El Blog

Calendario

<<   Enero 2009    
LMMiJVSD
      1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30 31  

Sindicación

Foros

Un Suplemento de

Alojado en
ZoomBlog

¿Garzón ha Prevaricado?

El Consejo Judicial ratifica el rechazo del amparo a Garzón

Por Narrador - 19 de Octubre, 2006, 7:00, Categoría: ¿Garzón ha Prevaricado?

Un vocal critica la «doble vara de medir» de la minoría al instar el apoyo para el juez de la Audiencia Nacional y «no mover un dedo» por los magistrados vascos

MADRID.- El Pleno del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) ratificó ayer el acuerdo de la Comisión Permanente de negar el amparo al juez Baltasar Garzón ante las críticas que ha recibido por su actuación con los peritos del 11-M.

La Comisión Permanente apreció el día 10 que «no se dan las condiciones objetivas» para otorgar el amparo a Garzón. El juez había pedido el apoyo del CGPJ frente al «brutal y desmedido ataque contra su independencia» recibido, según él, de varios medios de comunicación, entre ellos EL MUNDO, que han cuestionado su competencia para investigar e imputar a los policías peritos que mencionaron a ETA en un informe sobre el 11-M. Era la segunda vez que la Comisión rechazaba amparar al juez.

Garzón tuvo que inhibirse tras dos pronunciamientos de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional indicando que la competencia era de los juzgados de Instrucción de Madrid.

El Pleno del Consejo avaló ayer por 10 votos frente a siete el criterio de que «no se dan los supuestos que exige la Ley Orgánica del Poder Judicial, el cual tiene como fin defender la independencia judicial en el futuro como consecuencia de las actuaciones que la hayan podido perturbar en el pasado y presente, siempre y cuando el juez siga conociendo del asunto». Los 10 votos fueron emitidos por el presidente, Francisco Hernando, y los vocales del grupo mayoritario.

El segundo punto del acuerdo de la Comisión Permanente -que respaldó por unanimidad la actuación del vocal José Luis Requero por pedir a la Inspección que investigue el trato dado por Garzón a los peritos- fue confirmado por 13 votos frente a cuatro. Éstos correspondieron a Fernando Salinas, Alfons López Tena, Montserrat Comas y Agustín Azparren. Los dos últimos discreparon sólo de que se considerase una «obligación» denunciar posibles anomalías de la Justicia.

Finalmente, se confirmó por 17 votos a favor y uno en contra el punto del acuerdo en el que la Comisión hacía una llamada al «ejercicio racional de la crítica de las actuaciones judiciales».

La ratificación del acuerdo se produjo en votaciones independientes para cada apartado después de que el vocal propuesto por el PSOE Juan Carlos Campo intentara, sin éxito, una votación de conjunto. Este sistema hubiera permitido a la minoría no tener que apoyar a Requero de forma expresa.

Los consejeros afines al PSOE tuvieron que escuchar el reproche del vocal Juan Pablo González de que aplican «una doble vara de medir» y mantienen una «actitud hipócrita» sobre la independencia judicial. González destacó que los vocales que reiteradamente han instado el amparo para Garzón «no han movido un dedo» por los jueces del País Vasco «amenazados» por el Gobierno autonómico con que «no les va a salir gratis» haber imputado al lehendakari.

Información de Maria Peral publicada por el diario EL MUNDO el jueves 19 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

ABC continúa la insostenible defensa de Garzón

Por Narrador - 19 de Octubre, 2006, 6:00, Categoría: ¿Garzón ha Prevaricado?

La Inspección del CGPJ no ve irregularidades en el trato que Garzón dio a los peritos

MADRID. El Servicio de Inspección del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) se inclina por archivar la información previa abierta al juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, a quien denunciaron dos de los tres peritos de la Policía Científica a los que imputó por un delito de falsedad documental en el llamado «caso bórico». Los policías sostienen que durante el interrogatorio el magistrado no les trató con la debida deferencia. Este asunto será tratado la próxima semana por la Comisión Disciplinaria.

La denuncia que los dos peritos -Manuel Escribano e Isabel López Cidad- realizaron a través de un medio de comunicación el pasado 2 de octubre fue puesta en conocimiento de la Inspección por el vocal José Luis Requero, quien apuntaba que los hechos podían ser constitutivos de una falta disciplinaria grave (para este tipo de faltas la Ley Orgánica del Poder Judicial prevé sanciones económicas de entre 300 y 3.000 euros).

Fuentes del CGPJ señalan que la propuesta de la Inspección será con toda probabilidad de archivo, pues no existen antecedentes de apertura de expediente disciplinario cuando en el acta levantada tras los interrogatorios por el secretario judicial -cuya función es dar fe de todo lo que ocurre- no se refleja la comisión de irregularidad alguna.

En este caso, tanto el fedatario como los dos fiscales que estuvieron presentes en la comparecencia han corroborado que el trato dispensado por el juez a los peritos fue «adecuado y correcto». El secretario judicial llega a señalar que fue uno de los denunciantes (Escribano) el que, al menos en dos ocasiones, levantó la voz al juez, por lo que éste tuvo que llamarle la atención y recordarle su «deber de respeto» hacia la Audiencia Nacional.

Escribano fue el último en prestar declaración, lo que hizo a partir de las doce de la noche porque previamente, desde las cinco de la tarde, se sucedieron las comparecencias de los demás funcionarios. Su declaración se prolongó durante una hora y media. La comparecencia de López Cidad se produjo en dos partes -se hizo un receso de 15 minutos- y duró en total algo más de dos horas.

