturiana), empezarán a declarar los 650 testigos admitidos por la Sala, algo que previsiblemente tendrá lugar a partir del próximo jueves, 1 de marzo, jornada que ha sido habilitada por la Sección Segunda de lo Penal de la Audiencia Nacional. De esta forma, los acusados terminarán de prestar declaración entre hoy, mañana y el miércoles. Hoy está previsto que el abogado de «El Egipcio», quien declaró el primero, concluya su interrogatorio una vez que ha escuchado las grabaciones ambientales en las que su cliente aseguraba que el 11-M era «obra mía». Después será el turno de Mohamed Bouharrat (procesado por pertenencia a organización terrorista), los hermanos Mohamed y Brahim Moussaten, Mamoud Slimane Aoun y Nasreddine Bousbaa, los cuatro últimos considerados colaboradores.

Un texto de Nati Villanueva publicado por el diario ABC el lunes 26. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

   

Juicio 11-M: EL PAIS (26 de Febrero de 2007)

Por Narrador - 26 de Febrero, 2007, 7:40, Categoría: Juicio 11-M

  

Rabei Osman revisa sus grabaciones

Madrid - El juicio por los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid iniciará hoy su sexta jornada con la reanudación del interrogatorio de Rabei Osman el Sayed, Mohamed El Egipcio, que contestará a preguntas de su abogado defensor, Endika Zulueta. El interrogatorio de Osman, acusado de la autoría intelectual de la masacre, fue interrumpido el primer día de juicio después de que el letrado solicitara escuchar junto a su cliente las grabaciones de la policía italiana que le incriminan.

El tribunal acordó conceder a Zulueta el tiempo necesario para estudiar junto su defendido estas escuchas telefónicas, en formato de DVD, que duran varias horas. El acusado y su abogado realizaron este repaso a las grabaciones el jueves pasado en los calabozos de la Audiencia Nacional.

El Egipcio ya escuchó estas grabaciones durante la instrucción del sumario por parte del juez Juan del Olmo y, en aquel momento, afirmó no reconocer su voz, pero ahora ha querido volver a escucharlas.

Tras Rabei Osman, hoy está prevista la declaración de Mohamed Bouharrat, para quien la Fiscalía solicita 12 años de cárcel por un delito de pertenencia a organización terrorista.

A continuación se producirán los interrogatorios a los colaboradores de los terroristas: los hermanos Mohamed e Ibrahim Moussaten, Mhamoud Slimane, Nasreddine Bousbaa y Rafa Zouhier, quien supuestamente puso en contacto a la célula terrorista con los traficantes de explosivos asturianos.

Sesión el jueves

El tribunal tratará que todos los acusados terminen de prestar declaración esta semana, para lo que podría habilitar una sesión el jueves, según informó Efe. Los relacionados con la denominada trama asturiana cerrarán los interrogatorios. El grupo comenzará con el ex minero José Emilio Suárez Trashorras, el procesado para el que la Fiscalía solicita un mayor número de años, un total de 38.670.

Fuentes del Ministerio Público informaron de que el fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza, tiene intención de participar en el interrogatorio a Zouhier y a Suárez Trashorras, si es que éstos acceden a contestar a las acusaciones.

Le seguirán su ex cuñado Antonio Toro, su ex esposa Carmen Toro, Raúl González Peláez, Emilio Llano, Iván Granados y Sergio lvarez. El último de los 29 acusados en ser interrogado será Antonio Iván Reis Aparicio.

Tras interrogar a todos los acusados, el 28 de febrero comenzarán a declarar los primeros testigos, que será policías que intervinieron en la investigación de los hechos.

Texto publicado por el diario EL PAIS el lunes 26. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

  

Juicio 11-M: Opiniones (26 de febrero de 2007)

Por Narrador - 26 de Febrero, 2007, 7:00, Categoría: Opiniones

  

“Los agitadores de la conspiración pretenden implicar a Aznar” por Pablo Sebastián

Al presidente del PP, Mariano Rajoy, le gusta ubicar su discurso en el ámbito del sentido común, intentando convencer a los ciudadanos de que no siempre hacen falta líderes carismáticos para gobernar, sino personas normales, con «sensatez» -dijo ayer-, que fue lo que pensó Aznar cuando lo designó su sucesor. Pensando el ex presidente que si llegaba un tiempo de excitación política él estaría detrás. El cálculo de Aznar se desvaneció porque la anormalidad política estalló el 11-M de 2004, y en ella quedó sepultada su pretendida gloriosa despedida del poder y su capacidad de influencia. Y se abrió un periodo de incertidumbre que el presidente Zapatero elevó a la enésima potencia con su cabalgada hacia un modelo confederal del Estado, que incluye el pago de un precio político a ETA -que Otegi niega mientras exige al Gobierno la anexión de Navarra al País Vasco y el derecho de autodeterminación- para alcanzar el fin de la violencia.

