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Magistrados y Fiscales

El Supremo aprueba, a la tercera, el nombramiento de Gómez Bermúdez

Por Narrador - 21 de Febrero, 2007, 7:00, Categoría: Magistrados y Fiscales

El Supremo salva, a la tercera, la elección de Gómez Bermúdez

Avala su nombramiento como presidente de la Sala Penal de la Audiencia

MADRID.- El Pleno de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo avaló ayer la correcta motivación del nombramiento de Javier Gómez Bermúdez como presidente de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, nombramiento que realizó el pasado 17 de enero -por tercera vez- el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ).

La decisión se produce cuatro días después del comienzo del juicio oral contra los presuntos autores de los atentados del 11-M y significa que Gómez Bermúdez podrá seguir presidiendo el Tribunal sin que ya su nombramiento esté en el aire.

Esta vez no hubo sorpresas. En el Consejo General del Poder Judicial, que ha sufrido dos revolcones históricos con la designación del presidente de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, no se esperaba un tercer varapalo tras un nuevo nombramiento que, en cuanto a su legalidad, recibió la bendición de todos los sectores del CGPJ.

No sucedió lo mismo en ocasiones anteriores. El primer nombramiento de Gómez Bermúdez, efectuado por el grupo mayoritario del Consejo en julio de 2004, fue anulado por el Supremo el 29 de mayo de 2006 gracias a la estimación de un recurso interpuesto por otro aspirante al cargo, el magistrado de la Audiencia Nacional José Ricardo de Prada, actualmente destinado en Sarajevo como juez del Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia.

El Supremo inauguró un cambio de doctrina que, a partir de entonces, obliga al CGPJ a motivar todos sus nombramientos discrecionales.

La segunda elección de Gómez Bermúdez, efectuada el 28 de junio siguiente, fue revocada por el Supremo el 27 de noviembre porque, al repetir el proceso selectivo, la Comisión de Calificación del CGPJ incluyó méritos de este candidato posteriores al concurso.

La segunda anulación fue producto de la estimación de un incidente de ejecución formulado por el juez Baltasar Garzón, que también presentó su candidatura a la Presidencia de la Sala de lo Penal de la Audiencia.

El tercer nombramiento de Gómez Bermúdez salió adelante, como los anteriores, con los votos del sector mayoritario. El 24 de enero, el abogado de De Prada, José Luis Mazón, instó la anulación del acuerdo del CGPJ por la vía del incidente de ejecución.

El escrito subrayaba, de un lado, que el nombramiento fue efectuado «por un órgano inválido», ya que el presidente del CGPJ, Francisco Hernando, terminó su mandato el pasado 7 de noviembre sin que para él la ley prevea la prórroga de funciones que sí establece para el resto de los miembros del Consejo.

De otro lado, alegó que los méritos expuestos por José Ricardo de Prada no habían sido objeto de evaluación por la Comisión de Calificación, que se había limitado a argumentar en relación a los tres candidatos de la terna elevada al Pleno del Consejo (Gómez Bermúdez, Garzón y Alfonso Guevara), sin valorar al resto de los peticionarios.

Fuentes de la Sala indicaron que en el debate de ayer, extraordinariamente breve, hubo un acuerdo general en el rechazo del nuevo incidente de ejecución.

Exceptuando a una magistrada, el Supremo coincidió en que la primera alegación debía ser inadmitida porque plantea una cuestión nueva, no abordada en la sentencia por la que se anuló el primer nombramiento, de forma que no puede ser objeto de un incidente de ejecución sino, en todo caso, de un nuevo recurso. No obstante, en la Sala no otorgan consistencia al argumento de la supuesta falta de prórroga del mandato del presidente de un Consejo en funciones.

En cuanto a la segunda alegación, los magistrados coincidieron de forma unánime en que el informe de la Comisión de Calificación que dio lugar al tercer nombramiento sí tuvo en cuenta los méritos de candidatos diferentes a los que integraron la terna.

Una información de María Peral publicada por el diario EL MUNDO el miércoles 21. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


El TS «legitima» a Gómez Bermúdez al frente del juicio

Confirma su nombramiento como presidente de la Sala Penal de la Audiencia Nacional

Madrid - El Pleno de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo confirmó ayer por una amplia mayoría el nombramiento de Javier Gómez Bermúdez como presidente de la Sala Penal de la Audiencia Nacional, rechazando, por tanto, la pretensión del magistrado José Ricardo de Prada -actualmente en servicios especiales ante la Corte Penal Internacional en Sarajevo-. En dos ocasiones anteriores había anulado la designación realizada por el Consejo General del Poder Judicial, en ambos supuestos por falta de motivación.

La decisión del Supremo tiene también como consecuencia la de que Gómez Bermúdez continuará presidiendo el tribunal que juzga la masacre por los atentados del 11-M en Madrid, ya que ejerce como tal en su condición de presidente de la Sala Penal. De hecho, fuentes jurídicas indicaron que un fallo contrario del Supremo hubiese supuesto el que la presidencia del juicio pasará a ser desempeñada por Fernando García Nicolás, mientras que Gómez Bermúdez continuaría como magistrado y ponente de la sentencia.

La resolución de la Sala de lo Contencioso-Administrativo rechaza de plano los dos motivos planteados por el abogado de José Ricardo de Prada en el incidente de ejecución presentado contra el acuerdo del CGPJ del pasado 17 de enero por el que se nombró a Gómez Bermúdez, por tercera vez, presidente de la Sala Penal de la Audiencia.