Información de N. Colli publicada por el diario ABC el jueves 19 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Los peritos niegan ante la juez que «prefabricaran» la vinculación con ETA

Por Narrador - 18 de Octubre, 2006, 12:00, Categoría: ¿Garzón ha Prevaricado?

Denuncian en un escrito que «en cierto modo fueron retenidos e incomunicados» por Garzón. «Rebelde y contumaz». Así califican los peritos la actuación de Garzón de valorar el informe después de inhibirse del asunto.

Madrid - Dos de los tres peritos que relacionaron el 11-M con ETA en un informe -a quienes el juez Baltasar Garzón imputó por falsedad documental- han contestado con dureza las valoraciones efectuadas por el magistrado en el auto del pasado día 10, en el que éste les acusaba de «prefabricar» la vinculación de la banda terrorista con los atentados de Madrid.

«No son elucubraciones». En el escrito presentado en el Juzgado de Instrucción número 35 de Madrid el pasado día 11 -en el que piden a la juez Gema Gallego que les retire la condición de imputados- Manuel Escribano e Isabel López Cidad aseguran que «es incierto lo que se dice de haber prefabricado la vinculación de ETA con los autores del 11-M. Es el mismo procedimiento utilizado en otras ocasiones y la constatación de un hecho, que consiste en la aportación de datos, no en su valoración». Los agentes aseguran en el documento que relacionar el hallazgo de ácido bórico en el domicilio de uno de los imputados por los atentados de Madrid con la presencia de esa misma sustancia en el piso utilizado por un «comando» etarra «no son elucubraciones, son interconexiones entre unos datos y otros, para facilitar la investigación».

Informe definitivo. Los peritos insisten en que el documento en el que vinculaban el 11-M con ETA -un párrafo que su superior eliminó- no era un informe-borrador, como mantiene Garzón, sino que se trataba de «un informe definitivo». Además, resaltan que «siempre, absolutamente siempre», desde que entregan el informe, los funcionarios «nunca vuelven a verlo hasta el momento del juicio».

Además, recuerdan que, como ya explicaron a Garzón en el recurso contra la decisión del magistrado de imputarles por falsedad, elaboraron «hasta seis informes para la causa del 11-M siguiendo el mismo procedimiento» y «en ningún caso fue necesaria otra firma para darle oficialidad». Y si nada se discutió en esos otros casos, añaden, «tampoco puede discutirse de éste. En consecuencia, si son válidas aquellas actuaciones también deben serlo éstas».

«Rebelde y contumaz». Los agentes cuestionan la actuación de Garzón de valorar su actuación después de inhibirse del asunto en favor de la juez Gallego, que ayer mismo levantó parcialmente el secreto de las declaraciones realizadas por los peritos ante Garzón y dio traslado a las partes para que informen sobre el recurso contra su imputación presentado por éstos. Así, se quejan de que, pese a no tener competencia, «de modo rebelde y contumaz» Garzón «juzga y valora abiertamente la autenticidad, oportunidad, finalidad y solvencia científica del informe y desprestigia y menosprecia el trabajo» de Escribano y sus compañeros «hasta límites insospechados».

«Retenidos e incomunicados». Los agentes aseguran que «en cierto modo fueron retenido e incomunicados» por Garzón durante los interrogatorios que determinaron que pasaran de testigos a imputados por falsedad. ? No hay normas de calidad. Los peritos también cuestionan la exculpación expresa que hace el magistrado de sus superiores, de quien dijo que «tenían la obligación», con las normas de calidad vigentes en las Comisaría General de Policía Científica, de retirar del informe «unas observaciones inveraces». Según ellos, esas normas «ni se conocen, ni se han publicado, ni se han cumplido nunca ya que nunca los informe de ambos peritos fueron corregidos». Y subrayan que todo lo que dice al respecto el magistrado «es completamente incierto e inaplicable «al laboratorio en el que trabajan».

«Información concreta». Igualmente, rechazan que la información recogida fuese genérica, perversa e impropia de un informe pericial. «Es muy concreta», afirman de forma categórica. «Se trata de una información específica, referida al ácido bórico relacionado con hechos terroristas y que hasta ese momento a los actuantes sólo les constaba en sus datos que había sido utilizado en dos únicas ocasiones». Al hacer constar esos extremos, insisten, «se puede coadyuvar a la investigación judicial y policial». Para los agentes, el juez «hace unas elucubraciones completamente gratuitas y ajenas a la labor pericial y judicial». Incluso, mantienen que López Cidad facilitó a Garzón «copia de una nota informativa en la cual mediante los resultados analíticos se relacionaban varios hechos terroristas» de ETA.

No lo ponen en circulación. Por último, los peritos aseguran que no es cierto que pusieran el documento en circulación (Garzón acusó a uno de ellos de filtrarlo al diario «El Mundo»). «Fue entregado al Sr. Andradas (jefe de la Unidad Central de Análisis Científicos) sabiendo que se había sacado del disquette», que según dicen estaba a disposición de cualquier funcionario. Nada se dice, lamentan finalmente, de «por qué ha desaparecido la hoja de custodia de muestras».

«Es un menosprecio gratuito»

Garzón calificó de delirante y sin rigor científico alguno la relación establecida por los peritos entre ETA y el 11-M, pero para ellos esa valoración «es un menosprecio gratuito». «Eso es sencillamente incierto -aseguran en el escrito presentado en los Juzgados de Plaza de Castilla-, simplemente un modo de desprestigiar». Ellos, hacen hincapié, «tan solo plasmaron una realidad. Y nada más». En cuanto a la eliminación del párrafo referido a ETA, que según el magistrado no era científicamente sostenible, los agentes aseguran que «en otros casos se han hecho ese tipo de informaciones. Y por supuesto nunca se devolvió ningún informe». Por eso califican de «incierto y obsesivo» por parte de Garzón «establecer alguna vinculación con ETA». Igual que es obsesiva, añaden, «la afirmación no hecha de que el ácido bórico sea explosivo o incendiario, algo que se repite a lo largo del auto».