A tanto ha llegado la excitación nacional que muchos aduladores de Aznar, en el PP y en los medios de comunicación agitadores de la conspiración, ya consideran justificado su regreso al primer plano de la política, bien como el líder absoluto del PP, bien como presidente ejecutivo del partido apadrinando al candidato a la presidencia del Gobierno, como hizo Fraga cuando fracasó Hernández Mancha o siguiendo el modelo de reparto de funciones del PNV. La idea del regreso de Aznar, al estilo del volveré de McArthur en Filipinas, está avalada por quienes, desde la radio y la prensa del ruido, han convertido a Acebes y a Zaplana en la cabeza de playa del presunto desembarco aznarí, y creen que la conspiración del 11-M puede ser la justificación del regreso. Porque si logran mantener viva la sospecha de que ETA participó en la masacre (la autoría del comando islámico no la pueden negar), Aznar tendría motivos para volver, sobre todo si el PP no consigue un buen resultado en los comicios municipales del mes de mayo que todos consideran las «primarias» de las generales de 2008, y no digamos si Rajoy perdiera esta segunda y definitiva oportunidad.

El objetivo de los conspiradores de ocasión no es tanto la victoria del PP, a pesar de las graves consecuencias que tendría para España una segunda victoria de Zapatero -al que cuidan sin exigir responsabilidades políticas por el atentado de ETA en Barajas-, como el de conseguir importantes réditos de audiencia e influencia a costa de la crispación, en busca de la primogenitura editorial de la derecha y de una relación de privilegio con el PP que les permita imitar la relación de Prisa y el PSOE, renunciando al modelo liberal de independencia informativa, al margen de cualquier afinidad ideológica que debe defender el Partido Popular frente al modelo de plena integración y promiscuidad entre el partido y sus medios afines que defiende el Partido Socialista.

Rajoy conoce estas intrigas y las sufre con su natural parsimonia, pero confía en tener su oportunidad ganando en mayo y en el 2008, aunque más por los errores de Zapatero que por propios méritos. De lo contrario habría cambiado a sus más desgastados dirigentes sin esperar al congreso del otoño, sobre todo porque Acebes y Zaplana saben que están en el punto de mira de la dirección del PP e intentarán, como lo hicieron hasta ahora, favorecer las posiciones más conservadoras y el discurso de la crispación, que es donde ellos tienen puestas todas sus esperanzas de continuar, en lugar de ofrecer al PP una mejor oportunidad dando un paso atrás.

El último sondeo del CIS anuncia un empate técnico entre PSOE y el PP, y puede que incluso esconda una ligera ventaja de los populares, pero en todo caso insuficiente para asegurar la alternancia en el poder, y ello a pesar del atentado de ETA en Barajas y de cuanto acontece con el desgobierno y puesta en entredicho de la cohesión y la unidad nacional. De ahí que resulte llamativo que tanto el PSOE como la orquesta mediática y política de la conspiración coincidan en el objetivo de radicalizar al PP. Los del PSOE, para avalar con ello la teoría de la «derecha extrema»; y los conspiradores, insistiendo en que el ruido moviliza su electorado y empuja el centro izquierda hacia la abstención, al tiempo que favorece sus pretensiones de hegemonía mediática e influencia política en el campo conservador.

El discurso de la alta tensión ha tocado techo en las encuestas y ahora es tiempo para que el PP presente alternativas políticas -¿en la moción de censura?-, nuevos equipos de gobierno y otras maneras de hacer en defensa del interés general y de un proyecto decididamente español. Esto lo deberían saber, actuando en consecuencia, tanto Rajoy como Aznar, si no quieren que el fantasma de La Moncloa convierta su meliflua sonrisa en perenne carcajada nacional. En el PSOE el problema lo tienen en su propio líder al que arropan y protegen, a pesar de los pesares, para no perder el poder agitando la teoría del miedo a un bronco PP. Un partido que tiene un débil liderazgo porque Aznar eligió un sucesor cómodo para él, dotado de sentido común aunque escaso de carisma, como es el caso de Rajoy. El que parecía destinado para gobernar, pero no para liderar oposición. Es lo que hay, y el ex presidente del Gobierno, por muchas cuentas pendientes que tenga con el PSOE, no debería interferir y empeorar la situación.

