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Juicio 11-M: Opiniones (27 de febrero de 2007)

Por Narrador - 27 de Febrero, 2007, 8:30, Categoría: Opiniones

“Sagaces memeces” por Federico Jiménez Losantos

En el fútbol hay una ley no escrita y adorada por los aficionados según la cual los penaltis injustos no terminan en gol. Naturalmente, el problema está en la diferente valoración del concepto justicia cuando de un penalti a favor o en contra se trata. El animal de grada o forofo irredimible se jacta de desear el triunfo de penalti injusto y en el último minuto de la prórroga. Pero si el jugador que, como vulgarmente se dice, se ha tirado a la piscina y engañado al árbitro es el que debe tirar el penalti, suele producirse una suerte de objeción de conciencia del empeine que acaba mandando el balón a las nubes. ¡Tanta trampa para nada! Pues, mire usted por dónde, a lo mejor eso es lo que les va a pasar a los responsables del tramposo sumario del 11-M y a las dudosas hazañas de 'Pepe Gotera Manzano' y 'Otilio Santano' en el cuidado y contaminación de explosivos.

Ha bastado que un juez, el apresuradamente bautizado como Superber, o sea, Gómez Bermúdez, ordenara lo primero que se hace en cualquier crimen de cualquier país del mundo, que es investigar científicamente el arma del delito, para que el sumario-restario del juez Del Olmo muestre la pavorosa aluminosis de sus cimientos, así como la endeblez de la estructura fiscal que lo sostiene.

¡En los trenes estalló Goma 2 ECO, y vale ya!», dijo un día la fiscal Olga Sánchez. Cabe temer que para entonces ya supiera que estaba mintiendo, pero aun si suponemos que creía de buena fe en las contaminadas chapuzas de Pepe Gotera y Otilio, el resultado legal, aunque no moral, es el mismo. Desde que en el primer análisis científico y legal apareció el DNT -que no existe en la Goma 2 ECO- como componente clave de lo que estalló en los trenes, mató a casi 200 personas, hirió o mutiló a 1.500 y facilitó un cambio radical de Gobierno y de política en España, el sumario es un árbol boca abajo y muerto de pie.

El apresuramiento es una causa habitual de fallo al tirar el penalti injusto. Y eso le ha sucedido a la fiscal al pedir que se adjunte un análisis sobre la Goma 2 ECO que en 2001 fue requisada a Toro y Trashorras en la Operación Pípol. Ya no se fabricaba Goma 2 EC y el DNT difícilmente podía aparecer en Mina Conchita, aparte de que nada demuestra eso sobre el 11-M y ya fue rechazado por el juez en su día. Tardía y torpe, ay, operación Rescate.

Pero aún resulta más inútil la sagacísima memez del Comando OJD, que dice que durante cuatro años los fabricantes de los explosivos vendieron dinamita contaminada. Ayer revelaba Casimiro que ninguna de las severas pruebas de calidad de los laboratorios de la UEE detectó nunca contaminación alguna. ¿E iban a contaminarse sólo el 11-M, ni antes ni después? ¡Amos, quita, moscovita! Total: el balón a las nubes.

Publicado por el diario EL MUNDO el martes 27 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


“Si le he visto, no me acuerdo” por Victoria Prego

Día aburrido el de ayer y sin apenas tensión en el juicio. Y eso porque, con la excepción de la declaración que El Egipcio, el hombre del callo en la frente, hizo a su abogado defensor, el resto de los participantes -presuntos, siempre presuntos- en el atentado eran ya los de la última fila de responsabilidad. Sus intervenciones nos pasearon, en consecuencia, por el submundo del negocio de la droga casi a pie de calle, por el mundillo de la compraventa de automóviles de dudoso origen y más que dudoso estado y por los sótanos de la falsificación de documentos, cosa esta última que los aludidos negaron con vehemencia.

Tuvo interés el modo en que el abogado de El Egipcio organizó la escalera de su defensa según el orden siguiente: lo que se oye de sus conversaciones en las cintas grabadas en Italia no se oye bien y, por lo tanto, no se puede interpretar; lo que sí puede oírse y se puede interpretar, está mal interpretado porque ahí no se dice lo que dicen que se dice; la voz del hombre que, en los momentos en que se oye y se entiende con claridad, asegura a un amigo que él es el autor y organizador de la matanza, no es su voz; y, por si acaso fuera su voz en los trozos en los que no cabe segunda interpretación posible, quede claro que, a veces, en conversaciones «entre un ser humano con otro ser humano se dicen cosas que no se tiene intención de decir». Lo que se llama en moda un degradé y, en peluquería, un corte a capas.

