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Juicio 11-M: Sesión del 26 de Febrero de 2007 (EL MUNDO)

Por Narrador - 27 de Febrero, 2007, 10:00, Categoría: Juicio 11-M

'El Egipcio' dice que la voz que afirma haber ideado el 11-M no es la suya

MADRID.- Rabei Osman, El Egipcio, supuesto ideólogo del 11-M, negó ayer haberse atribuido «el proyecto» de los atentados de Madrid, como se desprende de lo grabado por la policía italiana y que sirve de base a la Fiscalía para solicitar para él casi 40.000 años de prisión.

Según dijo, la calidad de lo captado por los micrófonos instalados en su casa de Milán es muy deficiente y la traducción es incorrecta. Su abogado fue exponiendo ante el tribunal las sucesivas barreras con las que pretende evitar que esas grabaciones le condenen como autor de la masacre: son nulas, no se escuchan con claridad, no es el acusado quien habla y, en todo caso, lo que se oye no puede interpretarse como una implicación en el 11-M.

El presunto ideólogo de los atentados de Madrid compareció ayer por segunda vez ante el tribunal. En esta ocasión, para aclarar las grabaciones que le implican en los hechos. Su testimonio y el de otros presuntos islamistas dan casi por cerrada esta etapa del juicio y abren otra dedicada a esclarecer la 'trama asturiana'

El Egipcio ya ha sido condenado por la Justicia italiana como miembro de una organización terrorista, por lo que las acusaciones necesitan demostrar su intervención concreta en el 11-M para obtener una nueva condena. El elemento fundamental con el que cuentan son las conversaciones entre El Egipcio y Yahia Mamad, detenido en la misma operación y a quien supuestamente intentaba adoctrinar: «Escúchame Yahia, ten cuidado y no hables, la operación entera de Madrid fue mía [idea mía] [...] Fueron de los más queridos amigos [...] Cayeron mártires que Alá les tenga en su misericordia. El hilo de la operación de Madrid fue mío, ¿entiendes? Los trenes [...]».

La segunda comparecencia de El Egipcio ante el tribunal del 11-M abrió ayer la sexta jornada del juicio. El pasado 15 de febrero, la Sección Segunda de la Audiencia Nacional aceptó aplazar hasta ayer el interrogatorio de la defensa para que el acusado y su abogado, Endika Zulueta, pudieran escuchar las cintas. Después de hacerlo, su abogado confirmó que en los próximos días entregará al tribunal un nuevo informe que incorpora traducciones alternativas a los pasajes más comprometidos. El informe comenzó a elaborarse el jueves en la Audiencia, donde El Egipcio, su abogado y los intérpretes de la Audiencia han estado escuchando las grabaciones.

Respecto a la nulidad de las escuchas, se extiende tanto las telefónicas como las ambientales. Las primeras, por haberse iniciado antes de contar con autorización judicial; las segundas, porque la legislación española no permite colocar micrófonos en los domicilios.

El abogado pidió al acusado que diera su opinión: «Escuché esta grabación con mi abogado a lo largo de la semana más de cinco veces, y lo que está claro es que no se entiende nada, porque hay mucho ruido. Esa voz no es mía, no soy el que habla en absoluto. Además, las traducciones son defectuosas en un 80%. Se oye una voz, pero no es mi voz».

«¿Le dijo usted a Yahia que usted fuera el 'hilo' de los atentados de Madrid, que fue proyecto suyo?», insistió el abogado. «El que habla en la grabación nunca ha dicho eso y yo nunca he dicho cosa igual, yo condeno esta acción terrorista», respondió.

Sí admitió, al igual que ante la policía italiana y el juez Juan del Olmo, una conversación mantenida el 24 de mayo de 2004 con Mourad Chabarou, condenado recientemente en Bélgica como miembro de una organización terrorista. En ella, Osman citaba expresamente a sus «hermanos» El Tunecino -fallecido en Leganés- y Fouad Morabit, otro procesado. La transcripción aportada al escrito de acusación de la Fiscalía dice: «Hay tantas de esas cosas que quiero decirte [...] se han ido todos [...] todo ese grupo está con Dios».