Información de F. Velasco y R. Coarasa publicada por el diario LA RAZON el miércoles 18 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

La juez Gallego resolverá el recurso de los tres peritos

Por Narrador - 18 de Octubre, 2006, 11:00, Categoría: ¿Garzón ha Prevaricado?

MADRID.- La titular del Juzgado de Instrucción número 35 de Madrid, Gemma Gallego, ha levantado parcialmente el secreto de las diligencias de las que se tuvo que inhibir el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón en relación con los peritos del 11-M.

Gallego tramita unas diligencias previas abiertas a raíz de una querella interpuesta por la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M contra diversos mandos policiales. Entre estos mandos figura Francisco Ramírez, firmante de un informe sobre el ácido bórico hallado en la casa de un procesado por los atentados islamistas ocurridos en Madrid.

Las pruebas analíticas que Francisco Ramírez firmó haber realizado fueron efectuadas, en realidad, por otros tres miembros de la Policía Científica: los facultativos Manuel Escribano e Isabel López y el técnico Pedro Manrique.

Los tres peritos hicieron constar en su informe que en un piso franco de la banda terrorista ETA, desmantelado en 2001, también se encontró ácido bórico. La referencia a ETA fue suprimida totalmente en el dictamen remitido por Ramírez al juez encargado del 11-M.

La juez Gallego debe resolver el recurso interpuesto por Escribano, López y Manrique contra la decisión del juez Garzón de imputarles por falsedad documental por haber vuelto a firmar, el pasado mes de julio, el mismo informe que elaboraron sobre el ácido bórico.

La instructora ha levantado ahora en parte el secreto de sus actuaciones a fin de que las partes puedan tener conocimiento del contenido de las declaraciones que los tres peritos realizaron ante Baltasar Garzón y, de esta manera, formular las alegaciones que consideren oportunas sobre su recurso.

Información de Maria Peral publicada por el diario EL MUNDO el miércoles 18 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

«Garzón gritaba fuera de sus casillas... Su obsesión era la palabra ETA»

Por Narrador - 12 de Octubre, 2006, 12:00, Categoría: ¿Garzón ha Prevaricado?

Los peritos sostienen que Garzón «gritaba fuera de sus casillas» y que «su obsesión era la palabra ETA»

MADRID.- Los funcionarios de la Policía Científica Manuel Escribano e Isabel López dirigieron el pasado martes al Servicio de Inspección del Consejo General del Poder Judicial dos extensos escritos en los que amplían la denuncia contra el juez Garzón presentada el 3 de octubre.

Los peritos -que en marzo de 2005 elaboraron un informe sobre el ácido bórico encontrado en la casa de Hasan Haski, procesado por el 11-M, y mencionaron como observación que esa misma sustancia fue hallada en 2001 en un piso franco de ETA en Salamanca y anteriormente en la vivienda de un joven radical antisistema- relatan de forma detallada cómo transcurrió su comparecencia en la Audiencia Nacional desde la tarde del 28 de septiembre hasta la madrugada del día siguiente.

Escribano y López afirman que se sintieron tratados como delincuentes y no como testigos, condición en la que habían sido citados.

El primero indica que llegó a la Audiencia Nacional a las cinco de la tarde, hora en la que le había convocado el juez, y no empezó a declarar hasta la una de la madrugada. «Nadie del Juzgado me avisó de cuándo iba a producirse mi declaración, razón por la cual no pude cenar», dice el inspector jefe, que insiste en que el instructor mantuvo con él una actitud «intimidatoria». «Intentó amedrentarme», asegura.

También señala que Garzón le gritó «airadamente» cuando el perito quiso corregir su declaración porque «varias de las respuestas a mí atribuidas no se correspondían con lo que yo había dicho y/o querido decir».

Isabel López, la primera de los peritos en prestar declaración, explica cómo se produjo su interrogatorio. Aunque Garzón justificó su intervención en el asunto por la necesidad de aclarar si debía imputar a Haski por tenencia de explosivos, la primera pregunta fue si la perito sabía que EL MUNDO había publicado en su edición del 21 de septiembre el informe sobre el ácido bórico firmado por ella y sus dos colegas.

Asegura que la «obsesión» de Garzón durante las cuatro horas que duró el interrogatorio fue «por qué relacionábamos nuestro informe con ETA». «En otras circunstancias se nos diría que por qué no lo habíamos hecho constar», se lamenta Isabel López, que manifiesta que a Garzón «no le interesaban» sus explicaciones de que el ácido bórico, además de como insecticida, puede utilizarse para conservar sustancias explosivas y para enmascararlas con el fin de impedir que las detecten los perros.

«Fuimos a declarar movidos por el único deseo de decir la verdad de cuanto se nos preguntara», manifiestan los peritos, que proporcionaron al juez los datos y documentos que éste utilizó para imputarles.

Lo que sigue es un amplio extracto de los escritos-denuncia de los peritos.