Así, se desestima el argumento de que el presidente del Consejo, Francisco José Hernando, no tuvo que participar en el debate y posterior votación del nombramiento de Gómez Bermúdez, porque su mandato había expirado el pasado 7 de noviembre, fecha en que venció el mandato del actual órgano de gobierno de los jueces.

Sin embargo, el Supremo rechaza tal tesis al concluir que Hernando, al formar parte del Consejo, continúa también en funciones hasta que tome posesión el nuevo.

Motivación

El segundo motivo de impugnación esgrimía que el CGPJ incumplió nuevamente el deber de motivación de ese nombramiento, ya que, al no evaluarse los méritos de los candidatos propuestos por la Comisión de Calificación, por un acto «cuyos fundamentos se desconocen», se «infringe el mandato de motivación del nombramiento» que ordenó el TS en la primera sentencia donde anuló esa designación. «Si no hay evaluación de méritos de todos los candidatos, no hay motivación real, sino sólo parcial para los tres elegidos de la terna», se afirmaba en el escrito de impugnación.

Este punto también ha sido rechazado por el Supremo, quien, por contra, ha concluido que el CGPJ motivó suficiente el nombramiento, valorando también los méritos de los demás candidatos.

El nombramiento de Gómez Bermúdez había sido anulado en dos ocasiones por el TS. La primera vez, en mayo del año pasado, al entender que no había sido suficientemente motivado. Después se anuló a raíz de un incidente de ejecución de sentencia presentado por el juez Baltasar Garzón, que fue estimado por el Supremo al haber incumplido el CGPJ su sentencia anterior.

El pasado 17 de enero, diez de los 19 miembros del Pleno del Consejo votaron a Gómez Bermúdez, cuatro a Garzón, otros cuatro a De Prada y uno a Guevara. En esta ocasión, la Comisión de Calificación del Consejo llegó en diciembre a un consenso entre sus miembros sobre la motivación del nombramiento. A la terna compuesta por los magistrados Gómez Bermúdez, Garzón y Guevara se unió De Prada, a propuesta de dos vocales.

Una información de F. Velasco publicada por el diario LA RAZON el miércoles 21. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


El TS avala el último nombramiento de Gómez Bermúdez

A la tercera va la vencida. El Pleno de la Sala Tercera del Tribunal Supremo rechazó ayer por amplia mayoría de sus miembros el nuevo recurso presentado por el magistrado Ricardo de Prada contra el nombramiento de Javier Gómez Bermúdez como presidente de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, cargo al que el recurrente aspiró. Ninguno de los dos argumentos de su escrito prosperó.

Información publicada por el diario ABC el miércoles 21. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


  

El Supremo acepta el nombramiento de Bermúdez tras revocarlo dos veces

J. M. L. –

Madrid - El pleno de la Sala de lo Contencioso del Tribunal Supremo aceptó ayer el nombramiento del magistrado Javier Gómez Bermúdez como presidente de la Sala Penal de la Audiencia Nacional, tras haberlo revocado en dos ocasiones anteriores al desestimar una impugnación del también magistrado de la Audiencia José Ricardo de Prada Solaesa.

El pleno de lo Contencioso, integrado por una treintena de magistrados, estimó que "no procede declarar la nulidad del nombramiento" de Gómez Bermúdez, por lo que éste seguirá al frente de la Sala Penal cinco años y continuará presidiendo el juicio del 11-M.

Frente a la impugnación de De Prada, que alegó que se había incumplido el deber de motivación, ya que no valoraron los méritos de candidatos no incluidos en la terna, como es su caso, el pleno coincidió en que, en esta ocasión, el nombramiento de Gómez Bermúdez por el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) estaba suficientemente motivado. En cuanto a la alegación de De Prada relativa a que el presidente del CGPJ, Francisco José Hernando, debía haber cesado el pasado 7 de noviembre, cuando terminó su mandato, el presidente de la Sala, Ramón Trillo, declaró que el tema excedía del ámbito de un incidente de ejecución de sentencia. Sólo se opusieron dos magistrados, por lo que la impugnación quedó desestimada.

Una información de J. M. L. publicada por el diario EL PAIS el miércoles 21. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

  

Juicio 11-M: Magistrados y Fisclaes (17 de Febrero de 2007)

Por Narrador - 17 de Febrero, 2007, 9:00, Categoría: Magistrados y Fiscales

Un juez contra molinos de viento

Gómez Bermúdez, un hombre sosegado amante de El Quijote y la música clásica, deja al descubierto su fuerte carácter. Horas después de reprender a los intérpretes de árabe pide disculpas

Madrid - Javier Gómez Bermúdez, malagueño, 45 años, preside el segundo macrojuicio que celebra la Audiencia Nacional por hechos relacionados con el terrorismo islámico. El año pasado la vista contra la considerada célula española de Al Qaida; y ahora el del mayor atentado terrorista perpetrado no sólo en España, sino en Europa. Ya en la primera sesión dejó la impronta de su fuerte carácter y firmeza, «que no autoritarismo», dicen quienes conviven con él habitualmente. No permitió a los letrados plantear ninguna cuestión previa, cortó de raíz todo intento de demorar el inicio de las declaraciones, y no dudó en reprender a los intérpretes de árabe porque «no estaban finos» en su labor. Y a los diez minutos, ya estaban rindiendo cuentas en su despacho.