Según explicó, con grupo quería decir los conocidos en España que resultaron implicados en el atentado. Una prueba de su falta de relación con la masacre era que creyera que su amigo Morabit era uno de los suicidas. Lo único que hizo, según explicó ayer, fue informar a Chabarou de lo que había oído en televisión unos momentos antes: «¿Te has enterado de las cosas que sucedieron ahí? Quiero decir, en el país [...] y tú conoces al grupo entero [...] Mourad, tú sabes las noticias ahí [...] los chicos, nuestros amigos, estuvieron con ella [la operación]. Serhane y todos los hermanos [...] Juro por Alá [...] Ahora todos están en el Cielo».

El Egipcio sugirió que se habían malinterpretado sus palabras. Como ya sucedió con Benedicto XVI, dijo, en referencia al revuelo causado el año pasado por sus palabras sobre el islam. También resaltó que cinco de los menos de nueve minutos de esa conversación sólo se referían a sus problemas matrimoniales.

A lo largo del interrogatorio, la defensa fue dibujando un panorama en el que el acusado difícilmente podía dar un paso sin que lo supieran las Fuerzas de Seguridad españolas, francesas o italianas: «¿Le comunicaron que su móvil y las cabinas de alrededor de su casa y los locutorios cercanos habían sido intervenidos, que tuvo intervenido su correo, que le siguieron las 24 horas, que le pusieron tres micrófonos en cada una de sus casas e incluso en el calabozo de la comisaría?»

ORDEN EN LA SALA

INTERPRETACION «SUCESIVA»

El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, volvió ayer a llamar la atención a los intérpretes de árabe, interrumpiendo el interrogatorio a Mohamed El Egipcio, porque los traductores no estaban haciendo su trabajo como es debido y esto provocaba demasiada demora en el desarrollo de la vista.

Cuando el abogado de El Egipcio, Endika Zulueta, llevaba 40 minutos interrogándole, Gómez Bermúdez advirtió que los intérpretes no estaban haciendo una traducción simultánea y suspendió la vista durante 10 minutos para hablar con ellos en su despacho.

El primer día de juicio, el pasado 15 de abril, Gómez Bermúdez ya tuvo que llamar la atención a los traductores al estimar que no estaban «muy finos» y les tuvo que recordar que debían realizar una traducción simultánea y no «sucesiva».

MIRADAS TENSAS

Javier Gómez Bermúdez aconsejó ayer a dos acusados en la trama asturiana de los explosivos -Antonio Iván Reis y Sergio Alvarez, que se encuentran en libertad provisional- que eviten situaciones de tensión con las víctimas que asisten a la vista oral.

El presidente del tribunal los llamó a su despacho en un receso después de que la presidenta de la Asociación 11-M Afectados por el Terrorismo, Pilar Manjón, denunciara verbalmente ante el tribunal que, el pasado miércoles, las miradas de uno de estos acusados y de una víctima se cruzaron en un momento determinado, siendo malinterpretadas por ambos. A la salida del juicio, coincidieron en el Metro y el incidente continuó.

Reis y Alvarez se enfrentan a una petición de la fiscal de ocho años de cárcel para cada uno por asociación ilícita y suministro de explosivos.

Una información de Manuel Marraco publicada por el diario EL MUNDO el martes 27 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


MOHAMED MOUSSATEN: «Mi tío no dijo que era de Al Qaeda»

MADRID.- Mohamed Moussaten, el menor de los sobrinos del supuesto autor intelectual de la matanza Yusef Belhadj, dijo ayer que «mi tío nunca me dijo que era de Al Qaeda», o que lo ocurrido en los trenes de Madrid «le parecía poco». Declaró que, si lo afirmó así ante el juez Del Olmo, fue porque había recibido amenazas de la Policía. Moussaten sólo respondió a preguntas del letrado que patrocina su defensa, Miguel García Pajuelo.

La fiscal pide para Moussaten ocho años de cárcel por colaboración con banda armada, ya que sostiene que proporcionó a dos de los presuntos autores materiales de los atentados, el huido Mohamed Afalah y el procesado Abdelmajid Bouchard, el teléfono de Belhadj en Bélgica para facilitar su huida.

El acusado reconoció ayer que el hermano de Mohamed Afalah, Ibrahim, le pidió el 5 de abril de 2004 el número de su tío y que él se lo dio, pero aseguró que desconocía que Belhadj o Afalah tuviesen relación con el 11-M. En la declaración ante Del Olmo de la que ayer se desdijo consta que su tío no le confesó su pertenencia a Al Qaeda hasta diciembre de 2004.