Una información de Maria Peral publicada por el diario EL MUNDO el jueves 12 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Manuel Escribano: «Tuvo una actitud intimidatoria, yo estaba en sus manos»

«Recibí un trato humillante, de abuso de autoridad, y todo ello siendo citado como testigo de una falsificación que denunciamos»

«El día 23 de septiembre de 2006 fui citado por el magistrado juez Baltasar Garzón Real para prestar declaración testifical el día 28 a las 17.00 horas. A la hora indicada, comparecí en dicho Juzgado, donde se me retiró el DNI en el acto. No empecé a declarar hasta la una hora del día 29, sin que nadie de dicho Juzgado me avisase de cuándo iba a producirse mi declaración, razón por la cual no puede cenar.

Al empezar la declaración fui recibido por Garzón en tono altivo y cortante, tratándome desde el principio como si del peor de los delincuentes se tratara.

Desde el principio del interrogatorio Garzón quería oír unas respuestas determinadas, y cuando no coincidía lo que quería oír con lo que yo respondía, me gritaba diciendo que no levantara la voz, que no me riera y que no le llamara tantas veces señoría, dando la sensación, a mi juicio, de que se encontraba fuera de sus casillas. (...)

Cuando le hacía repetir alguna de sus preguntas, porque no entendía bien lo que me quería preguntar, me decía con tono humillante que la pregunta estaba muy clara, mirando con complicidad, fundamentalmente a la fiscal Olga Sánchez, como si yo fuera imbécil y tratándome como tal.

Me repitió en varias ocasiones, con tono, gesto y mirada amenazantes, que no le levantara la voz.

Cada respuesta mía que no coincidía con lo que Garzón quería oír le enfurecía como si estuviera fuera de sí, intentando amedrentarme como si yo estuviera mintiendo y/o faltándole el respeto y/o fuera tonto.

Cuando Garzón dio por terminado su agresivo, vejatorio y humillante interrogatorio, concedió a los fiscales el turno para que me pudieran interrogar, y al efectuar Olga Sánchez una pregunta que ya me había sido formulada por Garzón en repetidas ocasiones, le hice la observación de que dicha pregunta ya había sido respondida al magistrado juez, diciéndome Sánchez también de forma airada y gritándome que yo le contestara a lo que ella me preguntara prescindiendo de que lo hubiera contestado con anterioridad o no.

Al dar Garzón por terminada mi declaración, pasé a corregir en la pantalla del ordenador todo lo que allí constaba, y pude comprobar cómo varias de las respuestas a mí atribuidas no se correspondían con lo que yo había dicho y/o querido decir, razón por la que tuve que corregir en gran medida la declaración a mí atribuida, pero cada respuesta o frase corregida que no coincidía con lo que a Garzón le interesaba era seguida inmediatamente de otra serie de preguntas y repreguntas por parte del magistrado juez, que cada vez me gritaba más airadamente y que para entonces ya se había levantado de su sillón, pues permanecía prácticamente su tórax sobre mi cabeza, dado que yo permanecía sentado corrigiendo mi declaración sobre el ordenador. Mostraba una actitud totalmente intimidatoria hacia mí, dando a entender, o al menos así lo entendí, que estaba totalmente en sus manos y que podía hacer conmigo lo que quisiera.

Cuando por fin Garzón decidió no hacerme más preguntas y se sentó de nuevo, dije que quería hacer constar en mi declaración la hora a que había sido citado, 17.00 horas del día 28, y la hora en que había comenzado mi declaración, 1.00 hora del 29. Entonces Garzón se levantó de nuevo de su sillón y en tono amenazante me gritó: «¡¡¿Qué quiere usted decir con eso?!!». A lo que le respondí que exactamente lo que había dicho. Y continuó gritando con tono airado y amenazante: «¡¡Si lo que quiere decir es que se encuentra usted mal, aunque yo le veo muy bien, ahora mismo llamo al forense para que le reconozca!!». A lo que le contesté que no necesitaba forense. (...)

En ese momento Garzón ordenó al funcionario que escribía en el ordenador que cambiara la fecha y hora de mi declaración.

Terminé mi comparecencia hacia las 2.30 del día 29 y poco después me fue entregada una citación para las 13.30 horas del mismo día 29 ante la misma autoridad judicial y lugar. Pedí una copia de mi declaración y me fue denegada, argumentando que era secreto del sumario, pero a pesar de dicho secreto los medios de comunicación publicaron parte de mi declaración y mi propio nombre.

Al llegar a mi puesto de trabajo a las 17.00 del día 29 me encontré precintadas las dos mesas en las que trabajo y mi taquilla. Dichos precintos ignoro cuándo y quiénes los pusieron, pero en cualquier caso fue sin estar yo presente. (...)

Tengo que decir que he recibido por parte de Garzón un trato humillante, vejatorio, de falta de respeto, de abuso de autoridad, tono altivo, atosigamiento, corrección sobre el tono de mis palabras y gestos, así como una actitud soberbia y airada. Todo ello cuando fui citado como testigo por un hecho, falsificación, que yo junto a mis otros dos compañeros denunciamos ante el jefe que nos lo solicitó el día 11 de Julio de 2006».

Una información publicada por el diario EL MUNDO el jueves 12 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Isabel López: «Yo di al juez el documento en el que basa mi imputación»

«A Garzón no le interesaba el ácido bórico como conservante de explosivos ni su facultad de enmascararlos»

«Fui citada con el fin de prestar declaración testifical el día 28-09-06 a las 17.00 horas y no empiezo a declarar hasta las 19.30 horas (...).

Garzón fue el único que me hizo preguntas, absteniéndose en todo momento los fiscales de intervenir. Comenzó diciéndome que si juraba o prometía decir la verdad. Le contesté que juraba, igual que lo juro ante quien corresponda en estos momentos, a través de este escrito.

