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Los Enigmas del 11-M por Luis del Pino
Luis del Pino ha desarrollado en el Libertad Digital una serie de estudios sobre el Sumario del 11-M dejando al descubierto numerosos engaños, la ineptitud manifiesta del señor Del Olmo y una sospecha razonable que cuestiona la 'Versión Oficial' difundida

La Policía mintió al juez al atribuir a Jamal Ahmidan dos tarjetas telefónicas relacionadas con la de la mochila de Vallecas

Por Narrador - 13 de Octubre, 2006, 10:00, Categoría: Los Enigmas del 11-M por Luis del Pino

Nuevas mentiras que añadir al listado de falsedades en que se ha convertido el sumario sobre el peor atentado de nuestra historia. De todas las tarjetas del 11-M relacionadas con la de la mochila de Vallecas, sólo hay dos cuyos propietarios sigan vivos después de la explosión del piso de Leganés. Pero nadie se ha molestado en interrogar a esas dos personas para saber si es verdad que esas tarjetas se adquirieron en un locutorio de Lavapiés. Y la razón es que al juez Del Olmo se le volvió a engañar en los informes policiales, atribuyendo ambas tarjetas a Jamal Ahmidan, El Chino.

L D (Luis del Pino) Ya hemos publicado anteriormente que existe una tarjeta telefónica relacionada con la de la mochila de Vallecas que tiene una gran importancia. Se trata de la tarjeta 656722489, atribuida por la Policía a Jamal Ahmidan, El Chino. Esa tarjeta mantuvo diversas conversaciones con el confidente Rafá Zouhier en diversos días clave anteriores y posteriores a la masacre de Madrid, a pesar de lo cual nadie había interrogado a Rafá Zouhier sobre el contenido de esas conversaciones telefónicas.

La razón de que nadie se molestara en interrogar a Zouhier a este respecto es muy simple: en realidad, la Policía mintió al juez al decir que esa tarjeta pertenecía a Jamal Ahmidan. Y se mintió al juez para evitar que declarara el verdadero propietario de esa tarjeta.

¿Quién compró la tarjeta de Vallecas?

Con los datos del sumario en la mano, ni siquiera sabemos hoy, dos años y medio después del atentado, a quién se le vendió la tarjeta telefónica de la mochila de Vallecas. Esa tarjeta fue, supuestamente, vendida en el locutorio de Lavapiés propiedad del marroquí Zougham, pero ¿quién la compró?

Hay en el sumario una declaración de un testigo (Rachid “El Gordo”) en la que éste afirma que quien compró las tarjetas telefónicas en el locutorio fue Jamal Ahmidan, El Chino. En concreto, ese testigo afirma que Jamal Ahmidan compró varias tarjetas a un empleado de Zougham y al día siguiente fue a cambiar una de ellas porque resulta que, después de probarla, esa tarjeta no tenía saldo.

Pero esta declaración tiene todos los visos de ser falsa. Está demostrado (con los datos de las compañías telefónicas) que la tarjeta encontrada en la mochila de Vallecas y las otras seis que se activaron en Morata no fueron utilizadas nunca antes de la madrugada 9 de marzo y sólo se activaron una única vez. Si Jamal Ahmidan hubiera probado las tarjetas, entonces se habrían activado dos veces: una al probar si tenían saldo y otra al montar las bombas el día anterior a los atentados. Por tanto, debemos descartar la declaración de ese testigo y seguimos teniendo la duda: ¿quién compró las tarjetas supuestamente usadas en las bombas?

Hay otro dato más que nos confirma que hay gato encerrado en lo que nos han contado sobre la tarjeta de la mochila de Vallecas. Como ya hemos dicho en un capítulo anterior, al locutorio de Lavapiés propiedad de Zougham llegaron 200 tarjetas, entre las cuales se supone que estaban la de la mochila de Vallecas y las otras seis que se activaron en Morata.

