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Juicio 11-M: Sesión del 26 de Febrero de 2007 (LA RAZON)

Por Narrador - 27 de Febrero, 2007, 9:50, Categoría: Juicio 11-M

«El Egipcio» niega ahora que fuese «el hilo de la operación de Madrid»

Madrid - Once días después de abrir con sus declaraciones el juicio del 11-M, Rabei Osman, «Mohamed el Egipcio», volvió ayer a comparecer ante el tribunal para dar cuenta de las comprometedoras conversaciones grabadas por la Policía italiana en los meses de abril y mayo de 2004, en las que se ufanaba de ser «el hilo de la operación de Madrid» y explicaba a su interlocutor que el proyecto requirió «mucha paciencia a lo largo de dos años y medio».

Poco después de que su abogado, Endika Zulueta, solicitara una nueva transcripción, el procesado afirmó que no es su voz la que se escucha en las conversaciones intervenidas en su domicilio de Milán. «Yo no he dicho nunca una cosa igual, estoy en contra de esa acción terrorista», insistió a los magistrados, aunque por si acaso se curó en salud: «La persona que habla nunca ha dicho eso».

Y para cerrar el círculo de su estrategia defensiva, también ofreció a la Sala una explicación por si, finalmente, ésta concluye que sí es su voz a la que, entre otras cosas, se le escucha decir: «Yo estaba preparado para ser mártir, pero ciertas circunstancias me lo impidieron». «Cualquier ser humano, cuando habla con otra persona, dice palabras que no han sido intencionadas. Soy una persona normal y esto es lo que ha pasado», declaró rectificándose a sí mismo antes de comparar ese traspiés con las polémicas palabras del Papa Benedicto XVI sobre el Islam.

«Pidió perdón y no pasó nada más en el mundo islámico», subrayó para ilustrar que en todas las culturas existentes se cometen equivocaciones.

Su abogado empleó buena parte del interrogatorio en incidir en la imagen de su cliente como un emigrante desafortunado que no tenía ni siquiera un euro para pagarse un simple café. «Mi estancia en Europa ha sido dramática, una tragedia. No he tenido nada de suerte», corroboró el procesado, más gesticulante que en su anterior comparecencia. «El Egipcio» –que vestía una indumentaria nada integrista, vaqueros y un forro polar rojo– sí reconoció su voz en otra conservación telefónica intervenida por la Policía italiana con Mourad Chabarou, condenado el pasado año 2006 por la Justicia belga por su relación con el Grupo Islámico Combatiente Marroquí (GICM) y con quien, según afirma la Fiscalía, compartía «proyectos para la yihad mundial sublimados por el suicidio». En la misma, el acusado aseguraba a Chabarou: «Se han ido todos. Todo ese grupo está con Dios. Serhane y todos los hermanos».

Peculiaridades culturales

«El Egipcio» se escudó en las peculiaridades culturales árabes para explicar sus palabras. «En Oriente Medio, la palabra “grupo” no implica que exista vinculación, no quiere decir que yo les conozca», dijo antes de precisar que únicamente conocía a Serhane «El Tunecino» (uno de los suicidas de Leganés) y a Fouad El Morabit, otro de los procesados. Y en cuanto a lo de «hermanos», recordó que es el término más común en el mundo islámico. Se limitó, añadió, a comentar lo que había ocurrido en Madrid con Chabarou, quien sorprendentemente dos meses después del 11-M no se había enterado de nada.

«Vi la foto de Serhane en la tele y me enteré de que murió. Cuando vi la de Fouad fue un shock, pensé que también había muerto», confesó «El Egipcio», que se enfrenta a 38.656 años de prisión como uno de los presuntos autores intelectuales de la matanza.

Tras «El Egipcio», declaró el único de los acusados de integrar la célula islamista al que todavía no se había escuchado, Mohamed Bouharrat. Poco convincente, replicó al fiscal Carlos Bautista en varias ocasiones y aunque comenzó muy seguro, terminó liado en un nudo de contradicciones a las que hizo frente con su español castizo.

Se apresuró a negar la principal acusación contra él, que se dedicara a seleccionar objetivos para la célula islamista, pero reconoció conocer a dos de los terroristas huidos tras el 11-M (Mohamed Afalah y Said Berraj). Los frecuentes contactos telefónicos con ambos y con otro de los fugados, Daoud Ouhnane, así como con varios de los suicidas del piso de Leganés, son algunas de las pruebas de peso contra él.