Me advirtió del falso testimonio y comenzó diciendo que si sabía que el día 21-09-06 había sido publicado en el diario EL MUNDO el informe 48-Q3-05 firmado por los tres peritos, en tono imperativo y apresurado. Le respondí que sí. 'Mire, lo tengo aquí'. Llevé para mi declaración todas las fotocopias que en su día se hicieron para denunciar los hechos ante Andradas el 11-07-06 (...).

Garzón me pidió que se lo dejase para hacerse una fotocopia, a la que llamó Documento 11. Fui preguntada acerca de si era el mismo que el del diario EL MUNDO. 'Sí', le contesté. El juez continuó diciéndome: '¿Éste es el informe que hicieron ustedes?'. 'No', le dije. 'Bueno, sí y no, le explico', respondí. Me miraba haciendo gestos de que no entendía nada. 'Yo le explicaré', le dije. Y por lo menos tres veces a lo largo del transcurso de toda mi declaración le expliqué que ese informe no era una fotocopia del original nuestro (el del 21-03-05) por la sencilla razón de que cuando Andradas (el superior inmediato a Ramírez) le ordenó verbalmente a Escribano que confeccionase una relación de todos los asuntos en los que hubiese participado él en colaboración con uno o varios peritos (Documento 12) y relacionados con el 11-M, y al examinar Escribano el sobre etiquetado con el mismo número y que se guarda en los archivos, [Escribano] comprobó que no estaba la copia del informe nuestro del 21-03-05 y sí el fechado el 22-03-05, firmado por Ramírez, ni la nota informativa para la superioridad, ni la hoja de custodia de la muestra, ni el oficio de remisión a la Comisaría General de Información del informe fechado a 21-03-05, y que el sobre sepia en el que en el apartado 'Estudio asignado a..: Escribano' que es lo que debería de poner, en su lugar había otro sobre asignado a Ramírez. Por lo tanto, ¿cómo hubiésemos podido comunicar estas alteraciones si no estaba nuestra copia? La única manera era imprimir de nuevo nuestro informe del disquete que guardaba Escribano en su cajón y al que tenía acceso todo el personal del laboratorio, como mínimo. Esa copia la firmamos los tres peritos para aportársela a Andradas (...).

Yo fui la que aporté a Garzón la fotocopia que él etiquetó como el Documento 11, así como el 12 y los que señalaré más adelante. (...)

Insisto: desde el principio mi actitud fue de colaboración total, aportando cuantas copias de documento se me pidió. A cambio, lo que recibí es que casi al cabo de las cuatro horas de declaración y cuando nuevamente le explico lo anterior a Garzón, éste exclama enfurecido: '¡Entonces han pretendido engañarme!', poniendo gestos y actitudes como de que me había pillado en un renuncio y dudando de mi palabra, no queriendo escuchar más explicaciones (...)

No es hasta las cuatro horas de declaración cuando decide que ya tiene bastante. Yo estaba agotada. Y es al día siguiente, el 29-09-06, que nos cita nuevamente a las 13, 13.15 y 13.30 a los peritos para prestar declaración en calidad de testigos y en su lugar estamos encerrados en una habitación hasta las 16.00 en que una secretaria viene con el auto de imputación. O sea, tres horas encerrados para terminar dándonos un papel la secretaria (...). A quien corresponda, vuelvo a decir que no entiendo nada de nada. O el magistrado Garzón no se ha enterado de nada o, desde luego, lo que está haciendo es tergiversar todas mis explicaciones. Yo le presenté copia del informe 48-Q3-05 (...) Y si además esto es lo que se le comunicó a Andradas y lo que le explicó a éste Escribano y Andradas firmó el recibí el 11-07-06, ¿cómo pretende que le hemos querido engañar? Y si, además, se le dice que está grabado en el disquete, ¿de qué nos está acusando? A quien corresponda: o yo me he vuelto loca o tonta o el magistrado Garzón, con perdón, no está capacitado para juzgar porque ¿cómo puede imputar un delito imaginario? ¿cómo puede imputar algo que no ha existido? Y con el agravante de que sigue tomando declaración cuando yo he sido la que le aporto el documento en el que basa la imputación. ¡Y los dos fiscales sin decir nada!

Desde el principio Garzón intentó oír lo que quería oír. Yo tenía la impresión de que me quería hacer una encerrona, insistiéndome una y otra vez en que por qué relacionábamos nuestro informe con la ETA? (lo cual le ponía muy nervioso), por qué decíamos que había relación con el informe 868-Q1-01 [el referido al piso franco de ETA en Salamanca donde también se encontró ácido bórico]. Era toda su obsesión. Le respondí varias veces que a nosotros se nos había pedido 'estudio, análisis e informe pericial', y eso fue lo que hicimos. Nos limitamos a apuntar una serie de posibilidades para que la Brigada investigase si lo consideraba oportuno. A Garzón no le interesaba la posible relación con el informe 524-Q1-99 ni la aplicación del ácido bórico como conservante ni su facultad de enmascarar el olor de los explosivos de tipo orgánico ante los perros. Su obsesión era la palabra ETA. Me insistió varias veces en que él tenía ácido bórico en su casa para el olor de los pies. Creo que fue a la segunda vez que me lo dijo que le repliqué: 'Sí, pero seguro que no tiene 1,3265 Kg. de ácido bórico en su casa para los pies, ni el moro Haski en su casa para matar una cucaracha. Además, para matar cucarachas se compra uno un spray o trampas para cucarachas, nadie compra ácido bórico para esos fines'. Además, nosotros en ningún momento hemos acusado a la ETA, nos hemos limitado a decir que en el piso fue identificada la presencia de ácido bórico (...). Nosotros relatamos los hechos para que la Brigada los investigue si lo considera oportuno. En otras circunstancias, se nos diría que por qué no lo habíamos hecho constar (...)».