Lo normal es que la Policía hubiera “peinado” todas las tarjetas que pudieran componer ese lote de 200, para tratar de localizar todas las tarjetas que los terroristas hubieran podido utilizar. Pues bien, dos años después de la masacre, la Policía ni siquiera había pedido a las operadoras telefónicas los datos de muchas de las tarjetas que podían componer ese lote de 200.

¿Es normal esa dejadez? ¿Se trata de un simple fallo policial, o lo que se estaba intentando era recabar el mínimo número posible de datos para construir una versión oficial, sin aportar demasiados datos, no fuera a ser que afloraran contradicciones?

Las contradicciones de los datos telefónicos

Porque lo cierto es que, cuando uno se pone a escarbar en los datos telefónicos, las contradicciones afloran a mansalva, como si fueran setas.

En efecto, está demostrado con los datos del sumario que varios de los supuestos implicados en el 11-M adquirieron (y utilizaron) algunas de las tarjetas que podrían formar parte de ese lote de 200 que llegó al locutorio de Zougham. No nos referimos a la tarjeta de la mochila de Vallecas ni a las que se activaron en Morata (porque ésas no sabemos quién las compró). A las que nos referimos es a otras tarjetas, que fueron utilizadas para hacer llamadas en las dos semanas previas al atentado (véase el Enigma 17, “Los intocables”).

Los informes policiales indican cuáles son esas tarjetas utilizadas por los miembros de la trama y detallan quién era el presunto terrorista que utilizaba cada tarjeta. Pero esos informes policiales están plagados de falsedades.

En concreto, dos de las tarjetas usadas por los miembros de la trama son atribuidas por la Policía a Jamal Ahmidan, El Chino. Se trata de las tarjetas 656720759 y 656722489. Pero es mentira que esas tarjetas fueran de Jamal Ahmidan. Basta con leer las actas de registro incluidas en el sumario del 11-M para ver que el soporte de cartón de una de esas dos tarjetas (la que lleva el número 656720759) apareció en la casa de un primo de Jamal denominado Hicham Ahmidan, en la Avda. Cerro de los Angeles 30. Lo que indica que no era Jamal, sino su primo, el propietario de esa tarjeta.

Y basta con leer las transcripciones de las conversaciones grabadas a los imputados para ver que quien usaba la otra tarjeta (la que mantuvo las conversaciones con Zouhier y que tenía por número el 656722489) no era Jamal Ahmidan, sino otro pequeño delincuente llamado Rachid Tachti (alias Rachid El Niño).

¿Por qué la Policía mintió, una vez más, al juez, atribuyendo a Jamal Ahmidan unas tarjetas telefónicas que no eran suyas? Pues, como vamos a ver a continuación, da toda la sensación de que se mintió al juez para evitar que declararan los verdaderos poseedores de esos dos números telefónicos.

Los dos marroquíes

Hicham Ahmidan y Rachid Tachti tienen tres cosas en común:

• la primera es que ninguno de los dos tiene nada que ver con el islamismo, sino que ambos son delincuentes comunes dedicados al narcotráfico a pequeña escala.

• la segunda es que son las dos únicas personas vivas (tras la explosión del piso de Leganés) de las que tengamos constancia de que usaron alguna de las tarjetas telefónicas supuestamente compradas en el locutorio de Zougham por los miembros de la trama.

• y la tercera cosa en común son las peripecias sufridas por ambos para tratar de obstaculizar su declaración ante el juez.

Porque lo cierto es que, a fecha de hoy, nadie le ha preguntado a ninguno de esos dos individuos algo tan simple cómo: ¿dónde y cuándo compró usted esa tarjeta que podría pertenecer al lote de 200 que llegaron al locutorio de Zougham?

En realidad, al analizar el sumario, nos encontramos que la cosa es aún peor. Como ahora veremos, se ha hecho todo lo posible para que nadie tratara de aclarar qué pintan estos dos individuos en el relato de los hechos.