Publicado por el diario ABC el lunes 26. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

  

EL PAIS continúa exculpando a ETA de los antentados del 11-M

Por Narrador - 26 de Febrero, 2007, 6:30, Categoría: Vínculos entre ETA e Islamistas

  

Un informe interno del policía que detuvo a Trashorras tampoco cita a ETA

El documento, obra del inspector jefe Parrilla, explica cómo el ex minero acusa "a los moros"

Madrid - El inspector jefe que participó en el primer interrogatorio a José Emilio Suárez Trashorras y formalizó su detención tampoco incluyó en sus informes referencia alguna a que el ex minero citara a ETA de alguna manera. Antonio Jesús Parrilla elaboró una nota de interna de cinco folios, ya incluida en el sumario, que es "una memoria detallada de los hechos" del primer viaje a Asturias en busca de los explosivos del 11-M. El documento revela cómo el ex minero sólo acusó del atentado a "unos moros de Madrid", con quienes había estado en la mina Conchita el día que obtuvieron la dinamita y los detonadores.

Con éste, ya son tres los informes sobre la detención de Trashorras, dos de la policía y uno del CNI, que no dicen nada de que el acusado citara siquiera a ETA.

El documento fue localizado en el "legajo correspondiente al viaje a Asturias del 11-M, Brigada Primera de Terrorismo Internacional, sección 1ª, grupo 3", de la Unidad Central de Información Exterior (UCIE) de la Comisaría General de Información. Un informe remitido al juez explica que se trata "de una nota personal que, por las características de la misma, se atribuye al inspector que se desplazó a Asturias". Otro informe remitido al juez Juan del Olmo por el que en marzo de 2006 era jefe de la UCIE, Nemesio Villar, precisa: "Por el contenido y detalles de la nota se puede asegurar que fue redactada por el inspector Parrilla". No obstante, el documento va sin firma.

Parrilla, efectivamente, fue el inspector jefe de la UCIE (encargada de terrorismo internacional), que se desplazó a Asturias junto al comisario Miguel Ángel García Gamonal, especialista en ETA. Ambos fueron enviados a investigar la trama de los explosivos por el entonces comisario general de Información, Jesús de la Morena, dado que aún se trabajaba en la posibilidad de que la banda vasca estuviera implicada. Parrilla, con el tiempo, se fue de Información y fue encarcelado por revelación de secretos al diario El Mundo, en relación con una mafia policial. Este diario publicó que Trashorras había dicho que Jamal Ahmidan, El Chino, conocía a los etarras detenidos en Cañaveras (Cuenca) cuando llevaban a Madrid una furgoneta con cloratita.

Una cabina de Asturias

El documento de Parrilla confirma la sospecha de que se organizó un viaje a Asturias porque los detonadores hallados en la Renault Kangoo y la única mochila desactivada "pudieran proceder de la empresa Caolines de Merillés", según el jefe del Tedax, Juan Jesús Sánchez Manzano. Los agentes se reunieron con los responsables de la mina Conchita y, mientras hacían pesquisas, fueron informados de que tarjetas de teléfonos móviles relacionadas con el 11-M habían estado en contacto con una cabina de Avilés, sobre todo los días 28 y 29 de febrero, días del robo de Goma 2.

Los agentes fueron informados por el Jefe del Grupo de Estupefacientes de Avilés, Manuel Rodríguez, Manolón, "de la existencia de un individuo, vecino de esta localidad, traficante de drogas y colaborador circunstancial de la policía, quien afirma conocer a unos moros de Madrid que pudieran haber tenido alguna participación en los atentados". Los comentarios de Trashorras, al que en el informe se cita como "EST", se los hizo a Manolón "siempre después del 11-M", sin que el policía le prestase "excesiva atención" al considerarlas "quimeras".