Si en esa primera sesión dejó su sello de carácter y firmeza, ayer también mostró que no le duelen prendas por disculparse cuando se equivoca. Y así lo hizo, delante de todos los que acudían a la vista, con Endika Zulueta, abogado de Rabei Osman, «Mohamed El Egipcio»: «Disculpas por el comportamiento que pude tener... Cuando crea que he tenido un exceso haré esto siempre al inicio de la sesión». Una actitud de un presidente de Tribunal que es algo más que un gesto, quizás porque se pueden contar con las dedos de una mano las veces que ha podido ocurrir algo similar en unos estrados de Justicia. Desde que llegó en diciembre de 1999 a la Audiencia Nacional, ha ido progresivamente adquiriendo un mayor protagonismo, hasta llegar a presidir la Sala Penal. Se opuso a la concesión del tercer grado al etarra «arrepentido» Soares Gamboa y mantiene una doctrina de firmeza en todo lo que se refiere a la progresión penitenciaria de los terroristas.

Madrugador por costumbre, antes de acudir a su trabajo tiene una cita casi obligatoria: una hora de gimnasio, al que acude en compañía de su mujer, para mantenerse en forma y rendir luego en las pistas de tenis y paddel.

Pero detrás de su toga se esconde una persona profundamente melómana, apasionada por la música clásica y la ópera, abonado al Auditorio Nacional y al Palacio Real. «Wotzeck», de Alban Berg, ha sido la última que ha presenciado, y «La Boheme» es su referencia en este apartado.

Con la música como excusa, todos los años suele perderse unos días en la que considera su ciudad preferida: Budapest. Y antes o después, visita también casi obligada a Viena, para acudir a uno de sus famosos conciertos.

Junto con la música, la lectura ocupa también importantes ratos de su ocio, alternando ensayos jurídicos (últimamente priman los relacionados con islamismo y terrorismo) con obras más de «relax». Una novela policiaca centra ahora su interés literario.

Pero si tiene algún referente en este apartado es El Quijote, del que colecciona ediciones. De hecho, se tiene impuesta como «obligación», leerlo una vez al año. Comenzó hace más de diez y así sigue.

Miembro de la Asociación Profesional de la Magistratura, sus compañeros le definen como un juez «vocacional, amante de su trabajo, honesto y obediente con la Ley». Lo que parece que no deja dudas es que tiene un sello muy personal.

Una información de F. Velasco publicada por el diario LA RAZON el sábado 17 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


  

El presidente pide disculpas

Madrid - El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, sorprendió ayer a propios y extraños al pedir públicamente disculpas al abogado de El Egipcio, al que en la primera jornada había machacado en el interrogatorio de su cliente. Gómez Bermúdez estaba muy enfadado por una sesión inaugural cargada de problemas -retraso en un traslado desde prisión, dificultades con la traducción simultánea y rumores de peticiones de suspensión por parte de determinados letrados- y la pagó con Zulueta.

Esa misma tarde, acabada la sesión, el presidente del tribunal, nobleza obliga, recabó de los periodistas acreditados para el juicio el teléfono de Zulueta y le llamó para disculparse personalmente.

Ayer, en un caso insólito en los tribunales españoles, Gómez Bermúdez lo reconoció al inicio de la sesión: "Pido públicamente disculpas al señor Zulueta por algunas expresiones que pude tener ayer y que considero que son inconvenientes y que no eran necesarias, atendiendo sobre todo a la corrección, buen hacer y el buen trabajo que está haciendo".

La gallardía de Gómez Bermúdez fue bien recibida por los abogados, que se temían un juicio de gladiadores pleno de protestas.

Los periodistas habituales de la Audiencia Nacional conocen bien la técnica del palo y la zanahoria con la que se adorna Gómez Bermúdez. Es un estilo.

Si alguien pensó que éste se había ablandado, le sacó de su error en el acto. De la manera más agria cortó un atisbo de risa de Jamal Zougam, cercenó de raíz el intento de su abogado, José Abascal, de interrumpir a la fiscal y fulminó al propio Zougam cuando respondió con un sarcasmo. "Las impertinencias, se las guarda", espetó.

Texto de José Yoldi y Jorge A. Rodríguez publicado por el diario EL PAIS el sábado 17 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

  

Juicio 11-M: Magistrados y Fisclaes (16 de Febrero de 2007)

Por Narrador - 16 de Febrero, 2007, 8:00, Categoría: Magistrados y Fiscales

 

Un presidente implacable

Javier Gómez Bermúdez pone en aprietos a traductores y abogados

Madrid - El presidente del tribunal que juzga los atentados del 11-M, Javier Gómez Bermúdez, se mostró implacable durante la primera jornada del juicio. Desde el minuto uno de la vista, dejó claro que lo que empezaba era "el tiempo del derecho y de la justicia" y pidió a las víctimas que mantuvieran "la templanza que les caracteriza", escucharan lo que escucharan en la sala.

El magistrado no aceptó ni una cuestión previa porque son improcedentes en este tipo de procedimientos, reconvino a los letrados que quisieron hablar a destiempo, dio un rapapolvo a los traductores de árabe y puso en aprietos al defensor de Rabei Osman, Mohamed el Egipcio.