Por descontado, El Egipcio ha declarado, como absolutamente todos los demás, que jamás apoyaría la matanza perpetrada, que ha calificado de «terrorista». La duda ahora es cómo el tribunal valorará las pruebas contra él y el contenido de las cintas enviadas por la policía italiana. Pero si, como han asegurado algunos de sus socios presuntos, lo suyo fue una fanfarronada, ya sabe el hombre del callo en la frente lo caros que le van a resultar ciertos faroles.

Lo siguiente que tuvo un cierto interés, ya digo que dentro de la calderilla que, desde el punto de vista de las responsabilidades, se repartió en la sesión de ayer, fue la intervención de los hermanos Moussaten, y eso por dos motivos. El primero, porque en sus declaraciones previas ante la Policía y ante el juez, los dos sostuvieron sus versiones contra viento y marea e incluso el jovencísimo Mohamed -22 años en este momento, 19 cuando fue detenido- la aguantó en un careo frente a su tío, considerado uno de los autores intelectuales del crimen de Atocha. Y, sin embargo, después de haber aguantado durante todo este tiempo ese pulso formidable, los dos hermanos se desdijeron ayer de todo. Ya no habían visto nada, ni oído nada. A petición del fiscal y de las acusaciones, se leyó entonces en voz alta el contenido de sus declaraciones previas y lo que se había dicho en el careo. Después de haberlo negado todo, aquellas palabras suyas resonaron en la sala con una fuerza enorme. Difícil lo va a tener el tío Yusef Belhadj.

La razón esgrimida para explicar ese giro fue la misma que han sacado a pasear todos los que hasta ahora han optado por no reconocer lo anteriormente dicho por ellos mismos: que han sido torturados por la Policía, sometidos a malos tratos continuados, cuando no a amenazas que les sumieron en tal estado de miedo que optaron por confesar lo que se les exigía. Pero ni denunciaron esos malos tratos ante el juez ni, cuando fueron examinados por el forense, se les apreció lesión alguna que acreditara tales daños. Así que ¿qué vale más como prueba: lo que dijeron y sostuvieron en su día o lo que quieren contarnos ahora? El tribunal dirá, pero los demás ya podemos ir haciendo nuestras conjeturas.

Publicado por el diario EL MUNDO el martes 27 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


“El foco se mueve” por Luis del Pino

Ruido. Entramos en la semana del ruido. Ha concluido la declaración de El Egipcio con el interrogatorio de su abogado. Niega que sea él el que habla en esas cintas que grabó la policía italiana, cintas que dice, además, que están llenas de ruido. El tema es, en sí mismo, irrelevante. Sea o no El Egipcio quien en esas cintas se jacta de haber preparado el 11-M, lo cierto es que el jactancioso no tenía demasiada idea de qué estaba diciendo: los detalles sobre el atentado y sobre Leganés son contradictorios con los hechos. Simples palabras de alguien que presume de ser el responsable de algo que no ha hecho. Ruido también las declaraciones de Moussaten, que afirma ahora que las acusaciones contra su tío, Yousef Belhadj, le fueron dictadas bajo amenaza por la Policía. ¿Qué tiene todo esto que ver con los trenes? ¿De verdad sirve todo esto para conocer a los autores de la masacre?

Marruecos. Más interesante ha sido la declaración de Bouharrat, uno de los miembros de esa subtrama (junto con Afalah, Bouchar y Mohamed Belhadj) a quien se relaciona con los servicios secretos marroquíes. De nuevo resulta dudoso que esto nos lleve a los trenes, pero, ¿qué papel jugaron esos servicios de nuestro amigo del sur en el montaje del teatro de Leganés? ¿A quién se encargó alquilar el piso? ¿Qué fue lo que sucedió en él? Inseguro y nervioso, Bouharrat contradice sus declaraciones anteriores. Da la sensación de saber más de lo que cuenta. O de estar mintiendo por encargo. Tiempo al tiempo.