Los policías llegados de Madrid, así como el agente del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) radicado en Oviedo Santiago Díaz, le dijeron a Manolón que querían escuchar en directo el relato del minero. "Es así como sobre las 13 horas del día 17 de marzo y citado telefónicamente por el jefe de Grupo de Avilés, acude voluntariamente EST a la comisaría y relata a los funcionarios desplazados (miembro del CNI incluido) los hechos relacionados con los marroquíes de Madrid". Trashorras, desde ese momento y "hasta las seis o las siete de la mañana del día 18, de manera distendida", relató cómo conoció a los marroquíes y los trapicheos con drogas que tenía con ellos. "En esos momentos iniciales de la entrevista", escribe Parrilla, "insiste en albergar serias sospechas sobre la autoría de éstos en los atentados de Madrid por la manera en que en alguna ocasión les había oído referirse a los atentados de Estados Unidos en septiembre de 2001 (como fanáticos religiosos)". Los "moros", explicó el ex minero, habían justificado el 11-S y habían afirmado: "Los musulmanes constituyen el ejército más poderosos del mundo porque no tienen miedo a morir".

El ex minero dio "un aluvión de datos sobre estos individuos", y, ante el "aparente escepticismo" de los policías, llegó a "ofrecerse para desplazarse a Madrid y buscar el mismo a los moros". Luego, confesó "de forma espontánea" que había trabajado en la mina Conchita, en Tineo. Éste fue el momento más tenso de la entrevista, ya que entonces se puso de manifiesto que él era la persona que podía tener contacto con los supuestos terroristas del 11-M y, a la vez, tener acceso a los explosivos.

La confesión del ex minero

El ex minero José Emilio Suárez Trashorras acabó por relatar a la policía, el 17 de marzo de 2004, cómo, a su entender, pudo producirse el robo de explosivos en la mina Conchita. Los agentes le hicieron confesar abrumándolo con datos sobre el tráfico de llamadas entre su teléfono y el de su esposa con los de los de la banda de El Chino. Trashorras intentó despistar a los policías. Dijo que los marroquíes se habían "aprovechado de él", ya que durante el tiempo que estuvo con ellos "les comentó que había trabajado en una mina en que había dinamita y detonadores e, incluso, en el transcurso de alguna excursión por Asturias les había indicado la ubicación de la misma". Añadió que sus amigos marroquíes, "aprovechándose de su incontinencia verbal producida al parecer por la bebida", se habían desplazado "sin su conocimiento a la explotación minera y habían robado el material". No coló. Las llamadas de teléfono revelaban "que había estado la noche del 28 al 29 de febrero en la zona de la mina", coincidiendo con el robo de la dinamita. Tras esto, Trashorras confesó. Pero argumentó que estuvo en la zona "para recoger a los moros que se habían perdido en esas inmediaciones cuando viajaban a Asturias para realizar una entrega de drogas".

Un texto de J. A. Rodríguez publicado por el diario EL PAIS el lunes 26. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

  

Insólita entrevista de EL PAIS sobre la autoría de Al Qaeda en el 11-M

Por Narrador - 26 de Febrero, 2007, 6:00, Categoría: Entrevistas

Sorprende que cuando el anterior y actual director del CNI han descartado cualquier implicación de Al Qaeda en los atentados del 11-M en su comparecencia en la Comisión de Investigación del 11-M aparezca ahora este ‘experto’ que manifiesta todo lo contrario sin aportar una sola prueba al respecto.

  

Bruce Hoffman (Experto antiterrorista de Estados Unidos): "Hoy está más claro que el 11-M fue obra de Al Qaeda"

Madrid - Bruce Hoffman, 52 años, es quizá uno de los expertos estadounidenses más famosos en contraterrorismo. Lleva muchos años en la RAND Corporation, un instituto privado de investigación en temas de seguridad nacional en EE UU, y el pasado año ingresó como profesor en la Universidad de Georgetown. El 14 de febrero, un día antes del comienzo del juicio del 11-M en Madrid, Hoffman compareció ante el Comité de Servicios Armados del Senado norteamericano sobre el "retorno" de Al Qaeda, donde dedicó un capítulo al atentado del 11-M. En una conversación con EL PAÍS, días después de iniciado el juicio, explicó: "Poco después de los atentados se estableció su filiación islamista radical. Pero existía el deseo de que no fuese Al Qaeda. Las investigaciones han progresado y aunque sea más amenazador, la mano de Al Qaeda ha estado en el ataque de los trenes en mayor medida de lo que se creía. Hoy sabemos más que ayer que detrás de los atentados estuvo Al Qaeda". Hoffman no duda en que el juicio es una lección de España al mundo y en particular a EE UU.