Una información publicada por el diario EL MUNDO el jueves 12 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Garzón se ha ganado una severa sanción (Editorial de EL MUNDO)

Por Narrador - 12 de Octubre, 2006, 11:30, Categoría: ¿Garzón ha Prevaricado?

Los peritos Manuel Escribano e Isabel López han presentado un escrito ante la Inspección del Consejo General del Poder Judicial, en el que denuncian malos tratos, vejaciones y abuso de sus prerrogativas del juez Garzón. La lectura del testimonio de los dos peritos sobre su interrogatorio en la Audiencia Nacional es impresionante y su verosimilitud queda muy reforzada tanto por los datos concretos que aportan como por los hechos objetivos que conocemos, que encajan con lo que ambos denuncian.

El perito Escribano se lamenta de un trato «agresivo, vejatorio y humillante» y afirma que Garzón le presionó de forma «airada y amenazante», gritando «fuera de sus casillas» en un intento de hacerle responder lo que él quería escuchar. Escribano dice que entró al juzgado a las cinco de la tarde y no fue llamado a declarar hasta la una de la madrugada. A pesar de que había sido citado como testigo, no se le dió la oportunidad de ingerir alimento alguno salvo un yogur que le dió una secretaria.

Isabel López describe al juez como una persona alterada psicológicamente, con ataques de cólera y profiriendo continuas amenazas. Lo más importante de este testimonio es que explica perfectamente por qué volvieron a firmar el informe que habían realizado el 21 de marzo de 2005. Lo que dice Isabel López es muy simple: el informe había desaparecido de los archivos de la Comisaría General de Policía Científica y firmaron una copia guardada en un disquete de Escribano. La explicación es coherente y comprensible, por lo que esta mujer se pregunta en su escrito con lógica elemental si Garzón «está capacitado para juzgar» tras «imputar un delito imaginario».

Pero lo más significativo de su declaración es que revela que ella aportó el documento en el que Garzón basa su imputación y, a pesar de ello, vulnerando las leyes procesales, el juez siguió interrogándola como testigo y, a continuación, llamó a declarar a Escribano.

Garzón les acusó a ambos de «prefabricar» una falsedad pero la realidad es la contraria: fue Garzón quien trató de inducir a declararse culpables del delito fruto de su fantasía a los dos peritos que comparecían como testigos. El juez acusó incluso a Isabel López de querer filtrar un documento a EL MUNDO cuando ha sido él o uno de los fiscales quien necesariamente tuvo que filtrar a la prensa gubernamental las declaraciones literales de los peritos, a quienes ni siquiera entregó copia.

La actuación de Garzón merece una severa sanción porque, si lo que dicen los peritos es cierto, ha cometido un presunto delito de revelación de secretos, tipificado en el artículo 466.2 del Código Penal, y otro de intimidación, regulado en el artículo 464. Además, ha podido vulnerar al menos cuatro artículos de la Ley Orgánica del Poder Judicial. A saber, el artículo 238.2, que decreta la nulidad de las actuaciones cuando se realizan bajo violencia o intimidación; el artículo 238.3, que también anula las actuaciones cuando se vulnere el derecho a la defensa; el artículo 418.5, que considera falta grave el abuso de autoridad y el artículo 418.7, que sanciona la revelación de datos sumariales. La Inspección del CGPJ tiene sobrados motivos jurídicos para abrir un expediente disciplinario a un juez que se comporta de esta manera.

Editorial publicado por el diario EL MUNDO el jueves 12 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Los policías piden que se investigue la filtración de las declaraciones que hicieron en la Audiencia

Por Narrador - 12 de Octubre, 2006, 11:00, Categoría: ¿Garzón ha Prevaricado?

MADRID.- Manuel Escribano e Isabel López han añadido a su denuncia por el trato recibido en el Juzgado Central de Instrucción número 5 la petición de que se investigue la filtración de sus declaraciones a Garzón, publicadas por medios afines al juez cuando el procedimiento era conocido por éste y la Fiscalía de la Audiencia Nacional.

Alegando que el procedimiento estaba declarado secreto, Garzón no accedió a la petición de los peritos de que les fuera entregada una copia de su declaración judicial.

La única parte conocedora de las diligencias era la Fiscalía de la Audiencia Nacional, cuyo responsable es Javier Zaragoza. Garzón denegó la personación de la Plataforma España y Libertad pese a que su denuncia fue, precisamente, la que permitió al juez entrar en el asunto de los informes del 11-M.

«Pedí copia de mi declaración a la oficial que me custodió, que me la negó, respondiéndome que era secreto. No obstante, el día siguiente en la prensa aparecía mi nombre y apellidos, y se decía que me había derrumbado y llorado», indica Isabel López.

«Esta perito», insiste, «nunca se derrumbó de nada porque, como juré, dijo la verdad y auxilió al juez Garzón en su labor y le proporcionó cuanta Información pensó que le sería necesaria. Esto es: la fotocopia de informe 48-Q3-05 de los tres peritos; fotocopia de la nota informativa fechada en 21 de Marzo de 2005; relación de casos del 11-M en los que participan estos peritos, que firma Andradas. Además esta perito le entrega al juez Garzón fotocopias del libro El Recetario Industrial del capítulo que habla del ácido bórico y sus aplicaciones; de todo el capítulo del boro y sus compuestos; del libro Ampliación de Química Inorgánica Avanzada, de Cotton y Wilkinsonm y dos artículos de internet del ácido bórico y su relación con explosivos».