El caso de Hicham

El caso de Hicham Ahmidan resulta sangrante. No sólo es que nos podría aclarar el misterio de dónde se compraron las tarjetas telefónicas, sino que el sumario está plagado de datos que indican que Hicham Ahmidan jugó un papel fundamental en la trama del 11-M:

• su coche ya fue detectado con anterioridad a los atentados del 11-M, en los seguimientos realizados al comando de los hermanos Almallah y a El Tunecino.

• en el registro de su casa apareció una tarjeta telefónica del mismo lote que la encontrada en la mochila de Vallecas

• sus huellas dactilares aparecen en el coche habitualmente utilizado por El Chino, propiedad de la suegra de éste

• fue el encargado de falsificar tres de las matrículas usadas por los miembros de la trama

• también aparecen sus huellas dactilares en la casa de Morata de Tajuña

• en uno de sus coches apareció ropa con el ADN del propietario de la furgoneta de Alcalá

Aparece su rastro, como vemos, en casi todos los escenarios de la trama, a pesar de lo cual, el juez no ha llegado a tomarle declaración nunca.

Lo que nos cuentan es que este individuo desapareció de España y huyó a Marruecos antes del 11-M. Pocas semanas después de los atentados, saltó a los medios la noticia de que este individuo había sido (supuestamente) detenido en Marruecos por tráfico de drogas. Y más adelante también se filtró la noticia de que había sido condenado a ocho de prisión por narcotráfico, condena que estaría cumpliendo en la actualidad en el país vecino.

Esto no hubiera debido impedir que se le tomara declaración, pero el juez Del Olmo ni siquiera se había molestado, dos años después de la masacre, en mandar una comisión rogatoria a Marruecos para interrogarle. Y eso a pesar de que se lo solicitó explícitamente alguno de los abogados de la acusación. ¿Ustedes lo entienden? Porque yo no.

¿Es que ni la Policía ni el juez tenían el más mínimo interés en saber por qué aparecen las huellas de este individuo en tantos escenarios relacionados con los atentados? ¿No les interesaba conocer dónde podía haber adquirido esa tarjeta relacionada con la de la mochila de Vallecas?

El caso de Rachid

El caso de Rachid Tachti es aún más esperpéntico. Sería, junto con Hicham Ahmidan, la única persona que podría aclararnos dónde y cuándo compraron las tarjetas telefónicas los miembros de la trama. Pero, cuando uno de los abogados de las defensas solicitó al juez, el 4 de abril de 2005, que tomara declaración a Rachid Tachti, la Policía contestó que acababa de ser expulsado de España tres días antes, en aplicación de la Ley de Extranjería. Qué casualidad, ¿verdad? ¡Es increíble la mala suerte que tienen nuestros investigadores (salvo entre el 11-M y el 14-M, claro)!

Así pues, la Policía había supuestamente expulsado de España a ese testigo tres días antes de que lo solicitara el abogado de la defensa. Sin embargo, pocos meses después, en diciembre de 2005, ese individuo que nos decían que había sido expulsado fue detenido por apuñalar a una persona en la discoteca Joy Eslava.

La explicación que dio la Policía es que había vuelto a entrar ilegalmente en España poco después de ser expulsado.

Discúlpenme la suspicacia, pero después de tantas mentiras, ¿creen ustedes que me paso de desconfiado si digo que no creo que llegaran a expulsarle nunca? ¿Llegó a salir Tachti de España en algún momento? Quiero suponer que sí, pero no le haría ascos a una constancia documental. Son tantas las veces que se ha mentido a Del Olmo desde organismos dependientes del Ministerio del Interior que no me extrañaría en absoluto una mentira más.

¿Se mintió al juez para evitar que este testigo declarara?

El caso es que el juez Del Olmo, después de la detención de este individuo tras el apuñalamiento de Joy Eslava, pudo por fin tomarle declaración. Pero no pudo preguntarle por la tarjeta relacionada con la de la mochila de Vallecas, porque la Policía seguía sosteniendo en sus informes que esa tarjeta correspondía a Jamal Ahmidan El Chino, ocultando que su verdadero propietario era Rachid El Niño.