Recusación. Pero el foco se desplaza, gradualmente, hacia fuera de la sala. Los análisis de los explosivos han dinamitado los fundamentos de la versión oficial. No es de extrañar, por tanto, que los nervios estén empezando a causar estragos. Hoy, uno de los abogados de la acusación, Gonzalo Boyé, ha decidido recusar a uno de los peritos que están realizando el análisis de los explosivos, por ser padre de una víctima del 11-M. Podían haber recusado a ese perito desde el principio, porque la identidad de Gabriel Moris es suficientemente conocida, tanto ahora como antes. Pero sólo ahora se les ocurre hacerlo. Está claro que el tema va mal para la versión oficial de los hechos. Resulta curiosa, además, la identidad del recusador. ¿Puede alguien que ha cumplido condena por colaboración con ETA ejercer de acusación? ¿Qué plazos de inhabilitación establecen las leyes? La versión oficial se derrumba por momentos y la partida se va a volver cada vez más sucia.

Publicado por el diario EL MUNDO el martes 27 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


“Santo varón, que diría Tip” por David Gistau

Marisol vestía pantalones vaqueros y unas gafas de montura morada a juego con el jersey. Podría haberse sentado lejos del habitáculo. Y no en una de esas butacas, tan inmediatas que recuerdan a las sillas de primera fila de ring a las que hay que llevar un periódico para proteger el traje de las salpicaduras, en las que se aprecia incluso el vaho que deja en el cristal la respiración de los acusados. Pero, en su primer día de asistencia al juicio, Marisol quería confrontarse con los asesinos de su hijo. Pilar Manjón, en cuya fuerza se apoyan todas las víctimas a las que ella sostiene con guiños y sonrisas, con complicidades adquiridas, acompañó a Marisol hasta su silla: «Nada de provocaciones, tú tranquila, ¿estarás bien?». Y luego, mientras Trashorras se sacaba mocos y se devoraba las uñas recostado como para ver la tele, mientras el resto de acusados colegueaba en tertulia bien risueña, Marisol sostenía un café de máquina que no temblaba, comía juanolas y aguantaba hasta toser las emociones, como si se hubiera propuesto no concederles el llanto: «Fíjate, así que éstos son los que mataron a mi hijo. Tengo ganas de comerme la mampara, y a ellos todo les da mucha risa».

Más aún que las risas y la actitud sobrada, a las víctimas les llena de bronca que los acusados, por momentos, pretendan ser los que merecen compasión, los agraviados por el sistema o por el destino. Cuando Mohamed Bouharrat, apegado a una táctica recurrente, hizo el relato de unos supuestos malos tratos en comisaría que no advirtieron tres exámenes médicos, hubo alguien en los últimos bancos que se desmoronó, harto de tanta inocencia cínica a través de las jornadas, y hubo de salir al vestíbulo para recomponerse. Cuando 'El Egipcio', alegando que en Francia no tenía dinero ni para pagarse un café y que tan sólo buscaba un amigo con el que desahogar las penas de su matrimonio roto, explicó que la estancia en Europa había significado para él «una tragedia», no hubo víctima que no mascullara, convencida de que la tragedia lo había sido más bien El Egipcio y cuanto representa para Europa. El «teórico jefe del operativo que sin embargo no tenía el euro que cuesta un café», como subrayó su abogado por si alguien no se había enterado ni enternecido todavía, exageró su máscara de bondad incomprendida cuando se comparó, olé, con nadie menos que con el Papa: como las del Pontífice cuando se le sublevó el Islam, sus palabras en las grabaciones policiales, en los pasajes menos comprometedores, los referidos a los «hermanos de Madrid», que son los únicos en los que reconoce su voz, habrían sido mal entendidas además de mal traducidas «al ochenta por ciento». Santo varón, que diría Tip.

Bouharrat, el dueño de una sola camisa que se daba pisto con un llavero de BMW «para decorar la llave» del R9, otro de los que dejaron un rastro en el piso de Leganés, ofreció un interrogatorio precario por el que se comprende que fueran sus propias palabras y contradicciones las que le imputaron e intentó entorpecer al fiscal con constantes «¿Eeeehhh?» festejados en la jaula. Hasta Pilar Manjón, harta de tanto gualdrapa poniendo cara de yo no he sido, dijo en un corrillo: «Casi prefiero a los etarras. Éstos son un aburrimiento».