Pregunta. En su exposición ante el Senado sobre el regreso de Al Qaeda, España ocupa un lugar importante. ¿Por qué?

Respuesta. He hablado con expertos y responsables de las investigaciones en España. Mi conclusión es que poco después de los atentados se creía que el atentado era el resultado de la actividad de islamistas radicales independientes. Pero en mis últimas conversaciones, se va confirmando de manera creciente que la participación de Al Qaeda ha sido fundamental. Es curioso que haya costado cierto tiempo porque sabíamos que gran parte del trabajo de preparación de los atentados del 11-S no se hicieron en Afganistán sino en Alemania, España y también en Estados Unidos. El que Mohamed Atta, el hombre que dirigió la operación del 11-S, estuviera en una reunión en Tarragona, con Ramzi Binalshib y quizá una tercera persona en julio de 2001 es un dato significativo sobre el hecho de que Al Qaeda tenía una estructura en España antes del 11-S. Ahora, esta creciente certeza de que Al Qaeda ha organizado el 11-M en una medida mayor de lo que parecía no puede ser apreciada en España por razones políticas.

P. ¿Cuáles?

R. Creo que desgraciadamente el terrorismo se ha politizado de manera extrema en España. La división política que predomina desde el día de los atentados hace difícil ver claramente cómo ocurrieron las cosas. Los indicios sobre la relación entre el atentado del 11-M y Al Qaeda son abrumadores. Una figura clave es Serhane El Tunecino, que estaba vinculado a Amer El Azizi, el dirigente de Al Qaeda que pudo haber estado en la reunión de Tarragona. Otro hombre de la célula de Madrid, Mohamed Alfalah, pudo huir de España a Bélgica, tras el atentado del 11-M, al parecer con la ayuda de Omar Nakhcha, un dirigente de Al Qaeda en Europa que reclutaba guerrilleros extranjeros para ir a luchar en Irak. Y en enigmático Abu Dujana al-Afgani, citado a menudo en las comunicaciones de la célula que realizó los ataques de Madrid, se cree puede ser Yousef Belhadj, el llamado portavoz militar de Al Qaeda en Europa. Estas son las cosas que expliqué a nuestros senadores.

P. ¿Quiere decir que hubo un cierto mecanismo de negación?

R. En EE UU nos llevo tres años darnos cuenta de la autoría de los primeros ataques de Al Qaeda. Lo que me choca en España es la tendencia a pensar que la gente que se suicidó en Leganés era sólo gente organizada a nivel local. Ahora pienso que quisimos creer la historia más sencilla, quizá menos amenazante, de que Al Qaeda no estaba allí, de que estaba desarticulada. Especialmente cuando hablamos de Al Qaeda hay que ser conscientes de que estamos hablando de una operación muy compleja. Acaso por su complejidad, poco después del 11-M caímos en la explicación más fácil y simple: los terroristas volaron los trenes y luego se suicidaron en Leganés, y ya está. Pero es evidente que la red conspirativa es más amplia e incluye a Italia, Bélgica, Marruecos, Túnez, y otros países. Este para mí es el tema. Ahora bien, el hecho de que el asunto se politizara, en virtud del momento en que se produjo el atentado, tres días antes de las elecciones generales en España, hizo que mucha gente no intentara profundizar demasiado sobre la presencia de Al Qaeda. También ocurrió algo parecido en EE UU. Por eso se constituyó la comisión de investigación del 11-S. Era más fácil decir que el 11-S no pudo ser prevenido. Por supuesto, el informe de la comisión dice algo muy diferente. De ahí el enorme respeto que tenemos por España ya que se está juzgando a los presuntos responsables del atentado.

P. ¿Cuál fue su primera reacción en la mañana del 11-M?

R. No le puse nombre. Pero me recordó al 11-S, un ataque simultáneo y coordinado. Marca Al Qaeda. Me pareció que el presidente Bush se equivocaba al asegurar que la guerra de Irak nos ahorraría tener que combatir el terrorismo en Estados Unidos o en Europa. Que Irak lo solucionaría todo. Grave error. Habíamos tenido éxito en contener a Al Qaeda durante los dos años siguientes al 11-S. Y no solo a Al Qaeda. Al terrorismo en general. El 11-M en España fue eso: confirmó dramáticamente el hecho de que después del 11-S, Al Qaeda abría un nuevo frente de actividad en Europa. La reacción, pues, de que podían ser radicales fundamentalistas locales reflejaba la ilusión, compartida por una mayoría, de que habíamos derrotado a Al Qaeda. Y lo que Madrid y Londres demostraron, retrospectivamente, es que la tarea de desarticular a Al Qaeda estaba inacabada.