Parece claro que Gómez Bermúdez está decidido a que la vista discurra por el recto carril de la Ley de Enjuiciamiento Criminal. Nada más empezar, ni siquiera permitió articular una frase completa a José Abascal, letrado de Jamal Zougam, cuando quiso pedir que no se retransmitiera en directo el juicio. Tampoco permitió a El Egipcio lanzar unas consideraciones previas. "Ahora tiene derecho a declarar o no, y al final, pero no al principio, tendrá derecho a la última palabra", le dijo serio.

Javier Gómez Bermúdez fue especialmente implacable con el interrogatorio de tintes dilatorios que mantuvo el abogado Endika Zulueta con su cliente, Mohamed El Egipcio. "No ha lugar a esa pregunta", "eso es una obviedad", "todo lo que dice ya se ha leído en sala", "puede protestar pero no puede explicar la pregunta de la protesta". Así hasta más de una docena de veces.

Sin embargo, quienes se llevaron la peor parte fueron los traductores. Lo primero que les dijo fue que la traducción tenía que ser "simultánea, no sucesiva". Sin embargo, llegó un momento en el que no había manera de entenderse. Gómez Bermúdez decidió cortar por lo sano: "Parece que los intérpretes de árabe no están muy finos esta tarde. Se suspende la sesión por diez minutos. Quiero a los intérpretes de árabe en mi despacho inmediatamente". El resultado fue fulminante. A partir de ese momento, la traducción continuó sin más incidencias.

Pero aún el abogado de El Egipcio tuvo que escuchar como le reconvenía una vez más por su insistencia en aclarar aspectos sobre el impago de la dote en el matrimonio árabe, mientras en las pantallas de la sala se podía ver el contrato matrimonial del egipcio. "Bien, ya sabemos mucho sobre el matrimonio árabe. Ahora puede preguntar algo relevante sobre el proceso". El letrado enmudeció.

Texto de José Yoldi y Jorge A. Rodríguez publicado por el diario EL PAIS el viernes 16 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

 

Juicio 11-M: Magistrados y Fisclaes

Por Narrador - 15 de Febrero, 2007, 11:00, Categoría: Magistrados y Fiscales

Un «profesional de la presión» al frente del juicio

Javier Gómez Bermúdez (Alora, Málaga, 1962) se sentará hoy en el sillón desde el que presidirá el juicio por los atentados del 11-M sin que se hayan despejado todas las dudas sobre la corrección de su nombramiento como presidente de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional.

La Sección Séptima de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo, que tenía previsto resolver ayer mismo la tercera impugnación de su elección para el cargo, decidió llevar el asunto al Pleno de la Sala, que no se reúne hasta el día 20.

El juicio del 11-M comenzará, por tanto, con un Tribunal cuyo presidente -y ponente de la sentencia- está pendiente de lo que decida el Supremo, que ya ha anulado por dos veces su designación para dirigir la Sala de lo Penal de la Audiencia.

Desde el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) se había urgido al Supremo a que se pronunciara sobre el incidente de ejecución pendiente antes de que comenzara la vista del 11-M, con el fin de que ninguna sombra de sospecha exista sobre la composición del Tribunal.

Si se volviese a anular el nombramiento -hipótesis con la que esta vez no se cuenta en el CGPJ-, Fernando García Nicolás pasaría a presidir el juicio, habría que incorporar a otro magistrado y debería reasignarse la ponencia. Para el Consejo, la relevancia del proceso sobre el 11 de Marzo hubiera merecido un esfuerzo del Supremo para que la incógnita quedase desvelada antes del inicio del juicio y para evitar una modificación del tribunal una vez comenzada la vista, lo que obligaría a repetirla.

Pero los designios de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Supremo son inescrutables. Nadie del CGPJ esperaba en mayo de 2006 que el Alto Tribunal inaugurase su doctrina sobre la necesidad de motivar los nombramientos judiciales con un cargo tan delicado como el de presidente de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, pieza clave en la lucha contra el terrorismo.

Gómez Bermúdez encajó el fallo con fair play la primera vez. Y también la segunda, cuando seis meses después la misma Sala volvió a anular el nombramiento apreciando un nuevo defecto de motivación del CGPJ. La procesión iría por dentro, pero Gómez Bermúdez no movió un solo músculo y continuó trabajando.

«¿Siente limitada su independencia para presidir el tribunal del 11-M con la presión de algunos sectores?», la preguntaron hace unos meses. «Los jueces somos unos profesionales de la presión, y más los jueces de la Audiencia Nacional. Por tanto, no va a influir en mi decisión», contestó.

Bermúdez está acostumbrado a remar contracorriente. Joven, ambicioso y eficaz, es un juez moderno que trata de funcionar con esquemas de empresa privada, solucionando los problemas pese a las inercias de la burocracia. Es una rara avis entre el funcionariado, al que no le importa echar muchas horas a su tarea, y un enamorado de las nuevas tecnologías, que aprovecha con fruición.

Presume de ser transparente, lo que le distingue de la mayoría de sus colegas en sus relaciones con la Prensa. No sólo encaja las críticas, sino que se esfuerza en explicar su postura. Y críticas no le han faltado desde su llegada en 2002 a la Audiencia, donde empezó a destacar como juez de vigilancia penitenciaria con la aplicación de criterios de mano dura con los terroristas.