Una información publicada por el diario EL MUNDO el jueves 12 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

Garzón acusa a los peritos de querer «desacreditar» la investigación judicial

Por Narrador - 11 de Octubre, 2006, 8:00, Categoría: ¿Garzón ha Prevaricado?

Dedica la mayor parte del auto que exculpa a Haski a descalificar sus «delirantes» conclusiones

MADRID.- El juez Baltasar Garzón aprovechó ayer el auto en el que descarta imputar a Hasan Haski por tenencia de explosivos para acusar a los peritos que firmaron el informe inicial sobre el ácido bórico de buscar una conexión entre ETA y el 11-M «sin sustento real alguno».

Las acusaciones del magistrado de la Audiencia Nacional ocupan la mayor parte del escrito y llegan cinco días después de que Garzón se viera obligado a reconocer su falta de competencia en la investigación sobre la presunta falsificación del informe pericial, por lo que no tienen ninguna trascendencia jurídica.

En las conclusiones incluidas en el informe de marzo de 2005 rechazado por sus superiores, los tres peritos incluían una observación que Garzón califica de «simplemente delirante»: que lo poco frecuente de la aparición del ácido bórico en hechos terroristas les llevaba «a la posibilidad de que el autor/autores de estos hechos estén relacionados entre sí y/o hayan tenido un mismo tipo de formación y/o sean el/los mismo/s autor/autores».

También se pronuncia el magistrado sobre cuál era el objetivo de los miembros de la Policía Científica al mencionar una posibilidad «sin el más mínimo rigor científico o real»: alimentar «cierto debate social construido en torno a aquel caso para desacreditar la investigación e instrucción sumarial».

«La inclusión de estas observaciones», insiste el juez, «no respondía al interés de sugerir la investigación de hechos relacionados, ya que eran inexistentes, sino a generar una apariencia sin sustento real alguno, que vinculara a la organización terrorista ETA con los atentados terroristas del 11 de Marzo de 2004 en Madrid, a través de uno de sus autores».

La semana pasada, Garzón dictó un auto en el que exculpaba a los superiores de los peritos, asegurando que no había «ningún indicio» de que hubieran cometido delito al hacer llegar al juez del 11-M, Juan del Olmo, un informe distinto al redactado inicialmente. En el auto de ayer, el juez va más allá y asegura que fue su «obligación» legal censurar unas conclusiones que conducían a ETA que «ni eran ciertas, ni científicamente eran sostenibles».

«La eliminación de esas observaciones no sólo era oportuno, sino la única medida legal y posible de acuerdo con las normas de calidad vigentes en la Comisaría General de Policía Científica», dice el escrito. «Y debían haberse eliminado», concluye, «aunque no se hubiera sugerido la posible conexión ETA-islamistas. Aunque, por otra parte, el que hubieran aparecido tampoco hubiera supuesto mayor incidencia, dada la facilidad para establecer el inconsistente alcance de dicha afirmación».

Además de basarse «en simples elucubraciones», el magistrado acusa a los expertos de omitir «datos relevantes cuya presencia habría supuesto la inocuidad de aquellas observaciones, y dentro de ellas la del ácido bórico como sustancia explosiva».

Esas omisiones se refieren a los dos precedentes de hallazgo del ácido recogidas por los peritos en el informe inicial: un piso franco de ETA en Salamanca y el registro a un joven antisistema. Respecto al primer caso, les acusa de esconder que la Audiencia Nacional ni siquiera llegó a recibir noticia del hallazgo del ácido al considerarlo irrelevante.

Respecto al segundo, afirma que en un informe ampliatorio elaborado por dos de los tres peritos concluyeron que «el ácido bórico no es sustancia explosiva ni incendiaria», algo que no mencionaron en el caso de Haski.

El auto asegura que el informe que mencionaba a ETA «no era un documento oficial en la época en la que acontecen los hechos [marzo de 2005], por cuanto no llegó a adquirir dicha categoría al haber sido rechazado por quien tenía competencia para hacerlo y porque en el mismo no constan el sello del Servicio Central de Analítica, ni el Registro de Salida, ni su almacenaje o la mención 'es copia' que explicaría su circulación».

En el auto en el que cierra la pieza separada abierta sobre el ácido bórico, Garzón también dedica parte de su argumentación a explicar quién, a su juicio, entregó una copia del informe original a EL MUNDO. El culpable es el perito Manuel Escribano, puesto que, según el juez, sólo él disponía del informe que relacionaba a ETA con el 11-M.

LAS TESIS DEL MAGISTRADO

«Se ha demostrado sin duda racional alguna la prefabricación intencionada de tales observaciones para que produjeran un efecto espurio a la propia pericia, en concreto la supuesta vinculación entre ETA y los autores de 11-M».

«La observación [...] es simplemente delirante, ya que no tiene -ni siquiera como posibilidad- el más mínimo rigor científico o real, según los datos del informe, que lleve a mantener esta afirmación».

«La eliminación de esas observaciones no sólo era oportuno, sino la única medida legal y posible de acuerdo con las normas de calidad vigentes en la Policía Científica».

«El documento discutido [el primer informe] no era un documento oficial en la época en la que acontecen los hechos por cuanto no llegó a adquirir dicha categoría al haber sido rechazado por quien tenía competencia para hacerlo».