Moussaten admitió que Belhadj estuvo en su casa desde finales de febrero de 2004 hasta primeros de marzo, cuando volvió a Bélgica

Una información de Joaquín Manso publicada por el diario EL MUNDO el martes 27 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


MOHAMED BOUHARRAT: «Sospeché algo y me marché»

MADRID.- Mohamed Bouharrat justificó ayer a preguntas del fiscal Carlos Bautista la aparición de cuatro fotografías suyas tamaño carné en los escombros de Leganés, indicando que se las dejó en un vehículo que utilizó para dormir durante una temporada. Según dijo, el coche era propiedad de una persona, de nombre Abderramán, que conocía a Jamal Ahmidan, El Chino.

Según su relato, las fotos se encontraban en una mochila que abandonó en el vehículo después de ver que este amigo suyo saludaba después del 11-M a El Chino, al que reconoció como una de las personas que se encontraba en orden de busca y captura. «Sospeché que había algo, me marché y se me quedaron las fotos», aseguró, según informa Europa Press.

La fiscal Olga Sánchez sostiene que Bouharrat era uno de los integrantes de la célula islamista que atentó en Madrid y pide para él 12 años de cárcel. Se fundamenta en una serie de contactos telefónicos entre el acusado y los suicidas, así como en el hallazgo de las citadas fotografías y de un libro con sus huellas.

Bouharrat reconoció que conocía a los presuntos terroristas huidos Mohamed Afalah y Said Berraj, pero negó que los acompañase a colocar los explosivos al paso del AVE.

Una información de Joaquín Manso publicada por el diario EL MUNDO el martes 27 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


MAHMOUD SLIMANE: «Me llevaba muy mal con 'El Chino'»

MADRID.- Según el sumario, entre enero y febrero de 2004, el acusado Mahmoud Slimane intercambió 65 llamadas telefónicas con Jamal Ahmidan, El Chino, y 102 con otro de los procesados, Abdelilah Fadual. Para todas ellas, Slimane tuvo ayer una explicación: «Les había prestado una lámpara que era de mi cuñado, y quería que me la devolviesen». La susodicha lámpara sería una herramienta necesaria para reparar un Volkswagen Golf. La Fiscalía pide para el procesado, que seguirá declarando mañana, 13 años de cárcel.

Slimane, pese a los indicios que le relacionan con el supuesto jefe logístico de los suicidas, afirmó que se llevaba «muy mal con El Chino, porque yo soy chiíta». Así, relató un episodio en el que coincidió en un locutorio con Jamal y éste le enseñó escenas de fiestas chiítas, reprochándole que fuesen «malos musulmanes».

Respecto a la llamada desde su móvil localizada el mismo 11 de marzo de 2004 en Morata, y dirigida al hermano de El Chino, Slimane aseguró que se dirigió a la zona buscando a un ladrón que le había robado «la mercancía». Añadió que, cuando supo que el caco conocía a Jamal, trató de ponerse en contacto con él o con sus amigos en los días posteriores.

Una información de Joaquín Manso publicada por el diario EL MUNDO el martes 27 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


BRAHIM MOUSSATEN: «Dejaría de ser de mi familia»

MADRID.- El mayor de los hermanos Moussaten, Brahim, condenó «radicalmente» el 11-M, como antes había hecho Mohamed. Pero él fue aún más vehemente, y afirmó que «si conozco que alguien de mi familia participó en los atentados, dejaría de ser de mi familia». Yusef Belhadj, tío de los Moussaten, está acusado de ser uno de los autores intelectuales de la matanza. Moussaten dijo de él que nunca le había oído hablar de la yihad. Moussaten rechazó el principal argumento por el que la Fiscalía reclama para él seis años de cárcel: según respondió ayer -sólo a preguntas de su abogado, Eduardo García Peña-, él no proporcionó a Ibrahim Afalah el teléfono de su tío en Bélgica para facilitar la huida de Mohamed Afalah y Abdelmajid Bouchard. «Se lo dio mi hermano, pero yo también lo hubiese hecho», aseguró. Expuso que apenas conocía superficialmente a ninguno de los dos, y que ni sospechaba de su relación con el 11-M.

Añadió que su tío sí conocía a Afalah y a Bouchard. Incluso, precisó que pudo ver cómo Belhadj y éste último visitaban en un locutorio una página web de contenido aparentemente islamista. Por lo demás, corroboró las declaraciones previas de su hermano y aseveró: «Mi cultura es más española que marroquí».

Una información de Joaquín Manso publicada por el diario EL MUNDO el martes 27 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

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