Sus detractores le reprochan los métodos expeditivos que ha utilizado para cambiar la cara de la Sala de lo Penal, desprendiéndose de magistrados veteranos que han marchado a otros destinos o han pedido la baja. El cambio de carácter de las Secciones, que han pasado a ser funcionales en vez de orgánicas, le permite, además, mover a los magistrados para conformar los tribunales.

Su llegada a la Audiencia también ha supuesto la innovación de criterios jurídicos. La interpretación de que la sola presencia de la acusación popular no basta para abrir el juicio oral en un procedimiento abreviado le sirvió para exonerar al banquero Botín en el caso de las cesiones de crédito del Banco Santander.

En alguna ocasión, sus construcciones jurídicas han sido rectificadas por el Supremo, pero propiciaron relevantes cambios de doctrina. Así sucedió con motivo de la refundición de penas al jefe del comando itinerante de ETA, que dio lugar a la doctrina Parot.

Con presiones o sin ellas, es seguro que Gómez Bermúdez no se dejará impresionar en el trascendente juicio que hoy comienza. Experiencia en macroprocesos y conocimientos del terrorismo islámico no le faltan: presidió la vista contra la célula española de Al Qaeda y el celebrado contra el llamado comando Dixan.

Una información de Maria Peral publicada por el diario EL MUNDO el jueves 15 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


ALFONSO GUEVARA: El abominable hombre de las ocho

MADRID.- No hay quien madrugue en la Audiencia Nacional al abominable hombre de las 8.00 horas. El viejo título con el que años atrás quedó retratado Manuel Fraga sirve hoy para presentar a un juez como Alfonso Guevara, quien, además de su manía por llegar el primero al trabajo, comparte con el anciano político y profesor la posesión de una rara autoridad.

El presidente de la Sección Tercera y miembro del tribunal que juzgará el 11-M nunca ha arrancado los cables de un teléfono impertinente, pero sí ha callado la boca y ordenado reducir, ante las cámaras de televisión, a los etarras más agresivos, como Txapote o Iñaki Bilbao.

Sus arranques en los juicios más complicados, que le han dado a conocer como hombre de carácter en los telediarios, no han desmentido, en todo caso, una personalidad laboriosa y reservada, acorde con un físico menudo, enjuto, y un trato afable en el regate corto. Su autoridad, además, tiene más que ver con una experiencia de gobierno en las salas de Justicia que le llevó, semanas atrás, a liderar la convocatoria de un pleno que impidió la excarcelación de De Juana.

Independiente hasta el alarde, sentó a Botín en el banquillo y ordenó a la Audiencia investigar el Yak 42 pese a optar a la presidencia de la Sala de lo Penal con un Consejo de mayoría popular.

Su padre, que condenó a Rafi Escobedo por el asesinato de los marqueses de Urquijo pocos años antes de que el hijo acabara por condenar al encubridor, Mauricio López Roberts, acariciaba la idea de tener a un notario en casa, pero fue el último en enterarse de que su vástago preparaba judicaturas.

Claro que el actual presidente de la Sección Tercera ha renunciado a su vez a dar consejos a sus tres hijas de 19, 17 y 13 años, la mayor de las cuales ha optado por la medicina. La familia -junto a algunos amigos, entre los que se encuentra el juez Carlos Ollero, padrino de una de sus niñas- parece ser su punto débil. Pero no puede quejarse de no tenerlos cerca. Pilar Agudo, su mujer -que se trasladó a la Nacional cinco meses después que él, en 2002-, será la oficial que prestará servicio al tribunal del 11-M.

Una información de C. Remirez De Ganuza publicada por el diario EL MUNDO el jueves 15 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


FERNANDO GARCIA NICOLAS: La veteranía es un grado

MADRID.- En un órgano como la Audiencia Nacional, donde brillan con tanta fuerza como intermitencia los jueces estrella, la veteranía es un grado en el que el silencioso y opaco Fernando García Nicolás se lleva todas las medallas.

Ni grandes escritos ni sorprendentes sentencias: el que fuera juez de distrito antes que de carrera, que lleva presidiendo la Sección II de la Sala de lo Penal desde 1997 y que va a enjuiciar la masacre terrorista más grave de la Historia de España, es un hombre de perfil plano.

A sus 64 años, el tercer magistrado más antiguo de la casa -tras su amiga Angela Murillo y Manuela Fernández Prado- arrastra una salud algo quebradiza que durante los últimos años ha imprimido en el gobierno de la Sección un ritmo lento pero constante e implacable.

Fue durante un desplazamiento profesional a Málaga cuando sufrió un aneurisma de aorta que le dejó un mes en coma y que precisó de una delicada intervención quirúrgica. Sus compañeros de Sala renunciaron a tomar aperitivos con él y le regalaron unos palos de golf, con los que se inició en su actual afición deportiva.

El juicio de la Operación Nécora -en el que la instrucción de Garzón contra el narcotraficante Laureano Oubiña quedó reducida a un delito económico, aún devaluado luego por el Supremo- y la reiterada revocación de los autos del juez Gómez de Liaño en el asunto Sogecable, le granjearon algunas polémicas a las que respondió con distancia y una aparente abulia. La misma con la que respondió a una denuncia de otro de sus compañeros, Ventura Pérez Mariño, tras la absolución del traficante sirio Al Kassar.

De carácter algo apagado y melancólico, García-Nicolás tiende a evitar el conflicto y, ante retos escénicos como el del etarra Kantauri en 2002 -«¡esto es un circo, quiero salir»!-, expulsa al acusado de la Sala.