El marroquí declaró que con el procesado Abdelmajid Bouchar, el único superviviente del piso de Leganés, no ha hablado «nunca con él», pero poco después se refirió a él como «Mejido».

Tampoco aclaró nada en relación a las cuatro fotografías suyas encontradas en el piso de Leganés donde se suicidaron los terroristas. Explicó que se las entregó a un tal Abdelrraman para que le gestionase los papeles, el mismo día que éste le llevó en coche a Villaverde, donde les esperaba Jamal Ahmidan «El Chino». Su foto ya había salido en los periódicos como uno de los presuntos responsables del 11-M. «A ver si me van a meter en el lío de las bombas», contó ayer que pensó. Pero cuando le mostraron sus fotografías de carné, se cerró en banda. «Éstas no son de las que estaba hablando». Otro objeto de Leganés, en este caso un libro, también tenía una huella del procesado. La culpa, de nuevo, del tal Abderraman. «Tenía libros en el coche y quizá eché una ojeada a alguno».

Dos procesados se enfrentan a una víctima

La cercanía de los presuntos culpables de los atentados y las víctimas provocó ayer un enfrentamiento aunque no en la sala, sino en el medio de transporte más utilizado por familiares de acusados y víctimas: el Metro. Dos de los procesados, Antonio Iván Reis y Sergio Álvarez «Amokachi», ambos presuntos integrantes de la «trama asturiana» y acusados de trasladar parte de los explosivos a Madrid, se enfrentaron con la hermana menor de edad de una de las víctimas de la matanza de Madrid.

Según fuentes de la asociación 11-M Afectados del Terrorismo, que preside Pilar Manjón, los acusados insultaron a la adolescente, pero fuentes jurídicas relataron que únicamente hubo «gestos y miradas» ante las que la joven se sintió incómoda.

Para cortar de raíz que la tensión vaya a mayores, el presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, llamó en un receso a los dos procesados y a sus abogados y les advirtió seriamente de que no quiere que el incidente se repita en el futuro.

Una información de Ricardo Coarasa publicada por el diario LA RAZON el martes 27 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


El sobrino de Belhadj exculpa ahora al presunto «cerebro»

Achaca a las amenazas de los policías y al miedo el que declarase ante el magistrado Juan del Olmo que su tío le propuso hacer la guerra santa

Madrid - La declaración de los hermanos Mohamed y Brahim Moussaten no pasaría de ser una más sino fuera porque a unos metros de ambos, actualmente en libertad, se sienta en la «pecera» su tío Youssef Belhadj, uno de los presuntos autores intelectuales de los atentados. Y la presencia de Belhadj se justifica, en buena medida, por las declaraciones ante el juez de su sobrino Mohamed, que explicó a Juan Del Olmo que su tío le reconoció ser de Al Qaida y le propuso hacer la Yihad. Pero ayer, la familia Belhadj cerró viejas heridas porque los dos hermanos Moussaten secundaron la versión de los hechos que ofreció Belhadj el segundo día del juicio. Negaron que su tío pertenezca a Al Qaida y que tras los atentados comentase que aprobaba lo ocurrido aunque le parecían «poca cosa». Pero Mohamed tuvo que tragar saliva y escuchar la lectura de sus declaraciones, en las que reconoció que le daba «miedo» decir lo que había dicho de su tío, y de su careo con Youssef. El acusado achacó las acusaciones que vertió contra él a las amenazas policiales. «Te vamos a llevar a Marruecos y te van a cortar las manos. Te vas a tirar 40 años en la cárcel», contó que le aseguraron los agentes. «Ellos me dijeron lo que tenía que decir», se excusó.

Moussaten, que se enfrenta a ocho años por colaboración con organización terrorista, sí reconoció que dio al hermano del huido Afalah el teléfono de sus tíos Youssef y Mimoun en Bélgica, un auxilio que según la Fiscalía permitió a Afalah y a Belhadj huir a ese país. Su hermano Brahim (para quien la fiscal pide seis años de cárcel) declaró que nunca escuchó a su tío decir que había que hacer la Yihad ni animar a llevar a cabo acciones terroristas. El último en declarar fue Mamoud Slimane, que se enfrenta a trece años de prisión.

Una información de Ricardo Coarasa publicada por el diario LA RAZON el martes 27 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

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