Publicado por el diario EL MUNDO el martes 27 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


“Odiosa y macabra comparación” por F. Velasco

Podía el personaje en cuestión haber utilizado otra comparación para intentar arrimar el ascua a su sardina; pero no, a ese hombre acusado de ser el «cerebro» de la matanza de Madrid que repetía el «nunca, nunca, nunca» como si del estribillo de la canción del verano se tratara, no se le ocurrió otra cosa, ¿o lo tenía todo bien dispuesto?, que recurrir al Papa, a Benedicto XVI, a utilizarlo como escudo protector. Un hombre profundamente musulmán como «Mohamed El Egipcio», que no tiene reparos en acudir a los sabios consejos de dos Ulemas – uno en Arabia Saudí y otro en Qatar, que se hacen todos los kilómetros que sean necesarios–, para ver si podía casarse por segunda vez manteniendo deudas con su primera esposa, resulta ahora que intenta parapetarse en la cabeza visible de los «infieles», a los que hay que combatir y aniquilar.

«El mundo islámico admitió la confusión –del Papa– y se acabó todo. Cualquier persona, con independencia de su cultura, puede equivocarse», afirmó sin descomponerse el acusado del «nunca, nunca, nunca» ¿Confusión del Papa? ¿Malinterpretación de sus palabras en la Universidad de Ratisbona?. Eso es lo que le ocurrió con Benedicto XVI y lo que le pasó a él mismo, y el tipo se quedó tan tranquilo, pensando que había dado en centro de la diana. «No me pueden condenar por una malinterpretación de mis conversaciones telefónicas con “El Tunecino”, como tampoco se condenó al Romano Pontífice», llegaría a pensar el personaje que no tenía un euro «ni para tomar café», pero que, en cambio, no tenía problemas para ir de Arabia a Qatar por unos consejos religiosos-matrimoniales.

De conocidos personajes cuyas palabras han sido «malinterpretadas» está llena la hemeroteca y el elenco al que podía haber recurrido era abundante. Intentar justificarse poniendo en medio al Papa es, cuanto menos, una falta de respeto hacia los millones de católicos de este país, al menos así lo piensa quien escribe.

Y, puesto a utilizar al Pontífice, se le olvidó mencionar las manifestaciones que se registraron en no pocos países musulmanes donde se pedía, directamente, sin más, su eliminación física, no fue un «se acabó todo» y «el mundo islámico admitió la confusión». Al margen de ello, el hombre quería dar pena relatando pormenorizadamente sus «conversaciones ambientales» con otros vinculados al 11-M. Aquí acudió a algo más ordinario: la mala calidad de esas conversaciones grabadas. Lo que ocurre es que la Justicia italiana ya se pronunció. Sus gustos musicales: «La caravana de los mártires». Pero no piensen mal...

Publicado por el diario LA RAZON el martes 27 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


 

“No saben nada pero se conocen” por Germán Yanke

Vuelve El Egipcio al banquillo y vuelve por donde solía: nada sabe, nada tiene que ver con el atentado del 11-M y, además, la voz de la grabación en la que se aludía al mismo, no es la suya. Y luego añade que las traducciones son defectuosas en un ochenta por ciento, lo que resulta una aclaración paradójica después de decir que no era su voz. Condena la violencia. Para El Egipcio la maldición de Europa son sus problemas familiares, en los que se extiende, a estas alturas, un tanto morbosamente. Y, pidiendo no ser malinterpretado, cita al Papa que, según su versión, fue comprendido por los musulmanes cuando aclaró que no relacionaba el Islam con la violencia. Comprendido, sí, dijo comprendido...

No iba a ser menos Mohamed Bouharrat. Si sus fotos y un libro con su huella estaba en el piso de Leganés es por un amigo, Abderramán, que al parecer era amigo de El Chino. Y Brahim Moussatern sabe aún menos y denuncia haber sido maltratado por la Policía, lo que explicaría declaraciones anteriores sobre su relación con su tío, acusado de ser el líder de una red europea para dar cobijo a terroristas. El joven tiene su cosa porque, a veces, sabe más de la cultura europea que de la árabe y otras más de la árabe que de la europea, lo que impediría preguntar a su tío más allá de la hora. A pesar de tanta inocencia, o precisamente para no contaminar su angélica declaración, no responde al fiscal.