Padre de tres hijos y casado en segundas nupcias con una funcionaria que trabaja en la propia Audiencia -en la secretaría del decanato-, el magistrado es hombre respetado por sus compañeros y poco dado a las relaciones con los periodistas.

Una información de C. Remirez De Ganuza publicada por el diario EL MUNDO el jueves 15 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


La fiscal del «¡Ya vale!» se estrena en público

El Juzgado Central de Instrucción número 6, al que está adscrita Olga Sánchez, se encontraba de guardia el jueves 11 de marzo de 2004 cuando se produjeron los atentados que se juzgan desde hoy. Esa casualidad determinó que fuera esta fiscal de 47 años de edad, con 21 de antigüedad en la carrera, casada y con dos hijos, la encargada del sumario más importante de la Audiencia Nacional.

Hasta entonces, Sánchez había permanecido en un plano discreto. En la Audiencia Nacional, donde llegó en 1993, ayudó al juez Del Olmo en el sumario sobre Egunkaria, cuyo archivo por falta de pruebas ha pedido recientemente otro fiscal, Miguel Angel Carvallo. También se ocupó de la acusación contra el director de la revista Ardi Beltza, Pepe Rei, por colaboración con ETA, e intervino en los procesos por los asesinatos del guardia urbano de Barcelona Juan Miguel Gervilla y del presidente del PP de Aragón, Giménez Abad.

El caso 11-M dio a Sánchez un protagonismo no querido pero que le ha permitido acceder a lo que es extraordinario para la mayoría de los fiscales: un trato frecuente con el máximo responsable del Ministerio Público. Durante los dos últimos años, la fiscal del 11-M ha despachado con Conde-Pumpido los aspectos más relevantes del caso. El pasado noviembre, acudió al despacho del fiscal general para entregarle personalmente un ejemplar encuadernado de su escrito de calificación.

Unos días antes, la Inspección había decretado el archivo de las diligencias informativas (una investigación disciplinaria previa, en su caso, al expediente) que la Fiscalía no tuvo más remedio que abrirle tras el escándalo que supuso la excarcelación anticipada de uno de los procesados por el 11-M.

Saed Harrak, para el que la fiscal pide una condena de 12 años de prisión, tuvo que ser puesto en libertad en mayo de 2006 porque el juez Del Olmo no prorrogó a tiempo su prisión preventiva. Sánchez, dedicada en exclusiva a este sumario, ni se enteró del vencimiento del plazo.

Pese a que Conde-Pumpido había dictado una instrucción para que los fiscales extremen la atención en los supuestos de prisión provisional, la indebida excarcelación de Harrak no tuvo consecuencia alguna para Olga Sánchez. Y es que su relación con las alturas ha sido para ella tan beneficiosa que cree tener opciones para ser promovida al Tribunal Supremo, algo que ya intentó en 2002 sin que la respaldara el Consejo Fiscal.

«Sánchez ha sido una fiscal cómoda para la superioridad. No ha puesto problemas a la Policía y no ha incidido en líneas de investigación peligrosas», explica un colega.

«¡Ya vale!», espetó Sánchez airadamente al abogado de oficio que, en una vista de apelación celebrada a puerta cerrada, cuestionó la corrección de los informes sobre el explosivo que estalló en los trenes. Amarrada como a un salvavidas a las tesis oficiales, Sánchez tendrá que defenderlas a partir de hoy en público.

Una información de Maria Peral publicada por el diario EL MUNDO el jueves 15 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Un joven profesional para causas difíciles

El benjamín de la Fiscalía de la Audiencia Nacional, a la que llegó el pasado octubre, no ha tenido ningún reparo en asumir el reto de representar al Ministerio Público en el caso del 11-M. Carlos Bautista, que el 10 de marzo cumplirá 14 años en la carrera fiscal, ayudará a Olga Sánchez en la vista oral del que es considerado el sumario más trascendente de la reciente historia judicial española.

Encargarse de causas complicadas no es algo alejado del carácter de este fiscal de 41 años, al que sus compañeros consideran competente y trabajador. En 2002, cuando no llevaba un trienio en la Fiscalía de Madrid, se prestó voluntario para intervenir en el juicio por el montaje contra el director de EL MUNDO, con Rafael Vera, Angel Patón, José Ramón Goñi y Emilio Rodríguez Menéndez, entre otros, en el banquillo de los acusados.

No era un asunto turnado a las Secciones de la Audiencia de Madrid de las que él se ocupaba, pero, compatibilizando esa vista con los asuntos que ordinariamente le correspondían, logró que sus tesis acusatorias prosperaran, contribuyendo a la interpretación de un tipo penal -revelación de secretos- poco frecuente.

Durante esa época en la Fiscalía de Madrid trabó buena relación con el entonces fiscal-jefe, Mariano Fernández Bermejo, recién nombrado ministro de Justicia.

Fernández Bermejo tuvo mucho que ver en el alejamiento de Bautista de la Asociación de Fiscales, a la que pertenecía y que le llegó a designar para ser vocal del Consejo Fiscal, un puesto de la máxima confianza asociativa. En 1998, Bautista se apartó del criterio de la AF en la elección del nuevo fiscal jefe de la Audiencia Nacional ya que él quería votar a su jefe, que optaba al cargo. Fernández Bermejo era un relevante miembro de la Unión Progresista de Fiscales (UPF), antagonista de la AF.