¡Pobre juez Del Olmo! Entre lo que no le han dejado investigar, lo que le han teledirigido y lo que no ha querido investigar él, el sumario del 11-M se le derrumba. Los hilos de las conexiones telefónicas, que permitieron construir la tela con la que trabar las tres pruebas falsas del caso, van a empezar a destejerse.

¿Se animará el juez a interrogar, como es su obligación, a esas dos únicas personas vivas que podrían decirnos dónde se compraron las tarjetas relacionadas con la de la mochila de Vallecas?

Aunque, bien mirado, a lo mejor el juez y la Policía tenían sus razones para no interrogarles. Total, ¿a quién le importan unas tarjetas relacionadas con otra tarjeta que apareció en una mochila que jamás estuvo en los trenes?

Una información de Luis del Pino publicada por el diario libertaddigital.com el viernes 13 de octubre de 2006. Por su interés informativo reproducimos íntegramente su contenido.

LOS ENIGMAS DEL 11-M por Luis del Pino

Por Narrador - 24 de Octubre, 2005, 16:10, Categoría: Los Enigmas del 11-M por Luis del Pino

Los misterios del 11-M son innumerables en esta primera entrega se enumeran algunos, por ejemplo: "No sabemos, por ejemplo, qué explosivos se utilizaron en los trenes, ni quiénes fueron exactamente los que colocaron las mochilas-bomba, ni cómo fueron los terroristas a Alcalá, ni quién eligió la fecha de los atentados"

libertaddigital.com

Miércoles, 3 de Agosto de 2005

1. LAS TRAMAS SUPERPUESTAS

Luis del Pino

 

Desiertos y montañas

En su comparecencia ante la Comisión 11-M, el ex-presidente Aznar hizo dos afirmaciones que levantaron una inmensa polvareda. La primera de ellas fue que "los atentados tenían por objetivo el vuelco en las elecciones", y hace poco hemos conocido (gracias a un documento hallado en el ordenador de uno de los terroristas) hasta qué punto era certera esta frase. La segunda de las controversias la levantó Aznar cuando afirmó que "los que planificaron y escogieron precisamente esa fecha no andan en montañas lejanas ni en desiertos remotos".

Esta frase fue pronunciada hace sólo siete meses, pero parece que hubiera transcurrido una eternidad. Sin embargo, por muy lejana que parezca, al final está resultando ser también enormemente certera, a la luz de los datos que hemos ido conociendo. Porque las revelaciones periodísticas y la reciente desclasificación de decenas de miles de folios del sumario han dibujado ante la opinión pública una imagen del 11-M que nada tiene que ver con la que trataron (con tanto éxito) de vendernos desde el mismo día de los atentados.

En esta serie de artículos sobre los enigmas del 11-M, intentaré explicar por qué considero certeras esas palabras de Aznar, repasando lo que se sabe de aquellos atentados y también las incógnitas que continúan existiendo. Diecisiete meses después de la masacre, las incógnitas siguen siendo más numerosas que las certidumbres, pero hemos alcanzado un punto que al menos nos permite distinguir la información relevante entre el alud de cortinas de humo que desde el primer momento rodearon a estos atentados.

Un mar de enigmas

Son muchas las cosas que todavía ignoramos. No sabemos, por ejemplo, qué explosivos se utilizaron en los trenes, ni quiénes fueron exactamente los que colocaron las mochilas-bomba, ni cómo fueron los terroristas a Alcalá, ni quién eligió la fecha de los atentados. Resulta desalentador comparar lo que sabemos con lo que la Policía inglesa ha descubierto del 7-J en sólo unas semanas. ¿Se ha fijado el lector, por ejemplo, en que nadie nos ha mostrado una imagen de los terroristas del 11-M? En Londres, la Policía localizó rápidamente fotografías de los terroristas suicidas subiendo a los trenes, después de revisar las grabaciones de las cámaras de seguridad, y esas fotografías fueron aireadas en todos los medios de comunicación. ¿Dónde están las imágenes correspondientes de los atentados de Madrid? ¿Dónde están las grabaciones de las estaciones de tren madrileñas? ¿No había ninguna cámara activa el 11-M en ninguna estación? ¿Y en los establecimientos comerciales próximos a la estación de Alcalá?