P. ¿Y qué pensó cuando supo que se atribuía el ataque a ETA?

R. En España, viéndolo desde fuera, los dos grandes partidos tienen problemas con el asunto el terrorismo. En el caso del Partido Popular, ha sido vergonzosa su posición sobre la autoría de ETA o una posible participación del terrorismo etarra en el 11-M, mantenida hasta ahora. Y en el caso del PSOE, el bombazo del 30 de diciembre en el aeropuerto de Barajas muestra que la solución al terrorismo no vendrá de un solo partido. Hace treinta años que estudio el terrorismo. Los hechos casi siempre son más sorprendentes que cualquier novela de ficción. Hablamos de una actividad que por definición es secreta. Es como un juego de muñecas rusas. Es decir, nunca llegas al final, a la última de ellas.

P. ¿Entra en ese juego de muñecas rusas la posibilidad de una colaboración ETA-Al Qaeda?

R. La verdad es que no me parece algo serio. Ni siquiera como hipótesis. Me sorprendería. ETA tuvo, por supuesto, relaciones con otros grupos terroristas, como es el caso del IRA irlandés. Sería una excepción en la historia de Al Qaeda, que tiene lógicamente relaciones con otros grupos terroristas pero siempre se trata de organizaciones musulmanas, quizá chiíes, no sólo suníes. Mire, uno tiene que tener la mente abierta, por supuesto, ante cualquier posibilidad. Pero esa presunta relación operativa tiene que estar basada en pruebas sólidas y no en meras conjeturas o motivos políticos. Me sorprendería que un experto serio en terrorismo encuentre un vínculo ETA-Al Qaeda... El de Madrid o Londres siempre ha sido el modus operandi de Al Qaeda. Unos profesionales llegan a un país y organizan un atentado con militantes locales para camuflar la forma en que se preparó y ejecutó y que parezca obra de unos inmigrantes.

P. Usted alertó a los senadores de que Al Qaeda está de vuelta...

R. Sí, yo no sé si Osama Bin Laden o su segundo, Ayman al-Zawahiri, ordenan los ataques. Pero existe una estructura de comando que funciona fuera de Pakistán. Y han surgido nuevas estructuras. Sobre todo, destacaría que surgen de manera constante los llamados números tres, dirigentes en los puestos operativos, como Mohamed Atef, Khaled Sheik Mohamed, Hambali y Hamza al-Rabi.

"Si quieres apoyo contra el terrorismo, necesitas una política transparente"

Pregunta. El ex presidente del Gobierno, José María Aznar, que como usted da un curso en la Universidad de Georgetown, ha dicho hace pocos días que España no puede dar lecciones a EE UU. Pero, ¿no es más cierto que un juicio como el de España ha sido imposible en EE UU?

Respuesta. Sí es verdad, Aznar está en la Universidad de Georgetown, aunque todavía no me cruzado con él. Pero yo pienso que sí, que, por supuesto, a la vista del juicio de Madrid, pueden ustedes enseñar a EE UU. Pero no sólo por este juicio, con toda la importancia que tiene. Existe una tradición en el tratamiento del problema vasco, que es otro ejemplo. Se han respetado los derechos de los vascos, intentando abordar los problemas del ambiente en el que se ha nutrido el terrorismo, sus causas, al tiempo que se lucha por erradicar el terrorismo de ETA con mano dura. Y el papel de la justicia en esa lucha ha sido y es fundamental. No hay, por así decirlo, una solución policial o militar del problema del terrorismo. Y este juicio del 11-M es esencial. Si quieres tener apoyo público en la lucha contra el terrorismo tienes que llevar adelante una política transparente y la justicia debe ocupar un lugar fundamental. La presentación de las pruebas en juicio, garantizando el derecho a la defensa, tiene un peso enorme, ilustra sobre la lucha contra el terrorismo y hasta qué punto la amenaza es seria.

Una entrevista de Ernesto Ekaizer publicada por el diario EL PAIS el lunes 26. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

  

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