Todo lo niegan, pero no pueden negar, al menos, la curiosa red que se teje entre ellos: amigos terroristas en Madrid, tipos que juegan con ellos al fútbol y que luego resultan terroristas, amigos que resultan ser amigos de terroristas... Slimane también conoce a tal y a cual, pero saber, no sabe nada, iba por Madrid persiguiendo una lámpara. Por no saber, ni español, aunque termine contradiciéndose claramente en esa lengua.

Alrededor del improvisado salón para la vista hay quien reprocha: si no se da crédito a estas exculpaciones, por qué se lo da cuando niegan relación con ETA. Pero no se trata de creer a los procesados, sino de contrastar sus declaraciones con la realidad. Y la realidad es que el mapa de las relaciones del terror islamista se va aclarando.

Publicado por el diario ABC el martes 27 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


“A vueltas con los perfiles” por Jesús Zarzalejos

Tras la conclusión de los interrogatorios a los principales acusados del 11-M, se ha producido un enconado debate sobre si dan o no el perfil que se le supone a los terroristas. La cuestión es, precisamente, qué perfil debe tener un terrorista islamista. La psicología del terror se ha convertido en una disciplina científica que está ayudando a romper estereotipos sobre los integrantes del yihadismo internacional. Ni los que son pobres son los más proclives a integrarse en sus redes, ni los que tienen una formación superior dejan por esto de hacerlo. Se ha dicho con urgencia que, ante las apariencias de los interrogados, éstos no podían ser los autores del 11-M. Si lo son o no es algo que vendrá dado por otras pruebas, pero sería bueno no otorgar a la apariencia una baza de inocuidad que todos los expertos recomiendan evitar. Dice Robert Pape que «siempre nos gusta que los malos sean monstruos con ojos desorbitados». Así los identificamos mejor y tenemos posibilidad de segregarlos antes de que maten. Pero Pape, autor del interesante ensayo «Morir para ganar. Las estrategias del terrorismo suicida», advierte de que, «en ocasiones, los que cometen los peores crímenes son personas bastante normales».

Las conductas «laicas» o los caracteres pacíficos son una constante en los terroristas integristas afincados en democracias occidentales. El bien formado Mohamed Atta o el dicharachero Ziad Jarrahi, dos de los autores materiales del 11-S, no encajarían en el perfil que parece exigirse para perpetrar el 11-M. Mohamed Sidique Khan, líder de la célula que ejecutó el atentado del 7-J en Londres, era un ciudadano ejemplar dedicado a la mediación social. Entonces, ¿qué perfil hay que tener para cometer un atentado integrista? Probablemente, la falta de respuesta concreta sea sólo una prueba de las dificultades a las que se enfrentan los estados para combatir a un enemigo difuso y camaleónico, pero que está entre nosotros. Por eso, sirve de poco que algunos acusados dijeran que Sarhane Ben Abdelmajid Fakhet «El Tunecino», muerto en Leganés, no daba la talla como organizador del atentado. Suena a intento de exculpación de sí mismos. Y, en todo caso, no impugna la certeza de que los atentados integristas son la suma de diversas aportaciones singulares, situadas en momentos diferentes del proceso criminal, en el que prima la fuerza de la voluntad mucho más que la formación cultural. La diversidad de acusados por el 11-M y su heterogeneidad socio-cultural no son incompatibles con su concurrencia sucesiva en una secuencia de actos de planificación, preparación y ejecución. Fernando Reinares ha analizado para el Instituto Elcano la tipología de los yihadistas detenidos en España entre 2001 y 2005, con unos resultados sobre sus niveles de estudios que se acoplan, sin gran esfuerzo, a lo visto hasta ahora en el juicio. A lo mejor, a «El Tunecino» le bastó tener capacidad para idear el atentado. Otros impartieron doctrina; otros consiguieron dinero; y otros pusieron bombas. La apariencia de los acusados no les hará culpables, sin duda, pero tampoco dejarán de serlo por ella.