Como veremos a lo largo de esta serie de artículos, no son las de las estaciones las únicas imágenes que nos han hurtado, ni tampoco es éste el más importante de los enigmas. A lo largo de los últimos meses, y mientras el gobierno insistía en que todo estaba claro en el 11-M, unos pocos medios de comunicación nos han ido revelando la presencia de numerosos confidentes policiales en la trama, los sucesivos avisos que fueron llegando a distintas instancias, la participación de miembros de las fuerzas de seguridad en aspectos clave de los atentados, los intentos de ocultar información al juez Del Olmo...

A lo largo de los próximos artículos, trataré de exponer los hechos que conocemos, basándome fundamentalmente en los datos que han quedado acreditados a lo largo de la instrucción judicial. Intentaré, siempre que pueda, presentar esos hechos sin abrumar al lector con nombres, lugares y fechas, porque soy consciente de que resulta fácil perderse en esa maraña de datos. De hecho, la confusión que existe en torno al 11-M se debe en buena medida a las pistas falsas que parecen conscientemente dejadas para dificultar la investigación policial y judicial, quizá porque la forma más sencilla de tapar una información incómoda es sepultarla en un mar de información irrelevante.

Las diversas tramas

En realidad, todo el embrollo de implicados y detenidos del 11-M no es tan complicado como parece. Las tramas que confluyen son cuatro, una de las cuales no tiene en realidad nada que ver con la masacre. En próximos artículos profundizaremos en cada uno de los temas, pero vamos a hacer un resumen preliminar que ayude a comprender mejor las explicaciones.

La milagrosa mochila que se encontró en Vallecas la misma noche del 11-M (y que muy posiblemente fue "colocada" para dirigir las investigaciones en el sentido deseado) condujo a la Policía con sorprendente rapidez a la primera de las tramas, la que se ha dado en denominar "los pelanas de Lavapiés". El 13-M eran detenidos, en plena jornada de reflexión, tres marroquíes y dos hindúes, y en los días sucesivos se producirían unas cuantas detenciones más de personas relacionadas con las anteriores. A fecha de hoy, está claro que aquellas primeras detenciones estaban previstas por los organizadores del 11-M simplemente como primera cortina de humo, una cortina de humo que habría de tener, eso sí, una importante influencia en las elecciones. A fecha de hoy, de aquellos detenidos no queda nadie en la cárcel, salvo la última cabeza de turco, Jamal Zougham, sobre quien tendremos ocasión de hablar largo y tendido.

Una semana después de los atentados, las investigaciones policiales ya habían conducido a la identificación (aunque no a la detención) de varios miembros de la segunda de las tramas, la de los suicidas de Leganés. El carácter mercenario de este grupo lo acredita el hecho de que sabemos exactamente cuánto dinero se ofreció por colocar una mochila-bomba en los trenes: 3.000 euros. Los datos del sumario apuntan además a que esta trama, formada por vulgares chorizos reclutados en el mundo del hampa, jugó un papel fundamental tanto en la logística de los atentados como en el establecimiento de las diversas cortinas de humo. Sabemos también que el dinamizador del grupo era Jamal Ahmidan (El Chino) y que formaban parte de ella otros cuatro de los siete suicidas de Leganés.

También una semana después de los atentados se producían las primeras detenciones de miembros de la trama asturiana (la tercera trama), que estaba compuesta fundamentalmente por confidentes policiales y trabajadores de las minas de caolín asturianas. No está todavía claro que los explosivos de los trenes salieran de las minas asturianas. De hecho, hay indicios más que suficientes para por lo menos sospechar que la trama asturiana no es más que la segunda de las cortinas de humo tendidas por los organizadores del 11-M, pero sí parece demostrado que los asturianos suministraron al menos la dinamita encontrada en las vías del AVE, así como la que apareció en el piso de Leganés después de la explosión. Aunque la verdadera importancia de esta trama asturiana reside en otro aspecto: su simple existencia y la condición de confidentes de varios de sus miembros lleva a la conclusión ineludible de que los preparativos del 11-M tuvieron forzosamente que ser conocidos en determinados ambientes policiales y de inteligencia. Las preguntas que no sabemos todavía responder (porque la Comisión del 11-M se ha negado a investigarlo) son: ¿Hasta dónde llegó esa información? ¿Por qué no se pudo parar el atentado? Como contacto entre esta trama y la de los suicidas aparece un personaje peculiar, Rafá Zouhier, del que también tendremos ocasión de hablar.