Otra vaca sagrada de la UPF, Javier Zaragoza, ha promovido a Carlos Bautista a sus dos últimos destinos, la Fiscalía Especial Antidroga y la Audiencia Nacional.

La llegada a Antidroga se produjo en 2005 y no con facilidad. Zaragoza, entonces responsable de esa Fiscalía, le reclamó para cubrir una vacante, pero el fiscal general, Cándido Conde-Pumpido, se encontró con que Bautista no iba a ser apoyado en el Consejo Fiscal ni por los vocales de la AF (que se consideraban «traicionados» por Bautista) ni por los de la UPF (que, pese a todo, no le estiman como uno de los suyos). El compromiso de Conde-Pumpido de no efectuar ningún nombramiento con cero votos del Consejo llevó al propio fiscal general a pedir a los dos vocales natos (el teniente fiscal y el inspector) que votasen a Bautista. Esos dos únicos votos permitieron sacar adelante el nombramiento, uno de los que menos respaldos ha obtenido de la etapa de Conde-Pumpido.

Cuando Zaragoza pasó a ser fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Bautista le siguió los pasos para convertirse en una de las nuevas caras de la etapa post-Fungairiño.

Una información de Maria Peral publicada por el diario EL MUNDO el jueves 15 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


Tres jueces de peso ante el juicio de su vida

Gómez Bermúdez preside el tribunal, que completan Guevara y García Nicolás, y redactará el fallo

Madrid - La composición del tribunal que juzgará los atentados del 11-M ha estado en el aire hasta hace apenas un mes. Su presidente, Javier Gómez Bermúdez, ha visto cómo su nombramiento como presidente de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional (cargo que facultaba su presencia en la terna) ha sido anulado dos veces por el Tribunal Supremo por defectos de forma. Por si fuera poco, su tercera designación, el pasado 17 de enero, está también pendiente de que se resuelva un incidente de recusación presentado por otro de los candidatos al puesto. Pero Gómez Bermúdez, a sus 44 años (18 de ellos en la carrera judicial) presidirá hoy el tribunal en el que será, sin duda, el juicio de mayor trascendencia de los que ha afrontado en su vida. Y eso que en noviembre de 2005 también estuvo al frente de la Sala que juzgó a la célula española de Al Qaida, en el que fue el primer juicio por los atentados del 11-S. Ya entonces exhibió durante el proceso una contundencia que le vendrá ahora muy bien para sortear posibles maniobras dilatorias.

Amenazado por un etarra

Junto a Gómez Bermúdez estará Alfonso Guevara, que a sus 50 años (los cinco últimos como magistrado en la Audiencia Nacional) ha saltado a la palestra en los últimos meses por su enfrentamiento con etarras como Iñaki Bilbao (que le amenazó en pleno juicio con arrancarle la piel a tiras y le tildó de «enano» y «borracho») y Javier García Gaztelu, «Txapote», condenado, entre otros, por los asesinatos de los concejales del PP Miguel Ángel Blanco y Gregorio Ordóñez.

«Txapote» se le encaró cuando el magistrado -que tras su aspecto pusilánime esconde una impecable formación jurídica- le obligó a ponerse de pie para escuchar, junto a su compañera Irantzu Gallastegi, la acusación que pesaba contra ellos. Poco amigo de permitir las salidas de tono, Guevara ordenó a gritos a los agentes que le esposaran.

El tercer magistrado es, seguramente, el más anónimo. Fernando García Nicolás, presidente de la sección segunda de lo Penal, lleva trece años en la Audiencia Nacional. Durante ese tiempo, entre otros juicios de relieve ha integrado la Sala que juzgó a los procesados por la «operación Nécora», resultado de una de las operaciones más relevantes contra el narcotráfico llevadas a cabo en nuestro país. García Nicolás, de 65 años, también ha presidido el tribunal que condenó en 2005 al ex militar argentino Adolfo Scilingo a 640 años de prisión por delitos de lesa humanidad.

Una información de Ricardo Coarasa publicada por el diario LA RAZON el jueves 15 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.


  

Cinco bajo la lupa del 11-M

Ponente de la sentencia, Javier Gómez Bermúdez (Málaga, 1962) es un juez acostumbrado a dirigir macrojuicios, impermeable a las presiones mediáticas y decidido -y así lo ha dicho públicamente- a pronunciar el «visto para sentencia» del 11-M en el mes de junio. A partir de hoy bregará con 49 partes procesales, a cuyos abogados ha hecho llegar el mensaje de que no va a tolerar dilaciones ni estrategias que entorpezcan el normal desarrollo del juicio. Le preocupa el examen diario al que es sometida la Justicia, en especial la que se imparte desde la Audiencia Nacional, cuyas decisiones -y el 11-M es buena prueba de ello- «se demonizan o se alaban sin término medio». Consciente de ello, se enfrenta al reto de juzgar y sentenciar el juicio por el más sanguinario atentado sufrido jamás por España y el que más división y crispación política ha provocado.

Hombre discreto y juez sereno, Fernando García Nicolás es, de los tres magistrados, el que más años lleva en la Audiencia Nacional, donde llegó en 1993. Como sus compañeros, es un magistrado acostumbrado a los grandes juicios y por sus manos han pasado operaciones contra el narcotráfico como el «caso Nécora» y la «Hielo Verde», comandos de la banda ETA, los ex militares argentinos de la ESMA, Scilingo y Cavallo -acusados por crímenes contra la humanidad-, e incluso el traficante de armas sirio Monzer Al Kassar.