Publicado por el diario ABC el martes 27 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

  


  

“El señor Abadan y los sobrinos” por Ernesto Ekaizer

Youssef Belhadj, la presunta voz que reivindicó en el vídeo los atentados, ya lo había sugerido durante su declaración. Según explicó a su abogado, comprendía a su sobrino Mohamed Moussaten, con quien, dijo, se lleva muy bien. Una persona joven, bajo la presión y las amenazas de la policía, es capaz de implicar a otra, en este caso a su tío y dijo que él tampoco resistiría si te amenazan con enviar a Marruecos a ti y a tu madre.

Fue así que ayer Mohamed, que tenía 19 años el 11-M y hoy tiene 22, explicó a preguntas de su letrado (se negó a responder al ministerio fiscal y a las acusaciones) que había implicado a su tío Youssef en la organización Al Qaeda lisa y llanamente porque la policía le dictó lo que debía poner en su declaración tras ser detenido. Y que también mantuvo esas afirmaciones al declarar ante el juez Juan del Olmo "por miedo".

Mohamed, con los pelos engominados cual antenas de caracol, luce ropa deportiva blanca y celeste. Está todo el tiempo con su hermano Brahim. Ambos, que están en libertad provisional, miran lo menos posible hacia la pecera donde impertérrito, metódico, Youssef Belhadj, asemeja al marroquí impasible.

Mohamed no sólo declaró a la policía que su tío le dijo en Bruselas, en diciembre de 2004, que militaba en Al Qaeda y que le invitó a hacer la yihad en Afganistán. No sólo mantuvo la versión ante el juez Del Olmo. Se mostró igualmente firme en un careo que el juez convocó entre tío y sobrino. Es cierto que si uno revisa sus declaraciones judiciales, aunque habla de la pertenencia a Al Qaeda Mohamed señala que su tío "no le contó nada sobre si había participado en los atentados de Madrid, él o alguno de su grupo".

Con todo, no es que Mohamed ensayara ayer la fórmula de dónde dije digo, digo Diego. La táctica consiste en que el falso testigo de cargo contra el presunto jefe de Al Qaeda explica su comportamiento por la presión de la policía.

En cierto momento de su declaración, Mohamed, al justificar su conducta, señaló que el no podía mantener las acusaciones contra su tío porque le había afectado a él y a su familia. Ejemplificó: ¿Qué pasaría "si el día de mañana ponen en libertad al declarante [Mohamed Moussaten], siendo que él y su familia han condenado a su tío?". A continuación, en su explicación, añadió algo contradictorio. "Por decir la verdad me han imputado a mí. Me ha dado miedo decir lo que he dicho de mi tío". Mohamed está, en efecto, acusado de colaborar con organización terrorista y la pena que se le pide es ocho años de prisión.

En línea con su hermano Mohamed, Brahim aseguró, sólo a preguntas de su abogado, que nunca oyó decir a su tío Youssef que era miembro de Al Qaeda ni hablar de la yihad. Las declaraciones de los sobrinos, pues, han confirmado lo que se podía esperar de estos falsos testigos de cargo.

Por su parte, Rabei Osman, Mohamed El Egipcio, reiteró en el juicio aquello que ya había declarado en Milán, en el juicio por el que un tribunal le condenó a 10 años de prisión. A saber: que la voz que sale de las grabaciones y micrófonos medioambientales -con autorización judicial- no es suya.

Por si alguien en su momento -cuando se escuchen en la Sala las grabaciones- llega a una conclusión contraria, Rabei Osman se anticipó: es un ser humano y de la misma manera que el Papa se equivocó al denostar al islam, vía una cita indirecta, él también puede cometer errores. En Italia, su abogado llegó a decir, tras su sentencia del 6 de noviembre pasado, que El Egipcio era bastante fanfarrón.

¿Es éste el caso? Habrá primero que escuchar las grabaciones. Rabei Osman tiene una voz muy característica y su expresión en árabe, de raíz egipcia, es tersa y precisa. Su frase favorita a la hora de responder a su letrado: abadan, abadan, abadan. Nunca, nunca, nunca. Pronuncia de forma cerrada y la vocal suena amortiguada.

Una noticia de interés procedió ayer de otro juicio contra ocho acusados en la Audiencia Nacional. Khalid Keimi Pardo narró las andanzas de Amer El Azizi, un alto jefe de Al Qaeda que logró huir de España tras el 11-M, y de Serhane El Tunecino.

Publicado por el diario EL PAIS el martes 27 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

  

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