El núcleo duro del 11-M

Finalmente, la cuarta trama. Dos semanas después del atentado (en torno al 26 de marzo) se identificó y localizó a los primeros miembros del núcleo duro del 11-M, que estaba articulado en torno al "piso franco" que los hermanos Almallah poseían en la C/ Virgen del Coro de Madrid. Este núcleo duro, como luego pusieron de manifiesto las investigaciones judiciales, estaba formado por Moutaz Almallah, Mouhannad Almallah (el presunto terrorista afiliado al PSOE) y varios otras personas, casi todas de origen sirio, muchas de ellas nacionalizadas españolas, muchas de ellas casadas con españolas. Como enlace de este grupo con el de los suicidas de Leganés aparece El Tunecino. Fue este grupo el encargado de tender la primera cortina de humo que condujera a detenciones el 13-M, fue este grupo el encargado de alquilar a los suicidas de Leganés la casa de Morata de Tajuña y es también este grupo el que aparece vinculado a algunas personas pertenecientes a la trama española de Al Qaeda.

Si este núcleo duro del comando hubiera sido desarticulado en el momento en que se identificó a sus principales miembros (en torno al 26 de marzo) es posible que hubiera podido evitarse la explosión de Leganés. Sin embargo, la explosión de Leganés hizo que desaparecieran los componentes de la trama mercenaria y alguno de los miembros del núcleo duro del comando (El Tunecino y Lamari), con lo que se perdieron datos fundamentales para el esclarecimiento de los hechos. De todos modos, nadie acomete una operación como la del 11-M sin dejar cabos sueltos y es en tirar de esos cabos donde se han centrado las investigaciones judiciales, como tendremos ocasión de comentar.

Es mucho lo que queda por investigar y es de esperar que pasen todavía meses antes de que empecemos a vislumbrar una solución a los numerosos enigmas. Pero ya sabemos al menos un dato fundamental: la presencia de mercenarios indica, sin posibilidad de duda, que el 11-M fue un crimen de encargo. ¿Quién dio la orden de contratar a los mercenarios que luego morirían en Leganés? No lo sabemos, pero por lo menos somos conscientes de que lo que debemos buscar no es únicamente a los subalternos que colocaron las mochilas, sino a quienes les encargaron que las colocaran.

"Los Enigmas del 11-M"

Por Sin Pancarta - 24 de Octubre, 2005, 16:01, Categoría: Los Enigmas del 11-M por Luis del Pino

Normalmente no incluimos en este espacio informaciones ofrecidas por la prensa digital. La razón fundamental de esta decisión es que no tenemos la intención de competir ni dañar a los medios informativos y que su acceso es libre y está al alcance de todo el mundo.

El caso de ‘Los Enigmas del 11-M’ publicados por Luis del Pino es un caso diferente. En función de su interés informativo y por la trascendencia del contenido hemos decidido reproducirlos con el único fin de facilitar su difusión. En todo caso siempre dejaremos una ventana de al menos tres días sobre su fecha de publicación en Libertad Digital que es el medio que está publicando estas sensacionales informaciones.

Centrándonos brevemente en el contenido simplemente les apunto que estamos ante un trabajo impresionante, basado únicamente en datos, sin espacio a la especulación, siempre en función del propio Sumario del 11-M. Los enigmas se multiplican cada día, aunque soy optimista sobre esta cuestión, creo que la verdad, más pronto que tarde aflorará.

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