Cuando pidió el traslado a la Audiencia Nacional, donde tomó posesión en 2002, no lo hizo en busca de protagonismo sino atraído por la naturaleza de los asuntos que en este tribunal se juzgan. Alfonso Guevara (Madrid, 1956), técnico y muy trabajador, era consciente de que las decisiones que se adoptan en el edificio de la calle Génova tienen una gran repercusión, aunque confiesa que no supo «su verdadero alcance» hasta que llegó. Una de esas decisiones será la sentencia del 11-M, sin duda el juicio de mayor trascendencia en el que ha intervenido pese a su larga experiencia (ingresó en la carrera judicial en 1979). Atrás queda en su recuerdo la imagen de los más diversos personajes -Lola Flores, Pilar Miró o Mauricio López Roberts, éste condenado por el «caso Urquijo»- sentados en el banquillo cuando él presidía una sección en la Audiencia de Madrid.

Hace catorce años, cuando Olga Sánchez (Málaga, 1959) llegó a la Fiscalía de la Audiencia Nacional no imaginaba que le tocaría investigar el atentado más brutal de la historia de Europa. Una de las razones por las que decidió abandonar su destino en Sevilla fue su deseo de ser útil a las víctimas y, paradójicamente, esta matanza dejó más de dos mil familias destrozadas. Ahora, cuando lleva tres años sumergida en este proceso, al que ha dedicado jornadas interminables de trabajo sin descanso, se enfrenta tranquila al «examen» del juicio oral, el último escalón del 11-M, de ese atentado y esa instrucción que, admite, han marcado un antes y un después en su vida y «también en toda la sociedad, que desde el día del atentado ha experimentado una creciente crispación política». En muchos momentos, esta fiscal menuda e inquieta se ha sentido en el ojo del huracán político y mediático, pero aquellos que han intentado desprestigiar su trabajo y el del juez Del Olmo, «lejos de hacer mella, nos fortalecían y nos empujaban a hacerlo mejor». Con todo, se siente una «privilegiada» por trabajar en lo que le gusta y puede decir que ha visto colmado con creces su deseo de ayudar a las víctimas, aunque, asegura, «ellas me han dado mucho más de lo que yo he podido aportar».

Llegó a la Fiscalía de la Audiencia Nacional, procedente de Antidroga, el pasado mes de septiembre y desde entonces hasta ahora se ha «empapado» del sumario del 11-M para acompañar a Olga Sánchez durante un juicio que será largo y se prevé duro. Carlos Bautista (Madrid, 1965) es el hombre de confianza del jefe, Javier Zaragoza, y como tal ha asumido, junto a este juicio, asuntos tan relevantes como los que afectan a los dirigentes de la ilegalizada Batasuna o las «herriko tabernas». Este fiscal «con ambiciones profesionales» prestó servicio en las fiscalías de Gerona, del tribunal superior de Extremadura y en Madrid, donde llevó el caso del vídeo de Pedro J. Ramírez.

Texto publicado por el diario ABC el jueves 15 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

 


 

Dos presidentes de sección y uno de sala integran el tribunal

Madrid - El inicio del juicio por los atentados del 11-M pone a los tres magistrados que forman el tribunal bajo los focos. Se trata de Javier Gómez Bermúdez, Fernando García Nicolás y Félix Alfonso Guevara Marcos, tres pesos pesados de la Audiencia Nacional, que presiden la Sala de lo Penal, la Sección Segunda y la Sección Tercera, respectivamente.

Javier Gómez Bermúdez, de 44 años, es el presidente del tribunal y el ponente de la causa, es decir, que será el encargado de redactar la sentencia. Fue nombrado presidente de la Sala Penal de la Audiencia en julio de 2004, aunque el Supremo anuló su nombramiento por entender que el Consejo del Poder Judicial no había motivado su decisión. El Consejo le nombró de nuevo para el puesto, pero otra vez el Supremo revocó la designación porque el órgano de Gobierno de los jueces tuvo en cuenta méritos posteriores a la fecha de la primera elección. El Consejo le acaba de volver a nombrar para el cargo el pasado 17 de enero, nombramiento que ha vuelto a ser impugnado.

Durante los dos años y medio que lleva en el puesto, ha presidido el juicio contra los miembros de la célula española de Al Qaeda, que dirigía Imad Eddin Barakat Yarkas, Abu Dahdah. En aquel juicio mostró contundencia y flexibilidad cuando se requería, al tiempo que daba respuestas bien fundadas en derecho a los problemas que se le plantearon.

También ha firmado sentencias polémicas, como la referida al etarra Henri Parot, que fue anulada por el Supremo, o la condena a los etarras que pensaban volar un tren en la estación de Chamartín en Navidad, por tantos asesinatos frustrados como personas viajaban en el tren.

García Nicolás tiene 65 años y la salud delicada. Fue ponente de la sentencia que condenó a fuertes penas a los etarras que trataron de atentar contra el Rey en Palma de Mallorca.

Alfonso Guevara, de 50 años, ha sido conocido por sus enfrentamientos con etarras al presidir el tribunal. Fue el artífice de la avocación a pleno del caso De Juana y de impedir su excarcelación.

Texto de J. Yoldi publicado por el diario EL PAIS el jueves 15 de febrero de 2007. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

  


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