Una información de Manuel Marraco publicada por el diario EL MUNDO el miércoles 11 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

La 'Conspiración' que nunca ha existido (11 de octubre de 2006): Disparatado Auto de Garzón

Por Narrador - 11 de Octubre, 2006, 7:30, Categoría: ¿Garzón ha Prevaricado?

Garzón acusa al perito Escribano de fabricar la relación entre ETA y el 11-M 

El magistrado archiva el 'caso del ácido bórico' sin ampliar la imputación de El Haski

Madrid - El juez Baltasar Garzón archivó ayer el denominado caso del ácido bórico sin ampliar la imputación del islamista Hassan el Haski, por no tratarse de una sustancia explosiva. Al mismo tiempo, el juez, en un auto de 15 folios, revela que, de las investigaciones que ha hecho, se ha "demostrado, sin duda racional alguna", que el perito Manuel Escribano realizó la "prefabricación intencionada" de la supuesta vinculación entre ETA y los presuntos autores de los atentados terroristas del 11 de marzo, en este caso el islamista Hassan el Haski, "para que produjera un efecto espurio a la propia pericia".

Garzón concluye que Escribano fabricó un nuevo documento, que no era oficial, y que lo entregó a El Mundo con la finalidad de imputar una falsedad a sus superiores, que cumplieron las normas legales y de calidad de la policía al rechazar el borrador que el perito les presentó en marzo de 2005.

En el auto dictado ayer, Garzón señala que el hecho de que el ácido bórico hubiera servido para fabricar explosivos hubiera tenido gran incidencia en la causa, ya que al islamista Hassan el Haski se le persigue por su intervención en los atentados de Casablanca y en los del 11-M. Pero el auto añade que "esto no ha sido así al haberse demostrado -sin duda racional alguna- la prefabricación intencionada de tales observaciones para que produjeran un efecto espurio a la propia pericia, en concreto la supuesta vinculación entre ETA y los presuntos autores de los atentados terroristas del 11 de marzo, en este caso Hassan el Haski".

El magistrado precisa que "ello se ha realizado, sin la más mínima base científica sustentándolas en simples elucubraciones y omitiendo datos relevantes cuya presencia habría supuesto la inocuidad de aquellas observaciones, y dentro de ellas, la del ácido bórico como sustancia explosiva".

Desacreditar la investigación

Por el contrario, añade el auto, "esa omisión suponía dar pábulo a la incidencia extrapericial de las mismas, acorde con cierto debate social construido en torno a aquel caso [el 11-M] para desacreditar la investigación e instrucción sumarial". Garzón agrega que el informe-borrador de 21 de marzo de 2005, en el que se incluía la vinculación de ETA con el 11-M a través del ácido bórico, "en ningún caso (...) buscó una realidad científicamente constatada", con observaciones, "tan genéricas como perversas e impropias de un informe pericial".

El magistrado establece que no consta ningún dato, informe, documento, estudio o similar que permita afirmar que el ácido bórico haya tenido algún uso como elemento de sustancia explosiva hasta la fecha en España. Agrega que "revisados todos los manuales de explosivos intervenidos a terroristas de ETA y los encontrados, en memorias externas, en el piso de la calle Carmen Martín Gaite de Leganés, en ninguno de ellos se hace mención al ácido bórico como componente o material utilizado para la fabricación de explosivos".

El auto incide en que tras la desarticulación del comando Buruhauste de ETA, que tramitó el Juzgado Central de Instrucción número 4, por delito de terrorismo, se halló ácido bórico en un piso franco de Salamanca como consta en el informe número 868-Q1-01 de 5 de diciembre de 2001. No obstante, en el informe que se remitió al juzgado "no consta siquiera referenciada la mención del ácido bórico ante la ausencia de conexión con el objeto investigado, ya que está acreditado que era para utilizarlo como producto de higiene personal".

El hecho de que el perito Manuel Escribano, autor del informe-borrador, no quisiera profundizar sobre la naturaleza del ácido bórico, sino "resaltar la hipotética y artificial conexión" entre los islamistas y ETA; y el que los expertos en explosivos prescindieran de mencionar al juez el hallazgo del ácido bórico en el piso franco de ETA en Salamanca, por ser inocuo, lleva a Garzón a afirmar que habría que reflexionar sobre las intenciones de Escribano. La inclusión de las observaciones, sobre la posible relación de los islamistas con ETA, "se desvela no sólo artificial sino intencionadamente traída para ofrecer un resultado irreal, contrario a la línea de investigación policial y judicial, y con el fin de cuestionarla".

La parte de la observación de los peritos que concluye que por tener ácido bórico los etarras, El Haski y un militante antisistema estén relacionados entre sí, hayan tenido un mismo tipo de formación o sean los mismos autores, para Garzón "es simplemente delirante, ya que no tiene -ni siquiera como posibilidad- el más mínimo rigor científico o real, según los datos del informe, que lleve a mantener esta afirmación".

El juez se pregunta por la finalidad perseguida al vincular a la organización terrorista ETA con los islamistas y señala que esa finalidad se comprueba con los acontecimientos posteriores: "Reconstrucción del informe-borrador pericial no oficial, firma posterior (11.07.06) simulando el documento para darle alcance oficial presentándolo a los superiores, entregándolo a un medio de comunicación y presentándolo, tanto éste como los peritos (la n° 11) en sede judicial (Juzgados Centrales 6 y 5 respectivamente), para imputar una falsedad a los superiores que cumplieron con las normas legales y de control de calidad al rechazar ese informe".

Texto de José Yoldi publicado por el diario EL PAIS el miércoles 11 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.